Hola a todos!

Me tarde mucho, lo sé y lo siento TwT

Explicaciones de algunas cositas al final. Muchas gracias por su apoyo!

Les mando millones de besos *

Disclaimer: One Piece no me pertenece, todo es obra de Oda-chin.


Nueva Vida

Solo para mí

Era una calidez conocida pero diferente a la vez, un calor que la recorría de pies a cabeza. Esos brazos fuertes estaban brindándole la protección necesaria, estaba plácidamente acomodada en su pecho, ignorando la incomodidad que el moreno pudiera sentir. Se acurrucó más en su cuerpo, ese que era un molde perfecto para ella.

Sus movimientos despertaron a quien la abrazaba. Yashiro alzó la vista para ver como perezosamente el moreno despertaba de su sueño. Después de haber formalizado su relación, regresaron a la casa de Kaya para darles la noticia… cosa que ya se esperaban puesto que ellos mismos organizaron el complot contra Ace, mismo que lo llevó de regreso a su casa. Luego de toda la fiesta, acabaron dormidos en la sala de la rubia, al igual que todos los demás. Ace apretó más entre sus brazos a la castaña mientras besaba su cabeza.

-Buenos días cumpleañero –volteó a verlo mientras le dedicaba una linda sonrisa.

-Buenos días –respondió antes de bostezar.

-¿Dormiste bien? Debió ser incómodo para ti.

-Está bien… me dio gusto poder estar contigo.

-Ya debe de ser tarde, hay que levantarnos –Shiro trató de ponerse de pie, pero Ace se lo negó rotundamente aprisionándola a un más.

-No quiero que te vayas –le susurró.

-Pero no voy a irme… al menos no sola.

-Estoy muy cómodo, quiero seguir abrazándote.

-Despertaran los demás y… –dirigió su vista a los otros muchachos inconscientes en el resto de la sala.

-¿Y qué? –la tomó de su barbilla dispuesto a plantar un beso en su boca.

A sus espaldas el mayordomo de Kaya carraspeó audiblemente para anunciar su presencia, interrumpiendo así las acciones y Ace y despertando a uno que otro de los chicos quienes estaban sobre el piso.

-¿Qué hora es? –preguntó adormilado Chopper mientras se tallaba los ojos.

-No te muevas –renegó Luffy con pereza, quien tenía su cabeza puesta en el estómago del castaño.

-Es hora del desayuno –dijo Merry muy propiamente

-¡Comida! –se levantó de inmediato de un brinco Mugiwara.

-No me extraña –musitó Shiro.

-¡Despierten! ¡Vamos a comer! –El pequeño Luffy brincaba encima de todos, tratando de despertarlos-Sanji, comida –le hablaba al cocinero mientras lo jaloneaba de un brazo.

-Cállate Luffy, haces mucho ruido –el rubio hizo caso omiso de los llamados del moreno, después de todo, la resaca por haber bebido durante la noche le estaba haciendo efecto.

-Vaya, quien los viera –dijo con humor Sabo al contemplar como Sanji se recargaba muy cómodamente contra la cabeza del espadachín, quien también estaba dormido.

-Hey Nami, pásame mi cámara –susurró Ace.

-Podré sacarles buen dinero con esto –sonrió con malicia la pelirroja mientras le daba la cámara al pecoso.

Una vez terminado los sagrados alimentos del primer desayuno del año, cada quien tomo rumbo diferentes. Luffy, Shiro, Ace y Nami fueron juntos a la casa de los hermanos D.

En cuanto entraron notaron algo diferente, Ace y Luffy se voltearon a ver y encogieron los hombros, ya sabían lo que les esperaba. Parado en la sala con las manos en los bolcillos de su impecable pantalón de vestir, el hombre robusto miró primero con una sonrisa al par de morenos, ellos por igual le sonrieron y se acercaron a él.

El grito de susto de las dos chicas sonó al mismo tiempo que Luffy caía sobre la mesa, pasando por ella y llevándose a su paso las sillas, Ace hizo una mueca, ando un paso atrás a momento en que aquel sujeto se acercaba a él.

