Ohhh...chicas, lo siento, estoy tardando siglos en actualizar y lo siento, lo siento....aquí os dejo otro capi, espero que os guste.

Besucos.

CAPITULO 4

El fin de semana no solo fue largo, sino que también aburridísimo. Jared ya sabia que la universidad se quedaba prácticamente desierta cuando llegaba el fin de semana. Pero aquello era ridículo.

En todo el sábado solo se topo con las limpiadoras, ni un solo profesor. ¡¡Ni siquiera a Singer¡¡. A quien si vio fue a Jensen y a una chica bastante mona o eso suponía, que era mona, ya que los vio en la lejanía. Estaba asomado a la ventana de su cuarto, mirando a la nada cuando vio un destartalado coche (un chevrolet), algo raro de por si, ya que los sábados no solían ir nadie de visita.

Medio minuto después Jensen bajaba los tres escalones de la entrada de un salto y esperaba a que el auto aparcara delante de la puerta.

Una rubia se bajo dando un portazo. Pudo oírlo desde su cuarto que estaba en el tercer piso y de un salto se abrazo al decano de brazos y piernas como si fuera un perro en celo.

El resto del día estuvo con un enfado de narices.

Aprovecho que le habían cargado con el teatro de historia para mantenerse ocupado. Jared nunca había sido un tipo muy dado a la escritura (una cosa era enseñarla y otra muy distinta escribir una obra) pero gracias al cielo la homosexualidad estaba muy bien vista en internet, solo tuvo que teclear en el Google las palabras gay y Alejandro Magno y salieron centenares de paginas repletas de información. Algunas muy útiles....otras no tanto...no al menos para la obra pero para aumentar sus posturas sexuales.....

El trabajo en cuestión estaba casi terminado cuando llego la tarde del domingo y lo abría terminado de no ser porque se acordó (en el ultimo momento) de que tenia una cita con el decano. Se recordó infinidad de veces que no era una cita sino una tutoría...trabajo..solo trabajo. Así que no tenia porque molestarse si el decano no estaba en su despacho, ni mucho menos molestarse cuando la "encantadora" secretaria (que era algo así como la Señorita Rottenmeyer) le espeto que se había ido a cenar con una joven y por supuesto no tenia porque apretar los puños hasta casi clavarse las uñas porque (en opinión de la anciana mujer) era una de esas chicas que no llevan sujetador y puede que ni bragas.

Si todo eso era cierto...¿Porque se encontraba a las diez y media de la noche golpeando un saco de boxeo en el gimnasio?

-Pues porque tengo que ponerme en forma....¿Porque va a ser sino?-se pregunto en un gruñido a si mismo mientras estampaba los puños en el saco de arena.

Y lo peor de todo es que no sabia porque estaba tan molesto. Jensen nunca había insinuado nada que no fuera estrictamente laboral (por el Amor de Dios, si hasta le trataba de usted) y el tampoco se había dejado caer con eso de que era gay. El problema era que a pesar de parecer un mulo por fuera por dentro era como esas mariposas gays que salían en las películas. ¿Recuerdas esas que se enamoran del guapo protagonistas, que no paran de hablar de el a su amigo Chad y de lo que le ha dicho su psiquiatra y que al final terminan ayudándoles para que se quede con la tía buena?

Pues ese tipo de marica era.

Mandaba narices.

Dio otro sonoro puñetazo a la tela sin importarle que los puños le dolieran debido a los golpes, ni que los brazos le temblaran por culpa del esfuerzo. No estaba furioso con Jensen. No podía estarlo, el solo había echo lo normal. Quedar con una chica y...Bueno..no hacia falta ser muy listo para saber lo que pasaba después ¿Verdad? Si hubiera sido a la inversa, Jared abría echo lo mismo.

Estaba furioso consiguió mismo.

