10
Pasaron 30 minutos y todavía no sabían nada de él. Otros 30 minutos más, otra hora más, y nada. No tenían ninguna noticia de Aarón. A cada minuto que pasaba Kate se estresaba más. Durante los 50 primeros minutos la detective se dedico a dar vueltas por al sala, mientras que el escritor estaba sentado en una de las sillas observándola. Cuando se canso, se sentó al lado de él, volvió la cabeza para atrás y cerró los ojos. Estuvo así durante unos largos minutos y hasta que se tranquilizo un poco y saco una carta que había junto a la foto de ella y su hermano. La desdobló la leyó, la volvió a doblar, la acaricio y se la ofreció a Castle.
Kate – Ten, léela
Rick - ¿Qué es esto?
Kate – Una carta, ahora léela antes de que cambie de opinión
Rick – Esta bien.
Castle desdobló con el mayor cuidado que pudo la carta y comenzó a leer en voz baja.
PARA MIS NIÑOS
Dos fueros los días más maravillosos, importantes y mágicos de mi vida,
Cuando al mundo vinisteis,
El primer día.
Vosotros,
Sin saberlo, sin desearlo,
Fuisteis y sois,
El remedio a mis penas,
El remedio a la desilusión,
El remedio al desamor,
y es que no hay nada más bonito,
Que sentir vuestro calor.
Y es que como niños que sois,
Trasmitís lo que muchos van olvidando,
La ternura, el cariño,
la dulzura, la alegría,
la inocencia, la picardía,
todo en su más pura esencia.
Os empecé a sentir,
Casi como la brisa del mar,
Cada día un poco más,
Cada día notaba que crecíais más y más,
Hasta que llego el día,
Que salisteis a buscar,
Un espacio en este mundo,
Para empezar a luchar.
El día más extremo,
Desde el más puro dolor,
A la más pura alegría.
Así es la vida.
Con cada uno en mis adentros
Mil sensaciones experimente,
Sensaciones que solo una mujer
Puede conocer.
La sensación más conmovedora,
al veros nacer,
Y rodearos con mis brazos por primera vez,
Que bonito fue nuestro primer contacto,
Que bonito fue sentir vuestro tacto,
Muy preocupada estuve,
Pensando en si todo iría bien,
A la vez muy ilusionada,
Sin acabármelo de creer,
Que tal día como aquel os llegaría a conocer,
Ahora formáis parte de mi vida,
Sois parte de mí ser, de mi persona, de mi corazón,
Por eso si algún día,
Os llegara a perder,
Seria la desgracia,
La que empezaría a nacer.
Pero si eso no sucede,
Con ilusión viviré,
Dando gracias a la vida,
Que os dejo nacer.
El veros crecer,
Es lo más reconfortante,
Ver hasta donde hemos llegado,
Mirando siempre adelante,
Siempre sin padecer.
Para no tropezar,
Para que de nada os llegara a faltar,
Trabajando,
Ganas no han faltado,
Solo con veros,
Sanos i enteros,
Mil horas trabajaría,
Hasta la madre más angustiada.
Viví sin ilusión,
Viví sin entender,
Para que estuviera en este mundo,
Pero cambio cuando os empecé a conocer.
Por eso ahora tanto valoro
El regalo que me disteis al nacer,
Me disteis ilusión,
Me disteis una razón,
Le disteis sentido a mi vida,
Pues perderla seria,
Demostraros que el primer día,
Se moría.
Si estáis leyendo esto, quiere decir que yo ya no estoy con vosotros. No se cuál es la razón de mi ida pero os prometo que yo nunca quise dejaros. Espero que vuestro padre sepa cuidaros como yo lo e echo todos estos años en los que he visto crecer a las dos mejores personas del mundo. Os quiero tanto mis niños, y lo hago igual aquí, desde el cielo, donde rezo cada día para que no os pase anda y podáis vivir felices. También quiero que no os dediquéis toda la vida a recordarme, se que habrá momentos en los que os olvidéis de mi, porque algo o alguien, os este haciendo felices. Antes de que os deis cuenta, seréis unos buenos adultos que estén viviendo su día a día, como yo lo hacia con vosotros y Jim. Piensa que siempre habrá algo que será la motivación que te ayude a seguir día a día y mi motivación erais vosotros. Os he querido, os quiero y os querré siempre.
