Lo que todas estaban esperando ¡Por fin el encuentro de Law y Shiro!

Si no les molesta, antes de que inicien con la lectura les diré algunas cosillas…

1.-Ojala y Law no me haya quedado muy OoC, si fue así les pido que me lo digan… tuve que invertir muchas horas de mi tiempo en leer toda la saga de Punk Hazard para familiarizarme con las actitudes de Law (porque yo no sigo…seguía el manga). Así que con toda confianza, si no les gusta me dicen para que a la otra quede mejor :D

2.-Desde la vez pasada quería poner las edades de todos, porque a lo mejor las llego a ocupar para algo, así que más o menos andamos así:

Chopper: 15 años

Luffy, Coby, Shiro, Kaya, Usopp: 19 años

Nami, Vivi, Perona: 20 años

Zoro, Sanji, Tashigi, Bonney, Kid: 21 años

Ace, Sabo, Law: 22 años

Como verán en algunos casos cambie las edades para ajustarlas a la historia…

3.- Ochorrosientas mil gracias por todo su apoyo, se los agradezco de todo corazón! Ustedes me inspiran para seguir con esta locura. Les mando un besote gigante!

4.- Hay partes que están en cursiva y entre comillas, esos son pensamientos de Ace. Para que no se me confundan ¿ok? : )

Ahora si me voy xD

Disclaimer: One piece no me pertenece, todo es obra del maravilloso Oda-chin.


Nueva Vida

Cuando menos lo imaginas

Esperaba en una banca, sentada aguardando que la hora indicada llegara, estaba muy nerviosa con muchas ansias por que el encuentro se diera. Ya había pasado una semana desde que le había pedido a Law que se encontraran. Así que ahí estaba, esperando para lo que sería su primer en encuentro en mucho tiempo.

Tenía muchas ganas de verlo, ni todo el enojo del mundo podía hacer que ese sentimiento desapareciera, quería abrazarlo con fuerza y que él le correspondiera. Law siempre había sido una persona amable, no por ello dejaba de ser frío y mortalmente directo; salvo aquella ocasión hace casi 11 meses.

Frotó sus brazos con sus manos, ya estaban en otoño y las temperaturas comenzaban a disminuir. Suspiró larga y tendidamente mientras agachaba la vista, a decir verdad no tenía ni la más mínima idea de que decirle cuando lo viera, y si bien arreglar sus asuntos con él era uno de los principales motivos por los cuales había viajado a Osaka, no quitaba el hecho de que no le resultara fácil poder hablar de la situación.

Con sus ojos clavados en la tierra, observó el par de zapatos negros que se detuvieron frente a ella. Pasó saliva con pesadez, la persona delante no decía nada, pero sabía perfectamente de quien se trataba. Tomó su tiempo para subir la mirada y cerciorarse de que en verdad era él, tenía muchos nervios, pero quería verlo, lo deseaba con todo el corazón.

Cuanto había cambiado esa mirada en tan poco tiempo, sus penetrantes ojos grises parecían atravesarla, como siempre. No recordaba que su mirar fuera tan ensombrecido, sus ojeras estaban ligeramente más acentuadas, dejando un aire de melancolía en su semblante. Le dolía en lo más profundo observarlo así, como si le hubieran arrancado el corazón a ambos; aunque no era del todo falso.

Sus instintos ganaron contra la razón, se levantó para darle un fuerte abrazo, hundió su pequeño rostro en el pecho del moreno; Law era incluso más alto que Ace. Lentamente sacó las manos de sus bolsillos y correspondió a la acción de Shiro, sin ser tan efusivo como ella. Estuvieron varios minutos abrazados, saciando sus cuerpos hasta el último momento.

-Hola Law –dijo mientras se apartaba de él.

-Hola Hiro-chan –saludó apenas audiblemente.

-¿Cómo has estado? –le preguntó mientras tomaba asiento en la banca.

-Bien. ¿Desde cuándo estas en la ciudad? –tomó asiento al lado de ella.

-Siempre al grano –suspiró-, dos meses –confesó. El moreno sonrió disgustado.

-Mataré a Izan.

-Yo le pedí que no te dijera nada, no seas malo con él.

-No imagine que me pidieras que nos viéramos.

-Pensé mucho las cosas después de que eso paso… no quiero que las cosas terminen así entre nosotros –dijo con tristeza.

-Claramente dijiste "No quiero volverte a ver en mi vida".

-Ya lo sé –hizo un puchero-, pero te lo merecías.

-¿Entonces qué pasó?

-Nos conocemos desde siempre, así que por lo nuestro intente superarlo y olvidar…

-¿Lo hiciste?

-No estaría aquí de no haberlo hecho.

-¿Y sobre lo otro? –la miró de reojo.

-Lo he superado también, pero es imposible que lo olvide –agachó la mirada.

-Pedirte disculpas por ello no es de gran ayuda. No puedo cambiar lo que pasó.

-Ya lo sé.

-Estas en Raftel ¿cierto?

-Sí.

-¿Y desde cuando posas desnuda para Portgas? –preguntó con tono recriminatorio, casi inapreciable.

-Yo no poso para Ace…

-¿Ace? Deben de ser muy cercanos, imagino –trataba de controlarse, pero los matices de enfado comenzaban a ser notoria su actitud.

-Pues… somos amigos.

-No me agrada.

-En verdad se llevan muy mal, ¿Qué fue lo que paso entre ustedes?

-No te incumbe eso.

-Resultas ser imposible en ocasiones –se quejó-, dejaste crecer tu cabello –pasó su mano por su nuca, rozando ligeramente la piel de su cuello.

-No hagas eso –cerró los ojos- ¿O es que quieres que te bese?

Inmediatamente Yashiro quitó su mano, apenada por la sencillez en que fluían las palabras de Law; eso era de las cosas que más le admiraba, su capacidad para decir las cosas sin rodeos.

-Como si eso fuera a pasar –se burló.

-¿Entonces por qué la quitaste? –la miró a los ojos.

-No quiero iniciar una pelea, apenas y nos reconciliamos.

-Todavía no te perdono por no decirme que estabas en Osaka –levantó la visa al cielo.

-Un segundo, yo soy la molesta aquí, por si no lo recuerdas.

-¿Seguimos en las misma entonces?

-¡Que nos peleáramos hace tiempo fue tu culpa!

-Ya lo sé. Me pediste que no te buscará y así lo hice, no podía ir a contentarte.

-En verdad lamento haberte dicho esas palabras. Debes de entender que estaba muy molesta.

-Quedo más que claro ese día.

-Hablando de día… -se recargó contra el hombro de Law- pronto será tu cumpleaños ¿quieres hacer algo en especial?

-Bepo dijo algo sobre un pastel –expreso sin ánimos.

-Hace tanto que no lo veo. Entonces, comeremos pastel en tu casa –dijo feliz.

-Hiro-chan…

-Dime –alzó la vista mientras el moreno hacia lo contrario.

Las miradas de ambos quedaron suspendidas una en la otra, fundiéndose en complicidad como ya era costumbre entre ellas. Trafalgar era tan apuesto como Ace, más allá de lo cansados y de la pesadumbre que mostraban sus ojos, podía ver atreves de ellos su verdadera esencia; lo conocía de toda la vida y era lo suficientemente importante como para perdonarle cualquier cosa.

