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Después de presentarse, entraron a la casa. La detective ofreció a sus primos una taza de café y al pequeñajo una fanta, pero los adultos negaron diciendo que se tenían que ir. La pareja con el crio habían venido para avisar a sus primos que iban a hacer una cena navideña el día 26 en casa de sus tíos.

Sonia – *Al principio íbamos a ir los más cercanos pero cuando dijimos que también ibais a venir vosotros – Señalo a Beckett y Aarón – Se apuntaron todos.*

Kate – *Hace muchos años que no nos juntamos todos…*

Aarón – *Desde que murió mama*

Kate – *Iremos, si a todos les parece bien*

Diego – *Y si no vais, me alegro de haberos visto hoy*

Aarón - *Nosotros también*

Se despidieron entre abrazos y después de tener que llevarse en brazos aTeo, quien había cogido una pataleta por no querer irse, colocaron las bolsas que trajeron Aarón y Alexis en la mesa y fueron sacando todo tipo de bollos: ocho, croissants, palmeras de chocolate, donuts y buñuelos. Lo partieron en trozos y lo pusieron en un plato grande en medio de la mesa para que todos pudieran coger, menos los buñuelos que los hermanos los dejaron para el final.

Espo – Esto está de vicio – Después de meterse un Donet casi entero en la boca.

Avril – Si, está muy rico.

Kate – Lo sé, no hay nada como la repostería Española.

Siguieron comiendo mientras comentaban algo o acordaban que hacer esta tarde. Entre todos quedaron en dar un paseo por el pueblo. Todavía no habían preparado nada de las Navidades ni comprado ningún regalo, pero estaban a día 11, tendrían tiempo suficiente en una semana y media.

Cuando terminaron todo lo que había en el plato, Aarón rajo los buñuelos, 10 de crema y 10 de nata. Cada uno cogió sus dos buñuelos correspondientes, uno de cada tipo. La primera en hablar fue Alexis quien estaba disfrutando con su dulce.

Alexis – Mmmm… esta riquísimo.

Jenny – Si, no hay comparación con los dulces de allí.

Aarón – Pues esperad a probar el resto. Hay muchísimas delicias Españolas.

Kate - ¿Aarón has traído pan?

Aarón – Si, he traído pan.

Kate - ¡Bien! – Se levantó de la mesa y abrió la panera, encontrándose con el alimento que más había añorado desde su marcha a América. Y allí estaban su querida barra, a la cual le faltaba un trozo que debió de ser comido por Aarón y su querida torta de aceite. Cogió la última y la acercó a su oído. La aplasto un poquito y oyó el crujido del pan reciente. Acto seguido, con un cuchillo partió un trozo y sin esperar un segundo más se metió el trozo en la boca.

Rick - ¿Qué es eso?

Kate – Pan – Dijo mientras seguía masticando el trozo.

Rick – Pan… ¿Solo pan?

Kate – No es solo pan… ¡Es Pan!

Rick – Allí también hay pan.

Kate – Ya, pero ese es vuestro pan no este pan – Se acercó a un armario y sacó el pan bimbo – Vuestro pan – Dijo levantando el pan bimbo – Nuestro pan – Dijo levantando el trozo que le quedaba de la torta de aceite.

Aarón – Katie, es solo pan…

Kate – Por eso has mordido la barra ¿No?

Aarón – Um… Si.

Pasaron el resto de la mañana deshaciendo las maletas. Beckett y Alexis se dieron más prisa que el resto porque tenían otra cosa que hacer. Cuando la pelirroja hubo terminado, entro en la habitación de su padre y Kate en busca de ella.

Alexis – Hola – Asomó la cabeza por la puerta.

Rick – Hola calabaza.

Alexis – ¿Donde esta Kate?

Kate - ¡Aquí! – La voz sonó de dentro de un armario – Ahora salgo – La pelirroja miró con cara extraña a su padre.

Rick – Esta guardando ropa o algo así – Levanto los hombros y ladeo un poco la cabeza.

Kate – Ya está – Dijo saliendo del armario – Ven.

Alexis - ¿A dónde?

Kate – Te parece bien… ¿Arriba? Hay un cuarto que se puede cerrar con pestillo, así no nos molestara nadie.

Alexis – Por mi bien, pero si estás muy ocupada, podemos dejarlo para mañana – Dijo algo asustada.

Kate – Tranquila, me importa más lo que vamos a hacer que terminar de ordenar la ropa.

El escritor quien había estado escuchando la conversación, iba encajando poco a poco cada pieza del puzzle hasta llegar a la conclusión que algo estaba pasando con su hija y algo grave. Primero, aquel día en la cena, su musa quería hablar con ella. Después al despedirse, le dijo que estuviera tranquila. Al día siguiente quedaron para verse y Alexis volvió de la cita algo alterada y ahora se van a encerrar en una habitación las dos solas y encima su hija estaba asustada.

Rick - ¿Qué tramáis?

Kate – Nada, ¿Por qué lo dices?

Rick – Lleváis varios días hablando las dos solas…

Kate – Conversaciones de mujeres papa – Y tras darle un par de palmaditas en el hombro, las mujeres desaparecieron dejando a un hombre algo desconcertado. Se quedó pensativo en la habitación pero la intriga le estaba comiendo por dentro y decidió seguirlas.