Cuando Expressi0n despertó se llevaron una sorpresa: Noodle no estaba con ellas. Suponieron que se tenía que ir temprano y lo dejaron así.

-¿Quién entra primera al baño?- Preguntó la cantante.

-¿Qué? Cada una se va a su habitación a asearse, ¡venga!- Dijo Helenka dando unas palmadas y echando a las dos chicas.

-¡Vale vale ya nos vamos! Que humor… y ya verás cuando la asistenta vea el cuarto, está hecho una pocilga…- Susurró la pequeña.

-¿Y? Que limpien que así es como se ganan la vida.- Boinae dijo eso dando un portazo, indicando que había salido. Todo quedó en silencio en la habitación. Helenka se llevó una mano a la cara por el pobre estado del cuarto.

Murdoc se levantó esa mañana con el pie izquierdo. Era muy temprano, tenía que ensayar con la banda, llamar y gritarle a Damon, trabajar en unas nuevas canciones que había compuesto con Noodle… en fin, ese día sería atareado.

Miró el reloj… las nueve y media.

-Satán… ni me ducho.- Se puso una camiseta de color azul marina, unos vaqueros y sus botas. Salió de su cuarto, vio un carrito con un desayuno y robó una manzana del frutero que había.

De nuevo, entró en el ascensor y pulsó para ir a la planta baja. Las puertas se cerraron y empezó a sonar una música de lo más ordinaria.

Murdoc limpiaba la manzana en su camiseta. Las puertas del ascensor se abrieron de nuevo dejando pasar a una muchacha ojos lilas.

-Buenos días Murdoc.- Dijo con sorpresa.

-¿Siempre nos encontramos en el ascensor o qué?- Preguntó divertido. La inspeccionó de arriba a bajo. Llevaba un vestido negro por encima de las rodillas y de tirantes, de vuelo y unas botas parecidas a las de él. Lo que más le llamaba la atención eran sus labios, que estaban pintados de un color rojo sangre.- Buenos días.- Dijo por fin.

-¿Solo vas a desayunar eso?- Preguntó la chica, señalando la manzana.- El desayuno es la comida más importante del día.

-No tengo mucha hambre.- Respondió el satanista. Las puertas estuvieron a punto de cerrarse, pero alguien gritó para que no se fuera el ascensor.

-¡Esperen, esperen!- Decía una señora de unos… setenta años que iba a paso de tortuga. Tarántula puso el pie en la puerta y se abrieron de nuevo. La señora entró agradeciendo a la muchacha.- Gracias moza. Qué maja que eres.

Helenka tosió con vergüenza y Murdoc no pudo evitar soltar una sonrisa.

-Te pareces a mí cuando era joven.- Siguió hablando la señora. Se recolocó las gafas.- Oye niña, creo que tienes las medias mal puestas.

-¿Medias, qué medias?

-A ver, aguanta.- La señora le dio su bolso. La ancianita era una de estas típicas abuelas que te encuentras comprando en la frutería de la esquina. Tenía el pelo corto y rizado, unas uñas muy largas y las gafas de culo de botella. Empezó a arañarle la rodilla a la baterista intentando agarrar la supuesta media.

-Oiga creo que se confunde… esos son tatuajes.

-¿¡Que dices de pelaje!?

-Encima de ciega, sorda…- Susurró Murdoc frustrado.

-He dicho tatuaje. Ta-tua-je.- Le corrigió.

-Ah sí, en mi pueblo hace mucho frío

-¡Mire señora, su planta!- Dijo Murdoc mostrando una falsa impresión. Le quitó el bolso a Helenka y se lo dio a la mujer. Se abrieron las puertas y el satanista le dio un empujón a la ancianita, dejándola fuera.- ¡Y cuidado por las calles que usted ya tiene un pie en el otro barrio!

-¡Murdoc!

-¿Qué? Es verdad.- Las puertas se cerraron de nuevo.- Tienes que ser menos simpática con la gente. Saca la agresividad que llevas dentro sino te pisoteará hasta el más débil.- Dijo dándole un mordisco a la manzana.

