Hola a todas!

Creo que les gusta mucho Law ._. ¿Me veré obligada a hacer un trío? xD esa idea me da mucha risa…

Me costó mucho trabajo hacer este capítulo y sinceramente para nada me gusto como quedo : ( … se me hace que solté todo muy de golpe y al final no se ha entendido nada. Ustedes Juzguen.

Dejando mis complejos a un lado, les agradezco de todo corazón sus lindos comentarios. Es mi principal motivación para seguir el fic. GRACIAS GRACIAS GRACIAS! Y espero seguir contando con ellos :D

Muchas gracias también a los lectores anónimos, gracias por todo el apoyo en verdad! TwT

PD: Me ayudaría mucho si responden la pregunta del final.

9237492759824892791364238974 Besos *

Disclaimer: One piece no me pertenece, el ardiente cuerpo de Ace, las sexys manos de Law y todo lo demás, son propiedad de Oda-chin.


Nueva Vida

Seamos realistas. Busquemos lo imposible.

Una llamada inesperada lo tomó por sorpresa a media noche, se trataba de Ace, cosa rara pues tenía mucho tiempo sin comunicarse con él. Posiblemente y lo más factible era que esa llamada fuera por un asunto de negocios. Atendió.

-Yo creí que ya no recordabas que existía –dijo con humor Izan.

-Ha pasado tiempo desde que hablamos.

-¿En qué te puedo ayudar?

-Necesito información. Sabes que el dinero no es problema.

-Lo suponía –sonrió-, ¿Qué quieres saber?

-Háblame sobre Yashiro y Law –dijo sin vacilar.

-Así que ya los descubrió –pensó-. Lo siento pero no puedo decirte nada sobre ello.

-Eres un informante y te pagaré por lo que sepas, no hay diferencia.

-Perdóname, pero sabes perfectamente que ambos son mis amigos. Si tienes algo que desees saber entonces pregúntaselos a ellos.

-Hay algo que… me ha estado dando vueltas en la cabeza –expresó pensativo.

-¿Y?

-Las posibilidades son muchas, considerando que Shiro, Law y tu son conocidos…

-No se necesita ser un genio para darse cuenta –se dijo para sí mismo Izan-. Si fuera otra persona y no Yashiro podría incluso haberte dado la información sin cobrar. No hablaré.

-Me estás dando la respuesta a mi duda indirectamente.

-Pregúntaselo a Law, eran buenos amigos después de todo…

-No. Mi única conexión con Trafalgar ya no existe, pero gracias. Te veré después Izan –terminó la llamada.

Caminaba con desidia mientras cruzaba el parque de la universidad, con temor a que Ace se asomara desde el edificio, como sabía que regularmente lo hacía. La confesión del moreno seguía rondando su cabeza, a pesar de que ya habían pasado varios días desde eso. Dejó caer la vista al suelo, ya eran casi tres semanas que no mantenía contacto directo con él.

-Oye tú –la llamó alguien desde atrás.

Yashiro miró a su alrededor, no había nadie más salvo ella.

-¿Me hablas a mi?

-Te llamas Yashiro ¿no?

-Si… -respondió dudosa- Tú eres Bonney, si no me equivoco.

-Exacto. Sígueme –le ordenó en lo que caminaba en otra dirección a la que iba la castaña.

-Disculpa…

-Que me sigas.

-Tengo clase y no he ido en varios días…

-No me importa, necesito hablar contigo.

-¿Pero de qué? Espero no vayas a decir algo sobre lo de la revista porque…

-Ni siquiera miré esa porquería.

-¿No? –dijo curiosa.

-Pero si quiero hablar de Ace –se detuvo para observarla.

-¿Conoce a Ace? Después de todo, algo tiene ella que ver con Sanji –pensó- ¿de qué exactamente?

-¿Quieres que hablemos aquí? Por mi no hay problema, pero pensaba hacerlo más privado.

-No hay mucho que decir, así que, aquí está bien.

-Como quieras –dijo con fastidio.

Tampoco era como si se fuera aponerse a gritar sus intimidades a media calle, después de todo, iban hablar de Ace. Le inquietaba un poco el saber la relación de la pelirosa con el moreno, puesto que nadie, salvo hasta ahora, le había pedido explicaciones serias sobre su relación con Ace. En una banca, bajo un árbol, decidieron poner pie al tema.

