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Ya entrada la noche, llegaban a Santovenia tras una hora de camino a casa. Kate estaba agotada, pero aun así aguantó despierta el camino, poniendo toda su atención en la carretera, pues tanto su vida como la de sus amigos estaban en sus manos.
Tras aparcar la furgoneta con bastante habilidad en el garaje, entraban en la casa poniendo rumbo a sus habitaciones traes un día agotador.
Mientras tanto a miles de kilómetros de allí, Gates daba vueltas en el despacho con el móvil de la mano, decidiéndose sobre qué hacer. Miró su reloj de muñeca. Las 5 de la tarde. Supuso que la estaría despierta y cuando se dispuso a llamarla, un joven toco a la puerta de su despacho.
- Adelante – Dijo ella guardando el móvil en el bolsillo de la chaqueta.
- Señor – Dijo el chico entrando – No han mandado un video. Necesita verlo. Victoria no lo dudó un instante y siguió al muchacho deduciendo por si nerviosismo que habían averiguado algo importante.
Tantos años trabajando, pero nunca antes se había encontrado una situación como esa. Y ahora, en este preciso instante, la Gates sensible y familiar domina su alma, aparatando a la "Dama de Hierro" como la apodaron años atrás. Y ahí estaba la nueva o mejor dicho, la nunca antes vista Gates sensible y familiar, frente a la pantalla de la comisaría, observando como apuñalaban al hermano de una de sus mejores detectives. Cuando terminó el video, cogió el pequeño papel que había encima de una caja de cartón donde había venido el CD y se puso a leerla. Entonces, supo, sin lugar a dudas, que tenía que avisarla e informarla sobre lo que estaba sucediendo y en el posible peligro en el que se encontraban.
- Es espeluznante – Dijo Ágata entrando en la sala con varios informes.
- Lo es – Respondió la capitana – Pablo, investigue sobre cómo pudo llegar el video hasta aquí. Pregunte a cualquier persona de los alrededores que pase por aquí cerca de menudo a ver si conseguimos algo. Ágata, usted compruebe si el video ha sido modificado en algún momento. Puede que tengamos más suerte con eso.
- Si señor – Dijeron ambos jóvenes a la vez y salieron del despacho.
Entonces, cuando se quedó sola, sacó su móvil. Respiró hondo varias veces y se preparó para llamar a la inspectora Beckett y contarle todo lo ocurrido hasta el momento.
Un ruido molesto despertó a la detective que dormía acurrucada en los brazos de su escritor. Pensó en dejarlo sonar hasta que se parase, pero acabó por cogerlo pues no quería que se despertaran todos. Se deshizo del abrazo de su novio y se acercó a la cómoda donde su móvil emitía una luz y vibrara sin parar. Al levantarse se fijó en el reloj. Eran las 3 de la mañana. Se preguntó quién sería a esas horas pero al ver el número, se apresuró a cogerlo.
- Beckett – Respondió de inmediato, tras deslizar el dedo por la pantalla.
Kate se marchó a la cocina, pues no quería despertar a nadie, pero la irritante canción a esas altas horas de la noche y el golpe que se dio la detective con la puerta al ir a oscuras, no ayudaron. Castle fue el primero en seguirla, tras desperezarse y cubrirse con un albornoz.
Poco a poco, la cocina se fue llenando de personas somnolientas, mientras intentaban averiguar con quien estaba hablando Beckett. Un "Si señor" permitió a Ryan, Espósito y Castle saber con quién hablaba pero no sobre qué y dada la expresión de la cara de ella, no debía de ser algo bueno.
- Pero señor, me resulta imposible – Contestó a alguna pregunta que Gates la hizo.
- …
- Ahora mismo estoy en España, son las tres de la mañana y no creo que haya ningún vuelo disponible.
- …
- Tampoco podrán. Están aquí conmigo. Íbamos a pasar las Navidades juntos.
- …
- De acuerdo señor. Feliz Navidad.
- …
En cuanto colgó, tiró el móvil a la mesa con frustración. Se pasó ambas manos por el pelo y clavó su mirada en Aarón. Este enseguida supo que algo iba mal dado que los ojos humedecidos de su hermana a punto de explotar en lágrimas no era algo normal.
- Era Gates – Soltó después de varios minutos en silencio – Han mandado una caja a comisaría a mi nombre, pero como no estaba allí y no tenía pensado volver hasta enero la han abierto.
- ¿Y? – Preguntó Aarón.
- En la caja había un DVD. Lo han puesto – tuvo que parar pues notaba como se quedaba sin aire debido al llanto – Grabaron como te apuñalaban y lo mandaron junto a una nota en la que decía que lo tuyo fue un aviso. Que si no paramos de investigar, uno de los dos morirá.
- ¿Qué dos? – Preguntó Espo, aunque sabía quiénes eran.
- Él – Señalo a su hermano – O yo – Volvió a clavar su mirada en Aarón que al oír ese "o yo" abrió los ojos como platos.
- A ti nadie te va a tocar ¿entiendes? – Dijo bastante seguro de sí mismo Aarón.
- ¿y cómo lo vas a evitar? – Pregunto ella mientras algunas lagrimar mojaban sus mejillas – Es gente muy poderosa Aarón, si me quieren matar, lo conseguirán.