-Si no fuera amable y no ayudara a los demás, ¿qué sería del mundo?- Se abrieron las puertas, por fin, en la planta baja. Tarántula salió, no sin antes darle un beso en la mejilla a Murdoc. Le dejó una considerable marca roja.

La chica se dirigió a la entrada del hotel, encontrándose con algunos periodistas que le tomaron algunas fotos. Ésta vez se dejó posar y se tomó la molestia de contestar algunas preguntas.

Un par de minutos después los periodistas se fueron y Helenka se quedó esperando a Jamie. Para pasar el rato puso un poco de música.

Recordó que tenía un dulce en el bolsillo. Metió su mano y lo sacó, pero notó otra cosa aparte de la piruleta.

La sacó. Era la tarjeta que le había dado Sun Moon Stars.

Miró hacia todas las direcciones posibles, nerviosa. ¿Cuándo había puesto la tarjeta ahí?

Ese demonio ya empezaba a tocarle la moral. La estaba presionando para nada, ya que no accedería (de momento) a tener un pacto con él.

Sun Moon Stars la observaba desde el edificio que estaba en frente del hotel. Estaba bastante tenso, esperaba esta vez conseguir que hiciera un trato con él.

Por otro lado, Helenka se había puesto las gafas de sol. No es que le diera el sol de lleno, sino que había localizado al demonio, pero no quería que se enterase de que lo había encontrado.

-Buenos días, ¿estás lista?

La chica se giró. Era Jamie.

-Sí, buenos días a ti también.- Le saludó.- Oye, ¿me prestas un mechero?

Jamie rebuscó en su bolsillo y se lo entregó sin decir nada. Helenka tomó la tarjeta, encendió el mechero y empezó a quemar poco a poco ese trozo de papel.

Sun miraba rabioso como quemaba la tarjeta. Tanta era su furia que le metió un puñetazo a la pared, agrietándola un poco. Vio como Helekna pisoteaba las cenizas con su bota. Un odio sumamente grande recorrió su cuerpo.

-No sabes lo que has hecho… me las vas a pagar.- Susurró apretando sus dientes. Después, desapareció.

Tarántula le devolvió el mechero a Jamie y se comió la piruleta. Se pusieron rumbo al acuario, mientras charlaban un poco.

-Oye, ¿te ayudo con algo?- Le preguntó la baterista, ya que el dibujante se había traído todo su material de pintura: una carpeta bastante grande, unos cuantos estuches y una maletita.

-Si quieres coger los estuches serás de gran ayuda.- Dicho y hecho, Helenka cogió los estuches.- Perdona por hacerte llevar al acuario, pensé que no traerías tanto material…

-Bah, no importa. Al fin y al cabo lo van a cerrar, yo también hubiera querido verlo.

Llegaron a la entrada del acuario. Pagaron su ticket y entraron.

No habían visto un lugar más bonito en su vida, las paredes estaban decoradas con distintos peces y algas (todo pintado, claro) arriba había un impresionante esqueleto de ballena colgado. Un poco más adelante estaban los acuarios, así que decidieron ir.

No había demasiada iluminación. Era un pasillo, rodeado de una cúpula, y alrededor estaban los peces. Era un espectáculo precioso.

-¡Mira Jamie qué pez tan grande!- Exclamó Helenka señalando un pez Luna.

-Es verdad, qué grande… me pregunto qué comerá.

-Aquí dice.- Dijo la chica señalando un pequeño mostrador de información.- Que el pez se llama Mola Mola, y que come zooplacton gelatinoso.

-¿Gelatinoso?- Preguntó extrañado.

-Serán medusas, supongo…- Dijo encogiendo los hombros. Los dos pasearon por allí varias veces, admirando los peces y plantas tan extraños y exóticos que había.

Después de un rato observando y comentando se fueron al área de descanso. Allí Jamie empezó a sacar sus materiales para hacer varios bocetos de la baterista.

-Ponte allí, por favor.- Le ordenó. La chica se sentó en el banco donde le había indicado.- Te haré varias preguntas para captar tus estados de ánimo.

