18

Cuando Kate llego a su casa, se encontró a Aarón y Avril sentados en el sofá, dormidos. Avril estaba recostada en Aarón, con su cabeza apoyada en el hombro de su hermano. Fue a su habitación y cogió la manta que había dejado encima de la cama al despertarse, se acerco a los dos tortolitos y les puso la manta por encima. Después de asegurase de que la manta les tapaba bien, fue a la cocina y para su sorpresa, se encontró con un trozo de lasaña. La puso en un plato, y mientras se calentaba unos minutos en el microondas, cogió un vaso de agua y se sentó en la mesa para comerla. Mientras saboreaba la deliciosa lasaña que había hecho su hermano, se fijó que había una nota en el frigorífico, sujeta de un imán. Se acerco a ella y vio que estaba escrita en español.

*Katie, muchas gracias por dejar que nos quedemos Avril y yo en tu casa. Me alegro de que os llevéis bien entre vosotras. En un principio tuve miedo de que no os cayerais bien y que bueno… Te hemos dejado un trozo de la lasaña que tanto te guste en la encimera. Dentro del frigorífico, tienes también un trozo de tarta de chocolate rellena de nata, tal y como la hacia mama. Es mi forma de agradecerte lo que estas haciendo por mí en estos momentos.

Un beso: Tu hermano mayor.*

Después de leer la nota, Beckett cogió un bolígrafo de la mesa más próxima al comedor y se puso a escribir por detrás de la nota que si hermano le había escrito.

*No tienes que darme las gracias, es lo menos que puedo hacer. Gracias por el trozo de lasaña y la tarta estaba muy rica. Avril es una buena chica, no lo fastidies.

Te quiero.*

La leyó otra vez y cuando estuvo satisfecha la colgó en el frigorífico al igual que hizo su hermano. Sacó el trozo de tarta y, como bien puso en la nota estaba deliciosa. Cuando terminó, con el menor ruido posible, metió las cosas en el lavavajillas y se dirigió a la habitación con el fin de prepararse para su "cita" con el escritor. Se metió en la ducha y se tomo su tiempo para relajarse. Cuando terminó, se enrosco una toalla en el cuerpo y otra en el pelo y salió del cuarto de baño. Abrió el armario y se puso a escoger la ropa que se pondría, pero su móvil empezó a sonar y fue hacia la mesilla para cogerle. Lo que no se esperaba era la persona que la llamaba.

Kate – Beckett.

Gates – Inspectora Beckett.

Kate – Hola señor. No esperaba que me llamase.

Gates – La necesito en comisaría en 30 minutos. Tengo que hablar con usted – La detective miro su reloj. Las 15:30, le quedaba una hora y cuarto para su cita con Castle a si que accedió a ir. Además, la comisaría le pillaba cerca de donde habían quedado.

Kate – De acuerdo señor. A las 16:00 estaré allí.

Gates – Eso espero – Y dicho esto, la detective colgó. Se acercó al armario otra vez y decidió ponerse unos vaqueros, con unas botas de tacón alto, una camiseta de manga corta y una sudadera. Se lo probó y se miró al espejo, iba diferente a otros días, pero dado que estaban en diciembre y hacía frío, decidió quedarse así. Una vez vestida, se volvió a meter en el baño y se quito la toalla del pelo. Unos rizos casi tirabuzones se había formado en su pelo y la verdad es que la gustaba. Con el pelo así se parecía mucho a si madre. Cogió el secador y lo puso en marcha, para no salir con el pelo mojado a la calle y coger un constipado. Con el pelo ya secó, busco su cazadora y metió su móvil y sus llaves en diferentes bolsillos. Miró el reloj, las 15:45. La daba tiempo a ir a pie a comisaría. Salió de su habitación y se dirigió al sofá donde Aarón y Avril estaban dormidos. La detective se acerco a su hermano y tras darle un beso en la frente, salió de su apartamento.

