¡Hola hermosuras! Aquí les traigo el tercer capítulo de esta loca historia… que me alegra haber terminado hoy por que estas semanas andaré full con la escuela.
Espero disfruten mucho el capitulo, así como yo haciéndolo… y pongan a volar su imaginación con nuestro guapísimo Ace *Q*
Les mando un besote enooooorme :*
Disclaimer: One piece no me pertenece, todo es obra de Oda-chin
Nueva Vida
La confusión esta clarísima
Bajo el chorro de la regadera podía escuchar a la perfección el sonido del timbre del teléfono, ya tenía unos cinco minutos sonando sin parar, y el hecho de que nadie atendiera a los llamados, solo significaba que su hermano aun no se había dignado a despertar.
Salió con una toalla en la cintura y otra en la mano para secar su cabello, revisó el identificador y después de asegurarse de quién se trataba dirigió su camino hacia el cuarto del fondo. Abrió la puerta y observó como Luffy seguía babeando la almohada. Con una mano movió al moreno para que despertara, pero el único resultado que obtuvo fueron quejidos.
-Oye Luffy apresúrate a despertar, recuerda que dijiste que me acompañarías este día –Dijo Ace un tanto resignado por su incapacidad para levantar a su hermano.
-Ya voy… -contestó sin ganas.
-Ha llamado Ussop, debe ser algo importante porque marcó durante buen rato –le comentó mientras salía de la habitación-. Prepararé el desayuno, vete a bañar.
-Sí… -respondió adormilado.
Ya vestido, Ace se dispuso a preparar el desayuno para ambos, no era muy diestro en la cocina, pero algo sabía hacer (claro que ayudaba que ninguno de los dos era exigente con los alimentos), por otro lado Luffy recién ingresaba al baño para darse una ducha. Una vez listo todo, mientras servía, escuchó al moreno menor mover unas cosas en el armario, acto seguido lo miro correr hacia la sala y sentarse frente a la mesita de centro que se encontraba ahí.
-¿Qué haces Luffy? –preguntó muy curioso mientras observaba al menor sacar una gran cantidad de naipes.
-Lo siento Ace, pero no podré acompañarte –dijo muy serio mientras quitaba el adorno de la mesa.
-¿Por qué?
-¡Es Ussop!- gritó molesto- ¿Sabes por qué ha llamado? ¡Mira! –le arrojó su celular.
-¿Aun siguen con eso? –Suspiró al ver la fotografía.
-No voy a quedarme atrás, ¡Jamás!
-Espera un segundo –hizo una mueca- No puedes dejarme solo en esto.
-Pero Ace… esto no es cualquier cosa -le suplicó.
-Luffy…
-Ace…
-Así que vas a dejarme morir solo….
-Te lo ruego –se puso de rodillas ante él con los ojos llorosos.
-Está bien –cedió resignado. Era demasiado débil cuando se trataba de Luffy.
-¡Bien! –gritó contento y volvió a su previo lugar.
Una tonada muy familiar comenzó a sonar a lo lejos, el pecoso puso más atención, percatándose que se trataba de su celular. Fue a la cocina, lo tomó y observó el número, estaba sin registrar, lo cual le daba una ligera sospecha de quien posiblemente era el emisor de la llamada; aun así, atendió.
-Diga –respondió con desánimo.
-¡Ace! –Exclamó la voz de un hombre al otro lado.
Inmediatamente al escucharlo cerró el teléfono con brusquedad, estaba realmente molesto, ¿quién le había dado su número esta vez? Desarmó el aparato y rompió el chip que contenía, ya iban cuatro en total los que había quebrado durante el mes, era un nuevo record. Malditas conexiones y el poder que tenía para localizarlo ¿Cuándo iba a entender que él no deseaba saber mínimamente nada sobre su existencia?
El hambre parecía habérsele espantado con el mal rato que había pasado, solo bastaba escucharlo pronunciar un monosílabo para que todo su día se fuera al caño. Iracundo regresó de nuevo a la sala donde se encontraba Luffy, quien al ver su semblante dedujo quien había llamado.
-¿Estás bien?
-Si… no te preocupes.
-Verte así me recuerda cuando éramos niños –dijo Luffy antes de reír.
-No hemos cambiado mucho ¿cierto? – Le sonrió a su hermano.
-Eso parece.
-Bueno, ya me voy, tengo que comprar un nuevo chip y… -miró de mala gana al menor- debo morir solo.
-No se va enojar…
-Me sorprende lo ingenuo e inocente que eres en ocasiones –le dijo mientras tomaba sus cosas-. El desayuno está sobre la mesa.
-Cierra la puerta con cuidado.
-Lo sé.
Por ese mismo rato, Zoro y Ussop (quienes compartían departamento) observaban desde el balcón del edificio la casa de enfrente. A juzgar por el gran camión que estaba estacionado justamente ahí, tendrían nuevos vecinos.
No había mucho que hacer esa mañana de sábado, Zoro tenía el día libre pues Mihawk sensei había dado un descanso a sus estudiantes, quienes usualmente entrenaban todos los días. Por otra parte Ussop, una vez cometido su objetivo (razón por la cual había llamado a Luffy) no tenía más que hacer… y Zoro no era precisamente la persona más divertida del mundo; de hecho se había quedado dormido recargado contra la pared mientras observaban descargar los muebles del gran camión.