No esperaba aquel cálido abrazo, lo rodeo con sus brazos y lo apretó fuertemente, incluso el pecoso se quejó un poco, cuando lo liberó, pasó lo que si esperaba… el golpe en su cabeza lo había puesto de cuclillas mientras se sobaba. El hombre volteaba a verlos simultáneamente con absoluta desaprobación.

-¡¿Por qué hiciste eso?! –Reclamó Luffy mientras se reincorporaba.

-¡Este lugar es un chiquero! –Gritó enojado.

-¿Y solo viniste a eso? Viejo – Pregunto Ace mientras se ponía de pie.

-¿Y en donde está Sabo? También tengo un puño de amor para él.

-Con Vivi-chan –respondió Nami.

-Ese bribron... no debí dejarlos solos a los tres, tal vez deba de quedarme a vivir con ustedes.

-¡No! –Gritaron a la par los dos morenos.

-¡¿Cómo qué no?! –Exclamó ofendido mientras les mostraba sus puños.

-¿Quién es él? –preguntó Yashiro a Nami.

-Es el abuelo de Luffy y Ace… Garp-san.

-Me suena ese nombre –pensó.

-Después que vengo para felicitarte por tu cumpleaños, ¿así me reciben? –se quejó Garp.

-Gracias –sonrió Ace.

-¿Quién es ella? –señaló a la castaña a espaldas del pecoso.

-Es Mashiro, la novia de Ace –respondió Luffy. Garp se acercó a ella y la observo detenidamente, incomodando un poco a la chica.

-¿Te he visto antes? –Demando saber antes que cualquier cosa.

-No… no creo –rio nerviosa.

-Me eres muy familiar…

Los pequeños ojos maravillados del menor de los hermanos curioseaban todo el panorama a su alrededor, exclamando con maravilla ante los colores primaverales de aquel jardín finamente elaborado y cuidado. Quería correr para explorar el lugar, pero la mano aferrada a la de él se lo impedía totalmente. Atrás de ellos iban sus hermanos mayores, el rubio mirando también a su alrededor, mientras que el otro mantenía la cabeza gacha con el semblante fruncido.

-Abuelo ¿habrá comida? –preguntó el pequeño.

-¿Qué solo piensas en eso? –lo regañó.

-Siempre lo hace –sonrió simpático el rubio.

-Viejo… -pronunció el otro tajantemente- ¿a qué realmente hemos venido a Kyoto?

-Tuve que traerlos, no por que quiera… pero no pude negarme –respondió el robusto hombre. Inconforme con la respuesta, Ace chasqueó la lengua.

-¡Mira, Sabo! ¡Es un enorme templo! –gritó con emoción Luffy.

-Nada parecido en la pocilga donde vivimos…

Había muchas personas reunidas en aquel lugar. El Hoden estaba abierto, fungiendo como sala para aquella reunión. Ace nada tardó en adivinar de qué iba todo. Se paró en seco una vez que pisó el último escalón.

-Él está aquí ¿cierto? –Quiso saber el moreno, por su tono de voz, Garp, sabía que estaba molesto.

-Si –respondió tranquilamente.

-¡¿Entonces por qué me has traído a este lugar?! –Gritó colérico. Sabo y Luffy se sorprendieron un poco, pero ya sabían el porqué de su reacción.

-Vamos Ace, cálmate –trató de tranquilizarlo el rubio.

-¡Sorprendente! ¡Roger está aquí! –dijo con emoción el menor de los morenos.

-¡Cállate Luffy! –Exclamó enojado su hermano, odiaba que tuviera esa admiración por ese sujeto.

-¡Roger! ¡Roger! ¡Veremos a Roger! –cantaba felizmente el pequeño en señal de burla para su hermano.

-¡Si continuas con eso… -el gritó de rabia del pecoso se aplacó cuando miró aquella figura acercarse a ellos. Hacía un año que no la había visto, lucía hermosa. Ace tomó compostura y se ruborizó un poco cuando le sonrió.

-La madre de Ace –musitó Sabo para Luffy, quien era la primera vez que la veía.

-Rouge-chan, cuanto tiempo –saludó amablemente Garp a la mujer.

-Garp-san, muchas gracias por cuidar de mi hijo –se inclinó la mujer en señal de agradecimiento.