-No voy a desistir en mi intento por tenerte –expresó con sobriedad, seguro y tajante en su decisión.

Había notado desde hace un par de días su buen humor, más que de costumbre, siempre estaba sonriendo y parecía soñar despierta en ocasiones. No era que le molestara su inusual entusiasmo, pero si le hacía cuestionarse del motivo.

No renegaba en ningún entrenamiento, hacia todo lo que le pedía sin chistar. En la universidad había dejado de verla con la regularidad usual, en ocasiones cuando el grupo decidía juntarse para ir a comer algo, ponía una excusas para no ir con ellos; a pesar de que ya soportaba la presencia de Luffy, Zoro, Sanji e incluido él.

Podría decirse que lo que en realidad le causaba desconcierto, era el cambio de actitud hacia él, pues otra vez se había abierto una brecha entre ambos. La diferencia era que, contrario a la vez anterior, no lo estaba ignorando, pero si la notaba distante hacia su persona; no mucho, pero si lo suficiente como para notarlo.

Seguía escuchándolo atentamente cuando le contaba algo camino a casa, aun se reía de sus bramas, lo saludaba cando ocasionalmente se topaban de camino a la clase que llevaba cerca de su edificio. Pese a todo, había "algo" que no le estaba gustando, que lo molestaba y no podía evadir en sus pensamientos.

Después del pequeño beso que le había dado en la mejilla no había hecho nada en particular para acercase mas a ella, aunque en realidad no tenia por que hacer algo por el estilo. Por ello no se encontraba plenamente seguro en qué estado se encontraban sus sentimientos hacia ella… o al menos se lo fingía muy bien.

Los golpes al saco de box resonaban por todo el gimnasio, estaba aplicando mucha fuerza en los impactos que le propinaba, pero esa era una forma de poder sacar su enojo, uno que no tenia motivo de ser a ciencia cierta. Miraba fijamente el costal, casi con odio antes de golpearlo, los puñetazos iban uno tras otro, haciendo retroceder la gran masa.

"Me gusta un poco… como cuando ves a una mujer atractiva pasar por la calle y llama tu atención. Solo un poco, eso pienso."

-Ace, ¿está todo bien? –preguntó Shiro mientras salía de los vestidores.

-Si –contestó sin dejar de golpear.

-No te has bañado… ¿te quedaras más tiempo?

-No –tiró el último golpe con suma fuerza.

-Esperaré a que estés listo para irnos.

-Puedes marcharte si gustas, no tienes por qué esperar –El comentario había sonado con mucho despecho para su propia sorpresa.

-Como gustes –respondió de manera severa ante la grosera respuesta del moreno.

-Lo siento… no me encuentro muy bien.

-¿Qué sucede? Pareces molesto –se acercó a él.

-Cuando sepa te lo haré saber –puso su mano sobre la castaña.

-Ve a ducharte –le ordenó.

-Enseguida vuelvo.

Para cuando el moreno salió del baño, afuera parecía estarse cayendo el cielo, una fuerte lluvia estaba azotando en esos momentos. Yashiro y su hermano se asomaban discretamente por la puerta entreabierta.

-¿Qué hacemos? –preguntó Luffy para Ace.

-Cuando pare un poco nos iremos.

-De acuerdo –cerró la puerta.

-Mala suerte.

-Oye Ace… -lo llamó Shiro.

-¿Si?

-Quería saber si mañana puedo tomarme el día, tengo algo importante que hacer.

-Claro, has estado trabajando duro, así que no hay problema.

-Muchas gracias –le sonrió.

-Que aburrido –se quejó mugiwara.

El cielo pareció calmar su furia por un breve instante, mismo que los tres aprovecharon para salir corriendo a sus respectivos hogares; sin embargo, a medio camino, el aguacero volvió a sorprenderlos. La casa de los hermanos era la que se encontraba más cerca, así que los acompañó para refugiarse de la helada lluvia.

Llegaron completamente empapados de pies a cabeza, lo cual no molestaba en lo absoluto al pequeño Luffy, quien reía contento por haberse bañado bajo la lluvia. El recibidor había quedado igual de mojado por las gotas que caían desde su ropa.

-Eso fue divertido –dijo entre risas el menor, quien se sacudía, mojando a los otros dos.

-Basta Luffy, esta helada –se quejó su hermano.

-Que frio… -tiritó Yashiro mientras estornudaba.

-Al final del pasillo esta el cuarto de lavado, puedes secar tu ropa ahí –le dijo Ace.

-Gracias.

-Luffy, préstale algo tuyo para que vista mientras tanto.

-Sí.

El moreno le había dado una camisa para que se cubriera, tenía un charco de agua donde se había desvestido. Metió la ropa a la secadora y miró la serie de botones que estaban en el tablero, presiono algunos pero la maquina no parecía querer andar.

-¿Pueden ayudarme? –pidió Shiro asomándose por la puerta.

El par de hermanos estaba peleando en la sala, tirándose entre ellos los cojines del sillón. Fue Ace quien se levantó. Como iba corriendo para evitar los ataques de Luffy entró despreocupadamente a la habitación con la misma velocidad, lo cual hizo que resbalara a causa el charco, dándose contra el piso. Yashiro quiso reír pero el golpe había sonado fuerte.

-¿Estás bien? –preguntó preocupada mientras se arrodillaba entre las piernas de Ace.

-Creo que sí… -Sobó su cabeza con una mano mientras se sentaba en el piso.

-Disculpa, no había con que secar. ¿Te duele?

-No mucho…

La castaña se levantó un poco más para poder tocar la coronilla del pecoso con sus manos, se inclinó ligeramente hacía él, pasando suavemente sus dedos por el cabello azabache, palpando que no se hubiera lastimado de gravedad. Sus brazos lo rodearon casi en un abrazo, pese a eso, lo había hecho inintencionalmente.

Su cuerpo seguía húmedo, goteando de sus cabellos pequeñísimas gotas que caían sobre sus bermudas. La camisa que su hermano le había dado solo cubría lo meramente necesario, entallando con sutileza sus pechos y dejando al descubierto sus piernas. Ignorando motivos y sensatez, estiró una de sus manos para tocarla, sabía que no llevaba nada debajo, lo cual provocó una palpitación en su zona baja.

Las yemas de sus dedos apenas y rozaron su pierna, tan imperceptible que ella no lo notó, y antes de que pudiera afianzar su mano en su muslo, Luffy entró escandaloso como siempre, interrumpiéndolo afortunadamente.

-¿Te caíste Ace?

-Estuvo cerca… -musitó el pecoso retirando su mano.

-¿Pues tu qué crees? –dijo Shiro.

-Encenderé la secadora –se puso de pie.

-¡Estoy en casa! –gritó Sabo, quien recién llegaba.

-¡Sabo! –corrió Luffy hacia él.

-Deberá de estar lista tu ropa en 5 minutos –le dijo a sus espaldas.

-Gracias.

