Un aviso que debería haber hecho en capítulos anteriores pero se me olvidó, en los diálogos cuando estén entre asteriscos *saebaefb* significan que son en español. Me explico, se supone que las conversaciones que mantienen los americanos es en ingles, y al venir a España, los hermanos y el resto de la gente (quitando a los del otro lado del charco) hablan español. Así que para diferenciar los diálogos en español y los diálogos en inglés he puesto asteriscos.

45

Después de todas las presentaciones y saludos que lleva el no verse durante tanto tiempo, se sentaron todos alrededor de la mesa tras añadir diez sillas más al círculo. Cuando estuvieron sentados, Kate se fijó que había una silla libre y preguntó quién se sentaba allí. Su prima Sonia la dijo que era alguien que había salido un momento al coche a recoger algo y que enseguida volverá. Ella no le dio importancia y empezó a presentar a su familia y amigos.

- *Bueno, estos son Javier Espósito, Kevin Ryan y Lanie Parish trabajan conmigo en la comisaría. Richard Castle, famoso escritor que ya conoceréis todos…* - Iba a seguir hablando pero Nuria la interrumpió.

- *¿No nos tienes que decir algo más sobre Castle?* - Preguntó entrecerrando los párpados.

- *Mira que eres… No, no tengo nada más que decir* - Se intentó defender ella.

- *Familia…* - Dijo casi gritando Aarón – *Mi hermana y el famoso escritor son pareja* – Observó como todos miraron a Kate de repente y como ella se ponía roja como un tomate. Empezó a reírse sin control y cuando pudo calmarse después de recibir varias collejas por parte de la detective se acercó y la susurró al oído – Ves tampoco era tan difícil – Recibió otra colleja y se echó a reír de nuevo.

- *¿Estáis juntos?* - Pregunto una joven asiática, pocos años menor que Kate. Entonces los americanos se acordaron de la conversación que tuvieron en el loft de Castle, días antes de marchar para España. Aquella era una de las dos jóvenes chinas de las que hablaron los hermanos. Prácticamente a la vez, echaron un vistazo a su alrededor para encontrar a las dos jóvenes cubanas y a la otra joven china. Y las encontraron a las tres, cada una con sus rasgos típicos del país al que pertenecían. Pero las cuatro eran muy guapas.

- *Si* - Dijo en un susurro la detective.

- *Pues entonces queremos una prueba* - Kate notó aquella voz en su espalda y cuando la designó a la persona que era, abrió los ojos como platos y una sonrisa jamás vista en su rostro le iluminó como una farola ilumina una oscura y fría noche de invierno. Se giró y le vio, levantándose con velocidad para abrazarlo lo más fuerte que pudo. Él hombre la sujetó con sus brazos dejando un sonoro beso en su mejilla.

- *Basur tío, cuanto tiempo* - Dijo Aarón levantándose también de la silla y acercándose a él. Cuando estuvieron a la misma altura, ambos cerraron el puño y les chocaron para después abrir la mano como si al juntarles explotara una bomba y les hiciera retroceder hacia atrás, gritando "Fogg Willy". Después se abrazaron y cada uno se sentó en su silla. Tal y como Kate predijo para sí misma, la silla libre que había en el círculo era de él. Volvió a sonreír como una tonta al pensar la cantidad de años que habían pasado desde la última vez que le vio.

En cambio, Castle no pudo evitar sentir una sensación extraña en su estómago y corazón. Algo a lo que la mayoría de la gente llama "celos" pero él, en este caso, prefería llamarlo "Envidia hacía una persona que se acerca demasiado a tu novia a pesar de saber que no tiene ninguna posibilidad con ella". Sabía que Basur, como le había llamado Aarón, era un primo o tío, aunque descartaba la segunda por la edad de este, de Kate pero aun así sentía esa pelusa hacía él por acercarse tanto a ella. Alto, musculoso, de ojos marrones y pelo castaño. Con las palabras "Chef" y "Gourmet" tatuadas en la muñeca izquierda y en la derecha un cuchillo y un tenedor con el típico gorrito blanco con ondas cubriendo un poco los utensilios. O era un cocinero, o le gustaba la cocina eso estaba claro. Siguió analizándole y su instinto le hizo sentir cierta "Repulsión" hacía él pensando en lo muy diferentes que eran. Pero esa repulsión desapareció enseguida al recordar la gran sonrisa que mostró su novia al reconocer de quien era la voz. Si la hacía feliz, él también era feliz.

