CAPITULO 21
(Pov Kevin)
La comida estaba buena, de la mejor que había probado, orgásmica.
Mastiqué lo que ella puso frente a mí con muchas ganas, muchas, muchas ganas.
Terminé de comer todo el plato y encendí un cigarro.
Ella me miraba, desnuda y frente a mí.
"Como te gustaría fallártela ahora, pero no puedes"-.
-Túmbate en la mesa-.
Ella no se movió.
-Túmbate- repetí-.
Se sentó en la mesa y apartó los platos que había en ella.
Le abrí las piernas...
"Y como postre... Mell"-.
Posé mi boca sobre su sexy y exploré con mi lengua su sabor, toda ella era exquisita, debía reconocerlo, de lo mejor que había probado. No quería que terminase, no quería que acabase.
"Aguanta pequeña... no te corras todavía"-.
Y seguí y seguí con mi lengua incansable sobre su clítoris y su sexo, su piel era rosada y por primera vez la escuché gemir...
"Le está gustando"...
La mordí y se quejó pero enseguida volvió a gemir y esta vez más alto cuando volví con mi lengua sobre ella, se corrió, su sabor era muy bueno.
(Pov Mell)
¿Qué era eso que me hacía con la lengua?.
Sentada y desnuda en el sofá de cuero de aquella sala me dio por pensar...
Kevin se acababa de ir, decía que tenía que trabajar con su abuelo V... y yo me quedé aquí como una tonta pensando en lo que había hecho.
Cuando esa sensación tan buena pasó Kevin se levantó de la mesa y yo jadeante y jodidamente caliente estuve por suplicarle más... pero no lo hizo me dijo que se iba y se fue.
El teléfono de la casa sonó y lo cogí.
-¿Si?-.
-Mell- era la voz de Darío-.
-¿Si?-.
-¿Cómo estás?-.
-Si tu hermano sabe que me has llamado te matara-.
-Que va-.
-Que si-.
-Dime como estas-.
-Estoy bien-.
-Kevin te trata bien-.
-Bueno... no quiere que lleve ropa-.
-Eso es... bueno...-.
-Lo siento no tendría que contarte esto-.
-Al contrario, cuéntamelo... no importa-.
-Pues eso y... le hago la comida-.
-Sí, Kevin sabe apreciar la buena comida, sobre todo el pescado, le gusta-.
-Entiendo-.
"Un nuevo dato"-.
-¿Habéis hablado de algo?-.
-No... El se fue a trabajar-.
-Lo sé, por eso llamo, cualquier cosa llámame-.
-Vale-.
-Te llamare todos los días, un mensajero te enviara un teléfono móvil solo para emergencias, para que hables conmigo-.
-Gracias-.
-Por nada nena-.
Me sonrojé.
-Te dejo- colgó el teléfono-.
¿Quién diría que son hermanos?