¡Dos mil y un demonios! ¿Por qué tenía que estar parada frente a él con esa pinta? ¿Qué no se daba cuenta que lucía descomunalmente sensual? Otra vez sentía concentrarse su calor en cierta parte específica de su cuerpo. Quería ver hacia otro lado, pero su instinto de hombre le estaba ganando. Apretó los puños con mucha fuerza y se mordió el labio inferior, ella no se movía, pero por suerte -si es que lo era- miraba la maquina mientras su ropa giraba, en lugar de él.

"Después veo que esa mujer pasa constantemente y comienzo a percatarme sutiles detalles. Sigo mirándola pasar y el "poco" parece aumentar."

De pronto, sus dos hermanos entraron también al lugar, y más rápido que un rayo Sabo se percató de la situación; no se necesitaba ser muy listo para entender que cualquier hombre estaría en la misma posición que su hermano. Luffry gritó muy fuerte cuando el rubio le dio un golpe en la cabeza.

-¿Por qué no le prestaste también unas bermudas? ¡Idiota!

-Sabo… -pronunció como reclamo el moreno.

-¡Ace! –gritó el mayor, molesto.

Ante el alboroto Yashiro levanto la vista, observando a Ace, que estaba colorado. Miró a Sabo, quien no pudo evitar ruborizarse también, Luffy, por otra parte –como siempre-, no había prestado tención al "problema". En un segundo la castaña supo cual era el motivo, rápidamente cruzó los brazos a la altura de su pecho, haciendo que la camisa se levantara un poco más.

Los dos mayores miraron a otro lado, apenados aunque no más que ella. El menor de los cuatro pasaba su mirada por los tres chicos, queriendo adivinar por que actuaban así. El timbre de la secadora sonó, Ace se apartó de ahí y casi huyendo, junto con los otros dos, dejaron en soledad a la castaña.

-Ace, tenemos que hablar muy seriamente –dijo con dureza el rubio.

-No puedes culparme por eso. Hasta tú la miraste así.

-¡No es por eso, cabeza hueca!

-¿Qué pasa? –dijo con fastidió Luffy- Solo era Mashiro.

-¡Tu cállate! –Le gritaron los dos.

-¡No me griten!

El moreno se les fue encima de un brinco y comenzó a pelear con ellos. Entre patadas, empujones, jalones y manotazos los tres se fueron contra un sillón, derrumbándolo y rodando por el piso de la sala. El pecoso aprovecho para tomar la cabeza de su hermano contra su brazo, mientras que Sabo sujetaba sus pies, quien sabe que le hubieran hecho de no ser porque Yashiro decidió aparecerse en la desordenada habitación.

Sentía mucha vergüenza el tener que darles la cara, pero era necesario. Ace y Sabo sintieron de nueva cuenta el bochorno, el moreno soltó a su hermano y le dio la espalda a la mujer; su otro hermano carraspeó audiblemente para liberar la tensión del ambiente.

-Yashiro-San, te llevaré a casa –dijo Sabo en lo que se ponía de pie.

-Muchas gracias –respondió aun apenada, pero era un alivio que fuera él y no Ace.

-Espérame en el Garaje –le pidió. Yashiro asintió y tomó rumbo hacia allá-, cuando vuelva, Ace, hablaremos de esto –sentenció.

-¿Vas a regañar a Ace? –preguntó entre risas Luffy.

-Silencio, aun no he terminado contigo –volvió a tomarlo por el cuello, mientras restregaba su puño en la cabeza del chico.

-Volveré enseguida.

Terminada la pelea, el par se fue a la habitación del menor, ahí Ace se acostó a sus anchas sobre la cama de su hermano, Luffy se puso boca abajo en lo que esperaba a que el juego de video cargara. La mirada del pecoso estaba perdida en el techo, malhumorado bramó algo que ni siquiera él pudo entender, el otro solo se reía del estado de su hermano, al parecer la estaba pasando mal. Se dio la vuelta para ponerse de costado y en ese preciso momento Sabo entró por la puerta, sintió en retortijón en el estomago, ahí venia su bien merecido regaño.

-Ace –dijo su nombre con total seriedad.

-Ya lo sé –respondió con fastidio.

-Pues no me lo parece. ¿Te gusta Yashiro?

-No lo sé… un poco, tal vez –contestó meditabundo.

-¿Un poco cómo?

-Si… me gusta un poco… eso pienso.

-¿Ahora estas pensando? –dijo molestó.

-¡Oye!

Luffy pausó su juego y tomó asiento sobre la cama, la conversación entre sus hermanos estaba subiendo de tono.

-¿Se te va hacer costumbre esta clase de situaciones? No sé si recuerdes, pero Yashiro tiene un novio.

-Es diferente…

-Claro… la vez pasada fue la novia de tu amigo. Ahora es la novia de un desconocido.

-Oigan… -habló Luffy en son de paz. Sabía que se tema era intocable para su hermano.

-No estoy en contra de tus sentimientos hacia ella, solo te recuerdo que existe algo llamado prudencia, Ace. A ti parece que se te olvida.

-¿Estoy mal en fijarme en Yashiro?

-Tan solo ponte en los zapatos del otro ¿O es que acaso ya se te olvidó?

-¡Sabo! –lo regañó Luffy.

-Está bien Luffy, no pasa nada –lo calmó el moreno.

-Si te gusta "solo un poco" como dices, entonces puedes sacarte la idea de la cabeza.

-Lo siento Sabo, pero no pienso desistir –le sonrió.

-Sabia que dirías eso –suspiró resignado.

-En cuanto a tu pregunta… si fuera el novio de Yashiro, posiblemente le daría una paliza a quien se interpusiera en nuestro camino.

El menor se echó a reír del comentario de su hermano, Ace era así, fiero por naturaleza, defendiendo siempre lo que era –o consideraba- como suyo. Sabo se tiró de espaldas a la cama junto a sus hermanos, quedando perpendicular a Ace.

-Sabes lo que puede pasarte y aun así no te importa… y dices que te gusta un poco –se burló.

-¿Ya estas feliz por haberme sermoneado? –lo pateó en el estomago.

-A veces te falta cerebro, así que tengo que pensar por ti.

-Luffy ¿Quién es más listo? ¿Sabo o yo?

-Yo –se rió.

-¿Qué clase de respuesta es esa? –dijo Sabo.

-Hay que dormir juntos esta noche –pidió Mugiwara.

-No… ya comienza hacer frió, me destaparas y robaras mis cobijas como siempre –renegó Ace.

-Siempre hacia eso ¿verdad? De ahí tomaste esa mala mañana de dormir abrazado de cualquier cosa….

-Como me daba frío por las noches y no quería que Luffy enfermara terminaba abrazado de ti –recordó con humor el pecoso.

-¿Quieres que te abrace, Ace? –preguntó Luffy mientras se recostaba también.

-Creo que hoy no pasara frío, ha estado muy "caliente"- enfatizó la palabra a propósito- últimamente.

-¡No molestes! –volvió a patearlo, esta vez para derribarlo de la cama.

La casa donde vivía Law estaba del otro lado de la ciudad, para su fortuna, pues todavía no estaba segura de hacer público que ambos eran conocidos. Iba más que contenta, era una buena ocasión para tratar de olvidarse de todos sus fatídicos asuntos.