Mientras iba camino de la comisaría vio como las tiendas empezaban a poner los adornos de navidad. No había una tienda en la que faltaran las luces. Algunas blancas, otra rojas, otras verdes, y otras de infinitos colores que parpadeaban. Miles de bolas redonditas colgaban de cualquier lugar, y, en las tiendas mas navideñas, había árboles decorados con un sin fin de cosas. Cuando se quiso dar cuenta, se encontraba enfrente de la comisaría. Miro el reloj y vio que eran las 15:53. Quedaban siete minutos para la hora acordada con Gates, pero decidió subir, al menos estaría calentita.

Una vez arriba, se fue a la sala de descanso y se preparó un café. Supuso que Gates tardaría en llegar porque no estaba en su despacho y que mejor forma que relajarse un poco que tomándose un buen café. Tardo unos minutos en prepararlo, y mientras se lo tomaba se sentó en una de las sillas a esperar a la capitana. A las 15:57 apareció Ryan por el ascensor junto a Espo. Estos se acercaron a la detective y al igual que ella, se prepararon un café.

Espo – Hey jefa, ¿que haces aquí?

Kate – Gates quiere verme.

Ryan - ¿A ti también?

Kate – ¿Os ha llamado a vosotros?

Espo – Si, ¿Qué querrá decirnos?

Kate – Ni idea, pero será mejor que vayamos hacia su despacho – Dijo al fijarse en que la capitana ya había llegado y les estaba observando. Los tres se dirigieron al despacho de Gates y Ryan, quien entró el último, cerró la puerta.

Gates – Supongo que estaréis extrañados por esta reunión inesperada.

Kate – La verdad es que si.

Gates – Verán, debido a que están involucrados en el caso de Aurora Stewart, sobre todo usted inspectora Beckett – Dijo al ver como Kate iba a protestar – Y dado a que las Navidades están al caer, he decidido ampliar sus vacaciones. Mañana vendrán a terminar el papeleo que les quede y, por la tarde a las 17:00 estarán libres. A partir de esa hora, no les quiero volver a ver hasta mediados de Enero.

Kate – Pero… - Gates no la dejo continuar.

Gates – Pero nada. Lo harán así, quieran o no – Kate pensó en que, aunque ella quisiera investigar el caso de hermano, les arruinaría las navidades a sus amigos a si que decidió que dejaría la investigación para cuando volvieran de España. Además, la apetecía estar un tiempo junto a si hermano.

Kate – De acuerdo señor.

Gates – Detective Esposito, Detective Ryan, ¿Algo que decir?

Espo – No señor.

Ryan – Nada señor.

Gates – Esta bien, si ninguno tiene nada que decir, ya pueden irse, y recuerden mañana a las 16:00, desaparezcan de la comisaría – Los tres salieron y se quedaron un rato hablando en la sala de descanso sobre la noticia que les acababa de dar Gates.

Kate – Bueno – Dijo sentándose en un sofá de la sala – Ya que Gates no acaba de dejar libre casi todo el mes de diciembre… ¿Os parece bien si marchamos la semana que viene a España?

Espo – Por mi encantado.

Ryan – Lo hablare con Jenny, pero seguro que no pondrá ninguna pega.

Kate – De acuerdo, llamare a Castle y le diré los cambios, Espo ¿te encargas de avisar a Lanie de los cambios?

Espo – Si

Kate – Vale, Ahora vuelvo – Salió de la sala y se metió en la habitación donde solían recibir a los familiares de las victimas.

Rick – ¿Estas desando verme que no puedes aguantar hasta las 16:45?

Kate – No, no te llamo por eso. Verás, estoy en comisaría, Espo y Ryan también, Gates quería hablar con nosotros.

Rick – ¿Tenéis que hacer el turno de Navidad? – Dijo desilusionado.

Kate – Todo lo contrario, nos ha dicho que nos dejara libres el domingo por la tarde y que no tenemos que volver hasta Enero.

