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Las dos mujeres subieron las escaleras y se metieron en la habitación de la izquierda y cerraron la puerta. Beckett se fijó en Alexis. Estaba asustada. Se le veía en la cara. Pensó durante varios segundos como calmarla un poco. Podía contarla alguna mentira, seguro que con eso la tranquilizaría pero prefirió contarle la verdad y ser sincera con ella.
Kate – Mira, entiendo que estés asustada, de hecho yo lo estaba, pero cálmate un poco. Yo ya he pasado por esto y se lo que se siente. No te voy a decir que es fácil, porque no lo es. Pero una vez que estés limpia todo habrá pasado a ser un recuerdo más de tu vida.
Alexis – Tengo miedo – Confeso, se la veía realmente asustada.
Kate – Escúchame – Se acercó a ella y la cogió las manos con delicadeza – Voy a hacer todo lo que pueda para que te recuperes del todo y te prometo que hasta que no lo consiga no pararé.
Alexis – Gracias – Dijo sonriendo en forma de agradecimiento mientras una lagrima recorría su rostro – Sabes, no me imagina que hubiera pasado si…
Kate – Espera – Se acercó a una pizarra que había colgada en la pared y cogió un bolígrafo "Tu padre está subiendo por las escalera" Miro a la pelirroja y volvió a escribir "Sigue hablando de algo" La joven asintió con la cabeza.
Alexis – Bueno… ¿Qué tal con mi padre?
Kate – Bien – Volvió a escribir "¡Eso no! – La chica se acercó a la pizarra cogió otro bolígrafo y escribió "Vamos a picarle por haber venido a espiarnos, pregúntame por la universidad" - ¿Y la universidad? ¿Te gusta?
Alexis – Si, además he conocido a un chico. Es encantador y muy atento.
Kate – Oh… ¿Y algo en especial de él?
Alexis – Es motero y esa chupa de cuero le sienta genial – Al oír la palabra motero, el escritor, quien tenía la oreja pegada a la puerta casi suelta un grito pero en su lugar, descargo la adrenalina mordiéndose el puño – Y también me ha dicho que hace tatuajes y que si alguna vez me planteo hacerme uno… - Se oyó un golpe en la puerta y pocos segundos después, esta se abrió de golpe. Dejando paso a un Richard Castle muy enfadado.
Rick – No te harás ningún tatuaje mientras yo siga vivo.
Kate – Rick… ¿Qué haces aquí?
Rick – No me cambies de tema. No te harás ningún tatuaje jovencita.
Alexis – Pero Papa – Dijo reprimiendo la risa.
Rick – Pero nada, y como me entere de que…
Kate - ¿Qué demonios hacías en la puerta? – Le interrumpió, mostrando estar enfadada.
Rick – Os estaba espiando, y menos mal porque si no está – Señalo a su hija – aparece un día por casa con un tatuaje.
Kate – A sí que… espiándonos…
Rick – Si – Apenas prestaba atención de lo que decía, ya que su mirada estaba clavada en su hija y por su cabeza solo pasaban imágenes de la pelirroja con tatuajes.
Kate – Castle… ¡Se puede saber qué hacías espiándonos! – Aumento el tono de voz, mostrando su "falso" enfado haciendo que el escritor saliera de su mundo de yupi.
Rick – Yo… e-es s-so-solo que…
Kate – Castle, estoy esperando una contestación – Se cruzó de brazos y levanto una ceja en signo de impaciencia.
Rick – Y-yo no quería p-pero ver a-a Alexis…
Alexis – Creo que ya es suficiente – Empezó a reírse a carcajada limpia, a la cual se la unió a los poco segundos la otra mujer – Papa, es increíble que hayas llegado a pensar que me pondría un tatuaje.
Kate – Eso decía yo – Apenas podía hablar de la risa – hasta que en mi época rebelde me lo hice.
Alexis - ¿Tienes un tatuaje?
