Una disculpa por tardar dos días más del acordado, me enfermé y aun no había terminado este cap… pero lo bueno es que aquí esta : )
Muchas gracias por todos sus bellos comentarios y perdonen por esta vez no contestarlos U_U
Les mando muchos besos y nos estamos leyendo muy pronto :D
Disclaimer: One piece no me pertenece, todo es obra de Oda-chin.
Nueva Vida
Aquello por lo que vale la pena luchar
Recargado contra la pared junto a la puerta podía escuchar el refunfuñar proveniente de Ace, cruzado de brazos y mirando con rabia al ojigris que se encontraba sentado cómodamente en el kotatsu al lado de ella. No quería despegar ni un solo segundo su vista del doctor.
La mueca de disgusto sobre sus labios mantenía un particular significado, esos ojos negros estaban clavados en él desde hace buen rato. Pero no era su culpa, la castaña decidió por cuenta propia tomar el lugar donde estaba. Debía de admitir que lo estaba disfrutando. Law levantó su mano y la llevó a la cabellera de Shiro, acomodando sus cabellos detrás de su oído, ella no dijo nada, tan solo suspiró cansada al escuchar el puño del pecoso chocar con coraje contra la pared.
-¿Podemos intentar llevarnos bien? –preguntó con mucha resignación la chica.
-Imposible –respondió Law al momento que dirigía su mirada al moreno.
-¿Por qué no te marchaste con los chicos? Trafalgar –Reprochó Ace.
-Por el mismo motivo por el cual tu no fuiste tampoco, Portgas.
-Basta ya –dijo Yashiro ya totalmente desganada-. Se la han pasado peleando desde que llegamos.
-Mentira, ya lo hacíamos incluso antes de llegar –habló con humor el pecoso.
-No le pongas más leña al fuego ¿Quieres Ace? –Se levantó de su lugar.
-¿A dónde vas? –preguntó Law.
-Saldré un momento, ya estoy cansada de ustedes dos…
Cerró la puerta a sus espaldas y se recargó sobre ella mientras dirigía su vista al cielo estrellado, ¿Cómo habían acabado las cosas así?
…
La conmoción por pensar en una respuesta la dejó paralizada, simplemente no podía decir un solo nombre. Los dos eran importantes, tal vez podría conocer a Law desde hace mucho tiempo atrás, sin embargo, no lo ponía por encima de Ace, quien tampoco estaba por arriba de Trafalgar. ¿Cómo podían ponerla en un predicamento de tal índole? ¿No se daban cuenta de lo injustos que estaban siendo? Apretó los puños con mucha fuerza.
-¿Están plenamente consientes de lo que están haciendo? –preguntó enojada.
-Me interesa la respuesta. Después de todo tendrás que elegir a uno u otro –habló Law.
-Parece que dudas sobre si va a elegirte –dijo Ace.
-Ignora al mono que tienes a un lado. Quiero conocer esa respuesta…
-¿Qué dijiste? –Gritó el moreno ofendido por la descripción.
-Mono –repitió-, pero tal vez eso sea mucho para ti.
-No quieras pasarte de listo solo porque Yashiro se encuentra aquí.
-¿Miedo de que le diga unas cuantas verdades sobre ti?
-Veo que tienes muchas ganas de que te de una paliza…
Ace dejó su cómoda posición y avanzó a paso lento hasta el de gorro moteado. Alzó la vista para verlo a los ojos, notando la satisfacción por parte de Law por el hecho de hacerlo. El ambiente comenzó a tensarse poco a poco, las dos recepcionistas miraban atentas la escena y de vez en cuando mirando de reojo a la castaña a espaldas ahora de Ace.
El pecoso sonrió irónico antes de lanzar el primer puñetazo dispuesto a dañar el rostro del médico. Law desvió el golpe con la palma de su mano e inmediatamente contraatacó con el puño izquierdo, Ace atrapó el golpe con su mano izquierda. Bruscamente ambos se soltaron y retrocedieron un poco.
Una patada cortó el aire al dirigirse de nueva cuenta al cuerpo de mayor estatura, se cubrió haciendo uso de su brazo para recibir el impacto. Antes de que el pecoso pudiera recuperar su compostura Law le dio un golpe en el rostro, haciendo que perdiera el equilibrio. Cuando estaba a punto de caer, apoyándose en una de sus manos giró para devolverle el gesto al otro chico, ahora su pie contrario había arrojado lejos a Law.
-Golpeas como una niña –dijo Ace mientras se limpiaba con el antebrazo la sangre que salía por su boca.
-Y tú como un bebe –señaló Law mientras la sangre escurría por su frente y caía sobre su ojo derecho.
-Simplemente no puedo creer estén armando todo este alboroto–volteó a verlos a los dos con el semblante totalmente enfurecido-. ¿Y saben qué? Más importante que cualquiera de los dos es Hiro-kun. Ahora pueden molerse a golpes si quieren, no me importa.
-¡Ace-San! ¡Por favor no siga peleando! –le gritó una de las recepcionistas. La ira que Yashiro estaba sintiendo por el solo verlos pelear aumentó a un más.
-¿Por qué no te quedas mejor con una de ellas y así dejas de meterte en mi camino? –sugirió Law.
-Eso quisieras…
-¡Mira! ¡Mira! Tenemos algo interesante aquí en recepción –expresó alguien mientras salía del ascensor. Todos voltearon en esa dirección.
-Thatch-sensei –susurró Shiro.
-Thatch, Haruta… -dijo Ace.
-¿Qué estás haciendo? Ace –preguntó el del copete- ¿Por fin tú pelea con Trafalgar?
-¿Quién va ganando? –cuestionó muy curioso el otro.
-Creó que me quedare a ver cómo termina todo…
-¡Thatch! ¡Detenlos! –le gritó Shiro.
-¡Ah, mira! Yashiro-San ¿Qué haces aquí? –la señaló.
-¿Ella es Thatch? ¿La chica por la cual estaba llorando Ace el otro día? –preguntó Haruta.
-Exacto.
-¡No estaba llorando! –Renegó Hiken.
-Por lo que veo no terminaremos nuestra pelea, Portgas.
-Ni creas que te has salvado de esto.
-Cuando quieras te daré una revancha… después de todo, aun no has podido ganarme.
-Está poniendo el dedo en la herida –sonrió divertido Thatch.
¿Cómo? ¿Ace y Law habían peleado anteriormente? Aun mejor, ¿Ace había perdido ante él? Si todos vanagloriaban el poder de Hiken, ¿en verdad Law era un mejor? Yashiro parpadeó un par de segundos, el pecoso estaba aun más furioso por el comentario. Ya iba de nueva cuenta a encararse con el doctor, pero esta vez no se lo permitieron.
Con los brazos extendidos, una palma en el pecho de cada uno, Yashiro se había interpuesto entre los dos hombres.
-No parecen personas maduras, es suficiente. –habló para ambos.
-Muévete Hiro, esto no es tu problema. –dijo Law apartando al mismo tiempo la mano de la castaña.
-¿Así como no lo era cuando te pregunte tu relación con Ace? No soy alguien con quien puedas jugar, Law, que no se te olvide –las palabras tan duras que salieron de la suave voz de Shiro tomaron por sorpresa a los dos jóvenes.