Al final solo el narizón se había quedado de espectador, tenía mucha curiosidad de saber qué clase de personas serían sus nuevos vecinos. Intentaba asomarse desde varios ángulos pero la casa estaba tapada en su totalidad por el vehículo, sin embargo, logró mirar a un joven que no le era familiar; estaba usando un extraño gorro azul con rosa, el cual le impedía observarlo con mayor claridad, pero aun así, bajo la camisa amarilla y el short guinda podía ver su piel apiñonada. Posiblemente se trataba de una familia.
Resignado al no poder observar nada decidió mejor buscar algo que ver en la televisión… tal vez llamar a Kaya para mirar películas juntos. Ya tendría tiempo para averiguar quiénes eran las personas que formarían parte del vecindario.
...
Ya era casi medio día y ella llevaba toda la mañana intentando hacer la tarea. Sentada en la mesa irritada a más no poder por su incompetencia al manejar la herramienta mínimamente necesaria para llevarla a cabo. Solo le faltaba tirar de su cabello para completar el ataque de ira del cual estaba siendo presa. Necesitaba concentrarse en lo suyo, comprender la maldita hoja de cálculo y hacer el estatus financiero que le habían solicitado.
Justo cuando pensó que no podía alterarse más, cuando necesitaba absolutamente paz y serenidad, alguien tocó la puerta principal. Arrojó al aire las hojas que mantenía en su mano, era el colmo, llevaba sentada cuatro horas y no había hecho nada. Cerró su laptop y tiró su rostro sobre ella: tarea 1 - Yashiro 0.
-Está abierto… -contestó sin ganas mientras se ponía sus brazos en la cabeza.
Escuchó unos pasos cerca pero ninguna voz que avisara de que quien se trataba, no le tomó importancia, después de todo, Nami le había dicho que vendrían a buscarla ese día. Siguió esperando sin alzar la vista, ni un solo sonido; suspiró contra el armazón del monitor y se enderezó sobre la silla.
Cuando volteó a un lado no pudo evitar parpadear varias veces, mientras su semblante tenía una clara pinta de "no lo creo". La persona frente a ella se mantenía serena, pero la miraba fijamente.
-¿Qué haces tú aquí? –Preguntó con un poco de miedo.
-Vengo por Nami –respondió como sin nada.
-Creo que está en su habitación, ¿Por qué no vas a buscarla?
-No, mejor espero a que salga –dijo nervioso.
-Como quieras…
-¿Y que es todo esto? –La cuestionó mientras veía las hojas regadas por todo el piso.
-Nada…
-Hoy estas de mal humor ¿cierto?
-Un poco –lo siguió con la mirada mientras tomaba asiento en una silla vecina.
-Y Nami… ¿ella no está de mal humor hoy? –trató que la pregunta sonara casual.
-Lucía muy contenta esta mañana.
-Que bien –dijo aliviado.
-Justo cuando pensé que no podría perturbarme más apareces tú… Ace –pensó con desánimo.
-¿Por qué estas de mal humor?
-Nada en especial –respondió mientras se ponía de pie- Iré a llamar a Nami.
No era precisamente que le molestara tenerlo a su lado, pero, mantenerse cerca de él era mucho riesgo para ella. Al final Ace terminó siguiéndola a la habitación de Nami. Cuando Yashiro tocó la puerta para llamar a la pelirroja, el moreno pasó saliva pesadamente, tenía una vaga esperanza en que las cosas terminaran bien.
La puerta se abrió con calma, casi en cámara lenta, mientras sensualmente la pelirroja se contoneaba al exterior. Tenía puesto un muy sexy vestido largo de color negro, entallado a la perfección con sus curvas, un escote muy revelador y una abertura lateral sugerente.
Los dos muchachos se quedaron sin habla al verla, Nami, sin temor a equivocarse, era una mujer extremadamente bella. Ambos aplaudieron el hermoso esfuerzo –si es que lo era- de ella para lucir tan espectacular.
-Es perfecto –la felicitó Ace.
-Nami, luces tan hermosa.
-Gracias, no es para tanto.
-Bien, vámonos entonces –dijo el moreno.
-¿Dónde está Luffy? – Preguntó sin rodeos. Ace comenzó a sudar frío.
-Él… verás –no quería decirlo.
-No me digas que… - su semblante estaba cambiando a uno completamente desquiciado.
-Luffy no ha venido…
-¡¿Cómo que no?! –le gritó.
-Es que… -se escondió detrás de Yashiro- se quedó haciendo…. algo muy importante.
-¿Por qué te escondes detrás de mí? –Lo miró de soslayo.
-Algo muy importante…. –repitió Nami
Al mismo tiempo en la casa de los hermanos D., él menor de ellos seguía enfocado en su trabajo, sudando y clavando bien la vista como si fuera un halcón, apenas y respiraba cuando se acercaba a su creación. De pronto, todo su esfuerzo se vino literalmente abajo cuando su celular, que estaba en la misma mesa, comenzó a vibrar por una llamada entrante.
