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Cuando llegó a la escena del crimen, un aparcamiento de coches, busco a sus dos compañeros para que la informaran. Ryan estaba hablando con lo que supuso que sería un testigo a si que se acercó a Esposito.

-Hey Espo, ¿Qué tenemos? – Preguntó.

- Alexandra Parkinson, 34 años. Según figura en su identificación, trabajaba como secretaría en el grupo de oficinas de Messerschmitt.

- ¿Messerschmitt? – Le interrumpió.

- Si, o eso pone aquí – Le mostró la tarjeta y comprobó que así se llamaba – Continuo, el guardia de seguridad la encontró hace una hora cuando hacía su ronda. Asegura no haber tocado nada.

- De acuerdo. ¿Ha llegado Lanie?

- Antes que nosotros. Posiblemente ya tenga información.

- Vale, gracias.

- Espo – Dijo Castle acercándose a ellos – Ya se lo que es Messerschmitt– No levanto la vista del móvil en todo el trayecto hasta que llegó y se percató de que Kate también estaba allí – Oh hola – La saludo. Ella le devolvió el saludo y le indicó con un gesto que continuara – Es una empresa constructora de maquetas de aviones. Lleva ese nombre en honor al Messerschmitt, más conocido como Me 109 BF. Fue un avión de caza alemán de la Segunda Guerra Mundial diseñado por…- Pero Kate le interrumpió.

- Diseñado por Willy Messerschmitt a principios de los años 1930. – Ambos hombres la miraron con caras extrañas.

- Vaya inspectora, no te tenía como aficionada a la Segunda Guerra Mundial – Soltó Castle con una sonrisilla.

- No te hagas ilusiones, mi hermano es un gran admirador de ello. Le encanta todo lo relacionado con la Segunda Guerra Mundial – Y sin decir nada más se marchó en dirección hacia la forense.

- Buenos días Lanie – Saludó.

- No tan buenos para ella – Señaló a la víctima con el boli que llevaba en la mano. – Murió estrangulada. ¿Ves estos moratones de aquí? – Preguntó señalando esta vez el cuello – Indican que no usaron ningún objeto. Diría que el asesino es diestro dado que la parte izquierda del cuello donde el asesino colocaría su mano está más marcada. Tiene moratones también en el costado izquierdo y en los brazos así como en la cara y en las manos.

- La dieron una paliza – Dijo la detective.

- Así es – Afirmo Lanie – Te diré más cuando me la lleve al depósito.

- De acuerdo, gracias Lanie – Echó un vistazo al cuerpo para sacar sus propias conclusiones y cuando terminó se acercó a Ryan que acababa de hablar con el guardia que la encontró. Y Castle la seguía a todos lados, como su sombra – Ryan – Saludó.

- Hola Beckett, ¿todo bien? – Preguntó refiriéndose a la charla con Gates pero al detective no lo entendió.

- ¿Sobre qué?

- La charla con Gates.

- Oh, si, bastante bien – Les sonrió a ambos hombres.

- Me alegro, bueno a lo que iba, el guarda se llama Michael Strike. Dice haber encontrado a la víctima hace aproximadamente una hora y que en cuanto la vio llamó a emergencias. Se quedó en la escena del crimen hasta que los servicios llegaron.

- ¿Tenía algún trato con la víctima? –Preguntó

- No. La veía pasar a menudo pero nunca llegó a hablar con ella.

- Vale, cuando terminéis de hablar con los testigos dirigíos a comisaría. Castle y yo iremos a hablar con sus familiares a ver si sacamos algo.

- De acuerdo jefa – Y se fue a avisar a su compañero.

- ¿Nos vamos? – Dijo a Castle, quien estaba embobado mirando un coche de gama alta.

- Si claro – Y pusieron rumbo a comisaría para encontrar información sobre los familiares.

Media hora después, Beckett y Castle se sentaban en el sofá de la casa del hermano de Alexandra.

- Señor Parkinson… -Comenzó a hablar la detective.

- Por favor, llámeme James – Replicó él.

- De acuerdo. James, ¿sabías si tu hermana estaba involucrada en algo peligroso?

- No, me lo hubiera dicho.

- ¿Y estaba metida en asuntos de drogas o…?

- No. Ella jamás habría hecho algo así. Era una buena persona. No se merecía morir – Sollozó mientras las lágrimas recorrían su rostro.

- ¡Papi! – Grito un niño pequeño acercándose corriendo a James Parkinson – Papi, ¿Por qué lloras? – Preguntó mirando a su padre.

