Reconstrucción: Akashi
Akashi siempre había controlado todo en su vida, notas excelentes, en deportes excelentes, generalmente ser el mejor no era un gran problema, cuando decidió jugar el básquet pensó que sería un reto, en un principio vivió la emoción de los partidos pero conforme la generación de los milagros fue progresando en su juego el reto fue disminuyendo ¿Qué sentido tenia jugar si no había el ni el más mínimo reto? Aoimine fue el primero en darse cuenta, a él le molesto como libremente desafío sus órdenes, pero luego cuando Murasakibara hizo lo mismo y se enfrentó a él se dio cuenta de algo, si siquiera Murasakibara era para él. No tenía caso competir contra otros equipos ya que los otros no podían ganar ¿Por qué no competir entre sus compañeros? Era la única forma para que se conservara la competencia, la única forma que el básquet aun tuviese sentido, Kuroko no parecía muy de acuerdo con esto ¿Por qué? No entendía pero no importaba, los Kiseki no sedai ahora sabía que debían competir aunque por supuesto, el seria el ganador.
Estaba seguro de ganar a su ex equipo por eso lo reunió, para reafirmar su supremacía sobre los demás pero ¿Quién era ese chico que esta allí? Lo miro, definitivamente no era nadie, le dijo que se fuera y el chico tembló, le pareció divertido, era divertido cuando los demás temblaban ante él.
La siguiente vez que vio a aquel chico fue en el partido contra Seirin, ¿aquel chico tembloroso contra él? ¿Aquello era una broma? Le demostraría su superioridad y…de repente había perdido el balón. ¿Qué había pasado en ese partido? Tuvo que pensar mucho para analizar que había fallado, era horrible ese sentimiento de derrota. Se puso a driblear analizando las jugadas que podía haber realizado su equipo, rearmando el partido en su mente hasta que por fin mentalmente hasta que por fin Rakuzan obtenía una aplastante victoria, por desgracia solo mental. Un ruido lo saco de sus pensamientos era ese chico, temblando de nuevo, sonrió divertido al, le ordeno darle su nombre "Kouki" lo repitió grabándolo en la mente y luego por alguna razón que no entendió en ese momento decidió darle un pequeño regalo, una orden, no podía ser otro su regalo, una orden de básquet pero por ello no dejaba de ser una orden.
Casi un mes después vio la ejecución de la orden, todo era como había planeado, el juego del chico había mejorado, sonrió al verse en control de nuevo, si podía controlar al chico podía controlar todo de nuevo, pensó, pero de pronto una voz lo detuvo, el chico estaba allí, temblando y tratando de decir algo, decidí callarlo, no lo dejaría podía oponérsele con palabras, acerco sus labios a los de él y le robo un beso y luego una nueva orden.
Sonreía todos los días pensando en aquel chico, Kouki, lo imaginaba temblando, era divertido ya que él era en parte culpable de la única derrota de su vida y ahora seguía sus órdenes como todos los demás. Cuando lo encontraba, lo besaba, tomaba control de aquellos labios que aunque en un principio se resistían poco a poco fueron cediendo y le daba una nueva orden.
Ese juego era divertido, Akashi veía los juegos de Seirin solo por Kouki, pensando en la siguiente orden que le daría, sus palabras eran absolutas y con Kouki lo demostraba. Le tomó un tiempo sospechar cual era el motivo de esa fijación con el muchacho, hasta que alguien lo menciono dándolo como un hecho -¿amor?- no tenía sentido pero todos decían que así se llamaba lo que sentía, -no tiene sentido- se lo repitió muchas veces a si mismo sin darse cuenta que el amor no necesitaba tener sentido.
Pensó en dejar aquel juego pero antes tenía una orden que dar, no podía dejar el juego sin darle esa última orden. Un beso, una orden y ese sería su último encuentro, se iría y… algo impidió que se alejara, la mano de Kouki "No solo básquet…" Akashi escucho y quedo vencido ante el tono suplicante del chico "Esto no es básquet" Le respondio al oído, luego le dio una orden más, una orden diferente a la que había planeado en un inicio "has que Seirin clasifique a las semifinales", luego acaricio la mejilla de él sintiendo que sus labios no eran la único suave de su cuerpo de chico, una sensación agradable que hizo que le costase separarse de él.
Los días hasta la clasificación de Seirin se hicieron largos y en esos días recordando el calor de la piel del muchacho desarrollo un nuevo sentimiento "deseo", quizás lo amaba pero si era así, si le había hecho amarlo necesitaba tenerlo, que supiera que él, Akashi, era el dueño absoluto de su ser.