Gritó colérico ante el accidente, llevándose las manos a la cabeza, miró con mucha rabia el aparato e igual de enfurecido atendió la llamada.
-¡Acabas de arruinarlo todo! –gritó con fuerza al auricular.
-¿De qué hablas Luffy?
-Estuve toda la mañana… ya tenía 9 pisos completos –le lloró al emisor.
-No me digas que sigues jugando con Ussop a eso…
-¡Es un reto!
-Si tú lo dices… - dijo resignado- por cierto ¿Qué pasa con Ace? Trate de localizarlo primero a él pero no entran las llamadas.
-Ah eso –se recostó en el sillón-, es que lo ha roto de nuevo.
-Lo llamó otra vez…
-Sí.
-Nunca aprenderá a controlarse –Aseguró el emisor por lo cual Luffy comenzó a reír.
-Así es él.
-Bueno, el motivo de mi llamada es para avisarles que llegaré mañana por la noche.
-¡¿De verdad?! –Preguntó más que feliz.
-Claro… me muero por estar ahí.
-Genial.
-¿Todo está en orden en mi ausencia?
-Por su puesto –respondió entre muecas mientras en su mente venían las imágenes todas las peleas en las que había sido partícipe en su ausencia.
-Me alegra escuchar eso, Luffy –dijo contento-, infórmale a Ace sobre lo que acabo de decirte. Nos veremos mañana.
-Sí. Adiós.
-Suerte con tu torre de naipes. Nos vemos –concluyó la llamada.
Él moreno volvió su vista a la mesa, donde estaban regadas todas las cartas por la superficie, debía superar la torre de 14 pisos que Ussop había logrado construir. Él muy bribón llamó muy temprano para presumir su creación, y ahora era el turno de Luffy el superar al narizón. Ya venían con ese tipo de juegos desde hace casi un año… y claro ninguno se daba por vencido.
...
Refunfuñaba sentado junto a la mesa, Yashiro de vez en cuando lo miraba de reojo, al final Nami se había molestado mucho, ya que su única condición para aceptar ser la modelo de Ace, era que Luffy estuviera en la sesión de fotos... además de un pago monetario. Claro que Mugiwara a petición de Ace, había aceptado (esa comida gratis del jueves había sido una excusa para convencer a ambos)… lo que no contaba el hermano mayor era que saliera con sus juegos a última hora, ¿pero cómo decirle que no? Sin duda, el pecoso era de lo más condescendiente con su hermanito.
Intentaba con todas sus fuerzas concentrarse en su tarea, ya había recogido los papeles del piso, y reuniendo más paciencia, decidió continuar con su fatídica misión. Pero su mente estaba más distante de sus labores que antes, tener a Ace a su lado ¡y a solas! No era precisamente un incentivo para pensar en la escuela. Maldijo su suerte, ¿Por qué Nami había tenido que irse molesta? Alzó la vista del monitor al oírlo suspirar.
-¿Para qué necesitabas las fotografías?
-Es para la revista escolar, me encargo de tomar fotografías para ella.
-Es verdad, él estudia diseño gráfico –pensó-. Ya veo… ¿y por qué no consigues a otra persona?
-Todos pidieron que fuera Nami… solo ven lo bonita que es sin tomar en cuenta su espeluznante carácter –se quejó.
-Hasta ahora no la había visto tan molesta.
-Yashiro ¿quieres ser mi modelo? –preguntó muy ilusionado.
-Claro que no –cortó sus esperanzas de golpe- ¿Por qué no se lo pides a Vivi?
-Lo había pensado… pero no es buena idea.
-Pero ella es tan bonita como Nami.
-Tendría muchos problemas si fuera ella –echó el cuerpo para atrás, mirando al techo.
-A caso esa diciendo que… ¿no quiere que nadie más la mire? Tiene lógica, después de todo es un novio celoso –pensó mientras lo miraba-. Eres muy popular, cualquier otra chica te dirá que sí.
-Tú has dicho que no –volteó a verla de mala gana.
-Pero yo no soy una de tus locas fans.
-Y me alegro –suspiró-. No me caen mal, pero a veces son…
-Molestas –acompletó Yashiro entre risas.
-Algo así –Ace le sonrió e inevitablemente el rubor comenzó a extenderse por las mejillas de Shiro. La sonrisa del moreno era impecablemente bella.
-¿Cómo es que puede ponerme tan nerviosa? –Pensó mientras volvía a su tarea para que no se percatara de su sonrojo.
-Me voy –dijo mientras se ponía de pie.
Un sonido muy familiar surgió directamente desde el estómago del moreno, con la llamada de la mañana no había desayunado y no se tomó la molestia de comprar algo de camino a casa de Nami. Yashiro no pudo evitar reír al escucharlo, pero esto no le importo mínimamente al moreno, quien solo se tocó el estómago.
-Puedo prepararte algo para almorzar si quieres. Tómalo como un pago por los dos favores que te debo.
-¿De verdad? –preguntó muy emocionado.
-Sí, no me gusta deberle favores a nadie –se puso de pie- ¿Está bien si hago sopa de Miso?
-Lo que sea está bien.