-Pobre del insensato con el que estés enfadado.-

[I]Hablando del Rey de Roma.....[/I]

Giro sobre sus talones justo a tiempo de ver como el decano se metía las manos en los bolsillos de los vaqueros. Jared agradeció el haberse puesto los pantalones del chándal ya que su jefe, el cual acostumbraba a vestir de Guccy o de Armani, se apoyaba en el marco de la puerta, con los tobillos cruzados, dejándole ver unas manchadas botas camperas, los vaqueros rotos a la altura de las rodillas, también manchados de algo que parecía barro, una camisa de cuadros que llevaba por fuera y una expresión de cansancio en el rostro.

[I]Solo le faltaba el sombrero de vaquero para parecer un anuncio andante de Malboro.[/I]

Dio un ultimo golpe al saco de cuero, deseando que fuera aquella joven tan "simpática" que de seguro se lo habría pasado pipa dejando completamente exhausto a SU decano. Casi pudo imaginársela sentada a horcajadas sobre el mientras Jensen solo disfrutaba de como lo montaban.

-Perdone....¿Que ha dicho?-intento que no se le notara el enfado pero no lo consiguió.

Jensen dio un paso perezoso al frente, con una sonrisa de disculpa, mirándolo a los ojos con la cabeza gacha. Jared se repitió a si mismo que acababa de pasarse todo el día con una joven y prieta chica y que no estaba flitreando con el.

-La chica que te haya roto el corazón. Tiene que ser muy buena para que te enfades así.- señalo el maltrecho saco de arena.

Jared sabia que debería de haberse mordido la lengua, dejarlo pasar, pero simplemente no pudo. En ese momento no era Jared Padalecki, era un estúpido no correspondido.

-Oh...eso seria genial sino fuera porque en realidad quien me ha dejado tirado es un chico.- Jensen enmudeció al oír eso.- Que curiosamente tengo delante.-

La expresión del decano a falta de una palabra mejor era sorpresa, le llevo varios minutos entender lo que decía, se dio un golpe en la frente al hacerlo.

-Joder ¡¡Las tutorías¡¡.- Jared tuvo que morderse el labio para no sonreír, era normal que un tipo como Jensen se olvidara por completo de algo tan aburrido cuando estaba metido entre las piernas de una rubia.- Siempre me pasa lo mismo cuando Kenzie viene.-

Sabia que tenia que callarse, lo sabia perfectamente, no quería saber absolutamente nada de lo que la tal Kenzie había echo para que alguien tan estricto a la hora de trabajar se olvidara por completo de que había quedado con un compañero. Pero como buen bocazas que era tuvo que decir:

-¿Kenzie?-

Jensen que se encontraba mirando al suelo con expresión culpable levanto la vista con las cejas arqueadas, se acaricio la boca con la lengua y se mordisqueo el labio inferior. Medio segundo después sonrió como si le acabaran de coger en una gran mentira, frotándose el puente de la nariz con dos dedos.

-Mi hermana....- el corazón de Jared dio un vuelco en el sitio al oír eso.- La muy estúpida es una romántica consumada y claro, pasa lo que pasa....- informo encogiéndose de hombros.

-¿Qué pasa?-pregunto aguantándose al saco de boxeo para no dar saltos de alegría al ver que aquella preciosidad rubia no era otra persona que la hermanita de Jensen. Se le vino a la cabeza la foto que vio en el despacho. La de el joven que se parecía a el y la otra chica (que era rubia). ¿Así que al final el decano se había pasado toda la tarde con su querida hermanita?

[I]Genial. [/I]

-Creo que es un problema que tienen todos los hermanos pequeños, no dudan ni un pelo en entregar el corazón.- suspiro el decano metiendose las manos en los bolsillos.- Sin importarle que se lo destrocen. Y adivina a quien le toca recoger los pedazos.-

Jared sintió que encontró una gran pieza del puzzle que formaba Jensen Ackles, la vio tan importante que la atosero en lo mas profundo de su ser.

-Oh...eso...bueno...si te soy sincero, no hace falta ser el mas pequeño de una familia para que te pase.- soltó con la mejor de sus sonrisas. La mirada que le echo el decano fue tan intensa que por un momento se sintió completamente desnudo, tanto que tuvo que coger la toalla y pasársela por el pecho, fingiendo que se secaba el sudor para poder sentir el algodón contra la piel y quitarse esa falsa sensación de desnudez.- Pero conozco el remedio perfecto para ese tipo de males.- alzo un dedo comportándose como el friki que podía llegar a ser.

