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Pasaron los días y llegó el fin de año. La mañana la pasaron igual que otras, pero por la tarde, a la hora de la cena Castle pidió encargarse él de la comida, con la ayuda de Alexis. Al principio los hermanos se negaron, alegando que son invitados pero al final accedieron después de hacerle prometer a Rick que los Españoles se encargarían del postre.
Durante la tarde, cada uno se fue poniendo sus mejores galas para abandonar un año algo complicado pero muy especial para todos. Castle y su hija se encerraron en la cocina al igual que lo hicieron Kate y Aarón en nochebuena y el resto mataban el tiempo como podían. Ya entrada la noche, Kate llamo a su capitán, sabiendo que a esas horas allí sería pronto y la felicitó la Navidad y el fin de año tanto de su parte como la del resto de los que trabajaban cada día en la 12. Ella agradeció el gesto y les devolvió las felicitaciones deseándoles un próspero año nuevo. Al poco rato después de la llamada, todos se sentaron en la mesa a degustar los manjares por parte de la familia Rodgers.
Cuando terminaron de cenar, Kate trajo una baraja de cartas españolas y otra de póker. Sabía que acabarían jugando al póker pero quería enseñarles algunos juegos españoles y pasar tiempo todos juntos, como lo hacía cuando era pequeña con su madre, su padre y su hermano, las dos últimas horas de todos los años. Se sentó en la mesa y acercó una bandeja llena de dulces para picar mientras jugaban. Entre Aarón y ella les enseñaron algunos juegos como el Mus, la Escoba, el Chinchón, la Brisca y el Tute. Echaron varias partidas a cada uno de ellos, apuntando los resultados para más tarde comprobar quien había perdido y pensar un castigo.
Casi sin darse cuenta, las horas pasaron y el fin de año se acercaba. Quedaban unos escasos 20 min para las 00:00 así que los hermanos decidieron apartarse del juego para preparar el "poste" especial. El resto siguieron jugando mientras Aarón y Kate desaparecían del comedor.
Una vez en el salón, Kate tomó un par de racimos de uvas que había escondido en un armario y empezó a pelar una a una las uvas, separándolas en montones de doce. Su hermano se encargó de coger los recipientes donde pondrían cada montón y cuando terminó se puso a ayudarla. A las 23:50 habían terminado la labor y aparecieron por la puerta del comedor con los 10 recipientes. Los americanos les miraron extrañados con lo cual decidieron explicar lo que iban a hacer.
- En España, la cuenta atrás para el fin de año se hace de forma especial – Comenzó Kate.
- Todas las cadenas retransmiten las campanadas. En cada una de ellas hay que tomarse una uva, sin atragantarse. Muchos creen que por cada uva que tomes se va a cumplir un deseo que pidas, pero para mí esas uvas significan que sigo otro año más en el mundo – Siguió Aarón.
- ¿Y por qué doce? – Preguntó Alexis.
- Porque son doce los meses del año – Dijo Kate – Sin embargo, hay gente que no le gustan las uvas y toma otros alimentos como piñones o lacasitos.
Cada uno cogió un recipiente y se preparó para las campanadas. Aarón se acercó a la nevera y sacó una botella de champán y otra de champin al igual que en Nochebuena y las puso en la mesa para abrirlas cuando terminase la celebración. Nadie despegaba la vista de la televisión y cuando el péndulo comenzó a bajar la emoción se podía sentir a kilómetros de distancia.
Empezaron las campanadas y cada uno se tragó sus doce uvas correspondientes. Kate y Aarón disfrutaban de aquello. Mientras ellos las tomaban con bastante práctica, sus amigos tenían que hacer grandes esfuerzos para no retrasarse o atragantarse. Una vez terminadas, los aplausos inundaron la sala y Castle tuvo el honor de abrir la botella de champan. La sirvió en las copas y repitió lo mismo con la de champin. Kate se quitó el anilló de su madre del cuello y lo metió dentro de la copa, observando cómo se hundía hasta el fondo. Todos la miraron extrañados y ella simplemente dijo que era otra tradición de la familia. Una vez que todos tuvieron su bebida, brindaron juntos y sonrieron deseándose un próspero año nuevo. Poco después los abrazos y besos en la mejilla empezaron a abundar y Aarón en un descuido del resto, se escabulló del comedor para regresar a los pocos minutos con dos bolsas llenas de petardos y fuegos artificiales. Su hermana le miró y sonrió sin poder evitarlo.
