Murdoc salió casi de inmediato con una toalla que le tapaba lo necesario. Le quitó el teléfono a un 2D asustado y empezó a chillar cosas inexplicables.

-¡Murdoc por Dios tranquilízate!- Damon intentaba calmarle desde la otra línea.- Ahora, inspira, espi-

-¡No me vengas con esas mierdas, esas tías me están haciendo la vida imposible, son unas hijas de la gran puta, yo vivía feliz, ¿sabes? ¡yo vivía feliz antes de que esas aparecieran! Uf uf…

-… Córtate un poco ¿no? Ellas están conmigo ahora.

-¿Ah sí? Pues pon el manos libres…- Murdoc empezó a reír de manera descontrolada y 2D se marchó del pasillo asustado. El bajista acercó el teléfono a su oído para solo escuchar bufidos y burlas de parte de una muchacha.

-Vaya vaya… el viejo lobo se mosquea, ¿cierto? Le mosquea que unas niñatas "hijas de la gran puta" como nos defines tú, sean las que te han desbancado de tu pedestal. Te has tenido que dar una ostia muy grande para cabrearte tanto…- Se escucharon risas ahogadas detrás del teléfono. Murdoc apretó el teléfono de la rabia, haciendo que crujiera.- Tranquilo viejo no te sofoques… sino te tendrán que meter en un geriátrico.

El satanista intentó no gritarle las cuatro cosas que se le pasaban por la mente. Puso la otra mejilla y calmadamente empezó a hablar.

-Está bien… ¿con quién hablo?

-Anda si me ha hecho caso… te daré un pin por buena conducta ¡JA!- Otra vez rieron, pero esta vez se escuchó una voz masculina.

-Damon no te estarás riendo con ellas… ¿cierto?

-Lo siento tío pero es que son muy graciosas… je.

-Grr…

-Bueno abuelito.- Habló de nuevo la voz femenina.- Yo soy Boinae. Aunque no sé para qué me presento, si ya sabrás quién soy…- Le dijo con un cierto tono arrogante.

-Pues hasta el día de hoy no tenía ni idea de quién eras, así que no te des esos aires preciosa.- Murdoc pensó que había herido su orgullo o algo por el estilo, pero estaba muy equivocado.

-Sí sí sí sí…- Boinae carraspeó- En fin solo quería decirte que si quieres que no te quitemos la gira debes venir la semana que viene a… a…

-A Orlando.- Le ayudó otra voz femenina, más pasiva y delicada.

-¿Quién está ahí?

-Perdona por no presentarme. Soy Tarántula.- El satanista escuchaba atento.- Y aquí a mi lado está sentada Litané. Saluda, pequeña.

-¡Hola!- Otra voz salió. Esta vez infantil y chillona.

-Sí, eh, hola. ¿Y qué necesidad hay de ir a Orlando? No lo entiendo, cariño.

-Simplemente porque si no vienen la gira será para nosotras y como se celebra en Orlando pues…

El ojo derecho de Murdoc empezó a palpitar bruscamente. Éste se lo tapó con la mano izquierda.

-Está bien. Gorillaz irá a Orlando dentro de una semana… pero a partir de mi llegada… se hará lo que yo diga ¡¿Ok?

-Vaya, qué egocéntrico. Te recuerdo que "The Gorillaz" es un grupo de cuatro personas. No eres tú solo. Buen día, Murdoc Niccals.- La voz dulce se convirtió en severa, y ante eso, ella colgó, dejando que sonasen los clásicos pitidos del teléfono.

Tarántula le había dado un pellizco emocional.

Pero bueno. Qué era un pellizco para Murdoc. Nada.

Él colgó también el teléfono y lo tiró por el pasillo. Estaba enfadado y se le veía con solo mirarle a la cara. Entró de nuevo en el baño. Metió un pie en la bañera pero lo retiró instantáneamente al notar que el agua estaba congelada, quitó el tapón con furia pero tuvo la mala fortuna de que la cuerda se desprendiera del pequeño tapón de plástico.

-Genial…- Murdoc se dio una ducha rápida sin siquiera quitar el pequeño tope. Se vistió y fue hacia el salón, sentándose en el gran sofá junto a Noodle.

-Murdoc ¿estás bien, te pasa algo?- Preguntó preocupada la menor. Murdoc la miró por el rabillo del ojo y le acarició el pelo.

-Sí que ocurre algo Noods, pero ya te explicaré después de las pizzas, ¿ok?- Tiernamente, el satanista le subió el flequillo a Noodle dejando ver sus bonitos ojos verdes. Ella, simplemente, se sonrojó y le dio un abrazo.

-¿Y esto?- Preguntó con una sonrisa el moreno.