-No sabia que el mal de amores fuera una enfermedad.- Jensen se meso la barbilla pensativo, como si sopesara la idea de escribir una tesis sobre lo que acababa de oír.

-¿Y usted es un importante académico?-se hizo el ofendido.- Ande, sígame.-

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Jensen reía con esa risita que le arrugaba los laterales de los ojos mientras se metía la cuchara llena de helado en la boca. Jared no podía creerse que estuvieran sentados los dos en la solitaria cocina de la universidad con solo una pequeña luz que iluminaba la atmósfera de forma tenue, comiendo helados y contándole a su jefe el atracón que se dio después de un desamor (evidentemente emitió el pequeño detalle de que era un chico y no una chica) pero eso no era importante, no al menos en ese momento, ya que el decano apoyaba el codo en la mesa y se tapaba la cara con la mano para aguantar una risotada que negaba a dejar escapar mientras Jared le contaba que al día siguiente se le rompieron los pantalones por el culo por culpa del atracón que se pego.

-¿Así que ponerse ciego de helado es el remedio para el mal de amores según usted Sr Pada...Pada...?-

El decano soltó una risita divertida al ver como el nombre se le atoraba en la garganta. Jared se derritió por dentro al oírla, tan sincera y carente de maldad, era raro verlo tan relajado, por regla general parecía que tenia metido un palo en el culo.

Se regaño a si mismo por pensar en esas cosas. Tenia claro que Jensen no se metería nada por "ahí" así que mejor seria no divagar.

-No entiendo como es posible que cuando me entrevistara no se equivocara ni una vez y ahora no pueda ni pasar del "da"- recrimino apoyando los codos en la metálica mesa y echando el cuerpo hacia delante.

-Eso era porque en la entrevista lo tenia apuntado en la palma de la mano.- se sincero Jensen enseñándole la palma.

La gran risotada que se escapo de la garganta del profesor de literatura fue tan grande que resonó en toda la cocina.

-Se de una manera para que se acuerde de el y no balbucee.- Una alarma interior sonó dentro de su cabeza al darse cuenta de que su tono de voz había bajado una nota, lo cual significaba que...¡¡estaba filtreando¡¡. Joder, estaba filtreando con el decano.

El descubrir eso ya le choco, por regla general Jared era de los que se dejaban ligar. Podría decirse que en ese aspecto era el pasivo, pero solo en ese aspecto por que a la hora de sudar, el era el que se ponía encima.

Si el simple echo de descubrir lo que estaba haciendo le dejo medio noqueado, lo que a continuación hizo Jensen lo dejo fuera de juego.

[I]Se mordió el labio. [/I]

Pero no en plan: [I]Oh Dios Mío, esta ligando conmigo. [/I] Sino en plan coqueto. Dejando que un lateral se deformara por culpa de los dientes para luego dejarlo escapar de ellos con una suavidad que le hizo tragar saliva. Y si a todo eso añadíamos esos grandísimos ojos verdes clavados en su rostro (porque estaba claro que no le estaba mirando los labios)...El resultado fue una escalofrió que le recorrió el espinazo.

-¿Y cual es?-pregunto echando el cuerpo un poco mas hacia delante, tanto que creyó saborear el aliento con olor a vainilla.

El aire se le condenso en los pulmones al oír ese timbre de voz, ya de por si sexy, y con ese acento de Texas convertido en un susurro a que le puso los pelos de punta.

-¿Esta seguro de que quiere que se lo enseñe?- No lo dijo con doble sentido, a pesar de lo erótico que pudo sonar. Jared de verdad quería enseñarle a pronunciar correctamente su apellido, no era normal que un decano dudara a la hora de nombrar a alguno de sus empleados.

-No he estado tan seguro en mi vida.-otra vez ese tono de voz lujurioso que le hizo cerrar las piernas para sentir mejor su erección.

