¡Hola! ¿Qué tal están? Yo muy cansada porque mañana tengo exámenes y he estado estudiando mucho. Pero gracias a los que esperan por mi fic. No he mirado cuántas páginas tiene este capítulo, pero palabras tenía 8.400. Cojan palomitas, acomódensen y lean felices. Un besito a todos los que me mandan reviews y a los que me leen ;)
Todos, absolutamente todos callaron y escucharon el gritido de Boinae al viento. Asustados se acercaron a la mesa donde estaba la serpiente y las damas comenzaron a gritar como si no hubiera mañana.
- ¡AAAH QUÉ ASCO!
- ¡VÁMONOS FUERA O NOS COMERÁ A TODOS!
- ¡QUE ALGUIEN LLAME A LA POLICÍA!
Empezaron a correr de un lado para otro hacia la salida, provocando un tapón y que eso fuera un tumulto de personas.
- ¡Señores por favor, mantengan la calma y salgan despacio, por favor!- Aconsejaban los camareros y los empleados del hotel a los invitados esa noche. Parece ser que nadie hizo caso de las advertencias porque seguían apretujados en la entrada.
Cerca de la mesa donde se encontraba de momento la serpiente estaban Russel y Boinae, sujetada como una lapa al moreno, que comenzó a sonrojarse violentamente.
- ¡RUSSEL SÁCAME DE AQUÍ!- Lloró como nunca y se abrazó aún más al baterista.- ¡ME DAN MUCHO MIEDO LAS SERPIENTES!
Obedeció de inmediato y la llevó (todavía alzada en sus brazos) detrás del escenario, donde no había nadie. No sin antes tropezarse varias veces, pues iba pasado de copas.
Sentó a Boinae en el suelo y empezó a llorar todavía más como una niña pequeña sin su piruleta. Russel se sentó a su lado, un poco confundido porque no sabía qué tenía que hacer en esa situación. ¿La abrazaba? ¿Le hablaba? ¿La besaba…?
El afroamericano soltó un hipido bastante gracioso que consiguió llamar la atención de la vocalista, alzando el rostro.
Se asustó un poco al ver su cara. Sus ojos estaban inundados de lágrimas, miedo y de maquillaje negro. El labio inferior le temblaba ligeramente.
- Tranquila, aquí no habrá ninguna serpiente.- Le sonrió, limpiándole un poco las mejillas del maquillaje.
Boinae se sonrojó y bajó su vista al suelo, apenada.
- Lo sé. Me alegra que te acercases a mí antes.
Otro hipido salió de la boca de Russel, ahora igual de rojo que Boinae.
- ¡Eh!- exclamó la pelinegra- ¡Tengo que seguir presentando!
Se levantó del suelo sacudiéndose el vestido, olvidandose completamente de la serpiente y el jaleo que se había montado.
- ¿Qué? ¡Si las apuestas terminaron!- Se opuso Russel levantándose también y siguiendo a Boinae que iba de camino al escenario.
- ¡Qué va! Había una segunda parte y todo.
La vocalista subió al escenario pero se tropezó y casi se cae al suelo de boca. Dijo unos cuantos tacos y se posicionó delante del micrófono viendo a las personas a lo lejos intentando salir.
Por otro lado, Noodle intentaba salir de la muchedumbre. No quería salir afuera, pero al ser tan bajita y ligera de peso se la habían llevado con ella sin querer…
- Ay, me asfixio.- Se quejó sacando la lengua y jadeando.- Quizá si hago uso de mi fuerza…
La japonesa negó con la cabeza, no quería utilizar la fuerza bruta para salir y hacer daño.
Con ligereza se agachó y se coló por los huecos de las piernas de las personas. Pisó algún que otro pie, pero salió ilesa.
Por fin respiró aire fresco a través de una ventana que había a su lado y se sintió aliviada.
- ¿Murdoc? ¿Stu? ¿Están por aquí?- Exclamó, poniendo sus manos alrededor de su boca. Recorrió con la mirada la poca sala que quedaba libre.
Por suerte vio a Murdoc salir del área de fumadores, jadeando y… lleno de besos.
El moreno miró alrededor y se mosqueó al ver a las personas salir con bulla con la puerta.
- ¡JODER FACEACHE, YA LA ESTÁS LIANDO!- Gritó con todas sus fuerzas, esperando a que le contestaran.
- ¿¡QUÉEE!? ¡SI YO NO HICE NADA!
Se escuchó a 2D allá por la multitud, se ve que estaba intentando escapar al igual que los otros.
Noodle no pudo evitar llevarse una mano a la frente, negando con la cabeza.
- ¡BUENAS NOCHES DE NUEVO DAMAS Y CABALLEROS…!
La japonesa se giró con los ojos muy abiertos y vio a Boinae en el escenario, completamente ida y a Russel debajo del escenario, aplaudiendo eufóricamente, como si la vida le fuera en ello.
¿¡Pero qué…!? ¿Es que los dos estaban BORRACHOS?
- ¡CÁLLATE YA LOCA, QUE NADIE QUIERE ESCUCHARTE!- Gritó de nuevo Murdoc, haciendo que se oyera por toda la sala. Las personas seguían atoradas en la puerta, chillando por querer salir.
- ¡Ignorando a Murdoc alias "No me lavo nunca"…!- Exclamó mirando de reojo al bajista.- ¡Tenemos que seguir con las apuestas, que todavía quedan muchas mujercitas deseando tener una cita con vosotros, los hombres! O las mujeres… En fin.
Como era de esperar, casi nadie hacía caso a Boinae, sólo Russel y algún calmado que no se había tomado muy a pecho eso de que hubiera una serpiente, que por cierto, no se había movido de su sitio.
- ¡Que suba al escenario…!
Noodle negó con la cabeza y se acercó a Murdoc antes de que se metiera en la sala de fumadores.
- ¡Ey Murdoc, dile a Helenka que salga, tiene que ayudar a Boinae a que se baje del escenario!- Exclamó un poco histérica, señalando a la vocalista que seguía hablando sin parar y Russel silbándole de mientras, haciendo un fuerte pitido.
- A Helenka… sí… eh…
- ¿Estás con ella, no?
El moreno se mordió el labio inferior con fuerza, mientras miraba hacia otro lado, escabullendo la atenta mirada de Noodle, que parecía entenderlo todo.
- Murdoc… dime que no estabas haciendo lo que creo que estabas haciendo…
El bajista seguía sin hablar.
- ¡Murdoc, ¿te das cuenta de lo que estabas haciendo!? ¡Le vas a partir el corazón a Helenka!
En ese momento, salió Rose de la sala, con el cabello despeinado y el vestido algo arrugado.
- ¿Qué haces Mudz? ¡Te estoy esperando…!
Noodle miró con verdadero odio al bajista y a la tal Rose. Apretó sus puños con fiereza, creía que por fin el moreno se había enamorado de verdad y sólo estaba utilizando a la pobre rusa.
