Hola de nuevo corazones míos.

Seguimos avanzando (me siento como rapera). Se supone que este cap debía estar incluido dentro del anterior, pero como ven mejor decidí partirlo a la mitad y dejarlo en la mejor parte : )

Espero estén muy bien, los dejo con la lectura.

Les mando un Gomu Gomu no Gigant Kiss.

PD: ¿Alguien que le guste Kuroko no Basket? Pronto andaré por ese fandom ;D

Disclaimer: One piece no me pertenece, todo es obra de Oda-chin.


Nueva Vida

No apruebo esta relación

La recuperación de Luffy aún seguía siendo cuestionable, el día parecía haber transcurrido espantosamente lento como la noche del accidente. Todos aún se preguntaban sobre quien o quienes habían sido los responsables del incidente de Luffy. La única cosa que les quedaba en claro era que lo encontrarían y acabarían con él, así se les fuera la vida en ello.

Para la sorpresa de muchos les era raro que Dragon no se hubiera aparecido por el hospital en ningún momento. Entendían también que no era un tipo que fuera a quedarse con los brazos cruzados después de haberle hecho eso a su hijo. Que aunque no le frecuentara o no llevara una relación particularmente estrecha se preocupaba por él.

Vivi se encontraba al lado de Sabo, quien descansaba sobre su hombro. Tenía la mirada perdida en la nada, tal vez pensando en lo injusto que era que Luffy estuviera ahí peleando por su vida. Mil veces hubiera preferido ser él quien ocupara su lugar. De igual manera recordaba aquellos años de su infancia cuando también estuvo muy grave, el motivo por el cual Ace había puesto ese tatuaje en su brazo izquierdo, entendía ahora lo que sus hermanos experimentaron en aquella ocasión. Era horrible, necesitaba dejar de sentir todos esos sentimientos lastimosos.

Nami bebía un poco de té que Kaya le había traído, no había comido casi nada en todo el día, y por las noches en vela que les venían encima trataba de convencerla que se alimentara correctamente. Nami era fuerte, pero el despreocupado y sonriente chico de cabellos negros era su talón de Aquiles.

Quien seguía llorando era Chopper, así había estado desde su llegada al hospital. Llorando por ratos y calmándose por otros, era tanto su afán por querer curar a todo mundo para evitar vivencias como las que había tenido con su padre, que sentía estar fallando al no poder ayudar a Luffy. Law en compañía de Yashiro hablaban con el pequeño para hacerlo sentir mejor, y que por ningún motivo pensara que estaba haciendo algo mal. Simplemente esa situación estaba fuera de sus manos.

Ace hablaba con Sanji y Zoro a corta distancia de donde estaba Shiro y los dos muchachos, no podía escuchar que era lo que decían, pero podía imaginarlo por los rostros de los tres. Con gran seguridad podía afirmar estaban maquinando sus movimientos para cerrar el caso.

De los demás, obviamente seguían angustiados, y no lo estarían hasta ver de pie a su amigo y verle sonreír como de costumbre haciéndoles preguntas tontas.

-¿Quieres salir a caminar un poco afuera? –Le preguntó Shiro a Ace una vez que hubo terminada su conversación.

-No realmente –parecía molesto.

-Creo que lo necesitas –insistió jalándolo del brazo.

-Gracias por tratar de hacerme sentir bien –decidió salir como se lo pedían. Ambos abordaron el ascensor.

-Es todo lo que puedo hacer en un momento como este.

-A pesar de que estamos peleados –dijo con el poco sentido del humor que tenía.

-No busques riña. Tampoco soy tan fría y desconsiderada –le regañó por su comentario.

-¿Entonces solo eres un poco?

-Camina –lo empujó fuera el elevador. Las puertas de la entrada no estaban muy lejos.

Estando todo el día encerrados en el edificio no se habían dado cuenta de lo helado que estaba en el exterior, tampoco del viento nocturno que la hacía aún más frío. No equivocándose pronto tendrían una tormenta invernal.

-Estaré si me necesitas, aún si digo que te odio o no quiero verte. No puedo dejar a mis amigos cuando están pasándola mal. Así que no pienses esas cosas de mí –es lo que había dicho Yashiro detrás de Ace. Sabía que las palabras del moreno eran en broma, pero no quería dejar espacio a dudas.

Ace volteó a verla, con esos ojos cansados y su cuerpo decaído, por supuesto que sabía esa clase de cosas, tan solo lo había dicho por molestar. Sin importarle lo que dijera o pensara la rodeó con sus brazos y besó sus labios a penas lo necesario. Shiro se quedó sin mover un solo músculo de su cuerpo, la acción de Ace le había tomado por sorpresa, no pretendía negarle sus claras intenciones de un abrazo, pero… ¿besarla?

