¡Hola!

Imaginen que el sillón en la parte del final es para tres personas, ya sabrán por qué la recomendación.

¡Por fin tarde menos en actualizar! *-, y es que tenía muchas ganas de llegar ya a esta parte del fic 3

¿Querían a Law? ¡Pues ahí tienen a Law!…

Muchas gracias por todos sus lindos comentarios, espero seguir contando con ellos : )

¡Y NO PIENSO ABANDONAR NINGUNO DE MIS FICS! Aunque me demore 297343298 años en actualizar. Así que no os preocupéis.

Besos del tamaño del planeta *

Disclaimer: One Piece no me pertenece, todo es obra de la mentecilla loca de Oda-chin


Nueva Vida

Y así será mientras dure

-Ni siquiera fue a despedirse de mi –pensó Shiro mientras subía al avión.

-Adelante Yashiro-sama –La aeromoza hizo un ademan con la mano, permitiéndole el paso a la chica- Law-san, Bepo-san, pasen por favor.

-Gracias Fuu –respondió amablemente Shiro.

-Pareces triste, ¿no tenías muchos deseos de volver? –le preguntó Law a la castaña mientras tomaba su respectivo asiento.

-Claro… solo que no pensé en volver de esta manera –dijo desanimada.

-¿Cómo? –habló Bepo.

-Problemas insignificantes, no es nada de qué preocuparse –le sonrió.

-Seguro ese problema tiene tres letras –ironizó el pelinegro.

-Creó que se molestó conmigo… aunque no entiendo bien porque razón.

-¿Hablan de Ace?

-Yashiro-Sama, disculpe –interrumpió la plática Fuu- Estamos próximos a despegar, por favor abroche su cinturón.

-Pronto estaré en casa, no debo de pensar más en eso –se dijo a sí misma.

El frío era mucho más intenso en la isla norte de Japón, el día estaba nublado, probablemente para la tarde comenzaría a nevar. Una lujosa limusina estaba esperándolos en la entrada del aeropuerto, Shiro en compañía de sus amigos subieron al auto que los llevaría a sus respectivos hogares.

Las puertas de hierro se abrieron permitiéndoles el paso, existía una buena distancia entre la entrada de los dominios pertenecientes al padre de Yashiro y su casa. Vivian a las afueras de la ciudad, desde siempre a su padre le había gustado mantener un poco la distancia con las demás personas. Yashiro estaba acostumbrada a eso, de hecho le agradecía mucho todo el gran espacio que tenía para ella sola y sus adoradas mascotas.

Sus ojos se emocionaron mucho al observar el edificio que bien daba la impresión de ser un palacio real al puro estilo oriental, los jardines que la rodeaban seguían estando tan bien cuidados como cuando ella se fue. Él estaba esperándola afuera de puerta principal de la casa, manteniendo una sonrisa al ver como se aparcaba el carro. Casi corriendo Yashiro salió para darle un fuerte abrazo al hombre.

-Papá, tenía muchos deseos de verte –le decía mientras un lo abrazaba con fuerza.

-Yo también mi Hiro-chan.

-¿Cómo has estado?

-Podemos hablar adentro, he ordenado un festín con tu comida favorita para celebrar.

-No tenías porque…

-Es por mi bebé –frotó su blonda barba contra ella- ¿cómo no podría?

-De acuerdo, de acuerdo… vayamos a comer…

...

Miraba como la pequeña pelota subía y descendía cada vez que la arrojaba, ya llevaba buen tiempo haciendo eso, estaba aburrido y realmente no encontraba algo mejor que hacer. Además, se encontraba un poco incómodo por su manera de actuar, pero así era él, siempre explotando ante la más mínima provocación.

Sabo entró y lo miró jugando con una expresión un tanto cómica, se notaba que algo lo tenía frustrado pero no se animaba a contarle al respecto, igual él ya intuía de que se trataba ¿Qué más podría ser? Siempre lo mismo: noticias sobre Roger o algún problema con Yashiro. Se paró a un lado de él. Ace ni se inmutó y siguió con su juego.

-¿Por qué esa cara? –se cruzó de brazos el rubio.

-Nada realmente… -ni si quiera se molestó en verlo.

-Escuché de Nami que no fuiste a despedirte de Yashiro-san esta mañana ¿Qué ocurrió?

Ace dejó de tirar la pelota y puso una cara seria, después hizo un mohín, poniendo en manifiesto lo obvio.

-Estoy harto de Law…

-¿Ahora qué te hizo?

-Nada –dijo con molestia.

-¿Ha? ¿Cómo? –preguntó confuso Sabo.

-Es por Yashiro…

-Supongo…

-Odio que siempre tengan que estar juntos –apretó la pelota entre sus manos.

-¿Te moléstate por que regresaron juntos a su ciudad natal?

-Pues… si –musitó ante lo absurdo que resultaba ese motivo.

-No tienes remedio –resopló volteando a otro lado. La fotografía sobre el buro de Hiken llamó su atención- ¿Qué es esto? –le preguntó mientras la tomaba y la veía por ambos lados.

-La tome de casa de Nami el otro día.

-Que cursi –comentó entre risas su hermano mientras leía lo que decía la fotografía al reverso, la letra era de Ace, así que toda la sarta de palabras románticas provenían del moreno.

-Cállate –frunció el ceño.

-¿Por qué la tomaste? No entiendo… ¿acaso tu todavía…

-No –le arrebató la foto-. Nami y Shiro estaban viendo las fotografías, no es que me avergüence lo que tiene escrito, pero… no quería que Shiro fuera a leerlo, no quiero que imagine cosas que ya no son –le explicó al rubio mientras la metía en un cajón.

-Muy considerado hermano, pero, aun así te molestaste con ella por algo que no venía al caso.

-Lo sé y eso me enoja- suspiró.

-Llámale y discúlpate, tan sencillo como hacer eso.

-Supongo que es mi única alternativa.

-Por cierto, ¿aceptaras ir este año?

-Lo estás diciendo en broma ¿cierto?

-Apuesto que a tu madre le gustaría.

-Lo sé, pero no pienso en verle la cara a menos que sea para golpearlo.

-¿Tiro la invitación? Igual no la necesitas –se burló.

-Haz lo que quieras con ella.

...

El pasillo estaba iluminado tenuemente, hacía mucho tiempo que no visitaba esa casa y a decir verdad no tenía muchas ganas de estar ahí, pero no tenía otra opción, era su obligación y la estaba cumpliendo. Abrió la puerta lentamente, al fondo de la habitación se encontraba uno de sus hermanos, sentado cómodamente sobre la gran silla acolchonada de color rojo.

Rallando en lo siniestro, el rubio de lentes sonrió por la llegada de Law, no precisamente se trababa de una de felicidad por el hecho de verlo de nueva cuenta en casa. El moreno se detuvo frente a él, observó a su alrededor divisando a dos personas conocidas, que tampoco tenía muchos deseos de ver.

