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Pasaron varios días, durante los cuales, cada uno se dedicaba a sus "Tareas". Todas las mañanas a las 12:30 los hermanos y Alexis subían al piso de arriba para encargarse del problema de la pelirroja. Para alegría de los mayores, la joven lo estaba llevando bastante bien. Por las tardes, se quedaban en casa descansando o iban a pasear por el pueblo siguiendo el mismo camino siempre hasta llegar al gran campo verde con árboles. Después de pasear, volvían a casa.
Pero aquel día la detective tenía otros planes. La mañana la pasaron como las anteriores. A las doce y media, ella y su hermano junto a Alexis, subían al piso de arriba para el tratamiento mientras, esta vez, Castle, Ryan y Espósito discutían sobre que corbata quedaría mejor para el fin de año.
Varias horas después, cuando Aarón se despertó de la siesta, Kate hizo que todos se reunieran en el salón. Se puso enfrente y comenzó a hablar.
- ¿Qué os parece si hoy hacemos algo diferente?
- ¿Cómo qué? – Preguntó Ryan.
Ella simplemente mostró la mano que estaba escondida a su espalda. Tenía cogidos unos patines blancos y relucientes con una cuchilla afilada a cada lado y con un protector sobre estas.
Dos horas después, entraban por la puerta del recinto donde se encontraba la pista de patinaje. Kate llevaba una mochila a la espalda, bastante cargada. Todos supusieron que llevaba los patines metidos a sí que no preguntaron. Llegaron a una puerta donde tenías que pagar para pasar pero un chico de unos 36 años se acercó al grupo.
- *La increíble Kate, de vuelta a la pista* - Dijo con una brillante sonrisa.
- *Hola David* - Se acercó y se abrazaron.
- *Hey Aarón, ¿Qué tal tío?* - Se acercó también a él y se dieron varias palmaditas en el hombro.
- *Bastante bien*
- *¿Qué os trae por aquí? Porque vivís en Nueva York ¿no?
- *Yo sí, él vive en Sacramento* - Señalo a su hermano – *Hemos venido a pasar las navidades a España y no podía irme sin pisar el hielo otra vez* - Le guiñó el ojo y cruzó la puerta metiendo una tarjeta que había sacado de su cartera. Desapareció segundos después al cruzar otra puerta más adelante, al final de un largo pasillo.
- ¿Ella no tiene que pagar? – Preguntó el escritor extrañado.
- Ni nosotros, David es un viejo amigo y nos invita.
- Y entonces, ¿Por qué Kate ya ha entrado? – Pregunto Martha.
- Enseguida lo veréis.
Fueron firmando en unos documentos y tras pasar por el alquiler para coger unos patines cada uno, excepto Martha, entraron en una gran sala donde el centro estaba ocupado por la pista de patinaje. En ella, una asombrosa Kate patinaba con toda libertad haciendo acrobacias y saltos que dejaron estupefactos a todos, menos Aarón.
- Veo que no has perdido practica durante estos años – Dijo Aarón mientras el resto seguían atónitos.
- No – Dijo ella acercándose al borde - ¿Qué tal si os ponéis los patines y me acompañáis?
Se sentaron en un banco y se pusieron los patines mientras miraban de vez en cuando a la detective patinar. Era increíble la facilidad con la que se movía, con la que saltaba y giraba en el aire para después volver a caer con los pies cruzados y seguir girando.
- Tío, Beckett es buenísima patinando – Dijo mirando a Aarón.
- Si, lo sé. La eligieron para el campeonato mundial, iba a representar a España en la sección de 10 a 15 años, pero abandonó.
- ¿Por qué? – Pregunto Alexis.
- Nuestra madre murió y como fue ella la que nos empujó a practicar el patinaje artístico no quiso participar y la verdad es que tampoco estaba en las condiciones como para hacerlo - Nadie dijo nada más. Martha se disculpó diciendo que ya tenía la suficiente edad como para esas cosas y se sentó en la cafetería desde donde se podía ver la pista entera, para no perderse detalle.
El primero en entrar fue el escritor. Nada más poner un pie en el hielo, se resbalo hacia atrás y callo redondo al suelo. Kate se acercó a él y le tendió una mano, que aceptó mientras el resto se reía de Castle. Al levantarse, al detective perdió el equilibrio y casi se vuelven a caer los dos. Le llevó hasta el borde de la pista y le mandó agarrarse a la barandilla mientras ayudaba al resto a entrar.
Algunos de ellos repitieron casi la misma escena que el escritor, mientras que otros enseguida se aferraban con todas sus fuerzas al borde. La más joven de todos entró con facilidad y explicó que había ido a patinar con sus amigas varias veces.
Aarón, por su parte, también sabía patinar. Dedicó su atención a Avril que se agarraba al borde como si la vida se la fuera en ello. La cogió de la mano y la llevo junto a él para patinar juntos.
Mientras la pareja estaba a lo suyo, Jenny y Ryan mostraron una gran velocidad de aprendizaje y enseguida se manejaron con la suficiente confianza como para ir solos, y ayudaron a Lanie y Espósito, quienes no se habían movido un solo centímetro de donde les dejo Kate.
Al ver que cada uno tenía su propio instructor, Beckett se acercó a Castle quien apoyado en el borde se quejaba del golpe que tuvo contra el suelo.