Rick - ¡Enserio! – Ahora su voz sonaba animada – Entonces cambiare los billetes para el lunes por la mañana y así llegaremos a España el Martes 11.

Kate – ¿Puedes hacerlo?

Rick – Pues claro, por cierto, nuestra cita sigue en pie ¿No?

Kate – A las 16:45 en la cafetería de enfrente de la comisaría.

Rick – Nos vemos en…40 minutos. Te quiero.

Kate – Yo también – Y dicho esto, colgó. Después de respirar hondo un par de veces, volvió a la sala de descanso donde sus dos compañeros estaban hablando sobre que llevarían en la maleta para su viaje.

Espo – Enserio tío, yo que tu me metería ropa de abrigo, dicen que en España hace mucho frío.

Ryan – Oh vamos, no puede hacer tanto.

Kate - ¿Cuántas veces me habéis visto con abrigo?

Espo – ¿Con abrigo abrigo, o chaqueta?

Kate – Abrigo.

Ryan – Creo que nunca.

Kate – Exacto, en España suelo ir con abrigo, guantes, bufanda, gorro…

Ryan – Vale, lo he pillado, hace mucho frió.

Kate – Si – Dijo sonriendo – Espo ¿Has avisado ya a Lanie?

Espo – No, pensaba bajar ahora.

Kate – Deja, ya voy yo – Sabía que su amiga le tenía preparada una larga charla, pero prefería hablar con ella ahora, que luego delante de todos, a si que decidió bajar y así, si veía que la charla se iba de lugar, tenía excusa para irse, ya que había quedado con Rick. Se monto en el ascensor y bajó hasta la morgue, donde su amiga, al ver quien entraba por la puerta, se cruzo de brazos, sin apartar su mirada.

Lanie – Mira quien se deja aparecer por aquí…

Kate – Hola Lanie, venía a decirte que marcharemos a España el lunes por la tarde.

Lanie – ¿Solo para eso? ¿No crees que tienes que contarme algo más? Quizá, algo relacionado con el chico-escritor…

Kate – Hombre Lanie, hombre-escritor y no, no tengo nada que contarte.

Lanie – ¿A no? Pues la sonrisita que llevabais los dos al salir del ascensor no dice lo mismo…

Kate – No se te escapa una ¿verdad? – Dijo sonriendo

Lanie – Eso quiere decir... ¡¿Estáis juntos?!

Kate – Si Lanie, estamos juntos – La detective, al ver que su amiga iba a gritar, la tapó la boca con un movimiento rápido, pero aun así, su fuerte y agudo grito se oyó, a lo que los dos detectives de la sala de descanso bajaron a ver que había ocurrido.

Espo - ¿Estáis bien?

Kate – Si.

Ryan – ¿A que ha venido ese grito?

Kate – Esta – Dijo señalando a su amiga – que casi la da un soponcio.

Espo - ¿Por qué?

Kate – ¡Por nada! – Dijo rápidamente y levantando un poco la voz.

Lanie – Pues veréis, Kate y…

Kate - ¡Lanie! – Dijo alterada, no quería que los chicos se enterasen, no por ahora.

Lanie – Vale, ya me callo.

Espo – Muy mal jefa, ¿no nos lo vas a contar?

Ryan – Eso jefa, ¿y nosotros que? Necesitamos estar informados…

Kate – Por ahora no. Y tu – Dijo señalando a su amiga – Te quedas sin detalles por el grito que has pegado. Así aprenderás a controlarte.

Lanie - ¿Qué? Oh vamos Cielo, cuéntame algo.

Kate – No – Dijo mientras se dirigía a la puerta y salía por ella - ¡Y mas te vale no decir nada! – Dijo gritando mientras se iba por el pasillo. Durante la conversación había mirado el reloj. Eran las 16:45 y probablemente Rick la estaría esperando.