Cuando llegó, fue el mismo Bepo quien la recibió, efusivamente le dio un abrazo para inmediatamente después disculparse por ser tan brusco, Shiro le sonrió calmadamente. Seguía tal como lo recordaba: piel pálida, cabellos plateados, ojos grises a un más claros que los del mismo Law, eso sí, un poquito pasado de peso; aunque eso era lo que le hacía más tierno, casi tanto como Chopper.

Cuando pasó a la sala, dos personas más estaban ahí, que en cuanto la vieron sonrieron como bobos alzando la mano, Bepo los presentó como Penguin y Shachi. Sus ojos buscaron instintivamente al moreno por el lugar, pero al parecer no estaba por ningún lado. Bepo explicó que Law no se encontraba en casa, lo cual no le pareció extraño, él no era una persona que se volviera particularmente loca por un cumpleaños, de hecho, prefería evitar cualquier celebración. Aun así, el hecho de que los cuatro estuvieran ahí, significaba que había cedido de cierta manera.

-Maldito Law, es el primer cumpleaños que íbamos a pasar juntos después de 2 años y ni siquiera se digna a venir –dijo molesta Shiro.

-Dijo que vendría… -expresó Shachi.

-Tiene que, es su casa –volvió a reclama la castaña.

-No contesta su celular –habló resignado Penguin mientras miraba el teléfono.

-En ocasiones es tan grosero que me fastidia –dijo malhumorada- ¡Estúpido Law!

-¿Sueles hablar mal de las personas en su propia casa? –preguntó el moreno mientras entraba.

-¿Por qué llegas a estas horas? –reclamó Yashiro.

-Dije que Bepo habló de comer pastel, nunca afirme que estría presente –pasó de largo a los muchachos.

-¿A dónde vas?

-Me daré un baño.

-¡No tardes!

Pero contrariamente a su petición, ya había pasado al menos cuarenta minutos desde la llegada de la persona a la cual iban a festejar. Los tres chicos no parecían extrañados de la actitud de Law, aunque a ella parecía habérsele olvidado ciertas actitudes de él, después de todo, desde que vino a Osaka hace 2 años, se habían distanciado un poco, más cuando aquello ocurrió.

Cansada de esperar, entró a lo que suponía era su habitación, estaba oscura, pero las cortinas dejaban atravesar tenuemente la luz de los faroles. Cerró la puerta detrás suyo y contempló a Law quien estaba terminando de vestirse; no pudo evitar compararlo con él otro cuerpo que últimamente estaba conociendo a la perfección, si bien, Law no era tan musculoso como Ace, no tenía nada que envidiarle, su cuerpo estaba tan finamente tallado como el del mismo Portgas. Terminó de bajarse la camisa y caminó hasta ella en lo que abotonaba su pantalón, Yashiro sonrió.

-No deberías entrar a la habitación de un hombre así como así.

-Vamos, no hay nada que no te conozca –respondió con humor en lo que caminaba para sentarse sobre la cama.

-Hay cosas que cambian con el tiempo –se cruzó de brazos.

-¿Te da pena? –tomó la fotografía al pie de la mesa.

-No.

-Que hermosa fotografía, fue antes de que vinieran a Osaka ¿verdad?

-Sí.

-Quisiera… -se recostó en la cama- poder volver a ese tiempo.

-No podemos.

-¿Crees que… si cierro los ojos, y pienso en cuando éramos niños las cosas mejoren?

-Puedes intentarlo.

-¿No invitaste a Izan? –cerró sus ojos.

-Bepo, pero dijo que no podría.

-Tendrá miedo de que le hagas algo.

-Lo dudo –abrió la puerta.

-¿Te molesta si me quedo un rato más?

-Como gustes…

-Tu regalo está sobre la mesa.

-Gracias –dijo secamente antes de salir.

Rodaba de un lado a otro, inquieta por malos recuerdos que se habían manifestado en su cabeza como pesadillas. Se sentó de golpe sobre la cama, con un leve dolor de cabeza, abrazó sus piernas a través de la fría manta que la cubría, ahí se dio cuenta que no era su habitación donde se encontraba.

-¿Estás bien? –preguntó Law a la distancia, sentado sobre un sillón.

-¿Ya es muy tarde?

-Madrugada. No quise despertarte.

-No sé qué pasó –dijo adormilada.

-Te quedaste dormida, obviamente.

-Nami debe de estar preocupada, le dije que volvería. La mandaré un mensaje diciendo que no llegaré a casa esta noche –pensó.

-Vuelve a dormir –le ordenó el moreno.

-Es tu cama, yo iré al sillón – se levantó.

-Deja de insistir o te atare a ella –igual se puso de pie.

-¿Te he dicho que tu sonrisa me da miedo? –dijo con humor mientras volvía a subir.

-Todo el tiempo –tomó asiento en la cama, frente a ella.

-Estoy muy feliz de que hayamos solucionado lo nuestro Law. Pero…

-¿Pero?

-Creí que sería más fácil para mí superar esa situación si volvía a tenerte cerca de mí. En parte lo es, pero, tengo más recuerdos al verte y eso, me causa dolor.

-¿Buenos o malos?

-Muy buenos –dijo con la voz quebrada.

-Saber sobre medicina no me ayudara a curarte en esta ocasión –pasó una de sus manos por la mejilla de Shiro.

-Intentaré ser fuerte, debo, si quiero terminar lo que empecé –le sonrió.

Era conocido por su mala reputación en el bajo mundo, grosero al trato con otros hombres, reservado y calculador, porque todo tenía una metodología para llevarse a cabo; así le gustaba a él, las cosas sin palabrería de más, acatadas a sus planes. ¿Pero cuál era su plan de ataque esta vez? No estaba contra un enemigo, ni en ningún encargo donde tenía que planear sus pasos para avanzar a paso firme, no, no estaba en una situación tan fácil como esas.

Cuando era ella, no necesitaba ningún plan, o más bien no le gustaba tener que idear uno, simplemente permitía que su cuerpo hablara por sí mismo, permitiéndose esos deslices únicos y exclusivos hacia Hiro. Ella lo sabía bien, que Law era de armas tomar cuando tenía un objetivo en mente, afortunadamente, tenía la capacidad para detenerlo.

Rompiendo tajantemente la corta distancia entre los dos, Yashiro colocó una de sus manos entre los labios de ambos, impidiendo así, que el moreno finalizara el acto que tenía en mente. Él se echó para atrás y sonrió como siempre.

-Dame más tiempo, por favor –pidió Shiro con la mirada baja.

-Bien –colocó su mano sobre la cabeza de la castaña.

-Lo siento…

-Estaré afuera si necesitas algo –se puso de pie.

-Buenas noches, Law.

-Buenas noches, Hiro-chan.

Tuvo que desviar primero su camino rumbo a su departamento, para cambiarse de ropa y tomar su mochila; si lo hacía rápido podría llegar a la cuarta hora. Una vez organizado todo, se dirigió a la universidad, pensando en que excusa pondría para justificar el hecho de que no llegó a dormir esa noche. Obviamente si les decía "pase la noche en casa de un amigo" del cual no tenían idea, podrían mal interpretarlo, especialmente Ace, y eso era lo que menos quería.

