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Subió por el ascensor y una vez arriba, cogió su chaqueta y se volvió a montar en el ascensor para bajar. Salió a la calle y un viento frío choco contra su cara. Eso hizo que un pequeño escalofrío recorriera todo su cuerpo. Rastreo la zona desde el semáforo, para localizar al escritor, pero no lo vio y cuando se puso en verde, cruzó la calle con el fin de poder encontrarle. Le buscó, pero no había ni rastro de él a si que se apoyo en la pared de la cafetería donde habían quedado y le esperó durante unos minutos. Mientras permanecía apoyada en la pared, vio en un escaparate un objeto, que la llamo la atención. "Es perfecto" pensó, a si que decidió entrar a la tienda para comprarlo. Salió a los cinco minutos con una bolsa agarrada de la mano, en la cual dentro había un objeto envuelto. Nada más que se abrieron las puertas de la tienda para dejarla salir, busco con la mirada al escritor y está vez, allí estaba él, con una sonrisa en la cara mirando al móvil. Al cabo de unos segundos, el escritor guardo su móvil e inmediatamente después, el de la detective empezó a sonar. Esta le sacó de su bolsillo y vio que era un mensaje, como no, de Rick:
"Hola preciosa.
Tengo un cambio de planes. Ya que el lunes por la tarde marchamos a España y no vamos a poder estar mucho tiempo solos, he pensado hacer algo especial para los dos. Simplemente fíate de mí. Yo me encargo del resto.
Te quiero Rick.
Al leer eso, la detective no pudo evitar sonreír. Cruzó la carretera pensando que habría planeado y aprovecho que el escritor estaba de espaldas para acercarse a él y abrazarle por detrás.
Kate – Hola – Dijo sonriente.
Rick – Hola preciosa – Dijo dándosela la vuelta para besarla.
Kate - ¿Qué tienes planeado? – Dijo dándole otro beso.
Rick – Es Top-Secret, ya lo veras cuando lleguemos – Dijo guiñándola un ojo – Sabes… me gusta esta forma de saludarnos.
Kate – Lo se, a mi también – Dijo abrazándole.
Rick – Te he echado de menos.
Kate – Y yo – Dijo entrelazando sus dedos con los de él - ¿Vamos? Me muero de ganas por ver lo que has planeado.
Rick – Claro, vamos – Y los dos empezaron a caminar, rumbo a la sorpresa que el escritor la tenía preparada.
Mientras se saludaban, dos detectives salían a la calle, después de estar metidos en comisaría, manteniendo una conversación sobre algo ocurrido minutos antes.
Espo – ¿Qué crees que es lo que nos ocultan las chicas? – Dijo intentando llamar la intención de Ryan, pero este estaba asombrado mirando a la pareja – Tío, ¿Me estas escuchando?
Ryan – Colega, mira hacia la cafetería. Creo que ahí tienes la respuesta a tu pregunta – Esposito, hizo caso a su compañero y al igual que él se quedo atónito.
Espo – ¡Beckett y Castle! ¿Desde cuando llevan juntos?
Ryan – Ni idea tío, los acabo de ver ahora.
Espo – Sabes, creo como sus compañeros que somos, nuestro deber es averiguar si todo va a ir bien ¿no crees? – Dijo mientras sacaba su móvil.
Ryan – Hey, ¿que vas a hacer?
Espo - ¿Tu que crees? Sacarles una foto bro. Así si nos lo niegan…
Ryan – Tío, eres genial – Dijo apartándose para que Esposito tuviera un buen ángulo para al foto.
Espo – Y… ya esta. Foto hecha, haber como nos lo rebaten ahora.
Ryan – Vamos, se están yendo – Y los dos se pusieron en camino, siguiendo a la pareja.
La detective y el escritor, estuvieron paseando un rato, sin decir palabra, simplemente disfrutando de la compañía del otro. A la vez, los dos detectives les seguían a unos 100 metros, uno de ellos con un periódico y otro con unas gafas de sol y una gorra, que se compro minutos antes en un puesto por dos dólares, para no ser reconocido si la pareja se giraba.
Ryan – Oye, ¿porque tengo que llevar yo las gafas y tu el periódico?
Espo – Porque he cogido el periódico antes que tu. ¿Qué más te da?
Ryan – Un hombre con unas gafas de sol y una gorra en pleno diciembre…Voy haciendo el ridículo.
Espo – Si prefieres ponerte un pasamontañas… Allá tú – Ryan protesto pero siguió con las gafas puestas – Vamos, han cruzado la calle a la derecha.
Entretanto, el escritor se estuvo preguntando que había en esa bolsa que llevaba la detective. Alguna vez intento mirar dentro con disimulo pero lo que quiera que sea estaba envuelto.
Rick – Mierda – Dijo muy bajito.
Kate - ¿Qué pasa? – Dijo algo preocupada.
Rick – Nada, es solo que… ¿Qué es eso? – Dijo señalando la bolsa
Kate – ¿Esto? – Dijo levantándola – Un regalo.
Rick - ¿Para quién?
Kate – Para ti
Rick - ¿¡Enserio!? – Dijo muy ilusionado – A ver…
Kate – No – Dijo apartando la bolsa de golpe – Es para cuando estés en España.
Rick – Oh vamos… déjame verle ahora por favor.
Kate – No Rick, si le quieres tendrás que esperar a que estemos allí.
Rick – Jo – Dijo haciendo pucheros – Al menos dame una pista.
Kate – Esta bien. Es algo que te va a gustar.
Rick - ¿Y ya esta? ¿Esa es la pista?
Kate – Si, esa es la pista. No te voy a decir nada más.
Rick - ¿Estas segura? – Dijo con tono de superioridad
Kate – Si, estoy segura.
Rick – Vale, como tu quieras, no lo abriré hasta que estemos en España – Dijo con una sonrisa maliciosa.
Kate - ¿Qué estas tramando?
Rick – Lo siento, pero no te lo puedo decir. No hasta que estemos en España.
Kate – ¿Enserio?
Rick – Lo siento mi amor, pero es un secreto – Dijo poniendo su dedo índice sobre los labios de ella. Unas extrañas mariposas habían salido de repente en el estomago de la detective, cuando Castle la había llamado "mi amor" – Mira, entre tanta charla hemos llegado – Kate se paró a fijarse en donde estaban. Un embarcadero, con una barca y dos remos en su interior.
Alex – Señor Castle, le estaba esperando.
Rick – Hola Alex, gracias por dejarme la barca.
Alex – No hay de que – Dijo estrechándole la mano – Ten, dos chalecos salvavidas por si os caéis.
Rick – Entendido.
Alex – Disfrutad del paseo.
Kate – Gracias.
Rick – Gracias – Y Alex se marcho a su cabaña de madera a pocos metros de allí
Kate – Wow Castle, esto si que no me lo esperaba.
Rick – Lo se, por eso lo he hecho.
Kate – Gracias de verdad – Dijo dándole un beso. El cual él respondió agarrándola de la nuca y juntándolos más.
Rick – ¿Montamos? – Dijo cuando se quedaron sin aire y se separaron
Kate – Si – El escritor entró primero y le tendió la mano a ella para que montase. Una vez los dos estuvieron en la barca, Rick desanudo la cuerda atada a la barca y empezó a remar, embarcándoles a los dos en su primera cita.