- * Bueno, ¿y que es de esa prueba?* - Repitió el joven al acomodarse en la silla.

- *Jesús, déjala en paz* - Dijo Raquel. "Así que se llama Jesús" pensó Castle. También se fijó en el inmenso parecido que tenían la mujer y el hombre y supo que eran hermanos.

- *No, quiero una prueba* - Se cruzó de brazos sin cambiar de opinión y clavó su mirada en su prima, quien cada vez tenía las mejillas más rojas.

- ¿Qué pasa? – Preguntó Castle al percatarse de las coloradas mejillas de ella y de que casi todos les miraban a los dos.

- Nada – Le contestó rápidamente. Aarón al ver la situación, aprovechó que estaba sentado al lado del escritor y le hizo un gesto para que se acercara a él. Le susurró algo al oído y Castle asintió preguntándole un casi inaudible "¿Estás seguro?" A lo que Aarón reafirmó cerrando el puño y levantando el dedo pulgar hacia arriba. Entonces, para sorpresa de todos, Castle se levantó y la tomó con una mano de la cintura y con otra de la nuca para unir sus bocas. Ella se sorprendió al principio pero al sentir los cálidos labios del escritor sobre los suyos le correspondió mostrándoles la prueba que tanto estaba deseando tener Jesús.

Por su parte, Rick esperaba recibir una bofetada o un empujón o algo parecido al atreverse a hacer eso delante de todos pero su sorpresa fue mayor cuando, después de separarse, le abrazó y dejó un suave beso en su mejilla.

- *¿te vale eso como prueba?* - Preguntó Kate mirando a su primo con superioridad. Le vio asentir con la cabeza así que decidió seguir con las presentaciones - *Bueno, estas son Alexis y Martha, hija y madre de Castle * - "Mierda" pensó. Se volvió a poner colorada al acordarse de que Alexis y Martha estaban delante cuando ellos se besaron. Sabía que ellas lo veían normal, pero aun así sentía mucha vergüenza al hacer alguna muestra de cariño a Castle delante de ellas. Se juró que mataría a su hermano por haber planeado aquello. Les vio susurrar y la mirada que le hizo Rick a Aarón al preguntarle que si estaba seguro confirmó sus dudas. Pero ya se encargaría de cantarle las cuarenta más tarde – *Esta es Jenny, la mujer de Ryan y ella es Avril, la novia de Aarón* - Kate dijo lo último con una sonrisa de maldad, esperando que su primo hiciera algo parecido que con ella y Castle pero no fue así. Simplemente dijo "Muy guapa" a lo que Aarón contesto "Lo sé" - *Oh, ¡Venga ya!* - Se quejó la detective - *A mí me obligas a besarme con él para demostrarte que estamos juntos y a Aarón con un "Muy guapa" – Dijo imitándole – te basta*.

- *Somos hombres Kate, nos entendemos entre nosotros* - Contestó su hermano.

- * Además, no tenías por qué haberte besado con él si no querías* - añadió Jesús, dando por finalizada la conversación.

- *Tú te callas* - Señaló a su hermano - *Y tú…* - Resopló frustrada - * Es inútil discutir con vosotros, siempre estás los dos unidos en mi contra* - La familia se rio debido al comentario de Kate y esta se dedicó a presentar a su amigos, sus familiares. Apenas se quedaron con algún nombre. Eran 50 personas y era imposible aprenderse todos. Castle apenas la prestaba atención al decir los nombres. Se estaba dedicando a analizar por encima a cada uno. Le llamó la atención las dos jóvenes asiáticas y las dos cubanas a quienes ya había observado antes y dos gemelos de unos… 25-30 años.