- ¡Será mejor que tú te metas dentro pelirroja, si no quieres un puñetazo en el estómago…!
Rose la miró con miedo y enseguida corrió de nuevo hacia adentro.
Algo hizo click en la cabeza del moreno y se dio cuenta de lo que estaba haciendo, abriendo mucho los ojos. Tomó el cuello de su camisa y lo miró, estaba lleno de labial rojo.
Sabía que si Helenka lo miraba en ese estado recibiría una paliza por parte ella y de la japonesa.
- ¿Dónde está Helenka, Murdoc?- Volvió a repetir Noodle, con las manos en las caderas, cuando el baterista se quedó mudo de nuevo.
- Eso, ¿Dónde está Helenka, Murdoc Niccals…?
Noodle se asustó al sentir esa voz detrás suya. Se giró y dio un pequeño grito inesperado al ver a Helenka, totalmente rígida y con los brazos cruzados sobre su pecho.
Su rostro era el reflejo de la ira, pero sus ojos estaban tristes y llorosos, tanto que Noodle sintió deseos de girar la mirada, pero no lo hizo.
Murdoc abrió los ojos; se mantenía impasible pero no podía negar que su corazón iba a cien por hora.
Las manos comenzaron a sudarles cuando vio que Helenka se acercaba a él.
- ¿Con quién me engañaste, eh?- Se arrimó un poco a él, analizando el color del labial.- Ni siquiera tiene buen gusto. Apuesto que fue esa Rose.
El moreno al ver que quedó junto a ella alzó las manos para ponerlas en su cintura, pero Helenka lo cogió de las muñecas antes de que pudiera alcanzarla.
- Ni me toques, Murdoc.
Después se giró y se fue a paso rápido, pasándose el brazo por los ojos repetidas veces.
- ¡E-espera Helenka! ¡Perdóname, amor!
Murdoc corrió hacia donde estaba ella y la agarró del brazo.
- ¡Te dije que no me tocaras!- Se volvió para mirarle. Espesas lágrimas salían de sus ojos, quitando su maquillaje.
Noodle miraba la escena entristecida, pensando en cómo Murdoc pudo ser tan rastrero.
- Cariño, lo siento… se me cruzó un cable por la cabeza o… la verdad es que no sé por qué hice eso.- El moreno estaba desesperado. Quería que ella se dejara abrazar y besar para transmitirle todo lo que no le supo transmitir a Rose en aquel encuentro tan fogoso, que se diera cuenta de que había hecho mal y de que había sido un imbécil.
- ¿Ah sí? ¡Quizás con esto se te arregla el cable!
Un puño impactó en la cara del moreno, rompiéndole en el acto la nariz y tirándolo al suelo de espaldas.
Las personas que no estaban atoradas en la entrada vieron el golpe y se aterrorizaron. Había sonado un crujido muy espeluznante.
- ¡JODER!- Gritó de dolor, sujetándose la nariz de donde salía abundante sangre. Helenka también se había hecho daño en la mano.
- ¡Ah, duele!- Se sujetó la muñeca con expresión de angustia, pero en el fondo se alegró de haber dado ese puñetazo. Le había devuelto a Murdoc un poco del dolor que ahora mismo ella estaba sintiendo en su corazón.
Se pudo escuchar la risa de Boinae a travésde los altavoces.
- ¡MADRE MÍA QUÉ PUÑETAZO, DIGNO DE CAMPEONATO! ¡ESA ES MI AMIGA!
Festejó aplaudiendo las palmas y Russel la acompañó; la verdad es que no se enteró de nada de lo que había pasado porque se había quedado embelesado mirando a Boinae y no pensaba apartar la vista para nada.
Boinae dejó de aplaudir cuando vio que llegó la policía al hotel y dispersaron a todas las personas de la entrada, atendiéndolas.
Dos policías se acercaron al escenario al ver a la vocalista gritando sin ton ni son.
- ¡OSTRAS, LOS STRIPPERS!- Gritó al verlos.- ¿¡QUIÉN LOS HA LLAMADO!? ¡SOIS UNOS PICARONES EEH!
- ¡Señorita por favor baje del escenario inmediatamente!- Ordenó uno de los agentes con voz neutral.
- ¡Oye, ¿cuánto apostarías por mí?!- Le gritó haciendo una pose y guiñando un ojo sensualmente. Russel abrió los ojos y empezó a aplaudir.
- ¡Yo apostaría todo…!- Sacó su billetera y comenzó a lanzarle billetes a los pies. Bueno, billetes, monedas, tarjetas de crédito y un pañuelo.
- ¡Por favor señor no la alente…!- Dijo el policía.
El otro policía subió al escenario e invitó a Boinae a bajarse, pero ella no quería.
- ¡Oh venga recién empezó la diversión!- Se quejaba.
- Por favor señorita deje el escenario amablemente y… un momento- interrumpió- ¿usted es Boinae… eh…? Bueno, ahora mismo no recuerdo su apellido.
- Eh… no no, se confunde usted.- Se excusó, recuperando la poca cordura que le quedaba.
- ¡Que sí que sí, que es ella!- Exclamó el otro policía, mirando una libreta.
- ¡Y tú no pinches!
El policía que estaba al lado de la pelinegra la atrapó y puso unas esposas en sus muñecas. Boinae forcejeó intentando quitárselas, pero era imposible.
- Queda usted detenida.
Russel miró la escena con la boca abierta. ¿Qué había hecho esta vez la vocalista…?
El moreno se acercó a ella mientras bajaba las escaleras del escenario con el policía agarrándola de las esposas.
- ¿Qué hiciste ahora?- Preguntó angustiado Russel.
Boinae apartó la mirada del afroamericano.
- Debí haber ido a la cárcel… hace dos semanas. Por favor Russel no me mires.- Agachó la cabeza. Sus lágrimas cayeron de sus bellos ojos negros, dejando surcos en sus mejillas. Cómo deseaba tener su pelo suelto para que no le viesen el rostro.
El afroamericano no pudo avanzar cuando Boinae comenzó a llorar desesperada. Su corazón se había helado y sentía un nudo muy desagradable en la garganta.
Ahí se dio cuenta de que no podría olvidarse de ella nunca, porque estaba perdidamente enamorado.
Corrió hasta estar un poco más cerca de ella, para verla por la que sería por última vez en mucho tiempo.
- ¡Te amo, ¿sabes?!- Le gritó a pleno pulmón mientras veía cómo salía por la ya dispersada puerta del hotel.
Boinae se giró; había dejado de llorar pero todavía consevaba algunas lágrimas, pero eso no permitió que no sonriera.
- ¡Yo también Russel, yo también!
El afroamericano se quedó mirando cómo metían a Boinae en un coche de policía y se la llevaban lejos, muy lejos de él.
Aun así no pudo evitar sonreír, y soltar un hipido.
Un policía se acercó a él y le palmeó la espalda. Al parecer había visto toda la escena.