Había reflexionado mucho sobre la complicada situación en la que se estaba metiendo: por una parte tenia a Law, el incondicional, conocido de toda su vida, quien siempre estaba ahí para ella, quien muy a pesar de los errores que había cometido, seguía siendo la persona en que más confiaba. Al otro extremo, estaba Ace, amable, simpático, siempre dispuesto a sacarle una sonrisa a pesar de cualquier adversidad, defendiéndola con o sin motivo, eso sí, muy problemático, aunque no menos que Law.

Si tan solo pudiera abrir completamente su corazón en lugar de esconderlo, si pudiera salir a luz y echar un verdadero vistazo a lo que había allá afuera, podría considerar una opción; pero no, en su mente solo estaba un sentimiento, uno que no quería dejar escapar y que por ello mismo le hacía daño, la ahogaba y no le dejaba respirar, como si fuera una masoquista se aferraba a esos recuerdos, que si bien le hacían muy feliz, solo la hundían más en un pozo sin salida.

Parecía como si la hubieran olfateado, pues en cuanto entró al campus, su celular comenzó a sonar, era Kaya. La rubia le dio instrucciones de donde verse, una vez ahí, observó como todo el grupo estaba reunido alrededor de Usopp, quien como si fuera un dictador, estaba en lo alto de una banca hablando.

-¿Qué pasó? –preguntó Shiro recién llegando.

-Te va a interesar mucho, escucha –respondió Kaya.

-Así que como organizador del próximo evento que se llevará a cabo dentro de dos semanas, solicito su ayuda –habló Usopp.

-Sera muy divertido, ¡Yo quiero, Usopp! –levantó la mano emocionado Luffy.

-Si Luffy está adentro yo también –se apuntó Zoro.

-La oportunidad perfecta, inclúyeme –dijo Sanji con la cara de pervertido.

-Lo siento Usopp, pero posiblemente estaré fuera de la ciudad esas fechas –dijo Ace.

-Yo también quiero hacerlo –esta vez era Coby.

-Sabo, tú serás el último jefe –lo señalo el narizón.

-De acuerdo –sonrió el rubio.

-Usopp ¿de qué hablan? –preguntó Yashiro desde atrás.

-Shiro-chan –dijo con sorpresa, los demás voltearon a verla al percatarse de su presencia.

-¿Qué? Solo soy yo…

-Como sea, veras, el gran Usopp-sama en colaboración con el taller de artes estamos organizando un evento dentro de Raftel –dijo con aires de grandeza-. Nada más y nada menos que ¡La persecución Zombi! –gritó el nombre alzando los brazos.

-pe…per…persecu… ¡persecución Zombi! –gritó igual de emocionada, casi simulando a un Luffy con un plato de comida sobre la mesa.

-¿Qué dices? ¿Quieres ser un Zombi como los chicos?

-¡Claro que no! ¡Yo quiero cazarlos! –reprochó.

-Bueno, bueno, en ese caso iras en los escuadrones.

-Que emocionante, ya quiero que llegue el día.

-¿Qué dicen ustedes chicas?

-Escuadrones –dijo Nami.

-Nosotras seremos zombis –respondieron Kaya y Vivi.

-Habrá dinero para el ganador ¿verdad? –Shiro le preguntó a Coby.

-Sí.

-Lo suponía…

-Eso es todo, ahora tengo que conseguir mínimo 100 zombis más –dijo pensativo mientras comenzaba a andar.

-Shiro-chan ¿en dónde te metiste anoche? –la señaló la pelirroja.

-Ah, yo… estaba… -pasó saliva pesadamente mientras miraba a Sabo y Ace acomodarse junto a Nami para escuchar su respuesta- con Izan ayudándole en algo.

-¿Izan? Olvide que ustedes eran amigos –dijo Sabo.

-Por cierto no lo he visto, me debe dinero –contestó Nami ya más relajada.

-Se lo recordare cuando lo vea.

-Shiro-chan, ya vámonos –la llamó Vivi.

-Cierto. Los veo más tarde chicos.

Como había sido la última en salir de la casa de Law, él le había dejado sus llaves, por lo cual tenía que devolvérselas, lo que volvía un poco incomodo que alguien los viera juntos dentro de la universidad (no quería repetir aquellas miradas que algún día tuvo por ir con Ace), aun así, acordaron verse en la biblioteca de medicina. Si por casualidad llegaba a encontrarse con Kaya solo diría que la estaba buscandola para preguntarle sobre el evento que Usopp estaba organizando.

La biblioteca era muy grande, con largos pasillos llenos de estantes con libros pertenecientes a la rama de la salud, sus ojitos negros brillaban como luces de navidad al contemplar todo el contenido que le ofrecía la edificación. Corrió al estante más cercano y comenzó a observar los títulos, estuvo buen rato paseando hasta que encontró uno que llamó su atención en particular, lo único malo era que estaba muy alto y no podía alcanzarlo. Se estiró todo lo que pudo ya penas rozó el empastado; sin embargo, otra mano tomó el libro y se dio, el pequeño sonrió amablemente a pesar del aire de sobriedad de la otra persona.

Para su fortuna el lugar parecía estar más o menos vacio, con uno que otro alumno por ahí, los cuales estaban más pendientes en las hojas frente a sus ojos que alrededor. En una mesa de madera al fondo estaba la persona que había ido a buscar, estaba vistiendo la gorra que le había regalado, no difería mucho de su habitual sombrero, pero aun así le hizo muy feliz que la usara. Como le estaba dando la espalda aprovechó para abrazarlo desde atrás; pasó sus brazos alrededor de sus hombros y le sonrió desde el costado. Law resopló y tomó su barbilla con la mano, haciendo que volviera su rostro al frente… que gran metida de pata.

El pequeño Chopper miraba inocente la escena al frente del moreno y la castaña, Yashiro comenzó a balbucear queriendo explicar su comportamiento hacia Law, él solo sonrió simpático sin preguntar lo que hacía ahí, mejor aún, porque abrazaba al chico.

-¿Se conocen? –preguntó Law para ambos.

-Sí, somos amigos –contestó muy feliz Tony-kun.

-Cho…Chopper ¿Qué haces aquí? –Yashiro ya había tomado una distancia prudente.

-Kaya dijo que podía venir a leer sin problemas, como salí temprano de clases, quise aprovechar.

-Ya veo…

-Law me ayudó a bajar unos libros –dijo con un poco de pena.

-Bien… dejaré que sigan estudiando. Toma Law –le dio las llaves-. Nos veremos después.

-Nos vemos Shiro-chan –se despidió Chopper.

-¡Tan tonta! Afortunadamente Chopper no pareció notar nada extraño, solo espero que no hable mucho con Law y termine contándole que entreno junto con Ace, eso le enojaría mucho… -pensó.