Sintió culpa, por estar haciendo más pesada la carga para Ace, porque egoístamente había terminado con él, y ahora que estaba viviendo una situación difícil ella no podía estar al cien por ciento como tal vez Portgas lo necesitaba. Ese beso lo dejaba más que en claro.

Shiro agachó la vista, no tenía el valor para verlo a la cara, no sin quebrarse por ser tan estúpida. Pero eso poco o nada le importó a Ace, con su mano sujetó su barbilla y la hizo alzar la vista. La bonita sonrisa que tenía el moreno adornando su rostro era suficiente para convencerla de cualquier cosa. Tenía miedo, miedo de caer de nuevo en sus brazos y causarle problemas.

-Perdóname, solo me deje llevar –se disculpó Ace, aun así no acortó nada de distancia entre ambos, al contrario, se acercó más a ella para oler su cabello.

-Si no fuera por la situación no te lo perdonaría –dijo con pena, era una suerte que Ace no pudiera ver su rostro sonrojado.

-Extrañaba tanto poder abrazarte y estar contigo –le susurró. Los latidos de Shiro cada vez iban más rápido ante su cercanía.

¿Qué debía responderle? Lo que había cruzado por su mente era un instantáneo yo también, pero era algo que no estaba permitido decirle. En cambio de alguna palabra que pudiera empeorar todo, abrazó con mayor fuerza el cuerpo de Ace. Al menos iba a guardar ese instante en su mente como el último momento a solas con él. Su olor tan peculiar, el calor de su cuerpo, su abrazo tan protector, sus labios que sabían a maravilla. La vida era complicada.

-Qué bonita escena.

En una fracción de segundo el semblante de Ace cambió radicalmente de la eterna felicidad al odio absoluto. Movió a Yashiro detrás de él y encaró a la persona que los estaba observando.

-Teach –pronunció el nombre con sumo desprecio. Al lado del hombre gordo estaban dos de sus hombres; Jesus Burges y Laffite.

-¿Cómo está tu hermano? Ace –se atrevió a preguntar aquel despreciable hombre.

-Si has tenido algo que ver con lo que le sucedió a Luffy… –rabió el moreno, estaba punto de ir a plantarle un puñetazo pero Shiro lo detuvo.

-Así que los rumores eran ciertos… -dijo al ver como Yashiro sostenía el brazo de Ace. La castaña no pudo imaginar otra cosa que no fueran las palabras de Doflamingo.

-Si te atreves a tocarle aunque sea un cabello… –le amenazó Ace. Debía controlarse por el bien de Shiro.

-Vamos, cálmate Hiken –dijo otro que recién llegaba a la escena. Ese era Capone.

-Voy a matarte, a los dos –señaló Ace, la cordura que le quedaba estaba evaporándose rápidamente de su cabeza.

-Ace, cálmate –en vano Shiro trataba de que no cometiera una locura y osara encarar aquellos hombres. No solo era Kurohige y sus hombres, si no que Gang también venía acompañado de sus subordinados.

-Ya es tu hora Hiken no Ace, junto a la de tus amigos –habló hiriente Gang.

-Ve a dentro –le ordenó Portgas a Yashiro.

Ace dio un paso al frente, dispuesto a jugársela todo el solo, no tenía tiempo para ir por los chicos, tampoco quería hacerlo. Estaba ardiendo en rabia, al fin tenía a los dos cabrones que le estaban haciendo la vida imposible. No pensaba en esos momentos que fuera a perder aún si estaba en total y completa desventaja.

Yashiro no sabía qué hacer, no podía irse y dejarlo hacer una locura. Volvió a tomarlo del brazo pero bruscamente Ace se liberó el y en cambió le dedico una mirada demasiado gélida. Así era cuando estaba cegado por la ira.

-Hijo, cálmate.

Todos escucharon la voz gallarda del hombre que también hacía acto de presencia esa noche, Edward Newgate. El recién llegado avanzó hasta llegar a su querido hijo y colocar una de sus manos en su hombro, dándole entender así que debía mantener la mente en frio.

-Padre ¿Qué haces aquí? –La repentina llegada de Shirohige había tomado por sorpresa hasta Ace.

-A encargarme de esos sujetos tan molestos –miró a Kurohige y sus hombres.

-Tan solo eres un vejestorio, no te creas la gran cosa –vilipendió Teach ante la referencia de que iba a acabar con ellos.

-No es el único que ha venido a darles una lección –dijo alguien antes de que el mismo Ace fuera a encararles por ofender a su padre.

Y las sorpresas seguían cayendo una por una sin descanso, el siguiente en aparecer era nada más y nada menos que el señor padre de Luffy: Monkey D. Dragon. Por cómo estaban las cosas y a juzgar por su mirada, que haría retorcer a cualquiera, estaban seguros que tenía tantas ganas de acabar con Gang como Ace las tenía.