- ¿Necesita algo, está herido?
- No, gracias.- Le agradeció.
2D buscaba a Noodle desesperadamente entre los invitados de la desastrosa fiesta. Ya habían capturado a la serpiente y todo era meramente seguro. Ahora necesitaba saber si la pequeña japonesa estaba bien.
La encontró, oh, pero estaba sentada en el bordillo de una ventana, llorando desconsoladamente.
- ¿Noodle, te ocurre algo, te has hecho daño?- Le preguntó algo alterado, examinándola por todos lados.
- No, Stu…- dijo enjugándose las lágrimas- estoy bien…
- Entonces, ¿por qué lloras?
El labio inferior de Noodle tembló antes de contestar.
- Murdoc engañó a Helenka… ¡te lo puedes creer!- Exclamó desolada, volviendo a llorar. Stu también se puso triste mientras frotaba la espalda de la japonesa para reconfortarla lo máximo posible.
- ¿Cómo pudo hacerle eso?- Preguntó, mirando a la nada.- Ella es una buena chica.
- Fue con una chica que se llama Rose…
- ¿Qué? ¡Lo sabía! Esto no me huele bien, Noodle.
- ¿A qué te refieres?
- Creo que es la novia del director del hotel. Ese hombre apostó por Helenka, ¿sabes? Quizás tenga algo que ver, porque sabía que Murdoc y Helenka estaban saliendo.
- No te esfuerces, Stu…- le interrumpió- sabes cómo es Murdoc.
2D quería encontrar una solución al asunto. Sabía que había gato encerrado en todo esto, pero por una parte la japonesa tenía razón. Sino, miren el ejemplo de Paula.
El vocalista la abrazó por los hombros.
- Eh, D- le llamó Noodle- ¿Y esas marcas en tu ropa y… en tu cara?
Era verdad que 2D tenía marcas… de pisadas. La multitud se lo había llevado por encima y lo pisotearon como unas veinte veces.
Se sentía una alfombra.
- Me llevaron por delante; Noodle, parecía una estampida…- Susurró con miedo. La pequeña de ojos verdes le abrazó para que se sintiera mejor.
De mientras, Helenka hablaba con la policía con Litané agarrada de la mano.
Resultaba que había sido ella quien había traído la serpiente.
La rusa le armó la bronca de su vida delante de todos, pero Litané no soltó ni una lágrima al respecto, sólo miraba sus zapatillas como si fueran las más curiosas del mundo.
Aunque el policía también le echaba la bronca a Helenka.
- Pero señora, ¿no era consciente de que su hija traía una serpiente a la fiesta?- Le preguntó incrédulo.
- No… lo siento, perdonen todo lo que les ha causado mi hija, pagaré lo que haga falta.
- No, no…- El policía escribía en una libreta todo lo sucedido.- Sólo…- dijo mirando a la rusa por encima se sus gafas- ¿…tiene la licencia para tener animales exóticos?
- Claro.- Helenka sacó de su bolso un monedero y comenzó a rebuscar hasta que sacó unos papeles.- Ahí los tiene.
- Vaya, no pensé que los tendría.
- Mujer precavida vale por dos.
El policía miró los papeles y vio que todo estaba en orden.
- Bien, sólo tendrá que pagar una pequeña multa.- Sacó un blog y escribió en él, para después arrancar la hoja junto a la licencia y dársela a Helenka.- Buenas noches señora.
Murdoc miraba todo lo que le estaba sucediendo a la rusa. Tenía que haber sido la niña…
Varios enfermeros atendían su magullada nariz que había sido rota de nuevo. Ya iban como cinco veces.
Abrió impresionantemente los ojos cuando observó que Helenka caía de rodillas al suelo mientras observaba un papel y Litané le preguntaba asustada qué le pasaba.
- Tres mil quinientas libras.- La escuchó decir.
El moreno no pudo evitar sentir un dolor fuerte en el pecho, tanto le oprimía que se tuvo que llevar la mano al corazón.
Sintió algo en su ojal y extrañado lo sacó.
Era la flor que Helenka le había colocado.
Una lágrima salió involuntariamente, empapando los pétalos de la flor.
- ¿Se encuentra bien, señor?- Le preguntó con delicadeza un enfermero. El moreno no le hizo caso y siguió mirando la flor.
Dirigió su vista de nuevo a Helenka; la estaban atendiendo unos enfermeros. La sentaron en una silla mientras revisaban sus ojos con una pequeña linterna.
No se había sentido tan desgraciado y rastrero en toda su vida. Merecía la muerte, o peor, el limbo. Ahí es donde iba a acabar después de hacer tales tratos con el demonio.
La siguió mirando y negó con la cabeza… no podía permitir que ella terminase en un sitio igual que él.
Ahora que la observaba y Dios… la quería tanto.
Se levantó de su asiento sin ni siquiera terminar de curarse y se dirigió a donde estaba ella, pero Helenka reaccionó antes y se giró para no verle.
- Perdone pero la señorita está ocupada con pruebas médicas.- Le excusó una enfermera.- Puede verla después.
- Necesito verla ya.- Respondió ansioso.
- No puede, váyase.
Murdoc hizo como que se iba y con facilidad se escabulló de la enfermera para por fin acercarse a Helenka.
Se agachó en sus faldas para que ella lo viera.
- Murdoc, por favor, vete.- Aconsejó la rusa.
- No quiero, sabes que soy insistente.
Helenka giró la cara y cerró los ojos.
- Venga amor…
- ¿Te acostaste con ella?
- ¿Eh?
Giró su rostro hacia Murdoc, mirándole a los ojos.
- ¿Tuviste sexo con Rose? Dime.
- Bueno, lo que se dice sexo, sexo sexo… no.- Aclaró, por fin. Helenka abrió los ojos, con un ligero brillo.
- ¿De verdad?
- Lo juro.- Dijo cruzándose el corazón con una equis.
El moreno vio una pequeña sonrisa en sus labios y con la emoción, se atrevió a abrazarla.
- Te rejuro que no sé por qué lo hice, perdóname amor…- Le suplicaba.
Helenka iba a abrazar a Murdoc, pero se imaginó a él y a Rose besándose, diciéndole cosas que podría habérselas dicho a ella y retiró el abrazo.
- Dame un poco de tiempo, Mudz…
Murdoc se separó de ella, solenmne. Ya no se iba a arrastrár más como una babosa, ella había decidido y respetaba su decisión.
- Está bien, tómate el tiempo que necesites.
El moreno se alejó de Helenka con un semblante serio. Se metió las manos en los bolsillos de la chaqueta y se fue con la cabeza baja.
Litané, que miró toda la escena desde el principio se acercó a su madre, que había agachado la cabeza y temblaba un poco.
- ¿Mamá?- Preguntó preocupada.
No pudo evitar sollozar y arrugar los papeles que llevaba en la mano.
- ¿Por qué, por qué?- Se preguntaba a sí misma mientras hacia bola de los papeles y los tiraba al suelo violentamente.