-El día de ayer Ace fue hablar conmigo, lo cual se me hizo muy extraño porque generalmente no suele hacer eso –comenzó Bonney.

-Entiendo… ¿son amigos cercanos?

-Nuestras madres son amigas, por lo cual conozco a Ace prácticamente desde que usaba pañales.

-Vaya, no tenía la menor idea de eso. Nadie lo mencionó.

-Claro, él no anda divulgando su vida así como así. No veras a ninguno de estos idiotas –hizo referencia a la población estudiantil- idolatrarlo por ser hijo del famoso Gol D. Roger. Él cuidada mucho esas cosas.

-Sí, lo sé…

-Pero ese es otro tema… el punto es que veo muy afectado a Ace por todo este asunto tuyo, y eso no me gusta sinceramente.

-¿Qué quieres que te diga? –Dijo angustiada- A mí tampoco me hace mucha gracia.

-Él te quiere y tu a él, fin de la discusión.

-¡¿Qué?! –Exclamó impactada- Las cosas no son así de sencillas.

-Todo el tiempo complicándose… ¿Qué tan difícil es aceptarlo? –preguntó molesta.

-No es solo aceptarlo, hay más cuestiones implicadas…

-Patrañas.

-¿Entonces por que tú rechazas a Sanji? –Lo dijo sin pensar y por la expresión en los ojos de Bonney pensaba que la iba a matar. Todo lo contrarío, solo saco un suspiro.

-Por que es un mujeriego, y hasta que no cambie eso, por mucho que lo quiera, no lo aceptare –contestó relajada.

-Yo, perdona. No quise ser grosera.

-Me fastidia todo esto de ambos de hacerse los interesantes. Si tienes algo que decirle, simplemente hazlo y ya.

-Siento como si ella supiera lo que pasa en realidad –pensó.

-Creo que le ayudaría mucho a Ace el saberlo.

-Lamento no hacerlo inmediatamente, pero, trataré de decírselo lo antes posible.

-Bien, es todo lo que tengo que decir –se puso de pie.

-Bonney, gracias por cuidar de Ace –se levantó e inclinó la cabeza.

-Solo es para que no vuelva a llamarme a media noche todo borracho –se quejó.

-¡¿A ti también te llamó?!

-¿Igual a ti? Es una mala maña que tiene cuando se pone en ese estado…

-No lo sabía.

-Como sea. Gusto en conocerte y perdona si fui ruda al principio.

-Igualmente. Sé que lo hiciste porque te preocupas por Ace, lo aprecio mucho en verdad.

-Cuídate –se despidió.

-Tú también, Bonney.

Casi se había convertido en un extraño para ellos, al principio por lo menos llegaba a dormir… si es que lo hacía, pues Sabo lo escuchaba entrar aproximadamente a las 3 de la madrugada e irse alrededor de las 5 am. Luffy ni siquiera notó su presencia, quería mucho a sus hermanos, pero no deseaba estar con ellos en esos momentos. Los pensamientos sobre Shiro y las consecuentes posibilidades de que todo embonara terroríficamente a la perfección lo tenían entre la espada y la pared, haciéndolo rabiar como pocas cosas conseguían hacerlo. Por ello prefería estar en el edificio de Shirohige, así desviaría todas sus preocupaciones en las misiones que tendría… sumándole a su favor que así se cobraría con mayor ímpetu lo que los hombres de Teach habían hecho tiempo atrás.

-¿Hoy también te irás? –le preguntó el rubio mientras lo observaba meter algunas cosas a una mochila.

-Si… me quedaré con shirohige unos días.

-Iva-chan me dijo que te miró en Ikuno ayer, ese mismo día me informaron que estabas en Minato, Asahi y también en Sumiyoshi ¿no te estás moviendo mucho?

-Quiero mantenerme ocupado, no hay de qué preocuparse.

-¿Seguro?

-Claro –le sonrió despreocupadamente- ¿tú no tienes trabajo?

-De hecho saldré en unos minutos.

-Ten cuidado en ese caso –le palmeó el hombro-, nos veremos luego.