-Vale.- Aceptó sin pegas.

-A ver…- Jamie empezó a pintar.- ¿Qué te gustaba hacer de pequeña?

-Mmm…- Murmuró pensativa.- Jugar con la nieve, ir con mis amigas al centro comercial… y muchas cosas más. También me gustaba pasar tiempo con un gato que tenía.

El artista captó y dibujó rápidamente.

-¿Qué tal fue el tiempo con tus padres?

Tarántula se miró las manos neutra y empezó a sacudirse el vestido.

-No quiero recordar.

-Ajá…- Murmuró Jamie dibujando.- ¿Cómo fue tu primera vez?

-¿Mi… mi primera vez de qué?- Dijo totalmente roja y avergonzada.

-Ya sabes…- El dibujante movió las cejas de arriba abajo, rápidamente, con una cara pervertida.

-¡Oh vamos! Menudo entrometido.- Dijo entre risas.- No sé si decírtelo… bueno mejor no.- Rodó los ojos y puso una sonrisa pillina.

-Está bien… a ver a ver… ¿Tienes algún lugar favorito?

Y siguieron así hasta que Jamie quedó satisfecho. Sacó de sus estuches lápices de madera y rotuladores negros y se dispuso a colorear. De momento, Helenka se levantó a inspeccionar más el acuario, a verlo más de cerca.

De mientras en el hotel, un cierto grupo acababa de ensayar.

-Hoy no te quejarás, ¿Eh, Murdoc?- Preguntó un afroamericano secándose el sudor de la frente.

-Sí sí, tengo que reconocerlo… hoy hemos estado geniales.- Dijo guardando su bajo en su funda.

Noodle también guardó su guitarra. Miró la hora en su teléfono móvil, las once y treinta y cinco.

-¡Chicos que llegamos tarde, venga!- Exclamó tomando a 2D del brazo y bajando del escenario. Russel los siguió, y Murdoc se quedó ahí parado sin entender nada.

-¿A dónde demonios vais?- Preguntó fastidiado.

-A un acuario. Sabemos que no querrías venir así que no te lo dijimos…- Dijo Stu.

Los tres salieron apurados por la puerta dejando a Murdoc solo. Éste se sentó en el suelo y tomó los últimos restos de una cerveza que había bebido con anterioridad.

-Pues genial…

De mientras Boinae y Litané esperaban en la puerta del hotel, hasta que aparecieron los demás.

-¿Por qué habéis tardado tanto?- Preguntó Boinae con un suspiro.

-Lo sentimos.- Se disculpó Russel en nombre de todos. La cantante se cruzó de brazos e hinchó mofletes. El afroamericano le dio un beso en la mejilla para que le perdonase.

-Bueno… vale. Pero que no ocurra más…

-Si solo fueron cinco minutos…- Le susurró Noodle a 2D.- ¿Y Tarántula?

-Ya se fue al acuario.- Respondió Litané.

-Ah, cierto.

Todos fueron rumbo al sitio acordado. Un furioso Murdoc miraba todo desde el balcón de su habitación, fumaba agresivamente su cigarro. Lo tiró al vacío y se adentró en su dormitorio.

De mientras, Helenka se fue a una sala poco iluminada. Por un megáfono explicaban algunas curiosidades de los peces. Vio imágenes de peces prehistóricos que le encantaron y fue a leer la información de estos.

-A ver este…- Susurró forzando la vista.- "Los primeros seres vivos marinos que contaban con estructuras duras tuvieron su origen hace alrededor de quinientos treinta millones de años. Estos animales se encontraban en aguas poco profundas. Estos tenían a… a…"

-Apariencias muy extrañas.- Helenka se asustó al escuchar esa voz y se giró. Era un chaval con un uniforme, probablemente trabajaría en el acuario.- Hola.

-Hola. Gracias por ayudarme a leer.- Le dijo estrechándole la mano.- No veo demasiado bien.

-No pasa nada, para eso estoy.- Dijo con una sonrisa.- Es raro que alguien venga entre fin de semana y por la mañana.

