Otro capítulo más. Espero que lo disfruten.


7

Mientras abrazaba a Beckett, el escritor se dio cuenta de una cosa. La detective le acaba de contar como fue su infancia, pero cuando ellos dos se conocieron, le dijo que su madre había muerto cuando ella tenía 18 años, pero ahora le acababa de decir que había muerto cuando tenía 14. Si tenía 14 cuando ocurrió aquello, ¿por qué les dijo que tenía 18? Se lo preguntaría otro día, ya le había contado suficiente como para ahora sacar ese tema. Pero había una cosa que si necesitaba saber y la intriga le estaba matando por dentro a si que se atrevió a preguntar. Cuando la detective se tranquilizo, Castle vio la oportunidad de hablar.

Rick – Kate, Kate mírame – La dijo mientras tomaba su barbilla con la mano para obligarla a mirarle a lo ojos – No estas sola, me tienes aquí, y te prometo que pase lo que pase estaré a tu lado, pero necesito saber por qué estamos yendo hacia California con tanta urgencia. – Kate suspiro, sabía que se lo tenía que contar a si que, después de respirar hondo un par de veces empezó a hablar.

Kate – Esta mañana, en la comisaría, me llamaron por teléfono desde un hospital de Sacramento, me dijeron que mi hermano había sido apuñalado y que estaba en medio de una operación en quirófano. Les pregunte si se pondría bien, si se recuperaría y me dijeron que hasta que no saliera de quirófano, no me podían decir nada.

Rick – Kate…

Kate – Por favor Rick, déjame continuar.

Rick – Por supuesto.

Kate – Cuando viniste a mi casa a recogerme, la mujer que había no era una amiga, era la novia de mi hermano, me dijo que estaba allí cuando le apuñalaron y mi hermano le dijo que viniera hasta NY para decirme que me pusiera a salvo, yo, ella y todos nuestros familiares cercanos porque venían a por nosotros. Intentaron matar a mi hermano y en cuanto lo consigan vendrán a por Avril y a por mí – Las lagrimas volvieron a cubrir todo el rostro de la detective - Por eso necesito llegar lo antes posible a Sacramento, para proteger a mi hermano. Necesito saber que esta bien, que se recuperara. No puedo perderle Castle, no puedo, ya perdí a mi madre no quiero perderle a él también. No… No… - La vez de la detective cada vez sonaba más débil y entrecortada debido al llanto – Estuvo a mi lado desde que mi madre murió. Siempre. Siempre. Y si le pierdo ahora Castle, no se que voy a hacer.

Rick – Shh Kate, tranquila, shh veras como se recuperara y todo volvera a la normalidad, Shh Shh.

No tenia ni idea de como lo hacia pero la voz del escritor siempre la calmaba, era una voz suave y reconfortable, una voz de confianza. Castle sabía de sobra que el hermano de la detective podría morir en cualquier momento pero tenia que intentar darla esperanzas, no se podía venir abajo ahora. No, ahora no.

Beckett saco una foto de su bolsillo, era la misma foto que había sacado en el coche. Los dos niños adolescentes de 13 y 16 años, sonrientes. "Como he podido ser tan tonto" se dijo para si Castle, es ella y su hermano, los mismos ojos verdes que tanto le enamoraban y la misma sonrisa que le encantaba, la misma que ponía todas las mañanas cuando le entregaba el café. En la foto, se la veía muy feliz, junto a su hermano, supuso que eso era antes de que muriera si madre porque los dos aprecian tan felices, sin ninguna preocuparon, sin tener ni idea de lo que les iba a ocurrir, de que se les vendría el mundo encima a los dos…

Estuvieron el resto del viaje tranquilos, ella miraba la foto y le contaba alguna trastada que le hacia su hermano cuando eran pequeños, él la sonreía y le mostraba todo su apoyo, aunque a veces no podía evitar reírse ya que Aarón era muy bueno molestando a Kate. De vez en cuando, Castle se imaginaba a la detective de pequeña con una expresión de fastidio por lo que acababa de hacer su hermano, y con la cara de "esta te la guardo" que tantas veces le había puesto a él. No podía evitar sonreír ante aquella imagen.

Entre la charla y las últimas risas, el viaje se les izo más corto de lo que esperaban. En cuanto llegaron, Castle alquiló un coche y se pusieron rumbo al hospital gracias al GPS que había incorporado en el coche. Castle consiguió sacarla alguna sonrisa a Kate cuando se perdían por el camino.

Kate – Por esta razón siempre conduzco yo – Comento una de las veces que se perdieron, pero lo dijo con una sonrisa, acción que no paso desapercibida por el escritor.

Rick – Haberme dejado conducir algún día en NY y ahora no estaríamos así.

Kate – Coge la segunda calle a la derecha – Dijo una Kate confiada, sin mirar a ningún mapa ni al GPS, mientras soltaba una pequeña y débil risa por el comentario de Castle.

Rick - ¿Cómo lo sabes?

Kate – No es la primera vez que vengo, no me conozco este sitio tan bien como me conozco Nueva York, pero si lo suficiente como para orientarme en él.

Llegaron al hospital en pocos minutos gracias a las indicaciones de Beckett. Subieron a las 1º planta tal y como indicaban en la entrada para ir a secretaria y preguntar en que habitación estaba Aarón. Cuando lo encontraron fue Castle el que habló.

Rick – Buenas tardes, nos gustaría saber en que habitación se encuentra Aarón Beckett.

Secretaria – Por supuesto – Estuvo buscando en el ordenador unos minutos – Planta 8 habitación nº 365

Rick – De acuerdo, muchas gracias.

Secretaria - Adiós

Rick – Adiós

Kate – ¿Y bien?

Rick – Planta 8 habitación nº 365

Kate – Planta 8 habitación nº 365, bien. Vamos.

Rick propuso subir por el ascensor pero había una cola enorme y Kate quería ver cuanto antes a su hermano a si que le convenció de subir por las escaleras, aunque al escritor no le hico ni pizca de gracia.

Kate – Vamos Rick o a este paso no llegaremos nunca.

Rick – Claro lo dice la que sale a correr todas las mañanas. Pero yo, no lo hago a si que por favor vete mas despacio – Dijo con dificultad para respirar mientras se ponía las manos en las rodillas y se agachaba un poco – Nos llegamos por la tercera planta y ya llevamos 80 escaleras.

Kate – ¿Vas contando las escaleras que hay?

Rick - Por supuesto, así podré presumir luego de haber subido dios sabe cuantas escalera y de no haber muerto en el intento

Kate – Dios Castle, que exagerado eres – Ante ese comentario, el escritor se izo el ofendido. – Sigamos anda, quiero llegar cuanto antes.

Continuaron su camino pero cuando por fin llegaron a la planta 8, Kate se quedó paralizada. ¿Y si ha muerto? ¿Y si ha sobrevivido pero le quedan unas pocas horas de vida? ¿Y si a sobrevivido y todo ira bien? Millones de preguntas como esas empezaron a rondarle la cabeza cuando una voz la hizo salir de sus pensamientos.

Rick – Kate, ¿estas bien?

Kate – Si, vamos.

Kate fue mirando todas y cada una de las habitaciones, con el fin de encontrar el numero. 340, 345, 350, 355, 360, 361, 362, 363, 364… 365, al fin.

Kate abrió con cuidado la puerta, vio como un hombre se encontraba tumbado en ella, un hombre con todo tipo de aparatos enchufados en su cuerpo, un hombre lleno vendajes en su pecho, pero también, un hombre con los ojos abiertos.