No paraba de jadear con dificultad, cosa que a la pequeña bajista la asustó.
- Mamá lo siento- ella también estaba al borde del llanto- lo siento…
Atinó en agacharse y en abrazarla fuertemente. Helenka también respondió y lloró como nunca en el pecho de su hija.
Noodle dejó a 2D en el marco de la ventana para buscar a Russel y Murdoc. Tenían que irse para casa porque la policía y los empleados del hotel estaban echando "amablemente" a los invitados por orden del director.
- ¡Murdoc, Russel! ¿Dónde están? ¡Nos tenemos que ir!
Divisó un poco más por encima y vio a Russel sentado en una silla con los codos apoyados en las piernas y las manos sujetando su cara.
Noodle se acercó a él y le palmeó el hombro amistosamente.
- ¿Estás bien? ¿No te hiciste daño?
- No Noodle, gracias.- Se incorporó un poco.- ¿Y tú estás bien?
- Perfectamente.- Le dijo mostrando una sonrisa.- Será mejor que me acompañes a buscar a Murdoc. Hay que volver a Kong Studios.
Russel suspiró y se levantó para acompañar a Noodle.
- Bien, hay que buscar un sitio donde haya alcohol- dedujo Russel- así que vayamos al bar antes.
Ambos fueron al bar y encontraron a Murdoc sentado en frente de la barra con más de una botella de alcohol, a punto de sufrir un coma etílico.
- ¡Murdoc!- Lo llamó Noodle, acercándose a él.- El alcohol no es la solución…
Él miró por un momento a la japonesa y suspiró
- Dejadme solo…
El moreno estaba tirado en la barra de cintura para arriba. Russel no entendía nada de lo que pasaba allí. Noodle seguía insistiendo.
- Vamos, están despachando a la gente…
No tuvo más remedio que tirar de la manga de Murdoc para que le hiciera caso. Al final, accedió a irse del bar, pero con unas botellas de más.
Recogieron a 2D que todavía seguía tumbado en el friso de la ventana.
- 2D, ¿te encuentrar mejor?- Preguntó la japonesa.
- Sí, pero…- Se levantó poco a poco, sujetándose el estómago.- Creo que tengo una hemorragia interna… ug.
- Eso no suena bien, D- Russel lo miró de arriba abajo, observando con detenimiento las pisadas- quizás deberías ir a los enfermeros, están por irse.
- No, no, creo que estoy bien…
Murdoc seguía bebiendo de espalda a ellos, ajeno de todo. Por supuesto, no estaba de humor ahora para hablar con alguien.
Salieron del hotel y vieron que todavía había ambulancias y enfermeros atendiedo a algunas personas con ataques de ansiedad o con mareos; otros pidiéndoles explicaciones a la policía; allí estaba el director del hotel poniendo verdes a los policías.
Todos pasaron de él y el único que pudo conducir fue Stu que era el único que no estaba ciego de alcohol.
Después de un tiempo llegaron a los Kong y Murdoc notó una cosa; ninguno le hablaba, le preguntaba por su estado o le dirigía la mirada.
Esto le mosqueó un poco, pero solo un poco. ¿Acaso había perdido el status de líder que le había costado labrar tantos años?
¿Le habían perdido el respeto?
¿O es que simplemente estaban cansados?
No, eso no era posible, porque Noodle estaba conversando con 2D y de vez en cuando miraba hacia donde estaba Murdoc, con discreción.
El moreno alzó la ceja con sarcasmo. ¿Cómo se le ocurre hablar a susurros con 2D sobre ÉL? Es que se notaba. Total, se iba a enterar sí o sí.
Stu sacó la llave del bolsillo y abrió la verja. Fueron corriendo hasta la entrada de la casa y abrieron la puerta para después cerrarla con fuerza.
- Puf, menos mal que los zombies no entraron en casa.- Suspiró el peliazul aliviado, dejando las llaves en una mesita.
- Yo me voy a dormir. Hasta mañana.
Russel se perdió por el pasillo después de aquellas palabras, sin mirar a ninguno a los ojos. Estaba cansado de aquel día tan raro y no supo asimilar muy bien las cosas debido al alcohol.
- Yo también me voy yendo, que estoy cansado y algo dolido.- 2D se frotó el cuello mientras miraba a Noodle.
Por último, quedaron la jaonesa y Murdoc en el vestíbulo; quien seguía bebiendo como un cosaco del pico de la botella.
Noodle suspiró y anduvo hasta el principio del pasillo, pero el moreno la detuvo.
- ¿Qué pasa, no me vas a echar la bronca o algo?- Le preguntó tropezando con las palabras.
Noodle apretó los puños con fuerza. Contestó a Murdoc de espaldas.
- No soy tu madre, Murdoc- el mentado abrió los ojos- ya eres mayorcito para saber lo que más te conviene.
Así, con estas palabras se perdió por el pasillo. El bajista no se creyó nada y empezó a susurrar:
- Tres, dos, uno…
- ¿¡PERO CÓMO SE PUEDE SER TAN GUARRO Y TENER TAN POCA VERGÜENZA!?- Gritó Noodle apareciendo de nuevo por el pasillo, con una cara de histérica que no podía con ella. El moreno rió por lo bajo.
- Noodle, ve a dormir…
- ¡IRÉ, PERO QUE SEPAS QUE TE MERECES UNA PATADA EN LA ESPINILLA Y QUE SALGAN CORRIENDO!
Se fue de nuevo por el pasillo, maldiciendo por lo bajo y dejando a un solo Murdoc en el vestíbulo. Suspiró y se fue a la cocina, para terminarse de beber esas botellas de delicioso licor.
2D estaba acostado tranquilamente en su cama, ya traspuesto cuando un portazo lo sobresaltó de sobremanera haciendo que saltara de la cama.
- ¡AY!- Asustado prendió la luz y vio que en su cuarto había entrado la japonesa, que extrañamente se había sentado delante de la puerta y su rostro se hallaba escondido entre sus dulces rodillas.
- 2D… perdona que haya entrado así.- Dijo, alzando la cara.- ¡Pero es que no soporto lo inmaduro y lo estúpido que puede llegar a ser Murdoc!
El peliazul se rascó la nuca; tenía sueño y no se enteraba muy bien de lo que pasaba, ni por qué la princesa había entrado tan de repente en su cuarto.
Se incorporó un poco, mirando a Noodle.
- Ven aquí cariño- la llamó con la mano, y Noodle fue, sentándose en el borde de la cama- debes comprender que todas las parejas no son iguales- la pequeña asintió- y menos si está Murdoc implicado… tienes que dejar que las cosas sigan su curso. Sólo porque te agrade Helenka no puedes obligar a Murdoc a que salga con ella… aunque, según me enteré, no han roto.
- No es porque me agrade… que también- se acercó un poco al rostro de Stu- pensé que Murdoc ya había encontrado… el amor.