-Vaya pero que reunión. Todo por un muchacho –soltó con sorna Jesus.

-Ni se te ocurra hablar de Luffy –volvió Ace con sus amenazas.

-Ace –De nuevo volvió a llamarle la atención Newgate. Por el rabillo del ojo miró a Shiro, aun sin saber que hacer-. Niña… -le llamó.

-¿S-si? –Dijo temerosa ante el imponente hombre. A pesar de haber dio muchas veces a su gigantesca empresa esa era la primera vez que se miraban.

-Eras tú después de todo… -comentó. Los nervios de Yashiro se dispararon al cielo, ¿cómo había pensado que pasaría desapercibida para ese sujeto y los otros?

-Y-yo –no sabía que decir, estaba enfrascada entre todos esos demonios.

-¿Qué? ¿Vamos a causar alboroto esta noche?

¿De verdad? Como si ya no fueran suficientes las sorpresas ¿otras dos personas más? Ahora sí que estaba reconsiderando las palabras de Jesus ¿todo eso por un muchacho? Debían saber muy bien entonces el poder que representaban esos tres muchachos juntos, y si le sumabas la "adquisición" de Ace, las filas contrarias para Kurohige tenían un top muy alto. Por ello debían sacar –cuando menos- a Yashiro de trio tan peligroso.

-Sakazuki y Borsalino –comentó Dragon al verlos tomar el lado de quienes eran obviamente los malos en ese momento.

-Él es la persona de la que hablo Doflanmingo, también está tras Ace –pensó Shiro al ver a los dos hombres.

-Vaya, Vaya… ¿no somos muchos? –La voz floja del hombre de traje amarillo tomó palabra.

-Los necesarios para que esto termine aquí. Debemos aprovechar que estamos la mayoría –respondió Gang. Se le veía confiado, era una ventaja tener a la policía de su lado.

-Al fin podré acabar contigo mocoso –Sakazuki se refirió a Ace.

-Hey, Akainu, recuerda que Ace es mío. Pese a todo aún lo quiero de mi lado –alegó Teach.

-Como si fuera a permitir algo como eso.

Esa era la cereza en el pastel, Gol D. Roger en persona. Con él la balanza parecía equilibrarse un poco más a favor de Ace y compañía. La presencia de Roger no era bien recibida por parte de Ace, pero entendía que tan solo con su presencia aquellos sujetos se la pensarían más para jugársela.

-Entonces, ¿en que estábamos? –Siguió la conversación Roger.

-Qué noche tan más interesante, casi como en los viejos tiempos –comentó Gang mientras le daba una fuerte calada a su puro.

-¿Qué haces aquí Roger? –Le preguntó Newgate.

-Bueno, después de todo Luffy-kun trabaja para mí, por lo tanto es uno de mis hombres, y como su líder debo de responsabilizarme por ello. Además, es alguien importante para mi hijo.

-Cállate –Dijo Ace, aun en las circunstancias en que estaban mantenía su orgullo.

-¿Y en que acabará esto? Tenemos a muchos de los nuestros por todo el lugar. Solo queremos acabar lo que comenzamos –dijo Capone.

-No creas que son los únicos –contratacó Shirogihe.

Si observaban bien el entorno podían darse cuenta que había subordinados de todas las partes presentes, los comandantes de Shirohige, los oficiales de Dragon, hombres de Roger, elementos de Sakazuki, y hombres tanto de Kurohige como de Gang. Estaban en un aprieto ambas partes, lo único que quedaba claro era que ninguna estaba dispuesta a ceder.

-No me hagas repetírtelo una vez más, entra –volvió a decir Ace para Yashiro con el mismo tono frio de antes.

-P-pero –si bien ya estaba un poco más tranquila que Roger y Shirohige estuvieran ahí, no quería dejarlo solo. La mirada de Gang se posó directamente en ella…

-¡Yashiro! –El grito de advertencia venía ahora en boca de Law, quien junto a los otros chicos dentro de hospital, salía para dar cara a la situación.

-Pero, Law…

-Llévatela de aquí –le ordenó Portgas al médico sin siquiera voltear a verlo.

-Haz caso. Déjame a Ace a mí –le dijo mientras a regañadientes la hacía entrar al hospital-. Quédate con Izou y Tatch.

-Bonita reunión nocturna –comentó Sanji al momento que encendía su cigarrillo, tanto tiempo sin fumar le hizo saborear con locura el exquisito sabor de la nicotina.

-Así que después de todo si fueron ustedes. ¿Por qué no les has pateado el culo ya, Ace? –Preguntó Sabo a su hermano.

-¿Por qué crees? Tengo a todos estos fastidiosos sobre mí –renegó.

-Admite que te has contenido por Yashiro-san.

-¿Seguro vas a meterte en esto? –Le preguntó Zoro a Law.