Helenka asintió y siguió mirando la foto del animal prehistórico. Después de unos minutos pasó a otra foto. El chico la siguió.

-Por cierto… me llamo Roy.

Helenka cerró los ojos y suspiró.

-Encantada.- Le ignoró un poco y empezó a leer otro mostrador de información. Se fue a otra imagen, donde el chico la siguió de nuevo.

-¿No me dices tu nombre?- Le preguntó con un poco de vergüenza. Helenka negó, y esto puso triste al chico.

-¿No me conoces, no?

-No… ¿qué te parece si te invito a tomar algo en la cafetería?- Dijo un poco más animado.

-Bueno, está bien.- Respondió no muy segura. Fueron a la cafetería (en donde no había nadie, sólo una señora en el mostrador). Era un poco pequeña pero muy acogedora. Aunque fuera pequeña, tenía un escenario con unos amplificadores y altavoces con bastante polvo.

La señora del mostrador vino muy animada y alegre y abrazó a una confundida baterista.

-¡Madre mía, ha venido alguien!- Exclamó feliz. Se separó de la chica y se sacó un pañuelo para secarse las lágrimas. Roy la consoló.

-Ya, tranquila…

-Y pensar que hace semanas que no entraba nadie. Anda, qué chiquilla tan guapa.- La mujer era excesivamente bajita y muy delgada. Tendría cerca de sesenta años. Llevaba el mismo uniforme que Roy.

-Gracias señora.- Le dijo amablemente Helenka.- También ha venido un amigo mío, está pintando en una sala.

-¿¡En serio!?- Gritó exaltada.- ¡Voy a ir a saludarlo!

La señora corrió por el pasillo donde entraron Roy y Helenka. Los dos rieron.

-Bueno. Siéntate.- Dijo amablemente el chico.- ¿Qué te gustaría tomar?

-Mmm… un té.

-¿Un té, eh? Está bien. Ahora vuelvo.

La baterista se quedó esperando. Su bolsillo empezó a vibrar, era su teléfono, y lo cogió. Era un mensaje de Boinae.

"¿Dónde mierdas está el puto acuario? ¡No lo encontramos! Llámame tú que se me va a acabar el saldo.

P.D: Que te quiero, eh."

Helenka suspiró y marcó el teléfono de la cantante. Ésta lo cogió.

-¡T! ¿Dónde estás?

-En el acuario. ¿Y vosotros?

-No lo sabemos…- Dijo angustiada. La baterista pensó un momento.

-Dile a Noodle que mire en su bolsillo.- Boinae le dijo eso a Noodle y sacó la octavilla del acuario.

-¿Cómo sabías que llevaba eso?

-Tengo poderes mágicos y lo sabes.- Dijo a modo de broma.- Os veo después.- Dicho esto, colgó el teléfono y lo guardó. Pronto vino Roy con el té.

-Aquí tienes.

-Gracias. Esa mujer era muy energética, ¿no?

-Oh, sí.- Dijo riendo el chico.- Empecé a trabajar aquí porque me dio un poco de pena.

-Entiendo.- Helenka le dio un sorbo a su té. Roy la miraba fijamente, con un leve sonrojo.- ¿Pasa algo?

-No, es solo que…- Se excusó rascándose la nuca.- Me pareces muy… esto…

-Ya vale.- Dijo cortante, dejando bruscamente el té. Estaba bastante harta de que siempre la elogiaran por su belleza. Le entraron ganas de llorar pero se aguantó.

-Perdona…

-No, la que tiene que pedir perdón soy yo.- Helenka estaba bastante angustiada, tanto que sin querer se le escapó una lágrima. Sacó un pañuelo del bolsillo y se secó los ojos.

Roy no dijo nada, solamente agachó la cabeza.

Se escuchó a la señora parlotear por el pasillo con Jamie. Los dos entraron y se sentaron en la misma mesa.

-Que alegría me habéis dado hoy.- La señora le dio otro abrazo a Tarántula.- Gracias, de verdad.

Helenka sonrió débilmente y le devolvió el abrazo. La señora empezó a hablar con Roy y a la baterista le dieron varios espasmos, como para empezar a llorar de nuevo. Jamie se dio cuenta y le pasó su brazo por la espalda.