-No te atreverías a generarme un problema…
-Deja de tratarme de esa manera. Ambos –volteó a verlos por igual-. No soy un juguete que puedan estar peleándose por el cómo dos perros.
-Te equivocas, yo no te veo de esa manera –dijo Ace.
-Son unos niños, pero eso me gano yo por tratar de confiar en ustedes. En cualquier caso, ya se los he dicho a ambos: No aceptare a ninguno.
-Tal vez puedan compartir, ¿no sería buena idea? –comentó Thatch con picardía, Yashiro se sonrojó por la atrevida proposición, una que definitivamente jamás se haría realidad.
-Thatch, Cállate –le dijo Ace.
-Me voy, no pienso seguir siendo parte de este circo –comenzó a caminar Shiro a la salida.
Ninguno quiso decir algo más, quedaba claro que la tenían más que harta por el numerito que habían hecho. Law salió del edificio también en dirección contraria a la de Yashiro, cuando estuviera más calmada la llamaría. Ace se quedó junto a sus amigos, se tocó la cara… por supuesto que Trafalgar no golpeaba como una niña.
Iba quejándose en tono quedo para que nadie pudiera escucharla, más que alagarla el hecho de que dos hombres como lo eran Ace y Law estuvieran peleándose por ella le molestaba, ¿Qué necesidad tenía de soportar sus peleas? Y esa posiblemente solo sería la primera de muchas otras. Se jactaba de tener control sobre Law, pero, estando frente a Ace nada parecía entrarle por la cabeza salvo el acabar con él. Lo mismo aplicaba con el pecoso, aunque, él siempre era rebelde ante las peticiones de la castaña.
Frente a ella, caminando en dirección contraria, iba distraídamente el hermano menor de Ace, volteando para todos lados como si buscara algo. Yashiro se detuvo al encontrarse con Luffy.
-Hola Mashiro.
-Buen día Luffy, ¿buscas algo?
-Ah, sí –se rascó la cabeza-. Estaba con Zoro y Sanji, entonces Zoro se perdió y ahora lo estamos buscando. Pero creó que yo también me perdí –rió inocentemente.
-Ya veo, ¿necesitas ayuda? No tengo nada mejor que hacer.
-Bien, entonces iré por Ace y busca…
-¡No! –gritó.
-¿Ha? ¿Por qué no? –preguntó enojado.
-Es muy fastidioso, además…
Tuvo que cortar su negativa, casi como si se pusieran de acuerdo los dos estómagos sonaron al uníoslo, reclamando alimento. Ambos se rieron.
-¿Qué te parece si vamos a desayunar? Yo invito –propuso Shiro.
-¡¿Enserio?! –Exclamó muy contento.
-Si…
-Ahora sé por qué Ace te quiere tanto –sonrió de oreja a oreja.
-¿Él te dijo eso? –preguntó apenada.
-Más o menos… no importa ¡vamos a comer!
-Claro…
El joven de cabellos negros y sombrero de paja estaba tirado a sus anchas en el sillón del restaurante, sobándose con una mano su enorme barriga producto de las cantidades industriales que había consumido, la sonrisa pintada en su rostro manifestaba de manera divertida su satisfacción. Por otro lado, la castaña observaba muy pensante los boletos puestos en la mesa, golpeando con sus dedos la misma de manera repetitiva.
-¿Qué haremos con esto? Luffy –preguntó Shiro volteando a ver a Mugiwara.
-Estoy tan lleno… -musitó feliz- no sé, supongo que iremos todos, cómo en Atami-chi.
-Todos –repitió con pesar.
Ninguno de los dos esperaba que justamente al lugar donde habían decidido desayunar existiera una promoción, el cual consistía en terminar el super platillo que estaban ofreciendo, si llegaban a terminarlo regalaban 4 boletos para asistir a las aguas termales en Wakayama. Para la sorpresa de los empleados del local, Luffy, arrasó tres veces consecutivas con el platillo "imposible de comer".
Tenían doce boletos en su poder, Yashiro figuraba en su mente en el instante en que se los entregaron que todo el grupo iría a disfrutar del premio, obviamente incluido el moreno hermano mayor de Luffy, y eso, podría acarrear muchas consecuencias; igual no era como si pudiera prohibirle a su hermano menor el invitarlo, solo rogaba por que tuviera algo más importante que hacer ese día.
Después de haber saciado su apetito siguieron a lo que en verdad les competía: buscar a Zoro. Al final no lograron encontrarlo, Luffy cansado y aburrido de buscar decidió regresar a su casa, Yashiro hizo lo mismo. Aprovechando que ambos iban juntos, la ojivioleta invitó a Luffy a su departamento, sería una linda sorpresa para su compañera.
-Hola Nami, ¿Adivina quién viene conmigo? –saludó Shiro.
-¡Nami! –Entró gritando el moreno- ¿Qué es haces?
-Oye… se supone que tenía que adivinar.
-Hola a los dos… -dijo sin mucho ánimo, estaba plenamente concentrada en su trabajo.
-¿Estas muy ocupada? –preguntó su compañera.
-Sí, algo… tengo mucho trabajo.
-Oh, entonces esto te animara –dijo muy contenta Yashiro. Extendió los boletos al frente para mostrárselos.
-¿Aguas termales?
-Sí, será para el próximo fin de semana –respondió Luffy.
-Que mal. Creó que no podré ir, tengo que entregar un proyecto muy importante para esa fecha.
-¿Hablas en serio? –expresó con desilusión Shiro.
-No hay nada que hacer –dijo Luffy cruzando sus brazos en la cabeza-. Bueno, ya me voy….
-Aguarda –lo detuvo Yashiro-. Toma, son los boletos para Sabo, Zoro, Ussop, Sanji, Chopper… Ace y tuyo –se los dio en la me quedare con los de Kaya y Vivi… aun quedan dos que no he pensado…
-Coby querrá ir también… -propuso la pelirroja.
-Ya pensaremos en la persona restante. No los vayas a perder, Luffy.
-No. Adiós Nami –se despidió sonriente.
-Nos vemos luego –le dijo antes de que cerrara la puerta.
-Es una lástima que no vayas a poder ir.
-Me gustaría, pero es imposible. Por cierto… -hizo sus cosas a un lado y miró a su amiga- ¿Dónde pasaste la noche? ¿He?
-Tal vez te parezca un poco extraño pero…
-Dormiste con Ace, ¿Cierto?
-Bueno, si… pero no por voluntad –respondió nerviosa.
-No es una forma en la que pensaría que solo quieres ser "su amiga".
-Me quedé dormida sin querer… cuando desperté ya era de mañana, no pasó nada… hasta que Law supo que estaba con él –suspiró cansada de solo recordar su pelea.
-¡¿Y qué paso?! –Golpeó la mesa con ambas manos, era tan emocionante.
-¿Pues qué va a pasar? Obviamente pelearon como si fueran dos niños de primaria –dijo con fastidio.
-¿Tú qué hiciste?
-Les dije que no quería nada con ninguno de los dos.