-Casi lo olvido. Vivi escogió el traje que usaras para su fiesta, lo dejaré en tu cuarto.

-Gracias.

-¿Asistirás?

-Dije que lo haría, allí estaré.

-Oye Ace… tómalo con calma.

-Dile a Luffy que le dejo saludos. –se marchó.

Momentos después de que Hiken se marchara, Nami llegó a casa de su enamorado. Sabo, quien estaba por salir la recibió.

-Hola Nami.

-Sabo, que bien que te veo ¿tienes tiempo?

-Pues –miró su reloj- ¿10 minutos te bastan?

-Tratare de resumirlo.

-Por como lo dices, intuyo que es algo importante…

-¿Ace está en casa?

-No. De hecho tiene como una semana que solo llega a dormir.

-Imagino que debe de estar triste… ya sabes por qué.

-Papá y los chicos sabrán controlarlo, no te preocupes por eso. Mejor dime ¿de qué quieres hablar?

-Se supone que no debía contárselo a nadie, pero Sabo –se dejó caer sobre él-, no sé qué hacer –le lloró al rubio.

Obviamente fueron más de 10 minutos de charla, Sabo escuchaba atentamente todo lo que Nami le decía, no creyendo en la gran coincidencia de acontecimientos que estaban viviendo. Ahora podía entender por qué la actitud de Ace ¿Cómo no estar así? Pero por lo que la pelirroja decía, podía suponer que su hermano tan solo tenía premisas… las cuales eran lo suficientemente fuertes para dejarlo en ese estado.

Concluyendo el relato se quedó serio, ¿Por qué Nami tenía que haberle dicho todo eso? Ahora él estaba en la misma situación que ella. Debía discernir entre decírselo a su hermano y corroborar sus sospechas o callarse y dejar que ambos descubrieran la verdad por cuenta propia.

-¿Entiendes ahora cómo me siento? –Preguntó con aflicción Nami.

-Ace comienza a sospecharlo, me contó hace poco cuando descubrió a Yashiro-san junto a Law.

-No imagino cómo debe de sentirse.

-La primera vez que sucedió las cosas estaban en otros términos… ahora no solo tendrá que luchar contra la culpabilidad por haberse fijado en ella, sino también en con…

-Lo sé. Yashiro ha estado muy triste estos días.

-No debemos meternos, ese asunto solo le corresponde a Yashiro y Ace –dijo muy firme.

-Olvidas a Law… Izan tampoco ha dicho nada.

-Igual no es algo que nos concierne… los cuatro deben de tener sus razones.

-En ese caso, esperaré a que alguien decida hablar.

-Solo espero que ambos puedan superarlo.

-Confío en que si…

-En fin, ya se me hizo tarde –caminó hacía la entrada-, Luffy está en su habitación.

-Ten cuidado –lo acompaño a la puerta.

-Estarán solos en casa hasta tarde, sean discretos –se despidió con unas sonrisa maliciosa. Nami se puso colorada.

Lo miró boca abajo, con la televisión encendida, una mano bajo el colchón y el control de la tv en el piso; una graciosa bomba se asomaba por su nariz. Sonrió al verlo dormir, estaba más que claro que a menos de que ocurriera un milagro nada de eso iba a ocurrir.

...

Los días siguieron pasando, más grises y sombríos que ningunos otros desde su estancia en Osaka. Había llovido durante dos días seguidos, dejándola en casa sin poder hacer nada más que torturarse mentalmente por todo lo que estaba ocurriendo. Miró su celular y recordó la llamada de Ace, también pensó sobre su plática con Bonney tres días atrás. Dejó caer el móvil a su cama junto al vestido negro que de igual manera reposaba en ella. Sin temor a equivocarse, esa noche de seguro vería a Ace.

Llegaron a la gran mansión de la peliceleste, quien se festejaba sus 21 años de vida. Al momento fueron recibidos atentamente por los encargados, dirigiéndose al gran salón donde la fiesta tenía lugar.

