Tardé mucho en publicar, pero tengo mas de un mes con exámenes todas las semanas, vivo en la escuela de 9am a 7pm todos los días y al llegar a casa solo quiero dormir TwT ...

Muchas gracias por todos sus comentarios, me alegra tener su apoyo :D Gracias también a los lectores anonimos, un besoteeeee!

Bien, el cap no es muy largo pero decidí cortarlo hasta aquí por que me gusto el final...

Como ya casi estamos de vacaciones, espero poder subir el nuevo cap a mas tardar para el 27 de este mes. No se desesperen.

Les mando un beso del tamaño del mundo!

Disclaimer: One piece no me pertenece, todo es obra de Oda-chin!


Nueva vida

Nuevo y retador, viejo y conocido

Contemplaba el techo de su habitación en lo que pensaba sobre los acontecimiento del día anterior, se había enterado de muchas cosas de las cuales desconocía, y aun no estaba segura de cual de todas le había llegado a impactar más. Pero muy a pesar de todo, sentía un ligero alivio al respecto; Law sabía la verdad, Ace sabía la verdad y ella también, por ende, las cosas deberían de tomar un curso favorable. Como dijo el día de ayer, a ninguno de los dos culpaba por la muerte de Hiro, por ese lado esperaba que las cosas estuvieran calmas, sin embargo, quedaba el asunto "romántico" de todo, aunque para Yashiro ese tema era más que claro, incluso más que antes. No iba a amar a Law como él lo deseaba y definitivamente jamás se permitiría ni al menos un desliz con Ace.

Ciertamente no se lo había dicho a Ace de frente, debía pedirle que desistiera por el simple hecho de que él era además del superior de Hiro-kun, su amigo… aunque si lo pensaba bien, la relación entre Law y Hiro-kun no era muy distinta que digamos. Refunfuñó enojada, ese era un punto que le podía reclamar… si tan solo hubiera sabido la verdad antes no le habría dicho a Ace que le gustaba, «tan tonta», pensó.

Tocaron la puerta de su habitación, no tardó en responder que pasara. Nami entró y tomó asiento sobre el colchón a un lado de su amiga.

-¿Todo en orden? –preguntó la pelirroja.

-Si –respondió mientras se reincorporaba-. Es solo que no me decido en ir a buscar a Ace y hablar directamente con él.

-Debe ser difícil.

-Sabes… estoy feliz de saber cómo ocurrieron las cosas, de que Hiro fue feliz aquí en Osaka junto a ustedes. Siento que estoy cada vez más cerca de superar su muerte, aunque más lejos de olvidarlo.

-¿Y qué sientes por Ace?

-He conocido en tres ocasiones distintas a Ace, en todas me ha ayudado muchísimo –sonrió-, pero no puedo tener una relación de ese tipo con un amigo de Hiro, así que, prefiero conservar su amistad.

-Entonces irás por el plan de amigos…

-Un hecho es que me gusta, pero, no creo que sea justo para él u otra persona si no he olvidado a Hiro, aun lo amo y yo… no sé cuando dejaré de hacerlo.

-Suerte entonces, Ace es tan aferrado –se rió.

-Lo sé, ese es el problema.

-La famosa Hiro-chan –dijo pensativa Nami.

-Con respecto a Nojiko, yo no quise…

-No te preocupes por eso.

-Gracias Nami, eres una gran amiga.

-¿Por qué no vas a buscarlo? –sugirió.

-¿Ahora? No lo sé… ni siquiera sé donde está.

-Llámale por teléfono.

-Imposible, suficientes problemas tengo por eso. Además, no tengo su número, sabes que no dura ni dos semanas con el mismo.

-¿Luffy? ¿Sabo? Tienes esas opciones.

-Si dejo pasar más tiempo, posiblemente ya no tenga tanto valor de encararlo –bajó de la cama-. Iré a buscarlo a su casa.

-Mucha suerte.

Para ser otoño la noche estaba helada de más, no sabía si estaba temblando por el frio o por el hecho de que estaba dirigiéndose a esa casa a buscar a Portgas. Pasó la reja del jardín –que siempre estaba abierta, se paró frente a la puerta, sonrojada por la pena y el miedo, llenó de aire sus pulmones y tocó apenas para que pudieran oír. Escuchó como alguien sujetó la perilla del otro lado dispuesto a abrir la puerta, cerró los ojos con fuerza y agachó la mirada.

