¡Hola! Criaturitas del señor.
¿Tan rápido? Si, así de inspirada ando… por el momento (el fandom de KHR debe de odiarme).
Intenso el final del capítulo pasado ¿no? Así que vamos aumentando el hype, que estamos en la trayectoria final.
Debo confesar que sufrí como no tienen una idea haciendo este capítulo, casi casi me doy contra la pared por ser tan "agregue adjetivo después de leer el cap", Rasen no me dejará mentirles porque me estuve quejando con ella todo el tiempo mientras escribía xD.
Ya, mucha palabrería que sé que quieren leer. Les mando un Gomu Gomu no Gigant Kiss *
Disclaimer: One piece no me pertenece, todo es obra de Oda-chin.
Nueva Vida
Al fin lo entiendo
El pie de Shiro sobre el pecho del moreno detuvo completamente su avance. Había un sonrojo evidente en su rostro y por sobre todo estaba sorprendida con la facilidad que Ace había soltado semejante cosa. Hiken parecía muy divertido ante el hecho de tenerla acorralada y que ella simplemente pusiera esa inusual barrera entre ambos.
-Es algo normal ¿no? –Dijo Portgas.
-Oh, bueno, supongo que sí –divina tentación era ese hombre, sentía que le faltaba el aire.
-Trataré de que no hagamos tanto ruido –le susurró al oído, pasando totalmente del empuje que Shiro estaba haciendo en su abdomen inútilmente.
-N-no se trata…. de eso –La sangre se le estaba subiendo a la cabeza, por Dios que no estaba preparada para esa faceta de Ace.
-¿No quieres? –Preguntó ante la obvia duda de parte de la castaña.
-Es que… yo… bueno, ¿cómo decirlo? –Nerviosa se apartó un poco de él.
-¿Qué pasa?
-Pues… será mi primera vez, así que esperaba que… -confesó con suma pena, era difícil decirlo.
-¿Cómo? –La sorpresa por parte de Hiken era evidente- ¿Nunca lo hiciste con Hiro?
-¡No!
-No tienes que mentir en eso.
-¿Por qué lo piensas? –era inevitable no sentirse ofendida.
-Pues porque fueron novios mucho tiempo. Y Hiro, bueno él…
-No sé qué clase de cosas hablaron ustedes dos, pero él y yo jamás…
-Vaya, vaya…
-Y tú… ¿ya lo has hecho? –No pudo evitar preguntar, estúpidamente pues era clara la respuesta.
-Sí.
-Ya veo… -Era lógico pues él parecía fresco como lechuga mientras a ella los nervios estaban matándola.
-Entonces tú…
-¿Lo hiciste con Nojiko?
Esa pregunta si que no se la esperaba para nada, Ace suspiró pesadamente antes de responder aquella pregunta que esperaba no fuera a echar más leña al fuego.
-Sí…
-Oh…
No sabía que decir, realmente esos dos habían tenido una relación muy íntima… ahora sabía que tanto. Y esa respuesta avivó más sus celos, y aunque tratara de razonar sobre el hecho de que sea lo que sea que haya pasado entre ellos en el pasado no tenía por qué afectarle en su presente, no podía simplemente hacerlo a un lado como si nada.
-Era algo que ya suponía –dijo cabizbaja Yashiro.
-Lamento no haberlo dicho antes, pero…
-No tenías por qué hacerlo, es decir, lo que hayas hecho en el pasado permanecerá solamente ahí, ¿cierto?
-Por algo estoy pidiéndotelo a ti –acarició suavemente su mejilla.
-Aun así, yo…
-Al fin algo en lo que seré el primero -Hiken había hecho verbal su pensamiento y aquello fue el detonante de todo.
Yashiro se levantó bruscamente de la cama y miró enfurecida a muerte al joven que tenía frente a ella, con un carajo, esto no era una competencia.
-No puedo creer lo que has dicho –replicó muy molesta.
-No quería decirlo así…
-¿Hay otra manera más sutil de decirlo?
