Capítulo 6: La llegada del Oniwabanshu
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Era un hermoso viernes; la semana había pasado rápidamente. Las cosas se normalizaban y con Sanosuke el ambiente era más alegre y había más bromas. Tomoe que era seria había esbozado pequeñas sonrisas de vez en cuando. Kenshin seguía en el Akabeko consiguiendo dinero. En fin, todo marchaba bien.
Ese día, el pelirrojo había salido desde temprano a trabajar. Kaoru y Yahiko darían lecciones cortas a niños pequeños.
− Bien, chicos. Esta vez Yahiko me ayudará con la mitad de ustedes. Ya que también es parte de su entrenamiento –les mencionó la chica a sus alumnos con una sonrisa. Yahiko estaba excitado, hace tiempo que quería entrenar a niños pero la chica de pelos azabache se lo había permitido apenas esta clase.
−Bien, niños vengan –los llamó el pelinegro. Los niños se acercaron a él.
− Primero calentemos. Hagan cien movimientos con la shinai…−
− Pero que dices tonto. Ellos tan sólo son niños, cien movimientos son muchos –le llamó la atención la chica. Los niños se burlaron del "maestro" haciéndolo exasperar.
− ¿¡Pero qué dices!? ¡A mí me ponías más movimientos cuando recién había llegado! –se quejó él.
− Ellos tienen ocho años. No digas tonterías y haz bien tu trabajo –Yahiko sacó humo de la nariz y miró a los niños con molestia. Kaoru salió del dojo por un momento con sus alumnos dejando a Yahiko y a los suyos solos.
− Bien, hagan setenta movimientos – Los niños miraron al chico con burla, como si fuera un bufón.
− Kaoru-San nos pone cuarenta y porque le tendríamos que hacer caso a un estúpido –El chico miró a los alumnos con furia.
− ¿¡Estúpido!? ¡Ahora harán ciento veinte movimientos mocosos estúpidos…! – el chico no pudo terminar al sentir un fuerte golpe en la cabeza. Yahiko se tiró al suelo con lágrimas en los ojos y desde la puerta vio a Kaoru que le había lanzado la shinai.
− ¡No seas grosero con tus alumnos! ¡No sé por qué pongo a un niño a cargo! Mejor ve a jugar al mesero en el akabeko –El chico estaba súper cabreado. Miró a la pelinegra con profunda ira.
− ¡Eres una fea tonta! –le gritó el chico exasperado. Kaoru fulminó a su aprendiz con la mirada. Todos los alumnos reían ante la escena.
Tomoe los miró seriamente, al verla, los chicos corrieron hacia ella pues sabían que les traía un refrigerio. Yahiko olió la comida y se olvidó de Kaoru al instante. Ella también se acercó y se sentó con todos.
− Tomoe… ¿Quién te enseñó a cocinar tan delicioso? –preguntó la pelinegra al probar el ohagi de la chica.
− Aprendí cuando era una niña –
− ¡Kaoru estuvo sola mucho tiempo y jamás aprendió! –se burló Myōjin. Tomoe no rió para nada incomodando a Yahiko y a Kaoru. Normalmente todos sonreían y la chica al instante golpeaba al niño.
− Que rara… −pensaron ambos al ver a Tomoe seria.
Los chicos terminaron de comer y corrieron al dojo. La chica con aroma a cerezo recogió las cosas y se fue sin siquiera hablar. Ambos instructores siguieron con su labor.
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Kenshin había terminado de lavar los trastes y se dirigía a casa con la espalda adolorida. Ese día habían llegado muchas personas y esta vez lo habían pisoteado. Sin Yahiko, apenas había podido respirar y aunque ese día había ganado más por hacer el trabajo del niño, hubiera preferido la ayuda del chico.
Recordar el delicioso baño en la tina de Kaoru le era placentero. Ya que durante el tiempo que había estado ahí se la había pasado bañándose a cubetazos de agua fría. El agua caliente lo había relajado los músculos además de estar recostado un rato, a pesar de estar apretado con Kaoru había sido el baño más relajante que había tenido desde que se había convertido en Rurouni.
− ¡Himura! –el pelirrojo volteó y sorprendido se encontró con la chica comadreja que le miraba con una sonrisa.
− ¿Misao? –preguntó dudoso. La chica tenía el pelo más corto, su trenza le llegaba hasta la cintura y vestía un kimono. Atrás de ella estaba Aoshi con su característica mirada, Okina con unas maletas y como había predicho, el resto del Oniwabanshu.
− ¡Soy yo! ¡Seguro que no nos esperabas! –acertó alegre.
− Que gusto verlos, iba al dojo –saludó Kenshin con una sonrisa serena. Misao notó más tranquilidad en su rostro, seguro era por la boda pensó.