-Como si eso les importara…
-Solo de recordar su comportamiento me hace rabiar… Ace es tan impulsivo, y Law le sigue el juego, me sorprende que pueda llevarlo hasta ese límite.
-Es comprensible, ambos quieren tu exclusividad.
-Pues ninguno la tendrá.
-Caes muy fácil ante Ace, de eso me he dado cuenta… será un problema este fin de semana –le sonrió.
-No puedo decirle a Luffy que no lo invite, es su hermano.
-Entonces lleva a Law…
-¡¿Qué?! –Expresó alarmada.
-Piénsalo, tu cedes ante Ace fácilmente y sabes perfectamente que ante Law no caerás, y si Law está cerca… no te permitirá estar al lado de Ace, al menos no a solas.
-No había pensado en eso… a cambio tendré que soportar sus peleas, sin embargo…
-Quieres suprimir tus sentimientos hacía Ace ¿no? Pues aprovecha la ayuda de Law, no tiene nada de malo. Claro que no digo tampoco que alimentes esperanzas en Law. Usa sus celos para que te mantenga alejada de Ace, de lo contrario, estoy muy segura que no podrás con él.
-Viéndolo desde ese punto… podría considerarlo.
El día lunes Yashiro informó a sus amigas sobre el viaje que llevarían a cabo el próximo fin de semana, las tres se encontraban muy animadas al respecto, sin embargo, una mala noticia llegó a sus oídos. Al parecer, según lo dicho por la peliceleste, Sabo tampoco podría asistir al viaje, lo cual era un gran problema para ella ya que el rubio era quien -de todos- lograba controlar más a Ace, ¿ahora que iba a hacer si no tenía el apoyo de Sabo? La posibilidad de hacer lo que Nami le había sugerido parecía ser su única opción.
-No puedo creer que Sabo tampoco ira –dijo con mucha decepción Shiro mientras caminaban por la acera.
-Saldrá fuera de la ciudad con Dragon-san –respondió Vivi.
-¿No les molesta a ustedes que invite a Law?
-¿Law-kun? -Preguntó Kaya- Pues a mí no me molesta… pero, Ace…
-Por lo que nos contaste que paso el fin de semana, dudo y quiera. Además ¿Crees que Law vaya a querer ir? –dijo Vivi.
-Se que si se lo pido lo hará…
-Estás envuelta en una situación muy peculiar –rió Kaya.
-En lo personal cualquier opción me parece muy buena –habló la peliceleste.
-Lo dices por qué no los conoces bien… Ace es tu cuñado, pero déjame decirte que es todavía más fastidioso que Luffy…
-¿Quién es fastidioso? –cuestionó Ace en lo que la tomaba del cuello rodeándola con su brazo.
-¡Suéltame! –forcejeaba Shiro en un vano intento por liberarse.
-No seas tan brusco –lo regañó Sabo, quien venía con el resto de los chicos.
-¡Hola! –saludó Luffy.
-¿Van a algún lado? –preguntó Kaya.
-Venimos a buscarlas –respondió Usopp.
-Coby dijo que no podría ir al viaje tampoco –comentó Sanji.
-Que lastima… -sopesó Vivi.
-Quedan tres invitaciones ¿Qué harán? –preguntó Sabo.
-Yo… -Shiro continuaba forcejeando con Ace, quien se negaba a soltarla- yo ya invite a otra persona, ¡Ace quítate! –jalaba el brazo del moreno.
-No quiero –le sacó la lengua-. Entonces quedan dos… ¡Auch! –gritó de dolor, alguien le había golpeado en la cabeza.
-¡Bonney-Chawn! –Gritó de lo más emocionado el cocinero alzando los brazos.
- Hola a todos –saludó en general-. Ace deja de ser tan pesado, suéltala –lo miró de mala gana.
-No tenías que ser tan agresiva –se sobó la cabeza y cesó de su agarre.
-¡Invitemos a Bonney! –expresó con ímpetu Shiro en lo que corría lejos del moreno.
-¡Sí! ¡Sí! –dijo emocionado el rubio de traje.
-¿Invitarme? ¿Dónde?
-Iremos a las aguas termales. ¿Quieres ir? –preguntó Vivi para la pelirosa.
-¿Con todos ustedes?
-Sin Sabo y Nami –contestó Ace.
-¡Di que sí! –suplicó Shiro.
-De acuerdo, parece divertido.
-¡Genial! –gritaron emocionados tanto Sanji como Yashiro.
-Entonces solo queda uno más –dijo Zoro.
-Bueno, ya me encargue de Ace con Law y Bonney, quien también controlara a Sanji, Usopp no me da problemas, Luffy probablemente se la pase jugando con Chopper. Así que solo me queda el buen Zoro… -pensó Yashiro- Invitemos a Tashigi –propuso.
-¡¿Qué?! ¡¿Por qué a ella?! –bramó el peliverde en oposición.
-Esa es una buena idea, así seremos más chicas –dijo felizmente Vivi.
-Entonces ya está todo arreglado –sonrió Luffy.
-¡Exijo una votación al respecto! –reclamó Zoro.
-Levante la mano quien esté a favor de invitar a Tashigi –habló Shiro. Todos, exceptuando a Zoro levantaron la mano.
-Como quieran –se cruzó de brazos con indiferencia.
Brincando al lado de Chopper el moreno menor del trío de hermanos esperaba a que llegaran el resto de los muchachos. Yashiro, Ace y Luffy habían sido los primeros en llegar, por lo cual el menor estaba impaciente, le siguieron Tonny, Usopp y un malhumorado Zoro, que aun se puso peor cuando Sanji también hizo acto de presencia. Vivi arribó al poco tiempo.
Shiro estaba mordiéndose las uñas al imaginarse la reacción de todos cuando supieran quien era su invitado, las únicas que estaban enteradas de ello eran Kaya y Vivi. Las demás personas en la estación no dejaban apreciar a la perfección todo el lugar, creando así más incógnita. La siguiente en llegar fue Tashigi, quien saludo amablemente a todos. Solo restaban dos personas más.
Unos cuantos minutos pasaron, sabía que lo inevitable pronto ocurriría. Escuchó los pasos aproximarse a ella desde su espalda, giró por instinto encontrándose con esos ojos grises tan conocidos, venía acompañado junto a la pelirosa. Yashiro saludó a ambos un tanto nerviosa, antes por su puesto de escuchar el grito de –obviamente- Ace.
-¡¿Que hace él aquí?! –Gritó señalándolo.
-Yo… lo invite –se dirigió al pecoso.
-¡Law-chan! ¡Hola! –exclamó Luffy desde el fondo mientras agitaba su mano.
-¡Luffy! –regañó a su hermano menor.
-Ya estamos todos, podemos irnos –dijo Vivi en un intento para desvanecer la tención.
-Tomemos nuestros lugares dentro del vagón –La apoyó la rubia.
-Vamos Law –Yashiro tomó la mano de médico y entró lo más veloz que pudo al tren. El rostro de Hiken no tenía nombre.
-¿Hay algo que no sepa? –preguntó Tashigi a Kaya.
-Larga historia, te explico en el camino.
-Vamos Ace –Bonney empujó a su amigo para que se moviera.