La guitarrista miró sus manos, que se movían nerviosamente entre ellas.
- Oh, Noodle- rió el peliazul- Murdoc está enamorado… me atrevería a decir que demasiado- se atrevió a decir- pero como dije, ya sabes cómo es. Un marchoso esclavo del sexo, alcohol, tabaco y drogas. Le está costando mucho dejar esos vicios… Por Helenka.
- Vaya Stu… nunca pensé que podrías decir algo tan inteligente… no te ofendas.
2D rió y le dio un beso suave en los labios a Noodle.
- Y ahora vete a tu cuarto a dormir y no te preocupes más.- La despachó muerto de sueño.
- Vale…- La pequeña se bajó de la cama y salió del cuarto, cerrando la puerta despacio.
Por fin podría dormir… una noche que no tenía migraña y la iba a aprovechar… hasta que entró Noodle de nuevo, agitada.
- ¿¡Estás seguro de tus palabras, 2D!?- Exclamó con nerviosismo.
- ¡Noodle, a dormir!- Exclamó también el peliazul, masajeándose el puente de la nariz con cansancio.
- Está bien está bien. Buenas noches 2D.
- Buenas noches Noodle.
Esta vez Noodle no regresó al cuarto de Stu porque también estaba que se moría del sueño.
El sol aparecía tímido por las ventanas de Kong Studios. Los zombies se metían en sus tumbas para dormir y Cortez graznaba por comida, como lo hacía siempre.
Esto parecía despertar al moreno, que nisiquiera se fue a su cuarto a dormir… se quedó en el sofá del salón (como cuando una mujer enfadada manda a su marido a dormir al sofá) como si sintiera que ese era su lugar. Aunque pensó mejor en ir a dormir afuera con los zombies, pero no quería tener una muerte tan ridícula.
Se sentía terriblemente mal. Físicamente, por la nariz rota y la resaca, y psicológicamente.
"Ya Murdoc, deja de ser tan tocapelotas con el tema" Pensaba mientras se incorporaba en el sofá "Sólo me besé y manoseé con esa tipa… si Helenka no lo entiende que se aguante como pasa con todas"
En eso sintió como si le hubieran metido una patada en el estómago.
No podía dejar de pensar en ella. Se rascó la nuca inexpresivo, sentía ganas de llorar y no sabía por qué.
- Buenos días Murdoc.
El moreno se giró extrañado y vio que Noodle se servía un vaso de leche en la cocina.
- A ver si le llevas comida a Cortez, no ha parado de graznar desde las nueve de la mañana.
Murdoc asintió y fue hacia donde estaba Noodle. Le tendió una bolsa con carne picada y semillas.
- Gracias nena.
Se fue de la cocina para ir al garaje y entrar en la Winnibago, donde estaba Cortez. Abrió la jaula y dejó al pájaro libre que deambulara un poco por ahí mientras le dejaba la comida.
Al encerrarlo de nuevo empezó a comer hambriento.
- ¿Hace cuánto que no te doy de comer?- Preguntó el moreno, extrañado. Como si el pájaro le fuera a contestar…
Se tiró en la cama de nuevo y cerró los ojos. Sospechaba que esa mañana tenían que quedar con Jamie y Damon para hacerse fotos para el disco.
Para su mala suerte su teléfono sonó, y era Damon.
Lo tomó y descolgó.
- Hola, aquí el Rey Murdoc y soberano de todo el universo… ¿Qué desea?- Contestó con voz de contestador.
- Menos cachondeo, Murdoc. ¿Vistes las noticias de la mañana?
- No veo las noticias.- Dijo rascándose un oído.
- Bueno, en todas las cadenas sale el puñetazo que te metió Helenka.- Se carcajeó hasta quedarse sin aire.- Aunque eso no es lo que importa. Vengan al estudio de grabación sobre las once.
Murdoc suspiró cansado y colgó el teléfono para después lanzarlo por el suelo
El moreno se dio una ducha rápida en su Winni. Eso de que no le gustaba ducharse era, más o menos, un rumor. Siempre que le doliera la cabeza, oliera asquerosamente mal o cuando tenía una cita con alguna señorita se la daba.
Salió, se vistió para ir a la cocina y desayunar algo, con la sorpresa de que todos ya se estaban preparando para irse.
- ¡Venga Murdoc que nos tenemos que ir!- le apresuraba Noodle- Hay algunas tostadas que te hemos dejado, por si quieres.
- Gracias.- Agradeció.
- ¡Wow Murdoc tienes la nariz hinchada! ¿Te duele?- Preguntó 2D tocándosela.
- ¡AUCH!- Le pegó a 2D el zape de su vida- ¿¡Es que eres idiota Faceache!? ¡Claro que me duele, imbécil!
Stu se quedó sobando su cabeza y Murdoc tomó una tostada y la chaqueta para salir. Ya era septiembre, y hacía frío (aunque ayer se estuviera muy bien en la fiesta).
Se montaron en el coche y fueron al estudio donde Damon los llevaría a fotografiar.
- ¿Y Jamie?- Preguntó Russel. Todos seguían a Damon como una mamá pato.
- No pudo venir esta vez.- Respondió con un tono muy seco. Gorillaz se miró entre sí, decidiendo no preguntar más.
Entraron en el estudio, donde estaba todo el personal esperando para que se cambiase de ropa y a maquillarlos.
- ¿Cuál era la idea esta vez?- 2D estaba un poco perdido.
- Salir de perfil, amor- Le informó Noodle mientras la maquillaban.
- Ah cierto.
Por otro lado, Murdoc se había sentado para que le maquillaran hasta que vino una chica, que se negó a maquillarle.
- ¿Qué, por qué?- Preguntó Damon que estaba a su lado.
- Tiene la nariz… ¿hinchada?- Dijo tocándosela, a lo que Murdoc saltó del dolor.
- ¿¡Por qué todo el mundo me tiene que tocar los huevos hoy!?- Rugió como un león mientras la maquilladora se iba, despavorida.
Damon se masajeó el puente de la nariz.
- Normal que te duela, con el puñetazo que recibiste… ¿Fuiste al hospital por lo menos, no?
- Me atendieron, sí.- El moreno se cruzó de piernas mientras encendía un cigarrillo.- Me dijeron que se curaría sola.
- Entonces no pasa absolutamente nada. ¡Maquillaje!
La misma chica de antes vino, con cierto temblor en el cuerpo, y empezó a maquillar un poco las ojeras de Murdoc para que no se notaran tanto.
- Oye, perdona por tocarte la nariz antes.- Se atrevió a disculparse. Murdoc alzó los hombros.
Russel estaba probándose una camiseta… que no le cabía.
- ¡Joder, pero qué talla tienes tú!- Exclamó una estilista intentando que la camiseta llegara, por lo menos, hasta su ombligo.
- Tengo la XXXX…- Russel cogió aire- …XXL.
- Mierda, de esa talla no tenemos. En fin como son de perfil no pasará nada.