-Estará listo en 20 minutos, trata de resistir un poco.
Yashiro ingresó a la cocina y comenzó a sacar todo lo necesario para preparar la comida. Ace ocupó el asiento en el lugar de la castaña y tomó las hojas con las cuales "trabajaba" ella, miró la pantalla de la laptop, dándose cuenta que solo había una tabla mal hecha, sonrió un poco y enseguida comenzó a teclear.
...
Estaba tocando la puerta con mucha fuerza, gritando para que lo atendieran pero no recibía ninguna señal, comenzaba a molestarse y hasta pensaba en derribar la puerta, pero de seguro su amigo se enojaría y no quería eso. Esperó un par de segundos más y por fin alguien "abrió" la puerta.
-¿Qué quieres Luffy? –preguntó un poco irritado Sanji, quien solo asomaba medio cuerpo por la abertura de entre la puerta y el marco.
-Vamos a casa de Ussop, tengo algo muy bueno que decirles.
-Lo siento, no puedo ir.
-¿Por qué? –protestó.
-Estoy ocupado –habló con seriedad.
El moreno puso más atención a su amigo, dándose cuenta que llevaba desabotonada la camisa y el rostro un poco sonrosado. Luffy no pudo evitar especular al respecto dada la actitud del rubio.
-Sanji no me digas que tu… -le dijo mientras avanzaba con las claras intenciones de pasar.
-No interrumpas, no puedes pasar –lo amenazó.
-Vamos, déjame verla por lo menos –trataba de empujar la puerta mientras Sanji hacia lo mismo pero en sentido contrario.
-¡Que no! Deja de ser entrometido.
-¡Sanji!…
-Esto es algo privado… no puedes –aplicaba toda su fuerza en la puerta para que el moreno no pasara.
-¡Déjame ver! –gritó mientras vencía al rubio, quien salió para atrás mientras Luffy entraba victorioso.
Era tal como lo pensaba, llevaba muchos años conociendo a Sanji para no saber cuando él hacía ese tipo de cosas. Volteó a verlo de manera acusadora, el rubio simplemente lo ignoró y encendió uno de sus cigarrillos. Luffy caminó hasta ella y la miró con sumo deseo, ya iba a ponerle sus manos encima pero el de cejas rizadas se lo impidió dándole un golpe.
-¡Lo sabía! –Exclamó Mugiwara.
-Luffy, escucha…
-¿Puedo tomar aunque sea solo uno? –Le preguntó.
-¡Lo ves! Sabía que no te bastaría solo con ver.
-Tacaño…
-Esa comida la prepare para una cita, no puedo darte nada.
-Por favor –le rogó.
-¿Me dejaras solo si te doy solo uno?
-Sí.
-Bien… toma –le dio una bandeja con gambas.
-¡Genial! –las tomó mientras era literalmente empujado por Sanji hacia la salida.
-Que te diviertas con los chicos –le dijo mientras lo sacaba.
-Gracias Sanji –le sonrió.
...
Muy amablemente Ace había retirado todo el desastre que tenía Yashiro sobre la mesa, y sin nada mejor que hacer, estaba sentado frente a la barra que dividía el comedor de la cocina, observando atentamente a la chica mientras terminaba con los últimos detalles para la comida. Apoyó su rostro sobre su mano y clavó penetrantemente su mirada en ella; con el delantal blanco puesto le recordaba un poco a su madre, cuando le preparaba el obento por las mañanas para ir a la escuela, de eso ya había pasado muchísimo tiempo.
Se levantó de la silla y fue a la sala para tomar sus cosas, volvió con la cámara fotográfica en mano y se colocó en el lugar donde estaba previamente sentado. El flash iluminó el interior de la cocina, asustando un poco a Yashiro, quien volteó a verlo un tanto sorprendida y al darse cuenta lo que había hecho comenzó a regañarlo.
-¿Qué se supone que fue eso? –preguntó molesta.
-Solo una foto.
-No te di permiso para que la tomaras –se acercó a él quedando del otro lado de la división.
-Es que me recordaste a una persona que quiero mucho –le confesó poniendo una mirada de lo más tierna.
-Bueno… si lo pones así –cedió ante la mirada de Ace, su corazón estaba latiendo con fuerza al verlo-. Pero no lo vuelvas a hacer.
-De acuerdo –le sonrió.
-Este sujeto hace que me sienta realmente nerviosa… tal vez me este convirtiendo en una Fan más –Pensó mientras le daba la espalda-. Pero no es eso, se conscientemente cual es motivo de mi atracción por él, aun así… –lo miró de soslayo- no quita el hecho que sea encantador por cuenta propia.
-¿Estás bien Shiro-Chan? –Preguntó al verla tan seria.
-¡En que estoy pensando! Vivi es su novia y es mi amiga –agitó su cabeza para "sacarse" esos pensamientos-. Si estoy bien, ya casi está todo listo.
-Tal vez no fue tan malo que Luffy no decidiera venir –sonrió al ver a la chica que estaba cocinando para él.
Sus ojos violetas no dejaban de ver al chico engullir la sopa, realmente estaba hambriento, ella apenas tenía su plato a la mitad, mientras que el pecoso ya iba por el cuarto, pero no podía evitar preguntarle si quería más… y por supuesto que él siempre decía que si.