Una hora después, todas las presentaciones habían acabado y estaban charlando animadamente todos juntos en el salón, mientras Basur, Nuria y Raquel preparaban la comida en la cocina. Los críos pequeños de entre 3 y 14 años jugaban en el espacio libre del salón corriendo unos detrás de otros. El llanto de uno de los más pequeños llamó la atención de los adultos. Teo, el primo pequeño de los hermanos se había caído al suelo mientras huía de Sarah, dos años mayor que él. Sonia hizo un amago de levantarse para acercarse a su hijo pero Kate negó, diciendo que se ocupaba ella. Se levantó de la silla y se aproximó al niño que estaba sentado en el suelo, con las manos frotándose los ojos llorando sin control. La detective se agachó a su lado apartándole con delicadeza las manos de los ojos. Extendió la mano derecha para mostrarla dónde le dolía y ella la besó con ternura. Cuando se calmó, Teo alzó los brazos para que le cogiera y Kate lo hizo con mucho gusto. El chiquillo se apoyó en el pecho de su prima y rodeo su cuello con los brazos. Por su parte, la detective se acercó a la mesa con el niño en brazos.

Castle que no la quitó el ojo mientras intentaba calmar al pequeño. Sonrió casi sin darse cuenta al ver lo bien que se llevaba Kate con los niños. La idea de tener hijos con ella pasó por su cabeza por primera vez desde que eran pareja. Le encantaría tener a una mini Beckett o un mini Castle corriendo por la casa. Pero acababan de empezar su relación y no podía pensar aquello ahora y mucho menos sacar el tema con ella porque sabía que entonces sería el fin de sus sueños. De momento estaba genial tal y como se encontraba. Cuatro años. Cuatro años estuvo esperando para poder dar el paso y ahora que lo había conseguido no se adelantaría. De eso estaba seguro. Tenía que dar "Tiempo al tiempo" como la gustaba decir a su madre.

Cuando Teo se tranquilizó y descansó en los brazos de su prima, se separó un poco de ella y le cogió las mejillas con las manos. Esta las hinchó y se puso bizca, haciendo reír al pequeño. Su risa era contagiosa y al final todos acabaron como poco, sonriendo. Kate abrió un poco las piernas dejando sitió a Teo para ponerse de pie en la silla y le agarró las manos. El pequeño empezó a saltar mientras canturreaba una canción y con bastante maña se bajó de la silla cuando estaba distraída. Por debajo de la mesa se acercó a Castle y le tiró un poco del pantalón con su diminuta manita para llamar su atención. Rick se asomó y cuando le vio le hizo un gesto para que se pusiera a su lado. El niño accedió y le hizo un gesto a él, indicándoles que se agachara un poco. El escritor encorvó un poco la espalda para llegar a la altura de Teo y este puso una mano alrededor de la oreja del mayor para susurrarle algo. Pero no lo susurró. Lo dijo en voz alta.

-*¿Querez a mi pima?* - Se le oyó decir.

- *Mucho* - Contestó Castle. Había entendido lo que dijo. Y aunque no sabía mucho español, se podía defender. Kate sonrió al oírle decir aquello. Le quedaba tan bien el acento al hablar español que se derretía por dentro cada vez que lo hacía.

- *¿Y cuándo me dareiz un pimito?* - Preguntó el crío provocando la risa descontrolada de Aarón, las mejillas rojas de Kate que se escondía la cara entre sus manos y las risas del resto de los españoles.

- Eso, no lo he entendido – Dijo el escritor negando con la cabeza – Pero me imagino que no tenía que haberlo dicho ¿Verdad? – Apuntó viendo lo roja que se había puesto su novia.