-Claro, tengo motivos personales para hacerlo –dictaminó firmemente el moreno.

-Hagamos esto –dijo Sabo totalmente impaciente por comenzar a golpear a quien fuese.

-Estos niños de ahora solo quieren pelear –comentó con humor el padre de quien había dicho la anterior frase.

-Esto no es una fiesta hasta no estemos todos… Law ¿Quién quiere atreverse a levantar una mano en contra de mi hermosa hija?

Y si Roger había sido la cereza en el pastel, la última persona en llegar era la vela. Shiki se imponía ante los dos bandos formados. Realmente no dispuesto a ser parte de uno u otro, porque por un lado estaban aquellas personas que tanto detestaba y por el otro aquellas que deseaban sacarle provecho a Yashiro por ser su hija.

-¿Estas bromeando? –A Sanji se le cayó el cigallo de la boca.

-¿Qué hace Kinjishi Shiki en todo esto? –Quiso saber Zoro.

-Supongo ustedes no se han dado cuenta porque son muy jóvenes aún –comentó Marco con cierto humor.

-Law –volvió a llamarle el León Dorado.

-Todos ellos, me supongo –acusó el moreno sin miramiento alguno al bando contrario.

-No entiendo –dijo Sabo…

-Así que por fin conozco al tan famoso Kinjishi Shiki –Habló Ace. De inmediato la mirada asesina de Shiki se posó exclusivamente en él.

-¡No hables maldito mocoso aprovechado! –Lo señaló el rubio muy enojado-. Tal vez te mate a ti primero.

-Sí, me lo suponía –sonrió de mala gana Ace. Ninguno de los chicos, a excepción de Law, parecía entender todo el rollo que Shiki se traía.

-Que Shiki esté aquí cambian las cosas. ¿Así que no estas de ninguno de los dos lados? –demandó saber Sakazuki.

-Por supuesto que no. Jamás estaría del lado de esos sujetos. Tampoco de basura como ustedes.

-He Shiki, no digas eso –dijo entre risas Roger.

-¡Tú más que nadie me molesta! ¡Además de tu maldito hijo!

-¿Le hiciste algo a ese sujeto? –Preguntó Zoro a Ace… sentía como si se hubiera perdido de algo.

-Ya hablaremos de eso después. Primero hay que solucionar este problema.

-Shiki-san, debería evaluar la situación y pensar en que no es conveniente ser imparcial en estos momentos –le habló Law.

-¿Law trabaja para Shiki también? No lo hubiera imaginado –pensó Sanji.

-Vaya problema gordo que te echaste encima hermano –dijo Sabo a Ace, quien ya había caído en cuenta por donde iba todo.

La tensión iba en aumento mientras los segundos transcurrían esa fría noche. El viento meciendo los árboles era el único sonido que podía escucharse, un movimiento en falso por parte de cualquiera y se daría inicio a una guerra campal donde muchos inocentes podrían resultar lastimados.

-Supongo podemos dejar esto por ahora –propuso sensatamente Shanks-. A ninguno nos conviene la situación actual.

-Concuerdo con Akagami –dijo Capone-. Lo mejor es que todos nos retiremos.

-Mejor que ustedes se marchen –aclaró Sanji.

-Haz tenido suerte esta vez Portgas –Sakazuki encaró al pecoso.

-Con todo gusto podría hacer una excepción por ti –lanzó el desafío, todos sabían que Ace era muy capaz de enfrentársele a pesar de su tregua temporal.

-No compliques más las cosas muchacho –se llevó un regaño por parte de Dragon.

-Cuando esto acabe tendrás otra cosa de que preocuparte –Marco llamó la atención de Ace señalando a Shiki.

-Entonces nos retiraremos. Pero deben mantenerse alertas, nunca saben quién está observando.

Fue la última advertencia de Kurohige antes de que todo su grupo, incluido sus aliados, se marcharan de la zona del hospital. Dragon y Roger movieron a su gente para asegurarse de que efectivamente hubieran abandonado el lugar por completo.

Una vez afirmado todo la confrontación que seguía a continuación era entre Shiki y Ace, quien ante sus previas acusaciones, podían suponer –los que sabían de ello- que él ya estaba completamente informado sobre la relación existente entre su hija y el hijo de su acérrimo rival Roger.

-Es bueno verte, Shiki –dijo muy contento Roger, quien hasta se atrevió a palmearle la espalda como gesto de amistad, por supuesto que Kinjishi no le vio lo feliz por ninguno lado a la situación.

-¡No me toques! ¿Cómo has permitido esto? –Le reprochó, como si él hubiera podido hacer algo al respecto entre aquel romance que sus hijos vivían.

-Vamos, hombre, que no tiene absolutamente nada de malo –seguía insistiendo Roger en su intento por convencerle que no era nada del otro mundo.