Johanna.
Rick – Es de…
Kate – Si, la escribió mi madre un día por si la pasaba algo y nos contó donde estaba haciéndonos prometer antes que no la abriríamos a menos que la hubiera pasado algo.
Rick – ¿La llevas siempre contigo?
Kate – Sí, bueno la verdadera la tiene mi hermano, esto solo es una fotocopia.
Rick - ¿Por qué es él el que lleva la verdadera?
Kate – Cuando era pequeña era muy despistada y me olvidaba las cosas en cualquier lado. Ninguno de los dos queríamos que la carta se perdiera a si que decidimos que sería mi hermano quien tuviera el original. Y menos mal porque si no se hubiera quemado cuando explotó mi casa.
Rick – Nunca te la había visto.
Kate – Eso es fácil de responder, nunca la saco. Siempre la tengo guardada en el bolsillo trasero del pantalón.
Rick - ¿Y cuando llevas vestido?
Kate – No quieras saberlo…
Rick - ¿Y si quiero?
La detective iba a contestar pero alguien entró en la sala.
Enfermero – ¿Familiares de Aarón Beckett?
Kate – Si, soy su hermana.
Enfermero – Su hermano ha salido de quirófano.
Kate - ¿Se pondrá bien?
Enfermero – Mientras le estábamos operando ha sufrido otro paro cardiaco, luego hemos logrado que su corazón volviera a latir solo pero habrá que vigilarlo muy de cerca
Kate - ¿Cuándo podré verle?
Enfermero – Cuando las enfermeras le instalen la llevaremos con el. Quédense aquí y les avisaremos
Kate – Esta bien. Gracias.
Rick – Lo ves, te dije que se pondría bien.
Kate – Esta vivo… ¡Esta vivo! ¡Si, esta vivo! – Dijo mientras se lanzaba a abrazarle.
Rick – Si esta vivo pero afloja o el que morirá seré yo.
Kate – Si claro perdona, es increíble, como se puede cambiar tan rápido de estado de animo – Dijo con una amplia sonrisa en la cara. La misma sonrisa que tenía en aquella foto de cuando era pequeña, la que tanto le enamoraba a él. – Espera un momento, tengo que llamar a mi padre – Dijo mientras sacaba su móvil.
Rick – Pues claro.
1 tono… 2 tonos…. 3 tonos…
Kate – ¡Papa!
Jim – Katie Cielo.
Kate - ¡Esta vivo, se pondrá bien!
Jim - ¿Quién? ¿Aarón?
Kate – No, la mesa. Pues claro que es Aarón
Jim – Menos mal.
Enfermero – ¿Señorita Beckett?
Kate – Papa te tengo que dejar, luego te llamo y seguimos hablando, te quiero.
Jim – Y yo también cielo, yo también.
Kate – Adiós.
Jim – Adiós.
Beckett cortó la llamada y se dirigió al enfermero.
Kate – Perdona, era importante. ¿Puedo pasar a verle?
Enfermero – Si, sígame.
Kate – Hey Castle, vamos.
Castle – ¡Voy!
Estuvieron recorriendo una gran cantidad de pasillos hasta llegar a la habitación 400. La detective entró embalada y se dirigió a abrazar a su hermano.
Kate – Menos mal que sigues vivo, no se que habría echo si hubieras muerto.
Aarón – Eso nunca – Ambos se miraron y sonrieron - ¿Te importaría dejarme un momento a solas con Castle?
Kate – No, claro pero… ¿Para que?