- Ha dicho que… - Tuvo que tomar una pausa porque la risa le podía – Que haber… - Otra pausa – ¡Que haber cuando le dais un primito! – Aarón explotó de la risa al terminar de decir la frase y por primera vez las mejillas del escritor se tornaron de rosa también. Puso una mano en su nuca y miró al techo para reírse, intentando evitar la vergüenza que estaba pasando en ese momento. Alexis había sonreído ante la ocurrencia del pequeño. La verdad es que no la importaría tener un hermanito o hermanita pequeña y mucho menos que Kate fuese su madre. Se lo había planteado más de una vez desde que estaban juntos y estaba segura de que la detective era la mujer que tanto estuvo esperando para su padre. Desde que había entrado en su vida hace más de 4 años, la joven se había planteado un futuro con ella en su familia. Pero los acontecimientos sucedidos hacía un año la habían nublado esos pensamientos. Vio lo muy afectado que estaba su padre después de saber que le mintió y tuvo que saberlo en un interrogatorio y no porque se lo hubiera dicho ella. Y lo peor es que lo había vivido en primera fila. Cada día, veía entrar a su padre por la puerta y dirigirse a su cuarto, muchas veces sin saludar. Eso la mataba por dentro. Se prometió a si misma que nunca la perdonaría. Pero cuando vio entrar a su padre por la puerta, con una sonrisa de oreja a oreja y les dijo que la razón era porque al fin, Kate había decidido dar el paso, se olvidó de aquella promesa y aunque al principio la costó, acabó tratándola casi como antes. Pensó en ayudarles a salir de ese lio, pero prefirió esperar para ver que decía Kate. Había entendido todo desde el principio, debido a las clases que dio de español en su colegio y no pudo evitar que una risita interior saliera de su interior al oír al pequeño.

- *Eso no se dice Teo* - Dijo una Kate completamente colorada.

- *Pero me daréiz un pimito ¿no?* - Repitió el niño cruzándose de brazos mostrando su impaciencia. La detective miro a su hermano y susurro un "Ayúdame" pero el hombre la ignoro. Estaba disfrutando de aquello, y mucho.

- * Mira que espabilado* - Soltó uno de los gemelos. Teo al oírle, le miro y le sacó la lengua.

- *Tendrás primitos, o eso espero* - Confesó la detective, a quien el calor de sus mejillas había aumentado más si se podía. Aarón y Alexis la miraron de inmediato. Ninguno de los dos se esperaba esa contestación. Se imaginaban que esquivaría la pregunta de alguna forma pero hizo todo lo contrario.

Fue entonces, cuando Aarón supo que el alma de su hermana había resucitado derribando todos y cada uno de los ladrillos del muro interior que formo cuando su madre murió hace 22 años. La llegada del escritor a su vida la había cambiado por completo. Estaba consiguiendo recuperar la personalidad que siempre la había caracterizado y no la dura y fría detective que se decidió a mostrar al mundo. Volvía a ser ella y solo ella. Sabía que la muerte de su madre dejará una huella permanente, tanto en ella como en él, pues el tiempo no cura las heridas si no que las coloca una fina capa de piel por encima pero gracias a Castle, esa capa parecía ser cada vez más y más gorda.

Por otro lado, Alexis sonrió al escuchar esas palabras salir de la boca de la detective. Miro a su padre y por la cara que tenía comprendió que no había entendido lo que Kate dijo y se apuntó en la cabeza contárselo cuando ella no estuviera presente.

A medida que pasaban las horas, más gente iba llegando. Al final, sobre las 15:00 en el salón había unas 70 personas. Los adultos prepararon la mesa y media hora después todos empezaron a comer. Para picar, Basur había hecho una especie de plato, parecido a lo que ponen en los restaurantes, que ninguno supo acertar lo que era pero tenían que admitir que estaba buenísimo. También había los típicos entrantes españoles. Jamón, queso, chorizo etc. Después como segundo plato, una enorme paellera cruzaba la puerta llenando la sala de un olor delicioso. Los americanos miraron el plato con cara extraña. Nunca habían visto algo así y mucho menos lo habían probado. Pero al ver como lo comían el resto, se animaron ellos también y más de uno repitió. Pero lo más emotivo de la comida fue el postre. Nuria apagó las luces y abrió la puerta para dejar entrar a Basur con la tarta de chocolate. A lo lejos, parecía normal pero cuando se fue acercando, pudieron ver el mensaje escrito. Una tarta de chocolate rellena de nata y cubierta también de chocolate, rodeada toda ella por kit kats y en el centro escrito en chocolate blanco e iluminado por dos velas, ponía: "Bienvenidos a casa Beckett's" Kate al verlo no pudo evitar que se le saltaran las lágrimas, y acabó contagiando la sentimentalidad a Aarón. Antes de cortarla, la detective le sacó varias fotos con el móvil. Quería tener un recuerdo de ella. Aarón hizo los honores y cortó la tarta con bastante maña. Repartió los pedazos y todos disfrutaron de aquel exquisito manjar preparado por el chef de la familia.