El grupo siguió a Kenshin. Aoshi miró al pequeño hombre que no dejaba de sonreír, esa sonrisa decía algo así como "Ahora que hago". Por su parte, Misao miraba a su amigo de cabellos rojos con alegría.
− No sabes lo que ha pasado. Aoshi y yo ya somos pareja e igual nos casaremos ¿cómo está Kaoru?− preguntó la chica entusiasta.
− Kaoru, está muy bien. Pensé que llegarían antes, incluso ya ha llegado Sano –les mencionó el espadachín.
− Hombre… ¿enserio? Que bien, también quería ver al cabeza de gallo. ¿Cuándo hay boda? –preguntó la chica de nuevo.
−Aún no lo sé. La boda se pospuso –dijo el hombre apacible. Misao cambió su semblante a uno más serio. Aoshi se dio cuenta que eso lo que ocultaba tras su sonrisa.
− ¿Por qué? –preguntó la comadreja inconforme. Kenshin sonrió y se introdujo al dojo. La chica lo miró molesta y le siguió con paso rápido.
− ¡Himu…! –la chica no pudo continuar al ver a la nueva habitante del dojo. Tal vez, ella era la razón. – Himura…no me digas que… −
− Les presento a Tomoe, Tomoe Yukishiro –el Oniwabanshu se congeló. Incluso Aoshi se había quedado impactado.
− ¿¡Qué demonios dices!? – se indignó la ninja.
− Tomoe, ellos son los invitados. ¿Y Kaoru? –preguntó el hombre ignorando la voz de su amiga.
− Kaoru, sigue en el dojo. Está con Yahiko-kun. Sanosuke, tu amigo está con ellos también. Bienvenidos, mucho gusto –todos se quedaron boquiabiertos al ver a la mujer.
Kenshin se introdujo al dojo. –Pasen por favor –los invitó al mismo que iba con Kaoru.
Al llegar al dojo, vio a los tres platicando muy alegremente. Sanosuke contaba sus aventuras en los diferentes países y la Kendoka junto al niño escuchaban alegres.
− Hola a todos –el trío volteó y se encontró con el hombre alegre.
−Llegaste temprano Kenshin –exclamó jovial la chica.
− Misao y los demás llegaron –les informó. El grupo se levantó inmediatamente y salieron corriendo, Yahiko y Sanosuke corrieron a ver a los Oniwabanshu, Kaoru fue detenida por la mano del pelirrojo que no le permitió avanzar con rapidez. La chica espero alguna palabra por parte de él pero tan sólo con esa sonrisa que él tenía era suficiente. Con esa sonrisa entendió, Quédese conmigo un rato más…
Misao estaba comiendo como fiera, en todo el camino había comida méndiga miseria y la comida de esa Tomoe no estaba nada mal, de hecho era muy buena.
− ¡Hola! –la chica y sus compañeros de viaje voltearon encontrándose con el cabeza de gallo y el niño.
− ¿Cómo estás comadreja? –Misao sonrió alegre.
− Hola –respondió ella sonriente.
Sanosuke se sentó en el suelo y miró a Misao con una sonrisa malévola.
− ¿Ya habrán notado a la nueva habitante no? –La comadreja sólo asintió pues tenía la boca llena.
− Tengo un plan… −le hizo saber Sanosuke. El castaño se juntó con Misao y Yahiko.
Aoshi miraba disimuladamente a los tres. Okina y los demás no habían dicho nada ya que para ellos era normal que pasaran cosas así.
Tomoe estaba en la cocina mirándolos desde la oscuridad. Sabía que esos planeaban algo para que Kenshin y Kaoru se acercaran más, algo que la hizo rabiar. La mujer tomó un cuchillo y se cortó el dedo ligeramente. Ser tan seria a veces le causaba mal. No era capaz de expresar su dolor de otra manera más que guardándoselo para ella misma. Pronto oscureció.
Mientras, Kaoru y Kenshin entraban sonrientes. Al llegar vieron a los tres amigos haciendo una bolita que al notar la presencia de la pareja voltearon a verlos con una sonrisa malévola.
− ¿Por qué no se relajan? Kenshin, te ves cansado, igual tú Kaoru. Dense un baño por favor –Kenshin y Kaoru los miraron con nervios.
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Cuando menos se dieron cuenta, de nuevo estaban en el cuarto de baño, solos. Kenshin notó a su prometida nerviosa.
− Señorita, no se preocupe. Báñese, yo la esperaré afuera – la trató tranquilizar.
− No me importaría bañarme contigo de nuevo, es sólo que estoy confundida. Además te veo agotado. Deberías bañarte tu primero –El pelirrojo la miró sorprendido.
− Yo no me bañaría en su tina, mejor relájese –Kaoru lo miró molesta pero después lo empujó con una sonrisa.