Aarón – A ti que te importa – Dijo mientras la sacaba la lengua.
Kate – Vale, ya me salgo – Mientras le sacaba la lengua a él.
En cuanto Kate salió de la habitación, un silencio abrunal se apodera de ella. Ninguno de los dos hablaba. El escritor estaba muy nervioso, le temblaban las piernas. No sabía lo que él quería decirle ni que le iba a saltar y no quería meter la pata.
Aarón – Hey, tranquilo, no te voy a matar – Ante esas palabras, Castle notó como su cuerpo se relajaba – Solo quería agradecerte lo que has hecho por mi hermana. Por estar ahí con ella mientras yo estaba… bueno ya me entiendes. Gracias por estar ahí para ella.
Rick – Siempre.
Aarón - ¿Te puedo hacer una pregunta?
Rick – Pues claro, dispara.
Aarón – ¿Que estarías dispuesto a hacer por mi hermana?
Rick – Cualquier cosa. Incluso daría mi vida por ella.
Aarón – Wow, ni te lo has parado a pensar.
Rick – No me hace falta.
Aarón – ¿La quieres verdad?
El escritor no se esperaba esa pregunta, puede que la anterior si, pero esta, esta no. No sabia que decir. Pues claro que la quería pero… ¿se lo diría a ella? ¿Cómo se lo tomaría?
Rick – Bueno es algo… difícil de explicar…
Aarón – Para mi es una pregunta muy sencilla, simplemente contesta sí o no.
"Vaya, igual de directo que su hermana en los interrogatorios" pensó Castle.
Rick – Sí pero ella todavía no está preparada para... – Aarón no le dejo terminar.
Aarón – Créeme, lleva preparada bastante más de lo que tu piensas.
Rick - ¿Cómo?
Aarón - Si supieras la cantidad de cosas que me a contado sobre ti, siempre que me llamaba me contaba algo, siempre, ya fuese cualquier estupidez, pero me lo contaba, la hacía mucha ilusión. Ahora mismo, es como si te conociera de toda la vida y creo que hemos hablado… ¿Cuanto 3 minutos? Pero tiene miedo de que ya no sientas algo por ella. Me ha contado TODO – Dijo esta última palabra resaltándola.
Rick - ¿Todo?
Aarón – Si todo, desde aquel caso en el que te conoció hasta el otro día, pasando por aquel verano en el que la invitaste a ir a los Hamptons y el día en el que la dispararon y tú la dijiste que la querías. – A Castle se abrieron los ojos como platos. No se lo podía creer. Pensaba que no le importaba tanto. Una sonrisa se reflejo en su cara. – Te ha pillado por sorpresa ¿Eh?
Rick – Si bueno, no pensaba que le importara tanto.
Aarón – Las personas que más les importamos a Katie somos tú, y yo.
Rick – ¿Por qué me cuentas esto?
Aarón – Para que seas tu el que de el primer paso.
Rick - ¿Yo?
Aarón – Si, tu.
Rick – Pero una vez me dijo que cuando murió su madre, bueno vuestra madre, que levanto un muro dentro y que hasta que no…
Aarón – Y hasta que no lo consiguiera derribar no estaría lista para afrontar una relación con alguien a quien quiere de verdad.
Rick – Pues si que te a contado todo…
Aarón – Ya te lo dije.
Rick – ¿Y si todavía no a derribado ese muro? ¿Y si no esta lista?
Aarón – Lo esta.
Rick - ¿Y por qué no da ella el primer paso?
Aarón – Fácil, nunca lo ha hecho.
Rick – ¿Nunca se ha declarado a ningún hombre?
Aarón – No, por increíble que parezca, no.
Rick – Eso si que no me lo esperaba.
Aarón – Cuando era pequeña se hizo una promesa a si misma, nunca pediría salir a ningún chico, por mucho que la gustase. Siempre tendría que ser él el que lo dijera. Y aunque parezca una estupidez, lo ha cumplido a raja tabla toda su vida.