Pero los recuerdos llegan en el momento que menos te lo esperas. En la sobremesa, Neila de tan solo 2 años, se acercó gateando hacía su primo segundo. Aarón la cogió con todo el cariño del mundo pero la herida le tiró y casi cae a la pequeña al suelo. Aun así, aguanto el dolor para no dañar a la cría pero no pudo evitar que un grito desgarrador saliera de su garganta. Kate, al oírlo, se acercó rápidamente hacia él y cogió a la pequeña en sus brazos. Cuando tuvo los brazos libres, se colocó uno en el pecho en el lugar donde procedía el dolor. La detective dejó a Neila con el resto de niños y volvió donde estaba su hermano, rodeado de todos los demás.

- Creo que se me ha abierto la herida – Dijo mirando a Kate con un ojo pues el otro le mantenía cerrado por el dolor.

- Túmbate en el suelo – Le ordenó su hermana. Él la hizo caso y se recostó en el frío suelo de la sala - *¿Alguien tiene una manta?* - Preguntó. Fran, uno de los gemelos asintió y se fue a gran velocidad al coche – No tenías que haberla cogido.

- Lose, pero tranquila, no es nada – Dijo intentando esconder el dolor con una sonrisa pero eso con su hermana no colaba.

- Castle, ve al coche y coge la caja blanca que hay en el maletero – Le mandó Kate. A los pocos segundos, el escritor había desaparecido del lugar. Kate levantó la camiseta con cuidado a su hermano y comprobó que una de las heridas se había abierto. El apósito estaba ensangrentado y tan solo había pasado algunos minutos. Fran regresó con la manta y con cuidado la colocaron debajo de Aarón. Pocos segundos después, Castle entraba por la puerta con el maletín – Lanie – La forense le colocó la mano en el hombro a su amiga para hacerla entender que se ocupaba ella. Algunos adultos sacaron a los pequeños de allí, llevándoles a otro cuarto. Y después abandonaron la sala, quedando dentro Lanie, Kate y Avril.

- Te va a doler – Le dijo Lanie siendo sincera. Se agachó a su lado y le quitó el apósito con cuidado. Después sacó del maletín los instrumentos necesarios para coserle la herida y le miró.

- Haz lo que tengas que hacer – Declaró Aarón quien con los ojos se retorcía de dolor por dentro.

Desde fuera se podían oír algunos de los gritos que el joven no podía reprimir. Kate no había sido capaz de permanecer dentro así que salió fuera y cuando se iba a derrumbar, sintió unos brazos alrededor de su cuerpo, como si fueran su casa. Aquellos brazos que la apoyaron hacía casi un mes cuando recibió la llamada. Jamás había oído gritar así a si hermano. En su voz se podía notar todo el dolor que estaba pasando. Tenían que haber esperado a que se recuperase del todo para venir a España. Pero no lo hicieron y ahora él estaba allí dentro sufriendo.

Cuarto de hora después Lanie abría la puerta para dejarles pasar. Durante ese tiempo, la voz de Aarón no dejó de oírse y si no fuera por el apoyo de todos a su alrededor, Kate no hubiera podido aguantarlo. Fue ella quien entró la primera. Se acercó a su hermano que seguía tumbado en el suelo. Se le veía mal, muy mal. Estaba completamente pálido y estaba tiritando. Con la ayuda de Basur y los gemelos, Alfredo y Fran, le llevaron hasta un cuarto donde para su suerte había una cama y le ayudaron a recostarse en ella. Salieron de allí después de aconsejarle que descansara y entraron Kate y Avril. La segunda le dio un corto pero intenso beso en los labios y le cubrió con la manta que había recogido del suelo del salón. Salió de la habitación para dejarles solos. Kate, que había permanecido en el marco de la puerta, se acercó y se sentó en una silla arrimándola a la cama. Le tomó de la mano y notó como él se relajaba. Respiraba hondo, hinchando su pecho al inspirar y bajándole al espirar. Poco a poco se fue acompasando y cuando se sintió preparada para hablar le miró a los ojos aunque él los tenía cerrados.