Finamente decorado y no escatimando en lo costoso que todo pudo resultar, el salón relucía en lo prolijo. Instintivamente lo buscó con la mirada entre la multitud, antes de que Nami y Luffy la arrastraran hasta donde estaban el resto de los chicos, sin embargo, no pudo encontrarlo. Todos los chicos vestidos de gala, luciendo unos bonitos smokings de color negro, exceptuando a Zoro que llevaba uno en tono olivo oscuro. Ni se diga de la belleza de Kaya con un encantador atuendo en color morado y Nami en gris.

Tampoco estaba con ellos, eso la hizo sentirse un poco decepcionada, quería verlo… así le doliera en lo más profundo de su corazón. Volvió de nueva cuenta su vista a las personas de la sala, nada. Encontró a Vivi, parecía sacada de un cuento de hadas, con el cabello semi recogido y un vestido blanco de lo más lindo; como toque final, el gallardo caballero que estaba a su lado, Sabo. Impecable, los dos sin duda eran la pareja perfecta.

La noche avanzaba, amena entre pláticas cualquiera, bebiendo un poco de vino y probando los bocadillos… Nami había amenazado de muerte a Luffy en que se comportara, por lo menos cuando lo estuvieran viendo. Sanji coqueteaba con cuanta fémina pasaba cerca de él, todas caían rendidas a los pies del –aun más- atractivo rubio; ya entendía a Bonney perfectamente. Zoro, él había ido al baño hace ya como… 40 minutos, temiendo que algo hubiera pasado (es decir, que el espadachín hubiera hecho algo malo) Usopp, Chopper y Kaya fueron a buscarlo.

Yashiro contempló a la pelirroja, que tomaba del brazo a Luffy, quien no parecía importarle, si no que opuesto a lo que pudo llegar a pensar, conversaba con Nami alegremente. Sonrió para sí misma, era mejor dejarlos solos por unos momentos, además, necesitaba un poco de aire fresco.

Las puertas del gran balcón estaban abiertas, no había mucha gente afuera por el frío, así que parecía un buen lugar para refugiarse un poco de lo atareado del ambiente del salón.

Colocó su chal de la misma tonalidad que el vestido sobre sus hombros para abrigarse del frio. Se asomó un poco por la baranda de concreto para divisar el gigantesco patio de la mansión, la casa de Vivi era muy bonita.

Por el rabillo del ojo miró la manga de color gris a su lado, descansando ambos brazos sobre el barandal, sus cabellos negros y ondulados se mecían con la brisa nocturna, inmediatamente su aroma tan característico inundo su sentido del olfato. Su corazón se detuvo quien sabe por cuánto tiempo, volviendo a latir y recordándole que estaba viva cuando él la llamó.

-Luces muy bien –confesó el moreno mientras la miraba.

-Tú también –respondió apenada. No recordaba una ocasión en la que Portgas luciera mas apuesto.

-Ha pasado algo de tiempo.

-Si –murmuró con la vista gacha, tenía que combatir con su deseo de contemplar esos ojos que tanto la volvían loca.

-¿Sigues molesta por lo que…

-No –se apresuró a responder.

-Deberías –atrajo su atención.

-Pero…

-Escuche rumores de que te obligaron a besarme –dijo con una sonrisa.

-Fuiste tú, ¿cierto?

-Tan solo no quería que hablaran mal de ti. Yo ya tengo una mala reputación.

-No tenias por que hacerlo.

-Se que no fue así y eso me basta.

-Gracias.

-Era lo menos que podía hacer.

-¿Por qué no estás con los demás?

-Mi humor no ha sido particularmente bueno últimamente, no quiero echarles a perder la noche.

-¿Pero estar solo aquí?

-¿Me harás compañía? –Los matices seductores de Ace eran tan buenos como los del mismo Sanji.

-Solo… solo un rato.

-Estuve pensando muchas cosas últimamente –le decía mientras se quitaba el saco.

-Si… yo también –los nervios la estaban consumiendo.

-¿Recuerdas cuando te dije que creía que nos conocíamos de antes? –preguntó mientras dejaba caer sobre los hombros de la castaña la prenda.

-Claro. De niños fue –sus mejillas se tornaban de escarlata al sentir las fuertes manos de Ace sobre sus hombros.

-También lo pensé, pero… no fue por esa ocasión que me eras familiar.

-¿De dónde, entonces? –Alzó su mirada, solo para encontrarse con las orbes negras del pecoso. Los había extrañado en gran medida, pero por fin, los tenía al frente suyo para contemplarlos en su máxima expresión.