-Si supiera que nos ha abandonado con la bruja de Dadán –pensó Sabo.

-Hola Ace, has crecido mucho –le sonrió con dulzura.

-Si… -respondió apenado. Amaba a su madre con todo su corazón, pero como eran pocas las veces que lograba mirarla, no sabía concretamente de qué manera actuar.

-¿Puedo darte un abrazo?

-Umm, sí.

Aquellos brazos no tenían comparación con ningunos otros, incluso aunque Makino fuera una mujer excepcional, nada suplía al amor materno. Ace quiso levantar sus brazos para abrazarla también, pero al ver como sus hermanos se reían de él por su pena decidió mejor no hacerlo. Rouge lo miró a los ojos, con una mirada tierna y llena de amor, le besó la frente.

-Me da mucho gusto que decidieras venir.

-Si supiera que nos han traído con mentiras –volvió a pensar Sabo.

-No quiero verlo –dijo con rudeza, Ace.

-Comprendo, pero, me haría muy feliz el poder tener a mi familia junta –Ella sabía a la perfección todo el rencor que mantenía su hijo hacía su padre, por ello, no presionaba a Ace más de la cuenta-. Han pasado tres años desde que se vieron por última vez.

-Lo sé… -agachó la cabeza.

-Vamos –le extendió la mano, la cual fue tomada por su hijo-. Ustedes también –se dirigió a los pequeños-, los esperan adentro.

-Si –respondió Sabo.

-Juguemos carreras, Sabo –dijo el impetuoso de Luffy tomando posición de carrera.

-Ni creas que vas a empezar con tus desastres –lo tomó de la mejilla su abuelo dándole un buen tirón.

-¡Abuelo, duele! ¡Duele! –se quejaba el moreno mientras era prácticamente arrastrado por el mayor, seguido de Sabo.

Estaba muy tenso, cada paso que daba lo acercaba más a su padre, a aquel hombre que, se juraba –según él- aborrecerlo a muerte. No deseaba verlo, ni por lo menos escucharlo; sin embargo, no podía negarle una petición a su adorada madre.

Pasado el marco de la entrada, como si exclusivamente aquella voz resaltara para él opacando a todo el resto, el sonido llegó a sus oídos, era Roger, en algún lugar del Hoden. Ace detuvo sus pasos, indeciso en seguir adelante, Rouge lo miró y soltó su mano. Los otros siguieron avanzando entre las personas.

-¿Qué sucede? –Preguntó con preocupación su madre.

-No…

-¿Ace? –Escuchó la voz de un hombre llamarlo desde uno de sus costados.

El pecoso cerró sus ojos, casi con una expresión de dolor, apretó los puños con fuerza, conteniendo su rabia para no herir los sentimientos de la mujer más amada para él. Conocía a la perfección su timbre y tono de voz, aunque hubieran pasado ya tres años desde última vez que lo vio, la cual había jurado que sería la última en toda su vida. No quería saber nada sobre Roger, y aunque trataba de hacer un esfuerzo por su madre, le era rotundamente imposible. Quería golpearlo ahí mismo… pero eso solo dañaría más el triste corazón de Rouge. Corrió lo más rápido que pudo, lejos de él, lejos de la furia que le provocaba su sola presencia. Lo sentía mucho por ella, en verdad, más era imposible pretender para él ser una familia feliz.

Del lado sur del Hoden, tres personas más hacían acto de presencia. La pequeña niña de cabellos castaños y ojos violeta miraba animada al jardín, viendo a los colibrís que se posaban en las inmaculadas flores del jardín. Su madre la llevaba de la mano, sonriéndole por infantil curiosidad. El hombre que las acompañaba iba fumando su puro muy cómodamente, luciendo un porte autoritario e imponente, figurando al exterior lo que realmente no estaba pensando, había tenido que ir a esa reunión a regañadientes, pues no quería ver a muchas de las personas que ahí se encontraban.

-Mamá, mamá, ¿puedo salir al patio? –preguntó la pequeña a la mujer que compartía gran parecido con ella.

-En un momento más, ¿de acuerdo? –le sonrió.

-Quiero ver a las aves –hizo un puchero.