-Ey, ¿estás bien?- Le susurró cariñoso, limpiándole una lágrima que se le acababa de escapar. Helenka solo se acurrucó un poco en Jamie.

Roy miraba al dibujante con los ojos entrecerrados.

-Oye, creo que te conozco… tú has dibujado en Tank Girl.

-Pues sí.

-¡Cielos! Es mi cómic favorito.- Jamie le dio la mano a Roy sin soltar a la baterista.

-Es raro que alguien me conozca por Tank Girl y no por Gorillaz.- Dijo encendiendo un cigarro.- Prefiero que me conozcan por Tank Girl, sinceramente.

-¿Entonces usted es famoso?- Preguntó la señora.

-Algo así, yo no me considero como tal… pero esta señorita.- Señaló a Helenka.- Sí.

-¿¡En serio!?- Exclamó la mujer.- ¿Y tú qué haces?

-De todo un poco.- Tarántula se empezó a sentir mucho mejor, más animada.- Estoy en una banda.

-No me digas que tú eres la de Expressi0n…

-¿Cómo lo sabe?- Preguntó soltando una sonrisita.

-A mi nieta le encanta, vi un póster en su habitación de ti. Ya decía que me sonabas… y… ¿vosotros dos sois novios?- Preguntó la señora con un leve tono picantón.

-¡No!- Exclamaron Jamie y Helenka a la vez. Los dos se miraron y rieron.

Los cuatro siguieron platicando animadamente, aunque la baterista no hablaba demasiado, no estaba de ánimo. Sacaron el tema de por qué el acuario iba a cerrar, lo mismo de siempre, no tenían el dinero suficiente para mantener todo. La señora empezó a llorar desconsoladamente.

-Si… si nos tocara la lotería o algo…

-No digas tonterías…- Le dijo Roy reconfortándola.

-Por cierto, ¿cómo se llama usted?- Preguntó Tarántula.

-Me…- Se sorbió los mocos.- Me llamo Nicoletta, pero todos me dicen Nina.

Tarántula sintió mucha pena por esa señora y la tomó de la mano para tranquilizarla. Se le ocurrió una idea para ayudarla, pero a la vez le aterrorizaba.

-Señora Nina, yo… quiero ayudarla. Escuche, yo puedo hacer ahora un mini concierto improvisado.

A la señora se le iluminaron los ojos y apretó con fuerza la mano de la baterista.

-Sólo necesito los instrumentos necesarios.

-Pero…- Objetó Roy.- Yo leí que tenías miedo escénico, o algo así…

-Sí, pero…- Respiró profundamente.- Puedo hacer un esfuerzo.- Terminó de tomarse el té y cogió el móvil, mandando un par de mensajes.- Ya está.

Nina se levantó y empezó a saltar locamente. Los demás empezaron a reír. Roy se fue a preparar el escenario y Nina a llamar a varias personas. Jamie se acercó al oído de Helenka, para susurrarle algo.

-¿Estás segura de hacer esto?

-Sí, creo… que tengo ganas, sí, tengo ganas. ¡Tengo ganas de hacer un concierto, y ser la vocalista!- Exclamó levantándose.- Voy a practicar unas canciones.

La chica ojos lilas se subió al escenario, Roy le había sacado todos los instrumentos que disponían: un teclado, una caja de ritmos, una caja de percusión, una guitarra y una pandereta. Empezó a tocar todos para ver si se encontraban en buen estado.

Jamie también mandó mensajes para ayudar a Helenka.

-¿Cantas algo?- Preguntó poniéndose en frente del escenario.

-¿Qué sugieres?

-Feel Good Inc.- Respondió con una sonrisa infantil.

-Tenía que ser esa…- Suspiró adaptando el micrófono. Tomó la caja de ritmos y la adaptó, imitando el sonido de la batería. A falta de bajo, cogió la guitarra y tensó sus cuerdas para que sonaran adecuadas.

Encendió el teclado y le quitó un poco el polvo. Tocó un par de teclas.

