¡Hola pezqueñines! Aquí os traigo la continuación. Se dividirá en dos partes, quizás el resto lo suba después. ¿El por qué? Mi conejo me ha arañado la palma de la mano derecha y estoy muy adolorida. Si el dolor se calma lo más probable es que siga escribiendo. Muchas gracias a los que leen mi fic y a los que me envían reviews, son unos amores. Nos vemos (:

Noodle estaba parada enfrente de la puerta de Helenka. Decidiendo si llamar o no llamar. Sostenía en sus manos un pijama, su almohada y el cepillo de dientes. Estaba bastante nerviosa, no le había dicho nada a Murdoc o a Stu.

Estaba cansada, eso sí. Después de la piscina se tiró toda la tarde ensayando con los chicos. Murdoc no sabía lo que era el descanso.

Se decidió de una vez por todas y dio tres toques en la puerta. Pasaron unos minutos hasta que le abrió Tarántula, vestida con ropa de diario todavía.

-¡Bienvenida Noodle!- La saludó, dándole un abrazo.- Pasa, estoy preparando la habitación.

Noodle entró con paso firme. Vio el cuarto, había una mesita con palomitas, chucherías y refrescos. También había una tele enorme, y al lado una montaña de películas de todos los géneros. Dos grandes camas estaban en el suelo con cojines y mantas.

La japonesa dejó sus cosas en una de las sillas de la habitación.

-Todo esto está genial. ¿Necesitas ayuda?

-Muchas gracias Noodle. Bueno, faltan las pizzas ¿las puedes pedir?- La japonesa asintió. Tomó el teléfono y marcó un número, pidió pizzas de pepperoni, queso, jamón y vegetal.

-¿Dónde están las demás?

-No te preocupes, vendrán ahora. Puedes cambiarte si quieres.- Dijo Tarántula, quitándose los botones de su blusa. Noodle se sonrojó y apartó su rostro. Helenka se dio cuenta y se los abrochó rápidamente.- ¡Ah! Lo siento, mejor me meto en el baño.- Dicho esto tomó su pijama y se adentró en el aseo. Salió ya cambiada y desmaquillada.

-Ahora voy yo.- La guitarrista cogió su pijama y se cambió en el baño. Cuando salió, encontró a Tarántula sentada en la cama, mirando algo parecido a… ¿un álbum de fotos?

-¡Ah, Noodle ya te cambiaste! Créeme, estás, pero que muy linda.- Le elogió la mayor. La japonesa le sonrió y se sentó al lado de ella.

-¿Qué ves?

-Son unas antiguas fotos de familia.- Pasó una página. Había mayoritariamente fotos de niños, y un par de notas pegadas a las fotos. Noodle no consiguió identificar a Helenka.

-Y… ¿quién eres tu?- Preguntó con timidez. La baterista pasó otra página y señaló una foto. Era una niña, de aproximadamente siete años, con el pelo muy largo y negro. Tenía una sonrisa mellada y sujetaba unas flores en su manita. La japonesa abrió los ojos de lo linda que estaba ahí.- Eras muy graciosa.

Tarántula rió y le dio las gracias. Le dio su álbum de fotos para que lo ojease. Observó que en todas las fotos siempre estaba nevado y a menudo salía la baterista haciendo ángeles y bolas de nieve. Pasó la otra página y se encontró con Tarántula abrazando a una mujer de pelo corto y muy rubio, con los ojos azules y con pecas. Parecía una muñeca de porcelana.

-Se os ve muy unidas.- Le dijo Noodle.

-Sí… y lo seguimos siendo.- Helenka acarició la imagen de la mujer.

-¿Es que… le ha pasado algo?

-No lo sé, ella desapareció. Es mi hermanita mayor.- Noodle le acarició la espalda para reconfortarla. Sintió que su teléfono móvil vibraba y fue a cogerlo al baño.

-¿Diga?

-¡Fideo! ¿Dónde estás? ¡Nos tienes preocupados!- Gritó Murdoc al otro lado del teléfono. La japonesa suspiró.

-Tranquilo, esta noche voy a estar en una fiesta del pijama.