Salieron a la calle después de abrigarse y fueron cogiendo los petardos. La primera en encender uno fue Kate que con mucha maña le encendió y aguanto con él en la mano hasta el momento justo en el que le tiró al cielo y explotó en el aire a gran altura. Todos se quedaron asombrados. Aarón repitió lo mismo que su hermana y les animaron al resto a intentarlo. Muchos de ellos se negaron pues tenían miedo de que se les explotara en las manos y al final fueron los hermanos los únicos que lo hicieron. Pasaron una media hora con los petardos y los fuegos artificiales hasta que volvieron a entrar en la casa. Se quitaron los abrigos y se sentaron de nuevo alrededor de la mesa. Volvieron a brindar y se sacaron una foto todos juntos en la que más tarde pondrían "Año 2013".
A la una menos cinco de la mañana, Aarón encendió la televisión para ver las campanadas de Gran Canaria. Les explicó que allí tenían una hora de retraso con respecto a la hora de España y que todavía estaban en 2012. Cuando las campanadas comenzaron, Castle agarró de la cintura a Kate y se fundieron en un beso, aplaudido por el resto de los presentes. En el momento en el que la retransmisión de las campanas en Gran Canaria anunció que ya estaban en 2013, Castle se separó de su novia y la abrazó con todas sus fuerzas.
- Quería acabar el viejo año y empezar el nuevo besando a la misma mujer – le dijo susurrando al oído – A esa mujer con la que espero compartir todos los años que me queden de vida.
Fue ahora Kate quien le besó con mucha ternura provocada por las palabras que le susurró al oído. Se separaron y se volvieron a abrazar mostrándose todo el cariño y amor que se tenían.
Alrededor de la una y media, Kate se disculpó del resto y se dirigió al piso de arriba. Una vez allí, fue a la terraza, abrió la puerta y salió a ella. Se quedó contemplando la luna y las estrellas, mirando hacia el horizonte mientras hacía un recuerdo de todo lo que había vivido ese año.
Y sus recuerdos empezaron con la muerte de Montgomery. Ese hombre que sacrifico su vida para salvarla. Le echaba tanto de menos. Pensó en lo mucho que se alegraría al saber que ahora está en una relación con Castle. Él siempre estuvo ahí para ella. Fuese lo que fuese y a pesar de haber estado relacionado con la muerte de su madre, nunca lo pudo culpar del todo y odiarle como lo hacía con los demás. Fue como un padre para ella justo en el momento en el que más le necesitó.
Después llegó el funeral y con él su tiroteo. Recordó con amargura como notaba la bala entrar en su cuerpo y no pudo evitar tocarse la cicatriz. Recordó también las palabras de Castle. Aquel "Te quiero" que jamás olvidará. Después perdió el conocimiento y lo siguiente que recuerda fue cuando despertó en la camilla. Recordó lo mucho que deseaba que estuviera Castle en vez de Josh y como su deseo se cumplió al verle entrar por la puerta.
También recordó la primera conversación en sus columpios. Ella estaba con miedo. Miedo a perderle por no haberle llamado durante tres meses después de que la visitara al hospital. Pero todo se arregló gracias a la inmensa paciencia de Castle. Aquel día se abrió un poco más a él y le contó que cuando murió su madre construyó un muro en su interior. Sonrió al pensar que ese muro ya no existe y todo gracias a un solo hombre, del que se enamoró hacía ya muchos años.
Después, vino a su mente el recuerdo del atraco al banco. Lo mucho que sufrió al saber que Castle estaba en peligro. Y lo peor era que sucedió cuando estaba hablando con él. Oía el miedo en su voz aunque él no lo supiera. Le conocía lo suficientemente bien. Recordó cómo reaccionó al oír la explosión y cómo el mundo se la vino encima al pensar que había muerto. Entró al banco sin esperar a los demás, con pistola y linterna en mano. Y su alegría fue enorme al oír su voz y segundos después ver su sonrisa.
Recordó el caso del francotirador. Lo mal que lo pasó. Las visitas inesperadas al doctor Bruke. El trastorno de estrés postraumático que sufrió. Y lo mucho que se esforzó en ocultárselo a Castle. Y él la dio espacio, sin preguntar ni agobiar.
Lo siguiente fue el caso en el que ella y Castle despertaron esposados el uno al otro. Recuerda como, cuando el tigre estaba a punto de cruzar el agujero de la pared y sus intentos por ponerse a cubierto fracasan, Castle la cubrió con su cuerpo y la dijo "Ponte detrás de mí". Aquello significó mucho para ella a pesar de no habérselo dicho nunca.
La boda de Ryan. La ceremonia especial a la que asistieron todos. Pensó en lo buena pareja que hacían y lo mucho que disfrutaron ese día. Recordó cómo, cuando ella y Rick iban hacia sus asientos, se imaginó su boda. Su boda, con Castle. Notó como las mejillas se enrojecían y miro al cielo sonriendo como una tonta. También recordó el comentario que le dijo a Castle "Quien sabe, igual a la tercera va la vencida".
