Capítulo nuevo *O* y más rápido de lo que sé que imaginaban hehehehe (no debo sentirme orgullosa de eso). Este mini tributo a Dessrossa me ha gustado bastante, creo que Sanji tuvo mucho protagonismo ahora que lo pienso… lo siento, no puedo evitar en esas combinaciones con Cavendish…
Quiero que ignoren completamente lo raro que es que tres chicos anden con espadas todo el día. Si tuviera que justificar diría que Zoro las tiene pegadas todo el tiempo, Law solo las usa cuando trabaja (y obviamente no de medico) y Cave para presumir… o imaginen lo que quieran o simplemente no imaginen nada.
Les mando un Gomu Gomu no Gigant Kiss y gracias por seguir leyendo :')…
Disclaimer: One piece no me pertenece, toda su locura es obra de Oda-chin.
Nueva Vida
Misterios nocturnos, lamentos de mañana
-Eso fue divertido, shishishishi.
La sonrisa del moreno fue súbitamente apagada por la fuerza del puño de Ace. Estaban a merced de la intemperie, expuestos a un ataque inminente.
-Mugiwara ¡¿cómo te atreves?!
Kid estaba que echaba lumbre pues le habían arruinado todo su plan. Alzó el brazo para darle un puñetazo a Luffy, quien seguía distraído por la aventura nocturna que estaban viviendo; sin embargo su golpe fue detenido por Law.
-Creo que no es culpa de Luffy el hecho de que hayas robado ese dinero y te descubrieran.
-¿Eres su niñera o qué? No te metas en lo que no te importa.
-Me importa porque desafortunadamente nos han enlazado contigo, cosa que encuentro repulsiva. Tus métodos son tan poco ortodoxos.
-Ahí va el señor metodología –No es que estuviera del lado de Kid, pero para Ace eso era mejor que estar del bando de Trafalgar.
-No me hagas hablar Ace de tus innumerables faltas por no tener un plan –señaló su fiero rival.
-Veamos que es mejor: mis golpes improvisados o tus zarpazos metódicos.
No era la única pelea en aquel llano amarillento. Zoro tomó asiento sobre una roca cercana, con la clara expresión de: me sentaré a aquí a ver como se matan entre ustedes.
-Lo que me faltaba, estar en medio de la nada contigo –reprochó Cavendish para Sanji.
-¡Nadie te dijo que nos siguieras!
-¡Fue solo un impulso! Como si quisiera seguirlos. No te ilusiones.
-Tú no te hagas falsas esperanzas. Lo siento, no me interesan los tipos con lo mismo entre las piernas que yo, claro… –le miró de reojo- en dado caso que lo tengas.
No ocupaba otra palabra más, Sanji sabía exactamente como fastidiarlo hasta la coronilla. De nueva cuenta blandió su espada en dirección a quien tal vez, en un mundo paralelo, pudiera ser su hermano perdido. Zoro reía a carcajadas.
Law y Ace estaban gritándose quien sabe que tantas barbaries.
Luffy, Kid y ahora Bartolomeo discutían en tono elevado el frustrado escape del pelirrojo.
Sanji y Cavendish brincaban de un lado a otro, intentando matarse entre ellos. Duval vitoreaba al cocinero, sin intenciones de meterse en su acalorada contienda.
Zoro seguía disfrutando a diestra y siniestra del espectáculo. Mientras que Usopp y Coby temían por sus vidas ante la salvaje actitud de todos.
Y Sabo…
Sabo estaba a punto de explotar como nunca en sus veintidós años de vida lo había hecho.
-¡Paren de una maldita vez!
El grito exasperado del rubio hizo eco en todo el campo. Los once chicos voltearon a verlo al mismo tiempo.
-Tenemos problemas y ustedes solo piensan en idioteces como chicas –por su tono de voz sabían que el calmado Sabo estaba enojado-. Y si tantas ganas tienen de pelear yo le pondré fin a esto –muy enojado-. Ahora, ¿van a seguir haciéndola de idiotas o se pondrán serios? Porque puedo hacer perfectamente el trabajo solo.
No tenía el apodo de "Rey Sabo" por nada. La mayoría conocía perfectamente las capacidades del rubio cuando se tomaba las cosas con seriedad, o al menos escuchado rumores para los que no tenían la gracia de haberlo visto en acción alguna vez.
Sabiamente Cavendish enfundó su espada, mostrando un rostro un poco más relajado, después de todo no le convenía una pelea cuando estaba obviamente superado en números. Ace también se calmó, soportando la sonrisa burlona de su acérrimo rival: era pelear con él o con Sabo… y los dos eran de armas tomar.
Los ojos de Bartolomeo brillaban como dos grandes estrellas resplandecientes, admiraba tanto a ese hombre casi como al mismo Luffy. Se había impuesto ante todos, sin temor alguno.
-Gracias al cielo –suspiró Usopp al notar como la tensión disminuía.
-Debemos llegar al punto acordado, ya perdimos mucho tiempo –recalcó Zoro.
-Sí. Bueno, aunque creo que no estamos tan perdidos después de todo –contestó el rey, señalando las lejanías por la costa.