[I]¿De verdad estaban hablando de pronunciar un apellido? Porque, sinceramente, empezaba a dudarlo. [/I]

-Muy bien....pronúncielo.- A Jared le sonó como se le hubiera ordenado bajarse los pantalones.

Jensen sonrió de medio lado y sin siquiera separarse un milímetro empezó a decir su nombre, como siempre se quedo atrancado en el "da" de Padalecki. Fue en ese momento donde actuó. Aprovechando como entrecerraba los ojos el decano al intentar pasar de la dichosas silaba, se movió con rapidez y cerro de forma suave la mano sobre la cuadrada mandíbula de su jefe.

Un temblor involuntario recorrió todo su cuerpo al sentir el roce de la barba de tres días contra sus dedos. Tuvo que hacer acopio de toda su profesionalidad para no cerrar las manos sobre la camisa de cuadros que llevaba Jensen y tirarlo sobre la mesa para hacerle todo lo que quisiera.

-Muy bien.....quédese ahí.- ordeno suave, pasándose la lengua por los labios.

El decano se quedo quieto, con la cara sujeta por su gran mano, los ojos fijos y los labios formando una extraña O. Jared se regaño a si mismo al imaginarse metiendo un dedo dentro de la boca para .......

[I]Concentrate, Jay…concentrate. [/I]

-Después del famoso "Da" que es donde te atoras viene "Le".- apretó los dedos, obligando así a la mandíbula de Jensen a moverse hasta formar la silaba.- si quiere puede acordarse de algo que empiece por esas letras, algo así como León.- mastico un jadeo al darse cuenta de lo cerca que estaban el uno del otro y se obligo a concentrarse en lo que estaba haciendo.- y por ultimo sigue la mas difícil pero no por ello la mas fea "Cki", seguramente se preguntara como puede recordar esta ultima ya que no ahí muchas cosas que empiecen por esas silabas pero usted sabe que yo soy un chico muy imaginativo... ¿Verdad?- Se congelo ante la burrada que acababa de decir. ¿En que mierda estaba pensando?. Estaba seguro de que Jensen se levantaría en ese momento, le daría un sonoro (y doloroso) puñetazo para luego despedirle por que lo que acababa de vomitar por ese agujero que tenia por boca era demasiado obsceno.

-Estoy empezando a darme cuenta.- consiguió decir a pesar de tener la mandíbula inmovilizada por su mano.

Jared sonrió de esa forma que hacia siglos que no hacia, todo hoyuelos y buenas (en realidad no tan buenas) intenciones. Ese hombre le sorprendía cada vez que hablaban.

-Pues vera.- Empezó a decir completamente envalentonado ante la falta de rechazo por parte de su jefe.- las primera letra es fácil "C"...eso puede ser cualquier cosa: Casa, correo, cama...- los ojos de Jensen centellearon ante la ultima palabra.

-¿Y las dos ultimas?- pregunto de forma clara, haciendo que Jared se diera cuenta de que sus dedos habían dejado de apretarle la mandíbula para solo posarse en ella, deleitándose en la rasposa piel.

-"Ki"- susurro incorporándose un poco, acercándose mas a la vez que apretaba las piernas. Un placentero escalofrió le recorrió la espalda al sentir la dura erección. Trago saliva ruidosamente, Jensen lo miraba fijamente, completamente concentrado en el, sin permitir que nada lo distrajera. Tembló de pies a cabeza solo de imaginárselo así de concentrado en la cama, con el entre esas arqueadas piernas. -......Un buen lubricante.- jadeo acercándose un poco mas hacia aquellos regordetes labios que parecían llamarlo.

-¿Cómo ha dicho?- el pánico en el tono de voz del decano fue tan claro que casi le hace caerse de la silla donde estaba sentado.

-No he dicho nada.- soltó rápido, incorporándose sobre si mismo como si tuviera un resorte, poniendo distancia entre los dos y dándose bofetadas mentales por haberse dejado llevar de esa manera tan estúpida. La expresión del decano era una mezcla de horror y sorpresa. Cejas arqueadas y la boca torcida en una mueca que decía claramente que se había perdido algo.- ¿Por qué?...¿Qué ha entendido?-pregunto con el corazón en un puño, rezando porque esa expresión fuera porque no se había enterado bien de la bestialidad que acababa de decir.