Aarón iba a seguir hablando, pero el móvil de Castle le interrumpió cuando empezó a sonar. Al sacarlo y ver el nombre, se puso tenso y comprendió en parte lo que estaba pasando. Estaban en lo cierto aquel día, cuando volvían a Nueva York tras recoger a Aarón del hospital. Tenían razón. El asesinato de Aurora y el intento de asesinato de Aarón estaban relacionados con la muerte de Johanna.
El escritor notó como todos le miraban, esperando a que contestase pero si lo hacía, estaba seguro de que se enterarían del secreto que llevaba ocultando durante casi un año, para salvar la vida de una de las mujeres más importantes para él.
Sin dudarlo un instante, pues la vida de su novia corría peligro, arrastró el dedo por la pantalla y pegó el móvil a su oreja.
- Castle – Respondió a la llamada apartándose del grupo.
- Señor Castle, creo que tenemos que hablar – Contestó el hombre al otro lado de la línea.
- ¿Qué demonios está pasando? – Al oírle decir eso, Kate le preguntó con la mirada, pero él desvió al suya para buscar a Aarón pues sabía que era la única opción que tenía para deshacerse de Beckett en esos momentos. Y para su suerte, allí estaba él, atento a cualquier gesto que hiciera. Enseguida le indico con un suave movimiento de cabeza que necesitaba distraerla para seguir hablando a sí que Aarón se acercó a ella y la abrazó, haciendo que se olvidara del escritor por unos instantes que le sirvieron a él para desaparecer de la cocina.
- Teníamos un trato señor Castle, si usted no cumple con su parte del trato yo no podré cumplir con la mía.
- Llevamos sin tocar el asesinato de Johanna desde hace casi 11 meses. ¿Por qué intentaron matar a Aarón? – Preguntó muy alterado.
- Mi misión es proteger a la detective Beckett. No sé quién es ese Aarón ni que pinta en esto.
- No me venga con esas. Usted sabe más de lo que dice. Aarón es el hermano de Kate, y si le matan, ella se meterá de lleno en la investigación sin importarla lo que encuentre y nunca saldrá de él hasta que lo resuelvan o la maten. ¿Así es como pretende protegerla?
- Dedíquese a apartar de la investigación a la detective. Mientras lo consiga, su vida estará a salvo. Sobre el otro hombre, no me importa lo más mínimo.
- ¿¡Qué…!? – Castle lo dijo gritando, pues se estaba cabreando pero necesitaba tranquilizarse si quería conseguir su objetivo - ¿Qué no te importa lo más mínimo? Si de verdad quisieras salvar a Kate, protegerías también a su hermano así que ¿Por qué lo hace?
- Eso no es asunto suyo – Respondió el otro hombre a la defensiva.
- Pues yo creo que sí. Si no me lo cuenta, olvídese del trato, es más, yo mismo la ayudaré a resolver la investigación – Castle se dio cuenta de que para el hombre, era importante proteger a Kate, pero no por interés propio si no por alguien cercano. Así que probó a cambiar la dirección de la conversación, rezando en su interior por que funcionase y accediera a contárselo.
- Señor Castle, la gente con la que estoy tratando es muy peligrosa. En cuanto lo sepa, su vida correrá peligro.
- No me importa – Contesto él. Se había ablandado y si le presionaba un poco más se lo contaría – Ahora dígame, ¿Por qué está haciendo esto?
- Roy Montgomery fue un gran amigo mío. Me salvó la vida y yo le debo una. Por esa razón estoy protegiendo a la detective. Antes de que le mataran, me envió unos papeles. Papeles que si salen a la luz, hundirán a los que están detrás de todo esto. Roy me pidió que la protegiera a ella, no a nadie más. Ya me estoy jugando la vida en esto como para poner más condiciones.
- Inténtelo – Suplicó Castle. Se oyó suspiras al otro lado y tras unos segundos continuó.
- Está bien. Pero no le prometo nada.
- Gracias – Sonrió, lo había logrado – Pero ¿Por qué han intentado matarle? ¿Y por qué han enviado ese video a comisaría con la nota? – Preguntó todavía preocupado.
- Ya le dije el trato señor Castle, tienen que apartarse de la investigación si quiere que continúe con vida.
- Y estamos apartados –Replicó él.
- Entonces no atacarían.
- Mire señor – Paró unos segundos, pensando en cómo llamarle. Ni siquiera sabía su nombre – como quería que se llame, con todos mis respetos, no soy idiota. Estamos pasando las fiestas Navideñas fuera de Nueva York y le aseguro que ninguno de nosotros estamos husmeando en el caso.
- Pues alguien lo estará haciendo, y si no paran, les matarán – Fue en ese momento cuando el escritor se dio cuenta de que Gates había conseguido otro equipo para sustituirles durante el tiempo que ellos no iban a estar y que sería prácticamente imposible pararles.
- ¿Y si no puedo? – Preguntó aterrado.
- Si no puede, despídase de los hermanos – Y tras decir eso cortó la comunicación dejando paralizado a Castle, sin saber cuánto le quedaría de vida a su novia. Pero de lo que estaba seguro, es de qué haría lo que estuviera en sus manos para salvarla. Fuera lo que fuera…