-Bu…buenas noches –tartamudeó Shiro.

-Yashiro-san, hola –contestó Sabo. Yashiro levantó la vista un poco aliviada.

-Sabo…

-¿Qué te trae por aquí? Ya casi anochece.

-Pues… es… está… ¿está Ace? –Preguntó con mucha pena.

-No, se fue desde temprano.

-Ya veo –dijo con desilusión-. Entonces creo que ya me voy…

-Espera, ¿te interesa mucho verlo?

-Obviamente, como si no supieras todo lo que paso –dijo con un puchero. Sabo rió del comentario.

-Si quieres te llevó a verlo, sé donde está.

-No lo sé…

-Vamos, sígueme –cerró la puerta y tomó rumbo a la cochera.

-¿Qué no escuchaste que dije "no lo sé"?

-Pero si viniste hasta acá, fuera para verlo ¿no es así?

-Bueno, si…

-Adelante entonces.

-¿Y a dónde vamos?

-Con mi padre.

-¡Con Newgate! –dijo sorprendida.

-Si…Ace está allá.

-¿Crees que pueda agradecerle personalmente todo lo que hizo por Hiro-kun?

-Por supuesto.

El edificio majestuosamente alto relucía como una estrella en la inmensidad de la nocturna ciudad, no menos de lo que un hombre de la categoría de Edward Newgate merecía. Bajaron del automóvil y en cuanto entraron a través de las puertas automáticas todas las recepcionistas se dirigieron al rubio como "Sabo-Sama", como el hijo del dueño obviamente tenía gran poder dentro de la edificación. Preguntó a una joven sobre la ubicación de Ace, inmediatamente la mujer respondió con tono muy "gentil" sobre lo que sabía del moreno, Yashiro no pudo evitar fruncir el ceño al escuchar la manera en que de labios escapó el nombre del moreno, de una forma tan propia como lo hacían sus compañeras de universidad. No solo en la escuela, también en el trabajo y posiblemente en cualquier lugar al que fuera, Ace siempre dejaba esa impresión en la población femenina.

Subieron al ascensor, según las indicaciones, el pecoso se encontraba en su habitación privada en el piso 29. Los ojos inquietos de Shiro se posaban sobre la pantalla donde de tanto en tanto la numeración aumentaba. Los nervios la estaban consumiendo, jugaba distraídamente con su cabello aguardando a que la puerta se abriera en el piso correcto.

-Luces bonita, no te preocupes –comentó Sabo al notar como acariciaba un mechón de cabello como si lo estuviera peinando.

-¿Qué? –Preguntó confundida, al notar lo que hacía dejó al instante de hacerlo-. Yo no…

-Lo sé –sonrió.

-Estoy algo nerviosa… tu hermano es alguien difícil de convencer.

-Cuando a Ace se le mete algo en la cabeza es muy difícil hacerlo entrar en razón, más cuando él piensa que está en lo correcto.

-¿Cómo crees que tome la idea de ser solo amigos?

-No lo sé, pero para eso estás aquí.

En esos instantes la puerta del elevador se abrió, habían llegado al piso donde supuestamente se encontraba el pecoso. Shiro siguió de cerca a Sabo en todo momento, después de recorrer el ala derecha del pasillo el rubio se detuvo frente a una puerta que mantenía en una placa dorada las iniciales PDA. Sin consultar con la castaña Sabo tocó la puerta, Yashiro lo recriminó con la mirada pero no pareció importarle, era un ahora o nunca.

-¡Ace! ¡Soy Sabo! –gritó.

-¿Qué haces aquí? –le respondieron desde adentro, obviamente era Ace.

-Necesito hablar contigo, ¿estás ocupado? Es urgente.

-¿Luffy está bien?

-Sí, no es nada de eso, ¿puedo pasar?

-No sé porque no lo has hecho, la puerta está abierta.

-De acuerdo –miró a Yashiro-. Adelante, es todo tuyo –dicho esto el rubio se marchó, tomando rumbo al elevador.

Temblando abrió la puerta del cuarto, estaba todo muy oscuro pero las persianas dejaban entrar un poco de la luz de las edificaciones vecinas, dejando un tono un tanto azulado el interior. Estaba de espaldas a ella, sentado sobre un acolchonado sillón negro, en una posición justa para contemplar la maravillosa vista que la altura del piso le ofrecía. Caminó lento hasta estar alrededor de un metro detrás de él.