-Yashiro…
-Tienes razón, serás el primero…
-Por…
-Pero el primero en que eche de mi habitación. Vete –señaló la puerta. Hiken hizo una cara de no creerlo.
-¿Estas bromeando, cierto? –Alzó los hombros, no pensaba que aquello que había dicho fuera tan malo.
-Vete –Shiro abrió la puerta de su alcoba.
-Yashiro –le llamó, pero ella simplemente le volteó el rostro.
-Si piensas seguir con esa estúpida carrera frente a Hiro o Law pienso seriamente en que tú y yo no tenemos nada que hacer. Buenas noches.
Ace se quedó como estatua del otro lado de la puerta que había sido prácticamente estampada en su rostro… ¿cómo habían llegado de estar muy bien a tan mal? Pensó en volver a pasar pero Yashiro se veía muy enojada y él más que nadie sabía que cuando estás enojado no sueles pensar bien. Así que dejó las cosas ahí… con una advertencia muy amenazadora de ruptura.
¿Tan mal había sonado eso? Y es que sin pensarlo esas palabras salieron de su boca, tal vez si estaba queriendo competir, ahora entendía aquella frase donde dicen que las peores cosas suceden de las mejores intenciones. Tan solo quería amarla y llegar a ser él su todo… y si, efectivamente en su cabeza no podía evitar compararse con su ex o con el médico, pero no es que estuviera compitiendo por ver quien tenía más de ella… o al menos eso creía, por lo visto estaba dejando ver todo lo contrario.
Fue una noche horrible para ambos. Ace había llamado a Shiro varias veces durante el día pero ella no respondió ninguna. El hecho de que Yashiro estuviera considerando la posibilidad de terminar su relación –cuando apenas iba empezando- no podía más que dolerle a Ace. Sabía que no era perfecto y tenía mil y un defectos, pero si de algo estaba seguro era de quererla sinceramente, el problema era que no podía demostrárselo de manera apropiada o al menos no como ella quería.
-¿Están peleados? Pero si ayer estaban más que contentos.
No le había dicho absolutamente nada sobre el motivo, si quiera mencionado el hecho de que estaban mal, pero Nojiko lo conocía tan perfectamente que sabía adivinar con toda la seguridad del mundo las caras de Ace… aunque en realidad no era tan difícil interpretar al moreno en esos momentos.
-Espero que podamos hablar. Le he estado llamando pero no responde.
-Ya es tarde –dijo al ver que el reloj marcaba más de las siete.
-Por cierto ¿Y Nami?
-Ella ha estado ocupada mucho últimamente. Debe estar trabajando en sus proyectos.
-Ya veo.
-¿Quieres algo de tomar? ¿Té?
-Sí, gracias.
¿Qué había hecho él para merecer todo ese suplicio? Por todos los cielos, que nunca consideró tener tan mala suerte. Con un gesto de dolor se quitó la playera que había sido completamente bañada por el té caliente, en un descuido de parte suya había rociado todo en sí mismo. Nojiko rápidamente lo auxilió con un trapo mojado para contrarrestar el ardor de la quemadura. Afortunadamente no parecía muy grave.
En la calle Yashiro vagabundeaba pensando en todo aquello que le había pasado esa última semana, que prácticamente a estar en el cielo había ha bajado al infierno. Estaba deprimida y no tenía deseos de volver a casa, de hecho no tenía ánimos de absolutamente nada.
-¿Qué tan tonta puedo ser? No puedo creer que me enfadara tanto con Ace por eso. Aunque a veces es tan descuidado cuando habla –pensaba mientras caminaba-, dudo y haya sido con malas intenciones, él no es así. Debo de pedirle disculpas y arreglar este asunto.
Se quedó completamente estática sobre el dintel de la puerta, sus manos comenzaron a sudar pese al frio de la tarde, el corazón comenzó a latirle con tanta fuerza que pensó se le saldría del pecho. Con lentitud sus ojos se llenaron de lágrimas, no creyendo en lo que veía frente a ella.
