17
Los primeros rayos de sol entraron por la ventana de la habitación y los ojos de la detective empezaron a abrirse.
Kate – Me he quedado dormida – Dijo después de un bostezo. Se fijo en que tenía una manta echada por encima, se la debió de poner Aarón en algún momento de la noche. Después de desperezarse, se puso un pijama y fue hacia la cocina. Allí se encontró a su hermano preparando tortitas. Esa escena le recordó a miles de veces que su hermano le preparo tortitas después de que ella estuviera triste o él la hubiera liado haciéndola enfadar – Buenos días – Dijo moviéndose el pelo.
Aarón – Buenos días dormilona.
Kate - ¿Qué hora es?
Aarón – Las 12.
Kate - ¡¿Las 12?! – Dijo alterada cogiendo una toritita con la mano.
Aarón – Si, las 12, ¿Por qué tanta prisa? – Dijo viendo como salía corriendo a la habitación.
Kate – Había quedado con Alexis a las 11. ¿Por qué no me has despertado?
Aarón – No me dijsite que lo hiciera.
Kate – Abre el cajón de arriba a la derecha y pásame la camiseta verde a rayas.
Aarón – Voy – Abrió el cajón, rebuscó entre montones de camisetas y cuando encontró la que su hermana le pidió, se la lanzo.
Kate – Gracias – Dijo con la boca llena de tortita mientras se ponía la camiseta.
Aarón – ¿Sobre que hora vas a volver?
Kate – Pues no se – Dijo salía de la habitación, seguida de su hermano – Supongo que sobre las 14 – Dijo cogiendo otra tortita y acercándose a la encimera de la entrada para coger el móvil y las llaves – Cuando termine de hablar con Alexis me acercare a alguna ferretería y te hago una copia de mis llaves para que Avril y tu podáis entrar y salir de casa cuando queráis – Le dio beso en la mejilla y cogio su abrigo – Nos vemos luego, adiós.
Aarón – Adiós.
Una vez en la calle, respiro hondo y saco su móvil para marcar el numero de la pelirroja.
Alexis – ¿Si?
Kate – Hola
Alexis – Hola Kate.
Kate – Siento el retraso, me quede dormida.
Alexis – No te preocupes, ayer era muy tarde cuando os fuisteis, además yo me e levantado hace media hora.
Kate – ¿Te parece bien si nos vemos en… 15 minutos en Remy's?
Alexis – Si. Hasta ahora.
Kate – Adiós.
Una vez que colgó el teléfono, la detective se maldijo por no haberse cogido unos guantes y una bufanda, ya había entrado el mes de diciembre y el frío había aumentado. A si que decidió andar para entrar un poco en calor, como estuviera quieta un poco más, acabaría congelada. Llego siete minutos antes de la hora acordada y como no hacía para quedarse en la calle, entro dentro y se sentó en la mesa más cercana al cristal para que Alexis la viera cuando llegara. Se pidió un chocolate caliente para entrar en calor y esperó. La pelirroja llegó 10 minutos después, entró y busco a Beckett, cuando la encontró se acerco a ella y se sentó enfrente.
Alexis – Hola.
Kate – Hola.
Alexis – Hace frío ¿Verdad?
Kate – Si, la verdad es que si – Dijo mirando por la ventana.
Alexis - ¿Qué vamos ha hacer hoy? – Pregunto asustada.
Kate – Hoy simplemente hablar, aunque creas que es una tontería. Has estado dos meses ocultándolo a la gente y te vendrá bien hablarlo con alguien.
Alexis – Si, bueno sobre eso, no llevo dos meses tomando drogas.
Kate - ¿Entonces desde cuando?
Alexis – Desde que te dispararon – al oír aquello, la cara de la detective cambio de repente.
Kate -¿Desde que me dispararon?
Alexis – Si. Vi como te disparaban y nunca es agradable ver como alguien pierde la vida delante de ti y mucho menos de alguien que conoces. Me importas Kate, y aunque después del disparo nuestra relación empeoró, siempre te he querido como a una madre, la madre que nunca tuve. Mi padre intento salvarte, pero no lo consiguió y en parte me alegro porque si hubiera llegado un poco antes, puede que el hubiera muerto. Después de que te disparasen, mi padre cambio por completo. Te dijo que te quería pero tú le ignoraste, le dijiste que no te acordabas de nada. Pero la mentira no te duró para siempre y mi padre lo descubrió. vi., como después de que te oyera decir que recordabas cada segundo de tu tiroteo, se derrumbo por completo. Nos dijo a mi abuela y a mí que te avergonzaba que él te quisiera.
Kate - ¿Qué? ¿Por qué me iba a avergonzar eso?
Alexis – Se te declaro y tu lo ignoraste, te pregunto miles de veces que si te acordabas de algo del día del disparo y tu siempre decías que no.
Kate – Pero no era porque me avergonzara de que tu padre me quisiese sino que yo no estaba preparada para seguir adelante. Llevo enamorada de tu padre desde el primer día que le vi, jamás estaría avergonzada de que tu padre me quisiera.
Alexis - ¿Me prometes que no le harás daño?
Kate – Eso nunca – La pelirroja sonrió y siguió hablando.
Alexis – Bueno, odiaba ver a mi padre así y como no podía hacer nada por el, un amigo me hablo de las drogas y en una fiesta, dije bueno porque no y las probé. Al principio solo era simple diversión algún que otro día pero…
Kate – Pero cuando quieres parar no puedes. Necesitas seguir tomándolas porque sino sientes que te derrumbas ¿verdad? Recuerdos empiezan a volver a tu cabeza y no puedes evitarles.