-Ace –susurró muy despacio.

Girando un poco observó la silueta de Yashiro, apretó los puños pero no dijo nada. No era que se estuviera comportando como un cobarde, simplemente estaba conteniendo para sí mismo todo lo que deseaba decir y hacer en ese preciso momento. El silencio reinaba en el cuarto desde hacía varios segundos. El moreno volvió a su posición inicial.

¿Qué hacer? Eso era lo que se preguntaba a diario desde que había comenzado a sospechar de la relación entre Hiro y Yashiro, y si bien, le había dicho a Law que no desistiría a pesar de la culpa, no estaba seguro de ello en esos momentos. Ver las cosas con objetividad resultaba muy complicado, más cuando recién se enteraba que su amigo había pedido que él mismo se encargara de proveer la felicidad de Shiro. Pero, ¿Cómo reclamar tal privilegio sintiéndose totalmente culpable por su muerte? ¿Con que derecho? ¿Con que cara?

-¿Ace? –preguntó ante la negativa de respuesta.

-Sabo y tú se están volviendo un poco cómplices ¿no? –dijo con tono bromista.

-Pues… un poco, puede ser.

El pecoso volvió a callar, se encorvó un poco y apoyó sus codos sobre sus muslos, soltando escuetamente sus manos al aire, suspiró cansado por darle tantas vueltas al asunto. Quien lo diría, alguien como Portgas D. Ace dudando de una resolución a un problema, pero bueno, era entendible, después de todo, no podía hacerlo a su manera… a los golpes.

Yashiro se acercó, arrodillándose frente a él. Ninguno de los dos sabía exactamente qué decir, así lo hubiera ensayado mil veces, aun si se había repetido hasta el cansancio que detendría las cosas entre los dos, era muy complicado. Tomó las manos de Ace entre las suyas, tibias como lo esperaba. De nuevo el mismo cuestionamiento en su mente; Si seguía queriendo a Hiro-kun ¿Por qué Ace la hacía sentir de esa manera?

-No tienes por qué castigarte de esta manera, no ha sido tu culpa lo sucedido –Habló con suavidad Shiro para tratar de convencerlo.

-No lo digas solo para animarme. Sabes los hechos, así que debes juzgar razonablemente. Sin compasión.

-¿Piensas que lo digo solo por lastima?

-Lamento tanto el haberte hecho llorar –soltó una de sus manos y acarició el rostro de Shiro.

-Me has hecho llorar, no lo niego –lo miró a los ojos-, pero no por el motivo en el que estas pensando.

-A menudo actúo sin pensar, esa noche lamentablemente tome una mala decisión.

-Quiero que te quede muy en claro esto –se puso de pie, el moreno la siguió con la vista-. No culpare ni a ti ni a Law de la muerte de Hiro-kun. Es más que obvio que me duele en lo más profundo su perdida, pero, él fue feliz mientras estuvo aquí, con ustedes. Por ello, he superado el hecho de que… no estará más conmigo. Aunque eso no significa que he dejado de sentir amor y cariño hacia su persona.

-Lo habías dicho, después de todo, que tienes una relación con alguien…

-Yo no he roto ese lazo.

-He ahí otro problema –hizo una mueca mientras se tiraba al respaldo del sillón.

-Supongo que sabiendo quien soy te será más fácil el olvidar todo lo que pasó entre nosotros. Y no solo hablo de la actualidad.

-Podré entender tu perdón hacia la muerte de Hiro. Pero no me pidas que me olvide de una persona de la cual me he enamorado en tres ocasiones diferentes.

¿Qué a caso Law le había dado un curso rápido de sinceridad? Sus mejillas se tornaron escarlatas ante las palabras de Ace, ¿tres veces? Si lo recordaba bien, él había mencionado que su primer beso fue algo muy especial, mismo que iba por cuenta de Shiro.

Lo sabía, no iba a aceptar con facilidad la propuesta de ser amigos, aunque ni a ella misma le fuera tan descabellada la idea de ser algo más, pero no, las cosas no iban a ser así. Por mucho que le gustara, para ella, el dueño de su corazón seguía siendo Hiro. Cerró los ojos y tomó asiento junto a Ace.

-Seamos amigos, es lo mejor –dictaminó con firmeza.

-No quiero –le reprochó.

-¿Cómo es posible que piense en tener algo con un amigo de Hiro? –lo regañó.