-¿Eh? ¿Con quién?

-Con las chicas…

Noodle esperó que el satanista gritase pero no fue así. Solo escuchaba a Murdoc suspirar.

-Bueno bueno… pero ven un momento a mi cuarto.

-¿Para…?

-¡Que vengas!- Dicho esto le colgó. Noodle salió del baño, y Tarántula seguía viendo fotos.- Oye Tarántula, ahora vengo, era Murdoc que me tiene que decir algo.

-Vale. No tardes mucho.- La japonesa salió de la habitación y se fue a la del bajista. En la puerta la esperaba, fumando un cigarrillo.

-¿Cómo se te ocurre ir en pijama por ahí? ¡Algún pervertido podría abusar de ti!

-¿Un pervertido como tú?

-Touché.- Murdoc sacó de su bolsillo una pequeña cámara de vídeo y se la dio a Noodle.- Graba esta noche. Quiero saber todo. Tú pregunta cosas… ¿de acuerdo?

La japonesa frunció el ceño. Ahora que estaba haciendo amigas, ¿las iba a traicionar?

-Murdoc, no quiero hacerlo.

-No quieres pero yo sí. Corre, vete, ya estás tardando.- Le dijo dándole unos empujones bastante molestos.

-¡Vale! Ya me voy pesado…

Noodle bajó por el ascensor, apoyada en las paredes de este. ¿Cuándo se daría cuenta Murdoc de que no siempre se puede hacer lo que le da la gana? Y de ser tan mujeriego, bebedor, fumador, a veces consumidor de droga, ninfómano…

Tocó tres veces la puerta, como antes, pero esta vez le abrió Boinae.

-Mira quién es, la niña japonesa…- Dijo con superioridad. Noodle arqueó una ceja.- Anda, entra.

Al entrar todo estaba más animado, el DVD estaba encendido, las pizzas estaban en unos grandes platos, Litané saltaba en las camas y Tarántula estaba en una silla, arreglando una especie de acordeón.

-Con qué rapidez llegaron las pizzas.- Dijo tomando una porción.

-Sí, y menos mal…- Boinae tomó otro pedazo de pizza. Las tres se sentaron en las camas, menos la baterista que seguía liada.

-¿Tocas el acordeón?

-Sí.- Lo dejó en la silla y cogió algunos DVDs.- ¿Qué película queréis ver?

-Yo "Cadena perpetua"- Exclamó Boinae masticando su pizza.

-Esa no por favor, una que no sea tan para adultos.

-¿Qué? ¡Pero si está genial!

-¡Otra!- Le dijo a Boinae con los ojos entrecerrados. Ésta refunfuñó.

-¿La sirenita?- Propuso Litané.

-Esa ya es muy de niños…- Dijo la cantante.

-¿Qué tal "Como Dios"?- Preguntó Noodle con una sonrisa.

-Sí, está bien.- Dijeron todas. Tarántula buscaba entre los CDs, pero no la encontraba así que tuvieron que elegir otra. Encontraron "La vida es bella", aunque ninguna nunca la había visto le dieron una oportunidad. Tomaron los cuencos de palomitas, pusieron el DVD y lo dejaron todo oscuro para sentarse después en las camas.

La película empezaba con un narrador de hermosa voz, y a continuación, dos hombres en un coche con un lindo paisaje. Pero desafortunadamente se le rompen los frenos del coche y entran en una carretera llena de gente.

Las chicas empezaron a reír por la espontaneidad del protagonista. La verdad que todas se lo estaban pasando muy bien. Pero poco a poco la película se iba tornando a un aire más oscuro…

-¡Mira, se han besado se han besado!- Exclamaba la pequeña bajista apretando la madre de su madre.

-Sí, y yo que creía que no se iban a quedar juntos…

-Pues a mí me ha emocionado más la escena de la ópera… es hermosa.- Boinae juntó sus manos y sus ojos resplandecieron. Sacó de su bolsillo un móvil y empezó a escribir un mensaje.

De repente, se fue la luz. Las cuatro chicas se alarmaron y tiraron sus cuencos al suelo.