- Lo siento – Susurró.

- ¿El qué? – Preguntó abriendo los ojos despacio.

- Esto – Apartó la vista mientras una lágrima caía de su ojo.

- Kate, sabes que no es culpa tuya…

- Si no hubiéramos venido tan pronto, hubieras podido recuperarte y ahora no estaríamos así – Le interrumpió.

- Si no hubiéramos venido tan pronto, hubiera cogido algún otro peso allí y Lanie no hubiera estado al lado para curarme – La sonrió mostrándola toda la calma que necesitaba en ese momento.

- Descansa, intenta dormir algo. Vendré a verte en un rato. Cualquier cosa que necesites avisa – Le dio un beso en la cabeza – Te quiero – Y con cuidado, cerró la puerta.

Respiró hondo un par de veces y se preparó para lo que venía ahora. Tendría que explicarles por qué Aarón tenía esas heridas y por enésima vez, su madre aparecería en estas fiestas.

Al entrar al salón, miles de ojos se posaron en ella. Noto como un escalofrío recorría su cuerpo y no pudo evitar que las imágenes del intento de asesinato de su hermano volvieran a su cabeza. Se sentó en su silla y esperó a que alguien comenzara la conversación. Sabía que debía hacerlo ella, pero no podía.

- *¿Qué le pasó?* - Se atrevió a preguntar Diego. Kate volvió a respirar hondo y para su fortuna, la mano de Castle se posó sobre la suya, acariciándola tiernamente para después agarrarla con firmeza. Ese simple gesto fue toda la fuerza que necesitaba para explicar lo sucedido. Y así lo hizo. Fue explicando cada una de las cosas ocurridas y los espectadores atendieron sin perder un solo detalle. Pero al llegar al momento dónde su madre entraba en la historia tuvo que parar, respirar hondo de nuevo y agarrarse a la mano de Castle, porque sentía que aquello era lo único que la mantenía a flote.

- *A parte de mi hermano, vosotros sois las personas que mejor sabéis lo mal que lo pasé cuando murió mamá. Desde entonces me propuse hacerla justicia. Y todavía lo estoy intentando – Su voz se quebraba – Metí una bala en el corazón al que la clavó aquellos cuchillos sin piedad, pero él no tenía nada que ver. Le contrataron para hacerlo y sabía quiénes lo hicieron. Sabía quiénes la querían muerta pero tuve que dispararle porque si no él hubiera matado a Castle - Se tomó un pequeño descanso para que sus familiares asimilaran lo que les estaba contando – Después atentaron contra mi vida. Me intentaron matar en el funeral de mi capitán, el cual sacrifico su vida para defenderme. Y si no hubiera sido por Rick, ahora estaría junto a mi madre. Vio al francotirador y corrió para apartarme. La bala casi le da a él – No fue capaz de mirarle. Solo el pensar que si hubiera llegado a tiempo y hubiera recibido la bala matándole, se le partía el corazón – Pero sobreviví y cuando vieron que a mí no me importaba morir, fueron a por lo que más quiero – Una lagrima humedeció sus mejillas – Aarón estaba caminando con Avril por la calle cuando se acercó alguien y le acuchilló. Yo no sabía nada hasta que me llamaron del hospital diciéndome que mi hermano estaba en quirófano y no sabían si seguiría con vida o no. Estaba en comisaría y me derrumbé. Me derrumbe. No podía perderle a él también. Ya perdí a mama y no soportaría que también se fuese Aarón – Su mirada estaba perdida en algún sitio indefinido de la sala - Así que gracias a Castle y a su avión privado fuimos a Sacramento y cuando le dieron el alta volvimos a Nueva York. Como no sabíamos quiénes eran los que le intentaban matar, decidimos venir a pasar las navidad a España. Así podría reposar y a la vez huir de los que le intentan matar – Terminó levantando la vista y haciendo un pequeño recorrido con ella por todos sus familiares. Tal y como ella se esperaba, estaban sorprendidos y angustiados por lo que su prima, para algunos y sobrina, para otros, les acababa de contar.