A la distancia, suponían un poco más de lo realmente aparentaba, se encontraba un faro enorme fuera de servicio; aunque en la punta podía observarse una tenue luz, casi imperceptible por lo pequeña que era, ¿una vela tal vez?
Esa era la dirección que mostraba la carta.
Una melodía suave comenzó a sonar, mezclándose con las olas que chocaban contra las piedras del acantilado. Era el celular de Sabo.
-¿Vivi? –respondió.
-Lo siento, sé que estas en medio de algo.
-¿Qué sucede? –Todos guardaban silencio. Incluso quienes nada tenían que ver con el asunto aguardaron ahí.
-¿Chopper esta con ustedes? –Preguntó con mucha preocupación-. Kureha nos ha llamado y dice que no ha vuelto, le dijo que iría a tu casa esta tarde.
-Yo no… no lo vimos en todo el día.
Ahí fue cuando lo entendió todo. Tengo algo importante para ustedes. El pequeño castaño de nariz azul era un común denominador de los presentes cuando recibieron el mensaje.
-Tienen a Chopper –musitó Sabo.
El rostro de sus amigos fue ensombrecido por la sorpresa, el enojo y la impotencia. ¿Cómo no habían pensado en el pequeño Tony?
-¡Chopper! –Gritó desconsoladamente Luffy, pensando en lo peor que pudieran haberle hecho.
-Cálmate Luffy -trató de tranquilizarlo Usopp.
-Vivi, todo estará bien. Dile a Kureha que traeremos de vuelta a Chopper.
-Por favor –le pidió entre sollozos. Sabo cortó la llamada.
Cavendish y Kid se encogieron de hombros, no entendían lo que estaba pasando… y tampoco pretendían hacerlo.
-¿Chopper es… ese niño, amigo suyo, que quiere estudiar medicina? –Preguntó Law para Ace.
-Sí, ese mismo.
-¿Qué estamos esperando entonces? –dijo para todos.
-Me voy. Suerte con su búsqueda –dijo Cavendish, tomando la dirección de regreso a la ciudad.
-Esto no se va a quedar así, ¿me escuchaste Mugiwara? –Amenazó Kid, antes de seguirle el paso también al rubio.
Cuando todos estaban alejándose escucharon el sonido de algo caer. Era una cajita de madera, dentro podía escucharse una risa maquiavélica de algún tipo de arlequín.
Antes de que alguno pudiera acercarse para tomar el objeto esté hizo una mini explosión, llamando la atención incluso de los dos que estaba regresando a la ciudad.
Del centro de la caja salió un pequeño muñeco.
"Hay alguien sospechoso entre ustedes doce."
Repetía como un mantra, una y otra vez. ¿Hay alguien sospechoso?
-¿De qué va esto? No me vengan a decir que realmente le creen –comentó Coby.
-¿Será una casualidad? –Ace no iba dejar espacio a dudas-. Qué curioso que ustedes cuatro aparecieron justo en esta situación.
-¿Qué? ¿Duval y Coby no son sospechosos? –Renegó Law, porque bien sabía que estaba refiriéndose a él, Kid, Cavendish y Bartolomeo.
-Son los territorios de Duval, él siempre está ahí –explicó-. Y por favor, no pondré en duda la lealtad de Coby.
-¡Yo confío en Bartolomeo! –defendió Luffy a su Kouhai.
-Está bien, puedo probar que soy inocente.
-Serán imbéciles, ¿acaso esa cosa no dijo doce? –Alegó Kid-. ¿Por qué no se cuestionan entre ustedes?
-No quiero admitirlo, pero el bastardo tiene razón. Mencionó doce –dijo Sanji, observando a todos y cada uno de ellos.
-Obviamente solo quieren confundirnos –siguió Coby.
-Y mientras estamos aquí perdiendo el tiempo Chopper peligra –concluyó Zoro.
Ciertamente las palabras del muñeco eran muy dudosas, pero no podían descartar nada. ¿Cavendish habría planeado algo cómo venganza? ¿Kid que ganaría con todo ello? Y Law… él no era de ese tipo. Bartolomeo parecía sospechoso, pero su devoción desmedida le daba el beneficio de la duda.
-¡Lo sé! –Gritó reveladoramente Mugiwara.
Sin pedirle permiso a ndie fue agrupando a cada uno de los chicos. Tomó a Ace y lo puso al lado de Usopp, junto a Law. Después acarreó a Bartolomeo y Zoro en otro punto diferente. Jaló a Sabo, Sanji, Duval y Cavendish. Por último se colocó él a un lado de su hermano y el narizón.
Quedando cuatro grupos formando los vértices de un cuadrado. Se miraron entre sí, especulando sobre las intenciones de Luffy. ¿Qué ganaba con hacer eso?
-Explícate –le ordenó Ace.
-¿No lo ven?
-No –renegó Cavendish.
-Luffy –trató de sonar paciente su otro hermano- ¿nos agrupaste por el color de nuestro cabello?
-¡Así es! –respondió efusivamente orgulloso.
-¡¿Y eso que tiene que ver?! –Le gritó Zoro.