-Lo ha dicho tan bajo que no me he enterado.- informo con ese tono de voz serio y cordial, convirtiéndose de nuevo en el decano de la universidad Carlisle.

Tuvo que hacer serios esfuerzos para no ponerse a dar saltos de alegría. Se abstuvo. Solo había tenido suerte, además, no estaba cien por cien convencido de que no se hubiera enterado. Así que decidió imitar a su jefe, dejar de un lado a la maricona loca en la que se convertía cuando Jensen estaba cerca y convertirse en el profesor de literatura.

-He dicho que "Ki" es una buena referencia a.....- se quedo en blanco. El horror se apodero de el al darse cuenta de que no sabia que decir. EL, que ni siquiera su amigo Chad había conseguido dejarlo cortado ante una replica. Lo peor fue que no podía haber encontrado otra situación para quedarse sin ninguna buena idea para decir algo.

Por suerte, las luces de la cocina se encendieron en ese justo momento, dejándolos ciegos por un instante.

-Decano....¿Qué hace usted aquí?-Gertrud, la cocinera, entro con expresión preocupada, mirando alternativamente a uno y otro, pensando que tal vez habían encontrado algo en la cocina que no debería estar. Se paro en seco al ver los tarros de helado sobre la mesa y sonrió ampliamente, exactamente igual que haría una dulce mama al ver como sus dos niños han hecho una trastada adorable.- ¿No me dirán que se han puesto de acuerdo para robarme helado?. Creí que ya tenia suficiente con usted, Decano Ackles.- regaño la mujer con una falsa molestia.

El profesor de literatura miro a su jefe con los ojos como platos. ¿Jensen Ackles se escabullía para robar helado de la cocina?. El susodicho en cuestión, se levanto con una sonrisa culpable en el rostro, volvió a poner la silla donde la había encontrado y con el tono de voz no haber roto ni un plato en su vida respondió:

-Esta vez no soy el culpable. Gertrud....El Sr Padalecki y yo estábamos corrigiendo las tutorías y se nos paso la hora.-

La mujer pareció convencida ante esa respuesta, ni siquiera pareció molestarse ante la inexistencia de papeles que confirmaran la teoría del Decano, solo se encogió de hombros y los regaño durante unos diez minutos como si en vez de docentes de la universidad fueran alumnos.

Aguantaron el chaparrón como dos campeones.

Mas tarde, cuando por fin consiguieron salir de la cocina, se encaminaron a sus respectivos dormitorios. Ninguno de los dos dijo nada, ni hablo sobre lo que había pasado en los dominios de Gertrud. Solo se dijeron buenas noches con un gesto de cabeza.

Una vez en la soledad de su habitación, protegido por la oscuridad y las dos mantas que cubrían su cuerpo, Jared repitió en su cabeza una y otra vez cada frase, cada gesto, todo. Y en todas se regañaba a si mismo por haber sido tan osado. ¿Qué habría pasado si la cocinera no hubiera interrumpido?.

[I]Estarías ahora mismo en la calle, capullo. [/I]

Se dijo a si mismo mientras se cubría el rostro con las manos. Tenia que tener mas cuidado. No podía ir por ahí en plan acoso y derribo. Puede que el decano fuera tolerante con los gays (aunque aun no supiera que el lo era) pero una cosa era ser tolerante y otra muy distinta que lo acosaran. Tomo nota mental de comportarse mejor a partir de ese momento, recordándose que no era la primera vez que lo hacia (el recordarse que tenia que portarse mejor) pero es que era estar al lado del Decano y perder la poca fuerza de voluntad que tenia.

[I]Aun así tengo que hacerlo. Tengo que ser fuerte. [/I]

Susurro a la habitación, como si alguien pudiera decirle que si, que podía hacerlo.

Cerro los ojos dispuesto a dormir las escasas horas que lo separaban del lunes cuando se dio cuenta de una cosa.

Jensen había dicho bien su apellido.

CONTINUARA.