Algo de prudencia quedaba en él, pero cuan agradecido estaba que Sabo no fuera en ese viaje, pues sabía perfectamente que nadie se metería si deseaba hacer una locura. La mirada de odio entre ambos al cruzarse casi podía materializarse, Ace se dirigió al último asiento y se dejó caer totalmente enfurecido, ¿Cómo se atrevía a ir con él? ¿A caso todo lo que le había dicho era mentira? Apoyó el codo en el reposabrazos y desvió su vista al exterior, adiós a un fin de semana calmado.
-¿Enojado?
-Más que eso tal vez –respondió a la voz que tomaba asiento junto a él.
-Cuando me contaste todo realmente no esperaba que fuera tan… ¿dramático? –rió.
-Bonney, no estoy para bromas.
-Te guste o no –tomó su cabeza como si fuera un balón e hizo darle la cara- ellos son amigos de infancia y eso es algo con lo que tú no puedes competir.
-¿Qué?
-Yashiro jamás romperá su relación con Law, así que tienes dos opciones: soportarlo o soportarlo.
-¡Nunca!
-Oye, no te enojes conmigo ¿quieres?
Un poco más al frente, Yashiro y Law también tenían su conversación.
-Juro que pensé que no vendrías.
-Después de lo que paso el otro día pensé que no querrías vernos juntos de nuevo ¿Por qué ese cambio de actitud?
-Oh bueno… es que, los dos son mis amigos y pues... ya sabes… -respondió nerviosa.
-No, no se –frunció el ceño.
-No reniego de los chicos, a pesar de que son molestos me agradan, pero yo también quiero salir con mis amigos… así que pensé; "es una buena idea invitar a Law".
-Mentirosa.
-¿Por qué no me crees? –le reclamó.
-Te conozco lo suficientemente bien como para saber cuándo mientes –se cruzó de brazos.
-No creas que lo sabes todo de mí…
El establecimiento del onsen era más que perfecto, situado estrategicaente entre la espesura del bosque y próximo a la costa marina, dando una vista sumamente bella y llena de paz… una que esperaba que alcanzara al grupo de Luffy y compañía.
Zoro no dejaba de quejarse de la presencia de Tashigi, Bonney renegando con Sanji de que no se le acercara y por supuesto, lo peor de todo para Shiro, el ambiente tenso entre Law y Ace. Totalmente tradicional era el lugar donde se hospedarían, un amplio comedor dividía el cuarto de las chicas de los chicos, un poco más al fondo en la misma habitación que el comedor había un área figurativa a una sala.
Llegando inmediatamente arribaron a las aguas termales. Existían 5 distintos baños, algunos al aire libre y otros cerrados dentro del edificio, dos para mujeres, dos para hombres y un quinto mixto al aire libre. Las chicas decidieron ir primero al onsen cerrado y pasar al abierto al atardecer, el onsen Kada Awashima era famoso entre las mujeres por sus bellos atardeceres colindantes con el amplio mar azul. Los chicos por otra parte, siempre en busca de aventura, se animaron a ir al de aire libre.
-El agua se siente tan bien –expresó muy relajada Tashigi.
-Lo sé, ojala pudiera quedarme por siempre aquí –comentó Vivi.
-Casi tan buenos como los de Hokkaido –dijo Shiro.
-Tienes amor por tu tierra –rió Kaya.
-Mucha.
-No saldré de aquí hasta que sea una pasa –dijo Bonney.
Del otro lado, los chicos también estaban contentos… o al menos la mayoría. Luffy saltaba de aquí allá, molestando a las otras personas que también se encontraban ahí. Zoro, Usopp y Chopper se relajaban tranquilamente con el agua hasta el cuello. Sanji rabiaba por el hecho de no haber decidido entrar todos juntos al baño mixto, quería, necesitaba y exigía poder ver los cuerpos de sus bellas acompañantes envueltas en una diminuta toalla mientras disfrutaban del agua caliente. Por último, ignorándose olímpicamente cada uno, como si su existencia en esos segundos no fuera parte de ese mismo tiempo-espacio, Law y Ace disfrutaban del baño.
Más tarde, regresaban todos a su habitación para tomar el almuerzo. Ellos no conocían la palabra "escatimar" cuando de comida se trataba, igual el dinero no era un problema. La mesa estaba completamente llena de par en par de cuanta cosa pudieran haberse imaginado. Luffy peleaba con todos por las raciones, especialmente con Bonney quien no quería darle paso libre al moreno en que devorara todo sin antes haberlo probado ella.
Tashigi peleaba junto a Zoro sobre el correcto uso de los palillos, cosa que al espadachín le importaba un soberano cacahuate. Kaya y Usopp en lo suyo tranquilamente. Chopper platicaba animadamente con Law, mismo que fungía como barrera entre Shiro y el doctor. Ace al frente de la castaña junto a Sanji y Vivi por los lados.
-Queremos pasear un poco después de comer ¿Qué les parece? –comentó Kaya.
-¡Sí! ¡Hay que explorar! –Gritó Luffy escupiendo comida.
-Me alegra que Law se lleve bien con alguien más –pensó Shiro al ver como Chopper parecía muy entretenido en su plática con el doctor, sonrió sin pensarlo y al instante pudo sentir esa mirada puesta en ella. Esos ojos negros se mantuvieron fijos en los violetas de ella.
-Pásenme el Takoyaki por favor –pidió Bonney.
Ambos estiraron la mano al mismo tiempo, chocándolas entre sí, Yashiro retrajo la suya primero, Ace tomó el plato y se lo paso a la pelirosa; volvió a verla de nueva cuenta, ahora con un ligero rubor sobre sus mejillas, metiendo discretamente un bocado a su boca. Shiro alzó la vista, observando que él no dejaba de verla, le sonrió dulcemente y movió sus labios para que solo él pudiera leer en ellos "lo siento", Ace sonrió.
Pese a estar atento a lo que el pequeño le decía, también estaba muy al pendiente de los movimientos de Yashiro, para nada le gustaba que estuviera viéndose de esa manera con Ace de lado a lado.
Terminado la comida, tal como había propuesto Kaya todos se dirigieron a fuera con rumbo a la costa. De pronto, una idea cruzó por la cabeza del más inquieto de todos, Luffy.
-Hagamos una carrera en equipos –dijo Mugiwara.
-Estás loco –le dijo Shiro.
-¿Por qué no? Será divertido –contestó Zoro.
-Con tu sentido de la orientación, termias llegando a Osaka de regreso –se mofó el cocinero mientras encendía un cigarrillo.
-¡¿Qué dijiste?! –lo encaró.
-¿Quieres pelear marimo?
-Basta los dos –se metió Ace-. ¿Lo hacemos o no?
-Ya que –dijo Vivi.
-Bueno, entonces cada quien tome uno –extendió Luffy su brazo con el puño cerrado, manteniendo en él una serie de papeles-. El que saque el mismo color será equipo.
-Venias bien preparado Mugiwara –le dijo Bonney.
Cada quien tomó un papel en manos del moreno, bendita la suerte para unos y no tanta para otros… Sanji y Bonney, Ace y Vivi, Zoro y Kaya, Law y Luffy, Ussop y Tashigi, por último, Shiro y Chopper. De un gritó el organizador dio inicio a la carrera.