-Pues que Kid y Coby no tienen pareja… -los miró como si fuera tan obvio-. Su color de cabello se parece, pero no son iguales –apuntó con el dedo-. ¿Eso no es sospechoso?
-¡Luffy-san! ¿Realmente piensas que soy sospechoso del secuestro de Chopper?
-¡Claro que no!
El moreno fue a dar hasta el suelo de cara cortesía del golpe de Ace.
-Realmente no sé qué significa todo esto, pero iremos los doce –dictaminó el pecoso.
-Por supuesto que no Portgas. No gastaré mi tiempo con ustedes –dijo Cavendish, quien ya comenzaba a tomar rumbo de nueva cuenta.
-Ni lo pienses –Sanji sujetó al rubio por el cuello de la gabardina blanca que llevaba puesta.
-¡Suéltame!
Cavendish blandió de nueva cuenta su espada hacia el abdomen del cocinero. Sanji dio un brinco apoyándose del hombro de su odiado enemigo, cayendo elegantemente a sus espaldas. Kid estaba cruzado de brazos observando el espectáculo.
-Iras caminando por tu cuenta o te arrastrare inconsciente revolcando tu asqueroso cuerpo por la tierra –advirtió Sanji.
El chico de rizos de oro se detuvo a evaluar la situación un segundo, estaba en desventaja numérica y sabía perfectamente que todos aquellos chicos eran tan jodidamente fuertes como para tener que enfrentarlos a cada uno. Envainó de nuevo, mostrando una disgustada cara.
-Bien –dijo con resignación.
-Dócil, así me gusta –sonrió Sanji.
Tomó la empuñadura de su arma, porque ese sujeto era terriblemente fastidioso, pero antes de que él fuera a darle su merecido por ser tan bocón, Zoro le dio con la funda de su katana en la cabeza a Sanji.
-¿Vendrás, Kid? –Preguntó Law.
-¿Tengo otra alternativa? –avanzó, siguiendo a Sabo.
-No realmente.
Lo más seguro era que no debían precipitarse al tomar camino rumbo al faro, porque de hecho los tenían bien vigilados y no les costaría nada caer en alguna de sus trampas. Fuera de eso, lo único que esperaban era que su amigo estuviera sano y salvo.
-¿Estás seguro que te cercioraste de que Hiro estaba bien? –Fue la pregunta de Law para el pecoso.
-¿Me crees estúpido? –Torció el gesto, mirándolo de reojo.
-¿Debo contestar? –Uso ese tono burlón que tanto odiaba Ace.
Ambos se detuvieron, el resto del grupo siguió el camino.
-No estaría aquí de no saber que no corre ningún riesgo. Ahórrate tus comentarios –señaló Portgas al otro moreno.
-Cuando aceptaron ambos esta relación debiste prever que algo así podría ocurrir. Tienes muchos enemigos.
-Pero nada ha pasado. Ni pasará.
-No estés tan seguro –reanudó el paso, pero Ace lo detuvo tomándolo con fuerza de la solapa. A juzgar por la mirada que le daba podía intuir el doctor que lo había hecho enojar de verdad.
-¿Insinúas acaso que estaría mejor contigo?
-Yo no dije eso –sonrió-. Pero si es lo que piensas nada puedo hacer al respecto.
-Sobre mi cadáver –lo soltó bruscamente.
-Eso es algo que si se puede remediar.
El brillo de la luna iluminó la pequeña parte de la hoja de la Nodashi de Law, quien estaba desenfundándola, Ace estaba más que listo para para partirle la boca.
-¿Algún problema? –Dijo Sabo, a corta distancia de ambos.
-Ninguno –gesticuló Law, guardando su espada mientras iba con los otros.
-¿Ace?
-Mandaré a Bepo a que las vigile –dijo Law, ya a espaldas de los dos.
-Marco y Jozu están allá desde hace mucho. No es necesario –respondió fríamente el pecoso.
-Cuando menos… -fue el susurro que escucharon del doctor.
-Sé que tienes problemas respecto a Yashiro, pero tenemos un problema y espero tu ayuda en el –Dijo el rubio.
-Fue lo único que me detuvo para no borrarle esa sonrisa de la cara –masculló.
El grupo caminaba con cuidado a las orillas de la costa, pendiente de cualquier sospecha en el camino, no fuera que les tendieran una emboscada o algo por el estilo. El mayor cuestionamiento de todos era quien habría de ser el responsable de tal acto, pues parecía ser alguien que tenía cuentas pendientes con los seis chicos.
-¡Demonios! –Gritó Kid al sentir como era empujado por Luffy.
El pelirrojo se movió a un lado y el pequeño Luffy cayó al suelo como una tabla. Bartolomeo fue el primero en llegar a donde estaba para ver que le había sucedido, pues no parecía levantarse.
-Parece que esta… dormido –comentó.
-Luffy este no es momento para…
Fue lo último que dijo Zoro antes de caer al piso también. Coby a su lado dio un brinco ante el súbito desplome de su compañero.
-¿Qué pasa?
Preguntó Sabo al aire, los demás miraron a su alrededor, pero nada parecía sospechoso. Ace, Kid y Bartolomeo fueron los siguientes en caer.