-Estoy satisfecho –dijo muy contento.
-Me alegro por que ya te acabaste todo lo que hice.
-Sabía delicioso.
-Gracias.
-Por cierto, hice la mitad de tu tarea.
-¿Qué? –preguntó confundida.
-Corregí la gráfica porque estaba mal hecha, también anexé las fórmulas a la base de datos para que no tuvieras complicaciones.
-No tenias por que hacer eso –dijo con pena- pero gracias.
-¿Eso era lo que te tenia de mal humor?
-Las hojas de cálculo no son mi fuerte.
-Pero, las ocupas mucho para tu trabajo ¿o no?
-Lamentablemente –suspiró- ¿y tú porque sabes usarlas?
-¿No es algo que todos saben?
-Pues… más o menos.
-Además una vez lleve un curso sobre eso, por eso se hacerlo.
-Así que sabes de todo un poco –le dijo mientras se ponía de pie para recoger la mesa.
-Me gusta aprender cosas nuevas.
-Y comer bastante –declaró mientras tomaba su plato.
-¿Comer bastante?... ¡Eso es! –gritó mientras se ponía de pie.
-¿He?
-Gracias, ya sé a quién le pediré que sea mi modelo.
-¿De nada?
-Bueno, ya me voy –le ofreció una leve reverencia y comenzó a buscar algo en su celular.
-Suerte con tu trabajo –lo acompañó hasta la puerta.
-Eso espero, nos vemos –se despidió.
-Ojala nadie lo vea salir de aquí –pensó.
...
Luffy tiró la bandeja a un bote de basura y siguió caminando mientras cantaba algo totalmente fuera en de tono. Cerca de su destino algo llamó su atención, era un grupo de chiquillos que, al parecer, estaban empujando a uno en particular, gritándole cosas ofensivas y riéndose de él. Luffy miró con desaprobación la escena y corrió en ayuda del muchacho castaño.
Con una sola mano alzó al que parecía el líder del grupo, lo miró con un semblante de pocos amigos, el chiquillo empezó a gritar, provocando un escándalo en toda la calle. Los otros chicos dejaron de molestar a su víctima y trataron de quitarle a Luffy a quien mantenía por lo alto. Sin embargo, a espaldas de todos, otra persona gritó asustando a los niños.
Todos salieron corriendo en direcciones diferentes, incluso el chico que había caído presa de Luffy. El joven del cual estaban abusando quedó de espaldas a un automóvil con el moreno por delante, no sabía realmente cómo proceder, después de todo él lo había ayudado.
-¿Luffy, qué escándalo tienes? –preguntó Zoro, quien era el que anteriormente había gritado.
-¡Hola, Zoro! –saludó a mano alzada.
-Estaba durmiendo y tus alborotos me despertaron.
-Ha eso… -se volteó en dirección al chico castaño- oye ¿estás bien?
-S…sí. Gracias –dijo casi inaudiblemente mientras escondía su rostro.
-¿Eres tú, Luffy? –preguntó Ussop asomándose desde el balcón junto con Kaya.
-Baja, acá estamos.
-Yo… ya me voy –dijo temeroso el muchacho castaño.
-Oye tú… espera –ordenó Zoro con voz ruda.
-¿Si? –Estaba tenso a morir.
-El libro que está tirado… ¿no es tuyo?
-¡Es cierto! –corrió para recoger el objeto que estaba tirado en la calle.
-Debes ser el chico nuevo que se acaba de mudar esta mañana –dijo Ussop, quien recién estaba cruzando la calle.
-Si…
-Soy Ussop y el Zoro –señaló al peliverde- somos tus vecinos.
-Mi nombres es Kaya, mucho gusto –le hizo una reverencia.
-Luffy.
-Ch…Cho…Chopper.
-¿Qué pasa? –hizo una mueca Mugiwara ante la poca emotividad del chico.
-Me voy –avisó antes de tratar de huir de ellos.
Sin embargo, como iba de espaldas chocó contra algo, lo cual hizo que el libro (con el que se cubría parte del rostro) cayera de nueva cuenta al piso. Puso una cara de espanto mientras que los otros cuatro lo observaban un poco sorprendidos. Los ojos de Chopper comenzaron ponerse vidriosos y salió corriendo hacia su casa.
El moreno y compañía se quedaron estáticos sin saber realmente que pensar, ahora Luffy intuía cuál había sido el motivo por el que esos chiquillos molestaban al castaño. Una nueva persona llamó la atención de los cuatro: era una anciana de cabellos largos, que ha palabras de Mugiwara tenía aspecto de una bruja.
-Disculpen a Chopper, es un poco tímido –dijo la anciana, quien había presenciado todo desde la llegada de Luffy.
-Es comprensible, creo que nuestra reacción fue un poco exagerada –se disculpó Kaya.
-No es gran cosa –dijo Zoro con desdén.
-A mi me parece genial –comentó Luffy con una gran sonrisa.
-¿Por qué no me ayudan un poco a mover unas cosas? –pidió la anciana.