-No estoy del todo seguro…

Las manos de Ace ascendieron hasta tomar control de la cabeza de la castaña, acercándose lentamente hacia ella, percibiendo a penas su débil respiración. Pudo sentir el ígneo aliento proveniente de Hiken detenerse a escasos centímetros de su boca. Estaba paralizada ante la acción del moreno, no entiendo porque no había consumado el acto.

-Pídeme que no lo haga y no te besaré –susurró Ace, mientras sostenía su rostro con ambas manos. Tras unos breves momentos, Shiro contestó.

-No lo hagas –respondió con mucho pesar.

-Bien –dijo mientras se disponía a tomar distancia de ella, pero esta vez, Yashiro no se lo permitió, tomando al igual que él, su rostro entre sus manos.

-Escúchame Ace… me gustas –confesó casi en llanto-, pero… pero… no puedo.

-Está bien –la abrazó contra su pecho. Protegiéndola hasta que sus sollozos se calmaran.

-¿Ace? –Ambos escucharon la voz de Luffy acercarse hasta los dos.

-¿Qué sucede?

-Yashiro ¿estás bien? –preguntó Mugiwara al ver los ojos rojos de la castaña.

-Si… -sonrió desganada- los dejaré solos para que hablen.

-Yashiro –Ace la tomó de la mano.

-No ahora, por favor –le pidió de manera que solo él la escuchara. El pecoso aflojó su agarre sin muchos ánimos.

-¿Qué pasa? –preguntó Luffy al observar como Yashiro se iba y dejaba el saco en sus manos.

-Nada y todo… creo.

Uno tras otro iban cayendo como si se trataran de meras piezas de dómino. Los puños de ambas manos estaban rojos por la fricción al golpear sus cuerpos y la sangre que ocasionalmente llegaba a chispearlo. Desde atrás dos hombres trataban de seguirle el paso, pero la frenética lucha del moreno los tenía perplejos, ¿Cuándo había sido la última vez que vieron a Ace tan fuera de sí? Cuando hubo acabado con todos sus oponentes se quedo parado en medio de la bodega, jadeando por su acelerado ritmo de combate.

Jozu fue el primero en alcanzarlo, a paso lento se acerco hasta él, pensando cual era la mejor manera de hablarle para sacarlo de su trance. Antes de que el grandulón tocara su hombro, Ace se volvió en dirección a él, con una mirada que despedía mucha ira. No dijo nada y se fue, pasando de largo también a Marco y Haruta que recién ingresaban al lugar. El rubio negó con la cabeza, Ace había hecho todo un desastre.

Echó una vista rápida por la ventana, apreciando las luces de una nocturna ciudad, no había emoción en su rostro, tampoco algún destello de la vivaz alegría que lo caracterizaba tanto. El resto de los comandantes, junto al gran Edward Newgate y alguno que otro subordinado, observaban al colérico Ace… llevaba un par de días con esa actitud, pero no podía evitarlo. Sus pensamientos iban y venían mientras le daba vuelta al asunto, porque de ser ciertas sus sospechas, no podría esperar muchas cosas buenas.

-Ace –se acerco Marco hasta él.

-¿Qué pasa? –Respondió sin despegar la vista del cristal.

-Eso es lo que debo de preguntar yo, ¿Qué pasa?

-No es nada.

-Tu actitud no me dice eso. Estas preocupando a todos…

-¡Padre! –Entró corriendo alguien a la habitación.

-¿Qué ocurre? –Preguntó Shirohige.

-Acabamos de recibir informes que las embarcaciones tocaran puerto en una hora.

-Se han adelantado. De acuerdo, entonces…

-Yo iré a recibirlas –dijo Ace.

Todos en la sala guardaron silencio. La tención en el ambiente comenzaba a aumentar.

-Esta vez no hijo, lo dejare en manos de Vista y Speed Jiru.

-¡Yo puedo ir!

-¡Ace!¡Basta! –le gritó Marco.

-Ya has peleado suficiente estas semanas –sentencio Newgate-. Vista, te lo encargo.

