Después de la primera vez, todo se suelta. Y eso fue lo que pasó con la baterista. Hizo un concierto de una hora y media, bastante para ser primeriza. Decidió terminar el concierto con ayuda de sus amigos.
-Bueno amigos, querido público.- Dijo tomando el micrófono.- Esto por desgracia, se acaba. Pero antes me gustaría invitar a al escenario… a mis amigos.
Helenka señaló a los chicos y el público gritó de la emoción. Todos subieron y le dieron un fuerte abrazo a la baterista.
-Todavía no me creo lo que has hecho. ¡Has salido a cantar, has superado tu miedo! Y encima has sacado ese valor para ayudar a otras personas. Tienes un gran corazón.- Le dijo Boinae dándole miles de besos en la mejilla.
-No es para tanto…- Respondió zafándose de los besos.
-¡Claro que sí!- Noodle y Litané fueron a abrazarla. Helenka también abrazó a los chicos.
-¿No ha venido Murdoc?
-No, él no habría querido venir.- Dijo Noodle.
La baterista asintió cabizbaja. La japonesa se dio cuenta de lo triste que se había puesto y le tomó de la mano.
-¿Cantamos alguna?- Propuso 2D. Los demás estuvieron de acuerdo.- ¿Qué tal Clint Eastwood?
-¡Genial, genial!- Exclamó Litané. Todos se apañaron con los instrumentos que habían, eran pocos pero se las apañarían.
Un demonio bastante malhumorado veía a una feliz baterista. Se fue de la cafetería furioso para llegar a uno de los tanques de los peces. Los miró y una macabra risa se formó debajo de esa máscara de gas.
-Ya lo tengo…- Entrelazó sus manos y le pegó un puñetazo a la cristalera de los peces, haciendo que se agrietara. Un segundo puñetazo vino, haciendo que el tanque se resquebrajara más. Dio otro puñetazo y el tanque empezó a chorrear agua.
Un golpe más bastó para que el tanque se rompiera y lanzara un gran chorro de agua. Sun Moon Stars desapareció de allí sin dejar pistas.
-Bueno chicos, ¿preparados?- Avisó la baterista.
-¡Sí!- Dijeron todos a la vez. Cuando iban a empezar a cantar, el público de repente empezó a chillar descontroladamente. Los chicos dejaron de tocar cuando sintieron que el escenario se tambaleaba debido a que los fans salían corriendo por el pasillo.
-¡Mira, hay agua en el suelo!- Gritó Noodle. Todos se asomaron a ver, y era verdad. También algunos peces estaban repartidos por el suelo. Entre la multitud apareció Nina tomando los peces y llevándolos a una sala. Roy la ayudaba.
-¡Roy! ¿Qué ha pasado?- Preguntó la baterista.
-¡Uno de los tanques se ha roto, estamos transportando los peces a otro tanque de emergencia!- Exclamó corriendo hacia la sala. 2D tomó el micrófono.
-¡A ver, tranquilidad!- Dijo hacia el público.- ¡No pongamos las cosas más difíciles de lo que ya son!
El escenario se tambaleó de nuevo. Una de las patas que lo sostenía se rompió y uno de los grandes altavoces iba a caerse, sino fuera por Russel que fue y lo sostenió. Boinae fue a ayudarle. Los demás estaban ocupados en retirar los cables para que no se mojasen. Stu tomó de nuevo el micrófono.
-¡Por favor, ayudad a Russel y a Boinae, no podrán sostener el altavoz por mucho tiempo!- Gritó angustiado. Las pocas personas que quedaban fueron solidarias y corrieron a ayudarles. Pusieron el altavoz recto, sin que llegase a tener contacto con el agua. Russ y Boinae se tumbaron en el suelo lleno de agua, agotados.
-Nena, menuda fuerza… no sé qué habría hecho sin ti.
-No digas tonterías…- Dijo acercándose un poco más a Russel, apoyándose en su panza.
La sala quedó vacía, aparte de los chicos y algunas personas del público. El agua llegaba hasta por las rodillas.
De pronto, apareció Jamie.
-¿Pero qué ha pasado? Estaba dibujando y de repente me llegó agua hasta por las piernas.- Miro a todos, como pidiendo una explicación. Todos desviaron la mirada.- Me estáis diciendo que ha sido accidental, ¿no?
-¿Qué pasa, nos estás inculpando?- Preguntó una furiosa cantante.- A lo mejor fuiste tú que eras el único que no estaba aquí.
-Solo digo, que un tanque de cristal con un grosor tan brutal no se puede haber roto solo.
Todos intercambiaron miradas acusadoras. Después de unos minutos aparecieron Nina y Roy.