Ace y Nojiko la miraron también de manera expectante, alarmados por su obvia reacción al encontrarlos de esa manera. Nojiko estaba recostada en el sillón y prácticamente Ace sobre ella salvo por la rodilla que usaba de apoyo en el mismo, no llevaba puesta su camisa y oh rayos, todo era tan sugerente.
No quiso saber otra cosa más, no podía soportar el verlos de esa manera; corrió tan rápido como pudo pero en un instante ya era retenida por la mano de Ace. Fue inútil, porque la respuesta por parte de Shiro ante el agarre del moreno fue una muy dolorosa bofetada. Estaba llorando, pero su voz no flaqueó ni un momento.
-Eso es ¿no? Como no quise hacerlo vas y buscas a Nojiko –dijo sumamente molesta, al diablo si estaban en medio de la calle y todo mundo los escuchaba.
-Yashiro…
-¡Estúpido!
-Yashiro –no sabía que decir, jamás la había visto reaccionar así.
-¡Puedes acostarte con ella o con quien quieras! ¡Ya no me importa!
Bruscamente se había zafado de él, corrió sin rumbo fijo tanto como pudo mientras seguía llorando, tenía la vaga esperanza de que Ace fuera por ella a pesar de haberle dicho eso, pero no fue así… él nunca llego. Así que lo que ambos podían suponer era que todo había acabado ahí.
Se sentía muy idiota por pensar tan ingenuamente, ella que iba con las mejores intenciones a disculparse por lo ocurrido cuando desconsideradamente Ace había ido a buscar consuelo en su ex novia… en el departamento donde ella vivía. Nada podía ser peor que eso.
Cuando por fin no pudo correr más se detuvo sin saber dónde estaba, en esos momentos pensaba en un solo lugar que sabía podría liberarse de ese dolor tan grande. Solo había alguien en el mundo que sabía estaba para ella incondicionalmente.
Pasaban de las once de la noche así que le extrañó mucho verla sentada en total oscuridad sobre las escaleras de su casa. En cuanto Yashiro alzó la vista corrió a él para abrazarlo y seguir llorando. No iba a preguntar de momento de que iba todo, porque ese llanto tenía nombre y apellido.
Fueron minutos o tal vez horas el tiempo que estuvo sin despegarse de él, usando su pecho para llorar sin parar por un segundo y en silencio el moreno tan solo se dedicaba a escuchar ese llanto desgarrador mientras la protegía con sus brazos. Al cabo de un rato Yashiro cesó su llanto para caer en un profundo sueño sobre su regazo.
-¿Estas mejor? –Preguntó Law. Estaba tan entumido de estar en la misma posición pero simplemente no podía dejarla sola.
-Un poco. Lo siento –dijo muy apenada mientras tomaba compostura.
-¿Qué pasó con Portgas? –Fue directo al punto. Iba a matarlo la próxima vez por hacer que Yashiro tuviera ese aspecto tan deprimente.
-Law. Bésame –le ordenó.
-¿Qué? –Masculló impactado ante lo que sus oídos estaban escuchando.
-Bésame.
-¿Estas segura?
-Si…
Y fielmente pretendía acatar a la perfección esa orden, pero justo a escasos milímetros de los labios de Shiro escuchó como se ponía a llorar de nueva cuenta… tal vez a un peor que antes.
-¿Hiro?
-No puedo –sollozó cubriéndose el rostro-, no puedo ¿y por qué a Ace no le costó nada?
Law arqueó una ceja, demasiado incrédulo ante las palabras de su amiga. Su mente sacó conclusiones rápidamente ¿acaso el muy idiota había besado a alguien más?
Después de que Yashiro volviera a calmar su llanto comenzó a contarle todo lo que había pasado, desde el por qué pelearon hasta lo que vio en su casa. La cara de Law obviamente tenía muchos matices de molestia, mira que venir a decirle a la persona que lleva enamorado de ti por más de diez años que otro quería hacer "eso" con ella es como darle una patada en el sitio donde más le dolería. Pero escuchó pacientemente hasta el final, aguantándose sus ganas de cortar en pedazos al moreno. Cuando Shiro llegó a la parte crucial de la historia las facciones de Law se volvieron otras… esta vez un tanto escéptico. Y al final solo tuvo una conclusión.