Kate – Si – Se acercó al escritor, quien las miraba incrédulo, le habían engañado – y sé que te encanta – Lo último se lo dijo en un susurro para que solo lo oyera él. Una sonrisa se reflejó en la cara de Castle, pero enseguida volvió a cambiar su semblante serio.
Rick - ¿Ha sido una broma? Es decir… ¿Cómo sabíais que estaba detrás de la puerta? – Seguía sin poder creérselo, tuvo mucho cuidado al subir las escaleras para no montar ningún ruido.
Kate – Te recuerdo que he vivido 14 años en esta casa, y ni te puedes imaginar lo que tuve que agudizar el oído para evitar que Aarón me asustara, pero aun así no sé cómo lo acababa consiguiendo.
Rick – Oh vamos, pero si no he hecho ningún ruido – Siguió protestando, era imposible que le hubiera escuchado.
Kate – No ha sido la escalera sino la baldosa. Ahora vete, y como me vuelva a enterar de que nos espías, te prometo que lo lamentaras – Se oyó tragar sonoramente a Castle.
Rick – Entendido, mis disculpas damiselas – Dijo haciendo una reverencia.
Alexis – Disculpas aceptadas.
Rick – Y usted Lady Beckett, ¿Acepta mis disculpas?
Kate – Por supuesto Lord Castle, pero que no se vuelva a repetir.
Rick – Prometido – Y tras darle un corto beso en los labios, desapareció tras la puerta.
Las dos mujeres se miraron durante varios segundos y después explotaron en carcajadas. La detective noto como Alexis se había tranquilizado con la visita de su padre, aunque fuera sin avisar. Cuando ambas cesaron su risa, la pelirroja recordó a Rick poniéndose tenso al darse cuenta del enfado de su novia y decidió hablarlo con ella con la intención de posponer, aunque fueran unos minutos, su sesión de las drogas. Seguía asustada.
Alexis – ¿Te has dado cuenta de lo nervioso que se a puesto mi padre cuando le has gritado?
Kate – Si, es una buena táctica cuando quiero algo – La guiño el ojo y para asombro de la joven, Beckett se puso lo más seria que pudo – Alexis, sé que te dije que te ayudaría con el tema de las drogas y lo haré, pero…
Alexis - ¿Pero que? – Pregunto la chica asustada. No sabía lo que la iba a decir, igual la negaba ayudarla por miedo a que su padre se enfadara con ella por no contárselo o ya se lo había contado y por eso subió a espiarlas para comprobar si era cierto. Miles de escenas como esa, aumentaron el miedo de la pelirroja.
Kate – Mejor te explico lo que haremos y luego te cuento el pero – Espero a que la joven asintiera y continuo – Esta bien, después de saber la razón por la cual empezaste a consumir drogas, empieza de verdad la recuperación. Cada día o cada dos, depende de tu reacción, te suministraremos la droga, cada día una dosis menos a la anterior y así poco a poco llegara el día en el que no te hagan falta. Y aquí llega el pero… he estado hablando con mi hermano dado que esta mañana cuando fuisteis a por el desayuno se lo contaste y… será él el que te inyecte la droga.
Alexis - ¿Por qué?
Kate – Sé que te prometí que lo haría yo, pero si lo hago, podría volver a recaer y…
Alexis – Y tu hermano nunca te lo permitiría.
La detective sonrió. Adoraba a esa chica, incluso en los momentos más difíciles, mostraba su madurez. Aquella madurez que ella misma adquirió pocos meses después de que su madre fuera asesinada. Sonrió levemente mientras una lagrimilla recorría su rostro.
Alexis – Entiendo lo difícil que es para ti volver a tratar con las drogas y me impresiona la gran fuerza que tienes, aceptando ayudarme a limpiarme, y no te lo pondré peor obligándote a que seas tú quien las maneje. Pero si te pido que tu hermano no se lo cuente a mi padre.
Kate – Gracias y, tranquila le haré jurarme que no se lo dirá, y si no ya le chantajeare de alguna forma – Ambas mujeres sonrieron - ¿preparada?
Alexis – Preparada.