Suspiró lenta y armargamente para después tocar en la guitarra, la parte del bajo. Tuvo que tocarla una octava más bajo para que sonara bien.

Miró por última vez a Jamie para cerrar sus ojos y por fin, cantar.

Feel good

Feel good

City's breaking down on a camel's back.
They just have to go 'cos they don't hold back
So all you fill the streets it's appealing to see
You wont get out the county, 'cos you're bad and free
You've got a new horizon It's ephemeral style.
A melancholy town where we never smile.
And all I wanna hear is the message beep.
My dreams, they've got to kiss, because I don't get sleep, no…

A Jamie se le cayó el cigarro de la boca. Y si no ser de que los pantalones los llevaba amarrados también. Era una voz tan hermosa, tan pura pero a la vez madura y serena. Siguió escuchando a Helenka, que pasó a tocar el teclado.

Windmill, Windmill for the land.
Learn forever hand in hand
Take it all in on your stride
It is sticking, falling down
Love forever love is free
Let's turn forever you and me
Windmill, windmill for the land
Is everybody in?

Eso lo cantó con tanto sentimiento, Helenka creía que se le iba a salir el corazón del pecho. Empezó a sudar por la frente y por los senos. Cantó la parte del rap, ésta le costó ya que no estaba acostumbrada pero lo hizo lo mejor que pudo.

Le dio su toque personal a la canción. Quedaba bastante bien, la verdad. Recitó las últimas palabras y suavizó el final de la canción tocando un par de teclas del teclado.

Jamie aplaudió eufóricamente y Tarántula hizo una reverencia.

-¡Niña, eres puro oro! Y mira que yo solo sé de dibujar.

-Creo que cualquiera que tenga una buena voz puede hacerlo.- Dijo dejando la guitarra. Se pasó la mano por la frente, notando que estaba sudada y se secó con un pañuelo.

-¿Con una sola canción empiezas a sudar? Vaya…

-Es que estoy un poco nerviosa.- Respondió apartándose unos mechones que se les habían desprendido del moño.- Creía que no lo iba a hacer bien, y sabes…

De repente, empezaron a entrar algunas personas, que se acercaron a Jamie y a Helenka. Se emocionaron por ver a los dos juntos.

-Nosotros oímos que aquí se celebraría un concierto benéfico.- Mencionó un chico alto y rubio.- No pensamos que serías… tú la que cantaría.- Dijo un poco más emocionado.

-Y yo hago dibujos, para ayudar al acuario.- Informó Jamie.

-¿En serio me vas a ayudar?- Preguntó la chica sorprendida y feliz.

-¡Claro! ¿Quién te crees que soy?- Helenka se tiró encima de Jamie y lo abrazó muy fuerte. Los chicos de alrededor empezaron a soltar silbidos y demás.

Poco a poco el establecimiento se iba llenando. Y la chica estaba cada vez más nerviosa. Tanto que le tuvo que pedir tabaco a Jamie. Tenía el corazón a mil, de nervios y de emoción. Subió al escenario ya que había cierto número de personas, calentaba un poco con la guitarra y el teclado.

Tocó el micrófono nerviosa, para comprobar que estaba encendido.

-Ho-hola…- Saludó titubeante. La masa de personas gritó eufórica.- Este esw un concierto benéfico, para salvar el acuario. Conmigo participa Jamie Hewlett.- La masa gritó más y aplaudió.- Yo haré un… "medley" de canciones, ya que este concierto, es improvisado totalmente… aquí no hay playback. Espero que les guste.

Las personas aplaudieron. A Helenka le empezó a entrar un sudor frío. Suspiró para relajarse y concentrarse. Le echó un último vistazo al público, y para su sorpresa estaban 2D, Noodle, Boinae, Russel y Litané entre el público. Todos con la boca abierta. Ella rió, se había relajado al ver a sus amigos.

-La primera canción es "Everybody's fool" de Evanescence… todos los derechos a ellos, eh.

Tomó la guitarra, y como si la electricidad corriera por su cuerpo, comenzó a cantar.