-Law-chan, has crecido un poco –dijo su hermano aun sentado.

-Joker… -pronunció sin ánimos en una especie de saludo.

-Después de tanto tiempo por fin vienes a vernos.

-Estuve ocupado…

-Tu obligación es estar aquí.

-Y aquí estoy…

-No abuses de la libertad que te damos –habló una voz diferente proveniente detrás de Law.

-Vergo… -pronunció con rencor.

-Aun eres un niño, no pretendas ser un adulto cuando no lo eres –se acercó hasta él.

La sonrisa de Doflamingo se ensanchó a un más cuando el puño de Vergo dio contra el rostro de Law, el ojigris no dijo nada, ni siquiera se molestó en limpiar la sangre que escurría sobre el lado izquierdo de su cara.

-Recuérdalo, es Vergo-San –dijo el mayor.

-Pobrecito, no seas tan rudo con él –expresó la mujer que estaba detrás de un escritorio, casi como una burla.

-Basta Moneth –Joker se dirigió a ella.

-Después de meses sin venir y estar perdiendo el tiempo en Osaka llegas así como sin nada. No olvides tu lugar aquí Law –habló con dureza Vergo.

-No lo he olvidado.

-¿Crees que no sabemos lo que haces? Nos generas enemigos innecesarios –le dijo Joker.

-Mis asuntos no tienen que ver con ustedes.

-No dejaré que por tus tontos juegos arruines por lo que hemos trabajado durante tanto tiempo –expresó Vergo.

Al parecer el hermano mayor de Law disfrutaba el torturarlo, ¿pero por qué Law no se defendía de ellos? Bien podía hacerlo, sin embargo, soportaba todos los golpes que Vergo le daba. Escupió la sangre acumulada en su boca y miró de nueva cuenta a su verdugo.

-Tienes mucho trabajo por hacer, no pierdas el tiempo –puso en manifiesto Joker.

-Vamos Law –le dijo Moneth.

Tiró su abrigo al sofá inmediatamente al ingresar a su habitación, tomó asiento sobre la cama. Moneth al instante se acercó a él y comenzó a limpiar sus heridas… siempre lo mismo desde que tenía memoria.

Una vez que hubo acabado con las atenciones hacia Law, la peliverde, apoyándose en su peso llevó en su totalidad el cuerpo del moreno hasta la cama. Ella se posiciono sobre él, mirándolo como si nunca en su vida hubieran cruzado miradas, a diferencia del deseo latente en los ojos de aquella mujer, los del moreno parecían distantes, como si realmente no estuviera en ese lugar y momento. Moneth besó sus labios, tan solo una fracción de segundo antes de bajar hasta el cuello del doctor y comenzar a degustar de él entre besos.

-Basta Moneth –habló con seriedad mientras la empujaba despacio para que se levantara.

-¿Qué pasa? –preguntó fastidiada.

-Simplemente no.

-Vamos, no es la primera vez…

-Dije no –se levantó de la cama junto con ella.

-Es por Yashiro ¿cierto? –Tomó asiento en la cama- ¿Ya están juntos?

-Deja de hacer preguntas.

-¿Qué te hace decirme que no entonces? –Lo abrazó por detrás mientras metía sus manos a través de la camisa, recorriendo su abdomen con ellas- ¿Olvidaste lo bien que la pasamos la última vez?

-No sucederá de nuevo.

-Lo mismo dijiste la última vez –sus manos descendieron hasta su pantalón- ¿recuerdas que pasó? –desabotonó la prenda.

...

Encendió la luz de su cuarto, a pesar de que había llegado temprano no había puesto un pie ahí. Yujiro entró deprisa y se subió a la cama, Shiro solo sonrió ante lo traviesa que era su mascota. Pasó sus ojos por cada rincón de ese lugar, especialmente por el marcó puesto en su pared llenó de un sinfín de fotografías de sus amigos, Law, Bepo, Izan y especialmente Hiro.

Levantó una fotografía en particular sobre su escritorio, se trataba de una donde estaba abrazada del ojiazul, de hecho, su foto favorita entre todas. La llevó a la cama junto consigo y se tiró boca arriba mientras la mantenía en lo alto.

-Hiro… no tengo por qué sentirme de esa manera con Ace, después de todo, prácticamente yo hago lo mismo todo el tiempo -le habló a la fotografía como si fuera a responderle.

Tras darse una ducha decidió buscar de nueva cuenta a su padre para pasar un poco más de tiempo con él. Se dirigía a su despacho, la puerta estaba cerrada y justo cuando se disponía a tocar para poder pasar el gritó de él la detuvo.

-¡Ese cretino de Roger! –Exclamó enojado el padre de Shiro.

-¿Roger? –Pensó Shiro quien se quedó detrás de la puerta.

-Como se atreve a enviarme una invitación para su reunión, como si no supiera que lo detesto –seguía diciendo muy indignado.

-Espero que no… -musitó Shiro.

-Es una burla, después de que rechazó una y otra vez mis planes de negocios. ¡Maldito Gold Roger!

-¡Que! –Gritó la castaña, inmediatamente se llevó las manos a la boca y salió corriendo.

Cerró apresuradamente la puerta del baño, realmente ni siquiera supo a donde correr, encerrándose en la primera habitación que tuvo cerca.

-Como si no fuera ya lo suficientemente complicado… ¿Cómo es que mi padre odia al padre de Ace? –Golpeó la puerta con su frente-. Igual no es como si Ace simpatizara mucho con él, pero… como podría decírtele en ese caso: "Hola papá, él es Ace mi novio, el hijo de Gol D. Roger a quien tanto detestas" –dramatizó- ¡Me colgará viva!... Aunque él no es mi novio… -sopesó- soy un caso perdido –dijo con resignación.

Sabía que la encontraría en ese lugar, le encantaba tener que correr hasta el lago y quedarse horas y más horas ahí para poder jugar a placer con Yujiro. Caminó lento hasta ella, ya sabía todo lo que comenzaría a decirle en cuanto lo viera. La sonrisa con la que lo recibía Yashiro poco a poco fue disminuyendo mientras él se acercaba un poco más. Law simplemente cerró con paciencia los ojos, preparándose para escuchar los reclamos de preocupación por parte de ella.

-¡¿Qué te ha pasado?! –Le preguntó exaltada mientras se acercaba a él y tomaba su rostro en tus manos.

-Nada en especial –respondió calmo como de costumbre.

-No puedo creerlo, ¿Cuánto más Law? Sabes que no tienes por qué soportar esos tratos, no me explico cómo es que…

-Todo está bien.

-¿Bien? Ha estado mal desde que te conozco –le reclamó.

-Hiro –pronunció su nombre con paciencia-. No he venido para hablar de sobre eso.

-Pero…

-Lo que suceda o deje de suceder entre ellos y yo es mi problema.

-Te he dicho que puedes vivir aquí, pero siempre rechazas mi propuesta –le dijo muy triste.