-Nada, solo quería darte un abrazo.- Murdoc se sorprendió pero igual le correspondió. Los dos se sentían muy cálidos y ninguno quería deshacer el tan cariñoso abrazo. Noodle intentó deshacerlo pero en satanista seguía abrazándola.

-Esto… Murdoc…

-¿Hm?

-Necesito ir al baño.

-Eh, ¡ah! Claro claro…- El satanista dejó de abrazarla y Noodle salió disparada, pero retrocedió y le dio un pequeño beso a Murdoc en la mejilla.

Murdoc se quedó solo en la sala, pensando en la llamada de antes. Debería de haberle dicho a Noodle el estado de la situación, pero esperó a que todos estuvieran reunidos. Se le vino a la mente las palabras de Tarántula. Quizá sí que estaba siendo egoísta, aunque él solo quería dinero, fama y chicas. Pero si un miembro del grupo todo se desmoronaba. ¿Qué pasaría si no estuviera 2D? no tendríamos una voz cantante tan melodiosa como la de él. O si falta Noodle, la mejor guitarrista que habían tenido. ¿Y Russel? Era un maestro con las baquetas. Y por supuesto, si el gran Murdoc faltaba todo sería el caos.

El satanista salió de su trance cuando sintió que alguien se sentaba a su lado.

-¿Quieres jugar una partida, Murdoc?- Le sugirió Russel, ofreciéndole un mando de la consola.

-Claro, Russ.- Cogió el mando y empezaron a elegir los personajes.

-Te voy a machacar…- Dijo Russel con seguridad en sí mismo.

-Eso habrá que verlo.

Los dos empezaron a jugar hasta que se fueron las horas. Sonó el timbre de la casa, pero ninguno de los jugadores atendía. A los cinco minutos empezaron a escucharse llamadas de socorro y gritos, así que Russel fue a abrir. Se encontró con un repartidor de pizza muy asustado y con algunos arañones.

-¿Qué te ha pasado?

-Algo… algo me ha atacado…- Respondió con miedo y entregó la pizza con evidentes temblores.

-Ah, claro.- Russel tomó la pizza y le dio el dinero.- Cuidado con los zombies al salir, hermano.

-¿¡Zom-¡?

Russel cerró la puerta antes de que el repartidor pudiera acabar. Miró su reloj, las 9 y media de la noche. Llamó a todos con un grito e inmediatamente se sentaron a comer.

-¡Por favor esta pizza está buenísima!- Exclamó encantada Noodle. Los demás le dieron la razón.

Todo el mundo estaba más distraído que de costumbre. Sobre todo Murdoc, que no hacía nada más que pensar en lo que había ocurrido hace un rato. Pensó en que quizás tendría miedo de ser superadas por unas niñas.

"Por favor… ¿cómo puedes pensar eso? Eres el gran Murdoc, además tienes un grupo de puta madre… si caemos, caemos todos y nos esforzaremos al máximo, no habrá peros que valgan… échale huevos Murdoc y di lo que tienes que decir."

El satanista, decidido, carraspeó su garganta, haciendo llamar la atención de todos.

-¿Qué pasa Mudz, te duele la garganta o algo?- Preguntó 2D con preocupación.

-No Face-Ache, es otra cosa…

-¿Sobre la llamada de antes?

-Sí, sobre la llamada de antes, calla ya, joder.

-¿Qué llamada Murdoc?- Preguntó Noodle con curiosidad. Murdoc se llevó las manos a la cara.

-Vale vale te dejo hablar, tranquilo…

-Bueno. He estado hablando con Damon, nos iba a organizar una gira sorpresa.- Russel y Noodle quisieron hablar, pero Murdoc no les dejó.- Pero, desgraciadamente, Expressi0n nos ha quitado todos los escenarios. Esto me ha jodido bastante y he hablado con ellas, dicen que vayamos a Orlando. ¿Qué decís?

Era una de las pocas veces en las que Murdoc pedía opinión a su banda. Noodle se atrevió a decir las primeras palabras.

-Pues claro que vamos… ¿pero esas qué se han creído?- Preguntó incrédula.- Nadie nos quita una gira, y menos si es un regalo y encima, sorpresa.

El satanista se cruzó de brazos y asintió.

-Yo opino que deberíamos ir.- Dijo Russel. Éste miró a 2D.

-Eh… yo digo también que sí.- 2D empezó a mover sus dedos nerviosamente.

Murdoc respiró hondo, satisfecho.

-Entonces saldremos dentro de unos días. Así que moved vuestro culo y empezar a hacer las maletas, ¡vamos!

Todos se levantaron eufóricos y se fueron hacia sus habitaciones. No sin antes coger otro trozo de pizza.

Pronto se verían las caras con Expressi0n, eso les subía la adrenalina a cada uno.