47 Los siguientes días les utilizaron para aprovechar el poco tiempo que les quedaba en el país. El viernes día 11 cogerían un avión con destino a Nueva York para llegar el sábado 12 y tener tiempo para descansar. Alexis y los hermanos continuaron con sus sesiones matinales. La joven había empeorado bastante. Tenía reacciones extrañas y sus ojos cada vez se enrojecían más. Aun así debían continuar. Se notaba mejoría en comparación con la primera semana del tratamiento, pero les preocupaban las últimas sesiones. Bajaron a Valladolid varios días. A los americanos les fascinaron el aire fresco que se respiraba en la ciudad y lo bien que habían sido acogidos. Sin embargo, se sorprendieron de ver, que lo más parecido a Central Park era el Campo Grande. Cuando entraron a verle, el escritor hizo algún comentario insinuando que el nombre del lugar no le venía mucho a cuento. Pero les enamoró ver a los pavos reales, sueltos por allí, sin ningún peligro. Ryan y Esposito insistieron en llevarse a Nueva York algunos dulces típicos de España, pero Kate negó alegando que en los aviones no permiten meter comida. Pero les prometió que una vez que estuvieran de vuelta, ella misma les haría los dulces que quisieran. Katherine visitó el cementerio otra vez antes de irse. Pero esta vez en compañía de su hermano. Estuvieron un par de horas allí de pie, admirando el gravado. En algún momento, alguno de los dos hacía un comentario de su infancia para recordarle y enseguida volvían a callarse para seguir mirando a la lápida. Antes de irse, cada uno depositó una pequeña rosa roja encima del nombre. Aarón por su parte, estuvo pensando qué hacer cuando volviesen a Estados Unidos. Él vivía en Sacramento, al igual que Avril, y no en Nueva York como el resto. Pero después de este mes, se dio cuenta de lo mucho de menos que echaba a su hermana pequeña. Y también, del peligro en el que estaba metida. Aquella llamada de Gates no se le borró de la cabeza desde que fue realizada y había tomado una decisión. Se quedaría en Nueva York hasta que todo ese asunto se arreglara. Ya buscaría un lugar dónde vivir pero lo haría. En el viaje hablaría con Avril pero estaba seguro que no pondría ninguna pega. Sabía lo importante que era Kate para él. Mucho antes de lo que hubiesen deseado, se encontraban en el aeropuerto con las maletas, a la espera de su vuelo. En pocas horas, estarían de vuelta a su vida. Y tendrían que afrontar demasiadas cosas. Una vez en el avión, la detective se quedó un buen rato mirando, con nostalgia, por la ventana. Aarón no la quitó el ojo de encima desde que subieron hasta que una pequeña lagrimita recorrió su mejilla. Se acercó a ella y se sentó a su lado en el asiento vacío el cual debería de estar ocupado por Castle, pero se fue con su hija que le había llamado. - ¿Triste por irnos? - Si – Dijo secándose la lágrima – Pero estoy segura que volveremos pronto – Sonrió, tranquilizando a su hermano al que se le contagio la sonrisa. - Lo haremos – Afirmó él y después de darse un emotivo abrazo se juntaron con el resto, que estaban sentados en el suelo en un corro. Pasaron las horas del viaje hablando, jugando y durmiendo. Llegaron a Nueva York a las 10 de la mañana del sábado día 12. Como todos habían dormido durante la noche y a pesar de que los asientos no eran camas, estaban lo suficientemente descansados como para ir quedarse cada uno en su casa así que decidieron dejar las maletas y volver a reunirse para dar una vuelta por Central Park. Castle, Martha y Alexis tomaron un taxi, mientras que Ryan, Lanie, Espósito y Jenny otro. Aarón, Kate y Avril, aprovecharon el buen tiempo y la poca distancia que había del aeropuerto a su apartamento y fueron andando. Por el camino, Aarón le comentó a su hermana pequeña que se quedarían un tiempo en Nueva York ya que Avril había accedido sin poner ninguna pega. Kate al principio se negó diciendo que allí es donde vivían y trabajaban, pero ellos dijeron que no era un problema. Pedirían unas vacaciones puesto que se las debían, que el único problema era el alojamiento. Kate les invitó a quedarse en su casa como lo habían hecho cuando Aarón estaba débil después de las apuñaladas. Y así fue como los tres acabaron viviendo en el apartamento de la detective. Cuando se reunieron de nuevo en Central Park a las 11 de la mañana, el lugar estaba lleno de niños jugando a la pelota o volando cometas. Se fijaron