-Claro, vieja –dijo irrespetuosamente Mugiwara.
-¿A quién le dices vieja? –preguntó enojada, a lo cual le dio un golpe a Luffy en el rostro- Mi nombre es Kureha y aun soy una joven flor.
-Si… -respondió Luffy con el ojo hinchado.
Justamente en esos momentos Sanji recibía una llamada importante.
-Estás diciendo que… -su voz denotaba decepción pura.
-Lo siento Sanji, la cita tendrá que posponerse.
-Pero…
-Hablamos después, ya tengo que irme.
-Pero…
-Adiós –cortó secamente la llamada.
...
Los cuatro chicos en compañía de Kureha entraron a la casa, esta era realmente espaciosa a pesar de que adentro estaba todo desordenado lleno de cajas y cosas que estorbaban el paso. Pese a esto, los interiores eran bonitos y daban un aire familiar.
Chopper no se asomó ni un instante en lo que estuvieron los tres chicos moviendo objetos de un lugar a otro, la sala ya estaba despejada pero aún faltaban muchas cosas por poner en orden. Sentados en círculo los muchachos tomaban una bebida helada para refrescarse, Kureha a pesar de tener un aspecto que daba miedo, era una buena persona.
-¿Por qué Chopper tiene tanto miedo de salir? –preguntó el narizón.
-Él ha sufrido de maltratos toda su vida, las personas lo juzgan por su apariencia y terminan rechazándolo.
-Eso es algo muy cruel -dijo Kaya.
-Desde que el padre de Chopper murió se ha vuelto más tímido. No quiere ir a la escuela, tampoco sale a jugar. Solo se la pasa estudiando en su habitación.
-Que aburrido –Luffy se puso de pie-. Vamos Ussop, busquemos a Chopper.
-Pero…
-Debe de estar en la biblioteca, por el pasillo al fondo –dio permiso la anciana.
Ambos se marcharon a donde les habían indicado. Sin tocar o pedir permiso los dos morenos ingresaron al cuarto, donde el joven castaño estaba trepado arriba de una escalera, acomodando en los estantes superiores unos libros. Al verlos se sobresaltó y cayó sobre una pila de libros. Ussop alarmado corrió en su ayuda, pero el muchacho se negó escondiéndose completamente mal detrás de un pilar.
-No queremos hacerte daño.
-¿Quién los dejó entrar? -Los encaró con el poco valor que le quedaba.
-La vieja –dijo Luffy.
-¡No llames a Doctorine así! –Le gritó, el moreno se sorprendió por la reacción y comenzó a reír.
-Sabes –se acercó a él y le dio la mano- pienso que ser diferente es mucho más genial.
-¿De verdad? – poco a poco salió de su escondite ante las palabras de Mugiwara.
-Seguro –le sonrió.
-Pero… todos se burlan de mí.
-¡Entonces patéales el trasero!
-Luffy eso es un poco… –trató Ussop de tranquilizar el ímpetu del moreno.
-Pero yo no sé cómo pelear.
-Entonces tendremos que enseñarte.
En esos momentos alguien tocó la puerta, Kaya pasó acompañada de Zoro. El chico que apenas comenzaba a salir de su caparazón se intimidó de nuevo.
-Tony-Kun –llamó su atención la rubia-, Kureha-san me ha dicho que estás interesado en estudiar medicina ¿es verdad?
-Sí –respondió con timidez.
-Yo estoy estudiando medicina, aunque recién acabo de ingresar –se acercó a él-, espero podamos compartir conocimientos. Escuché que eres un genio.
-Pero no sé si pueda –dijo con desánimo.
-¿Por qué dices eso? –lo cuestionó Ussop.
-Mi padre también era médico, hace 3 años el enfermo gravemente –su voz comenzó a quebrarse- y yo… a pesar de que él me había enseñado muchas cosas… yo –las lágrimas comenzaron a rodar por su carita- no pude hacer nada para salvarlo.
-Todos hemos alguna vez perdido alguien importante –dijo Zoro- pero ¿no es ese un motivo para ser mejor?
-No quiero que alguien más pase por eso, no quiero ver a las personas sufrir –confesó en llanto.
-Entonces esfuérzate por ser aún mejor –sentenció el peliverde.
-Demos lo mejor de nosotros, Tony-Kun –le sonrió Kaya.
-Me esforzare -dijo Chopper entre sollozos.
El muchacho sonrió como si hubiera mañana, los cuatro lo miraron con mucha ternura. A pesar de tener esa mancha azul sobre su nariz (la cual era producto de las burlas de los otros niños), Tony Tony Chopper era un jovencito sumamente hermoso, con una carita angelical y facciones de lo más amenas; y tal como había declarado Luffy, esa marca lo hacía diferente y por ello mucho más interesante y genial.
Caída la tarde Ussop y compañía se despidieron de sus nuevos vecinos, habían pasado un día agradable y sin planearlo, además, era bueno saber que tenían a una experimentada doctora cerca y quien esta había ofrecido su ayuda para cualquier cosa.
El chico con sombrero de paja se despidió de sus amigos y tomó rumbo a su casa, de seguro Ace estaría por llegar y ambos acordaron ver películas esa noche. Zoro regresó a dormir (nada nuevo de él), mientras que Ussop acompañaba a Kaya en el patio a que alguien viniera a recogerla.