-Deja de preocuparte, es lo que siempre te he pedido.

-¿Por qué has venido? –preguntó cabizbaja.

-Acabo de hablar con tu padre, me pidió que te lo dijera yo.

-¿Qué?

-Joker realizará una celebración y…

-Por supuesto que no iré, encima que te tratan así ¿y todavía quieren que vaya con ellos? –dijo enojada.

-Tu padre así lo quiere. Recuerda que ambos…

-Tienen negocios, lo sé –habló con fastidio.

-Solo un par de horas, no pide más.

-Por eso te envió a ti ¿verdad? –Inquirió- Sabía que no te diría que no.

-Supongo –sonrió a medias.

-¿Cuándo?

-Mañana.

-Tan solo haré acto de presencia y me iré.

-De acuerdo. Por cierto, te estuve llamando…

-Ah eso, es que mi celular no tenía batería y como Yujiro estaba impaciente por salir lo dejé en casa.

-Eres muy consentidora con él.

-Lo sé –sonrió.

Debía decir que sienta un poco de culpa por causarle esa clase de sentimientos de angustia a Shiro, pero no podía evitarlo, aun existían razones por las cuales debía permanecer fiel a ellos. Independientemente de todo, el elegir permanecer en esa serie de eventos había sido su completa decisión, por más que Joker o Vergo alegaran lo que fuera por lo que fuese, ninguno realmente tenía voz y voto en sus acciones… tal vez en algún tiempo cuando fue un niño, pero no más.

Cuando llegó a casa notó las llamadas en su teléfono, había varias de Law y otras más de un número desconocido, y a juzgar por los números se trataba de alguien de Osaka. Se dio cuenta que habían dejado un mensaje de voz, tal vez Law u otra persona.

Era una sensación incomoda y placentera a la vez, una que tornaba sus pómulos colorados y aceleraba su corazón con tan solo escuchar el sonido de su voz. Estaba nerviosa aunque fuera una simple grabación, ¿Qué iba a decirle?

-Ah, hola. Espero te encuentres bien Shiro-chan… yo te llamaba para… -se escuchaba nervioso.

-Ya dilo –se escuchó a un segundo.

-¡Cállate Sabo! –Gritó el moreno y enseguida se escuchó el portazo-. Disculpa por eso… solo quería decir que lo siento por cómo me porté contigo aquel día. Es solo que estaba celoso de que fueras a marcharte con Law… sé que es muy tonto pero… así son las cosas. No quiero que estemos en malos términos… creo que no es justo de mi parte pelear por ello después de todo lo que ha pasado. Ya te lo he dicho, pero, igual llamaré más tarde para poder decírtelo.

Tomó asiento frente a su escritorio, dejó su celular a un lado y contempló la fotografía de Hiro-kun. En ese aspecto había una enorme diferencia entre el par de morenos, por un lado Hiro jamás le había hecho una escena de celos por estar con Law, eso era algo que él sabía muy bien si deseaba tener la fiesta en paz con la castaña o ¿eso habrá sido porque ambos eran amigos? Ahora bien, ¿Por qué no podía mantener ese control con Ace? ¿Por qué no le molestaban sus celos hacía Law? Como si ella permitiera a que gradualmente el pecoso reclamara un dominio el cual no era suyo.

La pregunta de Ace hace un par de semanas se le vino al a mente "¿Law es más importante para ti que yo?" A Juzgar por sus acciones indicaban que probablemente ese no era el caso, cosa que nunca había pasado ni por asomo en su previa relación. Hiro conocía de antemano el papel de Trafalgar en su vida y lo aceptaba ¿Por qué el pecoso no podía hacer lo mismo? ¿Qué era aquello que le hacía permitir pasar sobre su relación con Law?

Ambos estaban recostados en la cama, dándose la cara el uno al otro. Yashiro sonrió para Hiro de lo más feliz, con su mano derecha alcanzó el rostro del ojiazul y acarició su mejilla, él hizo propiamente lo mismo. El corazón de la castaña latía rápidamente en un vaivén de emociones repentinas, aún más cuando sintió esos labios robarle el aliento.

-Te amo Hiro-chan.

-Te amo Hiro-kun –le susurró-. Por siempre.

-¿Puedo hacerte una pregunta? –Le dijo mirándola a los ojos, Shiro asintió- ¿Cómo puedes saber que me amas?

-Pues… no lo sé, solo lo siento. Cuando te veo, cuando te escucho o siento.

-Decir te amo es una palabra que no puede decirse a la ligera… ¿Cómo puedes saber que sientes eso cuando no has amado a otra persona?

-Claro que he amado –reputó.

-El amor que sientes por tu padre o por Law es muy distinto ¿o me equivoco?

-Bueno, sí. Pero es amor ¿no?

-No es lo mismo –le sonrió-. Apenas acabas de cumplir los 17 años, y no es que yo sea mucho mayor, pero… si no te has enamorado al menos de alguien más no puedes saber si me amas a mí más que a cualquier otro.

-¿Tú has amado antes?

-Querido sería lo adecuado decir en estos momentos. Pensé que había amado, sin embargo, cuando te conocí me di cuenta que no había sido de esa manera.

-Me quieres decir que ¿necesito enamorarme de alguien más para saber si te amo? –preguntó confundida.

-Claro que no boba. No te pido que te enamores de alguien más –hizo una mueca de disgusto-, incluso pensarlo me molesta. Solo digo que no tienes algo con que comparar el amor que sientes por mí.

-Me confundes mucho…

-Siento haber hablado de eso, es solo que… quisiera ser el único hombre en tu vida, pero aun te falta un mundo por conocer y tengo miedo… de que ames a alguien más que a mí –la atrajo a él con un abrazo.

-Te voy amar siempre Hiro-kun, por siempre y solo a ti, lo prometo –se aferró a él acomodándose en su cuerpo.

El vibrar sobre su escritorio consiguió despertarla, somnolienta tanteó el lugar hasta tomar su celular. Sus ojos se abrieron en su totalidad al notar que se trataba de Ace, inmediatamente atendió la llamada y se llevó el aparato al oído.

-Bu…buenas noches –respondió nerviosa.

-Buenas noches –respondió animado.

-Disculpa por no atender antes, lo que pasa es que…

-No hay problema, supongo que debes de tener mucho que hacer en Ishikari.

-Algo, ciertamente…

-¿Y has estado bien?

-Oh sí, todos son muy consentidores en casa.

-Imagino –rio.

-¿Cómo están todos por allá?

-Bien, ya sabes, navidad se acerca y todos están entusiasmados por la fiesta, especialmente Luffy.

-Me da gusto.

-Yashiro, sé que ya dije esto pero… realmente siento como me comporté contigo aquel día –dijo un poco serio.

-No, no tienes por qué preocuparte por eso.

-Ahora me arrepiento –su tono desanimado llamó la atención de Shiro.

-¿Por qué?