-Absolutamente no apruebo esa relación. Nunca.

Zoro y Sanji estaban perdidos en la plática de esos dos, Dragon no sabía los detalles de la vida de Portgas pero podía darse una idea de lo que estaba pasando al escuchar hablar a sus antiguos camaradas.

-¿Me explicas? –Le pidió Sanji a Ace.

-Pues… -se rascó la nuca- Kinjishi Shiki es el padre de Yashiro.

La mandíbula del peliverde y el rubio se fue hasta el suelo. Todo ese tiempo conviviendo con la hija de alguien tan importante y ellos ni enterados en lo más mínimo.

-Me lo imagine. Vaya suegro te cargas –se rio Sabo ante el infortunio de su pobre hermano.

-¿Si ya lo sabías por que no dijiste nada? –Le reclamó Sanji a Ace.

-No hace mucho que lo sé. Además, no me correspondía decirlo a mí.

Los tres chicos se apartaron de Ace al ver como el León Dorado se abalanzaba con sangre asesina sobre el moreno. Shirohige rodó los ojos ante el infantil gesto por parte de Shiki. Roger estaba riendo como sin nada. Dragon por curiosidad se quedó a ver de lo que acontecería… además de que tenía que ir a ver a Luffy.

-¡Tú! Mocoso infeliz, escúchame bien –le alzó por la camisa, era tan alto que incluso hizo que Ace quedara en puntas-. No vas acercarte a mi hija nunca más ¿me escuchaste?

-Lo siento mucho, pero en verdad me gusta mucho su hija –comentó Ace con su magnífica sonrisa. Poco le importaba lo que él pensara, lo que si era un hecho era que a Yashiro si le importaría.

-¡Cállate! ¡Ni siquiera lo menciones! –Gritó colérico ante la insolente respuesta del moreno-. No dejaría que mi hermosa hija se enredara con un rufián como tú.

-Puede que no discuta lo de rufián y que es hermosa. Pero lamentablemente ambos estamos muy enamorados -¿Ace era tonto o realmente quería hacerlo enojar hasta que explotara y terminara cortándolo en pedazos?

-¿No acaban de terminar? –Inocentemente dijo Zoro… solo un comentario pequeño.

-¡Zoro! –Gruñó Ace.

-Entonces Yashiro ha recapacitado de su error –le bajó de manera ruda, Ace trastabillo hasta mantenerse de pie-. ¡No vuelvas a acercártele! ¿Me oíste?

-Shiki… -le llamó Roger exasperado de que no entendiera.

-¡Ya te dije que no opines! –Lo señaló con el dedo-. Mejor encárgate de educar a este bastardo.

-¡Ace no es ningún bastardo! –Alegó muy ofendido de que se expresaran así de su muchacho.

-¡Tú deja de opinar! ¡Hazle caso a Shiki y no hables! –Ace también comenzó a gritarle a su padre.

-¿Qué? ¿Tú también estas en mi contra? ¡Pero yo estoy de tu lado! –Lloriqueó Roger.

-Mejor solo que contigo –frunció el entrecejo.

-¡No le digas eso a tu padre!

-¿Padre? Yo solo estoy hablando con un desconocido. Es todo –y dicho eso Ace le dio la espalda monumentalmente ignorándolo, tenía mejores cosas que hacer que soportar a Roger.

-Y tú Law ¿Por qué no has hecho nada al respecto? Eres mucho mejor que ese patético hijo de Roger –ahora el regañado era el médico.

-Shiki-san, no creo que sea el momento de discutir esas cosas –diplomáticamente había escapado de tener que responder esa pregunta. La friendzone era algo complicado de explicar.

-Eras tú el sujeto que estaba con Yashiro aquella noche ¿cierto? –volvió a señalar a Ace.

El pecoso trató de recordar a que se refería, pero no podía caer en cuenta de que hablaba. Hasta que de nueva cuenta –muy oportuno- Zoro volvió a abrir la boca.

-Se refiere a Atami-chi ¿cierto?

Ace recordó su imprudente intromisión cuando Yashiro estaba haciendo esa llamada aquella noche antes de que Avalo los atacara. No había dicho nada malo, pero si cosas que desde luego Shiki había malinterpretado. No le había tomado importancia en ese entonces, pero ahora… no era precisamente la buena impresión que deseaba generar.

-Sé que sonó mal en su momento, pero en realidad no era lo que parecía –se excusó Hiken. Era invierno y ya sentía el sudor correrle por la espalda.

-Estabas en un hotel con ella, ¿¡Cómo no puede parecer sospechoso!?

-Si mal no recuerdo Ace le dijo a Yashiro que quería que fueran a dormir juntos –caviló Zoro, para la mala suerte de Portgas lo había hecho en voz alta. ¿No estaban dormidos todos en esos momentos?

