CAPITULO 20

(Mell Pov)

Me levante con sueño y me cambie con la ropa vieja que había traído, hice rápidamente las maletas antes de que Kevin apareciera de nuevo en la habitación.

-no me gusta esa ropa -.

Me gire al escuchar a Kevin cuando entro en la habitación.

-no tengo otra -. Susurre

-vayámonos -.

No dijo más nada, solo salió de la habitación. Lo seguí y entraron a buscar las maletas.

-¿Dónde vamos? -.

-cállate, no te he dado permiso para hablar -.

No dije mas nada, solo mire mis botas mientras salíamos de la casa, no había nadie. Me hubiese gustado despedirme de Darío… él era tan diferente a Kevin.

Y me había visto….

Suspire y sentí el brazo de Kevin mientras me subía a un coche.

No dije mas nada, el era tan diferente a su hermano…

"¿lo seguiré viendo?"-.

Espero que sí -. Pensaba.

Darío era muy especial, me trataba diferente a él…

Lo mire de reojo y el conducía mientras fumaba.

Cuando me di cuenta que me miraría, rápidamente cambie mi mirada y mire hacia el frente mirando la ciudad.

Estábamos entrando en un barrio muy lujoso. Aquí solo vivían empresarios y estrellas de la televisión.

El aparco en frente de un gran edificio. Apenas hacerlo un hombre, que era el portero abrió mi puerta.

Baje y le sonríe.

Había sido muy amable.

-gracias -.

-por nada señorita…-.

-es señora -.

Kevin apareció a mi lado y le hablo al portero de mala manera mientras sujetaba mi brazo y entrabamos en el edificio.

Toda la decoración era de cristal dentro de el.

Subimos a unos de los dos ascensores que había y fuimos hasta el último piso.

Kevin salió del ascensor y lo seguí. Abrió una puerta entrando, hice lo mismo. Dentro todo era…

-precioso -. Susurre mirando hacia un enorme ventanal que tenía en frente de mi.

Se veía toda la ciudad.

(Kevin Pov)

-Quita tu ropa -.

Ella se giro mirándome.

"Mierda… que hermosos ojos"-.

-¡Ahora! -.

Miro hacia el suelo. Sin decir nada se quito la ropa hasta quedar en ropa interior.

-Todo -.

Mordió su labio quitando sus bragas junto con su sujetador.

-escúchame bien Mell. No saldrás de aquí. No veras a nadie sin mi permiso -.

No dijo nada.

-Habla -.

-quedo claro -. Susurro.

-no usaras ropa, te ocuparas de este lugar, de mi que soy tu marido, cuando el niño nazca te encargaras también de el cómo deber ser.

Ella solo asintió.

-¿sabes cocinar? -.

-si -. Susurro.

-pues ¿Qué haces aquí?. Ve a la cocina, tengo hambre -.