-Tengo muchos deseos de verte –respondió entre un suspiro-. Además debe de hacer mucho frio en Hokkaido, me gustaría estar ahí para poder abrazarte.

-A…Ace –La pena y apenas la dejaba hablar.

-Así el tonto de Law no tendría por qué dejar su apestoso olor en ti –murmuró con molestia.

-Era muy bueno para creerlo –musitó la castaña-. Law es solo mi mejor amigo ¿puedes entender eso?

-No puedo, porque sé que Law te mira de manera distinta y me enfurece que… que le des el lugar que tiene.

-Él es muy importante para mi… no voy hacerlo a un lado y disculpa si te molesta.

-Ya lo sé, pero no puedo hacerme a la idea.

-La forma en que te quiero a ti y en la que quiero a él es completamente distinta... lo sabes ¿verdad?

-¿Y la forma en como me quieres es igual a como yo te quiero a ti? – Una sonrisa hermosa enmarcaba el rostro de Ace, era una lástima que Shiro no pudiera verla en esos momentos.

-Quien sabe… -dijo divertida- no sé de qué manera me quieres.

-De una manera perversa… -respondió con humor.

-Que grosero eres.

-Solo era una broma. Me tengo que ir.

-Está bien.

-¿Hablamos mañana?

-Seguro.

-Buenas noches, Shiro-chan.

-Buenas noches Ace.

...

Sinceramente hablando no se trataba de odio, simplemente existían un rencor inmenso por parte de la castaña hacía los hermanos de Law, aunque, tenía que ser franca, le provocaban un temor indescifrable. Desde que tenía uso de razón siempre habían tratado de la misma manera a Law. Y a pesar de que sabía de antemano que el moreno tenía todo para valerse por sí mismo, lo que más le enfurecía era el hecho de que se mantuviera junto a ellos. Tenía un futuro prometedor como médico ¿Qué más podría desear? Algo debía de existir que lo mantenía ligado a ellos, algo relativamente sustancial que no permitía que aun abandonara esa manera de vivir.

Todos esos cuestionamientos pasaban por la mente de Shiro, sumándole claro que su padre hacía negocios con ellos, así que por ninguno de los dos lados podía mantenerse alejada de esa familia.

Rebuscaba en su armario una prenda adecuada para vestir esa misma noche, no tenía ningún deseo de asistir a la celebración pero ya había acordado con Law que lo haría. De hecho, no faltaba mucho para que el moreno pasara por ella y aun no estaba mínimamente lista.

Sus ojos parecieron brillar y su corazón se aceleró en demasía cuando miró en la pantalla de su celular la llamada entrante de Ace, lo único bueno que habría de tener ese día.

-Hola Ace –saludó muy propia para que su emoción no fuera notoria.

-¡Luffy eso es mío! –Gritó el moreno- Espera…

-¿Todo en orden? –Preguntó algo confusa.

-¡Ace! ¡Me duele! –Escuchó el quejido de Mugiwara.

-Esos onigiris eran míos –alegó el mayor, teniendo en el suelo en una llave de lucha a su hermano, obviamente Yashiro ni enterada.

-¿Ace? –Lo llamó la castaña.

-Shiro, disculpa… Luffy robó mi cena.

-Ya veo…

-¡Ya! ¡Ya! –seguía gritando Luffy, quien aún tenía sobre él al moreno.

-No seas malo –rio Shiro-. Déjalo por esta vez.

-¿Escuchaste? Solo porque Shiro-chan lo está pidiendo lo dejaré pasar por esta vez –se levantó de él. Su hermano menor comenzó a reírse como si no hubiera suplicado antes porque lo soltara.

-Dejando a un lado que aún no has cenado ¿Cómo te fue hoy? –preguntó la ojivioleta.

-Bien, acabo de regresar de Minato –le contaba mientras salía al patio tarsero de su casa.

-¿Trabajo?

-Si –Respondió muy relajado, escuchó el suspiro de Shiro al otro lado de la línea-. Nada de qué preocuparse.

-Todos dicen eso –ironizó.

-¿Cómo estás tú?

-Bien –respondió desganada en lo que seguía buscando su vestimenta para la reunión.

-No sonó como tal…

-Debo asistir a un evento social al cual no tengo muchos deseos de ir.

-¿Iras sola?

-No, voy con papá y… -tocaron la puerta de su habitación, haciendo que se sobresaltara por la inesperada acción- Law –musitó.

-¿Van a ir juntos?

-Por favor no te molestes. En verdad solo me acompaña porque no quiero ir.

-Hiro –la llamó Law aun afuera de su habitación.

-¿Te molesta?

-Solo no cuelgues –cedió no muy convencido.

Yashiro abrió la puerta de su cuarto. Law hizo una cara de pocos amigos al notar que seguía en su cómoda ropa deportiva. La castaña le sonrió con inocencia mientras escondía el celular detrás de ella.

-Ni por lo menos te has peinado –dijo Law con molestia-. ¿Sabes qué hora es?

-No me regañes, estaba a punto de cambiarme.

-Apresúrate en ese caso. Tu padre ya se ha ido.

-Me iré a cambiar, espera afuera por favor.

-Trata de apresurarte.

Sobre una repisa colocó su teléfono puesto en altavoz, se miró en el espejo de su amplio baño para asegurarse que el atuendo elegido era el correcto.

-No dices anda –habló con humor la castaña para disminuir el posible mal humor de Ace.

-Será porque no me complace mucho la idea que vayas a una fiesta junto a Trafalgar –le reprochó.

-No te escuchas tan molesto, ¿será por qué no puedes evitarlo realmente? –comenzó a vestirse.

-Si quisiera impedirlo tomaría un avión directo a Ishikari para hacerlo, así que, de cierta manera lo estoy aprobando… pero no significa que me agrade mucho la idea.

-Prometo que volveré temprano, te llamaré de regreso cuando lo haga.

-A puesto que serás la más hermosa entre todos –aseguró el moreno.

-Gracias, aunque lo dudo mucho.

-¿Qué llevas puesto?

-¿Quieres ver?

-Claro.

Tomó dos fotos desde ángulos diferentes y las envió al celular de Ace. Realmente lucia muy bella con ese vestido negro a las rodillas de mangas anchas y escote en v, que dejaba ver mínimamente sus atributos, el corte de la espalda por igual solo que un tanto más pronunciado. Perfectamente despeinada y sin calzado alguno, no importaba, para los ojos del moreno así era más que suficiente si pudiera elegir… sin embargo, no estaba tan contento del todo.

Analizó todos los ángulos posibles mediante las fotografías. La estatura de Law de seguro le proporcionaría una muy buena vista de Yashiro, cosa que no le gustaba para nada al pecoso.

-Maldito seas Law –dijo entre dientes.

-¿Dijiste algo?

-Mejor él y no otros, cuando menos sé que no dejará que alguien más se te acerque.

-¿A qué viene eso ahora? –preguntó confundida.

