CAPÍTULO 7: El Regreso de un Ser Siniestro…
Eran las nueve de la mañana y hacía un buen día, a pesar de eso siempre había cosas que hacer. La comadreja estaba entusiasmada desde hace dos días por lo que ese Domingo decidieron salir a pasear a lado de Tomoe mientras Kenshin y Yahiko iban a trabajar, Sanosuke descansaba, los hombres del oniwabanshu salían a lado de las chicas, Aoshi meditaba y Okina descansaba del viaje.
Las tres jóvenes mujeres caminaron por el mercado. Tomoe había aceptado salir ya que tenía que comprar tofu. Las otras dos se asomaban a las tiendas en especial Kaoru que alucinaba con aquellos Kimonos tan fastuosos que una joven señora vendía.
— "Señorita Kaoru, espero que disfrute este día y descanse" –Esas eran las palabras que habían salido de los labios del pelirrojo aquella mañana a lado de 500 yens. La chica estaba impresionada, de hecho, aún no asimilaba la situación. La economía en el dojo Kamiya estaba en su mejor momento y sabía que con ese dinero podía comprar varias prendas. Aunque al principio no quería aceptar el dinero, ahora sólo quería gastarlo.
— ¡Mira Kaoru! –La pelinegra volteó y se encontró con una Misao entusiasmada que señalaba un precioso abanico de muchos colores. Incluso la chica había corrido hacia él.
— ¡Es hermoso! –exclamó feliz. La distante fémina las siguió y miró el artículo con un tono de indiferencia. Las dos chicas al notar la presencia de la mujer con aroma a cerezo se acercaron de inmediato, no querían hacerla sentir sola.
— ¿Tu qué piensas Tomoe? –preguntó la mayor de las dos chicas.
— Esta bien –Ambas pelinegras se quedaron perplejas con tan extraña respuesta. Tomoe empezó a alejarse y ambas la siguieron.
La joven Kendoka miró a la mujer de kimono blanco que iba frente a ellas. ¿Cómo es que Kenshin había logrado enamorarse de aquella persona tan fría? Esa era una de sus muchas preguntas, y no es que no fuera bonita pero su personalidad era demasiado cerrada, al menos, ella aún no había podido romper aquella barrera que Tomoe había colocado entre ambas.
Aun así, la joven Kamiya continuó. No dejaría que eso arruinara su día. La meta de comprar un Kimono, una Yukata y unos nuevos zori.
— Tomoe, iré a asomarme por las tiendas con Misao ¿te gustaría ir? –preguntó la chica.
— Lo siento, tengo que comprar el Tofu –respondió la mujer al mismo tiempo que se iba.
— Muy bien, nos vemos más al rato –se despidió alegre.
La comadreja y la Kendoka miraban los bellos Kimonos de seda que vendían en un puesto. A Kaoru le había llamado la atención aquel Kimono negro que estaba al fondo con unas flores pequeñas estampadas en la superficie del hombro izquierdo. Era algo sensual.
— ¿Cuánto cuesta ese Kimono? –preguntó la chica.
— Oh, ese es muy bonito, cuesta 240 yens. Está muy bien hecho además de que está hecho de algodón.
— ¿¡Algodón!? Pero ¿eso no es extraño? –
— Con el ingreso de comerciantes extranjeros ha llegado esa tela a Japón, es muy buena y suave. Deberías probarla, para que veas si te gusta más que la seda. En el occidente es muy apreciada –le contó la señora.
— Entonces si lo quiero… —La chica por un momento había desviado la vista y se había encontrado con un gi. El gi era rojo y estaba muy bonito además de que se veía algo fino.
— ¿Y ese gi cuánto cuesta? –preguntó la chica entusiasmada. Kenshin también necesitaba algo de ropa.
— Oh, ese si es muy caro. Es de una seda muy buena y le va a durar muchísimo tiempo. Tiene un costo de 490 yens – La chica se sorprendió mucho.
— ¿Qué llevarás Kaoru? –preguntó Misao. –Recuerda que tú no tienes nueva ropa. Tú también tienes tus necesidades, él puede comprar después –opinó la ninja tratando de convencerla de comprar algo para ella ya que Kaoru trabajaba demasiado todo el tiempo. Eso era lo justo.
— Quiero el gi –La comadreja movió la cabeza con desaprobación pero al final sólo pudo suspirar.
Al terminar de comprar, ambas caminaron al dojo. Era medio día y tenían cosas que hacer, entre esas cosas, fregar el suelo y acomodar el material de trabajo para que la Kendoka pudiera dar sus lecciones el día siguiente.