Le puso una gorra y lo envió para que se hiciera las fotos el primero.
Gorillaz llegó a Kong Studios cerca de las cinco de la tarde; habían estado todo el santo día haciéndose fotos para el disco, y ninguna gustaba a Damon.
- Qué paliza…- Dijo Stu tirándose en el sofá, ocupando todos los sitios.
- Ey, deja un hueco, Faceache.- Pidió Murdoc levantando las piernas de 2D y sentándose en el sitio de ellas.
- Creo que ese estilista estaba un poco estresao'- Russel fue a la cocina a por algo de beber.
- Y tanto. Me han maquillado CUATRO veces por culpa de él.- Noodle se sentó en el suelo, porque no había más sitio que ocupar.
- Oye Noodle, dentro de unos meses es tu cumpleaños, ¿no?- Sacó el tema el peliazul.
- Sí, ¿por qué?
- No quieres que hagamos una fiesta o… ¿algo así?
- No…- sonrió- con vosotros todo es una fiesta. Gracias chicos.
Todos escucharon esa frase y sonrieron con ternura.
- Bueno- continuó Noodle- ya sólo queda grabar el vídeo de "El Mañana" ¿No?
- Así es- Afirmó el moreno- qué bien… tengo unas ganas de que lancen los vídeos y… ¡Zas! Otra oleada de fama.- Fantaseaba.
- Entonces… ¿Estas fotos para qué eran, si ya hemos sacado el disco?- Preguntó 2D, inocente.
- Nunca te enteras… están planeando hacer un D-sides. Ya sabes, Damon y sus ideas locas.
Después de esa pequeña charla, todos se fueron a sus habitaciones, excepto Murdoc que atrapó a Noodle en el momento justo.
- ¿Qué ocurre Murdoc?
- Verás Noodle, estuve pensando esta mañana y…- Se rascó la nuca, nervioso- y quiero hacer las paces con Helenka y hacerla sentir bien.
La japonesa sonrió vivaracha ante las palabras del moreno.
- Bien, ¿por qué no la llamas y demuestras que te interesas por ella?
- ¿Eso estaría bien?- Murdoc cada vez comprendía menos la mente de las mujeres.
- Claro. A ver, llámala.
El moreno sacó su móvil del bolsillo y marcó el número de Helenka. Esperó un par de pitadas pero no se lo cogía.
- No me lo coge.
- Quizás está ocupada, o no lo escucha, o… no quiere cogértelo.
- ¿Qué, por qué?
Noodle rodó los ojos.
- Murdoc, las mujeres podemos llegar a ser muy rencorosas.- Dijo, enfatizando la palabra "muy".
- Pues tú no lo eres para nada.- Afirmó.
- ¿Cómo que no? ¡Todavía te tengo molestia porque grabaste encima de mi cinta de "La Sirenita"!
- ¿Eso ocurrió?- Dudó Murdoc.
La japonesa no pudo evitar suspirar y contar hasta diez.
- Pienso que Helenka no te va a coger el teléfono en un tiempo.- Dedujo.- Así que será mejor que os veáis en persona.
- ¿Cómo? Si no me contesta no sé cómo va a quedar…
- A ver… ¿qué tal en el día de mi cumpleaños? Seguro que viene.- Sonrió. Vio en Murdoc un brillo de esperanza en sus ojos.
- ¡Gracias amor! Te compraré lo que quieras para tu cumpleaños.- La abrazó y se fue corriendo al garaje.
Noodle negó, con una hermosa sonrisa.
Esos meses que quedaban para finales de octubre se los tomaron con tranquilidad, sabáticos, porque ya habían grabado casi todos los vídeos y el de El Mañana no se grababa hasta pasado el año.
El verano acabó, dando paso a un frío otoño. Las ojas se aglomeraban en las tumbas y en el portal de la casa, haciendo que, al que le tocase limpiar, las barriera de vez en cuando.
Este día era el treinta de octubre, el treinta y uno sería su cumpleaños. La japonesa se encontraba tranquila, ya no le emocionaba tanto tener su cumple, se había hecho una hermosa mujercita y ya no era una niña.
Noodle se encontraba afuera en el patio, tendiendo la ropa en unas cuerdas. Hacía un frío horrible pero la japonesa estaba bien calentita con un abrigo de lana y una bufanda alrededor de su cuello.
- ¡Noodle! ¿Necesitas ayuda?- Le preguntó 2D, asomado a la puerta.
- No me vendría mal. Gracias D.
Stu en cuanto salió se puso a tiritar.
- ¡Joder qué frío!
- ¿Quieres mi bufanda Stu?- Noodle había dejado de tender, preocupada.
- No, tranquila amor.- Aseguró 2D.
El peliazul tomó unas prendas húmedas y las fue colocando con las pinzas.
- ¡Qué ilusión Noodle! Mañana es tu cumple. Estás contenta, ¿no?
- Claro que estoy contenta. No todos los días se cumplen quince años.- Rió mientras colocaba una camiseta de Murdoc en el tendedero.- Aunque no sé, también quiero que estén Helenka, Litané y Boinae… aunque oí que la metieron en la cárcel.
- ¿¡Qué!? ¿En serio?
Así los dos empezaron a cotillear hasta que se les acabaron la ropa y tuvieron que volver dentro porque hacía un frío tremendo.
Además oscurecía antes y los zombies solían salir con mayor frecuencia.
Noodle dejó la cesta en la cocina mientras 2D se iba hacia el salón y se sentaba en el sofá.
- Oye 2D, ¿Sabes dónde está Murdoc?- Le preguntó Noodle desde la cocina.
- Hum… no lo veo desde hace unos días.- Dijo, encendiendo la consola y empezando a jugar.
Un agradable aroma salió de la cocina y la japonesa salió de ella llevando dos tazas de chocolate.
- Te hice una. ¿Quieres?
Stu cogió la taza y le dio un sorbo.
- Está bueno. Gracias.
Se oyó desde fuera un coche que acababa de entrar en Kong Studios y el paso aligerado de alguien que entraba en la casa.
- ¡Hola imbécil, hola Noodle!- Saludó Murdoc entrando al salón y poniéndose delante de ellos.
- ¿Dónde estabas? Estábamos preocupados. ¿Qué has hecho todo este tiempo?- Preguntó Noodle mientras miraba a Murdoc moverse de lado a lado mordiéndose las uñas.
- Estuve preparando un regalo para Helenka.
- ¿Me hiciste caso al final? Qué bien…- Noodle tomó un poco de chocolate.
- Sí sí… ¿Y sabéis que hice?
Ambos negaron con la cabeza.
- Bueno pues sentaros bien al sofá no os vayáis a caer… ¡Alquilé un parque de atracciones para que nosotros dos solos pasemos el día allí!- Gritó feliz mientras se encendía un cigarro.
Noodle y 2D escupieron el chocolate que estaban bebiendo.
- ¿¡Qué…!?- Exclamó Noodle tosiendo.