-Olvídalo… ¿No te cubrirás? Debe de hacer frio.

-Sí, llevaré un saco.

-Menos mal.

-Eres muy raro en ocasiones…

-No vayas a arreglarte demasiado, no quiero que alguien más se fije en ti. Eso a no ser que quieras que vaya a romperle la cara.

-Déjate de bromas… y no seas tan dramático –le dijo entre risas.

-Tampoco te acerques más de la cuenta a Law –debía admitir que sus regaños sonaban tiernos.

-Ya te dije que solo me acompaña, no es mi pareja.

-No quiero que alguien más te toque –Se quejó, por la forma en que lo había dicho, bien podía figurarse los gestos del pecoso.

-Salvo lo estrictamente necesario, lo prometo. Bueno, te llamaré en cuando este de nueva cuenta en casa, terminare de vestirme.

-Bien.

-Ace…

-¿Si?

-Deseo que pronto sea Enero para poder vernos de nueva cuenta –expresó muy feliz.

-Yo también…

-Hasta pronto.

-Ten cuidado –terminó la llamada.

Solo había pasado poco más de una semana desde que lo vio por última vez, mucho menos que durante el periodo que dejó de buscarlo cuando robo aquel beso de sus labios. Lo extrañaba, mucho de hecho y para su sorpresa. Suspiró soñadoramente mientras miraba su móvil y contemplaba el registro, como queriendo cerciorarse de que todo era real y no un sueño.

Sus mejillas estaban coloreadas de escarlata y no precisamente por usar maquillaje, estaba llena de felicidad por entablar conversación con Ace. Abrió la puerta del baño con una sonrisa resplandeciente, pero está fue reducida de golpe al notar a la persona quien cruzada de brazos la esperaba afuera. Law no había salido, solo se mantuvo ahí aguardando a que saliera lo antes posible, escuchando sin desearlo la conversación de aquellos dos.

Ese rubor ya no era producto de sus soñadores pensamientos, si no de la vergüenza por ser descubierta en medio de esa plática, que si bien no era comprometedora no era particularmente una en la cual deseaba ser espiada.

Él no dijo nada, no necesitaba puesto que su mirada reflejaba todo que tenía por decir, Yashiro lo sabía a la perfección. La castaña bajo la vista y siguió haciendo lo suyo sin dirigirle la palabra. Ese sentimiento era como si hubiera realizado alta traición, lo sentía en esos ojos grises, ¿estaba siendo mal agradecida? Definitivamente él había hecho mucho por ella, pero… por más que deseara sentir verdadera atracción por él era imposible.

Seguía sin emitir sonido alguno, iba al frente suyo, sentado con la vista perdida en el paisaje que mostraba la ventana. Apretó los puños, solo para ahogar un poco esos sentimientos. Lo examinó con la vista detenidamente; tanto era su gusto por estar hablando con Ace que ni siquiera había notado lo sumamente atractivo que estaba Law esa noche. Sabía que los hombres lucían mucho más apuestos de color negro, sin embargo, el medico estaba abusando de eso. Decir que cada facción de su rostro y cuerpo embonaban de maravilla con el traje completamente de color negro que llevaba puesto era poco; su cabello alborotado azabache, su barbilla y para coronar el marco perfecto esos ojos a juego con todo el conjunto.

Aun ante lo molesto que pudiera llegar a estar su amabilidad ante ella seguía intacta, le dio la mano como apoyó para salir del automóvil y del brazo la llevó hasta el interior de aquella enorme residencia. Por unos breves momentos cuando entraron al salón principal todos los ojos de los presentes siguieron a la pareja, parecían hechos el uno para el otro. Law dejó a Shiro en la misma mesa que su padre y se retiró inmediatamente. La castaña no pudo evitar hacer una mueca de fastidio por el hecho de dejarla sola, aun en compañía de su padre.

Los minutos pasaban y sentía aún más ganas de salir corriendo de ese lugar. Conocía a la mayoría de esas personas; burócratas y personas de negocios, incluso algunos oficiales de alto rango de la policía, todos ellos unos prepotentes y egocéntricos. Justo cuando estaba dispuesta a levantarse para ir al baño una de las personas a las cuales no quería ver por nada del mundo llegó hasta ella. Le sonrió tan solo por cortesía, obteniendo lo mismo por parte de la otra mujer.

-Haz crecido un poco Yashiro-chan –le dijo la peliverde.

-Me da gusto escuchar eso Moneth –sonrió fingidamente.

-Creí que Law estaría contigo… -la miró de pies a cabeza como si sus ojos fueran un scanner.

-Debe tener cosas mejores que hacer, no es mi niñero después de todo.

-Tienes razón –la mirada de desprecio por parte de la mujer era más que notoria.

-Luces magnifica –se unió un tercero a la conversación refiriéndose a la castaña.

-Gracias –respondió secamente, otro más de su lista negra, Joker.

-¿Me permite esta pieza? –le ofreció su mano.

-No bailo…

-Acepta –le ordenó su padre.

-Pero papá…

-Vamos –la tomó de la mano y la llevó a la pista.

Ambos se hicieron espacio entre las demás personas que compartían la pista de baile. Una tonada calmada los acompañaba en esos momentos, obligándolos a tener forzosamente que acercarse más para poder bailar. Solo el hecho de pensar en tocar a ese hombre le causaba repugnancia.

-Dime ¿cómo estas en Osaka? –inició la conversación Doflamingo.

-Bien –contestó secamente. Joker sonrió, conocía a la perfección el resentimiento por parte de ella hacía él.

-Todo una lástima lo ocurrido con Hiro, era un valioso trabajador.

-No hables de él como si fuera un objeto –agudizó su vista.

-Pero encontraste buen refugio, no esperaba menos -dijo con diversión.

-¿A qué te refieres?

-Portgas D. Ace –le susurró en el oído.

Por unos breves instantes los pasos torpes de Yashiro se detuvieron mientras miraba a Doflamingo con incredulidad, ¿Cómo es que él lo sabía? ¿Law le habría comentado algo al respecto? El rubio reanudo el paso y prosiguió.

-No creo que a tu padre le agrade mucho saber sobre su relación.

-¿Cómo es que… -ni siquiera podía hablar.

-No es muy difícil enterarse de ciertas cuestiones cuando tienes como –le sonrió descaradamente-. Entiendo por qué Law tiene tantas complicaciones.

-¿A dónde quieres llegar?

-Supongo que debes saber quién es Ace…

-Lo sé –afirmó de manera molesta.

-Y apuesto que él no sospecha quien eres tú, después de todo decidiste cambiar astutamente tu apellido para no llamar la atención…

-No le importara, después de todo Ace no lleva relación con Gol D. Roger.

-En algún tiempo, todavía no habías nacido, tu padre tuvo una pelea con Newgate si mal no recuerdo.

-¿Qué?