El día de la clasificación los resultados fueron tal como Akashi esperaba, Akashi espero que Kouki lo buscara y lo vio de lejos tratando de alejarse de su equipo, para ir a él, pero finalmente su equipo fue más fuerte que los deseos de fuga del pelimarrón y se quedó a la celebración, Akashi lo dejo celebrar mientras lo miraba, aunque era un desafío no buscarlo inmediatamente, el ver sonreír a Kouki le había hecho esperar mientras lo miraba de cerca, asediándole como un lobo a la presa que estaba a punto de devorar. No se acercó a él hasta que lo vio solo "Kouki" lo llamo y este lo recibió con su temblor habitual, "Buen partido" agrego y sin la menor duda lo llevo a la limosina que había preparado para llevarlo al lujoso hotel que tenía una habitación reservada para los dos.
Akashi veía a Kouki nervioso y se preguntaba si Kouki sabía a donde lo llevaba o lo que le haría. Llevo a Kouki por los pasillos del hotel, mostrando a todo el que pasara el aire distinción y clase que lo caracterizaba, si alguien pensaba algo por ser un chico de secundario con su amante en un hotel, le daba igual, era su noche con Kouki y haría que fuese especial. Los pasillos del hotel se le hicieron interminablemente largos, cerró la puerta de la habitación después de entrar, dedicándose a atacar los labios ajenos con pasión sin dejarle al otro pensar en negarse a aquel ataque. Lo empujo a la cama y en ese momento Kouki supo lo que seguía. Akashi contuvo un momento su ataque ante el miedo de su víctima, sonrió y acaricio su mejilla, luego lo beso dulcemente con un – te amo- expresado en beso y no hubo más resistencia. Akashi aprendió lo que era el calor de otro cuerpo esa noche, disfruto del cuerpo Kouki, hasta que dejo rendirse a su cuerpo ante la pasión de su primer orgasmo. Akashi acaricio los cabellos del chico luego de poseerlo, pensando en todo lo que había pasado con él y lo que acababa de experimentar. Hacer el amor había sido realmente increíble.
Hubieron muchas noches más así, Akashi buscaba Kouki e iban a un hotel a amarse, sin muchas palabras, Akashi podría saber mucho de casi todo excepto como expresar todo lo que sentía, todo lo que el chico le hacía sentir, sentía que su cuerpo hablaba mejor que su labios. Después de hacer el amor siempre hablaban, aunque era más Kouki el que hablaba y Akashi le escuchaba e intervenía o cuando lo veía dudar de alguna habilidad suya lo besaba y lo poseía nuevamente, queriendo darle el mensaje – para mi eres lo más valioso que existe-.
Un día, luego de tenerlo lo vio llorando en la oscuridad, no supo que pasaba pero su intuición le dijo que había hecho llorar a Kouki, se odio a si mismo por un instante y sin saber que hacer dejo que su corazón dominara su cuerpo.
-te amo- lanzo sin pensar besando su mejilla y tomando con sus labios una de las lágrimas que el chico había derramado.
-yo también-Respondió Kouki.
La respuesta de Kouki hizo agitar el corazón del pelirrojo de una manera que no creyó posible, Kouki lo amaba, le había dicho que lo amaba. El rostro de Akashi tomo un ligero carmesí y la felicidad el invadió ante aquella declaración y volvió a empujar a Kouki a la cama sintiendo que su corazón no podía ante tanta felicidad.
Ese día Akashi le hizo el amor tantas veces a Kouki que los dos faltaron a las prácticas de sus respectivos equipos. Rakuzan, no dijo nada cuando Akashi dijo que no iría, conocían a su capitán y sabían que si el faltaba debía ser por algo importante. En cuanto a Seirin, Akashi llamo a Kuroko diciendo que Kouki no iría a la práctica mientras el chico dormía, Kuroko no dijo nada. Al término de la llamada Akashi sonrió, no le importaba que todo el mundo lo supiese, amaba a Kouki, él era suyo y no dejaría que nadie se opusiera a ello. Sus decisiones eran absolutas.
¿FIN?
Notas finales:
Me había quedado con escribir la versión a Akashi de la historia así que sin querer queriendo me puse a escribir el punto de vista de él, después de mucho pensarlo escribí en tercera persona porque pensé que no se podía entrar en la mente del emperador demonio sin su permiso, a menos que no se le tema a las tijeras *tiembla*