Endemoniadamente rápido Luffy salió del hotel, seguido al mismo paso que Law, claro que Ace no quería quedarse atrás y les emparejó… olvidándose complemente de su compañera. El buen Zoro ya había tomado el rumbo equivocado, desapareciéndose de la nada en un santiamén, Kaya inició su búsqueda, preocupando a Usopp por el hecho de que algo llegase a ocurrirle, así que, junto con Tashigi decidió darle una mano a la rubia.
Bonney estaba más que molesta por la compañía que tenia, no es que no le agradara, pero particularmente no pasaba por un buen momento su relación con Sanji. El par de castaños decidió hacer su recorrido tranquilamente, llevándose con ellos a la olvidada Vivi.
El camino parecía más corto desde el hotel, pero bien le habían invertido unos 20 minutos caminando. Para cuando llegaron los cinco (el grupo de Shiro y Bonney), Luffy, Ace y Law los estaban esperando sentados cómodamente sobre unas rocas. Inmediatamente el moreno menor se apodero del pequeño Tony y lo invitó a recorrer el lugar. De un momento a otro, Sanji y Bonney se metieron en algún lado, pues ya no estaban con el grupo. Vivi quedó en ese triangulo amoroso, haciéndola sentir muy incómoda.
-No fue tan buena idea venir, hace frió –se quejó Shiro mientras se abrazaba. Aun con sweater el viento sumándole la brisa marina llegaba a calar.
-Lo sé. ¿Crees que los demás lleguen pronto? –preguntó Vivi.
-Espero que si… al menos Luffy lo disfruta –dijo Shiro al ver como los dos muchachos se ponían a tirarse con restos de algas.
-Toma –habló Law para la castaña mientras le entregaba su sweater negro.
-¿Seguro?
-Estoy bien así.
-Muchas gracias Law.
Instintivamente la mirada de Vivi se posó sobre el pecoso sentado sobre la roca, observando con desaprobación en numerito de abajo. Tenía que tragarse su enojo puesto que no deseaba que Shiro fuera a enfermar y en segunda, él no tenía puesto algo con que ofrecerle que se cubriera, no obstante no dejaba de molestarle su cercanía con el doctor. De seguro el olor de Law quedaría impregnado en ella.
Estuvieron al redor de una hora esperando a que los chicos llegasen, incluyendo a la pelirosa y al cocinero que tampoco habían vuelto, pero ninguno hizo acto de presencia, por lo cual decidieron volver al hotel.
Cuando llegaron en la habitación ya se encontraban el grupo de Zoro y Usopp, y como era de esperarse Tashigi regañaba a Zoro por su inepto sentido de la orientación; tenían ramas en la cabeza, la ropa empolvada así como el rostro… quien sabe en donde se habría ido a meter el espadachín. Del otro par, ni rastro alguno.
Recorrieron el hotel y sus jardines, apreciando la belleza que la naturaleza les podía brindar. Sin duda alguna era uno de los lugares más hermosos que habían visitado. La tarde estaba a punto de caer y estaban muy deseosos por observar el atardecer, así que decidieron adelantarse a pese a que Bonney aun no llegaba junto con su acompañante.
Recargadas contra las piedras del Onsen, ponían su vista al horizonte, donde los matices de naranjas, rojos y amarillos cubrían la inmensidad del mar, reflejando el cielo tal como un espejo lo haría. Se quedaron ahí hasta que la noche llegó.
-Me preocupa que Bonney aun no llegue –dijo Shiro mientas se vestía.
-Sí, ya es tarde –sopesó Kaya.
-Pero esta con Saji-kun, no deberíamos preocuparnos tanto.
-Esperemos lleguen pronto o se perderán la función –comentó Tashigi.
-¿Qué función? –preguntaron conjuntamente la castaña y la peliceleste.
-Cuando nos perdimos, nos topamos con publicidad para un circo y pensamos en ir –respondió Kaya.
-Que bien –dijo Vivi.
-Yo paso, no tengo muchas ganas de ir. Espero no les moleste.
-Está bien Yashiro-san.
-Aguardare a que esos dos regresen, no se preocupen.
Lo único que deseaba era unos momentos a solas, sin sentir la presión de Ace y Law sobre ella, aunque al final todo estaba saliendo más o menos bien, era muy molesto el soportar las miradas asesinas de ambos. Sin embargo, su tranquilidad se vio interrumpida cuando Law dijo que también se quedaría, a lo cual velozmente Ace secundo. Entonces sus pacificas dos horas sin el par de morenos se había transformado en dos horas con ellos a solas.
Law estaba sentado bajo el futon en ese kotatsu, así que Shiro decidió tomar asiento junto a él para refugiarse un poco del frió de la noche bajo la caliente manta. Tan tenso estaba el ambiente que podía cortarse con un cuchillo. Peor aun cuando Law llevó su mano a la cabeza de la castaña para tocarla. Ya harta de los dos, Shiro decidió abandonar el cuarto y tomar un poco de aire fresco.
-Debo de reconsiderar mis ideas para la próxima, tener a esos dos cerca es muy malo para mi salud… ya quiero irme a casa y estar sola –musitaba mientras andaba por el pasillo.
El sonido al frente suyo la hizo detenerse de golpe, su piel se erizó de punta a punta y un escalofrío le recorrió la espalda. Amenazadoramente a un metro de distancia, "eso" la miraba fijamente. Quiso retroceder pero sus piernas no parecían querer moverse.
-¡Law! –gritó Shiro en pánico.
El mencionado junto al pecoso salieron de inmediato del cuarto y llegaron hasta ella, Shiro abrazó con fuerza a su amigo de infancia, escondiendo su rostro en su espalda, ocultándose de la amenaza. Los dos echaron un vistazo a que era lo que tenía tan histérica a la chica. Law suspiró fastidiado.
Con un movimiento de su pie hizo que el animal bajara deprisa del pasillo y tomara rumbo hacia afuera en el patio. Aun prendida del brazo del médico, los tres regresaron de nueva cuenta al comedor, Ace todavía sin entender del todo.
-Preparare Té –Le dijo Law a Shiro, quien se acomodaba otra vez bajo el kotatsu.
-Gracias…
Una vez que Law salió de la habitación, se dirigió al pecoso.
-Sabes que amo a los animales. Pero detesto a los Zorrillos, cuando estaba más pequeña uno me baño con su liquido, fue tan horrible… desde entonces no puedo soportarlos –confesó con un poco de pena.
-Vaya miedo… ni siquiera con lo sucedido en Atami gritaste tanto.
-Disculpa…
-Específicamente no grito "ayuda" o algo por estilo, lo llamó particularmente a él… ¿Qué realmente sé yo sobre Shiro? -pensó Ace.
-Muchas gracias Law –le dijo al moreno mientras tomaba una taza de té-. Verde, mi favorito –le sonrió.
-También hay para ti –Se dirigió Law con apatía al pecoso.