-Eres una idiota, Yashiro.
-¿Eh?
Si, había dicho secamente "eres una idiota, Yashiro". Idiota y Yashiro en una misma frase no podía significar algo bueno. Parpadeó varias veces, tratando de encontrarle un lado positivo a la frase del médico.
-¿Por qué? –Preguntó.
-¿Realmente piensas que esos dos tuvieron algo que ver? –La estaba regañando.
-Los miré…
-Puede tener una explicación.
¿De qué iba esto? Law defendiendo a Ace. Imposible.
-Pero yo…
-Y es que no creo tan reverendamente imbécil a Hiken como para hacer una estupidez tan grande.
-¡Se supone que vine aquí porque tú me apoyarías!
-Nojiko tampoco es de ese tipo.
-Él no dijo nada… -agachó la vista.
-Portgas puede hacer muchas cosas inciertas, pero no creo algo como eso.
-No sé qué pensar Law. Ellos habían estado muy juntos últimamente. Puede que Nojiko aún no lo haya olvidado, inclusive puede que Ace tampoco a ella.
-¿Eso es lo que realmente crees?
-No veo otro motivo. Era lógico que sucediera después de que le dije que no.
-¿Por qué ellos ya habían estado juntos?
-Como tú y Monet, por ejemplo –susurró con pena. Ya no valía la pena fingir que no sabía que ellos dos también tenían sus aventuras.
-Es diferente –dijo de manera seria. No es que lo fuese a ocultar por siempre.
-Dices quererme más que Ace pero también haces ese tipo de cosas, ¿por qué él no haría lo mismo?
-Pero Portgas es tu novio, no yo.
-¿Y si lo fueras?
-No lo haría…
-Claro –musitó incrédula.
-Por eso mismo sé que Ace no sería capaz.
-Me siento dolida y traicionada. Pienso que… yo no quiero creer en Ace.
-¿Eso será todo entonces?
-¿Qué debería hacer si lo quiero tanto?
Era extraño, tenía que admitir, el intercambio de perspectivas hacia Hiken, ¿quién iba a decir que Law estaría apoyándolo en su tan problemático conflicto? Ni siquiera él mismo lo hubiera creído si alguien más se lo hubiera contado. Shiro no volvió, obviamente, a casa esa noche y tampoco asistió a la universidad. Su cabeza no daba para nada.
Cuando despertó en la mañana no había rastro de Law por ninguna parte, solo una nota que le advertía llegaría tarde del hospital. Así que ahí estaba ella en la inmensidad de la sala con sus divagaciones sobre Ace y compañía.
Y si pensaba que las cosas no podían estar peor estaba muy equivocada, lo supo cuando aquel hombre alto y rubio entro como sin nada a la casa de Law. La miró fijamente mientras emitía una sonrisa de lo más vil… ¿cómo es que había olvidado a Doflamingo?
-Vaya, vaya. Que sorpresa.
-Do…
-Parece que Law no está en casa. ¿Qué haces aquí? –preguntó muy curioso.
-Yo… -no podía gesticular alguna palabra, le temía tanto como su odio.
-¿Seguiste mi consejo?
Había olvidado también aquella amenaza.
-Te necesito al lado de Law –dijo Doflamingo mientras la hacía girar lentamente-. Y tu padre está de acuerdo en eso.
-Pero…
-Siendo hijo de quien es, trabajando para quien lo hace, considerando que eres su única hija… dudo mucho que le pueda ir bien a Portgas.
-¿Es una amenaza? –se apartó de él bruscamente.
-Tómalo como una advertencia si no quieres que le suceda algo malo. No olvides lo que le ha pasado a Hiro, tal vez Ace sufra el mismo destino –dijo mordazmente mientras daba media vuelta para irse.
Lo miró dirigirse a la cocina y sacar algo, realmente no podía creer que estuviera ahí justo en ese momento.