-Me pregunto en qué términos habrán quedo esos dos… -dijo pensativó y la miró-, si mal no recuerdo también se enfrentó a Garp, el abuelo de Luffy y Ace.

-¿Por qué me dices todo esto? –Preguntó angustiada.

-Te necesito al lado de Law –le dijo mientras la hacía girar lentamente-. Y tu padre está de acuerdo en eso.

-Pero…

-Siendo hijo de quien es, trabajando para quien lo hace, considerando que eres su única hija… dudo mucho que le pueda ir bien a Portgas.

-¿Es una amenaza? –se apartó de él bruscamente.

-Tómalo como una advertencia si no quieres que le suceda algo malo. No olvides lo que le ha pasado a Hiro, tal vez Ace sufra el mismo destino –dijo mordazmente mientras daba media vuelta para irse.

La misma historia, una y otra vez. Salió afuera para poder desahogarse tranquilamente, ¿Cómo es que ese hombre se atrevía a jugar de esa manera con sus sentimientos? ¿Cómo podía decirle esa clase de cosas con tal cinismo? Gruesas líneas de lágrimas escurrieron por su rostro, abrazó aquel árbol como si se tratara de su más leal camarada, como si la corteza corrugada y gruesa fuera un hombro que la esperaba para consolarla.

Si había entendido bien lo que Joker había tratado de decirle era que dejara su relación con Portgas, de no hacerlo tendría que abstenerse a las consecuencias de ello, ya sea a manos de su padre o posiblemente de él.

Pasaba poco más de media noche y seguía sin tener noticias sobre ella, había dicho que volvería temprano, entonces ¿Por qué no lo había llamado ya? Se dejó caer completamente sobre el sillón de la sala, pensando en una buena razón para eso. Justo cuando había decidido llamarle recibió un mensaje proveniente de ella.

Ya estoy en casa. Estoy un poco cansada. Hablamos después.

Ese mensaje le había parecido extraño, pero lo dejó pasar, tal vez por el hecho de que iba a un lugar en el cual no deseaba estar la había puesto de mal humor o algo por estilo. No se molestó en responder pues pensó en dejarla descansar como ella pedía.

Para la tarde del siguiente día no hubo ninguna llamada para su completa sorpresa. Decidió ser él quien llamara, nada, el tono seguía y seguía pero nadie atendía el teléfono, al tercer intento desistió. Por la noche lo mismo, ningún mensaje o señal.

Los consiguientes días fueron aun peor, ya ni por lo menos había esperanza en que lograra responder puesto que la contestadora atendía inmediatamente. Si todo parecía ir muy bien ¿qué era ese cambio repentino de las cosas?

No tenía modo de contactarla ¿y si había ocurrido algo malo? La única opción que le quedaba era una que no le hacía muy feliz que digamos. Marcó ese número, todo por saber algo sobre ella.

-Diga –contestó el moreno.

-Law… -pronunció con toda la serenidad que su mente le proporcionaba.

-Ace… -respondió algo confuso ante la inesperada llamada- ¿Qué quieres? –Preguntó de manera grosera.

-Bien lo dijiste una vez: hay una cosa que tenemos en común y quiero a hablar sobre ello.

-¿Qué sucede con Hiro?

-Eso es lo pretendo descubrir… ¿pasó algo?

-Nada de lo que este enterado, ¿Por qué me preguntas a mí? ¿No habían estado hablando? –dijo con fastidio.

-Si –expresó enojado ante la poca cooperación de Law-. Hace tres días que le llamo pero no parece responder…

-¿Qué le has hecho? –preguntó muy amenazante.

-¡Nada! –Le gritó- Si supiera la razón por la cual se comporta así no te estaría llamando.

-Debe de haberse enfadado de ti, no la culpo.

-No sé por qué te llamé –dijo con fastidio-. Al menos me tranquiliza saber que no sucedió algo malo.

-¿Eso es todo? Tengo cosas por hacer.

-Adiós –dijo de mala gana y colgó.

Que llamada tan coincidente, justamente estaba parado frente a la casa de la castaña para averiguar exactamente lo mismo por lo cual Ace estaba preocupado. Tampoco había respondido a sus llamadas, desde el día de la fiesta no había tenido tiempo para volverla a ver.

Le atribuía el hecho de que no atendiera para él dado su comportamiento aquella noche, ¿Cómo se supone que debería sentirse después de escucharla hablar así con Portgas? Pero ahora con la llamada de Ace las cosas se tornaban un tanto confusas ¿no se suponía que las cosas estaban bien entre esos dos?

Se encontraba regando las flores del jardín trasero, una tarea que propiamente no era la suya, más le gustaba ayudar en esos trabajos. Miró al moreno acercarse a donde ella, no le prestó mucha importancia y siguió en lo suyo.

-¿Qué le sucedió a tu celular? –preguntó directamente Law, ni siquiera se molestó en saludar.

-Lo perdí –dijo secamente.

-Y no compraste otro –inquirió.

-No he tenido tiempo.

-Déjenos solos –ordenó Law a los mujeres que acompañaban a Shiro. Ambas obedecieron y se retiraron.

-¿Qué sucede? –preguntó la castaña mientras se ponía de pie.

-Es lo que pretendo saber…

-No te alteres, es solo un teléfono… hoy comprare otro.

-Desde que volviste de la celebración estas actuando raro.

-Es tu imaginación.

-¿Joker te dijo algo? –cuestionó seriamente.

-No –desvió su vista de él.

-¿Vergo?

-No… -respondió con una inusual voz apagada.

-Comprendo –dio media vuelta para irse.

-Law –lo llamó, pero este no se detuvo.

Sus pasos firmes y resonantes hacían eco, llevaba consigo su fiel nodachi en la mano izquierda, moviéndose al compás de sus pasos. Iba dispuesto a encararlo sin importar que, por que de ninguna manera permitiría que jugaran con lo más preciado para él, no si podía impedirlo.

La puerta azotó estrepitosamente y a gran velocidad llegó hasta el rubio que se hacía nombrar como su hermano. Habilidosamente desenfundó su espada de un solo movimiento, adulando de lo buen espadachín que era. El filo de su nodashi quedó a justos milímetros del cuello de Joker, quien mantenía una sonrisa socarrona por el atrevido ataque de su hermano menor. No se movió, al igual que Moneth y Vergo quienes estaban presentes también.

-¿A qué se debe este saludo? –Preguntó seriamente el rubio, quien estaba sentado cómodamente en su sillón.

-No juegues con Yashiro. ¿Qué le has dicho? –tensó a un más la espada sobre su cuello.

-Nada que no sepa –ensanchó a un más su sonrisa.

-Te lo advierto Joker –pronunció con ira.

-Lo que dije no fue más que la verdad, lo sabes ¿cierto? –Retrucó- No hay oportunidad entre el hijo de Gold Roger y ella… en cambio tú, tal vez así puedas dejar de ser un don nadie.

-Joker…

-Hiro también salió del camino, ¿Qué más necesitas?