-Trafalgar parece conocer mucho acerca de Yashiro. Tal vez me atreva a decir que incluso más de lo que Hiro pudo saber… entonces ¿esto a lo que se refería Bonney a lo cual yo no puedo competir? –seguía diciéndose a sí mismo.
-¿No quieres Ace? –le preguntó Shiro.
-Iré a esperar a los chicos afuera, no deben de tardar en llegar –salió sin decir más.
-Ace…
-Déjalo, no tienes por qué preocuparte tanto por él.
-No puedo evitarlo…
-Ahora que estamos solos responde lo que te pregunte en el tren.
-Ya te dije que no fue…
-Mentirosa.
-De acuerdo –hizo una mueca-. La verdad es que no quería estar a solas con Ace, pero también quería que vinieras aunque no me ayudaras con eso.
-Así que me estas utilizando como un escudo –se acercó más a ella.
-Si lo dices de esa manera se escucha muy feo… es simplemente ayuda, nos conviene a ambos.
-Te conviene solo a ti, mientras yo tengo que soportar a ese mono tus estas divirtiéndote –se quejó.
-¿Y crees que soportar el humor de ambos no me afecta? –Renegó- Y no lo llames mono, su nombre es Ace.
-Ahora lo defiendes mientras a mi me usas…
-No es eso, cielos, ¿Por qué eres tan dramático?
Pudo haber seguido peleando con ella sobre eso, pero en esos momentos no le apetecía una discusión verbal, por ello enfocó la poca molestia que tenía en ese beso, tomándola por sorpresa. Valiéndose de su peso la llevó hasta el suelo, una vez ahí liberó sus prisioneros labios.
-¿Qué?... ¿Qué estás haciendo? –Preguntó profundamente apenada. A pesar de que había dejado libres sus labios él se quedo sobre ella, apoyado con sus manos, cada una al costado de la cabeza de la castaña.
-Mi pago por ayudarte –sonrió.
-No es gracioso… bájate –trató de empujarlo- alguien puede llegar…
-Ace por ejemplo –comenzó a reducir la distancia entre ambos por segunda ocasión.
-Si vuelve tendrás problemas…
-Vale la pena.
-Law…
De nuevo sus palabras fueron calladas por los labios del moreno, la fuerza de Law era mucha para que ella pudiera detenerlo… era muy tierno para ser el reclamo de un pago. ¿Eso era lo que estaba buscando? Después de todo su meta era alejarse de Ace, ¿esa era una manera de conseguirlo? No quería a Trafalgar de la misma manera como a Hiro o Ace, pero si estaba consciente de que lo estimaba mucho, incluso podría decir que lo amaba… pero no así. Tan solo para disipar dudas y reafirmar lo que sabía se dejó llevar, correspondiendo el beso del moreno.
Cuando él consideró prudente terminar el contacto se levantó, Shiro volvió a sentarse, recargándose sobre la mesa… no importaba cuantos, ni quiénes, incluso si ya había pasado más de un mes desde que probo por primera vez esos labios; no existía comparación con lo que Ace había llegado a transmitirle.
En la mañana siguiente despertó muy temprano, todos seguían dormidos y al parecer de Sanji y Bonney ni señales de humo, preocupada decidió revisar los alrededor para ver si andaban por ahí. Mientras caminaba por los pasillos del hotel un grupo de personas llamó su atención, se acercó para averiguar por qué el alboroto, asomó la cabeza entre la multitud y suspiró cansada… típico de Ace.
Se abrió paso entre las personas para llegar hasta el frente, estaba dormido recargado contra un pilar, estorbando el paso, a juzgar por el hecho de que traía puesta la bata de baño, sus ataques repentinos de narcolepsia le ocasionado caer dormido ahí mismo.
-Ace, despierta –lo sacudía del hombro.
-¿Lo conoces? –preguntó una de las jóvenes encargadas.
-Ah, si…
-Es muy guapo –escuchó alguna murmurar. Típicos comentarios hacia su persona, mismos que siempre la ponían furiosa.
-Es mi novio –dijo sin más, reclamando una posición que no le pertenecía. El cuchicheo paró.
-Disculpe señorita –habló la empleada que había hecho el comentario.
-No importa.
-¿Puede despertarlo? No creo que sea adecuado que este dormido en este lugar.
-Claro, yo me encargo.
-Entonces lo dejo en sus manos –hizo una reverencia.
-Perdón por las molestias –les sonrió.
Una vez que todos se fueron y los dejaron solos optó por hacer lo que siempre hacía cuando esa situación se presentaba… jalar sus mejillas hasta que el dolor se encargara de despertarlo. Ya logrado su objetivo, el moreno se sobaba un poco desorientado.
-Te quedaste dormido en medio del pasillo –lo regañó Shiro.
-¿Enserio? No recuerdo –bostezó.
-Clásico en ti –le sonrió.
-¿A dónde ibas?
-Quería buscar a Sanji y Bonney, no llegaron anoche.
-Imagino que no deben de tardar en volver –se puso de pie.
-¿Cómo sabes eso?
-Anoche que salí los miré… digamos que estaban ocupados en sus asuntos.
-No insinúas que…
-Es asunto suyo.
-Y yo que pensé que les había ocurrido algo malo cuando en realidad se lo estaban pasando de lo mejor… que inconscientes.
-Siempre hacen eso ¿nadie te lo dijo?
-¡¿Estas bromeando?!
-Incluso Bonney puede caer a los pies de ese cocinero, que no te sorprenda pese a lo ruda que es.
-Supongo que todos tenemos una debilidad –musitó al recordar sus propias palabras hace unos minutos.
-Vamos a darnos un baño –le propuso Ace.
-¿He? Juntos…
-Si –le sonrió.
Dudo mucho en abrir la puerta para salir, tal como lo había dicho Nami fácilmente se rendía ante Hiken. Llevaba buen tiempo ahí, así que suponía él ya debía estar dentro del agua, esperándola. Corrió la puerta y casi como un robot salió para entrar también… ni siquiera la fría brisa de la mañana le hacía en esos momentos.
Estaba dándole la espalda, apoyando sus brazos en la orilla del onsen para contemplar mejor el océano, el tatuaje de su torneada espalda se asomaba juguetonamente entre el agua. Ahí mismo también se encontraban tres niños y una pareja de ancianos, al menos no estaban del todo solos.
¿Qué le había hecho decir que Ace era su novio? ¿No bastaba con el simple hecho de mencionar que eran amigos y que ella se encargaría de todo? Pero le molestaba en gran medida que siempre comentarios de esa índole salieran de sus bocas. Metió un pie al agua caliente seguido de otro, Ace volteó en su dirección y rápidamente se agachó hasta cubrirse a la barbilla, se recargó contra la pared mirando cómo le hacía gracia la situación al moreno.
-¿Te vas a quedar ahí? –le preguntó el moreno desde el otro extremo.
-Sí. Es la misma agua aquí que allá.
-Entonces iré yo.
-No te molestes, puedes quedarte ahí.
-No es ninguna molestia.
¿Era que la temperatura del agua estaba aumentando o lo que sentía venia en conjunto por que él se iba acercando? Su rudo brazo chocó contra su hombro bajo el agua, Yashiro se movió para abrir un poco más espacio entre los dos.