Los días pasaban rápido, casi como en una carrera, el tiempo se dividía entre la escuela, el entrenamiento y las visitas a Law. Por lo menos se veían 2 veces por semana, y es que había tantas cosas que contar que en realidad no parecían acabar nunca, aunque la mayor parte del tiempo era ella quien hablaba. Poco a poco las perspectivas de muchas cosas parecían cambiar, especialmente la suya hacia Ace, no parecía haber un cambio en realidad entre ambos, pero no podía evitar sentir una ligera angustia cada vez que lo miraba, más porque él también parecía verla con cierto aire de preocupación.

No hubiera imaginado que su encuentro con Law la pondría en esa posición hacia Ace, tenía que verlo furtivamente y eso no le gustaba, extrañaba enormemente apreciar de cerca esos hermosos ojos negros, sin sentir culpabilidad por que le gustara observarlos. Afianzar, eso había conseguido el de ojos grises, afianzar su teoría de que estaba sintiendo algo especial por Ace; no importaba si estaba con Law todo el día y lo mucho que la hacía feliz compartir ese tiempo, tan solo le bastaba un minuto en presencia del pecoso para olvidarlo, por supuesto que eso también le molestaba, ya que para ella estaba mal. Ojala y hubiera considerado a una persona como Ace en la ecuación para saber cómo resolver el problema.

"De pronto noto que se detiene, se para justo frente a mi ventana, para que la observe con detenimiento, se queda ahí.

Por primera vez pienso antes de actuar, cavilo en abrir la puerta e invitarla a pasar. Avanzo, pero enseguida me deshecho de la idea. Me quedo de pie, solo observando cómo se va."

Un suspiro largo escapó de su boca, el agua caliente resbalaba por su ancha espalda, puso las manos sobre la pared y se quedo pensando unos momentos, ¿estaba bien seguir con eso? ¿Debería de seguir el consejo de Sabo? Pero tenía un deseo antes de poder decidir cuál sería su siguiente movimiento, tendría que utilizar sus propias palabras y así como lo había hecho Luffy, despejar su confundida mente.

...

La noche estaba iluminada por la luna llena, un punto a favor de todos pues la universidad estaba cubierta en las penumbras. Reunidos en la plaza principal, un grupo de al menos 300 personas prestaba atención a las indicaciones que el narizón les estaba dando.

El juego era simple, las personas se repartían en escuadrones de 10, se les daba 2 woki toki, 5 linternas y una nota inicial que era una pista. La nota era un acertijo de donde contra la próxima y así sucesivamente, algunas indicaban la localización de armas para "matar" más fácil a los zombis o acabar con aquellos especiales que solo "morían" si se les atacaba con ellas. Según lo dicho por Usopp todos tenían sujetos a la cabeza un pequeño globo con pintura roja, el cual debían de reventar para así indicar que el Zombi estaba muerto. Si uno de ellos llegaba a morder o rasguñar a una persona sería automáticamente transformada en un zombi. Así que el objetivo final era armar todas las pistas para llegar a la ubicación del Zombi Rey (Sabo) y derrotarlo para convertirse en el ganador.

Los susodichos zombis estaban escondidos por toda la universidad, que era el campo de batalla del encuentro. Tenían 4 horas para completar el juego y ganar, escapando de los hambrientos cadáveres vivientes. Siendo las 10 en punto, el narizón dio la llamada de inicio.

Todos corrían en todas direcciones, algunos buscando un refugio seguro en lo que planeaban algo, otros yendo directamente en busca de más pistas y había quienes solo querían patear zombis por diversión. No pasaron ni 5 minutos cuando comenzaron a escucharse gritos en todos lados. Nami y Shiro habían quedado en escuadrones diferentes, así que acordaron echarse la mano de ser necesario.

El grupo de la castaña estaba conformado por unos totales desconocidos, 5 mujeres sin contarla y 4 hombres. Ellos estaban en el segundo piso del edificio de psicología, avanzando sigilosamente para encontrar la siguiente pista. Yashiro rápidamente tomó el liderazgo del grupo, decir que estaba emocionada por el juego era poco, sabía que tenía que tener cuidado con Luffy y los otros chicos, conociendo a Usopp era posible que hubiera escogido al "trío monstruoso" como zombis especiales y eso representaba un serio problema. Antes de salir del edificio, su grupo sufrió dos bajas (un chico y una chica); cuan agradecida estaba con Sabo y Ace por haberla entrenado, sus movimientos eran más agiles y tenía la habilidad necesaria para defenderse.

En algún otro punto del campus, una chica estaba siendo acorralada por un zombi, aunque más parecía estar entusiasmada por el hecho de que iba a ser "atacada" por él. Su espalda chocó contra la pared y el sujeto aprovecho para morder casi imperceptiblemente su hombro, la chica gimió más que gritar y un sonrojo se apodero de sus mejillas. Una vez "convertido" a su presa, el zombi marco la conversión con un parche en alguna parte visible y le dio el globo que todos tenían en la cabeza.

Un juego muy entretenido donde tenías que estar constantemente en movimiento, despierto para encontrar las pistas, siempre con los ojos bien abiertos para ver si algún muerto se acercaba peligrosamente a uno, por fortuna, todos caminaban a paso normal. Se sentía tan bien el acabar con ellos con sus propias manos, aunque ya tuviera la mano roja de tanto reventar la pintura de sus cabezas; ni siquiera los chicos de su equipo podían con el ímpetu que cargaba Shiro.

Al equipo de la pelirroja no le estaba yendo muy bien, la mitad de su escuadrón ya había sido convertido, lo cual le enojaba mucho, quería ganar y tener el dinero del premio, pero cuanto más avanzaban más gente perdían.

Asomándose Nami por la ventana del salón de clase del tercer piso, miraba como el Zombi especial Sanji corría –para nada como zombi- detrás de un grupo de chicas, que reían coquetamente mientras escapaban del rubio. Debió haber supuesto que él iba hacer algo como eso, sin embargo, al ver a las chicas correr así, imagino a Luffy en una situación similar… sabía que mugiwara era alguien popular entre la población femenina, así que pensar que estaría clavando sus dientes en el cuerpo de alguna otra mujer le hizo enfurecer. Salió corriendo del salón, dejando a su equipo solo, no iba a dejar que el ingenuo chico pusiera sus manos en otra que no fuera ella.

Ya habían pasado cerca de dos horas desde que todo dio inicio, los zombis estaban por todos lados. Ya muchos habían sido convertidos, entre ellos casi todo el equipo de Shiro, quien solo quedaba ella, un chico y una chica, pero entre una huida y el choque con otro escuadrón acabaron separados, ya habían perdido los woki toki así que no tenía oportunidad de comunicarse con ellos, tan solo le quedaba buscarlos.

La calle estaba despejada a pesar de que había algunos zombis en los edificios, como eran lentos no la alcanzarían, a menos de que corrieran y eso iba en contra se las reglas para ellos. Miraba a todos lados para ver si de casualidad encontraba a sus camaradas, lo cual sería un milagro ya que no recordaba muy bien sus caras. De pronto notó como alguien la seguía por la calle, miró hacia atrás, era un zombi que estaba más o menos a unos diez metros de distancia. Siguió caminando sin prestarle mucha atención, era imposible que llegara hasta ella; en menos de tres minutos escuchó los pasos cada vez más cerca.