Al llegar buscaron a Tomoe pero no estaba, algo que se le hizo extraño ya que se había regresado antes. La pelinegra dejó el gi en su habitación, se lo mostraría al hombre más tarde. Misao caminó a la cocina ¡estaba hambrienta!
— Iré a preparar el dojo para las clases de mañana –avisó la chica de pelos azabache a su amiga para después ir al lugar indicado por ella. Al llegar notó que la puerta del dojo estaba abierta, algo que la hizo ponerse en alerta. Al entrar miró por todas partes pero no veía a nadie, pronto, después de visualizar mejor, miró que una sombra en la esquina estaba algo distorsionada.
— To… ¿Tomo…e? –preguntó ella con recelo.
Pronto la persona se acercó a ella. No era Tomoe, la persona era muy alta, su pelo blanco como la nieve. Esa era la manera en que él había reflejado su tristeza y dolor por la muerte de su hermana. Era el hombre que había viajado desde China para ver si era verdad, si era verdad aquello que sonaba tan estúpido.
— Tomoe –salió de su boca con una gruesa y varonil voz. — ¿Dónde está ella? ¿Es cierto que Onee-San está contigo? –la pelinegra se quedó estupefacta. No se esperaba la presencia de él.
— Dime que es verdad porque si sólo me estabas haciendo una broma para traerme desde allá, te rebanaré con mi espada hasta los huesos –la amenazó poco apacible.
— Ella está con nosotros. No te mentí Enishi, aunque no ha regresado de la calle, te puedo asegurar que ella está con nosotros pero… te quiero pedir un favor –le pidió la Kendoka apenada.
— ¿Un favor? ¿Me trajiste por un favor? ¡ME PROMETISTE QUE LA VERÍA EN CUANTO LLEGARA! –Gritó con furia.
— Ella está, te lo puedo asegurar. Pero el problema es que no sabemos cómo llegó. ¿Alguna vez has oído hablar de los Shùshi zhànshi? –el hombre la miró sorprendido.
— Son unos viejos brujos chinos, sí, eso lo sé muy bien pero no me cambies el tema. Me haces enfurecer –La chica no sabía qué hacer para tranquilizarlo pero debía de ayudarla, era la única forma de saber que estaba pasando en realidad.
- Te prometo que la verás. Ella llegó acá viva hace varias semanas saliendo de la tumba y diciendo que no sabía cómo había sucedido y… antes de su llegada un brujo que se había hecho llamar un Shùshi zhànshi me había amenazado diciendo que me haría sufrir a mí y a Kenshin. Creí que tú nos podías ayudar para saber qué es esto –El hombre levantó una ceja demostrando molestia. Kaoru estaba consciente de que a Enishi le importaba muy poco lo que pasara con la vida de ellos, sabía que había llegado con la idea de ver a su hermana creyendo la estúpida historia de la Tomoe que había revivido después de la muerte.
- Mira, para que entiendas. Quiero que me ayudes a encontrar la razón y el porqué de esto. No podemos quedarnos así, pensando que esto fue un milagro o una coincidencia y sin saber que tan poderosos son esos Shùshi zhànshi que fueron capaces de hacer algo así –
- Aún no veo a Onee-san, y me estoy desesperando. –comento el joven de pelos blancos con una sonrisa perversa. La chica empezó a suspirar con pesadez. ¿Por qué cuando necesitaba de Tomoe ella no estaba ahí?
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Kenshin regresaba del trabajo, como era Domingo, Tae le había permitido irse antes. Yahiko había decidido quedarse un rato más con Tsubame por lo que ahora el ex-Hitoriki regresaba solo.
El pelirrojo levantó la mirada y se encontró con Tomoe. Al hombre se sorprendió pero al mismo tiempo sonrió, a pesar de todo no le molestaba ni un poco estar al lado de ella.
- Tomoe, me sorprende verte por acá –ella lo miró con seriedad, pero con amor. Cada vez que lo veía sentía que lo necesitaba más y más.
- Te vine a buscar –le dijo sincera. El pelirrojo se sorprendió.
- Gracias –le contestó el con una sonrisa.
- No he estado a solas contigo desde hace unos días. Supongo que su relación con Kaoru-san va muy bien –el hombre no podía entender que había querido decir con eso. En su voz no había rastro de molestia ni ironía pero tampoco de júbilo por aquello.
- Pues… si, pero… -Kenshin no sabía que decir. No quería profundizar ese tema.
- Bueno, pero… al final yo soy la esposa. ¿Verdad? –el pelirrojo se detuvo y miró a Tomoe. Pronto se congeló y recordó algo obvio, algo que había olvidado por completo y que era muy importante. ¡Jamás se había divorciado de ella! Cuando ella había muerto simplemente se había declarado viudo y había continuado con su vida. Ahora con ella estaban casados de nuevo y otra vez eran marido y mujer.