Alexis – Si…
Kate – Nos va a llevar mas tiempo del que tenía previsto curarte pero creo que si todo va bien, en navidad estarás completamente limpia.
Alexis - ¿Enserio?
Kate – Si. Cuando mi hermano se enteró, llevaba año y medio consumiéndolas. Tarde un mes en dejar de tomarlas. Pero también depende de ti.
Alexis – Siento preguntar pero… ¿Por qué empezaste a tomarlas?
Kate – ¿Te parece si vamos a dar un paseo?
Alexis – Pues claro, vamos – Dejaron la cuenta y se marcharon. Empezaron a caminar sin rumbo alguno y durante unos minutos solo se oía el ruido del tráfico y algunos pájaros. Hasta que llegaron a un parque. El parque donde Castle y Beckett estuvieron hablando una vez. Se sentaron las dos en los columpios y Kate comenzó a hablar.
Kate – Cuando nos mudamos a Usa, solo tenía a mi hermano. No conocía a nadie más. Todos mis amigos y familiares estaban en España y mi padre había desaparecido. Ninguno de los dos sabíamos donde estaba a si que solo nos teníamos el uno al otro. Yo me pasaba la mayor parte del día en mi habitación llorando sola, porque mi hermano estaba en el trabajo. Un mes después de llegar aquí, fui al instituto. Allí me junte con mala gente entre ellos mi camello. Las drogas hacían que me olvidara de mi madre y de mi padre, me hacían sentir como si todo fuera bien. Y todo me fue bien hasta que un día mi hermano me vio inyectándome. Aarón prácticamente era un alcohólico. Para entonces tenía 18 años pero comenzó a beber a los 15. Cuando se enteró de que consumía drogas, tiro cualquier bebida que tuviera alcohol y dedico todo su tiempo a limpiarme. Se culpaba que hubiera hecho eso. Me acuerdo de que un día me pidió perdón por no haberme cuidado y haber estado todo su tiempo libre bebiendo. Le dije que no pasaba nada, que al igual que yo me desahogue con las drogas, el se desahogo con el alcohol.
Alexis – Lo siento – Dijo entristecida.
Kate - ¿Por qué?
Alexis – Por hacerte recordar todo esto.
Kate – No tienes que sentirlo Alexis parte de la culpa de que estés así es mía y lo mínimo que puedo hacer es ayudarte – Dijo mientras unas lagrimas corrían por su cara – Sabes, lo malo de los recuerdos es que te transportan a momentos que sabes que no se van a volver a repetir – Dijo mientras se limpiaba las lagrimas con las manos – Creo que ya ha sido suficiente por hoy. ¿Te acompaño a casa?
Alexis – Si, pero antes quiero preguntarte una cosa más.
Kate – Pues claro, di.
Alexis – ¿Que te hizo cambiar de opinión respecto a mi padre?
Kate – Cuando me entere de que mi hermano podía morir, vi que nadie tiene el futuro asegurado, y que no hay que perder ni un minuto de la vida – Dijo sonriendo y guiñándola un ojo – Vamos, empieza a hacer más frío.
Alexis – Si, vamos – Y las dos se fueron camino a casa de Castle. Dos manzanas antes de llegar, Kate vio una ferretería y la dijo a la pelirroja que esperara un minuto que tenía que hacer una cosa. Al cabo de unos minutos, la detective salió con una copia de las llaves de su casa y se encontró con la mirada de curiosidad de unos ojos azules, igualitos a los de su escritor favorito.
Kate – Son para mi hermano – Dijo sonriéndola y siguió caminando.
Cuando llegaron al portal del edificio de Castle, Alexis sacó sus llaves y abrió la puerta. Subieron en ascensor hasta el loft y una vez allí, miraron el reloj.
Alexis – Wow, son las 14:30. Seguro que mi padre estará sentado en el sofá esperando a que leguemos – La chica iba a meter las llaves en la cerradura cuando la puerta se abrió haciendo que ambas se sobresaltaran - ¡Que susto papa!
Kate – Dios Rick, no vuelvas ha hacer eso – Dijo con la mano en el pecho.
Rick –No pretendía asustaros – Dijo dando un abrazo a su hija – bueno y… ¿Qué tal la mañana de chicas?
Alexis – Bien, bastante bien – Dijo guiñando un ojo a la detective, quien estaba ahora agarrada de la cintura por los brazos del escritor.
Rick – ¿Tú tampoco me vas a contar nada? – Dijo imitando estar ofendido.
Kate – Lo siento, pero no – Y le besó. Castle correspondió encantado y la pelirroja sonrió.
Rick - ¿Te quedas a comer? – Dijo después de separar sus bocas.
Kate – Me encantaría, pero seguro que mi hermano esta esperando a que llegue para hacer la comida – Dijo dándole otro beso.
Rick – Jo, yo quería que te quedases – Dijo haciendo pucheros.
Kate – Tengo una idea, ¿Qué tal si quedamos esta tarde para dar un paseo? – Dijo pasándole las manos por detrás de su cuello.
Rick – Por mi genial pero… ¿No tienes que ir a comisaría?
Kate – No, es domingo por la tarde.
Rick – Entonces trato hecho.
Kate - ¿Quedamos a las cinco menos cuarto en la cafetería de enfrente de la comisaría?
Rick – Allí estaré. Te quiero.
Kate – Y yo – Se dieron un último beso y se despidieron hasta la tarde.