- Richard Castle, aterrorizado por el patinaje – Dijo imitando con las manos el titular de una revista.
- No tiene gracia – Contestó él indignado.
- No seas bobo, ven – Le tendió la mano y él tras mirarla unos segundo, la agarró.
- ¿Crees que me volveré a caer? – Preguntó preocupado.
- Depende. ¿Quieres caerte? – Contesto ella con otra pregunta a la cual el hombre negó moviendo la cabeza de lado a lado – Es cuestión de confianza. Si crees que te vas a caer, nunca conseguirás patinar. Convéncete a ti mismo de que puedes hacerlo y verás cómo antes de que salgamos de aquí estarás patinando como un auténtico profesional – Al ver que el escritor se quedó pensativo, decidió soltarle la mano, pero él al no notar la cálida mano de su novia, se tensó de inmediato – Tranquilo, estoy aquí a tu lado. Si te caes, me caigo yo también – Castle cerró los ojos y respiró hondo varias veces. Realmente estaba asustado desde que se cayó hace unos minutos. No quería decírselo, pero se había hecho daño. Empezó a moverse poco a poco sin levantar los pies del hielo. Cuando se sintió preparado, comenzó a patinar despacio. Fue subiendo la velocidad a medida que sentía más confianza pero se dio cuenta de que no sabía ni frenar ni girar y se chocaría contra el borde. Para su suerte, Kate que le pisaba los talones, le agarró de la cintura haciéndole girar con ella – Ves, no es tan difícil. Inténtalo tú solo – Le miro y sonrió entonces se armó de valor y giro despacio él solo.
- ¡Sí! ¡Lo conseguí! ¡Se patinar! – Gritó cuando termino de girar, llamando la atención de todos. Pero con la euforia, perdió el equilibrio y cayó al suelo junto a Kate, que en un intento de evitar que su novio se cayese, acabo ella igual. En el suelo, se miraron a los ojos y estallaron de risa, seguidos del resto quienes vieron toda la escena que habían montado. Kate se levantó la primera y ayudó a Castle a levantarse.
- Lo siento – Dijo él poniéndose la mano en la nuca – Me emocioné demasiado.
- Pues no te vuelvas a emocionar tanto – Le acarició la barbilla y se fundieron en un lento beso lleno de amor.
Siguieron patinando durante un rato hasta que Aarón salió de la pista y se acercó al técnico. Hablaron durante varios minutos y luego se acercó a Martha que seguía sentada en la cafetería. Regresaron los dos y Martha se sentó en los bancos. Aarón se acercó a su hermana que seguía patinando agarrada de la mano de Castle.
- ¿Me concedes este baile? – Dijo arrodillándose y tendiendo una mano hacia ella. Kate le miró y rodó los ojos. Sabía que acabaría por hacerlo así que aceptó. Se soltó de la mano de Rick y le pidió que se sentara junto a Martha. Todos la hicieron caso y al final solo quedaron Aarón y Kate en la pista. Aarón miró al técnico y le hizo una señal con la cual este último, apagó las luces y encendió dos focos, uno para él y otro para ella. A los pocos segundos, una canción empezó a sonar. La detective miró con infinita ternura a su hermano y empezaron a bailar al son de la canción "Come un pittore" de Modá.
Todos los allí presentes se quedaron asombrados. Los hermanos iban completamente coordinados. Si ella levantaba una pierna, él la levantaba a la vez. Si él patinaba hacia atrás, ella patinaba hacia atrás. Y así durante prácticamente toda la canción. A veces patinaban juntos, agarrados, pero otras patinaban a distancia. De vez en cuando, se intercambiaban miradas y observaban a sus amigos que no les quitaban el ojo de encima. Estaban impresionados con el espectáculo que estaban dando.
Cuando la canción terminó, todos empezaron a aplaudir y Espósito soltó varios silbidos. Los hermanos se abrazaron, y aún con la respiración agitada, salieron de la pista para acercarse al resto.
- Habéis estado increíbles – Dijo Rick acercándose a ella.
- Wow, se os da genial – Dijo Espósito.
Los comentarios de halago estuvieron presentes durante varios minutos hasta que se acercó el técnico.
- *Alucinantes, como siempre* - Les sonrió y colocó el portátil en la mesa contigua al banco.
- *¿Qué llevas ahí Alex? – Preguntó Kate.
- *La misma coreografía pero hace más de 20 años* - Dicho esto cargo un archivo y le dio a reproducir. En el video se podía ver a una muy joven Kate, patinando con su hermano. Eran los mismos pasos, salvo alguna acrobacia que no hicieron hoy. Cuando se acabó, Alex se retiró del grupo tras felicitar de nuevo a Kate y Aarón.
- La… La lanzaste al aire mientras giraba… ¿Cómo? – Preguntó Avril.
- Cuestión de práctica. Y lo hubiera hecho hoy también si no tuviera las heridas – Dijo todo convencido.
- Bueno, ¿Qué os parece si volvemos a casa? Estoy agotada – Se recostó en Castle quien estaba detrás de ella agarrándola por la cintura.
Se despidieron de Alex y de David, montaron en la furgoneta y pusieron rumbo de vuelta a casa.