-No veo nada –comentó Sanji.
-Están dormidos –dijo Coby, estaba en cuclillas observando a Zoro cuando cayó encima de él.
-¿Un somnífero? –Habló Law.
Pero ya era demasiado tarde para todos, habían respirado el gas que los hacia dormir. Así que el resto de los que seguían en pie también fueron puestos en el mundo de los sueños.
Diez hombres vestidos completamente de negro se acercaron a ellos, tenían en su rostro máscaras de gas, indicando irrefutablemente que ellos habían soltado el somnífero.
De una manera muy poco ortodoxa fueron poniendo al grupo dentro un transporte. Y justo cuando iban por la mitad, de entre la oscuridad nocturna, uno de ellos se levantó con rostro más terrorífico y maniaco que jamás habían visto.
No muchos sabían que Cavendish tenía sonambulismo y que cuando llegaba a sucederle soltaba al verdadero demonio que llevaba dentro; le conocían como Hakuba, el kamaitachi.
Parecía como si estuviera poseído más que dormido, en un imperceptible movimiento su cuerpo se había mecido como si estuviera hecho de nada, su agilidad no podía ser equiparada con cualquier cosa, mucho menos su habilidad con la espada.
Cortó en un abrir y cerrar de ojos a seis de los hombres vestidos de negro. Cuando estaba en el transcurso de su segundo ataque, Hakuba, cayó al suelo como plomo. Para fortuna de ellos había salido de su condición sonámbula, para la mala suerte del grupo ahora estaban a la merced de ellos… o de quien fuera el líder.
-Rayos, me duele la cabeza.
Para cuando Cavendish despertó estaba completamente desubicado, después de todo se había dado dos veces contra el suelo muy fuerte. Quiso levantarse pero fue imposible. Miró alrededor, sus brazos estaban por detrás de su espalda, al parecer esposados. Cuando prestó más atención se dio cuenta que tenía a Zoro y Sanji por los lados. Del resto no había señales.
-¡Hey! Despierta, idiota –llamó Cavendish al otro rubio.
-¿Qué sucede? –fue lo primero que dijo. Al igual que el otro rubio evaluó rápidamente la situación. Con una mierda, ¿por qué tenía tan mala suerte?
-Estamos esposados y entrecruzados entre nosotros mismos.
-Gracias, no necesitaba que me dijeras lo obvio –contestó enojada el cejas rizadas-. Marimo ¿Cuánto más piensas dormir?
Quería patearlo, pero estaban los tres chocando espaldas entre sí, todos con las manos por detrás y esposados. No era fácil moverse sin tener que jalonear al compañero. No estaban en una celda o algo que presentara un mayor inconveniente para salir, solo parecía un cuarto sucio y polvoriento, que de hecho ni siquiera tenía puerta.
-¡Mis katanas! –vociferó el peliverde de lo más enojado cuando al fin se despertó.
-¿Qué? Mi espada tampoco está –dijo Cavendish.
En otro punto del lugar…
-¿Estas bien Coby? –Pregunto Sabo.
-Algo adolorido, pero sí, estoy bien.
-¿Y tú Marincoloseo?
-Bien… ¿a quién demonios llamas así? –Se quejó el peliverde.
-Parece que no podemos movernos libremente –dijo Sabo. Estaban en la misma situación que el grupo de Sanji.
Gritó sobresaltado el pelochino ante los jalones de sus compañeros, dolía bastante con cualquier movimiento. Decidieron mejor dejar de intentar zafarse de las esposas.
-Me pregunto si Luffy y los demás estarán bien –comentó Ace después de que dejó de insistir.
-Esperemos que si…
-¿No es un poco extraño esto? –señaló Duval.
-Es como si quisieran que escapáramos, ¿qué están tramando?
¿Cuánto más tiempo iba a dormir? Por más que Law intentaba despertarlo simplemente Mugiwara parecía estar en coma, inclusive Kid le había gritado fuertemente y ni eso hacia efecto en el moreno.
-No puedo creer que nos atraparan tan fácilmente –se auto reprochó Law.
-Muy listo de su parte. Ahora tenemos que salir de aquí.
-Nuestros pies están desatados, no hay puerta en la habitación… ¿qué pretenden?
-Deben de estar jugando…
-Se han llevado mi Nodashi –pensó.
Luffy despertó entre un gran bostezo y justo antes de emitir palabra o cavilar en la situación en la que estaban, de unas bocinas ocultas comenzó a escucharse un sonido extraño, después de varios segundos oyeron una voz que obviamente estaba usando un distorsionador. A juzgar por el eco, la misma transmisión estaba por todo el lugar.
-No es mi interés realmente hacerles daño, simple y sencillamente quiero saber que tan capaces son para salir de esto –decía la voz.
Los cuatro grupos escuchaban atentamente las palabras.
-Tengo eso valioso para ustedes aquí mismo –eso indicaba que estaban dentro del faro-. Pueden recuperarlo siempre que puedan, inclusive no estaré aquí para evitarlo, por que como he dicho, no es mi verdadero interés matarlos. Pero si llegaran a morir en el intento, pues, sería bueno para mí.