-Los peces están a salvo.- Informó con tono cansado.
-Pero alguien dañó intencionadamente el tanque para que se rompiera.- Añadió Roy exprimiéndose la camiseta.- ¿Qué mala persona pudo hacer eso?
-Pues cualquiera.- Dijo Boinae. Helenka entrecerró los ojos y puso una mano en su mejilla. La cantante la miró y le señaló con el dedo, sorprendida.- ¡Tú sabes quién ha sido!
Todos los que estaban en la sala miraban a Helenka.
-¿Qué? ¡No!- Exclamó.- Si supiera lo diría…
Russel se levantó y Boinae también. Al final los demás tuvieron que bajar del escenario.
-¿Y cómo vais a limpiar esto?- Preguntó 2D. Nina encogió los hombros.
-Bueno pero, ¡Vamos a por la parte buena!- Exclamó Noodle con una sonrisa.- Antes le pedí a la cajera del acuario cuántas personas habían comprado una entrada… me dijo que tres mil quinientas, a cinco dólares la entrada…
-Diecisiete mil quinientos.- Terminó de decir Roy, asombrado. Nina se había quedado blanca.
-¿Con eso basta, señora Nina?- Preguntó Helenka con orgullo. A Nina le faltó tiempo de ir a abrazar a la baterista y cubrirla de besos.
-No… no sé cómo agradecértelo.- Dijo llorando en su pecho. La baterista negó con la cabeza y siguió abrazándola.
-Como le dije a cierta persona… ¿Qué sería del mundo si no fuera por las personas amables?
Todos salieron del acuario empapados y chorreando. Roy y Nina les dieron las gracias de todo corazón y se dieron los teléfonos. Nuestros chicos estaban tan cansados y agotados que tuvieron que pedir un taxi para que les llevara al hotel.
-Hoy deberíamos tener el día libre…- Sugirió Litané.
-Esta niña es un genio.- Dijo Boinae apoyando su propuesta.
-Bueno… si quieren podemos tomar un día de descanso.
-Vaya, ojalá Murdoc fuera tan flexible como tú.- Dijo 2D.- De veras eres buena líder.
-En nuestro grupo no hay líderes… qué tontería. ¿Para qué, para causar problemas? Y no me digas, Murdoc es el líder…- Murmuró la cantante mirando por la ventana.
-Sí, es él. Creó Gorillaz así que…
A partir de esa conversación, nadie más habló hasta llegar al hotel. Se bajaron del taxi y todos pagaron a medias para regresar a sus habitaciones.
En pocas palabras: no habían estado más cansados en la vida.
Noodle antes de entrar en su dormitorio, visitó a Murdoc. Llamó un par de veces y le abrió la puerta. El satanista la miró de arriba abajo y alzó una ceja.
-¿Es que te has bañado con los peces o qué?- Preguntó cruzándose de brazos y con una sonrisa en la cara.
-Escucha Murdoc, estoy muy cansada y muy mojada. ¿Por qué no invitas a Helenka a merendar?
-¿Cómo sabes su nombre?
-¡Ese no es el caso!- Exclamó poniendo una mano en su frente. Murdoc encendió lentamente uno de sus cigarros, haciendo que la japonesa se desesperara.- Por favor, invítala a merendar… nunca te he pedido nada.
-¿Cómo que no, y aquella vez que me pediste que te hiciera fideos?- Murdoc se apoyó en el marco de la puerta, dramáticamente.
-¡Tenía diez años, no sabía!
-Bueno bueno, la invitaré, pero porque yo quiero. Ahora vete a duchar y a ponerte ropa seca que la vas a coger buena…- Dicho esto pegó un portazo, haciendo que el pelo de la pequeña japonesa se levantase un poco.
Noodle rodó sus ojos y se fue a su cuarto.
Helenka al entrar a su habitación recibió un mensaje de Nina dándole de nuevo las gracias. Sonrió y contestó rápidamente. Dejó el móvil en una mesita y se fue desnudando hasta quedar en ropa interior. La ventana del balcón se abrió lentamente. La baterista fue a cerrarla a paso lento y se quedó de espaldas a la habitación. La chica ojos lilas sonrió, al ver el reflejo de cierto demonio…
-¿Te ha gustado mi sorpresa?
-Así que fuiste tú, eh…- Respondió con tranquilidad. Se dio la vuelta, dando la cara a Sun.
-Sabías que no me gustaría que quemases mi tarjeta.- Dijo agresivo. Helenka anduvo desde la ventana del balcón hasta el baño, ignorando a Sun Moon Stars.- Aún así lo hiciste.
-Claro que lo hice, no sabes aceptar un no. Te lo tienes merecido.
