9
Kate – ¡Aarón! Por favor respóndeme ¡Aarón! – Dijo sin poder parar de llorar – Castle vete a buscar a un medico ¡YA!
Castle salio lo mas deprisa que pudo al pasillo y fue en busca de algún medico pidiendo ayuda mientras corría. Una enfermera se acerco a él, ya que le vio muy alterado.
Enfermera - ¿Se puede saber que le ocurre?
Rick – Sígame – No la dio tiempo a contestar, la agarro del brazo y le llevo corriendo hacia la habitación donde se encontraban Beckett y su hermano. La enfermera al ver la maquina supo que al paciente se le había parado el corazón y llamo desde su walkie-talkie a un medico, estos tardaron en venir medio minuto pues en cuanto se quisieron dar cuenta, ellos ya estaban allí.
Cuando se llevaron a Aarón hacia otra sala, la detective noto como sus piernas empezaban a fallar, sentía que se iba a caer, de su cuerpo surgió un peso increíble que no podía soportar pero notó como un cuerpo amigo, la abrazaba, un camarada del que se había olvidado por completo cuando vio como su hermano dejaba de apretarla la mano. Ahí estaba él, rodeándola todo su cuerpo con sus brazos, mostrándole cariño y confianza. Esta vez no estaba sola. A pesar de que su hermano podría estar muerto, se sentía algo mejor por tener a Castle a su lado, abrazándola. Pero su llanto no cesaba, por mucho que ella quisiera pararlo, no lo conseguía. Millones de lágrimas luchaban por ver cual salía antes de sus ojos. El escritor se percató de eso y la abrazo aún más fuerte y cuando se hubo calmado, empezó a hablar.
Rick – Kate… No estas solas en esto.
Kate – Lo se – dijo limpiándose las lagrimas con las mano – Pero… ¿como voy a superar esto?, ahora solo me queda mi padre y yo, yo…
Rick – Kate, no sabes si esta muerto, todavi… - La detective no le dejo terminar.
Kate – Cómo me puedes decir que no se si esta muerto cuando le e visto como cerraba los ojos delante mío, cuando le he visto como su mano dejaba de hacer fuerza delante mío, cuando he visto como aquella maquina infernal empezaba a hacer ese ruido. ¿Cómo me puedes decir eso?
El corazón del escritor se iba partiendo a pedacitos cada vez que veía llorar a su musa pero esta vez era diferente, esta vez no era la dura detective la que sufría, sino una niña pequeña que teme por la vida de su hermano mayor. Una niña que tuvo que madurar y convertirse en mujer muy pronto, una niña a la que su hermano le apoyo siempre.
Por dentro de Beckett todavía había esa parte de niña pequeña, esos años de felicidad y esa preciosa sonrisa que durante muchos años se escondieron debido a la muerte de un ser querido.
Rick – Recuerda que cuando te dispararon, a ti también se te paró el corazón y mírate, aquí estas, completamente viva. Tu hermano y tú tenéis las mismas raíces y estoy seguro que es igual de fuerte que tú o incluso más. A si que ten fe y se paciente, veras como antes de lo que esperas tu hermano estará entrando por esa puerta.
Kate asistió con la cabeza, adoraba a ese hombre, incluso en ese momento, sus palabras y el tenerle con ella, la daba un rayo de esperanza, que aunque fuera pequeño, era algo. Los dos se fueron a la sala de espera y se quedaron allí un largo rato, en el que estaban sumidos cada uno en sus propios pensamientos.
… Kate…
Es increíble como una simple acción puede cambiarte la vida, como un diminuto movimiento o una sola palabra, por insignificante que sean, pueden girar tus expectativas del futuro en milésimas de segundo. Odiamos hoy lo que ayer quisimos, Deseamos con ardor un objeto y días después no podríamos soportar su imagen. Como bien a dicho Castle, NO puedo abandonar mis tres grandes e invaluables amigas. Intuición, Inocencia y Fe.
….Rick….
Esto es un clarísimo ejemplo de que nosotros no controlamos nuestras propias vidas. Beckett es una persona increíble y la muerte de su madre la hundió durante muchos años y cuando por fin se pudo recuperar, que el asesinato no fuese su primera misión en la vida, la ocurre esto. Espero que su hermano se recupere, no se que va a ser de ella como muera también. Aun así, por mucho que desee que se recupere, no puedo hacer otra cosa que esperar y, como la he dicho antes a Kate, tener fe.