-¿Qué hay de Law? ¿Acaso no son amigos también? –preguntó enojado.

-Eso es diferente, a él lo conocí desde hace mucho tiempo atrás antes que Hiro.

-Que excusa tan más barata.

-No es una excu….

-Lo es –interrumpió tapándole la boca con la palma de su mano-. ¿Te gusta Law? –dejó que respondiera.

-No hay nadie que me guste.

-Dijiste que yo te gustaba en la fiesta de Vivi –la miró de mala gana.

Yashiro hizo un mohín, había olvidado esa pequeñísima confesión, de haber sabido la verdad antes jamás lo hubiera hecho.

-Eso… yo… pues… -no sabía que decir.

El nerviosismo era evidente en su rostro, Ace sonrió ante los avergonzados gestos de la castaña, ya sabía bien que no lo admitiría de buenas a primeras.

Sin pedir permiso alguno, el pecoso se recostó sobre las piernas de Shiro, dejando descansar su cabeza en ellas. Ella no opuso resistencia, dejó que se acomodara a placer en su cuerpo.

-¿Sigues amando a Hiro tanto como antes?

-Lo amo. Por esa razón no puedo tener algo contigo o alguien más –le dijo mientras acomodaba los cabellos azabaches del moreno de su rostro. Esos preciosos ojos negros la miraron inquietos desde abajo.

-En ese caso, necesito que me ames aun más a mí.

-Ace…

-Sé que no olvidaras a Hiro. Tampoco quiero que lo hagas. Pero a cambio, te pido que…

-No cambiaras de opinión ¿cierto?

-No dejaré que huyas, así que tampoco huiré de lo que siento por ti.

-¿Qué tan seguro estas de que claudicare de mi posición?

-Más bien, confío en que así sea.

Sonrió para él y le devolvió el gesto inmediatamente. Ace cerró los ojos al momento en que los dedos de Yashiro se pasearon por sus mejillas, delineando cada parte de su rostro, Ace era real, entonces ¿Por qué aferrarse al pasado? Obviamente seguía sintiendo algo muy especial por Hiro, sin embargo, lo que sentía por Ace distaba mucho de un simplemente gustar… pero si él no hubiera sido el amigo de Hiro-kun ¿hubiera aceptado la oportunidad? O es que simplemente estaba usando como pretexto esa conexión para alejarse de él.

Poco a poco las pequeñas gotas de lágrimas se fueron cayendo presas de la gravedad, deslizándose dolorosamente sobre su rostro, dejando el característico sabor saldo una vez que llegaban a su boca. El ligero sollozo de Shiro llamó la atención de Ace, se reincorporó a su lado sin saber exactamente qué hacer, ella se llevó las manos al rostro y comenzó a llorar aun más.

El moreno la llamó por su nombre, al instante y de una manera casi brusca rodeó a Ace con los brazos mientras escondía su llanto en el pecho él. Ace suspiró y la abrazó de igual manera, moría de ganas por preguntarle la razón por la cual lloraba, pero muy probablemente como respuesta solo obtendría más lagrimas. Acarició su cabello con una de sus manos, esperando a que fuera ella misma quien se calmara.

...

Con pereza se levantó del lugar dónde estaba acostada, se sentía un poco desubicada, además le dolía la cabeza. Sentada desde arriba del sillón, justo enfrente se encontraba Ace, dormido acostado con un gesto un poco infantil, y si imaginaba su antigua posición antes de despertar muy seguramente había estado ella dormida sobre el moreno. Intentó levantarse rápido, pero sus piernas estaban entumidas, lo cual la llevó como consecuencia a que cayera al piso. Ante el sonido del impacto el pecoso despertó, encontrándose con Shiro tirada en el suelo.

-¿Qué haces? –preguntó todo adormilado.

-Eso me dolió… -dijo mientras se sentaba en el piso y sobaba su cadera.

-¿Por qué estas en el piso? –dijo antes de bostezar y estirarse.

-¡Ya es de día! –gritó al ver la luz del sol que entraba por la ventana.

-Eso parece…

-¿Cómo es posible que haya pasado esto? –se puso de pie.

-¿Me estas ignorando?

-¿¡Por qué no me despertaste!? –lo señaló con el dedo.

-Parecías muy agusto dormida. Tampoco pensé que nos dormiríamos toda la noche.

-Aprovechado –dijo por debajo. De seguro había dormido abrazado de él durante toda la noche.

