Aquí está el tercer cap, espero que no hayáis aburrido de mí (?) Bueno, este el último que va así de seguido, el siguiente da salto en el tiempo y creo que ya todos son así. Voy rápido porque quiero quitarme la parte en la que Henry, los Charming, etc, se enteran para poder escribir solo momentos SQ. Como siempre, gracias por leer/comentar *insertar miles de corazoncitos aquí* Espero que os siga gustando y también espero poder subir rápido. Enjoy!
Caminaron en un cómodo silencio bajo el sol de principios de primavera. Compartieron algunas sonrisas y miradas cómplices y sin darse cuenta estaban en su destino. Subieron al piso donde vivía Neal. Emma se acercó a la puerta y Regina se quedó un par de pasos por detrás, no le hacía ni pizca de gracia tener que ver al hijo de Rumple. La puerta se abrió y apareció el exnovio de la rubia.
-Hey. –Frunció el ceño al ver a Regina y fue a saludar a Emma con un beso. Esta dio un paso atrás y la morena se pegó a ella cogiendo su mano.
A Regina no le hizo falta decir nada, cuando Neal vio el gesto supo que no debía entrometerse, al menos con la alcaldesa delante.
-¡Mamá! –Henry dejó caer su mochila y se abrazó a Regina por la cintura. Su madre le besó la cabeza, frotando su espalda.
-¿Lo has pasado bien? –Preguntó con voz dulce y el niño asintió, soltando su abrazo pero no su mano.
-Henry, despídete de Neal. –Este hizo caso a Emma. –Ahora os alcanzo. –Les sonrió suavemente y Regina y Henry caminaron fuera del edificio.
-¿En serio? –Neal la miró alzando una ceja.- ¿Estás con Regina?
-No es asunto tuyo.- Emma le miró mal y luego resopló. –Mira, solo te pido que no digas nada y si no lo haces por mí, hazlo por Henry. –Dicho esto, cogió la mochila de su hijo y salió sin esperar una respuesta.
-Se veía venir… -Murmuró observando como Emma se marchaba.
Decidieron bajar un rato a la playa y por el camino se encontraron con el Doctor Hopper y Pongo. Henry lo invitó y ahora ambos caminaban por delante, jugando con el perro. Regina no apartaba la vista del niño y Emma caminaba a su lado, recogiendo cristalitos redondeados por culpa del mar y pequeñas caracolas vacías.
-Tenemos que hablar con él. –Dijo, mirando las piedrecitas de sus manos. –Antes de que se entere de otra forma.
-¿Y si no lo entiende? –Regina bajó la vista.- ¿Y si no quiere que estemos juntas?
-Claro que lo entenderá Regina, el quiere que seamos una familia ¿y qué mejor forma de serlo? –Emma habló con seguridad y enlazó sus dedos meñiques disimuladamente, haciendo sonreír a la otra mujer. –Además, el chico es listo, sabe que soy irresistible y que has caído rendida a mis pies. –La morena rodó los ojos y separó sus manos, cruzándose de brazos.
-Idiota. –La rubia rió y metió las manos en sus bolsillos.
Henry se acercó hasta ellas y los tres se despidieron del exgrillo. El niño pidió a Regina que preparase ella la cena para los tres y volvieron a la gran casa.
Mientras la morena preparaba algo de cenar, Henry y Emma estaban en el salón jugando a la Wii. Desde la cocina les escuchaba discutir porque ambos tenían muy mal perder. Ahora se daba cuenta de que la competitividad del muchacho no era solo su culpa. Sonrió ante su pensamiento y siguió cocinando concentrada. Poco después Emma apareció por la puerta con cara larga. Regina la miró de reojo y sonrió de medio lado.
-¿Has perdido? –Preguntó, alzando una ceja. Emma asintió cabizbaja y Regina no pudo evitar una pequeña risa. -¿Y Henry?
-Se ha enfadado porque quizá se me ha escapado llamarle tramposo… Ha sido sin querer, pero se ha enfadado. –Emma se puso a su lado, observándola cocinar.
-Eso no está bien. –La rubia hizo un pequeño puchero y Regina le dio un pequeño beso tímido en los labios.
Henry entró por la puerta y se separaron. EL niño empezó a preparar la mesa, poniendo uno de los platos más alejado. Regina se dio cuenta y se le encogió un poco el estómago. Habían decidido hablar con él tras la cena y no sabía si era tan buena idea ahora que estaba molesto con Emma.
-Henry… -Le advirtió en tono de madre.
-Podría hacer esa poción del sueño, a ver si esta vez aciertas. –Henry sonrió a Emma y su madre creyó que estaba hablando con la propia Regina en sus viejos tiempos.
-Henry, eso no está bien, discúlpate. –Regina le riñó, mirándole seria. El niño la obedeció y murmuró la disculpa.
-No, está bien, es mi culpa… –Emma se sentó junto a su hijo.- Lo siento Henry, no es justo lo que he dicho antes, ¿me perdonas? –Puso su mejor cara de cachorrito y se acercó mucho a él, intentando hacerle reír. Cuando lo consiguió dejó un beso ventosa en su mejilla, consiguiendo una cara de asco del muchacho.