-Ahora que recuerdo –dijo el pelochino-, Sanji me llamo y nos invitó a comer a su casa, pero como estábamos tan ocupados con Kureha le dije que pasábamos esta vez… olvide mencionárselos.
-Apuesto a que Luffy hubiera dejado todo tirado por ir a comer.
-Si…
-Hoy fue un bonito día, gracias Ussop-San –le sonrió.
Ussop rió nervioso y se ruborizó rápidamente, estaba sumamente enamorado de Kaya… claro que ella rotundamente lo ignoraba.
Desafortunadamente para otras personas ese no había sido –definitivamente- su día. En algún departamento por esos rumbos, había alguien sentado en un rincón oscuro, llorando por haber sido rechazado dos veces en el mismo día… de seguro Sanji tendría una segunda oportunidad más adelante.
Caída la noche los hermanos D. se disponían a elaborar todo lo necesario para su noche de películas, era algo que acostumbraban a hacer los sábados por la noche cuando estaban libres de trabajo. Refresco, frituras, dulces, alguna que otra cosa que hubiera en el refrigerador, esa era su dieta nocturna.
Ya en el cuarto del menor, era el turno de Luffy de elegir la primera película de la noche, ya tenía mucho tiempo rogándole a su hermano mayor el poder ver esa en especial, así que estaba de lo más emocionado por haber conseguido su oportunidad. Ambos se tiraron en la cama, desprendiéndose de cualquier ropa que les estorbara para su comodidad.
Pasada cerca de la hora Ace estaba convencido de que jamás dejaría a Luffy escoger películas de ese género, decir que estaba harto era poco, más tenía que soportarlo por él… ya la había evadido por mucho tiempo, así que sabía que el día tarde o temprano llegaría.
-Luffy…no puedo creer que te guste esta película –le dijo a su hermano mientras miraba una escena de lo más bizarra.
-¿Por qué lo dices? Es una de mis favoritas.
-Es un cerdo que habla…
-¡No es solo un cerdo que habla! –Dijo ofendido- Es un cerdo que habla y arrea ovejas.
-Eso solo lo hace más ridículo….
-Te equivocas ¡es lo más genial de la película!
-Siempre pensé que podría hacer cualquier cosa por ti, pero…
-Ace –lo regañó mientras fruncía el ceño.
-No importa cuanto ruegues, no volveré a ver esta película.
...
Los rayos de sol le daban en la cara, los cuales lograron despertarla, corrió la cortina y vislumbró un hermosa mañana de domingo, libre de tareas (gracias a la ayuda del día anterior), así que tenía todo el día libre para disfrutarlo en lo que ella quisiera. Tomó un baño antes de salir a desayunar, desde la cocina observó como Nami andaba un tanto apresurada de aquí allá.
-¿Pasa algo Nami?
-Tengo un trabajo pendiente y voy tarde –le dijo mientras daba brincos para colocarse la zapatilla.
-Ve con calma, no vaya a pasarte algo.
-Shiro-chan, tengo un favor que pedirte.
-Claro, dime.
-Necesito que lleves unos papeles a casa de Luffy ¿crees que puedas?
-¡¿Qué?! –dijo exaltada.
-Aun sigo molesta con él por lo de ayer, pero realmente no tengo tiempo para pasar a su casa y entregárselos… por favor.
-Pero… es que… -la mirada convincente de la pelirroja comenzaba a ejercer su efecto.
-Y bien…
-De acuerdo… yo se los llevo –dijo resignada.
-Ya te deje la dirección en el sobre, asegúrate de dárselos en sus propias manos, si lo dejas por ahí muy probablemente ni se dará cuenta. Gracias Shiro-chan –se despidió de ella.
-Nami tiene un poder de manipulación sorprendente…
La casa de los morenos no estaba para nada lejos, a pesar que las cuadras eran grandes, se podía llegar caminando en cuestión de cinco minutos. No tenía una idea clara de cómo sería su hogar, pero definitivamente, jamás imaginó algo tan grande… hablando de que apenas eran unos estudiantes. Si bien era una casa de un solo piso, no podía pedir más dadas las dimensiones, ¿a caso eran niños adinerados? Eso era lo más probable.
La reja del patio estaba abierta, así que no tuvo ningún problema para ingresar. Tocó la puerta principal varias veces pero nadie atendía, así que, según las indicaciones de Nami (que venían junto a la dirección) ellos siempre guardaban una copia de la llave en la jardinera de en medio; metió la mano, encontró la llave y sintiéndose como toda una intrusa se adentró al hogar de los chicos.
El interior si era justamente como lo había pensado, aunque un tanto más ordenado, pero aun así había ropa regada por doquier y cosas fuera de su respectivo lugar. Cruzando por la sala, algo llamó su atención, había muchas fotografías en el estante principal; se acercó para verlas mejor, percatandose que la gran mayoría eran de los dos hermanos buscapleitos de pequeños, sin embargo, en todas las fotos se encontraba un niño rubio de ojos negros, que estaba segura jamás lo había visto a su lado.