- Nada cielo, no te preocupes – Contestó él fingiendo una sonrisa.

- ¿Te han hecho algo? – Insistió el niño mirando con odio a Rick y Kate.

- No, cielo, me están ayudando.

- A vale, entonces nada – Sonrió, le limpió las lágrimas a su padre y se bajó de sus rodillas para ir a dejar la mochila del colegio.

- Samantha, ¿podrías llevártele? – Sugirió el hombre.

- Claro, ahora mismo. ¡Vamos John, el parque nos espera! – Y ambos salieron de casa en dirección al parque cercano.

- Lo siento, es mi hijo de tres años.

- No se preocupe – Respondió Beckett y abrió el bloc de notas para hacerle saber que seguirían con la charla.

- ¿Su hermana tenía algún problema con alguien o discutió con alguna persona hace poco?

- No. Siempre ha sido muy sociable. Aunque, ahora que lo dice, hay un hombre. Trabaja en el mismo lugar que ella. Pero no recuerdo muy bien cómo se llamaba. Era algo como… Ayton o Astion o algo así – Se pasó las manos por el pelo con frustración y respiró hondo un par de veces - ¡Ayrton! ¡Se llamaba Ayrton!

- Samuel Ayrton, 37 años. Empezó a trabajar en la misma empresa que Alexandra hace dos años. – Explicó Espósito colocando la foto del sospechoso en la pizarra blanca - Una amiga de Parkinson les vio hace dos semanas discutir en la puerta del edificio. Dice que la extrañó porque se llevaban muy bien pero que cuando la preguntó ella no le dio importancia y dijo que era una tontería así que lo dejo estar.

- De acuerdo, traer a Ayrton – Les indicó a Ryan y Espósito y ellos marcharon enseguida en busca de su sospechoso.

- Según el hermano, Alexandra no estaba metida en ningún asunto peligroso, pero la dieron una paliza y poco tiempo después acaba muerta. No me cuadra. Hay algo más – Pensó Beckett en voz alta. Esperaba la típica teoría de Castle donde la mafia o la CIA estaban involucradas pero esta vez no dijo nada. Se limitó a asentir.

- ¿Sabes? – Habló por fin al cabo de dos minutos – Estoy de acuerdo contigo. Tenía algo importante entre manos. Quizá era una espía de la CIA a la que asignaron ese puesto en las oficinas de Messerschmitt para robar una de las maquetas en miniatura y llevarla a la CIA para convertir esa pequeña maqueta en una maqueta a escala normal y construir un avión invencible equipado con todo tipo de armas – Dijo satisfecho.

- ¿Es lo mejor que se te ha ocurrido? – Preguntó negando con la cabeza con una sonrisa.

- Si, hasta el momento sí.

La detective iba a responder pero un mensaje que llegó a su móvil llamó su atención.

- Es Lanie, ha terminado con la autopsia.

- Hola Lanie.

- Oh, que rápido habéis venido.

- Sí. ¿Qué información has conseguido? – Preguntó Beckett.

- No no chica. Primero necesito yo información.

- Información ¿De qué?

- No te hagas la tonta conmigo Kate, sabes de sobra a lo que me refiero – Y mirando sin disimulo alguno a Castle, quien se había mantenido al margen.

- Déjalo para luego Lanie – La susurró. Ella asintió y la detective se preparó para tener una charla no muy agradable con su amiga. Ya pensará en como escabullirse pero ahora lo más importante era encontrar al asesino de Alexandra.

- Esta bien – Se dirigió al lugar donde estaba colocado el cuerpo y destapó varias zonas - Tal y como dije en la escena del crimen, murió estrangulada. Y también afirmo que el asesino es diestro.

- Eso no reduce mucho nuestras posibilidades – Comentó Castle.

- Ejem, continúo. Estos moratones indican que la dieron una paliza antes de matarla. Debido a la descomposición del cuerpo y al color de los moratones, diría que la víctima murió entre las 00:00 y las 2:00 de la madrugada.

- Gracias Lanie.

- Todavía no he terminado – Respondió de inmediato – He encontrado esto – Alzó una bolsa con un trozo de papel en su interior – En la mano de la víctima – La detective cogió la bolsa y observó los números escritos en el papel – 3135134162 ¿Qué quiere decir esto?

- No lo sé. Eso es todo lo que he encontrado.

- Vale, gracias Lanie – Y se marcharon del depósito con un nuevo misterio en sus manos. Aquel misterioso papel no saldría de sus cabezas hasta que averigüen lo que significa.