-No me hagas pensar que tuviste que ver con eso –agudizó su mirada en él.

-Me ofende que pienses eso…

-Vergo bien puede cubrir tus actos… como siempre.

Sin quitar la espada del cuello del otro se defendió de aquella patada que amenazaba con dañarlo, valiéndose de su antebrazo derecho. El hombre alto de cabellos negros seguía ejerciendo presión sobre el menor, obligándolo cada vez más a doblegarse, la fuerza de Vergo era mucha. En el breve instante en que su defensa flaqueó, Doflamingo aprovechó para retirar la espada que lo amenazaba y tomó por el cuello a Law, inmediatamente su otro ponente lo golpeó en el estómago generándole un daño inminente.

Su mano izquierda seguía aferrada a la nodachi, misma que blandió en dirección de Joker, haciendo que lo soltara y retrocediera. Vergo se quedó parado al lado de Law, quien mantenía una rodilla en el piso y lo miraba desde abajo con sumo odio.

-Cría cuervos y te sacaran los ojos –se burló el rubio en lo que tocaba la herida en su pecho, producto del ataque del moreno. Moneth al fondo solo reía por toda la contienda.

-No olvides que solo eres un niño callejero al cual recogimos. Nos perteneces Law, nosotros decidimos si avanzas o no –le dijo Vergo.

-Eso pasa cuando enseñas a alguien a ser un asesino… tarde o temprano se volverá a ti –habló por primera vez Moneth.

-Dime, ¿acaso estoy mal por pretender una buena vida para mi hermanito? –preguntó con humor Joker.

-¡Deja de intimidar a Yashiro! –Gritó irritado.

-Sabes… su padre estaría muy contento que así fuera, pero tú no pareces querer cooperar.

-Es conveniente para los negocios. Al menos así podrías pagar todo lo que hemos hecho por ti –le dijo Vergo.

-No le debo nada a esta familia –dictaminó mientras se ponía de pie.

-Pareces un niño de secundaria con tus rabietas. Pero está bien, lo pasare por alto –expresó con suma paciencia el rubio mientras miraba a Law abandonar la habitación.

-Mi advertencia sigue en pie Joker, lo mismo para ti, Vergo –salió del lugar.

Sentía mucho pesar cada vez que miraba ese número aparecer en su pantalla una y otra vez, su dedo se mantenía sobre la tecla para responder, temblando ligeramente ante la duda de hacerlo o no. Volvió a llorar desconsoladamente entre las almohadas de su cama.

¿Estaba actuando correctamente? ¿Eso era lo mejor? Desde un principio las cosas no habían salido nada bien, ¿entonces todo lo sucedido eran solo premisas de algo que no le estaba permitido? No quería que algo malo le sucediera, no después de la horrible experiencia que había vivido hace un año. Por ello, era mejor volver al principio y aferrarse a esas ideologías que alguna vez tuvo… alejarse de Ace.

La gran casa se sentía más fría de lo normal, no importaba que aquella chimenea puesta estratégicamente en el comedor estuviera ahí para darle calor, todo parecía gélido. La comida no sabía igual, aunque ese fuera su platillo favorito. Incluso el montón de regalos que su padre le había dado no suplían mínimamente aquel inmenso dolor de alejarse de la persona que quería.

-¿No te han gustado tus presentes de navidad? –Le preguntó su padre al verla no muy feliz.

-Claro –le sonrió mientras abrazaba al enorme león de felpa que bien era casi de su tamaño.

-¿Es por qué Law-chan no pudo estar hoy?

-Puede ser –acarició la melena del peluche-. Pero ya me había dicho que no estaría para navidad, salió de viaje con Baby five y Buffalo.

-¿Entonces?

-Tal vez comí demasiado…

-¿Quieres que le diga al Doctor Indigo que te revise?

-No, no… solo quiero dormir temprano hoy.

-Igual ya pasa de media noche… descansa –lanzó una bocanada de humo, producto del puro que fumaba.

-Gracias papá.

Apenas y cabía su regalo por la puerta, a duras penas logró meterlo y lo acomodó junto a los otros leones que tenía, aparte de Zombis también gustaba de coleccionar cosas sobre ese animal en particular.

Recordó lo que le había comentado el pecoso días atrás, posiblemente estarían todos reunidos en su fiesta. De pronto, un pensamiento cruzó por su mente, algo que no había considerado y logró alterarla. Eran vacaciones, fin de semestre, entonces… ¿Nojiko habría vuelto ya?

Tomó su teléfono muy convencida en poder llamarle a Ace, antes de marcar se retractó. Ni esos celos eran lo suficientemente buenos como para echar a perder todo su doloroso trabajo. Quiso sacarse de su mente aquellos pensamientos que no hacían más que daño en su corazón, pero le era imposible, tan solo de concebir la idea en que pudiera estar con ella le hacía sentir muy mal. Sonrió con ironía, ahora podía entender un poco al par de morenos.

-Nami –musitó mientras se para de golpe de su cama-. Puedo llamarla a ella y preguntar por… -inmediatamente tecleó para realizar la llamada. Espero un par de segundos a que atendiera.

-¿Shiro-chan? Feliz navidad –dijo amablemente la pelirroja entre todo el alboroto.

-Nami –dijo con alivió- Feliz navidad, ¿Cómo están todos? –tenía que decir "todos" y no simplemente "Ace".

-Muy bien, nos estamos divirtiendo mucho, ojala estuvieras aquí.

-Sí, puedo escucharlo –dijo ante el ruido de la música.

-¿Cómo la estás pasando?

-Genial –respondió con desanimo, antes de que Nami pudiera decir algo más ideó la forma de saber lo que quería- ¿Quiénes están contigo?

-Veamos… Sanji, Chopper, Usopp, Zoro, Luffy, Ace… Vivi y Sabo acaban de irse, Kaya, Coby, Johnny, Yosaku… creó que Iva-chan y Bon-chan acaban de llegar, Shanks no debe tardar en llegar…

-¿Son todos? –dijo aliviada.

-Sí, creo que si…

-Deséales una feliz navidad a todos de mi parte.

-Por su puesto.

-Parece una buena fiesta…

-Espera a que llames en año nuevo, las cosas se ponen mejor por ser una celebración doble.

-¿Doble? –preguntó confusa.

-Si… por el cumpleaños de Ace.

-¿Cómo que su cumpleaños? –Dijo impactada.

-¿No lo sabías? –Dijo con sorpresa- Es el primero de enero.

-Lo desconocía totalmente…

-Tal vez puedas llamarle, apuesto que le agradará…

-Si… tal vez –contestó con pesadumbre.

-¿Dijiste algo? No puedo escuchar bien….

-No, nada… yo… me tengo que ir, solo quería decirte eso.

-Que la sigas pasando bien.

-Igualmente. Adiós –concluyó la llamada.

