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Kate – Al fin… - Dijo tomando la última salida de una rotonda. Un cartel con "Santovenia de Pisuerga" les daba la bienvenida al pueblo. A la izquierda, un gran campo verde lleno de árboles. Rick reconoció enseguida ese sitio. Allí se tomó aquella foto en la que su querida musa estaba subida a caballito en su hermano. Apenas había cambiado el lugar. A la derecha, unos edificios de ladrillos rojos hacían más moderno el pueblo, se notaba que se habían construido después que el resto. Siguieron todo recto, por la calle principal, hasta la última salida que había a la derecha, donde más adelante, giraron a la izquierda. Como era de madrugada, el pueblo estaba desierto, únicamente iluminado por la cálida luz amarilla que derrochaban las farolas. Depuse de tomar la primera salida de otra rotonda, y de girar a la derecha en la segunda salida. Llegaron a la calle donde se encontraba la casa de los hermanos durante su infancia. Cuando Kate cogió un mando y abrió la puerta de los coches de un gran chalet de dos pisos, todos se quedaron observando la casa con los ojos abiertos como platos.
Rick - ¿Y el rico soy yo? – Dijo sin apartar la vista de la casa.
Alexis – Es enorme…
Ryan – Ya lo creo.
Lanie – Cielo, primero me ocultas que eres española, luego que seguías teniendo tu casa aquí y ahora, que la casa tiene dos pisos… ¿Qué más cosas ocultas?
Kate – Cualquier cosa que no sepáis, lo averiguareis mientras estemos aquí – Dijo entrando al jardín con el coche. Creyeron que con ver la parte delantera de la casa habían visto todo, pero se equivocaban. Tres escalones te permitían acceder al porche donde estaba la puerta secundaria de la casa junto a otras dos corredizas que conectaban con dos habitaciones. Enfrente de las puertas corredizas, una zona de césped y más adelante, una piscina con sus hamacas y sillones, rodeada por una valla que separaba la zona de la piscina, del césped y de una zona de cultivo. A uno de los lados del césped, se encontraba un pequeño parque de arena, con un techo hecho de parras de uvas, donde todavía quedaba alguna pasado ya el tiempo de recogida. La detective metió el coche en el garaje, el cual era independiente de la casa. Se encontraba a 10 metros de esta. Cuando aparcó, todos se bajaron deprisa, cogiendo las maletas para salir a observar la increíble casa. Los hermanos, con calma, recogieron sus maletas y salieron al jardin de la casa donde sus amigos estaban mirando cada detalle con suma atención.
Aarón – Amigos, nuestra casa, es vuestra casa.
Kate – ¿Que os parece si ahora vamos a dormir un rato y si eso ya mañana vemos la casa más afondo?
Rick – Si claro pero… ¿Hay camas suficientes para todos?
Kate – Sí. Vamos – Se acercó a la puerta secundaria y sacó un puñado de llaves. Buscó la correspondiente y la abrió. Entró dentro, seguida por su hermano y dos minutos más tarde por sus compañeros quienes se habían quedado embobados viendo la casa. Nada más entrar por la puerta, estaba el comedor, separado de la cocina por una encimera de granito. El comedor estaba formado por una mesa con seis sillas, un televisor y una especie de zona de descanso incrustada en la pared con dos sofás y una mesa. Salieron al hall donde se podía ir por 5 direcciones. Uno justo a la derecha nada más salir de la cocina, el cual era un baño. Otra un poco más adelante, también a la derecha se entraba al gran salón formado por una tele de 22 pulgadas, dos sofás y millones de figuritas de elefante, junto con fotos de la familia. También desde el hall, se podía salir a la calle por la puerta principal, subir al piso de arriba por unas escaleras de caracol hechas de madera o cruzar una puerta que lleva al pasillo de las habitaciones. Debido al cansancio que llevaban todos, se fueron directos a las habitaciones.
Lanie – Kate cariño, dinos en que habitación vamos cada uno, tengo mucho sueño – Dijo bostezando.
Kate – Vale, Alexis, tu puedes dormir en mi habitación, la primera puerta a la izquierda y Martha, si a Aarón le parece bien, puedes dormir en la suya que es la segunda puerta a la izquierda.
Aarón – Claro, no hay problema.
Martha – Gracias querido – Y dicho esto, ambas se metieron en las que serían sus habitaciones durante un tiempo.
Kate – Ryan y Jenny, vosotros podéis dormir en la de invitados, la primera puerta a la derecha y Espo y Lanie en la segunda puerta a la derecha.
Lanie – Quieta ahí. ¿Quién te ha dicho que yo vaya a dormir con Javi?