Volvió a girar después de percatarse que no había nadie al frente ni a los costados, casi le da un infarto cuando la luz de su linterna ilumino tenuemente la cara del moreno, con ropas desgarradas que ya estaba a unos 5 metros de ella. Apresuró el paso sin llegar a correr, miraba de reojo de vez en cuando para atrás, dándose cuenta que la distancia en lugar de aumentar disminuía, sumándole a eso ya había un grupo como de 10 chicas que caminaban detrás del zombi.

No tenía otra alternativa que correr para poder escaparse de él; corrió tratando de alejarse, así podría perderlo… o eso pensaba. Ahora no solo era el moreno quien corría detrás de ella, sino que todo un sequito de chicas corría detrás del zombi Ace, y detrás de todas esas chicas que corrían detrás de Ace, que corría detrás de Shiro, iban otra comitiva de zombis.

-¡Deja de seguirme! –le gritó Shiro a Ace quien no para de correr.

-¡No! –gritó el pecoso que ya estaba a escasos dos metros.

-¡¿Qué haces aquí?!

-¡Volví antes…!

-¡Correr es trampa! –Aceleró su marcha aun más.

-¡Soy Nemesis! –gritó feliz.

-¡Sigue a otra persona!

-¡Tu eres la única que corre de mi!

Y tenía toda la razón, las chicas detrás de él pedían a gritos que Ace las mordiera… al parecer alguien había comentado muy emocionada que había sido convertida por una mordedura del pecoso, no podía culparlas, la acción era un tanto erótica, más de quien venía.

-Es muy rápida, no puedo alcanzarla –pensó Ace.

-Tonto, como ellas corren detrás de Ace llaman la atención de todos los zombis de la zona. Tengo que perderme de él o si no seré atrapada.

No importaba cuanto corriera o donde se metiera, Ace siempre le seguía el paso, otra vez cuanto agradecía a Sabo por mejorar su resistencia, que de no ser así ya se hubiera rendido desde hace mucho tiempo. El grupo detrás del pecoso parecía aumentar cada vez más y más, así que usando el famoso dicho "Si no puedes con el enemigo, únete a él" le propuso una tregua parcial al moreno.

-¡Ace! –Llamó su atención- ¡Tu y yo podemos escapar de esas locas! ¡Tan solo promete que no me atacaras hasta que los dos estemos fuera de este circo!

-¡De acuerdo!

-¡En la siguiente esquina esta el edificio viejo del 7H! ¡Las escaleras están doblando!

-¡¿Saltaremos la pared?! –exclamó con sorpresa.

-¡La entrada está del otro lado! ¡No lograran vernos!

-¡Hagámoslo!

Tenían que abrir más la brecha entre el grupo de chicas y ellos, así que Ace prácticamente tuvo que pisarle los talones a Shiro, el resto se quedo a unos 10 metros de ellos, dándole solo el tiempo justo para brincar la barda de la contención de las escaleras.

La esquina estaba a unos pasos, dieron vuelta y sacando toda su fuerza apoyo uno de sus pies para impulsarse y tomar el muro para poder subir, Ace no tuvo ninguna dificultad en pasarlo. Siguieron subiendo hasta llegar al segundo piso, desde el pasillo pudieron ver como pasaban todos, confundidos por la inesperada perdida de los dos muchachos. Se recargaron contra la pared, agitados por haber corrido tanto.

-Eso estuvo cerca –dijo Shiro.

-Fue un buen plan –le sonrió- me gusta esa parte de ti que siempre me sorprende.

-¿Eso me sirve para derrotarte?

-Lo siento, Zombi especial –dijo con humor.

-No te pareces mucho a Nemesis…

-¿Crees que ya se fueron todos? –se asomó un poco por el pasillo.

-Quien sabe, lo mejor será quedarnos un poco más.

Mientras Ace seguía viendo que nadie quedara para poder salir, algo en la pared de enfrente llamó la atención de la castaña. En el muro había un hueco de unos 30 centímetros más o menos, del cual en el interior parecía brillar algo. Sintió que sus fuerzas se habían renovado cuando se percató que lo que estaba escondido era nada más y nada menos que una de las armas.

Aprovechando la distracción del moreno, se levantó para tomarla, sin embargo, el hueco estaba muy alto y apenas podía rozar con la punta de los dedos el arma. Cuando dio un pequeño salto para poder tomarla, alguien más empujo el objeto hacia adentro, obviamente ese alguien había sido Ace.

-¿Qué haces? –le reclamó enojada, aun intentando tomar la pistola.

-No te dejaré –advirtió mientras sujetaba sus dos manos en lo alto con una de él.

-Solo quiero el arma, no iba a dispararte a ti…. todavía.

-La tregua se ha terminado –le dijo mientras la hacía girar para que quedaran ambos de frente.

-Eres un tramposo, eso debe hacerse en mutuo acuerdo.

-Soy un zombi, perdona –le sonrió con descaro.

-¡Suéltame entonces! –comenzó a forcejear.

-¿No te recuerda a una situación familiar?

-No te atrevas…

-¿Verdad que no es cómodo estar en esa posición?

-¡Ace!

-Tú sabes mucho sobre zombis ¿cierto? –el tono de su voz comenzaba a volverse serio.

-Pues… más…más o menos –respondió nerviosa al notar que el rostro Ace se acercaba a ella poco a poco.

-¿Crees que… con un beso se pueda convertir a alguien? –susurró la pregunta casi en sus labios.

-No…lo sé.

"Y como si fuera un chiste, la mujer vuelve a estar frente a mí. Esta vez no lo pienso. Abro la puerta y la invito a pasar. Me mira dudando, aun así, toma mi mano y camina junto a mí."

Sus labios eran cálidos al igual que su aliento, como lo imaginaba, no respondía ante el contacto, por temor, impacto o lo que fuera; solo sentía como su boca presionaba la suya en lo que su mano derecha acariciaba su rostro. En un instante su cordura volvió a su mente e intentó forcejear para quitárselo de encima, pero el agarre de Ace era firme, tenía todo ese cuerpo sobre ella para impedírselo, él tenía el control y era quien decidía cuando parar tan osado acto.

La pizca de sensatez que había llegado a su cerebro se vio opacada ante el húmedo contacto por parte del moreno al lamer sus labios. Separó un poco los labios para gemir por la acción, mismo momento que aprovecho Ace para hondar su beso, desde eso momento todo estaba perdido. Ya no se oponía, había dejado su cuerpo flojo, dejándose seducir por el moreno.

Respondió con igual de intensidad, deseaba poder tocarlo, pero él no se lo permitía, todo el juego solo hacía más excitante el momento. Ace besaba de maravilla, calmadamente pero con intensidad, con movimientos sensuales de su lengua, jugando con la suya diestramente. Sintió un gran alivio cuando por fin el pecoso soltó sus manos, quienes inmediatamente tocaron sus marcados pectorales y ascendieron en una caria hasta entrelazarse con su cabello.

Les faltaba el aliento, apenas y respiraban entrecortadamente para no tener que separarse. Por mucho, aunque le doliera en lo más profundo de su corazón, era el mejor beso que jamás había recibido, no solo en cuanto a placer se refería, sino todo lo que le hacía sentir, una emoción y felicidad que pensaba no la encontraría nunca.