− ¿¡Oro!? –Ambos rieron y se introdujeron a la tina.
Al salir, todos los miraban sonrientes.
− Bien, hay que platicar un poco –los animó la comadreja. Kenshin asintió al igual que Kaoru.
− ¿No vienes Tomoe? –la invitó el pelirrojo.
− Prefiero descansar. Buenas Noches –todos miraron confundidos ante la actitud solitaria de la mujer pero le restaron importancia.
− ¿Cómo está todo en Kioto? –preguntó Yahiko. Misao sonrió.
− Yo igual me casaré con Aoshi –mencionó la comadreja con regocijo.
− ¿¡Enserio!? –se impresionó la Kendoka.
− ajá –asintió la ninja. Ambas se abrazaron alegres.
− Cambiando el tema…−dijo Misao más seria. − ¿Qué hace esa tal Tomoe acá? ¿Qué quiere? Y lo más importante… ésta Tomoe…es la misma con la que… −Hubo un pequeño silencio que dejó a todos en suspenso. Kenshin suspiró.
− Tomoe… Tomoe fue la mujer con la que me casé hace más de diez años. –Aoshi volteó a ver al pelirrojo. A pesar de que su expresión era seria, sabía que no debía preocuparse demasiado. Misao estaba atónita.
− ¡Himura! ¿Acaso estás dudando…? –El pelinegro lo negó con la cabeza.
−Creo que no entienden. Tomoe puede ser seria pero también tiene sentimientos, no me gustaría lastimarla –Todos miraron al pelirrojo con seriedad. A nadie le había parecido agradable esa noticia.
− Bien… −Todos miraron al viejo que hablaba. –Y has pensado en los sentimientos de Kaoru –La pelinegra miró a Okina y después a Kenshin. El pelirrojo seguía serio.
− Sí… −La chica bajó la mirada. –…Y no… − Kaoru de nuevo miró a su ahora prometido.
− Kaoru y yo platicamos sobre esto. Yo no quería que pasara pero no tengo otra opción. Aunque nos quisiéramos casar ahora mismo no podríamos. Perdónenme por hacerlos venir hasta acá antes de tiempo, si gustan se pueden quedar acá hasta que llegue la boda o pueden regresar. Como deseen –Los Oniwabanshu se miraron entre ellos.
− Creo que mejor nos vamos –optó Aoshi. Misao lo miró con descontento.
− Es mejor que nos quedemos –le contradijo la chica. Aoshi la miró amenazador.
− Estoy muy cansada y sería bonito pasear por Tokio y platicar con mis amigos – Aoshi rodó los ojos y prefirió callar. –Pero… ¿Cómo es que está tu esposa? ¿Qué no estaba muerta?− Kenshin y Kaoru se miraron. La joven de ojos zafiro tenía ganas de contar lo sucedido unas semanas antes de la llegada de la mujer pero no podía; no quería que toda la paz terminara y empezara la búsqueda de ese brujo.
− No sabemos, no tengo ni idea –Misao casi cae al suelo.
− ¿¡No tienes ni idea!? –Le reclamó la ninja.
− Tomoe, tampoco sabe. Sólo sabemos que está acá –Nadie lo pudo comprender. Sabían que todo estaba mal pero tampoco sabían que decir u hacer.
− Mierda… −Sanosuke se levantó con mal humor de ahí.
− Enano, vámonos. Con todos estos nosotros sobramos –llamó a Myōjin quien lo siguió.
− Hasta mañana –se despidió para salir de ahí. Misao miró como se levantaba Kenshin de la misma manera.
− Hay que acomodarnos. Okina y los demás pueden dormir en mi habitación, en la de Yahiko pueden estar Misao y Aoshi ya que son pareja y las chicas con Kaoru y Tomoe. Si así les parece –Misao se levantó rápidamente con una sonrisa en el rostro.
− No… −le respondió la comadreja maquinando algo. La chica se paró tras Kenshin y prácticamente lo empujó hacia la habitación de Kaoru.
− ¿¡Oroo!? –dijo al estar en la habitación. − ¿¡Qué sucede!? –preguntó desconcertado.
− Esta noche descansaran los prometidos juntos –respondió la comadreja burlona. Kaoru caminaba hacia la habitación sonrojada, al entrar cerraron la puerta.
− No te preocupes, tengo otro futón –comentó Kaoru nerviosa. Kenshin asintió aún sin comprender.
Misao y las chicas durmieron en una habitación y Aoshi y los demás en otra. Al entrar, se encontraron con Tomoe sentada en la oscuridad como un fantasma. Aunque querían reír y celebrar por los otros dos, de alguna forma la otra esposa de Himura la intimidaba a ella y a las demás como para hablar. Incluso la comadreja parlanchina había callado y lentamente se había recostado en su futón.