¿Qué sentido tenía todo eso? ¿Quién era esa persona? Y sobre todo ¿qué realmente quería?
-Hay más gente de la que pensé que habría, pero no importa. De hecho, solamente dos de ustedes son mi verdadero objetivo. Ahora, la cosa es así: hay explosivos dentro de todo el edifico programados para explotar en… treinta y cuatro minutos.
»Su objetivo es encontrar el detonador para desactivar los explosivos. Claro que también pueden escapar, las puertas están figurativamente abiertas. Sin embargo, el detonador esta justo en el lugar donde su amigo se encuentra… pueden salir, pero eso significaría dejar a su amigo morir aquí. Las llaves de todas sus esposas están por todo el lugar, suerte con eso.
»Tienen el tiempo limitado, si yo fuera ustedes comenzaría a ponerme de pie y buscar ese detonador.
Fue el fin de la transmisión.
-¡Grandísimo hijo de puta! –masculló Sanji.
-O nos ponemos de pie o moriremos todos aquí –dijo Zoro.
-¡No me des ordenes! –Gritó Cavendish.
En el grupo de Luffy…
-¡Espera, espera! –Exclamó Luffy-. Ustedes son muy altos, me lastiman.
-Tú eres muy enano Mugiwara –le dijo Kid, el chico que medía poco más dos metros.
-¡Mi tamaño es promedio! ¡Tú eres un gigante!
-Basta los dos, no llegaremos a ningún lado así –los calmó Law.
Era difícil encontrar la forma de avanzar atados todos, más porque la presión sobre los brazos era mucha.
-Iré al frente para guiarlos. Miren a su alrededor por si ven algo sospechoso –dijo Ace. Habían logrado pese a la dificultad ponerse de pie.
-Usopp, ten cuidado o vas a pisarme –le regañó Duval.
-Es difícil caminar yendo de espaldas…
En el grupo de Sabo…
-uno, dos, tres… -contó el rubio. Los tres se pusieron de pie al mismo tiempo, tambaleándose por la inestabilidad cortesía de las esposas.
-¿A dónde debemos ir? –Preguntó Bartolomeo.
-Cualquier parte está bien. No estoy seguro que tan grande sea el faro pero… somos varios así que espero los demás hagan un buen trabajo.
-¿Escucharon eso? –dijo Coby.
Iban rodando por las escaleras cuesta abajo, golpeándose entre la pared y el barandal de seguridad, y es que cualquier mal paso traía consecuencias catastróficas… al menos para el grupo de Zoro y compañía.
-¡Levántate! ¡¿Qué tienes pies de trapo o qué?! –Alzó la voz Cavendish para quien fuese que tuviera encima de él. Esa caída iba dejar marcas de por vida.
-¡Marimo idiota! ¡Te dije por la derecha!
-¡Obviamente el camino correcto no era por ahí!
-¿Tú qué sabes de caminos?
-¡Muévete! –volvió a gritar Cave.
-¡Cállate rubio artificial!
El grupo de Zoro, Cavendish y Sanji estaba en la planta más alta del faro. Habían caído por las escaleras al tratar de dirigirse a la otra ala del corredor, pero bueno, Zoro era un caso serio con las direcciones inclusive si eran en línea recta.
-No parece haber nada en esta habitación, vamos a la siguiente –Propuso el pecoso.
-¿Cuánto tiempo ha pasado ya? –Preguntó Usopp.
-Unos diez minutos, tal vez menos –respondió Duval.
-¡No quiero morir aquí! –chilló Usopp.
-Nadie va a morir hoy. Solo concéntrate –le pidió Ace.
El grupo de Ace, Duval y Usopp estaba en la zona media del edifico, en ella era donde estaba el mayor número de habitaciones dentro de todo el lugar.
-¿Estas bien Mugiwara? –Preguntó Law.
-Si… -era muy incómodo, pero no tenía tiempo de quejarse si quería salvar a Chopper y a todos sus compañeros.
-Parece una especie de recepción. Busca en esos cajones –señaló Kid el mueble que estaba al fondo del cuarto.
-Luffy, ¿puedes abrir el cajón con tus pies?
-Oh, claro…
Luffy, Kid y Law estaban en la planta baja del edificio. La parte frontal de la entrada era toda de grandes ventanales de cristal, pero estaban cubiertos por periódico. En la puerta había una cadena sellada con un gran candado.
-¡Encontré algo! –Gritó Coby.
-¿Qué es? –Sabo estaba del lado contrario y no podía ver nada.
-Es una llave –dijo con ilusión-, espero sea de una de nuestras esposas.
-Probémosla.
Para su infortunio la llave encontrada no pertenecía a ninguna de las esposas de ellos. Usando su pie, Sabo, hizo alzarse la llave para guardarla en su boca. Era un verdadero fastidio no poder usar las manos.
Mientras salían del cuarto, dos pisos abajo y del lado contrario, el grupo de Ace salía de lo que era su tercera habitación. Las escaleras iban por el centro de la edificación como un caracol, dejando un hueco en medio como tragaluz.