-¡Cállate de una puta vez, Zoro! –Gritó Ace histérico. El punto era que le ayudara, no que le echara tierra.

-¿Durmieron juntos? –Shiki estaba que no lo calentaba ni mil soles juntos.

-Todo tiene una explicación –Rayos, de no ser porque era el padre de Yashiro, ya le hubiera golpeado desde hace mucho por ser tan fastidioso, pero no podía hacer eso si quería de nueva cuenta tener una buena relación con la castaña.

-Animó Ace –le alentó su rubio hermano. Estaba riendo, por fin tenía algo que lo hiciera olvidar momentáneamente aquel mal rato.

-Aceptaré cualquier prueba para que se dé cuenta que soy digno de Shiro-chan –le encaró Ace. No iba a aceptar un no por respuesta.

-Nada de lo que hagas me hará cambiar de opinión, así que… ¡Yashiro! –gritó felizmente al ver a su hija salir del hospital.

-¿Qué haces aquí? –Preguntó totalmente horrorizada.

-Vine a verte obviamente –se acercó hasta ella. Los ojos de Shiro viajaron inmediatamente hasta donde estaba Ace, quien estaba sonriendo como sin nada.

-¿Qué hiciste? –lo regañó antes de que fuera a abrazarla.

-¿Yo? Absolutamente nada. Pero estoy por darle una lección a ese sujeto –señaló al pecoso.

-¿Por qué? –Pregunto pese a ya saber la respuesta, no estaría ahí de no ser por ello.

-Claro que no voy a permitir que mi única hija se emparente con la prole de Roger.

-Ahí vamos de nuevo. Los dejo con su circo –expresó Dragon antes de entrar a ver a su hijo.

-¿Podemos hablar de todo esto en otro lugar? Por favor –Suplicó Yashiro ante el número que estaba montando su padre. A los chicos les parecía extraño verlos ambos juntos y asimilar que eran familia.

Entre protestas por parte de Shiki, Yashiro logró sacarlo del lugar y dejar en santa paz a Ace y a su padre. Tampoco dio alguna explicación a nadie, de hecho quería olvidarse de momento de tener que explicarles a todos el motivo por el cual no había mencionado algo tan importante a sus amigos.

-Explícame qué clase de relación tienes con el hijo de Roger –demandó saber su señor padre. No estaba nada conforme con aquello.

-¿Cómo te enteraste? –Ya no tenía caso molestarse con él si ya sabía todo.

-No subestimes mis fuentes de información aunque estés lejos de casa. ¿Y bien? –cruzó los brazos y rechinó los dientes tras pensar en el moreno.

-Solo somos amigos.

-Mentira, ese pequeño bastardo acaba de confesar que están enamorados.

-¿Y vas a creerle a él o a mí?

-A él –dictamino firmemente para la sorpresa de Shiro-. Recuerda que defendías de la misma manera a ese otro sujeto.

-Hiro, papá, su nombre es Hiro –contestó enojada.

-Te prohíbo que vuelvas a verlo o dirigirle la palabra.

-Está pasando una situación difícil, claro que no acataré esa absurda orden –estaba desafiando su autoridad.

Shiki se replanteó un poco las cosas, porque cuando aquella ocasión le había dicho lo mismo sobre Hiro, Yashiro había estado de acuerdo… aunque sabía también que se miraban a escondidas. Pero ahora tenía el descaro de decirle abiertamente que no iba a hacer lo que él decía. Eso quería decir que Ace le importaba más de lo que pensaba.

-Por eso no quería decirte nada –reveló Yashiro con suma tristeza-. Porque sabía que te portarías así debido a tu rivalidad con su padre. Ace es una buena persona y todo este tiempo ha cuidado de mí.

-Tiene una vida peligrosa, no quiero que te enredes con él. Mira como ha acabado su hermano. ¿Cómo terminó Hiro-kun?

Eran cosas que ya sabía, que todos y cada uno de los malditos días se decía a sí misma. Ese mismo motivo le había hecho separarse de él, no para que ella no resultara afectada, sino todo lo contario. Ahora podía ver el poder de la balanza que ejercía Shiki y porque Doffy le había advertido del mismo.

Al final de todo, Shiro no tuvo más remedio que acompañar a su padre hasta el hotel donde estaba hospedado, no sin antes de avisar que volvería para saber sobre la recuperación de Mugiwara. Las cosas en el hospital siguieron tranquilas, aunque aún vigiladas por los subordinados de aquellos poderosos hombres.

Los días avanzaron sin descanso, porque el hecho de que Luffy siguiera inconsciente no significaba que el mundo dejara de girar. Shiki permaneció en Osaka desde entonces, vigilando sin descanso a su hija, que se había negado a quedarse en el mismo hotel que él, después de todo ella tenía su propia casa. Como Shiki era algo quisquilloso con las atenciones prefirió quedarse con sus lujos.