-Falta poco para que te marches –inició la conversación Ace.
-¿Disculpa?
-Las vacaciones de diciembre están próximas.
-Oh, eso. Si, después de cuatro meses por fin volveré a Hokkaido –dijo muy feliz.
-Estas ansiosa por irte.
-Claro, tengo que ir a ver Yujiro, debe extrañarme mucho.
-Debe estar enorme ¿Cuánto tiene ya?
-Un año y medio –sonrió-. Es el perro más hermoso del mundo.
-¿Por qué no lo has traído?
-Cuando vine no sabía cómo estaban las cosas aquí, además no creó que quiera cambiar el espacio que tiene en casa por uno reducido como el de aquí.
-Ya veo…
Lo siguiente que supo es que su compañera estaba sumergida, revoloteando el agua con las manos. Dos de los pequeños niños reían muy divertidos sobre las piedras, observando como el tercero jalaba por debajo del agua el pie de Shiro, seguramente pensando que se traba de alguno de los otros dos.
Tomándola por los brazos alzó a Shiro hasta sacarla del agua y sentarla en la orilla, el pequeño también salió prendido de la pierna de la chica, cuando se dio cuenta del error que había cometido corrió hasta los otros dos para darles caza. Ace parecía súper divertido con el alboroto del trío.
-No es… gracioso –dijo agitadamente Shiro.
-Me recuerda a las travesuras de mis hermanos –sonrió mientras los miraba seguir corriendo.
-Pensé que moriría ahogada –suspiró.
-Ya ves que no –dio media vuelta apoyando sus antebrazos en las piernas de la castaña.
-Gracias.
-Quiero besarte –le dijo sin titubear y viéndola a los ojos.
-Eso… no viene al caso –respondió apenada ante las palabras de Ace.
-¿Tú no quieres?
-Yo…
Los balbuceos de Shiro le parecieron muy encantadores, y por el hecho de no haberle contestado con rotundo no le indicaba que no le parecía tan mala idea. Tomándola de la cintura la bajó hasta una altura adecuada, quería resistirse pero le era imposible, sus manos acariciaron sus fuertes hombros, Yashiro cerró los ojos esperando a que él se decidiera por apoderarse de sus labios.
Siempre era lo mismo teniéndolo cerca, por eso estaba Law en ese lugar, sin embargo, en esos momentos estaba agradecida de que solo se encontraran los dos. El cuerpo de Ace era un más tibio que de costumbre, podía sentirlo a la perfección con sus manos puestas en él. Comparando con lo sucedido con Law, el pecoso podía hacerla experimentar demasiadas emociones sin tener siquiera que llegar a besarla. Amaba a Ace desde lo más profundo de su corazón aunque no quisiera admitirlo.
Contrastante al agua que cubría la mitad de sus cuerpos, aquella que ahora era regada por sus rostros estaba casi congelada, ambos se soltaron, escandalizados por el chorro que los estaba bañando y había interrumpido aquel momento tan especial. Cuando la llave fue cerrada, los dos divisaron al culpable de pie con su mano en la manguera.
-Law… -musitó Shiro con algo de terror.
Esos ojos grises rebosaban en ira, clavándose como una estaca en el moreno que se disponía a salir del onsen. Tiró la manguera a un lado y como era de esperarse, recibió entre la palma de su mano el puñetazo de Ace.
-No pierdes el tiempo ¿cierto Portgas? –comentó mordazmente el ojigris.
-Siempre tan entrometido. ¿Por qué no dejas que Yashiro haga lo que se le venga en gana?
-Esos deslices no quieren decir que tengas una oportunidad.
-¡Rayos! ¡Espero que Law no le cuente que me besó anoche! –pensó muy alarmada la castaña.
-Aquí nadie podrá detenernos –sonrió con malicia el pecoso.
-Comencemos entonces.
-Sabo… ¿Dónde estás cuando te necesito? –murmuró Shiro.
El par de morenos comenzó una pelea en el baño, lo niños dejaron de jugar y comenzaron con su faena de gritos apoyando al encuentro. Poco le importaba su vestimenta a Ace, la cual solo consistía en la toalla que llevaba alrededor de la cintura, Law por otra parte tenia puesta la bata, restándole un poco de movilidad.
Los puños de ambos chocaron al mismo tiempo en el rostro del contario, haciéndolos retroceder a la par. Sin tomarles más tiempo del necesario tomaron compostura y siguieron con el duelo, se estaba postergando aun más que el anterior en la empresa de Newgate. Ya había observado pelear a los dos por separado muchas veces, ningún oponente que les hubiera visto antes llegaba a representar un problema; pero peleando entre ellos las cosas parecían muy equitativas.
El piso estaba resbaloso debido al agua, el pecoso trastabilló un poco, Law aprovechando el descuido lo mando de regresó al agua de una patada. Ace salió furioso dispuesto a írsele de nueva cuenta encima al médico, sin embargo, Yashiro lo tomó del brazo.
-Detente Ace… por favor…
-¿Después de lo que hizo? –reputó enojado.
-Sabes por qué lo hace, no dejes que te afecte.
-¿De qué lado estas Hiro? –Preguntó Law- ¿No es esto lo que querías? ¿No es por lo que estoy aquí?
-Basta Law…
-¿Qué significa eso? –Habló Ace.
-¿No entiendes que no te quiere cerca?
-Si no hubieras interrumpido hubiera parecido todo lo contrario.
-¿Crees que voy a dejar que pongas tus manos sobre ella así como así?
-Lo miso va para ti Trafalgar.
-Un poco tarde puesto que…
-¡Ya! –Gritó Yashiro- Yo soy la que no debía haber venido en primer lugar –salió del agua.
-No sabes lo que quieres Hiro.
-¿Pretendiste ayudarme o solo ser egoísta? –se dirigió a Law.
-¿Hablamos de egoísmo ahora? Estoy parado aquí porque tú así lo pediste.
-Lo sé –se detuvo a sus espaldas-. Creó que no se con exactitud qué es lo que quiero… pero… ¿y si eso fuera lo contrarío a lo que tú quieres… me darías el paso libre? –siguió su rumbo.
Yashiro podría no conocer concretamente lo que quería, pero él sabía a la perfección los sentimientos que ella estaba experimentando. Pero no quería perder contra Ace sin dar batalla, no era de los que se quedaba cruzado de brazos, incluso con una pelea perdida todavía tenía posibilidades de ganar la guerra.
Ciertamente ella le había pedido ser su escudo ante Ace, sin embargo, al ver las cosas tan claras ¿Por qué habría de intervenir? A diferencia de su encuentro la noche anterior, esa mañana no parecía querer mínimamente resistirse ante la presencia de Portgas, todo lo contario, sin generar algún drama se dejó llevar por la seducción del moreno. Pero no iba a permitir que de nueva cuenta le quitaran lo más importante para él, aun sabiendo que estaba mal el interponerse entre ellos dos.
Las horas pasaron rápidas, ya no quería saber nada con respecto a lo que fuera, estaba molesta consigo misma por no mantenerse firme pese a que se repetía una y otra vez que no lo iba a hacer… Necesitaba volver a Hokkaido para aclarar su mente a solas.