Rick – No se que decir…
Aarón – Ahora, respóndeme con sinceridad. ¿Estas enamorado de mi hermana?
Rick – Desde el primer día en que la vi.
Aarón – Entonces adelante. Lo que si te pido es que no la hagas daño, ya ha sufrido bastante con lo de nuestra madre y su vuelve a sufrir algo parecido, se hundirá y no saldrá de ahí nunca. No la quiero volver a ver sufrir como la vi hace 22 años.
Rick – Nunca la haré daño, te lo prometo.
Aarón – Anda, dila que pase. Como sigamos hablando mucho más, acabara por pegar la oreja en la puerta para oír nuestra conversación
Castle soltó una carcajada ante el comentario de Aarón y fue hasta la puerta para dejarla pasar.
Kate – Aleluya, pensé que me tendríais ahí fuera de por vida. ¿Qué tal estas?
Aarón – Bien, bastante bien – Dijo guiñándole un ojo a Castle
Kate - ¿Qué esta pasando aquí? Tanta confianza entre vosotros dos… no me gusta. ¿No le habrás contado nada a Castle verdad? – Dijo esto ultimo susurrándoselo al oído para que el escritor lo oyera.
Aarón – Porfavooooor, desconfiar de tu propio hermano… No no no, muy mal.
Kate – Mira que eres tonto.
Aarón – Gracias, eso es todo un cumplido para mi
Kate - ¿Qué tal si te callas?
Aarón – ¿Y si no quiero?
Kate – A veces me sacas de quicio.
Aarón – Lo se, pásame la mochila anda – Dijo mientras señalaba una silla donde la mochila estaba encima. Kate se acerco hasta la silla y la cogió.
Kate - ¿Esta?
Aarón – No, tienes que ir a la habitación 249 y coges una hoja de papel que hay debajo de la cama, en el cual habrá un mapa sobre como llegar a la mochila.
Kate – Toma, mira que eres a veces…
Aarón – Habló aquí, la reina – Kate, le dio un puñetazo flojito en el hombro – Cojéelas – mientras le lanzaba unas llaves – Id a mi casa y quedaos allí a pasar la noche.
Kate – Ni hablar, no me pienso mover de aquí. Quieren matarte y no pienso ayudarles dejándote solo. Oh y, cuando el medico te de el alta, iremos a Nueva York hasta que encontremos a los que te intentaron matar y no me pongas ningún pero porque ahora mismo estas herido y seguro que el medico esta de mi parte. Además Nueva York es nuestra segunda tierra, nos la conocemos los dos a la perfección, lo que nos da una pequeña ventaja.
Aarón – Esta bien, pero antes necesito hablar con alguien.
Kate – No hace falta, ya esta allí.
Aarón – ¿Al final te encontró?
Kate – Si, ¿Cuándo pensabas decirme que tenias novia?
Aarón – Cuando llegara el momento
Kate - ¿Y cuando se supone que llegaría ese momento?
Rick – Siento interrumpir pero cuando Kate se enfada es mejor darla la razón.
Aarón - ¿Te crees que no lo se? Llevo con ella desde hace 36 años, créeme, a veces suele ser realmente irritante.
Kate – Siento interrumpir esta tan importante conversación, pero estoy delante y no soy sorda.
Aarón – Lo se, por eso mismo lo digo. – La detective rodó los ojos y suspiro, era imposible ganarle, siempre tenia una contestación para todo.
Rick – Bueno... Veamos que sillón me voy a coger para dormir… ¡Aja! Este – Dijo acercándose a uno que se echaba el respaldo hacia atrás.
Kate – Pues yo este – Dijo señalando al mas cercano.
Se quedaron hablando un rato mas, hasta que se hizo tarde y poco a poco los tres se fueron quedando dormidos. Mañana seria un largo día, y lo sabían.