-¿Quieres desayunar? Voy a pedir algo.

-Ya que estoy aquí, supongo que puedo aprovechar la invitación.

Ace hizo una llamada desde el teléfono de la habitación, tan solo tuvo que decir "lo de siempre" y colgar. ¿El edificio era un hotel o unas oficinas de trabajo? Igual con el poder de Newgate bien podría ser un aeropuerto si se lo proponía. Yashiro miró a su alrededor, percatándose de todo lo que no había podido durante la noche, al parecer la habitación era exclusiva para el descanso del moreno; un mini bar, una pequeña sala (donde justamente estaban), al fondo una cama… seguía observando pero en su recorrido un pequeño detalle llamó enormemente su atención.

-¿¡Por qué te estás quitando la ropa!? – Gritó ofuscada mientras muy cómodamente el pecoso terminaba de sacarse la camisa por arriba de la cabeza.

-Voy a darme un baño en lo que llega la comida –respondió como sin nada.

-Pues ve y desnúdate en el cuarto de baño, no aquí… -volteó en otra dirección.

-Como vivo con hombres estas cosas no suelen preocuparme.

-Si, como sea, solo vete –dijo con desdén, combatiendo contra sus ganas de voltearlo a ver.

-Despertaste de mal humor.

Mientras aguardaba a que saliera buscaba su celular en sus bolsillos, pero no se encontraba ahí. Siguió buscando en la superficie de su improvisada cama; nada, el piso tampoco daba señas de que estuviera regado por ahí. Pasó la mano por las coyunturas del sillón, por fin, ¿Cómo demonios había acabado metido ahí? En fin, el aparato estaba apagado, lo encendió. Una vez que hubo iniciado su cara palideció… mensaje de texto, contacto: Trafalgar Law, asunto: No llegues tarde.

¿Cómo pudo olvidar que había quedado de verse con Law esa mañana? ¿Qué iba hacer ahora? Eran alrededor de las 9:30 y la cita era a las 10, además, tal como lo había especificado el moreno ¡Odiaba que llegaran tarde a un compromiso! Lo peor del caso era que si llegaba a enterarse de que pasó la noche con Ace muy de seguro iría para cortarle la cabeza, y claro que ni se diga de Ace al enterarse de que iba a verse con Law. Golpeó su frente con la palma de su mano.

-¿Pasó algo? –preguntó Ace desde un costado.

-Más o menos –respondió mirando el celular-. Oye Ace…

Definitivamente no tenía sentido de la decencia, o tal vez lo hacía a propósito, porque tenía ese ventajoso, maravilloso y bien definido cuerpo. Ace sabía lo que tenía a su favor y lo ponía en juego… eso era lo que Yashiro quería pensar, pero las razones posiblemente eran otras, coronando en primer lugar la ocasional inocencia del moreno.

El pecoso arqueó una ceja ante el anonadado rostro de la castaña, no dijo nada y se limitó a seguir secando su cabello distraídamente con la pequeña toalla en su mano, si, igual de diminuta que la que tenía rodeando su cintura.

Fuerza de voluntad era lo que necesitaba para regresar la vista al móvil y dejar de apreciar de pies a cabeza al hombre que tenia al frente suyo. Ace dio un paso acercándose más a ella, su corazón palpitó con aun más velocidad, las gotas de agua resbalaban juguetonamente sobre su torso… no había ser humano capaz de resistir a semejante divinidad.

Justo cuando sus pensamientos iban a devorarla y hacerla perder la cordura tocaron la puerta. Ace, quien la había estado observando todo el tiempo, alzó la vista y en dirección a la entrada y dio permiso a que ingresaran. Yashiro giró para ver de quien se trataba.

No, claro que no podía culparla por tener esos colores en el rostro y poner ese semblante de boba, sin embargo, a su parecer, no tenía ningún derecho de siquiera ver fortuitamente al moreno. La chica tartamudeó al hablarle, la simpática sonrisa de hiken casi la hizo desmayarse. Yashiro endureció su mirada, esa mujer ya no tenía ningún negocio en la habitación, su único trabajo era dejar la comida y eso ya lo había hecho. Se levantó enojada desde el piso y con toda la amabilidad que su enfurecido ser le pudo dotar, le pidió a la joven que abandonara el cuarto y los dejara solos. De mala gana la mujer salió, no sin antes dirigirle de nuevo una mirada al cuerpo de Ace, aun mas furiosa Shiro azotó la puerta.