Sun se enfadó y tiró varias cosas de la habitación. Helenka salió del baño vestida con ropa seca y vio el tal estropicio que había formado.
-¡Mis objetos personales no tienen la culpa!- Exclamó furiosa.
-Cómo te has atrevido a desafiar a un demonio, niñata asquerosa…
En un momento, Sun había acorralado a Helenka en la pared, aprisionando sus muñecas contra las suyas. Ella no hizo ningún movimiento, sabía que eso tendría consecuencias nefastas, pero sí que respiraba agitadamente. Sun soltó una de sus muñecas y se subió la máscara hasta la nariz.
Helenka no tendría buena vista, pero visualizó perfectamente sus dientes y su lengua: era idéntico a Murdoc en ese aspecto. Cerró sus ojos y giró su rostro.
Sun tomó su barbilla y mordió su mejilla suavemente. La baterista empezó a alarmarse.
-Que rara eres…- Dijo, todavía mordiendo su mejilla. Helenka no contestó, solo frunció el ceño. El demonio se apegó más al cuerpo de la chica. Sacó su larga y fina lengua para pasarla por sus labios, pero giró el rostro hacia el otro lado.- Quizás esto te guste más…
Sun tomó fuertemente su rostro y sacó las uñas, clavándolas en la otra mejilla.
Helenka ante tal dolor empujó al demonio y se escapó hacia otro punto de la habitación.
-¡Déjame, vete!- Gritaba aguantándose la mejilla. Sun Moon Stars empezó a reír descontroladamente. Helenka vio en el tocador la sartén que había traído Boinae con anterioridad: sonrió de medio lado y en un ágil y rápido movimiento se la tiró a Sun, dándole de lleno en la cabeza.
Ahora Sun estaba tirado en el suelo dando vueltas por el dolor.
-¿Ahora no te ríes, no?- Preguntó poniéndose enfrente suya. El demonio furioso tomó su tobillo y lo arrastró haciendo que perdiera el equilibrio y cayera malamente. Helenka se sujetaba la mano izquierda mientras gemía de dolor en el suelo.
Sun se levantó e iba dispuesto a pegar a la chica, pero ella puso la palma de su mano derecha para que parase.
-¡Vale, vale, haré un contrato contigo, ¿Contento?!
El demonio paró y se alejó un poco.
-Gracias. Es que necesito comer.
-¡Ni comer ni leches, tú estás anoréxico!- Le gritó, dando a entender que él estaba desesperado por hacer un contrato con ella. Un pergamino y una pluma aparecieron en el aire.
-Sólo tienes que rellenar los huecos y dejar una huella de tu dedo con sangre.
Helenka miró de reojo al demonio y tomó la pluma y el pergamino. Rellenó los huecos necesarios y aprovechó las heridas en la mejilla, para después estampar su dedo. Dejó su firma y el pergamino desapareció.
-Vete ya, ¿No?- Dijo molesta.
-Sí sí.- Sun se fue al balcón.- Te estaré vigilando.
-Tú preocúpate de cumplir el contrato.
El demonio desapareció por fin. Helenka dio una gran bocanada de aire y maldeció a todos sus santos antepasados.
-Solo falta que llamen a la puerta.- Dijo palpándose la mano dañada. Y efectivamente, al cabo de unos segundos, llamaron. Fue a abrir con paso lento y qué sorpresa, era Murdoc.
-Buenos días eh. Tienes… un alga en el pelo.- Dijo con asco. Ella se palpó el cabello, sacándose el alga y tirándola por ahí.- ¿Qué te ha pasado?
El labio inferior de la muchacha comenzó a temblar y los ojos se les aguaron. Poco después comenzó a sollozar.
-¿Qué? N-no llores.- Le suplicó Murdoc.- Joder, odio cuando lloráis. Vamos adentro y me explicas, ¿quieres?
Helenka asintió y se sentó en la cama seguido de Murdoc. Siguió llorando cada vez más.
-Es que… es que… ha venido el demonio ese y… y…
-A ver, vocaliza que no me entero. Toma un pañuelo.- Le ofreció Murdoc. Helenka lo tomó con la mano izquierda, y antes de que retirara la mano, el satanista la tomó, notando que estaba hinchada.- ¿Qué ha pasado para que tengas la muñeca así?- Preguntó mucho más serio.
La chica retiró la mano y se sonó con la otra.
-Ha venido Sun y resulta que fue él quien provocó… la fuga de agua en el acuario y… quería hacer de nuevo un contrato conmigo pero esta vez estaba muy furioso y me tomó la cara haciéndome cortes.- La chica ojos lilas se sonó de nuevo.- Entonces yo me defendí con la sartén y él me cogió del tobillo haciendo que cayera a bocarrajo y me lastimé la muñeca…
Después de unos minutos de no obtener respuesta de Murdoc, Helenka lo miró a los ojos. Tenía una cara de no comprender nada impresionante.