Kate – Oh vamos, lo estas deseando. Habéis vuelto hace un par de semanas ¿Verdad?
Espo - ¿Co…Como lo sabes?
Ryan – Somos detectives tío – Tras decir eso, ambas parejas se metieron en sus habitaciones, quedando en el pasillo Kate, Avril, Aarón y Rick
Kate – Aarón, vosotros podéis dormir en la otra habitación de invitados ¿No hace falta que te diga donde esta verdad?
Aarón - ¿Estas segura? ¿No prefieres que duerma yo en la de Papa y Mama y tu dormir en la de invitados?
Kate – Si, estoy segura. Y ahora vete a dormir – Dijo dándole un beso en la mejilla.
Aarón – Esta bien – Y agarrando a Avril de la mano, cruzaron la tercera puerta a la izquierda. El escritor y su musa, después de que todos se metieran en sus habitaciones, giraron a la derecha al final del pasillo, para entrar en la habitación. La detective se quedó apoyada en el marco de la puerta mirando la confortable habitación.
Rick – Si no quieres que duerma aquí porque era de tus padres, puedo dormir en el sofá. Me acomodo muy rápido – Dijo acercándose por detrás y abrazándola por la cintura.
Kate – No – Dijo dándose la vuelta para quedar cara a cara – Dormirás aquí, conmigo – Dijo besándole.
Rick - ¿Estas segura? – Susurro en sus labios.
Kate – Si – Dijo profundizando el beso. Los dos entraron y cerraron la puerta. Él se quitó el pantalón y la sudadera, quedándose simplemente con sus boxers mientras ella se quitaba los pantalones y la camiseta para ponerse un fino camisón por encima. Se metieron en la cama y se abrazaron mutuamente. Al cabo de una hora, cuando la respiración del escritor se había acompasado, la detective se deshizo como pudo del abrazo y se levantó. No venía con el plan de dormir, porque sabía que esta casa la traería muchos recuerdos, pero no quería que él se quedara también sin dormir por ella así que espero a que se durmiera para levantarse. Con sumo cuidado, se dirigió a la cocina, donde para su sorpresa se encontró la luz encendida y a su hermano sentado en la mesa con una taza de leche caliente.
Aarón – Hey – Dijo con una voz triste y desanimada.
Kate – Hey – Le contestó ella con el mismo tono.
Aarón - ¿Tampoco puedes dormir?
Kate – No, me trae tantos recuerdos que… - Dijo mientras que una lagrima recorría su mejilla.
Aarón – Oh pequeña, no llores – Dijo levantándose para abrazarla.
Kate – Y no quiero pero… - Dijo acercándose a él y abrazándole.
Aarón – Lose, eso es lo malo de los recuerdos, que te llevan a un momento que sabes que nunca se va a volver a repetir.
Kate – Si…Menos mal que te tengo a ti – Dijo mirándole a la cara.
Aarón – Siempre me tendrás, siempre – Dijo volviendo abrazarla. Cuando se separaron, ella abrió el frigorífico y sacó una botella de leche. Cogió una taza del armario y la lleno de leche, la metió en el microondas y la puso 2 minutos a calentar, mientras sacaba el cola-cao y lo llevaba a la mesa donde su hermano se había vuelto a sentar. El microondas pitó, pasados esos dos minutos y recogió la taza y la llevo hasta la mesa, cogiendo por el camino de un cajón una cucharilla y se sentó en la mesa. Abrió el bote de cola-cao y se echó una cucharada. Lo removió con fuerza y una vez disuelto, empezó a beber. Miró el reloj, las 5:45 de la mañana.
Kate - ¿Qué tal con Avril?
Aarón – Bien – Dijo encendiendo la televisión – Esta en la cama. No quería que se quedara desierta conmigo porque estaba muy cansada a si que me metí en la cama con ella y cuando se durmió vine aquí.
Kate – Pues entonces lo mismo que yo. Pero tú deberías estar descansando. No tienes curadas del todo las heridas.
Aarón – Bah, no es para tanto. Además, digas lo que me digas, no pienso acostarme otra vez.
Kate – ¿Qué te parece… - Dijo mientras cubría toda la taza con sus manos para calentarlas – si mañana damos un paseo por el pueblo para que le vayan conociendo?
Aarón –Bien, además, estaremos cansados y podremos venir en cuanto queramos.
Kate - ¿Y por la mañana que hacemos? – Preguntó.
Aarón – Umm… buena pregunta. Aunque primero espérate a ver si se levantan – Dijo sonriendo.
Kate – Si – Dijo soltando una leve sonrisa.