-¡Ace-sempai! –Gritó fuertemente Bartolomeo.
-¡Chicos! –Le devolvió el grito el pecoso.
-¿Quiénes son? –Preguntó Usopp, quien estaba de espaldas y no podía ver nada.
-Coby, Sabo y un sujeto de pelo verde…
-¡Enconcamos ugna gave! –Gritó lo mejor que pudo Sabo.
-¡¿Qué?! –Alzó una ceja Ace al no entender lo que su hermano le había dicho.
-¡Que encontramos una llave! –Repitió Bartolomeo.
-¡¿Funciono?! –Preguntó Duval.
-¡No! –Bartolomeo prestó atención a unas cuantas cosas que le dijo Sabo, después vociferó para ellos-. ¡Les lanzaremos la llave!
-¡De acuerdo!
Iba a ser como un disparo de futball, sencillo. Sabo escupió la llave y antes de que tocara el suelo la pateó con su pie en dirección al otro grupo. Ace esperaba la recepción del objeto, sin embargo este le golpeó la cabeza y cayó hasta el primer piso.
-¡Maldita sea! ¿Por qué no lo atrapaste? –le reclamó el rubio.
-¡Si lo hubieras arrojado bien lo habría hecho!
-¡¿Perdimos la llave?! –Gritó Usopp.
-No puede ser…
-¡Yo la tengo! –Exclamaron a todo pulmón desde el primer piso. La voz era demasiado familiar.
-¡Luffy! –gritaron todos al unísono.
-Shishishishi…
Maniobrando como pudieron una de las esposas fue abierta. Law masajeó sus muñecas ya libres.
-¡Eran de Law! –Anunció Luffy.
-Bien, ahora buscaré ese detonador. Ustedes sigan buscando también.
-¡Te lo encargo Law! –Le dijo Sabo.
Debía aprovechar al máximo la oportunidad que tenía. Moverse libremente suponía una ventaja sustancial. Tenía que encontrar también su arma. Al menos había unos ocho pisos hasta la cima del faro. Era grande, pero no presentaba un laberinto como para no encontrar a un niño y un control. ¿Cuáles eran las intenciones del sujeto que los había puesto en ese embrollo?
Subió al segundo piso para buscar puerta por puerta, iba a revisar la segunda cuando una explosión pisos a arriba lo sacó de concentración, segundos después otras más resonaron en todo el edificio, inclusive una en la habitación del lado donde estaba.
Las detonaciones estaban hechas en cadena, a la primera explosión siguieron las otras tres. No eran con el fin de destruir el edificio o matarlos, pero si lo suficiente como dejarlos heridos. Para la fortuna de Law tan solo había logrado aturdirlo un poco. Esperaba y los demás estuvieran bien.
Pisos arriba no habían corrido con tanta suerte, al menos no el grupo de Ace, pues habían sido ellos los que habían activado los explosivos cuando entraron en una habitación con la trampa. El maldito que los había puesto ahí jamás les advirtió de ellas.
Como Ace iba al frente él fue quien recibió mayor parte del impacto, pero justo en el momento, gracias a Duval, habían podido cubrirse con la pared antes de cruzar el marco de la puerta.
-Juro que cuando sepa quien ha sido el maldito que causo esto lo pateare tan fuerte que estará deforme de por vida –se quejó Sanji, quien estaba en el suelo, de nuevo, junto a los otros dos.
-No si antes lo corto en pedazos –dijo Zoro.
-Hay algo frente a mí –Dijo Cavendish.
Suponiendo un gran esfuerzo para el trio lograron trabajar en conjunto para obtener lo que Cavendish había dicho: otra llave. Fortuna o no aquella llave abrió las esposas de Zoro. Sanji blasfemó por debajo ¿Por qué no él?
-Marimo, juro que si te pierdes en este lugar al que deformaré será a ti…
-¿Envidia?
-¡Vete de una jodida vez a buscar a Chopper!
Así Zoro salió al piso de abajo para seguir en su búsqueda, dejándole al par de rubios la parte que les quedaba revisar del séptimo nivel.
-¿En dónde estarán mis katanas? –Pensó el peliverde.
La tensión aumentaba con cada minuto que pasaba, no quedaba mucho tiempo para que la detonación principal hiciera gala, lo cual era lo de menos. Si podían encontrar a Chopper antes de que eso sucediese estarían bien.
Law y Zoro seguían buscando desesperadamente, más Law que el peliverde, pues cada dos por tres volvía a repetir los cuartos donde previamente había entrado. Para colmo con la explosión los pocos muebles que había en el edificio se habían derrumbado y como aún guardaban uno que otro documento estos se habían esparcido por todos lados.
Ace cayó al suelo apoyándose con una rodilla, el impacto si le había afectado algo. Usopp y Duval se tambalearon por el súbito desplome del moreno; sin embargo Law alcanzó a detenerlos.
-¿Estas bien Portas? –Preguntó el médico.
-Por supuesto.
-No te hagas el valiente –torció el gesto. Era claro que nunca admitiría debilidad frente a él-. Encontré una llave más. Veremos si es la suya.