-Vas a ensuciarte toda –la regañó su padre.

-Si papá… -dijo con desilusión.

De la nada un pequeño salió corriendo en su dirección, llevándosela de paso para hacerla caer en el suelo, el niño con sombrero de paja ni siquiera se detuvo, tan solo gritó al aire "lo siento" sin voltear a verla, quien lo seguía se detuvo a las espaldas de la niña y le ofreció una reverencia, y salió corriendo detrás del otro.

-¡Ace! ¿Dónde estás? –el gritó de Luffy se escuchó rumbo a la salida.

-Eso dolió –dijo la castaña aun en el suelo.

-¡Luffy! ¡Ven para acá ahora mismo! –Rugió su abuelo con la esperanza de que sus llamadas calmaran a su nieto-. Lo siento mucho señorita –le dio la mano.

-Gracias –respondió en nombre de su hija la mujer.

-Nanami-chan –saludó cordial Garp.

-Hola Garp, ¿tus pequeños te dan problemas?

-Luffy es un dolor en el trasero –se quejó.

-Já, con que tú también estas aquí –se metió a la plática el otro hombre.

-Mira, pensé que no vendrías… ya veo que la curiosidad te ha ganado –dijo Monkey.

-Cállate Garp.

-Yashiro, saluda al señor Monkey D. Garp –habló Nana para su hija, quien estaba más pendiente en el pequeño gato que se paseaba entre los pies de los invitados.

-Mucho gusto, soy Kinjishi Yashiro –dijo la niña sin siquiera prestar atención al hombre.

-Te pareces mucho a tu madre… afortunadamente –dijo mordaz para desatar la furia del blondo.

-¿Quieres iniciar una pelea aquí?

-No aguantas unas cuantas bromas ¿cierto, Shiki?

Su cara de fastidio se duplico aún más cuando escuchó su nombre en voz de ese hombre, lo miró con el ceño fruncido, mientras que el otro sonreía muy divertido por la expresión de aquel con apariencia de Shogun.

-Roger… -pronunció con fastidio.

-No puedo creer que vinieras –dijo sonriente el moreno mientras agarraba su gran bigote.

-Rouge-chan, hola –saludó muy feliz, Nana.

-Nana-san, es bueno verte de nuevo.

-¿Por qué no los dejamos pelear a solas un rato? –le guiñó el ojo la castaña.

-Creo que si…

-Mamá ¿puedo ir a ver los peces en el estanque? –preguntó la pequeña Shiro.

-Vamos.

Las tres mujeres salieron del gran salón para dirigirse al patio. Por otro lado, Roger, Shiki y Garp se quedaron cruzados de brazos, esperando el blondo algún comentario bromista por parte del moreno… como de costumbre.

-¿Cuánto tiempo hacía que no tenía el gusto? –Quiso saber Gol D.

-Algunos años –expresó con indiferencia Shiki.

-¿Sigues enojado por aquello?

-Rechazaste mi oferta y dos años después te hiciste de fama de la noche a la mañana… bastardo.

-Eso quedó en el pasado –rio el moreno.

-Deja de aparentar Shiki –habló Garp-. Cuando Roger tuvo problemas el primero en protestar por ello fuiste tú… ¿no recuerdas el alboroto que nos causaste?

-¡Eso fue porque no quería perder a un rival! –se defendió dando un falso testimonio, ¿Cómo era posible que pudiera detestar a Roger y al mismo tiempo respetarlo hasta el grado de sentirse ofendido como si se tratara de él mismo cuando aquello sucedió? Como sea, no lo iba a admitir.

-Shiki es un buen amigo –sonrió enormemente el de bigote negro.

-¡Que amigo ni que nada!

-¿Qué es esta reunión? –preguntó un rubio de enormes dimensiones.

-Shirohige.

-Newgate.

-Así que decidiste venir, Shiki –dijo el recién llegado.

-Otra vez con lo mismo… -dijo fastidiado de escuchar una y otra vez la misma cantaleta.

-Supongo que hablas idioteces como siempre.

-Viejo molesto… -retrucó.

-¿Qué es esto? ¿Una fiesta de pijamas? –Opinó con gracia un quinto.