-A ver, que no cunda el pánico.- Dijo la mayor e intentando palpar algo chocó con Noodle.- Mm… tú eres Noodle. ¿Estás bien?

-Sí, gracias.- Tarántula tomó la mano de Noodle para que no se perdieran. Boinae tomó una solución más fácil e iluminó la sala con su móvil.

-Bueno, problema solucionado.- Dijo pisando las palomitas regadas por el suelo.- Qué asco…

Escucharon que la puerta de la habitación se abría muy lentamente, haciendo que sus engranajes chirriasen. Todas formaron una piña y Boinae sacó de su maleta una… ¿sartén?

-¿T-te has traído la sartén?- Preguntó Tarántula incrédula, utilizando un tono de voz muy bajo.

La cantante fue la más valiente y se puso delante de las chicas. Se escondió en la pared, alzando la sartén. Escuchó pasos rápidos y le dio un golpe a alguien en toda la cara.

Todas escucharon como si los circuitos echasen chispas, y volvió la luz.

Boinae tiró la sartén asustada y se llevó las manos a la boca. Las chicas fueron a ver y se encontraron a Jamie tirado en el suelo, sobándose el gran chichón que tenía en la cabeza.

-Auch auch auch…

-Madre mía…- Fue lo único que pronunció Tarántula. Al ver que Jamie se iba tumbando más y más se agachó para poner su cabeza entre su falda.

-¿Estás bien Jamie?- Preguntó Noodle asustada, agachándose a su altura.

-Podría estar peor…

-¡Claro, si es que no le he dado tan fuerte! Qué exagerados…- Tarántula se enfadó bastante, rápidamente tomó la sartén y en un ágil movimiento se la lanzó a Boinae, que la esquivó de milagro.

-¡Serás… imprudente, mira que si le llega a pasar algo grave!

-¡Eso, eso!- Gritó Jamie.

Tarántula tomó el brazo del dibujante y le dio un pellizco. Éste lloriqueó como un bebé.

-¿¡Y tú, qué haces entrando sin llamar, qué querías darnos un susto!?- Gritaba alterada, jadeaba muchísimo.

-Perdona… como se había ido la luz y mi habitación está al lado…

Litané de repente salió por la puerta, y en unos minutos entró con una bolsa de hielo. Se la dio a su mamá, que se lo agradeció de corazón y se la entregó a Jamie para que calmara la zona del golpe.

-¿Te puedes levantar o estás mareado?- Dijo Noodle poniéndose de pie.

-Estoy bastante mareado, pero puedo hacer un esfuerzo.

-Ven, siéntate en la cama.

Jamie se sentó donde Noodle le dijo.

-Al final la fiesta del pijama se ha fastidiado…- Noodle se sentó al lado de Jamie con un aura triste.

-Bueno, siempre las habrá peores…- Dijo Tarántula fulminando a Boinae con la mirada. La cantante miró hacia otro lado, haciéndose la loca. Miró de reojo a su amiga que seguía mirándola, y no aguantó más.

-¡Vale, vale! Ya se que la he fastidiado muchas veces, pero esta no es una de las peores…

-¿Es que ha habido peores?- Preguntó Jamie con aura depresiva.

-Y tanto… una vez Boinae tiró petardos y varios ladrillos a la casa del vecino solo por diversión.- Informó Litané.

-Dios mío eres como un Murdoc en mujer…

-¡Ni te atrevas a compararme con ese!- Le gritó a Jamie.

-¡Oh! ¿Y aquella vez en la que contrató a un tatuador para ponerle en la frente a un chico "soy una princesa rubia"?- El dibujante se partía el culo junto con Noodle mientras que las chicas miraban a Boinae con vergüenza.

-¡Ya, vale, ha quedado claro que soy el Anticristo! ¿Podemos dejar el temita?- Pidió mientras se masajeaba la sien.

-Oye, ¿y al final tatuó al tío?- Le preguntó Noodle a Litané, pasando de la cantante.