Pero nada, no abría ninguna de las que ellos tenían ahí. No tenía tiempo para ir donde todos y probarlas de una en una. Miró hacia riba, donde el grupo de Sabo que buscaba en el quinto piso. Aun le quedaba por revisar el cuarto, que nadie había tocado aún.
Nada, no había nada. Luffy había gritado algo abajo, al parecer habían encontrado otra llave, pero tampoco les funcionaba a ellos. La persona que los puso en ese juego había dejado posiblemente las llaves de quienes estaban arriba en los pisos de abajo y viceversa para los otros, al fin Law lo entendió… aunque tampoco tenía tiempo de ir por ellas y probarlas de nuevo en los otros.
Del primero al octavo –y último piso- quedó revisado. No había tampoco rastros de otra llave, cuando Law llegó donde Sanji, pudo abrir las esposas de este. Ya había prácticamente cuatro de ellos libres.
-¿Cuánto tiempo nos queda? –Preguntó el cocinero.
-Cinco minutos tal vez –respondió el médico.
-Hay que irnos –dijo Cavendish.
-No nos iremos sin el pequeño. Sanji, ve a bajo y trata de abrir las esposas de los demás con la llave que tiene Luffy. Cavendish y yo revisaremos de nuevo mientras bajamos.
-De acuerdo –asintió y corrió hasta donde Luffy.
-Revisamos todo, no hay nada aquí –se quejó el rubio.
-¿Quieres decir que fuimos engañados? Las llaves estaban aquí.
-¿Y eso que? Lo siento pero yo no quiero morir por alguien que no conozco.
-¡¿Están seguros de haber revisado bien?! – Grito Law sobre el barandal para que todos lo escucharan. La respuesta de todos fue un rotundo sí.
-Oye espera –le llamó Cave-. Hay una parte que no revisamos. El lado este de la última planta, íbamos a hacerlo cuando caímos por las escaleras.
-Vamos…
Habían tres puertas, la primera y la segunda eran cuartos totalmente vacíos, así que por obviedad estaban descartados. Abrió la última de las ellas…
Los ojos del pequeño castaño estaban rojos e hinchados de tanto llorar, no podía hablar porque tenía una cinta pegada a la boca, también estaba atado con sogas a una silla. Junto a él sobre una gran mesa de madera estaban las cinco espadas, al igual que el detonador.
-¡Son las de Usopp! –escucharon el aviso de Sanji.
-Tranquilo, te sacaremos de aquí –Le dijo Law al pequeño mientras retiraba la cinta de su boca.
-¡Law! –lloriqueó inevitablemente.
-Salgamos de aquí –Dijo el rubio mientras tomaba su espada aun con las manos esposadas.
-No te muevas –En dos movimientos Law cortó las cuerdas de Chopper, liberándolo. Después se encargó del detonador.
Y aunque parecía que todo había salido bien, cuando supuestamente desactivo los explosivos, ocurrió exactamente lo contario. En la pequeña pantalla que tenía el artefacto comenzó una cuenta regresiva de dos minutos, indicándoles que era el tiempo que tenían para salir del faro.
-Vamos –ordenó Law a los dos.
Con su nodashi cortó las esposas de Cavendish, Chopper cargó las espadas de Zoro. Al llegar donde Sabo (el grupo más cercano) cortó también las esposas para poder llegar a la primera planta. Mientras Cavendish baja sin importarle nada más que su pellejo.
No había tanto tiempo, Sabo le pidió a Luffy que abriera camino a través del cristal para pudieran salir puesto que todo iba a explotar irremediablemente. Law saltó al otro extremo del edificio para romper las esposas de Ace, Usopp y Duval.
Fueron algunos metros los que salvaron al grupo de no morir ante la explosión o el derrumbe del lugar. Usopp estaba llorando junto con Chopper… vaya que nunca pensaron que su noche sería tan loca.
-Vaya pedazos de imbéciles, todo este tiempo perdido por no haber buscado bien –les reclamó Kid al dúo de rubios y al espadachín.
-Fue culpa de estos dos, no saben hacer nada –replicó Cavendish.
-Zoro fue el hizo que cayéramos –rectificó Sanji.
-¡No me culpes de tus torpezas!
Así, infinitamente siguieron peleando; pero lo que Kid había dicho era cierto, de no ser por ellos desde hacía mucho tiempo ya hubieran salido del lugar.
-Chopper ¿sabes quién fue el responsable de esto? –Le preguntó Sabo.
-No pude ver quien era, cuando desperté estaba en esa silla atado.
-Es un sujeto raro, no entiendo la finalidad de todo esto –dijo Coby.
-Mencionó que no quería hacernos daño pero al final hizo explotar el edificio –recalcó Usopp.
-También dijo que solo quería a dos de nosotros ¿quiénes? –Preguntó Ace.
-Bueno, al parecer no sabremos eso esta noche… hay que irnos de aquí –finalizó Duval.
Lo mejor, por el bien común y la paz mundial era acabar con esa noche espantosamente mala. Ya no más peleas de ningún tipo, solo querían –al menos la mayoría- ir a dormir a casa.