-Dragon –dijeron todos al unísono.

El clima primaveral de Kyoto era agradable, las dos mujeres disfrutaban del viento matutino mientras miraban a la pequeña Shiro jugar con los peces del estanque.

-Tu niña es muy hermosa –afirmó Rouge.

-Gracias…. Yashiro es un poco distraída, disculpa por eso.

-No importa, está bien, así son los niños después de todo.

-¿No han traído a Ace?

-Sí, pero él… -dijo con tristeza.

-Debe de ser todo un rebelde.

-Lo es.

-Sin duda lo heredo de Roger –le sonrió.

-Es muy duro en ocasiones, pero es el camino que elegimos… para su bien.

-No te desanimes de esa manera, ya verás que cuando sea mayor y pueda entender por qué hicieron lo que hicieron todo volverá a la normalidad.

-Eso sería maravilloso. Solo espero estar para verlo crecer un poco más.

-Rouge-chan, no seas pesimista. Claro que estarás para cuando eso suceda, y vas a conocer a su esposa y tus nietos.

-Aún falta para eso, apenas y tiene diez años…

-¿Diez años? –se dijo pensativa- ¿No sería maravilloso que Yashiro y Ace se casaran? ¡Seríamos familia! –expresó de lo más emocionada.

-Suena estupendo.

-¿A dónde se fue Yashiro? –preguntó al aire su madre, pues la niña ya no estaba más en el estanque.

Dentro del Hoden.

-Viejo ¿Dónde está Luffy? –quiso saber Dragon, las peleas entre aquellos hombres le resultaba completamente irrelevante.

-¡Rayos! –Garp se llevó las manos a la cabeza- Olvide que estaba siguiendo a ese mocoso. Debe de estar haciendo un completo alboroto.

-Iré a buscarlo. Con su permiso –se retiró.

-¿No buscaras a Sabo? –preguntó Roger a Newgate.

-Lo miré corriendo con Luffy hace un rato. Probablemente estén buscando a tu muchacho.

-Tal vez…

-¿También trajeron a sus chiquillos malcriados? –dijo con fastidió Shiki mientras exhalaba el humo de su puro.

-A diferencia tuya –puntualizó el moreno-, nosotros no pasamos tiempo con ellos.

-Esa fue su decisión –no había burla en esas palabras, tampoco malas intenciones. Shiki entendía perfectamente todos los motivos que habían orillado a aquellos hombres tener que hacerlo.

En los jardines del templo.

-¡Ya basta! –Gritó enfurecida Shiro al grupo de muchachos que atacaban cruelmente al pequeño gatito.

-Quítate de en medio niña –gesticuló el mayor de todos al ver como la castaña se metía entre ellos y el animal.

-¡Nunca! –los desafió con valentía.

Al final los dos habían quedado solos. Amigos o enemigos, quien sabe cuál sería la forma más acertada de denominar su relación; a Shiki no le quedaba de otra, su esposa era gran amiga de la mujer de Roger, y ni su devoto amor por "el león dorado" haría que su relación se estropeara.

-Me pregunto a dónde habrá ido Hiro-chan –dijo pensativo el rubio.

-No la sobreprotejas tanto, le hará daño –retrucó Gol D.

-No me digas como criar a mi hija.

-Sería bueno si se la presentó a Ace…

-¡Por supuesto que no!

-Imagínate llegar a ser familia –comenzó a reír ante la divertida idea, cosa contraría a lo que pensaba Shiki.

-¡Ni en un millón de años dejaré que el bastardo de tu hijo toque a mi preciosa bebé!

Mientras en los jardines…

-¡Idiota! ¡Suéltame! –Gritó Ace de lo más irritado.

-¡Por el gatito!

-¿Gato? –se fijó en el animal que llevaba en el otro brazo.

-Solo quiero buscar a su familia. Unos niños le estaban haciendo daño y yo… -le dijo Shiro sollozando.

-¿Y a mí que me importa?

-¡Bien! –Gritó molesta mientras lo soltaba- Lo hare yo sola, no te necesito.