Para el quinto día después del accidente Luffy despertó; desorientado y muerto de hambre. Fue un tremendo alivio para todos que al fin despertara, y aunque lo que más querían –principalmente sus hermanos- era atar cabos para dar con la persona que trazó todo el plan, debían esperar a que Luffy estuviera en mejores condiciones.

Y debido a todo lo relacionado con Luffy de momento nadie le había pedido explicaciones a Yashiro sobre su relación con Shiki, incluido Ace, pero no dudaba y terminándose todo aquello vendrían a bombardearla con miles de cuestionamientos.

-Lamento llegar tarde –se disculpó Yashiro ante Nami, quien estaba sentada junto a la cama de Luffy, el cual estaba completamente dormido.

-Está bien. Gracias por venir.

-Duerme como si nada hubiera pasado –comentó Shiro al ver al moreno.

-Me da gusto que sea así, me da la impresión que todo fue un mal sueño –dijo al ver los vendajes de Luffy que le cubrían todo el pecho.

-Esperaba poder ver a Sabo y a Vivi antes de que se fueran.

-Yo llegué antes y Sabo parecía cansado así que les dije que estaba bien quedarme desde antes.

-Pasar la noche en vela es pesado. Cuando menos ya estanos turnándonos para los cuidados de Luffy ahora que despertó.

-¿No tendrás problemas por faltar a la escuela? –preguntó Nami.

-Aunque así fuera. Luffy haría lo mismo por mí –le sonrió a la pelirroja-. No puedo creer que lo extrañe a él y sus locuras.

-Lo mismo digo. Hablando de extrañar ¿cómo vas con Ace?

-Desde que pasó lo de mi padre y todo ese problema con los otros casi no hemos hablado. Yo estoy dándole largas a ese tema.

-O sea que evades a Ace.

-Algo así –dijo con pesar.

-Tus razones debiste tener.

-Cuando vine a Osaka lo hice para no llamar mucho la atención. No quería tratos especiales por ser la hija de Kinjishi Shiki. Después de conocer a Ace y enterarme que era hijo de Gol D. Roger, bueno, fue para evitar enemistades. Si Newgate-san tiene también problemas con papá no quisiera que Ace tuviera que verse bifurcado.

-Entiendo. Ahora que todos lo saben ¿Qué piensas hacer?

-Ni idea. Es más complicado de lo que crees…

Para la tarde de ese mismo día los siguientes en suplir a Nami y Yashiro en su estancia con Luffy eran Sanji y Chopper. No había ni una sola hora en la que Luffy se quedara sin vigilancia alguna y eso debían agradecerle a Law y sus contactos dentro del hospital.

Era una tarde completamente nublada, aparentando otra hora más a la que realmente era, sumándole a eso el viento seguía haciendo de las suyas con tan fuertes ráfagas. Para Yashiro resultaba complicado caminar con aquellas bolsas de papel llenas de víveres, pues apenas saliendo del hospital se dirigió a un lugar donde poder comprar la despensa. Afortunadamente ya estaba cerca de su departamento.

Sin embargo, aquella bolsa de papel no quería dejarle las cosas fáciles, pues en plena acera todo el contenido de la misma quedó esparcido. Shiro refunfuñó mientras intentaba acomodar todo de nuevo en la tan problemática bolsa.

Antes de que pudiera levantar aquellas latas que habían salido rodando más allá, alguien amablemente se había tomado la molestia de recogerlas por ella, cuando observó al sujeto frente a ella todo volvió a caérsele de las manos, iniciando así una nueva recolección.

-Este día pareces estar un poco torpe –comentó alegremente quien estaba ayudándole.

-Sí, creo que si –respondió nerviosa mientras juntaba apresuradamente todo. Cuando por fin hubo recolectado sus víveres procedió a disculparse para su retirada-. Gracias, ya me voy.

Por las prisas de salir corriendo Shiro tropezó con sus mismos pies, dejando caer la ya de por si mallugada despensa.

-Te ayudo a llevarlas –ahí estaba el pobre agachado de nueva cuenta metiendo todo. Sabía perfectamente por su actitud que no quería verlo.

-No te molestes, Ace. Puedo sola.

-Y por ello se te cayeron tres veces. Vamos –se levantó con una en las manos.

-Aunque te dijera mil veces que no igual no me harías caso –reflexionó Shiro. No le quedaba más que aceptar la oferta de Portgas.

No faltaba mucho para llegar a la nueva residencia de Shiro, la cual se suponía que Ace no tenía la menor idea de donde estaba. Pero como Shiki mismo había dicho: no subestimes mis fuentes de información. Y eso era algo en lo que probablemente Ace era muy bueno. Debía estar ahí por el asunto de Shiki o tal vez buscar nuevas explicaciones por su tan abrupta ruptura.