De pronto el remordimiento invadió su cuerpo, lo que estaba haciendo, por más bien que se sintiera estaba mal. Justo en el momento en que apenas se echaba para atrás para separarse de los labios de Ace, un flash ilumino todo el pasillo. Ambos se separaron y voltearon a de donde provenía la luz.

Un sujeto muy asustado quedo en shock cuando los furiosos ojos de Ace se clavaron en él por tan entrometido acto. Quiso correr pero en brevedad fue detenido por el moreno, quien tomó el rollo de la cámara y lo rompió en mil pedazos. El chico, asustado, huyo despavorido. Antes de que el pecoso se diera la vuelta hacia Shiro, sintió el impacto de algo en la cabeza, húmedo y salpicando el color rojo por las paredes. Había sido ella quien le había disparado, eso lo dejó muy confundido, más cuando la miró correr aun más rápido de cuando escaparon.

"Me gusta un poco… como cuando ves a una mujer atractiva pasar por la calle y llama tu atención. Solo un poco, eso pienso.

Después veo que esa mujer pasa constantemente y comienzo a percatarme sutiles detalles. Sigo mirándola pasar y el "poco" parece aumentar.

De pronto noto que se detiene, se para justo frente a mi ventana, para que la observe con detenimiento, se queda ahí.

Por primera vez pienso antes de actuar, cavilo en abrir la puerta e invitarla a pasar. Avanzo, pero enseguida me deshecho de la idea. Me quedo de pie, solo observando cómo se va.

Y como si fuera un chiste, la mujer vuelve a estar frente a mí. Esta vez no lo pienso. Abro la puerta y la invito a pasar. Me mira dudando, aun así, toma mi mano y camina junto a mí.

Justo antes de ingresar, ya con un pie adentro, ella se retracta; dejándome esperanzado, solo otra vez…

La única diferencia es que, ya no pienso que solo me gusta… "

Corría sin rumbo ni dirección, solo quería alejarse de él, de la tremenda y placentera acción que había realizado junto a Ace. Sus torpes pasos la llevaron al piso, barriéndose por el césped, gruesas lágrimas rodaban por sus mejillas, expresando lo confundida que en esos momentos se encontraba.

-¿Cómo pude haber hecho eso? No es justo, ni para mí, para Law, para Ace, ni nadie… ¿Por qué tengo que sentirme así? ¿A caso estoy mal? No debí permitirlo, lo que menos quiero es lastimar a Ace… tampoco a Law. Pero ya no puedo controlar lo que siento…

El final del evento terminó en victoria de los zombis, ya que nadie pudo llegar hasta el Rey Sabo (lo cual era una gran decepción para el rubio ya que el no tuvo la oportunidad de jugar). Esa noche había muchas cosas que pensar y sentimientos que aclarar.

...

Perfectamente sabía, dada su previa reacción, que no se aparecería frente a él ese fin de semana para entrenar, ¿había metido la pata? Esperaba que no, pues realmente había disfrutado ese beso, a pesar que sabía muy bien que ella tenía un novio. Lo que no podía evitar era el aparente rechazo por parte de Shiro, pues así interpretaba su distancia.

El lunes temprano caminaba sin muchas ganas rumbo a la universidad, había salido antes que Nami, por lo cual iba sola. Despedía un aire deprimente, era poco lo que había logrado dormir en esos días y su aspecto no era el más bonito que digamos, no por ello significaba que cada persona con la que cruzara camino la mirara de forma tan grosera. Incomodada por las miradas, corrió hasta llegar al edificio donde tenía clases; sin embargo, la historia se repetía también en ese lugar,malas miradas de todos lados, especialmente de mujeres.

Ace sostenía con incredulidad la revista, no podía creer lo que sus ojos estaban viendo, estaba 100% seguro de que había roto el rollo fotográfico y que esa fotografía se había perdido completamente, precisamente para que eso –que tenía en las manos- no ocurriera. Con lo que no habían contado era que un segundo estuvo presente en el momento y antes de que Ace se acercara a ellos, como suponían, el fotógrafo cambio los rollos, dándole a su acompañante el original y por ende, conservando la escandalosa imagen.

Suficiente era tener que lidiar con el rechazo, y ahora un escándalo en voz de todos era el colmo. Sabía que había hecho mal al besarla, pero esperaba que ese acontecimiento quedara entre ambos, tal vez comentado ente sus amigos, ¿pero exponerlo al público? ¡Jamás! Porque sabía que de seguro más que uno estaba enterado de que ella tenía una relación con alguien y publicando esa fotografía la cuestionarían sobre su fidelidad, y eso no era nada que le complaciera. Yashiro era una buena chica, confundida tal vez, pero buena al fin de cuentas, por ello no dejaría que nadie osara hablar en su contra.

Justo cuando se disponía a dejar el edificio para ir en busca del culpable, ella se apareció frente a él, con el semblante lleno de ira, estrujando con fuerza la problemática revista. Ace parecía querer decir algo, pero fue callado de manera violenta cuando Shiro le arrojó la publicación. El moreno quedó anonadado, no sabiendo cómo interpretar la acción. Los ojos de la castaña comenzaron a humedecerse, tomó aire profundamente para poder hablar.

-Siempre estas causándome problemas… todo el tiempo, tú…

-Yashiro –trató de calmarla.

-¡No quiero oírte! ¡Solo déjame en paz! –gritó con fuerza, llamando la atención de las personas alrededor.

-No esperaba que las cosas terminaran así.

-No me busques, por lo menos espero que eso lo puedas hacer –dijo con despecho mientras se marchaba.

La culpa no era solo de Ace, lo sabía, porque de no haber respondido, nada de eso hubiera ocurrido en primer lugar, pero tenía tanto miedo de todo y de nada a la vez que le asustaba. Cuando salió del edificio, Sabo anunciaba –amenazaba- por los altavoces que todos debían entregar las revistas personalmente a él y pobre del que no lo hiciera.

Tomó su celular y marcó, nada, volvió a insistir pero obtuvo la misma respuesta, al menos estuvo así un par de veces. Cuando estaba resignada en poder hablar con él, pues obviamente estaría muchísimo más que enojado por la comprometedora foto, su teléfono comenzó a sonar, era Law.

-Law, escucha…

-Eres libre de hacer lo que quieras.

Esas fueron las únicas palabras que le dirigió, directas, tajantes, frías y sobre todo llenas de resentimiento, con justa razón. Días antes le había negado a él que la besara, pero esa mañana miraba claramente sobre el papel como estaba prendida y gustosa besando a otro hombre, y no cualquiera, besaba a Portgas D. Ace, clara y nítidamente ante sus ojos.


...

No creo que Law sea alguien que diga "Chan"... pero más adelante daré el motivo de eso :)

Sobre la edad de Law, pues como vieron, fue su cumpleaños, así que tiene 23 O_O, puse 22 al inicio por que así empezamos... detalles sin importancia.

Veamos quien puede descifrar la situación que tenemos aquí.

Besos!