Shiro-chan se puso de pie con dificultad, se había lastimado un tobillo en la huida, lo cual hacia que le fuera doloroso el pisar. Sujetó con fuerza al minino entre sus dos brazos y cojeando comenzó a avanzar. Ace, quien hasta ahora no se había fijado bien en ella, notó el hecho de que no podía caminar, además de que sus ropas estaban sucias y desgarradas, también había algunos rasguños en su brazos ¿acaso había peleado con los niños esos? Ace revolvió su cabello con una mano, mirando como entre brincos la niña trataba de moverse. Suspiró resignado.

-Oye… -la llamó desde atrás.

-¿Qué? –preguntó de mala gana sin parar de caminar. Ace se colocó frente a ella.

-Sube… -se acuclilló y señaló su espalda.

-¿Vas a ayudarme? –se tiró sobre la espalda del moreno.

-Por el gato –dijo secamente.

-Gracias –dijo feliz mientras rodeaba el cuello de Ace con sus brazos.

A la plática se le unió el par de mujeres. Era un tema gracioso para los tres, puesto que a Shiki para nada le agradaba una idea como esa, ¿Kinjishi Shiki en ese tipo de unión con Gol D. Roger después de tantos desprecios? ¡Jamás! Y mucho menos si se trataba de su centro del universo, indiscutiblemente era un no.

-No sé cómo nunca lo había pensado –rio de lo más feliz, Nana.

-¿Cómo se te ocurre semejante barbaridad? –preguntó molesto su esposo.

-Pero…

-¡Yashiro tiene que casarse con alguien digno de ella!

-Vamos Shiki, solo es una broma… -dijo Roger.

-Una de mal gusto –bramó.

-No te lo tomes tan a pecho querido.

-Piénsalo, si hubieras elegido como nosotros, Yashiro estuviera en estos momentos con Ace y los otros…

-Eso forjaría una relación diferente ¿no crees? –Dijo Rouge.

-Claro, serían como hermanos –infirió Nana. Shiki tan solo fruncía el ceño más con cada comentario.

-Quiere decir que el destino ha querido que lleven una relación distinta –recalcó Roger, tan solo para hacer enojar más a su "amigo"-. Tal vez pueda pasar…

-¡Mi bebé tendrá un esposo digno de ella! ¡No un mequetrefe como lo es tu hijo!

-¡Shiki! ¡Eso es grosero! Retráctate ahora mismo de lo que has dicho –lo regañó Nana. La otra pareja rio por debajo, sabían de lo rudo que era Shiki, pero cuando su adorada esposa se molestaba… no había nada más que decir.

-Pe…pero… Nana…

-Al final Hiro-chan se quedará con la persona que ame, y tú –lo señaló- no vas a objetar por eso.

-No la dejaré a cualquiera –renegó.

-Disculpen… -anunció una voz ajena a los cuatro.

-¿Quién eres? –preguntó con desconfianza Roger.

-Mi nombre es Doquixote Doflamingo –se introdujo con propiedad-. Quisiera hablar a solas con el señor Shiki.

-¿Sobre qué? –demandó.

-Sobre algo que sin duda va a interesarle –sonrió con malicia. Una que no pasó desapercibida para los presentes.

-Shiki –musitó con seriedad Gol D. Roger antes de que ambos se marcharan-. Ten cuidado.

-No necesitas decírmelo.

Era la primera vez que se veían, pero sin imaginarlo, ese día Kinjishi Shiki había firmado un acuerdo que le traería enormes beneficios y por supuesto que problemas también. Joker y Vergo prometían ser un buen negocio para él.

-¡Ace! ¡¿Dónde estás?! –Gritaba a todo pulmón el pequeño Luffy.

-No parece estar cerca, me pregunto si estará muy molesto…

-Sabo, deja de hablar solo y ayúdame a buscarlo.

-¡No le hables así a tu hermano mayor! –le dio un coscorrón en la cabeza.

-Como hacen escandalo ustedes dos –dijo Ace saliendo de entre unos matorrales.

-¡Ace! –La emoción de Luffy hizo que olvidara el dolor del golpe- ¿Dónde te metiste?

-Por ahí… -desvió la vista de sus hermanos hacía el costado.