Los dos hombres designados para la misión salieron junto con el recién llegado. Shirohige pidió que todos, exceptuando a sus comandantes, abandonaran la sala. Una vez en privado, iniciaron los cuestionamientos.

-Debes de controlarte Ace. Sabemos por qué estas así –dijo Marco.

-No necesitas castigarte de esa manera, todos sabemos que no fue tu culpa –habló Haruta.

-No hablen como si supieran lo que se siente –Soltó con amargura.

-¿Crees que eres el único que sufrió por ello? –Thatch preguntó enojado.

-Por si lo olvidabas, todos somos parte de la misma familia –dijo pacientemente Izou.

-Ace… -lo llamó Newgate.

-Perdona padre, es solo que… todo parece mezclarse en un intento de broma.

-Faltan tres días ¿no? –Pasó Marco su brazo por el cuello del moreno- Estaremos contigo.

-¿Crees en las coincidencias? –le preguntó al rubio.

-Tan solo en lo inevitable.

-Deberías ir a descansar a tu casa –propuso Kingdew.

-Sí, llevas aquí buen tiempo y no me gusta tener que soportar tu humor matutino –se quejó bromista Namur.

-Lamento haberlos preocupado con mi comportamiento –ofreció una reverencia a todos- regresaré a casa.

-Te acompaño a la salida –dijo amablemente Marco.

El cielo estaba nublado, dejando poca visibilidad fuera de las luces de la calle. Sus ojos se abrieron muy bien al contemplar la figura del hombre que estaba recargado sobre el cerco de su casa, con esa mueca que simulaba una peculiar sonrisa. Siguió caminando hasta llegar a él. Ambos se observaron fijamente por varios segundos antes de iniciar la conversación.

-¿Luffy no está en casa? –Le preguntó Ace.

-Es a ti a quien busco –se cruzó de brazos el moreno.

-No tengo nada de qué hablar contigo, Law –metió sus manos a los bolsillos de su pantalón. Cuantas ganas tenía de golpearlo.

-Hay una cosa que tenemos en común y vengo a hablar sobre ello.

-Yashiro –pensó frunciendo el ceño. Por la expresión en su cara, Law pudo notar que ya se estaba preparando para lo que iba a decir.

-No quiere que la busques más –soltó de golpe y sin tentarse el corazón-, me ha pedido que te lo diga yo.

-Debes estar bromeando – retrucó- no hay manera para que haga eso.

-Es todo lo que tengo que decir –comenzó a caminar.

-Sabes Law –llamó su atención-, si eres el novio de Yashiro… en estos momentos creo que estaría escupiendo sangre.

-¿De qué estás hablando? –Volvió a darle la cara.

-Solo digo, que… para ser el supuesto novio, no estás asumiendo un papel como tal.

- El hecho de que no seamos algo no significa que no me importe como si lo fuera.

-No lo dudo –chasqueó-, pero gracias… creo que ahora puedo atar cavos más fácilmente.

-Y ahora que intuyes la verdad, ¿qué piensas hacer?

-Mi plan sigue siendo el mismo…

-Veo que no te remuerde la conciencia.

-Ni a ti tampoco… cómo siempre.

-Ya te he dado el mensaje, no tengo por qué seguir hablando contigo –reanudó su paso.

-Creó que si Hiro-chan –uso el nombre a propósito- hubiera querido eso en realidad, ella me lo abría dicho de frente –soltó tan mordaz el comentario como pudo, audible para que Law lo pudiera escuchar sin problema alguno.

Lo que sentía hacia Ace no rayaba en el odio, pero si era un sentimiento de ira hacía él, que por supuesto era compartida por parte del pecoso. Las circunstancias en el pasado habían hecho terminar su relación de esa manera, irónicamente, el presente les traía otro problema en común. Uno de hermosos ojos violeta, que aguardaba por él sentada en esa banca.

-¿Cómo te fue? –Preguntó con tristeza Shiro.

-Tal como esperaba –se posicionó frente a ella.

-No fuiste muy rudo ¿verdad?

-¿Tanto te preocupa?

-Un poco –respondió meramente audible.

-Parece que te conoce bien –tomó asiento a su lado.

-¿Tú crees?

-Si –respondió disgustado.

-Law… -miró sus grisáceos ojos- gracias por todo.