-El caso es.- Le intentó explicar más fácil.- Que ese demonio me ha pegado y ha conseguido lo que quería.- Dijo sonándose otra vez.- Murdoc yo no quería, en serio…
El satanista suspiró cansado, ya entendía todo.
-Escucha y deja de lloriquear. Tener un contrato no… no es tan malo.- La intentó convencer.- Lo que no puede creer es que te haya pegado.
Un gran odio recorrió el alma de Murdoc al decir esas palabras. Helenka soltó un par de lágrimas más, aunque luego se animó.
-Al menos le di un sartenazo…- Dijo riéndose.- Si lo hubieras visto en el suelo.
El satanista rió con ella. A continuación le sujetó de la barbilla, examinó la herida de la mejilla y la del cuello que le había hecho con anterioridad. Sonrió lleno de malicia.
Se acercó a ella, haciendo que su nariz y su tez tuvieran contacto. Con una extrema suavidad comenzó a olerla por todos los rincones de su cara.
-Murdoc…
-¿Mm?
-Me haces cosquillas.- Dijo para después soltar una risa juguetona. A continuación se tumbó en la cama, aguantándose la muñeca izquierda.- Me la tendré que vendar…
-Sí, pero no ahora.- Dijo Murdoc para ponerse encima suya con cuidado de no aplastarla. Empezó a olfatearla de nuevo.
-No entiendo.- Interrumpió Helenka.- No huelo a nada en especial…
Murdoc sonrió.
-Eres la única mujer, y repito, la única; que me ha excitado solo por su aroma corporal. Siéntete orgullosa.- Eso hizo que a Helenka se le subieran los colores, el satanista simplemente siguió con lo suyo. Tomó su mejilla y la besó, mientras que su mano fue a parar a la rodilla de Helenka. La subió lentamente, acariciando su pierna con suavidad.
¿Murdoc siendo cariñoso y considerado?
La baterista no creía lo que estaba pasando, con todo lo que le había contado Noodle. No entendía nada. Parecía que ese hombre la amaba, que él amaba por primera vez en su vida, y que ella fuera la elegida. Sintió una gran punzada en el corazón.
El satanista por su parte había pasado su mano por la entrepierna de Helenka, sólo rozándola. Él soltó un gemido ligero, mientras que ella se mordía el labio inferior con delicadeza.
-Dame… un beso, por favor…- Pidió jadeante la baterista. Murdoc no se hizo de rogar y lo hizo.
No fue un beso… lujurioso, ni lleno de deseo. Fue paciente, tranquilo, algo así como "divino". Los dos sintieron una descarga eléctrica por todo el cuerpo, este beso no fue como los otros, para nada, este fue íntimo y cálido.
Los dos estarían totalmente orgullosos de decir "he besado y lo he sentido"
Murdoc no quiso despegarse de los finos labios de Helenka, pero siguió acariciándola. Después de su intimidad, subió a su vientre y con un dedo fue delineando su ombligo y caderas.
La baterista empezó a reír en los labios del bajista y tuvo que romper ese maravilloso beso.
Después de interrumpir el beso, Murdoc se dirigió a su cuello, besándolo con cariño. Su otra mano libre se deslizó hasta su entrepierna, metiéndose por debajo de sus pantis…
Pero Helenka se alarmó y se apartó bruscamente de Murdoc, que la miraba extrañado.
-Pe-perdona, es que me… me duele mucho la mano, sí, eso.- Se excusó mientras se recolocaba un poco la ropa.- Me gustaría curármela… ¿Puedo verte después?- Dijo con una sonrisa.
El moreno bajó la mirada y asintió levantándose. Helenka lo acompañó a la puerta.
-Lo siento, de verdad…
-Tsk, maldito Sun Moon Stars.- Maldijo entre dientes.- Qué se le va a hacer.- Dijo encendiendo un cigarro.
-¿Me das un beso?- Preguntó.
Murdoc se agachó y le dio un corto beso en los labios.
-Mmm… no, ese no me ha gustado.- Dijo Helenka poniendo un dedo en su barbilla. El moreno comprendió y sonrió triunfante.
Se agachó de nuevo y le dio otro beso, más largo y un poco más apasionado. Los dos quedaron muy satisfechos.
Helenka cerró la puerta y se apoyó en ella, deslizándose suavemente. Su corazón palpitaba demasiado.
Murdoc hizo exactamente lo mismo, en su puerta, al lado de ella.
¿Qué acababa de pasar?