-¿A qué has venido? –Lo encaró Shiro.
-Negocios –gesticuló con el vaso que llevaba en mano-. ¿Y tú?
-Te advierto que si tocas a Ace o Law…
-¿Me adviertes? –Sonrió divertido- Puedo hacer con Law lo que me plazca. En cuanto a Portgas, yo no seré quien lo acabe.
-Déjalos en paz.
-Tu cabeza debe entender lo que está bien y lo que está mal –avanzó hasta ella-. Aunque parezca que su romance simplemente sea eso hay personas detrás de ustedes que no ven nada más que un obstáculo para sus planes.
-¡Me importa una mierda!
-¡Despierta mocosa! –Le gritó Doffy al mismo tiempo que le arrojaba todo el líquido del vaso, por el olor suponía era alcohol-. Si tú no detienes esto por las buenas alguien más se encargará de hacerlo por las malas. ¿A caso quieres que Ace pase por lo mismo que Hiro-kun?
Yashiro estaba muda ante las palabras de Dlofamingo, prácticamente le estaba diciendo abiertamente que él o alguien más intentaría acabar con Ace si ambos seguían juntos.
-¿Por qué tú quieres….
-No me mal intérpretes, si yo quisiera personalmente hacerlo lo habría hecho desde hace mucho. Por su puesto que te quiero con Law, eso haría más estrecha nuestra relación con Kinjishi, sin embargo, piensa en los enemigos de Ace. Siendo hijo de Roger y protegido por Shirohige prácticamente es alguien intocable, y si le sumas a Shiki… estaríamos hablando de una gran fuerza de un solo lado de la balanza.
-Suena como si me hicieras un favor al contarme todo eso.
-Lo es.
-Hablas de Teach, es a él a quien no le convendría. Pero él también tiene roces contigo por lo sucedido con Hiro hace un año.
-Esos problemas ya fueron resueltos. No olvides a Capone Bege y al perro de Sazasuki quien tampoco tiene buena relación con tu novio.
-¿Sakazuki?
-Sé que tu padre no se meterá en problemas por ese mocoso de Portgas. Pero los demás verán una amenaza inminente si están juntos.
-Joven maestro –la puerta volvió a abrirse, esta vez era Baby five quien entraba-. Yashiro-san.
-Sal de esa burbuja –sonrió con malicia-. Saluda a Law de mi parte.
Estaba mentalmente derrumbada por sus problemas y por esos otros que nada tenían que ver ella. Odiaba ese maldito estilo de vida de Ace, de Hiro, de Law… de todos. No, ellos no eran inmortales o sujetos con poderes del demonio para jugarse sus vidas de esa manera. Ella tampoco estaba hecha de acero. No iba a resistir mucho, y por más dolorosas que fueran las palabras de Doflamingo, había de admitir eran verdad.
Vertió su llanto bajo el agua de la regadera, tantas lágrimas en menos de veinticuatro horas debía ser un nuevo record. ¿Qué iba hacer ahora? Si había tenido al menos una tenue esperanza de que las cosas con Ace volvieran a la normalidad, ahora y peor que antes, había perdido toda ilusión. Esta vez no por capricho, sino para protegerlo.
Metió su ropa a lavar pues habían quedado impregnadas con el aroma del alcohol que habían derramado sobre ella. Seguía procesando en su mente absolutamente todo, tratando de encontrar la respuesta correcta ante la situación.
El timbre de la entrada sonó y como si fuera un completo zombi guiado por sus instintos primarios fue a abrir la puerta. Sus ojos rojos e hinchados se abrieron completamente… a veces la vida jode duro y constante.
-No quería creer que de verdad estarías aquí… pero era casi imposible –La media sonrisa de su rostro era de burla, no para ella, más bien para él mismo por ser tan ingenuo.
-Ace…
-Así son las cosas entonces –se metió las manos en los bolcillos. La miró de pies a cabeza, su cabello estaba húmedo y tan solo vestía una camisa, que de hecho era obviamente de Law.