-¿Qué si lo tatuó? ¡Demandó a Boinae! Tiene el juicio pendiente.- Jamie se estaba ahogando de las carcajadas que emitía, hasta se le saltaron las lágrimas.

La cantante suspiró pesadamente y se sentó en una butaca con los brazos cruzados. Tarántula la miró y negó con la cabeza.

-En fin, cambiemos de tema, ya sabemos que Boinae ha hecho muchas travesuras… y se arrepiente.

-No me arrepiento.

-…Vale, no se arrepiente, pero va a tener que dejar de hacerlas porque no queremos pagarle más fianzas.- Dijo Tarántula cortante.- Bueno Jamie, ¿Te quedas o te vas?

-Ah, ¿Qué me puedo quedar?

-Bueno si las chicas quieren.- Las demás encogieron los hombros.- Pero solo un rato.

-Ok me quedo.- Dijo con una sonrisa. Las chicas se sentaron en las camas y Tarántula fue a preparar el DVD.- ¿Qué peli estabais viendo?

-La vida es bella.

-Puf… menudo pastelón. Aunque por la mitad mejora.- Dijo encendiendo un cigarro.- Perdonad, ¿os molesta que fume?

-No, si aquí ya somos todas fumadoras pasivas. ¿Verdad Tarántula?- Preguntó Boinae tomando unas chuches y un refresco.

-Yo ya dejé de fumar.- Le respondió.

-Sí, porque el médico te lo dijo.

-Shh… que empieza.- Susurró Litané. La película se quedó por la misma parte que antes. Cada vez la película se ponía más tétrica pero a la par bonita, se escuchaba algún que otro sollozo de alguna chica y sonarse la nariz con un pañuelo.

Ninguno hablaba de momento, el vídeo era muy interesante. Noodle se durmió apoyada en Jamie y Litané en Tarántula.

Terminó la película y encendieron las luces. Boinae ya estaba tumbada en la cama, tapada con la sábana y todo. La baterista ayudó a levantar al dibujante que seguía con la bolsa de hielo en la cabeza y lo acompañó hasta la puerta.

-Hasta mañana Jamie. Perdona por lo del…- La chica señaló la sien del dibujante.

-Tranquila, si no eres tú la que me tiene que pedir perdón.- Dijo elevando un poco sus palabras y asomándose a la habitación, dando a entender que Boinae se enteraría. Tarántula rió.- Oye, me gustaría visitarte mañana para tomar unos bocetos.

-Claro. Ven sobre las diez de la mañana.- Dicho esto cerró la puerta delicadamente y se fue a acostar, aunque no se durmió.

Observó a las chicas dormir tranquilamente. Le dio un poco de envidia, dormir de un jalón era una de las cosas que no podía hacer.

Aunque, no solo envidiaba eso…

Helenka se levantó de la cama sin hacer ruido y se sentó en frente del tocador. Se palpó el lugar donde Murdoc le había mordido, le dolía y estaba tomando un color amarillento oscuro. Pero las marcas de los dientes ya estaban desapareciendo.

Fijó su vista en la tarjeta que le dejó Sun. Como solo entraba la tenue luz de la luna no consiguió ver muy bien lo que ponía y se puso un poco más cerca del balcón.

-Hell… ¿hole?- Le dio la vuelta a la tarjeta. Se podía leer la palabra "romper". La baterista alzó una ceja.- ¿No era eso lo que me dijo Murdoc en la piscina?

-¿Qué te dijo Murdoc?

Tarántula se dio la vuelta y encontró a Noodle tallándose los ojos.

-No, nada importante.- Le dijo con una sonrisa.- ¿No tienes sueño?

-No mucho… - La baterista se levantó y se sentó en la cama al lado de Litané. Palpó un lado que tenía libre y Noodle fue a sentarse a su lado.

-Esta noche hace un poco de frío. ¿Haces algo importante mañana? No te aconsejo que estés despierta durante mucho tiempo.- Le dijo la mayor.

-No, no hago nada importante. Creo.

-Yo mañana he quedado con Jamie para que me dibuje.- Tarántula bostezó y se rascó el vientre por debajo de la camiseta.