Cenaron tranquilamente mientras Henry contaba lo que iba a hacer el fin de semana con su abuelo, sobre cómo le iban las clases de equitación con él y sobre el trabajo de ciencias que tenía que presentar el siguiente viernes.
Conforme se acercaba el momento, Regina estaba notando el pánico crecer dentro de ella, mientras que Emma parecía segura de que todo iba a salir bien. Estaban tomando el postre en un cómodo silencio, la rubia y Henry disfrutaban de un trozo de tarta de manzana y Regina estaba comiendo fresas.
-Henry tenemos que contarte algo. –El niño las observó interrogante y Regina dejó la fruta sintiendo que su estómago se cerraba de golpe. –Esta mañana tu madre me ha besado.
La morena miró a Emma y esta creyó que intentaba que le explotase la cabeza. Regina estaba tan roja que dudaba que tuviese sangre en el resto de su cuerpo.
-Eso es mentira, yo no he hecho tal cosa, has sido tú.
-Claro por eso recuerdo tener tu lengua en mi garganta. -La alcaldesa se llevó las manos a la cara y Henry hizo una mueca de asco.
-Lo que tu madre quiere decir… -Comenzó de nuevo Regina pero no queriendo más detalles de ese tipo, Henry la interrumpió.
-¿Vamos a ser una familia? –Preguntó sin más. Emma asintió. –Bien. –Ambos siguieron comiendo ante la atónita mirada de Regina.
-¿Bien..? –Repitió esta y su hijo asintió con la boca llena. La mujer soltó el aire que había estado aguantando sin darse cuenta y siguió observándoles comer sin saber bien qué decir.
Aunque se había quedado relajada por la respuesta de su hijo, aún no estaba muy segura y seguí teniendo los nervios en su estómago.
Emma estaba sentada en el sofá del salón, en silencio, cuando escuchó los tacones de Regina acercarse. La morena se sentó a su lado y le ofreció una coma de vino, dando un pequeño trago de la suya. La joven imitó el gesto y cogió ambas copas después, dejándolas en la baja mesa. Se acercó más a ella y jugó con un mechón moreno entre sus dedos.
-Te dije que todo iría bien. –Susurró.
-Espero que mañana siga pensando igual. -Emma Acarició suavemente su cuello.
-¿Sabes lo que espero yo? –Regina negó, observándola con detenimiento. –Besarte hasta que se nos caigan los labios. –La morena rodó los ojos intentando esconder una sonrisa pero sin mucho éxito.
-Cómo se nota de dónde vienes, cariño. Los Charming sois todos tan empalagosos… -Emma rió, ayudando a Regina a moverse hasta quedar prácticamente bajo ella.
Desde el beso a la hora de comer, no había compartido más que un par de pequeños momentos a solas. Ambas estaban deseando los labios de la otra, pero la rubia no quería presionar a la otra mujer.
Por otro lado, Regina estaba agradecida de que Emma no la presionase, pero no quería ir despacio, llevaban demasiado tiempo desaprovechando el tiempo como para ir despacio. Cada vez que la veía, un cosquilleo recorría su cuerpo y deseaba besar cada rincón de piel de la joven.
Besó a Emma con ganas y empezó a bajar las manos por sus costados hacia sus caderas. La rubia se dejó hacer y guiar. Cuando Regina empezó a bajar los besos por su cuello, buscó fuerzas en su interior y susurró.
-Regina… -Esta hizo un pequeño 'mhm' a modo de respuesta, siguiendo con los besos y mordisquitos. -¿Estás segura?
-Emma no soy una cría. –Se separó un poco para mirarla a los ojos. –Si no estuviese segura no lo habría empezado.
-No quiero que mañana te arrepientas y me dejes fuera de nuevo… -Bajó la vista. Había pasado tanto tiempo para llegar a este momento que no quería echarlo todo a perder por ir deprisa.
-Emma mírame. –La rubia dudó un momento antes de hacerle caso. –Sé que no soy la mejor manejando mis sentimientos y que todo esto es nuevo. No te puedo decir que no me asusta, pero te aseguro que yo no me arrepiento de absolutamente nada. –Regina habló seria.
Se quedaron en silencio, simplemente mirándose durante un momento. Emma sonrió suavemente y Regina se mordió el labio inferior, se acercó hasta su oreja y susurró.
-¿Quieres ver mi cama? –Se levantó y sonrió seductora, contoneándose hacia la puerta.
-¿Qué piensas hacer conmigo? –Emma la siguió, divertida y embobadas.
-¿Acaso tiene miedo Srta. Swan? –Ambas rieron.
Ya sabéis, si veis algún fallo que queréis que cambie podéis criticarme abiertamente xD Kilos de besos para todos.
Queridos anónimos: Ya que no os puedo contestar la rw os lo dejo por aquí. Ante todo, gracias por leer y comentar (como a todos).
Anon1: Intentaré no hacerte sufrir con las actualizaciones, pero estoy en segundo de bach, no prometo nada jajajajaja.
Anon2: Me encanta que te encante, literalmente. Jajajajajajaja, ¡muchas gracias amore! Y por lo de la ortografía... yo leería mas fics en castellano si no me ardiesen los ojos, por eso intento hacerlo lo mejor que puedo xD