Tomoe lo miró y puso una mueca de sufrimiento.
- ¿Por qué? –le preguntó ella con amargura. - ¿Por qué? Hace apenas unas semanas eras un niño que necesitaba de mí. Un niño que me había dicho que era lo más importante en su vida y sin siquiera darme cuenta ya eres un hombre, y amas a otra mujer. No es tu culpa pero tampoco es mía –le reclamó con la voz en un hilo. Himura no sabía que decir, no sabía qué hacer. Simplemente era verdad. Tomoe no era culpable de nada. Ni siquiera había estado durante esos diez años que todo había cambiado.
- Tomoe, perdoname –el hombre se tiró al suelo y se disculpó lleno de dolor. – Yo, no… yo nunca hice algo con la intención de lastimarte. Yo nunca he hecho algo con la intención de torturate, pero mi vida continuó –
- Y yo… yo ya no tengo una, tú eras lo único que tenía y ahora estoy sola en un mundo que desconozco. Me siento abandonada –dijo la mujer soltando las lágrimas. El pelirrojo la abrazó, la abrazó fuertemente. Nunca había visto a Tomoe llorar de esa manera y jamás se la imaginó verla sufrir tanto pero era verdad, ella igual era una persona con sentimientos y que en ese momento sufría.
Ambos se quedaron ahí un largo y rato y después de unos minutos regresaron al dojo con la mirada baja. El silencio era mejor en ese momento.
Cuando iban llegando, vieron las puertas de la casa abierta por lo que dedujeron que ya habían llegado los demás. Al entrar vieron desde lejos a Misao.
- ¡ESPERA! –gritó Kaoru haciendo que tanto Kenshin como Misao se alertaran y se corrieran hacia el dojo Kamiya de dónde venían los gritos. Tomoe los siguió titubeante. Al llegar vieron que la chica había sido reprendida por…
- ¡ENISHI! – Gritaron Misao y Kenshin más que sorprendidos. Algo que alertó a Tomoe y la hizo avanzar con rapidez. Al llegar, la mujer con aroma a cerezo blanco miró a la persona dentro con gran sorpresa; ya era todo un hombre y estaba cambiado, en especial su cabello que era diferente, sin embargo, claro que era él. ¡Por supuesto que era él!
Tomoe corrió hacia él y Enishi en verdad no lo podía creer. Al instante soltó a la chica de ojos zafiro y se abalanzó hacia su hermana. Era tan irreal, era tan bello para ser verdad que no la quería soltar. Había visto esa escena en sus sueños millones de veces ya hora que sucedía no lo podía creer. Los tres alrededor decidieron salir para darles un tiempo de privacidad.
- Onee-san –murmuró Enishi tan suavemente que casi no se escuchó. Tomoe también lloró, amaba a su hermano, estaba muy conmocionada. Ella había dado por muerto a el que alguna vez fue un tierno niño. Verlo tan de repente la había puesto tan conmocionada que no podía creerlo.
Por su lado, Kaoru estaba feliz. Seguro que Enishi se llevaría a Tomoe y ambos formarían una nueva vida.
- Supongo que la boda está cada vez más cerca –comentó la Kendoka con alegría y lo miró esperando una sonrisa pero este seguía ensimismado por lo anterior vivido. Algo que incomodó a la joven mujer.
Kenshin sólo podía pensar en una cosa. ¿Debía casarse con Kaoru?
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:O ¡He actualizado! Espero que les haya gustado este capítulo. Me tomó seis días y mucha inspiración… Naa mentira, con Rurouni Kenshin no necesito mucho para inspirarme, sólo un poco de OST, Manga y mi fic favorito de este anime y ¡tadaa! Realmente me cuesta manejar la personalidad de Enishi ya que él está medio zafado, en el manga era una persona fría y sedienta de venganza por su hermana pero con ella a su lado supongo que será diferente y ese es mi problema aunque en mi criterio, lo veo algo egoísta y haciendo todo lo posible por hacer feliz a Tomoe.
A pesar de su "maldad" yo creo que él sólo era muy orgulloso para su edad. Supongo que es como un Yahiko malvado :) sólo eso.
Espero sus Reviews, todos son bienvenidos aunque no sean positivos ya que en verdad si es muy debatible este fic por los personajes y la forma de ser de Kenshin y su indecisión ah y también se me olvidó decir que ahora sé que faltan muchas piezas en el rompecabezas pero como vaya avanzando la historia iré mencionando las cosas que parecen no tener sentido.