-¿Eso es lo que haces para que te traten tan bien? –Le recriminó. Ace parpadeó un par de veces sin entender el arranque de ira de Shiro.

-¿Perdón? –dijo perplejo.

-Te prohíbo Portgas D. Ace que vuelvas a dejar que alguna mujer te observe en tales condiciones –lo señaló con el dedo mientras mantenía una voz de lo más colecta.

-Olvidé la ropa sobre la cama….

-No me importa el motivo –siguió regañándolo.

-¿Estas celosa? –preguntó con una sonrisa de satisfacción en sus labios.

-Cla…claro que… no. Tan solo…

-¿Tan solo?

-Vete a vestir de una vez por todas.

-Me peleas por desvestirme y me peleas por vestirme…

-Tan solo quiero que te desnudes fuera de mi rango visual y que lleves puesta ropa decente cuando quieras hablar conmigo ¿es mucho pedir? –se cruzó de brazos. Completamente inevitable no mirarlo de pies a cabeza.

-Pero viéndote de cerca no parece molestarte tanto –sonrió ante su obvia deducción.

-En mi defensa diré que… que… -no había excusa para lo innegable.

-¿Y bien?

-Solo tienes buen cuerpo, eso cubre mucho de tus defectos –respondió con indiferencia.

-Me haces un cumplido y me insultas en la misma oración… vaya…

-¿Podemos terminar con esta charla tan tonta?

-Es divertido hacerte enojar.

-¡Cállate y vístete! –le arrojó un pequeño cojín, el cual fue esquivado por el moreno.

-Si… ya voy –dijo desganado mientras daba media vuelta.

Yashiro lo siguió con la vista hasta que ingresó de nueva cuenta en el cuarto de baño, debía asegurarse que entrara con absolutamente toda la ropa en mano y saliera con ella puesta. Bajó la vista a su celular, faltaban 10 minutos para su cita, comenzó a teclear un mensaje y justo cuando estaba a punto de enviarlo una llamada entrante apareció en la pantalla.

-Law –dijo temerosa en voz queda.

-¿Vienes ya en camino?

-Sí, bueno, estaba por enviarte un mensaje…

-Te dije perfectamente que no tenía tiempo, que si querías hablar llegaras puntual –la regañó. Si, Law odiaba la impuntualidad.

-Estoy cerca de donde acordamos, pero llegaré en unos quince minutos, por favor no te molestes –caminó a la puerta de entrada.

-No esperaré mucho.

-Ya lo sé, no me sigas recriminando… te veo en unos momentos.

Colgó el teléfono. Lo sentía mucho por Ace, pero, lo de Law también era importante. En una mesita en la esquina se encontraba un block de notas, dejó un recado sobre el carrito con la comida; "Tuve que irme, gracias por todo".

Salió en pantalones de mezclilla y una camisa azul, miró en toda la habitación pero no parecía haber señas de la castaña. Se acercó en donde aguardaba su preciado desayuno, encontrándose con la nota, frunció el ceño y salió de ahí.

Parado frente a la puerta de metal hizo un mohín, sacó su teléfono y marcó un número, no tuvo que esperar mucho a que atendieran.

-Ace-San ¿se le ofrece algo?

-Ginju, dime quien va en el elevador 3.

-Déjeme ver… -pausó un momento- es una chica.

-¿Puedes detener el elevador en el siguiente piso? –pidió viendo los números descender.

-¿He?... digo, si claro.

-Gracias –colgó. Piso 15, claro que no la iba a dejar escapar.

Dejó de sentir el movimiento descendente de la maquina, puso una cara de espanto ¿Cómo le podía estar pasando eso precisamente a ella? Apretó el botón de emergencia, con la esperanza de que alguien atendiera. Los minutos corrían y nada parecía pasar, el aire estaba sofocándose. Justo cuando las cosas no podían ser peores, Law la llamó de nueva cuenta.

-¿Aun te falta mucho? –preguntó el ojigris.

-No vayas a molestarte, pero creó que llegaré un poco más tarde –le dijo mientras presionaba furiosamente el botón de emergencia una y otra vez.

-¿En dónde te encuentras?

-Estoy cerca… lo que pasa es que tuve que hacer unas cosas temprano y perdí la noción del tiempo. Discúlpame.

-Dime en donde estas, iré a buscarte.

-No te molestes, todo está bien… -respondió nerviosa.