en que faltaban Alexis y Martha y cuando preguntaron por ellas, Castle les respondió alegando que Martha estaba cansada y que Alexis había quedado con sus amigas, pero que agradecían de todo corazón que las hubieran permitido estar en España. Kate sonrió como respuesta y les informó que Aarón y Avril se quedarían en su casa durante un tiempo. Ninguno puso pega alguna, y disfrutaron de la mañana juntos. El día siguiente le dedicaron para poner en orden sus vidas después de haber estado todo ese tiempo en España. Por un lado, en la casa de los Beckett, Kate ayudaba a su hermano y a su futura cuñada a deshacer las maletas y ordenar la ropa. Cuando terminaron, pasaron el tiempo en familia disfrutando de la compañía mutua. En el loft de Castle solo se encontraba él y su madre. Alexis había quedado de nuevo con sus amigas. Martha y Rick deshicieron las maletas y charlaron durante largas horas. A las seis de la mañana del lunes, el irritante sonido del despertador inundaba la habitación de la detective. Le apagó con rapidez para no despertar a los otros dos ocupantes de la casa y tras darse una ducha se vistió con ropa cómoda. Hoy le esperaba un día agotador. Antes de salir del apartamento, cogió un donut que compró el día anterior y el móvil que dejó olvidado en la mesa del salón. Cerró con delicadeza la puerta, y se marchó rumbo a comisaría, donde sabía que en poco rato, una deliciosa taza de café caliente la estaría esperando. Pero el panorama que se encontró cuando llegó no era el que esperaba. Gates la llamó para que fuera a su despacho en cuanto salió del ascensor. Sabía de sobra que tenía que hablar con ella por el tema de su hermano, pero no se había acordado de ello hasta que la capitana la llamó. - Señor – Saludó, después de cerrar la puerta. - Buenos días Inspectora Beckett – Respondió ella – Dado que ya está aquí, creo que tenemos un asunto pendiente del que hablar. - Si Señor. Pero antes de tomar ninguna decisión, necesito que me explique todo, tal cual pasó, desde que recibió el video hasta que lo vio. - De acuerdo – Y empezó a narrar todo. Desde afuera, dos detectives observaban a las mujeres conversar mientras intentaban averiguar de lo que hablaban. Ese mes en España les había unido más tanto en lo profesional como en lo personal. Era más como una familia. Y por la cara de Kate, sabía que no se trataba de nada bueno. Cuando observaron a su capitana sacar un paquete de su mesa de escritorio, recordaron el caso de Aarón y entendieron la expresión de la detective. Querían entrar, para hacerla saber que estaban a su lado pero no podían. Se miraron el uno al otro y cuando el moreno iba a hablar, un ruido llamó la atención de ambos. Castle acababa de cruzar las puertas del ascensor con dos cafés de la mano. Echó un vistazo por encima a la comisaria y cuando vio a sus dos compañeros se acercó a ellos con una sonrisa. - Ummm aire… aire policial – Dijo el escritor cuando se encontró con sus amigos. - Tío, ¿siempre tienes que hacer algún comentario? – Respondió Ryan. - Alguien se ha levantado hoy de mal humor – Se quejó - ¿Habéis visto a Beckett? - Esta en el despacho de Gates. En cuanto cruzó el ascensor la llamó. Ni siquiera la dio tiempo a saludarnos – Explicó Espósito. - Será sobre Aarón… - Pensó en voz alta – ¿Tenemos algún caso? - No. Solo montañas de papeleo… Quizá si nos ayudaras a… - Detective Ryan, Detective Espósito, hay un caso nuevo – Le interrumpió una joven rubia. - Gracias Hinesburg – Kevin cogió la carpeta que la joven le estaba tendiendo y cuando esta se hubo ido dijo mirando a Castle – Salvado por la campana – El escritor levanto la palma de la mano hacía Espo y esté se la chocó mientras cogía la chaquea para dirigirse a la nueva escena del crimen. Una hora después, Kate salía del despacho satisfecha con lo que había conseguido. La capitana le había contado todo lo que sabía y ella había conseguido que dejasen el caso de su hermano apartado durante un tiempo. Gates también la había contado lo que habían avanzado en el caso de Amanda Stewart pero que tuvieron que parar cuando el paquete con el video del apuñalamiento de Aarón llegó a la comisaría. Se acercó a su mesa al ver que sus dos compañeros no estaban y sonrió al observar la taza de café humeante en su mesa. La cogió y tomó la nota que había debajo. Al leerla sonrió y cogió su abrigo para marcharse a la dirección que ponía. Tenían un nuevo caso.