-En buen momento me vengo enterando que en menos de una semana será el cumpleaños de Ace –dijo irónica, como si eso le ayudara a resolver sus problemas-. En verdad lo siento mucho… -expresó con pesadez.

...

Esta vez Kaya figuraba como la anfitriona para toda la celebración, su familia no era numerosa, así que no le daban mucho vuelo en las fiestas de fin de año, mismo motivo por el cual sus amigos quisieron llevar un poco de brío a la gran mansión de la rubia.

Con amigos por doquier el pecoso tenía invitación a festejar hasta para tirar al cielo, pero todas y cada una de ellas fueron declinadas, incluso la de Shirogihe, que si bien sabía que este no aceptaría igual lo hacía. La familia primero ante cualquier cosa, y aunque Newgate, Marco y los otros eran como una para él, su primera familia seguía siendo Sabo y Luffy, imposibilitándole así el celebrar con otras personas que no fueran ellos.

De un momento a otro el rubio se perdió de su vista, no porque le estuviera prestando mucha atención, si no que ya tenía más o menos una hora desde la última vez que lo había visto. Preguntó a quién de seguro sabría darle noticias, obteniendo como resultado una extraña petición.

No sabía por qué demonios debía ser él quien precisamente fuera por su hermano, a escasos minutos de la media noche, en otras palabras más sencillas ¡Su cumpleaños! Ciertamente no existía ningún inconveniente en ir, aun así refunfuñaba entre dientes… tan bien que se la estaba pasando.

Aparcó el carro afuera, le sorprendió que las luces estuvieran apagadas en su totalidad, ¿y en donde demonios estaba el automóvil de Sabo? Salió un poco escéptico sobre si lo que le habían dicho era verdad o simplemente querían jugarle una broma… ¿una sorpresa? A estas alturas y después de más de una decena de cumpleaños compartidos dudaba mucho que algo así sucediera, de igual manera, entró a su casa.

Pasando la reja del patio, el sonido proveniente de su pantalón avisaba que alguien lo estaba llamando, de inmediato por su mente cruzó que alguien le diría que el muy bribón del rubio ya estaba en donde Kaya. Pero no fue así, ni por asomo esperaba que esa persona decidiera, después de tanto tiempo, querer hablar con él.

-Feliz cumpleaños –dijo en total serenidad.

-¿Gracias? –Un rato de silencio se hizo presente, ¿Qué quería que le dijera después de todo? Abrió la puerta de su casa para poder ingresar.

-¿Te incomodo? –Preguntó con algo de tristeza.

-No, es solo que –se recargó contra la puerta para cerrarla- no esperaba tu llamada.

-¿Lo estás pasando bien?

-De maravilla –dijo con fastidio mientras intentaba encender el foco de la sala, el cual parecía estar fundido.

-Pareces irritado…

-Viene por Sabo a casa, pero parece que ya se ha ido, solo perdí mi tiempo.

-Es una lástima. ¿Sabes Ace? No solo llamé para felicitarte, quiero decirte algo importante…

-Adelante…maldita sea no veo nada –tomó asiento en el reposabrazos del sillón para no tropezar con algo.

-Lo siento, en verdad lo siento mucho…

Esa voz había sonado tan real, tan cerca, que por un segundo dudó en si estaba realmente hablando con alguien o lo alucinaba. Pero toda duda fue aplacada una vez que sintió esos brazos rodearlo por completo, esas manos se filtraron cómodamente entre su saco, tirando levente de su camisa. No supo cómo reaccionar, conocía ese olor perfectamente bien como para no distinguir de quien se trataba pese a la poca visibilidad que tenía.

Esas manos fueron abandonando su espalda en una dulce caricia, pero el instante que estuvo sin tener contacto directo con ese cuerpo fue nulo. Los roces de esas suaves manos contra la piel de su rostro le erizaron la piel, más aun cuando esos labios le robaron el aliento; tan brusca y desesperadamente que lo hizo caer de espaldas al sillón junto con la persona que aún se mantenía fiel a su boca.

Aquel peso extra sobre su cuerpo no le molestaba en lo más mínimo, pasado su estupor decidió ser partícipe de ese acto, que si bien carecía de cualquier lógica, era lo menos que le importaba, porque desde hacía mucho tiempo atrás había deseado que algo como eso sucediera. Una de las manos del moreno jugaba con el cabello de ella, mientras la otra acariciaba su espalda, llegando justo a la línea de lo permitido.

Su estado mental comenzaba a carecer de raciocinio, dominando por instantes su instinto. Afortunadamente tenía la capacidad para salir de ese maravilloso transe cuando él lo deseara, no era fácil, debía admitir, pero no deseaba llegar tan lejos sin antes conocer los motivos de semejante acto. Con toda la fuerza de voluntad que logró reunir cedió del profundo beso.

-Yashiro… -musitó queriendo llamar su atención.

-Discúlpame –dijo con tristeza.

-¿Cómo es que estas aquí? ¿No estabas en Hokkaido? –preguntó algo confundido.

-Sí, pero… quería verte –confesó con pena-. Sé que todo es muy contradictorio por lo que hice…

-Está bien –le sonrió.

-Todo se complicó y no quería que algo malo pasara, pero aun así quería estar a tu lado, no sabía qué hacer, estaba confundida y…–comenzó hablar rápidamente.

-Espera, espera. Más despacio, no entiendo que me quieres decir.

-Quiero estar contigo –Le susurró al oído en lo que se alzaba más para llegar a él. Respiró profundo entre su cuello para percibir el aroma que tanto le gustaba de Ace-. No importa que.

-Me habían dado toda clase de sorpresas por mi cumpleaños –sonrió de lo más feliz-, pero esta, sin temor a equivocarme, ha sido la mejor de todas –movió su rostro hacia un lado para besarla en los labios, solo un sutil beso de agradecimiento.

-Tenía miedo de que fueras a molestarte conmigo después de que no te volví a llamar.

-Si estaba molesto antes… te aseguro que no más.

-Gracias…

-Shiro… ah… ¿podrías… mover tu pierna? –Pidió el moreno un poco sofocado. La rodilla de la castaña ponía en peligro su descendencia.

Toda esa emoción del momento había cegado su cordura, haciendo que no se percatara de la sugestiva posición en la que ambos se encontraban. Se movió deprisa hasta sentarse al otro extremo, con las manos entre las rodillas, un tanto ruborizada por su atrevimiento.

Ace se reincorporó, había hecho todo sin pensarlo, lo cual le parecía algo muy lindo de su parte. La obligó a levantarse jalándola con gentileza de la mano. Estrechó su menudo cuerpo contra el suyo, estaba feliz, muy feliz.

-Entonces ¿puedo decir que es oficial? –preguntó solo para aclarar el punto.

-Si tú lo deseas así… no hay problema por mí.

-Es más que un placer poder decir que eres mi novia.

Esa caricia en su mejilla y aquel beso abrazador, daban por sellado el convenio que ambos habían establecido esa noche. Un primero de enero.