Nadie se atrevió a decir nada. Castle, al ver lo afligida que estaba la abrazó con todas sus fuerzas. Sabía lo duro que era para ella hablar de eso. Lo mucho que la costaba abrirse. Incluso con su familia. Pero aun así lo conto. Su familia merecía saberlo. Sin embargo, omitió varias cosas. No contó lo del divorcio, ni lo de la llamada de Gates. Supuso que se lo había guardado para no preocuparles más de lo que estaban.

- *Voy a ver qué tal está Aarón* - Dijo después de secarse la cara.

- ¿Dónde vas? – Preguntó Rick al ver que se levantaba.

- ¿Vienes? – Le contestó ella.

Ambos se levantaron y se dirigieron al cuarto donde se encontraba el recién paciente de una operación improvisada. Kate llamó a la puerta y entró. Al entrar, se encontró a Aarón despierto, tumbado sobre la cama y mirando al techo.

- ¿Ves alucinaciones o algo así? – Preguntó la detective con una pequeña sonrisa en la cara.

- Perdonad, estaba en mi mundo – Respondió él mirándoles a los dos. Por respuesta, recibió una sonrisa amiga de Castle y una negación con la cabeza por parte de su hermana.

- ¿Qué tal estás? – Dijo ella acercándose.

- Mejor. Lanie es una gran médica.

- Corrijo, medica forense – Intervino el escritor por primera vez.

- ¿Te duele? – Preguntó preocupada.

- Un poco, pero estoy mucho mejor – Admitió - ¿Vamos con los demás?

- ¿Seguro que estas bien? – Insistió Kate.

- Seguro. Vamos.

Volvieron al salón donde la conversación que tuvieron minutos antes había desaparecido. Entre todos, decidieron no hablar de aquello para no herir más a los hermanos. Así que durante el resto del día lo pasaron disfrutando de la compañía de parientes con los que hacía más de 15 años que no se reunían.

La pequeña Neila se acercó hacía Aarón y Kate la cogió. Le dio un besito en la mejilla como muestra de perdón y se bajó de los brazos de la detective para aproximarse a su hermano, Teo, que estaba jugando con unos cochecitos de plástico.

Al poco rato, Lorena, una joven de 14 años, castaña, de ojos marrones y muy guapa invitó les invitó a todos a bailar y muchos de ellos accedieron. Instaló la wii y se pusieron a jugar al Just Dance 4. En la primera ronda, jugaron Lorena, Kate, Alexis y Lanie. Las cuatro tenían suficiente maña y quedaron bastante igualadas. En cambio, en la siguiente ronda, jugaron Esposito, Castle, Ryan y Basur. Ninguno pasó de la primera estrella, provocando risas y burlas por parte de las chicas.

Pasaron el resto de la tarde divirtiéndose juntos, aprovechando las pocas horas que les quedaban antes de la despedida. El tiempo se les pasó volando y antes de que se dieran cuenta ya había anochecido. Cuando Kate miró el reloj comprobó que se había hecho demasiado tarde. Las 23:00. Deberían volver a casa. Tenían un par de horas de camino. Espero media hora más y cuando la gente empezó a irse, decidió que ellos también.

Lo peor en las reuniones familiares son las despedidas. No sabes cuánto tiempo pasara hasta que lo vuelvas a ver, o ni siquiera si les volverás a ver algún día. Las despedidas sin duda, es una de las peores cosas de la vida. Y en ese momento, los hermanos sentían una mayor atracción de la gravedad hacía sus familiares. Puede que solo pasen unos días hasta que los vuelvan a ver, o pueden que pasen muchos años. Y lo peor es, que no lo saben. No saben siquiera si les volverán a ver. Sobre todo ella. Es detective de homicidios. Cualquier día puede recibir un balazo y no sobrevivir. No volver a ver esos rostros tan conocidos pero a la vez tan lejanos… A pesar de todo ello, cuando llega el momento de partir, lo primero que hacen es asegurarse de que nadie se libre de tu abrazo y tus dos besos en la mejilla, pues aunque sea más fácil irse sin despedirse, sienten que si no lo haces, nunca has estado allí. Y una vez las despedidas terminaron, con lágrimas de nostalgia, los 10 "americanos" montaron en la oscura furgoneta, de vuelta a Santovenia.