Sanji y Bonney reaparecieron ya al momento de partir, ninguno dio explicaciones de donde se metieron o lo que hicieron… después de todo nadie tenía deseos de saberlo, especialmente lo que hicieron.
En el andén esperaban a poder subir al transporte que los llevaría de regreso a casa. Cuando por fin era la hora, los únicos en subir fueron Ace y Shiro, para la sorpresa de los dos, de último momento Mugiwara se llevó a todos a comprar dulces, incluido Law a petición del pequeño Chopper.
-Siempre me pregunté cómo es que Hiro podía aguantar a Law cerca de ti… hasta la fecha es algo que no concibo –le comentó Ace mientras tomaba asiento detrás de ella.
-¿Nunca se lo preguntaste? –trató de tomar broma el comentario del moreno mientras se ponía de rodillas en su asiento y volteaba para poder conversar con Ace.
-No tenía porque en ese entonces… ahora me arrepiento.
-Él no es una mala persona…
-Lo sé. Pero eso no quita el hecho de que me saque de mis casillas.
-Cualquiera lo logra contigo Ace, eres muy temperamental –sonrió divertida.
-Algo hay de cierto en eso.
-Es bueno admitirlo para que lo superes.
-Usar a Law para darme celos no te funcionara como quieres, más que alejarme de ti me hace desearte más.
-No uses esa palabra, suena vulgar –contestó apenada.
-No la dije en ese sentido… ¿Por qué siempre…
-Ya te dije que emplees bien tus palabras… no me hagas pensar cosas que no…
-¿Y qué hay si te deseo en ese sentido también? –La miró directo a los ojos, percatándose de habitual nerviosismo cuando algo así salía al tema.
-Pervertido… -dijo entre un puchero para esconder su vergüenza.
-Tú tienes la culpa en ese caso…
-Guarda silenció ya –tomó asiento correctamente.
-Yashiro…
-¿Qué pasa?
-Estoy llagando a mi límite con respecto a tu relación con Law…
…
La última semana de clases estaba llegando a su fin, dejando paso a las vacaciones de invierno, quería encontrar en ellas todas las respuestas que no había podido concretar en esos últimos meses. Pese a todas las dificultades que acarreaba últimamente, pensar en que había logrado su principal objetivo al ir a Osaka la hacía un poco feliz.
La mesita del centro de la sala estaba llena de gruesos libros, pero no se trataba de algo de la escuela, regadas por el piso y desbalagadas por otros lados Nami tenía ocupado todo el cuarto. Yashiro se acercó hasta ella y se agachó para hacerle compañía.
-Las chicas y yo los hicimos hace algún tiempo, hay unas muy graciosas –le mostró una fotografía.
-Siguen igual de locos –comentó al verla.
-Hay muchas –abrió uno de los álbumes y comenzó a hojearlo.
Era verdad, había un sinfín de fotos y más fotos, de seguro la gran mayoría producto de Ace. Había de todo tipo, desde unas decentes hasta otras más graciosas, curiosamente de quien más había era de Luffy, al parecer el grupo le encantaba ir de viaje, la playa, montañas, lagos, bosques… sin duda era una muy buena colección.
La punzada que sintió en su pecho era una clara señal para sus sentimientos, quiso aparentar que no le afectaba pero era totalmente lo contrario. Los ojos de Nami se posaron en ella rápidamente al percatarse del contenido de esa página, a Yashiro no le quedaba más opción que sonreír ante ellas.
-Esta me gusta, se ven bien juntos –señaló una fotografía en específico; Ace tenía una mano por el cuello de Nojiko, ambos sonriendo impecablemente.
-Sí, bueno… eso dicen… decían –se apresuró a corregir y cambiar de pagina.
El resultado era peor del que trababa de ocultar, Nami quiso morir de un infarto al contemplar la única fotografía en esa hoja, grande y centrada. De nuevo esa sensación es su pecho, no eran celos, pero si preocupación… realmente nunca antes había contemplado a Ace besando a otra mujer, y por mucho que le pesara admitirlo parecía plenamente fascinado en el momento.
Al sonido del timbre la pelirroja cerró de golpe el libro y casi corriendo fue a revisar de quien se trababa, Shiro se quedó ahí sentada, pensando en el por qué le dolían tanto esas imágenes. Se mantenía tan sumida en sus pensamientos que no diferenció la silueta que había tomado el lugar de su compañera. Con una hermosa sonrisa se recargó en el sillón y la contempló en plena seriedad.
-¿Te pasa algo? –preguntó su nuevo acompañante.
-No… es solo que –no iba admitir algo que ni siquiera ella estaba segura de que se trataba-, no es nada.
-Me alegro.
Su cerebro parecía procesar el tono de voz de esa respuesta, un sonido muchísimo más grave que el de su compañera de cuarto. Alzó la vista encontrándose con esos encantadores ojos negros.
-Ace…
-Buenas noches.
-¿Qué haces aquí?
-Trabajo –hizo una mueca-. En realidad Luffy es el que viene de uno. Me lo encontré de camino y pues ya sabes… él siempre pasa por acá después.
-Ya veo… Supongo todo salió bien.
-Si –respondió mientras tomaba algunas fotos sobre la mesa.
-Nami…ella las estaba viendo.
-¿Por qué hay algunas que no he visto? –comenzó a tomar más.
-Voy por agua, ¿quieres un poco? –se puso de pie.
-Por favor.
No era necesario el estarse preguntando todas esas cosas, sabía de antemano que ella seguía siendo especial para él, después de todo era su caso también, la única diferencia era que esa persona si estaba de nuevo a su alcance.
Sus ojos estaban plenamente fijos en una fotografía en particular y a pesar de que apenas era notoria la sonrisa en su rostro ella pudo notarlo. No quería ser entrometida, sin embargo su curiosidad era aun mayor, al momento de entregarle el vaso con agua echó una vista rápida a lo que tenía tan atento a Ace. De nueva esa sensación en su pecho tan dolorosa. Volvió a su lugar frente a él al otro lado de la mesa, en silencio y con la mirada perdida en ningún punto especifico.
-¿Cuándo regresas a Hokkaido? –preguntó Ace mientras sacaba una foto del álbum.
-Miércoles por la tarde –respondió sin muchos ánimos.
-Pensé que te irías este fin de semana.
-Bepo y Law también irán, así que esperare a que terminen sus asuntos para poder irnos juntos.
-No puedes vivir sin él ¿cierto? –dijo con cierto enfado mientras se levantaba de su lugar.
-¿A qué viene ese comentario?
-Olvídalo. Ya me voy -caminó hacia la puerta de entrada.
Alcanzó a tomar su mano antes de que abriera la puerta, sin realmente quererlo sus ojos vieron la fotografía que llevaba en manos. No pudo decir nada, soltó su agarre y agachó la vista hacia un lado. Ace no se detuvo a preguntar, tan solo abrió y salió al exterior.
Debía morderse los labios para no llorar, ¿A qué venía esa actitud tan indiferente por parte de él? ¿Por qué había tomado precisamente una fotografía de Nojiko? Sobretodo ¿Qué eran esos sentimientos que estaba experimentando en esos momentos?