En eso la puerta del elevador se abrió, Yashiro suspiró feliz… momentáneamente. Del otro lado estaba esperándola Ace, con una sonrisa que delataba el hecho de que él era el culpable de su retraso. Inmediatamente colgó el teléfono, el moreno abordó el elevador, cerrándose las puertas a su paso.

-No es muy educado dejar de esa manera a alguien que te invita a desayunar.

-Si… lo sé, pero es que tengo algo muy importante que hacer –sonrió fingidamente.

-¿Y eso es?... –Arqueó una ceja.

-No te incumbe, Ace…

-¿Es a caso lo que imagino?

-¿Qué es lo que imaginas? –preguntó temerosa.

Antes de que pudiera responder, el celular de Shiro comenzó a sonar, lo movió un poco para observar de quien se trataba, efectivamente era Law. Se quedó observando el aparato hasta que dejó de sonar. La perspicacia de Ace no se hizo esperar una vez que la música del celular anunciaba una segunda llamada.

-¿No vas a responder? –preguntó muy curioso.

-¿Qué hago? Si Law llega a enterarse, si Ace se entera…. ¡demonios! –pensó.

-¿Y?

-Espero tener suerte –se dijo a si misma antes de atender la llamada.

-Dime que está sucediendo –exigió en tono irritado, Law.

-Nada, ya te lo dije, solo espera por favor –habló muy bajo, para evitar que el pecoso escuchara debidamente.

-¿Por qué cuchicheas? –preguntó Law.

-Podemos por favor hablar de esto más tarde…

-Tenlo por seguro.

-¿Por qué hablas entre dientes? –la cuestionó Ace, muy audiblemente. A Shiro se le pusieron los pelos de punta, solo tenía la esperanza de que Law no distinguiera la voz de Portgas.

-Te…te veré en unos instantes –se apresuró a decir Yashiro.

-Hiro, ¿a caso estás con…. –conocía muy bien ese matiz, Law estaba furioso.

-Puedo explicarlo, Law…

Sus ojos quedaron en blanco ante el tonto descuido, dirigió su mirada hacia Ace, quien tenía el ceño fruncido… justo lo que no quería que sucediera estaba pasando. Shiro quedó petrificada cuando la mano de Ace tomó su celular y se lo llevó al oído. Pasó saliva pesadamente al verlo abrir la boca.

-Buen día Law –ironizó lo más que pudo.

-Lo era hasta que tu voz resonó en mis oídos –respondió mordaz.

-Me alegro. Seré claro. No tengo intenciones de permitir que Yashiro se reúna contigo.

-¡Ace! –Gritó Shiro en reclamo.

-Ya lo veremos. Estoy a unos pasos de su ubicación. Imagino están donde Shirohige.

-¿Quieres un enfrentamiento? –sonrió divertido.

-No pretendo postergarlo más…

-Aguardaré por ti entonces. Es el único motivo por el cual desearía verte, para patear tu trasero de una vez por todas.

-Lo mismo digo.

-¡Basta! –le arrebató el teléfono al pecoso-. Law, déjate de bromas ¿quieres?

-Es inevitable –terminó la llamada.

Las puertas del elevador se abrieron en el primer piso, Ace salió primero, sin decir nada. Yashiro lo siguió de cerca. ¿Cómo iba a detener a esos dos? ¿Por qué tenían que haber terminado las cosas así? El pecoso se detuvo casi para llegar a la puerta, recargado contra el muro del recibidor.

-Ace… esto es muy absurdo –le dijo Yashiro.

-¿Por qué no me dijiste que ibas a verlo? –le reclamó.

-No tengo por qué decirte todo lo que hago. Además, iba a decirle exactamente lo mismo que te dije anoche a ti: que no quiero nada que ver con él.

-Mentira –chasqueó en lo que le volteaba la cara.

-Te comportas como un niño.

-¿Tan importante es Law para ti?

-Claro que si –respondió sin titubear, muy a pesar de lo que él pudiera pensar.

-¿Más que yo? –volteó a verla.

Esa pregunta si que no se la esperaba, ¿Quién era más importante en su vida? ¿Law o Ace? Por supuesto que ambos eran importantes y decidir entre uno u otro nunca pasó por su mente. Se mordió el labio inferior de frustración, solo la gruesa voz proveniente de otra dirección hizo que reaccionara.

-Y bien ¿Cuál es tu respuesta? –preguntó Law desde la puerta.