-¿Por qué te sonrojas? –preguntó muy curioso el rubio mientras intentaba ver de frente el rostro del pecoso.

-¡No estoy sonrojado! –Vociferó dándole la espalda. Oh claro, no les iba a contar que una niña extraña acababa de besarlo.

-Si lo estas –coreó con burla el menor.

-Ya cuéntanos, ¿Qué paso, Ace?

-¡Cállense!

En el pasillo del Hoden al otro lado.

-¡Mira cómo estás! –Dramatizó con horror el hombre.

-Puedo explicarlo papá –dijo temerosa la pequeña.

-¿Cómo has quedado así?

-Bueno… en parte fue culpa mía.

-Ahora pareces un vagabundo, Yashiro.

-Pero es que salvé a un gatito, no podía dejarlo abandonado.

-¡No me importa el gato!

-Discúlpame papá –Dijo con tristeza. No era normal que la regañara de esa manera, ciertamente siempre le preocupaba el hecho de que ella estuviera decente y presentable, después de todo, siempre la presumía. ¿Por qué estaba siendo tan exagerado en esos momentos?

-Quédate aquí. Iré a buscar a tu madre.

Al final habían logrado sacarlo de sus casillas, así que estaban peleando en una guerra mixta. Patadas, tirones y manotazos eran el conjunto de golpes que se repartían aquel peculiar trio de niños. Desde una distancia prudente, los dos observaban la graciosa contienda.

-Quisiera traer de vuelta a Ace conmigo –expresó un tanto desolada Rouge.

-Ace ya tiene una nueva familia. No seríamos justos si lo separamos de ella –sonrió al ver como su hijo se revolcaba en la tierra tratando de someter a Sabo.

-Parece tan feliz…

-Poco a poco se está transformando en un hombre –habló Roger mientras colocaba su mano sobre el hombro de su mujer.

-Tiene muchas cualidades tuyas, Roger –comentó Garp acercándose a la pareja. Los dos voltearon a verlo.

-Apuesto que eso no ha de agradarle mucho.

-Es verdad –rio.

-Cuídalo muy bien Garp, es todo lo que te pido –dictó Gol D. Roger con desolación.

Una de sus manos frotaba su barbilla mientras la seguía viendo, estaba seguro que era ella, pero eso era mucha coincidencia. Yashiro parecía estar sudando, puesto que vagamente recordaba la escena cuando lo conoció, quiso abrir la boca para decir algo pero Ace intervino.

-Tal vez la confundes con alguien más –dijo mientras rodeaba a la castaña por la cintura.

-Si… tal vez –respondió no muy convencido.

-Igualmente, mucho gusto –se inclinó Shiro como saludo.

-Tenle paciencia a Ace –sugirió mientras inclinaba su cabeza.

-¿Qué significa eso? –frunció el ceño el pecoso.

-Algún día tendré que decirle la verdad a Ace, pero… ¿Cómo responderá al hecho de que soy la hija de Kinjishi Shiki? –pensó Shiro.

-En fin, Luffy, prepara algo para comer –le ordenó su abuelo.

-¡¿Qué?! Yo no sé hacer comida… dile a Ace.

-¡No puedes ser tan inútil!

-Créeme, es mejor si Luffy no está cerca de la cocina –dijo con humor su hermano mayor.

-No me lo recuerdes –musitó Nami ante la desagradable anécdota.

-Prepararé algo –dijo Ace. Antes de que avanzara Shiro lo detuvo-. ¿Qué pasa?

-Iba a decírtelo anoche pero no pude… yo, tengo que volver a Ishikari esta misma tarde.

-¿Tan rápido?

-Sí, es que papá por ningún motivo me hubiera dejado venir, así que… lo engañé diciéndole que pasaría la noche con Law –confesó temerosa ante lo último dicho.

-¿Con Law? ¿Y aceptó darte permiso así de fácil? –cuestionó de mala gana.

-Todo tiene una explicación, de hecho, te sorprenderá cuando la escuches.


Sé que Kinjishi no es el apellido de Shiki, peor no quería ponerle o inventarle uno así que muy "originalmente" usé su apodo ¿no importa verdad? xD

Un capitulo sin Law, hoy no lo hice sufrir wiiii *O*