-Tú lo hiciste... así que ¿por qué no yo?
-Claro –volvió a sonreír, con una mirada que no era la suya, detrás de esos ojos negros no estaba Ace, sino otro hombre.
Al fin lo entendía, la vida no jode: te da empujones. No tenía que flaquear en aquella farsa que intentaba venderle al moreno, porque de ella dependía que siguiera con vida. Tal vez no iba a poder estar a su lado como pareja, inclusive como amiga después de eso, pero cuando menos no llevaría en su conciencia la muerte del hombre que amaba. Era algo que Ace no podía hacer por el mismo, por eso era mejor que ella abriera la brecha.
-No creo que haya más que decir –dijo Yashiro con el tono más frio que sus cuerdas vocales le permitieron.
-Sin arrepentimientos –alzó los hombros.
-Adiós, Ace.
Para cuando Law volvió no había nadie en casa, intentó llamarle pero el celular de Shiro se había quedado ahí mismo, lo cual le dejaba muchas dudas ¿habría conseguido una reconciliación con Ace? ¿Estaría bien? Era una mujer tan terca y boba que no podía evitar el preocuparse.
-Disculpe ¿necesita ayuda?
Fue la pregunta de la joven enfermera a Yashiro, estaba parada en medio de la recepción mirando a todos lados. Sin querer había ido a buscar a Law al hospital.
-Tal vez. ¿Conoces de casualidad a alguien llamado Trafalgar Law? Es medico; alto, moreno…
-¿Estás buscándolo? Creo que su turnó ya terminó.
-Ya veo… -dijo con desanimo.
-¿Puedo ayudarte en algo? –la rubia de dos trenzas y ojos negros insistió. Su sonrisa era muy cálida y amable.
-No, estoy bien, solo venía a buscarle.
-Puedo darle un mensaje de tu parte, si gustas.
-¿Lo conoces?
-Solo hemos hablado un par de ocasiones.
-Así déjalo. Pero muchas gracias.
Cuando Yashiro dio la media vuelta para irse se tambaleo un poco, gracias a una silla que estaba cerca pudo mantener el equilibrio, la rubia rápidamente fue por su ayuda y ambas tomaron asiento en la sala de espera.
-¿Un mareo?
-Sí, creo que es porque no he comido en todo el día.
-Deberías quedarte un momento aquí, iré por un vaso con agua. Aguarda.
-Gracias –le dijo, al cabo de unos momentos la chica regresó con lo prometido.
-¿Segura no es nada más? ¿Quieres pasar a que te vea un médico?
-No, no. Estoy bien.
-Estoy por irme, si gustas puedo acompañarte hasta tu transporte.
-Que amable. Soy Yashiro, por cierto –le sonrió.
-Conis, mucho gusto.
La rubia acompañó todo el tiempo a Shiro hasta que esta tomó un taxi. Conis era una persona muy agradable y amable, no dudaba porque había escogido tal profesión.
...
Estaba tan pero tan enojado, tan… frustrado. Sus ojos negros iban del techo a la puerta de la entrada, acostado sobre el sillón de la sala no tenía ganas de nada. En un principio había pensado en matar a medio mundo producto de su furia, pero ahora solamente tenía ganas de quedarse ahí recostado casi inanimadamente.
Sabo y Luffy lo miraron muy preocupados, más alarmados por su reacción anormalmente pasiva que si hubiera ido por ahí repartiendo tundas. No había dicho nada desde que ambos lo encontraron por la tarde tirado justo ahí. Sabo consideró prudente esperar a que él decidiera hablar, pero Ace no parecía querer decir nada.
-Ace ¿quieres jugar? –Le preguntó Mugiwara con esa cara que sabía Ace jamás le diría…
-No. Hoy no tengo ganas.
-¿Salimos a cenar?
-No tengo hambre.
-¿Quieres ver algo?
-No.
-Ace… nos estas preocupando –se animó a decir Sabo.
-¿Qué hay de malo en mí? –soltó el cuestionamiento que tenía en la mente.