…
La impaciencia por no tener noticias sobre ellos las estaban consumiendo, Nami, Nojiko y Yashiro esperaban en compañía de Marco y Jozu a que los chicos volvieran. Kaya y Vivi esperaban donde Kureha el retorno del pequeño Chopper.
Cuan contenta estaba de verlo volver en una sola pieza, aunque tuviera las claras marcas que indicaban que había tenido una contienda, realmente agradecía al cielo que estuviera bien.
-Me alegra tanto que estés de vuelta –Yashiro corrió hasta él en plena calle simplemente para abrazarlo con todas sus fuerzas.
-Estamos bien. No hay de qué preocuparse –suavemente acarició su cabeza, sonriéndole dulcemente por su angustia.
-Sabes cuánto odio esta sensación, saber que estas afuera yo… no puedo evitar pensar lo peor…
-Pero estoy aquí –la removió de su cuerpo para poder verla-. No voy a ir a ningún lado.
Sus labios calmaron cualquier duda, gesto que necesitaba para sentir que era verdad y no rodeaba con sus brazos una ilusión. Apretó el cuerpo de Ace con más fuerza, incluso le sacó un ligero quejido: estaba lastimado.
-¿Estas bien? –Preguntó Ace, susurrándole en los labios.
-Sí. Perdón. ¿Tú estás bien?
-Tal vez necesite otro beso para sentirme mejor…
Yashiro sonrió con alegría, porque lo amaba y no quería ni siquiera imaginar lo que sería estar sin él. Rozó los labios del moreno suavemente con los suyos y antes de poder apoderarse de nueva cuenta de ellos escuchó hablar a Luffy.
-Entonces Law nos salvó a todos de la explosión…
-¿Qué Law qué? –Abrió bien los ojos, dejando a medio camino sus acciones con Ace.
-Sí, Torao nos salvó –afirmó con la cabeza.
-¿Law también estuvo ahí? –miró a su novio. Ace asintió-. Por Dios, ¿está bien? –preguntó para todos un poco exaltada.
-Sí, no le pasó nada –dijo Luffy.
-No puede ser posible… -comentó Yashiro.
Con su mano le dedicó un gesto a Ace, pidiéndole que aguardara un momento. Sacó su celular y enseguida le llamó a su amigo, asegurándose primero de estar fuera del alcance auditivo del pecoso.
-Hiro…
-¡Serás idiota! –Gritó muy molesta. Eso sí lo habían escuchado todos.
-Hiro –volvió a decir el médico, esta vez con un aire de resignación.
-¿Estas bien? ¿Por qué no me dijiste que estabas con ellos?
-No ha pasado nada grave, solo unas cuantas heridas menospreciables –Era la verdad, y no quería preocuparla más de lo que ya de seguro estaba.
-U-ustedes dos van a terminar conmigo –dijo ahogando un sollozo.
-Para que no te preocuparas, por eso no te dije nada –sonó duro, pero sabía que si le daba por el lado Hiro se pondría peor.
-Law yo… no sé que haría si algo te sucediera.
-No pasará nada malo…
-Dejen de afirmarlo como si nunca hubiera sucedido nada –estaba llorando-. ¿Sabes cuan doloroso sería perder otra vez a una persona que quiero?
-Lo sé –dijo secamente. Hablaba de él, pero también en esa pregunta estaba implícito el tema de Hiro-kun.
-No quiero que te pase nada. No quiero que te alejen de mí.
-Lo sé –reafirmó.
-¿Estas en casa? –cambió de tema, secando sus lágrimas con el dorso de su mano.
-Casi llegando.
-Cuídate ¿quieres? Te veo después.
-Descansa.
-Igual tú –colgó.
Respiró profundo para contrarrestar el nudo que sentía en la garganta. Giró… y su mundo se detuvo.
Aquellos ojos negros la miraban con una expresión sumamente apagada, melancólica y moribunda. En verdad no tenía idea de que esos hermosos ojos tan alegres podrían lucir así. Tenía las manos metidas en los bolsillos, apretando los labios en una línea que no simulaba emoción alguna.
-Puedo llevarte a casa de Law si estás tan preocupada –dijo Ace, carente de emoción. No había enojo, rabia u algún otro indicio de sus típicas emociones hacia Trafalgar.
-Sabes que no es necesario…
-Pero estarías mejor de verlo por ti misma ¿no quieres eso? –La interrumpió. Sus ojos estaban puestos en ella como una filosa estaca.
-No malinterpretes lo que le he dicho. Tú sabes que Law…
-Law es tu amigo y lo quieres de una manera distinta –imitó sus palabras de una manera monótona.
Yashiro sentía como su alma iba al cielo, peor aún, era como si esos ojos y esa voz que tanto amaba ahora fueran un pesado calvario para ella.
-¿Estás enojado? –preguntó tímidamente.
-¿Enojado? –sonrió apenas notoriamente-. No. No estoy enojado.
-Ace…
-¡Ace ya nos vamos! –Gritó Luffy.
-Buenas noches Yashiro. Descansa –dijo Ace mientras daba media vuelta, dejando a Yashiro en plena acera.