El recuerdo sucesor no fue tan agradable. Sophia Turner. Era increíble el odio que sentía por esa mujer incluso cuando ya no estaba en ese mundo. Desde la primera vez que la vio acercándose a Castle supo que traería problemas. Y anda que los trajo. Castle confiaba plenamente en ella y se lo agradeció intentando matarle. Recordó la pequeña sonrisa que no pudo evitar al decir "Danberg no era el topo ¿Verdad? Eres tú" Pero enseguida la borro de su rostro al pensar lo muy traicionado que se debió de sentir Rick. Por no decir que casi le mata. Pero lo que más duro fue, tanto para ella como para él fue el saber que el padre de Castle trabajó en la CIA.
Su siguiente recuerdo, fue el caso de la bomba en Wall Street. "47 Segundos" como lo apodó ella. Aquel fatídico día en el que Castle se enteró de que le había mentido. En el que empezó a separarse de ella, a distanciarse. Y lo peor es que ella no se percató de aquello. No se dio cuenta del porqué.
Pero el peor recuerdo, sin lugar a duda, fue la llama telefónica donde la dijeron que su hermano había sido apuñalado. Sintió como el cielo se la caía encima. No podía pasarle nada. Tenía que seguir adelante. Le necesitaba con ella, a pesar de estar separados por casi todo el país. Pero, todo salió bien, y aunque dio algún que otro susto, Aarón estaba bien. Y en parte, gracias a eso, ahora ella y Rick estaban juntos. Rick. Tantas cosas que recordar sobre él. Tantas sonrisas y a la vez tantas lágrimas… Pero las lágrimas se habían acabado. Ahora que habían conseguido dar el paso estaba segura de que iba a ser feliz.
Iba a seguir con sus memorias, cuando alguien se acercó a ella y se apoyó en la barandilla a su lado.
- Bonitas las estrellas – Dijo el hombre.
- Si – Contestó ella.
- ¿Recordando viejos momentos?
- Han pasado tantas cosas este año que… - No siguió. Estaba segura que su hermano la entendía.
- Tienes razón. Han pasado demasiadas cosas. Pero gracias a ellas, hoy somos lo que somos. Piensa que, si no me hubieran – Se tomó unos segundos. Todavía le costaba pronunciar la palabra – si no me hubieran apuñalado, ahora no estaríamos aquí. Yo no estaría prometido, ni hubiera conocido a tus amigos, y probablemente, Castle y tú no estuvierais saliendo. ¿Me equivoco?
- Para nada – Respondió con una sonrisa.
- Es increíble como una sola persona puede cambiar tu forma de ser – Soltó él de repente tras varios minutos en silencio. Kate le miró extrañada así que continuó – Cuando mamá murió, te encerraste. No dejabas que nadie ni nada entrara en tu vida por miedo a sufrir más. Y te entiendo, eras muy pequeña – La detective se había quedado asombrada. Su hermano la conocía demasiado bien – Durante los años siguientes todo siguió igual. Papá nos abandonó pero seguimos con nuestras vidas… Cuando nos volvimos a ver después de esos cinco años y a pesar de mi mal estado, tenías un brillo diferente en los ojos. Una pequeña parte de ti estaba resucitando. Y no te imaginas lo mucho que me alegré. Después "hiciste las paces" con Castle y aquella pequeña parte de ti empezó a hacerse cada vez más grande hasta ocupar todo tu cuerpo. Volvías a ser tú. Volvías a ser mi hermana pequeña a la que la gustaba ir con pantalones cortos, tirantes y unas converse verdes militares. La que la encantaba montar en bici con sus amigos. La que lo pasaba en grande en las fiestas del pueblo. Eras tú otra vez. Y todo gracias a Castle. Él ha conseguido derribar el muro interior que ni yo mismo pude hacerlo – Cuando terminó, miró a su hermana a los ojos. Mientras hablaba, mantuvo la vista fija en una estrella en el cielo. Al mirarla, pudo ver la felicidad y la esperanza en sus ojos. Todo rastro de tristeza había desaparecido.
- Eres asombroso – Fue lo único que pudo decir ella y enseguida le abrazó. Todo lo que dijo fue cierto. Absolutamente todo. Durante estos cinco años que estuvieron sin hablarse le echó mucho de menos. Y no pudo evitar sentir pena al pensar que en cuanto regresen a Nueva York se volverán a separar. Así que decidió aprovechar al máximo los días que les quedaban aquí. Pero no solo con él, sino con todos.
Después de 10 minutos en los cuales se dedicaron a mirar las estrellas y recordar alguna anécdota, bajaron al piso de abajo decididos a disfrutar de la velada que les esperaba para celebrar que ya estaban en 2013.