Tomoe sabía lo que habían hecho, tenía celos y rabia pero no lo parecía. Nunca se podía saber lo que pasaba en la mente de esa chica.
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Kenshin había colocado su futón hasta el otro lado de la habitación, algo que a Kaoru no le había agradado. La chica miró a Kenshin que mientras acomodaba su futón muchas veces había fruncido el ceño; estaba adolorido.
− Te ayudo –dijo la Kendoka al mismo tiempo que iba hacia él. La chica acomodó el futón y luego lo arrastró a lado del de ella. Kenshin sonrió.
− Gracias –respondió el pelirrojo ante la amabilidad de la muchacha. El hombre se sentó en el futón y respiró profundamente; estaba muy cerca de Kaoru. La chica levantó una ceja.
− Kenshin… −el hombre la miró. – Date la vuelta –le pidió ella. El pelirrojo no entendió ya que Kaoru tenía la Yukata puesta y era obvio que no se cambiaría. Pronto sintió las manos de la chica en sus hombros, fue una sensación muy placentera ya que la espalda le dolía demasiado. Kenshin sacó un pequeño gemido de placer.
− Sabía que era eso –Mencionó la mujer alegre. –Recuéstate boca abajo –le ordenó la chica.
− No se preocupe… –Kenshin no pudo terminar, estaba muy adolorido y el mensaje no le parecía nada molesto. Pronto se recostó y la chica de ojos exóticos prosiguió masajeando sus hombros y espalda hasta que el pelirrojo se relajó.
Kaoru era feliz de esa manera, sentía que tenía a "Battousai el destajador" en sus manos. La chica le miró el rostro con la poca luz que la vela en la esquina de la habitación y la luna les podía dar. El rostro de Kenshin era hermoso tenía los ojos cerrados y esbozaba una serena sonrisa.
La chica dejó el masaje y se recostó en su futón muy cerca de él para seguir observándolo. Tímida, acercó su mano hacia la cicatriz en forma de cruz que tenía en la mejilla izquierda y la acarició un poco. Pronto, sintió que la mano de Kenshin se había levantado y la había colocado en la nuca de la chica. Kaoru estaba asustada; tenía miedo de ser descubierta pero aun así no se movió. Pero, lo que más la alarmó fue como la mano de él, la acercaba más y más el rostro de ambos.
Estaban tan cerca, que podía sentir la respiración de Kenshin en su frente. Pronto, el hombre abrió los ojos y la miró dulcemente, Kaoru con nervios se acomodó lentamente en el espacio que él había hecho para ella.
− Kenshin… −susurró la chica con miedo. El pelirrojo la miró a los ojos y luego la besó. La pelinegra abrió los ojos de par en par por la sorpresa pero se dejó llevar. Los labios de la mujer eran deliciosos para el ex-Hitoriki. Pronto y sin darse cuenta, ya estaba sobre ella.
− Kenshin –repitió ella más nerviosa, ambos se miraban fijamente y sin apartar la vista, el hombre la volvió a besar. Kaoru no se negaría, deseaba eso desde hace mucho y no lo dejaría pasar. Con una mano apoyó su peso en el futón y con la otra acarició el rostro de su prometida.
Kaoru gimió al sentir como el dedo pulgar de él acariciaba su mejilla suavemente. Minutos después, el hombre se levantó y la recostó en su pecho. Kaoru seguía sorprendida ante esa reacción del hombre tan repentina. Después de un rato ambos se reincorporaron un poco y decidieron dormir aunque esta vez el hombre la abrazaba de la cintura y la tenía entre sus brazos aferrándose a ella.
El hombre era feliz, Kaoru era la mujer más maravillosa del mundo, de su mundo. Aunque tenía un pequeño remordimiento por la mujer de la otra habitación, no dejaría que eso lastimara a su "nueva mujer".
Esta vez…si quería ser feliz…
Continuará….
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¡Hola! De nuevo un capítulo nuevo, espero les haya gustado. Perdón por tardar pero me cuesta mucho inspirarme, de hecho, tengo una historia que ya debería terminar pero no se me ocurre nada D: por lo cual seguiré con las demás historias. Misao ya llegó y va a tener historias locas para juntar a esos dos, Megumi también va en camino pero tal vez Enishi llegue antes.
En cuanto Tomoe, sé que van a decir que es raro que se corte pero no se me ocurre otra manera para que ella desahogue su coraje. Yo no creo que realmente ella no sienta nada. Yo al menos soy gritona y llorona y cuando me siento mal me pongo a gritar, pero Tomoe (¿?) se iba a ver graciosa poniéndose a hacer un berrinche.
Espero sus Reviews con ansias. ¡Bonito día!
Capítulo Hecho: 11-03-14