-Hay una larga lista, pero nada que sea tan trágico –dijo con humor el rubio.
-¿Estas bien? –Preguntó el menor de los tres.
-Supongo que sí –tomó asiento cruzando las piernas-, pero no hay nada que hacer.
-¿Nos vas a contar? –Le pidió Sabo.
-Si…
Luffy a sus pies y Sabo en el sillón de al lado escucharon toda la historia del moreno, comprendiendo muy bien las razones por las cuales estaba con ese estado de ánimo. Ace admitía el haber estado celoso –cómo todos sabían- de Law, inclusive el hecho de quería llegar a ser para Yashiro lo que Hiro algún día había sido para ella… de alguna manera si estaba compitiendo por ese exclusivo puesto en su corazón.
La historia detrás de lo sucedido con Nojiko no era más que un malentendido de dimensiones enormes. Cuando Ace se había quemado con el té Nojiko lo había auxiliado con el trapo mojado, mismo que dejó un camino de agua sobre la cocina y con el cual ella había resbalado y lastimado su pie. Ace la llevaba a la sala para revisar y no hubiera sido algo grave. En el transcurso Ace tropezó y terminaron en la posición en la que justamente Shiro los había visto al entrar a su casa.
No la había detenido porque en primera sus palabras lo habían dejado totalmente impactado, en segunda sabía que si intentaba solucionar las cosas en esos momentos solo empeoraría la situación. Estaba consciente de los celos que mantenía hacía Nojiko aunque ella nunca le hubiera dicho tal cosa abiertamente.
La cosa no fue mejor cuando la encontró en casa de Law y ella misma le afirmó haber estado con él en plan de que si Ace hacía lo mismo ella también podía…
-¿Y le creíste? –Sabo torció el gesto.
-Como estaba tan enojado al principio por encontrarla ahí si… después de que me fui pensé en que era mentira. Sinceramente no sé qué creer.
-Ace, tú me dijiste una vez que debía hacerle caso a mi corazón –comentó Luffy.
-¿Debería? Ahora mismo estoy en un gran debate.
-El punto es que ustedes dos son un par de cabezas huecas creyéndose todo lo que ven…
-Sabo –sonrió de verdad por primera vez en el día-. No eres el más indicado para decir eso.
-Ya pasé por ese punto ¿ok? –Dijo apenado. Cuantos recuerdos de sus infinitos celos de demonio le venían a la mente.
-¿Hablaras con Mashiro?
-No sé, Luffy.
-El punto es que, digo, no es que entienda a las mujeres a la perfección pero… la reacción de Yashiro de ser verdad es muy exagerada. Es decir, entiendo que se haya molestado, pero al grado de ir con Law y… tú sabes. No me trago esa actitud –dijo Sabo.
-Oh Sabo, pareces un experto en el tema –dijo Luffy muy emocionado.
-Es sentido común.
-¿Crees que Law le haya convencido de que dijera eso?
-¿Torao?
-Por Yashiro-san podría hacer cualquier cosa –habló el rubio.
-Odio esto –dijo resignado el pecoso-. Pero tal vez haya sido lo mejor.
-¿Vas a dejarlo así? ¿Con solo especulaciones?
-¿Tú que crees?
-Conozco esa sonrisa hermano.
En la casa de Law las cosas también iban tomando forma.
-¿Eso quieres? ¿De verdad? –Le preguntó Law.
-Sí. Fue una mentira, pero sé que tú puedes hacérselo creer mejor que yo.
-Tus acciones son irracionales, ¿qué te hace actuar así?
-Nada… solo estoy cansada de todo esto. ¿Puedes hacer eso por mí?
-Como quieras.
El hecho de que Law no hubiera mencionado absolutamente de Joker significaba que este no le había comentado nada sobre su visita, y mejor así. No iba a decirle que en realidad se estaba alejando de Ace por temor a que le sucediera algo malo, era mejor de esa manera, que pensara en que solo estaba actuando por capricho…porque así Ace no lo sabría tampoco.