Sus labios se apoderaban lentamente de los suyos, fundiéndose en un tranquilo beso. Los tatuajes de sus dedos se perdieron entre la espesura de los castaños cabellos. El sabor indescriptible de sus finos labios lo recorría en una descarga de sentimientos. Cuanto anhelaba el depositar su cariño en esa boca, en degustar cada rincón de su interior.

Pese a todo, no tenía comparación con cualquier otro beso que hubiera recibido de alguna otra mujer, porque aunque la amara desde hace mucho tiempo atrás, había sido inevitable el probar otros labios. Quería detener el tiempo, hacer eterno ese momento tan especial e irónicamente doloroso.

Sus suaves manos acariciaron el rostro del moreno, subiendo para quitar la estorbosa gorra de sus despeinados cabellos azabaches… tal vez así podría disfrutarlo. Definitivamente en ese aspecto, Law era más tranquilo que el pecoso, no dudando de lo sumamente enternecedor que era el contacto que el doctor provocaba en ella.

Liberó su boca con suma lentitud, apartando también su mano del cuerpo de Shiro. Exhaló mientras dejaba descansar sus brazos sobre sus piernas.

-Tan frío –expresó con quietud, como si no le afectara.

-Lo intenté –respondió afligida.

-No imaginé que nuestro primer beso, en teoría, iba a sentirse así. El más frío que nunca antes había recibido.

-Law…

-Paradójicamente, también es el que más he disfrutado –sonrió a medias.

-Lo siento mucho…

-Estás eligiéndolo.

-Cuando decidí venir a Osaka, estaba segura de que podría llegar a enamorarme de ti, darte la oportunidad que siempre quisiste… he tratado de intentarlo todo este tiempo. Por lo menos contigo no me sentiría tan culpable de volverme a enamorar.

-Pero no contabas con que Ace se metiera en tu vida.

-No puedo enamorarme de ti por más que lo intento… y no quiero enamorarme de Ace tampoco.

-Demasiado tarde ¿no crees?

-Tal vez aun tenga solución…

-Ahora que Ace sabe la verdad, si se la digo a Hiro-chan ¿Qué tanto cambiará su perspectiva hacia él? –caviló para sí mismo el moreno.

La lluvia caía tranquilamente desde lo más alto de aquellas nubes grises, escurriendo por la tela del paraguas negro. Sus pasos iban pesados, aun dudando de estar en ese triste lugar. El sonido que emitía sus pies al contacto con el agua en el suelo resonaba como mil campanadas en su interior, cada vez más cerca de su destino.

Miró la losa frente a sus ojos, las flores al pie le indicaban que alguien ya había estado previamente en el lugar. No estaba segura de si la visión borrosa era producto de la lluvia o por la humedad que iniciaba a inundar su mirar violáceo, la sensación en su garganta era la clara prueba que se trataba de lo segundo.

El agua fría hizo contacto con sus rodillas. Despacio y poco a poco fue sacando todos sus sentimientos en un desgarrador llanto. No había otra cosa que no fuera la culpa que estaba consumiendola en esos instantes. Fue tranquilizándose, levantando la vista a la lapida estática frente a ella. A penas un hilo de voz salió de su boca.

-Perdón. Tarde un año en poder estar aquí, en verdad cuanto lo siento. También discúlpame por haber traicionado nuestra promesa. Como quisiera que estuvieras aquí, conmigo…

-Hiro…

La voz proveniente de su espalda la dejó perpleja… sabía su nombre, eso significaba que las posibilidades rosaban el 100% de que efectivamente él era quien sospechaba.

-¿Qué haces aquí? –Articuló apenas audible.

-Supongo que venimos a lo mismo –le mostró el ramo de flores que cargaba en su mano.

-Esto no puede estar pasando…


Tengo una palabra para Law: FRIENDZONE!

Ya estamos a la mitad de la historia, que emoción! … y pues, llegará un punto en donde tendrán que pasar "cosas" y yo les pregunto ¿Lime o Lemon?

Recuerden que mi principal objetivo es que ustedes se diviertan leyendo y pasen buen rato. A mí en nada me afecta hacerlo de un modo o de otro, pero quiero lo mejor para ustedes (me siento como una mamá xD).

Besos!