Perdón por lo darles un capitulo tan breve, ahora mismo tendría que estar haciendo un trabajo practico, pero tuve la necesidad de actualizar esta historia.

Disclaimer: Ni Regular Show ni sus personajes me pertenecen.

Septima Fase: Tristeza

Y parece que esa lagrima no quería estar sola, porque inmediatamente la siguió otra.

Y otra.

Y otra.

Y otra.

Y así muchas mas, hasta transformarse en cataratas que emanaban de sus ojos. Su pelirrojo se deslizo sobre su cara, cubriéndola.

El sillón empezaba a mancharse con pequeñas gotas de una sustancia negruzca, una mezcla de agua salada y rimel. Se tapo el rostro con las manos para tratar, inútilmente que las lagrimas dejaran de salir.

Su respiración se torno errática. Tiro todos los objetos que estaban sobre los mullidos almohadones al suelo, para recostarse en estos y, al fin, rendirse al llanto.

Aferro sus uñas a la tela de su remera, sin importarle romperla, mientras emitía lastimeros sollozos cual perro que su dueño dejo abandonado.

¿Porque?

¿Porque a ella?

¿Eso no era algo que solo pasaba en las novelas?

¿Porque tenia tanta mala suerte?

Cerro los ojos con fuerza, sintiendo el sabor amargo en su garganta y el dolor puro corriendo por las venas.


Abrió los ojos con pereza, parpadeando un par de veces.

¿En que momento se había quedado dormida?

No podía recordarlo, lo ultimo era que...

No, no iba a pensar en eso.

Se levanto y camino, cual autómata, hacia el baño.

Esquivo todas sus pertenencias que estaban regadas en el piso, haciendo su mayor esfuerzo para no tropezarse.

Se miro en el pequeño espejo del botiquín, estaba demacrada. Unas grandes ojeras, mitad maquillaje, mitad falta de buen sueño, se extendían debajo de sus ojos. Había un pequeño rastro de lagrimas secas sobre sus mejillas.

¿Había llorado dormida también?

Puede ser.

Estaba mas pálida de lo que recordaba haber estado alguna vez. Su rostro se mantenía serio, indiferente, pero sus ojos reflejaban la mas profunda de las tristezas, amenazando con empañarse de nuevo.

Abrió una canilla, no se detuvo a fijarse si era la fría o la caliente, y extendió las manos debajo del chorro. Se estremeció un poco, estaba helada. Se mojo la cara, frotándosela con fuerza, casi lastimándose. Suspiro, apoyando las manos en ambos lados de la pileta y repito el proceso. Agua, frote, suspiro, agua, frote, suspiro, agua, frote, suspiro.

Se miro nuevamente al espejo, su rostro estaba limpio, pero esa sombra, esa nube lluviosa aun seguía en su mirada.

Se dirigió a su habitación y tomo una campera de su ropero.

Miro el reloj.

"17:05 pm"

Había dormido mucho y muy temprano, ni siquiera llego a almorzar. Al menos todavía era de día.

Apreto un poco las mangas de la abrigada prenda mientras se la colocaba.

Estaba angustiada.

Quería irse a algún lugar, bueno, mejor dicho quería desaparecer, pero como eso no estaba dentro de sus opciones posibles, le quedaba escarpar.

El parque y sus alrededores quedaban descartados.

¿La cafetería?

No, si Ailin le viera la cara comenzaría con su interrogatorio.

Ailin.

Se tapo la boca con la mano. Mientras el nombre de su amiga hacia eco en su mente, recordando su estado casi fantasmal del día anterior.

La había visto tan triste antes y eso solo fue porque Rigby la había rechazado ¿Que haría cuando supiera el motivo de aquello?

Los ojos empezaron a arderle.

No, no iba a llorar ahora, no quería. Golpeo con fuerza del placard para desquitarse.

Ese maldito dúo de bastardos.

Corrió hasta la salida de su departamento, recogió las llaves y salio. No le importaba donde iría, solo quería olvidarse de todo.

Con ese pensamiento en la mente, camino hasta llegar a una de esas avenidas comerciales que no solía visitar, no por falta de gusto sino de tiempo, para mezclarse entre la gente que se movía de un lado para el otro, ignorando su existencia.