En las otras estaban más personas, pudo distinguir a Shanks sensei con Luffy cuando era pequeño, en compañía de una mujer y un anciano. Siguió recorriéndolas encontrándose con una muy curiosa; se trataba de Ace pequeño forcejeando con un hombre, el cual lo tenía en brazos, curiosamente, le habían rayado con un plumón el rostro, y a un costado de ellos una mujer de cabellera larga y rosada, que a juzgar por el parecido que mantenía con el pecoso se trataba de su madre. En realidad era una fotografía muy bonita, solo estaba el detalle del plumón.
Pero bueno, su misión no era mirar las fotografías familiares, así que se retiró del estante; respiró con fuerza y comenzó su andar a la habitación del fondo, la cual pertenecía a Mugiwara. Dudó en acercarse o no, de hecho pensó en dejar los papeles en la mesa, pero al ver el desastre que había sobre ella, estaba segura que acabarían en la basura… si, Nami los conocía muy bien.
Tocó la puerta con discreción varias ocasiones y esperó a que respondiera, solo quería darle eso y marcharse lo más rápido posible, específicamente antes de que Ace apareciera de la nada como siempre lo hacía. Volvió a tocar y escuchó un murmullo el cual interpretó como una señal para que pasara a la habitación.
Se quedó totalmente petrificada, sentía el bochorno en todo su ser por estar contemplando semejante escena, que de no ser porque sabía perfectamente que ambos eran hermanos, hubiera mal interpretado lo que sus ojos estaban viendo. Ya sabía ella que no debería haber ido a esa casa, pero no podía dejar de observarlos.
Salvo por la ropa interior no había nada que cubriera el cuerpo de ambos, Luffy estaba prendido del cuerpo de Ace, con medio cuerpo sobre él, mientras que el otro lo abrazaba con la mano que tenía por debajo del menor. Una posición muy romántica… de no ser porque eran ellos dos.
Dio un paso atrás chocando contra algo, el ruido hizo que el mayor se despertara, y entre su nublada vista distinguió el rostro apenado de Yashiro. Después miró a su joven hermano que dormía placenteramente abrazado de él; no pudo evitar sentir una ligera vergüenza por ser vistos de esa manera.
-Lo siento… no quise interrumpirlos –dijo Yashiro con el rostro lleno de pena y salió huyendo de la habitación.
-Espera… -la llamó Ace en vano, pues ya estaba corriendo lejos de ahí.
Al diablo los papeles, después le llamaría para recordarle que los había dejado tirados en alguna parte y los buscara. Estaba a punto de tocar la manilla de la puerta principal, cuando alguien la tomo por el brazo, obligándola a detenerse. Volteó para ver al culpable, aunque ya estaba segura de quién era.
Si antes había sentido pena, no sabía cómo llamarle a lo que estaba experimentando, era algo bueno, muy bueno sin duda alguna lo que veían sus ojos; pero precisamente por eso también era malo. Con la prisa por aclarar la confusión, Ace no se había colocado absolutamente nada encima, así que, tal como había dormido estaba parado frente a Yashiro mientras la tomaba del brazo.
Jamás sus 19 años de vida había observado tan maravilloso hombre, perfecto en toda la extensión de la palabra, sin una pizca de imperfección en su bien trabajada y dotada anatomía. No sabía que era peor, darle una segunda vista rápida a su cuerpo o mirar hacia otro lado. Al final acabó haciendo lo segundo, sentía prácticamente el corazón en la garganta.
-No quiero que mal interpretes lo que viste –se apresuró a romper el silencio el moreno-, es solo que Luffy… él…
-Crees que, antes de hablar, puedas ponerte algo encima –pidió Yashiro mientras observaba en otra dirección sumamente ofuscada.
-¿Qué? –Preguntó confundido Ace. Bajó su mirada, percatándose que solo llevaba puesta la ropa interior.- ¡Lo siento! –soltó la mano de Yashiro.
-Haré como que no mire nada, solo dale estos papeles a Luffy –le extendió el sobre sin voltearlo a ver.
-Pero… -dijo poco convencido mientras lo tomaba.
-Adiós –se despidió apresurada y salió de la casa.
Ace volvió al cuarto de Luffy y lo miró de mala manera, acto seguido lo empujó con el pie tirándolo de la cama. El menor se levantó todo adormilado del suelo, sin entender cómo había acabado ahí.
-¿Qué pasa, Ace? –Preguntó con más dormido que despierto.
-Solo me causas problemas –dijo con algo de molestia.
-¿De qué hablas? –se volvió a tirar sobre la cama.
-Olvídalo Luffy –se acostó junto a su hermano.
-Haces mucho escándalo… déjame dormir.
A una cuadra de la casa de los hermanos, Yashiro exhalaba su vida, el corazón aun le latía con suma fuerza, sus mejillas seguían rojas y por sobre todo, podía sentir en su brazo el agarre de la mano de Ace; Thatch no mentía, realmente su contacto era muy estuoso.
-¿Cuánto más tendré que soportar a ese sujeto? No lo acepto, no puedo tolerarlo –pensaba para sí misma-. Pero él hace que me sienta confundida… y mucho.