- Lo que dije muñeca… ¿Está bueno esto?- Preguntó tomando la taza de la japonesa y dándole un sorbo.
- ¿¡Cómo lo conseguiste!?- Dijo 2D sorprendido.
- Faceache, tengo un GRAN sentido de la persuasión… y había conseguido un fajo de billetes, que también ayuda.
Los dos todavía estaban en shock.
- Y… ¿Y cuándo la llevas? Joder que fuerte que hayas hecho eso por Helenka…- Noodle estaba que no se lo creía.
- Eh… mañana, el día de tu cumpleaños. Recuerdo que me dijiste que no vendría otro día, pero nos iremos al parque después de tu mini-fiesta.
- Murdoc dije que no quería…
- Pero no te importará que veamos una película con palomitas, ¿no? Que también es Halloween- Suplicó 2D.
- Bueno…- Dijo encogiendo los hombros.
Murdoc aplastó su cigarro en un cenicero y desapareció por el pasillo silbando como si la vida le fuera en ello.
- En fin… seguro que ha alquilado Thorpe Park. Es el más cercano a Essex.
- Sí… a ver si aprendes.- Rió Noodle tomando lo poco que quedaba de su chocolate.
- ¿Eeeh? Pero si nosotros no estamos peleados…
- Era broma 2D.
El vocalista suspiró con una sonrisa y siguió jugando.
La tarde pasó rápida pero un poco fría. Kong Studios era muy grande y tenía algunos recovecos por donde entraba el aire. Más de uno iba con un pañuelo en el bolsillo.
Era de noche, todos se reunieron para cenar comida china y ver una peli, para después acostarse en sus camas, ahora con edredones.
El amanecer llegó, y con esto el cumpleaños de Noodle y Halloween. Los zombies estaban despiertos desde primera hora de la mañana por ser ese día tan especial.
Empezaron a aporrear las ventanas y las puertas con fuerza. Russel, 2D y Noodle se levantaron asustados y todos se dirigieron a la cocina.
- Hoy los zombies están más revoltosos de lo normal.- Dijo la japonesa viendo como un zombie aporreaba la ventana de la cocina.
- ¿Será porque es Halloween?
- Puede ser…- Suspiró.
- Por cierto pequeña, felicidades.- Le felicitó Russel yendo hacia ella y dándole un abrazo. Noodle lo correspondió con gusto y un sonrojo.
- Gracias…
- Eh… ¡Eso, Noodle! Felicidades.- Felicitó el vocalista un poco sonrojado. Noodle sonrió.
- Gracias Stu. ¿Qué tal si desayunamos?
Por el pasillo se escucharon los pasos de Murdoc y su bella voz maldecir todo lo que se le cruzaba por delante. Entró a la cocina, a la vista de todos.
- ¡Y aquí llega el rey de la casa! ¿Unas tortitas?- Bromeó Noodle apartando un plato para él.
- Menos cachondeo japonesa. Y felicidades.
Noodle rodó los ojos y se sentó en la mesa mientras 2D y Russel hacían el desayuno.
- ¿Algún problema?
- Sólo que esos estúpidos zombies me despertaron antes de la hora.- Gruñó encendiéndose un cigarro.
- ¡Deberías de estar contento!
Murdoc tenía atención al encendedor, que por lo visto se le había acabado el propano y no encendía la llama.
Lo tiró furioso al suelo, rompiéndolo.
- ¡Qué mierda!
- Toma, usa el mío.- Le dijo 2D tirando el suyo a la mesa.
- Gracias Faceache.
"¿Algún día me llamará por mi nombre?" Se preguntaba el peliazul.
Apartaron las tortitas y cada uno comió su ración.
Se fueron a dar una ducha rápida y a vestirse.
Todos fueron al estudio de grabación porque les apetecía tocar algo y también porque no podían desgastarse.
- Murdoc, ¿podemos parar yaa? Llevamos como cuatro horas ensayando y quiero descansar un poco.
- Eso Murdoc, hazlo por Noodle que encima es su cumple.- Apoyó Russel.
- Sois unos quejicas los dos.- Dijo el moreno revisando las cuerdas de su bajo.- Anda, marchaos todos.
Guardaron sus intrumentos y salieron de la sala dejando a Murdoc solo.
- ¡Noodle, vamos a ver la peli! ¿Te importaría hacer las palomitas?
- ¡No Russel, ahora voy!- Exclamó la japonesa corriendo a la cocina para preparar las palomitas.
De repente alguien clicó el timbre.
- ¿¡Quién va a abrir!?- Gritó de nuevo Noodle desde la cocina.
- Ya voy yo.- Dijo 2D andando hacia la puerta.
Desde afuera se oían más y más porrazos.
"Quizás solo sean los zombies molestando"
- ¡Abran por favor, esto está lleno de zombies y no podemos aplacarlos más!
Se escucharon dos voces femeninas gritando.
Stu se asustó y fue corriendo a abrir la puerta.
- ¡Helenka, Litané!- Exclamó feliz. Ambas se abalanzaron asustadas sobre Stu y lo abrazaron con fuerza.
- ¡Cierra la puerta, cierra la puerta!
El vocalista la cerró con el pie y las dos deshacieron el abrazo.
- ¡Dios, cómo pueden vivir aquí!- Exclamó la pequeña- Un zombie me agarró del pie. Tengo las marcas de barro en el zapato. Mira- dijo señalando su zapatilla, con marcas de tierra.
- Lo siento, deberíamos haber avisado, pero no sabíamos que iban a venir.
- ¿Ah no? Yo contacté con Noodle por teléfono.- Informó Helenka, poniendo una mano sobre su barbilla, extrañada.- Y además, traje una sorpresa.
La rusa levantó la bolsa que llevaba en la mano y Stu sonrió, agradecido.
- ¿Quién era, Stu?
Noodle apareció con el bol de palomitas hasta que se le iluminaron los ojos. Dejó el cuenco en el suelo y todas las chicas fueron corriendo a abrazarse entre sí.
- ¡Noodle! Te extrañamos mucho.- Gimió la más pequeña.- Felicidades.
- Sí Noodle, felicidades.- Helenka afianzó más el abrazo, estrujando a las dos pequeñas.- Traje una cosa. Vamos a la cocina, si no os importa.
Todos fueron a la cocina y Helenka puso cuidadosamente la bolsa en la encimera.
- Seguro que os gusta.- Guiñó un ojo con picardía y sacó lo que había en la bolsa.
Eran dos tartas envueltas en papel plata y las desenvolvió con maestría. Las dos tenían muy buena pinta. Una era de Kit-Kat y otra un gran pastel de nata con una capa de fruta por encima.
- ¡Que buena pinta!- 2D ya añoraba las dotes culinarias de Helenka.
- ¡Arigato Helenka!
Ella sonrió por tantos halagos.
- Qué menos para el cumpleaños de una niñita tan especial.
