CAPITULO 10

(Mell Pov)

Si… hoy era el día. Conocería al jefe.

Respire hondo… nuevamente. Había llevado todo el día. Respirando hondo cada quince o veinte minutos.

Caminaba con paso lento hacia el club.

Si caminaba muy rápido me mareaba. No sabía lo que me pasada. Seguro era el sueño. El mal comer. El dolor que cada vez sentía menos.

No quería ir al club, seguramente me encontraría con ese chico, pero tampoco podía dejar de ir.

Sin más estaba aquí, a la tres de la madrugada caminando hacia el puto club.

Tenía esa reunión con Hannival Casannova a las cuatro de la madrugada.

Todavía tenía tiempo. Me habían dicho que fuera puntual, pero faltaba una hora para la reunión. Camine lentamente mirando mis pies. Mis botas estaban viejas… debía comprarme unas.

"¿Con que dinero?"-.

Hice mi cabello hacia atrás con mis manos y me abrace a mi misma aguantando el frio mientras caminaba. El viento comenzó a soplar con fuerza.

Los mechones de mi cabello se me enredaban en mi rostro. Hoy no había sido mi día.

Me levante con sueño. Vomite. Comí porque me dio hambre. Lo vomite, comí mas, dormir varias horas. Y aun así tenia sueño. Me sentía mareada a cada paso que daba.

Y para colmo olvide el arma que tenia. Suspire cansada sintiendo las gotas de lluvia caer sobre mí.

-Y ahora llueve -.

Genial. Simplemente genial. Hoy no es mi vida.

-En realidad. Esta no ha sido tu semana -.

Sin más apure un poco mi paso cuando se largo a llover.

(Kevin Pov)

Y allí estaba.

Hannival me miraba mientras fumaba sentado detrás de aquel escritorio que tenían en ese despacho donde se encontraba el club.

Esto me estaba casando. Este tipo no hablaba.

-¿Por qué? -.

Respire hondo.

"Paciencia"-.

-¿Por qué, que? -.

-Porque quieres saber quién es esa chica Kevin-.

-Son asuntos privados-.

-¿Asunto privados? -. Dijo riendo roncamente.

-Si -.

"Contrólate"-.

-¿Me lo dirás si o no? -.

-Se llama Melinda. Le dicen Mell. Es la hija de un camello. Tiene quince años -.

-¿Dónde vive? -.

-Averígualo tú mismo -.

"Mierda"-.

-Ya hemos terminado. Adiós Kevin -.

No dije nada. No valía la pena.

Este tipo era raro. No entendía como mi padre se llevaba tan bien con é í de ese despacho.

Esperaría a Melinda -.

"La chica tiene bonito nombre"-.

No te importa el nombre. Solo te la quieres follar de nuevo. Y hasta cansarte.

Me fui al fondo del club. Me senté en una de las mesas en un rincón. De aquí veía bien.

Si ella llegaba la podría ver.

Y no pasaron ni cinco minutos que ella entro, toda mojada por la lluvia que caía en la ciudad y subió hacia el despacho de Hannival.

La esperaría y la seguiría a su casa.