-Podéis ir al acuario que hay cerca de aquí. Dicen que lo van a cerrar.

-¿Qué acuario?- Noodle se levantó y rebuscó en su pantalón de diario, sacando una octavilla y se la entregó a Tarántula.

-La mujer que me la dio estaba desesperada… la iba a tirar pero me dio pena.

La chica ojos lilas forzó un poco la vista para ver mejor. Cerrarían dicho acuario pasado mañana porque no tenían más fondos y no podían mantener a los animales.

-Que pena, es un lugar hermoso. Deberíamos ir antes de que cierren.

-Yo voy a ir mañana a las once y media con Russel y 2D. Si te… apetece venir.- Dijo la japonesa con un poco de vergüenza. Tarántula sonrió y le entregó la octavilla.

-A esa hora estaré con Jamie… espera, tengo una idea. ¿Tienes su teléfono?

-Sí.

-¿No te importa mandarle un mensaje? Dile que mañana vamos al acuario para que me dibuje allí.- La muchacha estaba emocionada, no solo iban a pintarla, que ya le ponía los pelos de punta, ahora la pintaría en un acuario. Noodle tomó su móvil y le escribió el mensaje al dibujante.

-Ya se lo mandé. Ahora espera a que conteste.- Dijo amablemente.

-Muchas gracias Noodle.- La mayor no esperó más y la abrazó fuertemente. La pobre japonesa casi se queda sin aire.

-De… de nada, también puedes llamarme Miho. Y mi apellido es Hatori.

-Ya decía yo que Noodle no era un nombre muy normal…- Dijo soltando a la japonesa.

-Tarántula tampoco es muy normal…

-¡Me lo pusieron mis fans! Me gustó que me llamasen así.

-¿Pero has cambiado tu nombre verdadero para que te pongas Tarántula? Estoy segura al cien por cien de que tenías un nombre más bonito que ese.- Noodle se cruzó de brazos y asintió con la cabeza.

-Claro que lo tengo.

-Shh… a dormir ya hombre que es muy tarde.- Se quejó Boinae desde su sitio. Las dos chicas se pusieron más juntas y utilizaron un tono de voz más bajo.

-¿Entonces cuál es?- Preguntó Noodle volviendo a retomar el tema. La mayor suspiró.

-Me llamo Helenka, pero no se lo digas a nadie.- La japonesa abrió los ojos como expresión de alegría y le dio a Tarántula con su puño en el brazo, a modo de juego.

-Es un nombre… no lo sé, ¿digno?- Las dos rieron por lo bajo, Noodle había conectado muy bien con la chica y estaba bastante feliz, tanto que podría gritar por la habitación.- ¿Y alguien más sabe que te llamas así?

-Pues ellas dos.- Dijo señalando a sus compañeras durmientes.- Y… creo que ayer se lo dije a Murdoc. Pero estaba borracha, no cuenta. No creo que se lo diga a nadie, ¿no?

-Puf, si no se lo pediste ya lo habrá comentado con alguien. Aunque también, si no se lo has dicho a nadie y él lo sabe, creo que habrá cerrado la boca. Pero espérate lo que quieras de Murdoc.

-Y tanto… ayer me metió en un callejón y me pegó un mordisco.

-Típico…

-¿Cómo que típico?- Preguntó extrañada. Miho tomó la mano de Helenka.

-Oh vamos todos sabemos que Murdoc es un rompecorazones. Seguramente te mordió para dejar claro que eras suya.

-Pero… eso no tiene ningún sentido.- Decía cada vez más confundida.- Oye tú para ser pequeña sabes mucho.- Dijo cambiando de tema.

-Ya, viviendo en Kong Studios con tres hombres… pues hay que tener más de dos ojos, también maduré cuando fui de viaje a Japón…

-¿A Japón…?

-Es largo y difícil de explicar…- Empezó a palpar la mano de su compañera.- Te lo contaré más adelante.

Siguieron hablando toda la noche, hasta que se dieron cuenta de que estaba amaneciendo. Decidieron dormir aunque fuera un par de horas, se estiraron y las dos durmieron al lado de la otra.

Parte 1/2