Unos pasos lentos se avecinaron por la cocina y todos se giraron a ver quién era.
Murdoc se apoyó en el marco de la puerta con los brazos cruzados. Estaba un poco serio.
- Hola.- Saludó.
Todos miraron discretamente a Helenka que tenía la vista perdida en la tarta de frutas.
- Em… hola- dijo por fin la rusa- en fin, ¿Tenéis planeado algo para hoy?- Preguntó mirando a los demás.
- Ver una película en el salón.
Helenka y Litané asintieron; siguieron a 2D y a Noodle hasta el salón, pero Murdoc no dejó pasar a la rusa de la cocina.
- Murdoc suéltame- exigió al ver que la había tomado de la muñeca.
- ¿Se te pasó el cabreo, ya no estás enfadada?
Ella no pudo evitar suspirar, cansada de toda esa situación.
- Murdoc… te quiero, y lo que me hiciste fue una total falta de respeto hacia mí- hizo una pausa para respirar ondo- así que me va a costar volver a la normalidad.
- ¿Pero entonces eso quiere decir que me has medio perdonado?- Preguntó esperanzado, soltando el agarre.
Helenka asintió, no muy segura.
- ¿Puedo besarte?- Le pidió el moreno, acercándose un poco más a ella. Helenka no supo qué responder, así que bajó la vista mientras sus mejillas se teñían de carmín.- Lo tomaré como un sí.
Murdoc se agachó lo suficiente para tocar esos labios contra los suyos. Los echaba de menos.
Eran cálidos, inocentes y para nada eran lujuriosos.
Recordó cuando besó a Rose y puso una mueca de asco. Es que no había punto de comparación.
Murdoc levantó el rostro de Helenka suavemente y con sus labios le pidió paso para entrar en su boca, cosa que ella hizo.
Fue un suave roce de lenguas durante varios segundos, y el moreno se separó de ella.
- ¡Estás más roja de lo normal!- Bromeó mirando la cara de Helenka.
- ¿Qué? ¡No!- Bramó con vergüenza mientras se tapaba la cara.
Murdoc la abrazó, pillándola por sorpresa.
- Echaba de menos esto.- Dijo, oliendo su pelo.
Helenka estaba todavía muy dolida pero aun así quería besarlo y abrazarlo más, hasta que Noodle la llamó reclamándola en el salón.
Ambos se separararon y se dirigieron hacia allí, mientras Noodle ponía la película.
- ¡Hola Russel! No te había visto.- Saludó al afroamericano con un gran achuchón.
- Igual… Oye, ¿Te creció el cabello?- Preguntó mientras se lo miraba.
- ¡Oh sí, todo el mundo me dice lo mismo últimamente!- Afirmó.
Todos se sentaron en el sofá
- ¿Qué peli es?- Preguntó el moreno.
- La matanza de Texas.
El moreno rebufó. Se la había visto como cuarenta veces.
Entonces tuvo una idea. Como disponía del parque a cualquier hora, se le ocurrió irse en aquel momento.
- Eh… chicos, me surgió algo.
- ¿Qué? Si acaba de empezar la película.- Dijo 2D sorprendido.
- Sí pero…
Miró a Helenka a los ojos.
- ¿Qué ocurre?
- Tenemos que ir a un sitio. Los dos. Solos.- Aclaró, carraspeando su garganta. Los demás se miraron entre sí.
- ¿A qué sitio, para qué tengo que ir yo?- La baterista se señaló a sí misma.
- ¡Bueno chicos nos vamos, disfruten de la peli!- Anunció el moreno mientras cogía su chaqueta y tomaba a Helenka de la muñeca.
- En fin… cuiden a Litané por mí.
Helenka se abrigó antes de salir. Murdoc cogió una escopeta de la entrada y la cargó mientras abría la puerta.
- ¿Qué vas a hacer?- Preguntó ella con cierto miedo.
- Ya verás.
Ambos salieron y se encontraron con los zombies, los cuales recibieron disparos por parte de Murdoc.
- ¡Murdoc, ¿qué leches?! ¿Así es como os quitáis a los zombies de encima?
- Vete acostumbrando, cariño. Además, ¿Hay otra forma?
Después de varios disparos más, llegaron al Jeep y Murdoc pisó el acelerador como nunca, alejándose cada vez más y más de Kong Studios.
- ¿Volveremos pronto? Vine para el cumple de Noods nada más- Helenka miraba hacia atrás desde el asiento del copiloto. Kong Studios ya no se veía.
- Depende cuando lo veas.
- ¿A dónde me llevas?
- Es una sorpresa.- Aulló el moreno. La verdad es que iba bastante rápido con el coche.
- Qué frío, ¿No tiene techo desplegable?
- No. Así mola más.
Helenka suspiró y dejó que Murdoc la llevase a donde quiera.
- ¿Me has traído a un parque de atracciones? ¿En serio, Murdoc?
Helenka estaba parada en frente de las puertas del parque, anonadada. El moreno la había llevado con tanta urgencia allí, sin darle ninguna explicación. Y encima no estaba ni abierto. ¿Para qué estaban allí?
- Sí, solo para nosotros. ¡Tachán! Esa era la sopresa. ¿Te gusta?
La rusa no podía ni hablar, ni siquiera balbuceaba.
- No me jodas que no te gusta…- Maldijo Murdoc al ver la cara de Helenka.
- Yo… yo…
No pudo evitar alzar una ceja. ¿Qué le pasaba?
- ¡Soborné al tipo del parque y todo! Maldición…
Helenka miró hacia abajo y se ajustó la bufanda que llevaba, con ojos llorosos. De repente cubrió sus orbes y empezó a llorar como una niña pequeña.
- ¡Ey! ¿Qué ocurre?
Murdoc se acercó a ella, preocupado.
- Es que es normal que me emocione, ¿no?
El moreno abrió los ojos y le alzó el rostro.
- Menos mal que son lágrimas de felicidad.- Sonrió.
Helenka asintió y abrazó al moreno pasando sus brazos por dentro de su chaqueta.
- Murdoc… gracias.- Agradeció, llorando en su pecho.
- Bah, pídeme lo que sea que te lo consigo, solo quiero que me perdones- asintió el moreno- soy un idiota enamorado.
Ella se separó de él y asintió.
- Bueno… ¿entramos?- Sugirió él. Helenka no se hizo esperar y lo agarró de la mano para atravesar una máquina en la que metías un tícket y entrabas, pero esta vez no hizo falta.
Por fin se adentraron en el parque y vieron que no era muy grande, pero estaba muy cuidado y había bastantes atracciones y cafeterías.
- ¡Vaya vaya, qué sorpresa, Murdoc Niccals por estos lares! ¿Qué engaño usaste para alquilar el parque durante un día entero, eh?
Murdoc sintió un escalofrío al escuchar esa tranquila y asquerosa voz por la espalda.
Ambos se giraron, Helenka se quedó mirando al tipo, pero Murdoc no pudo creer a quién vio.