Ace no pudo evitar sonreír ampliamente cuando entró al departamento, no había muchas cosas ahí, salvo lo estrictamente necesario, aun así parecía cómodo, al menos para alguien que vive solo. Hiken dejó la bolsa en la mesa al igual que Shiro, quien de manera compulsiva comenzó a ordenar la despensa. No sabía con exactitud que decirle sin sentir que iba a meter la pata, después de todo también estaba el asunto de aquel beso que Ace le había robado.

-Es una casa bonita. ¿No te sientes sola? –Preguntó Ace mientras le daba una segunda vista a la cocina y la sala.

-No realmente. Me agrada estar sola, pero estoy buscando a una compañera igualmente.

-Te avisaré si sé de alguien.

-Gracias.

-¿No está muy helada tu casa? –Y para que Ace dijera algo como eso debía de considerarse.

-La calefacción no sirve, apenas estoy arreglándomela con eso.

-Ve eso pronto, ha estado helando mucho.

-Si –todas sus respuestas venían desde atrás de las puertas de la alacena, escondida, donde sentía Ace no podría persuadirla.

-Por cierto, gracias por quedarte con Luffy –comentó un tanto más serio.

-Es mi amigo también. No hay nada que agradecer.

-Me siento aliviado de que ya este fuera de peligro. Creo que anoche fue la primera vez que pude dormir tranquilo desde que eso pasó.

-Debes estar muy cansado –Shiro salió de su escondite para verlo. Era la imagen de la derrota misma, aun así entre sus ojos y cuerpo cansado no dejaba atrás su brillo tan especial, ese que estaba alimentado ahora por la recuperación de su hermano.

-Lo estoy –le sonrió, provocando el sonrojo de la castaña-. En fin… ya me voy –metió las manos a los bolsillos de su saco negro y camino a la entrada.

-¿Quieres tomar un poco de té? Te hará bien… creo –primero casi había gritado la pregunta, después de recapacitar sobre su propuesta murmuró lo otro. Quería tenerlo unos segundos más, lo extrañaba tanto.

-Claro, tengo tiempo.

Aunque por ratos a penas y los dos se dirigían la palabra, la mera presencia de ambos era más que suficiente para justificar el quedarse. No necesitaban las palabras para entenderse, porque son simples miradas bastaba para reflejar en el otro aquello que deseaban decir y les era imposible revelar.

Fueron a lo mucho quince minutos en los que estuvo frente a ella para poderlo admirar como lo hacía antes. Tan solo eso le era suficiente, verlo esporádicamente hasta que pudiera vivir sin su presencia, sin todo él. O eso es lo que pretendía hacerle creer a su mente y corazón.

-Gracias. Lamento el haberte incomodado al venir –comentó Ace, quien de nuevo estaba ya a punto de abrir la puerta.

-No, yo lamento haber sido torpe y que tuvieras que acompañarme –se disculpó, pero lo que realmente pasaba por su mente era solo intriga ¿qué hacía Ace en ese lado de la ciudad sin motivo aparente? ¿Era casualidad simplemente que ambos se encontraran?

Cuando Ace abrió la puerta una ventisca roció todo su cuerpo, y eso que apenas había abierto un poco la puerta. El aire era tan fuerte que aun con su fuerza le costaba mantener aquella puerta sin que el viento lograra moverla. Afuera había una tormenta de nieve que para los dos había pasado de apercibida por estar envueltos en su mundo de fantasía.

-Vaya tormenta de la nada –dijo Ace después de cerrar la puerta, la nieve había entrado por montones.

-No era de extrañarse, el clima había estado dando indicios de que pronto pasaría esto –le dijo Shiro mientras asomaba la cabeza detrás de la cortina de la ventana de la sala. Todo se veía blanco.

-Que fastidio –gruñó Ace-. Tendré que apurarme a llegar a casa.

-¿Estás loco? No voy a dejarte salir con una tormenta.

-No es la gran cosa.

-Claro que lo es. Apenas y podías detener la puerta.

-No soy tan débil como piensas, ya te lo había dicho.

-Quédate –más que una sugerencia, una orden o queja, era una súplica. Yashiro era débil, más si se trataba de Ace.

-¿Estas segura? –Nada de eso era su plan, ni siquiera había planteado uno cuando súbitamente sus pasos lo habían llevado a la casa de Shiro.

-Si te pasa algo Sabo me cortará la cabeza, eso después de volverse loco –trató de poner como excusa al rubio.

-Y si quedo vivo el terminará matándome.

-¿Vas a quedarte entonces? –Insistió.

-Supongo que no me es posible negar tal propuesta.


Ñañañañañaña

¿Pasará algo o los trollearé como la vez pasada? :B