No tengo excusa para mi retardo de cómo mil años! u.u pero aunque sea tarde, aquí está la conclusión de este mínimum no tan mínimum fic. Nos leemos abajo!
Eran las doce de medianoche en la ahora iluminada casa de la fallecida Nakamura. Asahina seguía caminando atrás de Isaka siguiendo sus silentes pasos desde el tercer nivel hacia el primero en donde se encontraban esperándolos Akihiko y Hiroki, con el mapa hacia el tesoro más preciado.
Su cabeza aún le dolía al igual que sus manos, eso sin mencionar que en su torso desnudo, por darle su camisa a Isaka, empezaba a sentir el frío haciéndolo tiritar más de una vez aunque en realidad no le importaba, mientras Isaka estuviera bien, la verdad su estado de salud no le importaba mucho.
-Kaoru- llamó repentinamente Isaka
-¿Sí, Isaka-sama?- respondió cortésmente
-Etto… lo siento- dijo en un tono casi inaudible pero perfecto para los oídos de Asahina quien sonrió a pesar de que su amigo no lo pudiese ver por estar caminando delante de él.
-¿Por qué?- se atrevió a preguntar Asahina aunque ya sabía de antemano la respuesta, aún así, no quería desaprovechar uno de los pocos lujos que tenía en ese momento de que Isaka sonara tan encantador cuando sabía que había cometido un error.
-Por venir… sabes, no es que tenga miedo…¡no!, pero… no quería tampoco que tú la pasaras mal- Isaka no se atrevía a voltearlo a ver mientras se encaminaban hacia la otra pareja que los esperaba en la entrada del sótano. Solo se enfocaba en el camino ya nada tenebroso por la repentina luz que había iluminado toda la casa.
-No la he pasado mal- Dijo en un tono suave pero en respuesta tuvo que parar de caminar súbitamente cuando Isaka dio la vuelta encarándolo.
Sin darle tiempo a una respuesta, Isaka agarró sus manos de pronto para tocar las yemas de sus dedos que se habían quemado levemente por haber tocado la caja de flipones descompuesta. La mirada decidida que siempre tenía Isaka se desvaneció al contemplar las heridas de su amigo.
-No me mientas… se nota incluso en tus manos- Isaka había notado sus heridas en los dedos desde que Asahina se había empezado a quitar las prendas de vestir para dárselas pero no había hecho comentario alguno; sin embargo, le molestaba más que Asahina siempre le respondiera sin serle sincero… ¡claro que la había pasado mal! Sus ojos se veían cansados, tenía los dedos quemados y había un jodido frío que a Ryuuchiro le calaba hasta los huesos a pesar de estar bien tapado, no podía ni imaginarse el frío que estaba pasando Asahina.
-Yo no… de acuerdo- Había estado a punto de negarle que había mentido pero un ligero calor en sus manos lo hizo cambiar súbitamente de respuesta.
Isaka se encontraba besando sus manos, en las quemaduras que se había hecho, mientras miraba abstraído las heridas. Asahina no pudo soportar esa escena inexplicable por mucho tiempo y sin pensarlo dos veces levantó la quijada de Isaka para poner su rostro frente al de él.
Por su parte Isaka sintió enorme calor en las mejillas junto con su corazón palpitando el doble en menos de un segundo cuando Asahina lo acercó hacia él. Ahora se lamentaba de haber hecho lo que hizo, pero no había podido evitarlo, Asahina era su todo y estaba muy consciente de eso e igualmente que la única vez que lo vio lastimado fue cuando lo conoció. Ver a Asahina en ese estado, por su culpa, le daba un sabor amargo en la garganta y más aún contemplar esa fina mano que siempre Asahina le había tendido y que ahora estaba lastimada.
Su cálido aliento había chocado en esos dedos fríos y por inercia juntó sus labios a las rojizas heridas, quería hacerlo, en una forma improvisada e impulsiva de decirle perdón pero jamás se imaginó que en esos momentos Asahina agarraría su barbilla para estar de cerca ante aquella mirada que siempre había sido para él pero que ahora Isaka no quería enfrentar.
-Oi- pronunció Isaka aún ido en la mirada de Asahina, en un inútil intento de hacer un puchero pero su concentración solo estaba dirigida a los movimientos que su amigo de la infancia realizaba.
-Perdón- Mencionó Asahina y se acercó un centímetro más, suficiente para encontrarse con los cálidos y dulces labios de su amo que los juntó para recibirlo.
Pero para su desgracia estar en aquel estado les duró menos de tres segundos pues un ligero apagón los hizo separarse. Las luces de a poco comenzaron a parpadear pero quedaron encendidas, lo cual Asahina catalogó de alivio pues sabía que sus sentimientos no eran correspondidos y aunque quisiera, no hubiera sido prudente ni oportuno profundizar aquello que había anhelado desde hacía tanto tiempo.
Para Isaka, este lamentaba su mala suerte de que las luces hubieran quedado encendidas pues a pesar de ser de tez morena su sonrojo era notoriamente visible. Se dio la vuelta sin pensarlo de nuevo y comenzó a caminar.
-Etto… debemos apurarnos antes que se vuelvan a apagar las luces- se excusó mientras seguía caminando y así evitar su nerviosismo y la amplia sonrisa que según él "sin razón aparente" resaltaba de sus labios.
-De acuerdo Ryuuchiro-sama- respondió quedamente Asahina extrañado que Isaka no se hubiese enojado, pues conocía perfectamente su temperamento, pero también no podía negar que su indiferencia a la situación le había dolido un poco, o tal vez… mucho.
Ambos en silencio continuaron hacia el primer piso en donde los dos chicos los esperaban
HxA
"Ya vamos a salir de aquí, ya vamos a salir de aquí, ya vamos a salir de aquí…" se repetía constantemente Hiroki mientras esperaban frente a la gran puerta que habían logrado encontrar.
Estar en la casa de esa vieja adinerada tal vez ya no era tan escalofriante por las luces prendidas pero seguía siendo aterradora por todo lo que habían pasado; sin embargo, Hiroki daba gracias por haber encontrado el mapa con el tesoro más preciado de la señora y el lugar en el que éste se encontraba. Ahora sólo tocaba sacar aquel maldito anillo que Kamijou aseguraba era el tesoro y salir de allí inmediatamente.
-¿Oi, Hiroki, cómo sabes que es un anillo de compromiso?- Hiroki le dio un respingo ligero al oír a Akihiko sosteniendo el mapa: "Siempre fuiste y seguirás siendo mi tesoro más preciado. Te amo Akira-chan, que para siempre quede nuestro amor sellado en nuestro compromiso."
-Un compromiso se expresa con un anillo, además hay un gran cuadro de ese anillo en su cuarto- respondió a secas Hiroki recordando brevemente la señora que bien pudiera pasar por su madre gracias al parecido que Hiro tenía con la anciana fallecida.
-Mmm, siempre pensé que su tesoro más preciado sería un animal exótico disecado o algo por el estilo-
-Yo creí que sería dinero.- respondió Hiroki
-Mierda, ¿no es dinero?- los dos niños voltearon a ver a Isaka que se asomaba desde las escaleras.
-No, es un anillo- volvió a contestar Hiroki
-¿un anillo?- preguntó Asahina llegando hasta los dos niños junto con Isaka.
-Sí, un anillo de compromiso-
-¿Me estás diciendo que la vieja loca se casó?, ¿quién estaría tan demente para…
-la señora era millonaria- respondió Akihiko inmediatamente a la pregunta de Isaka.
-Ehh, touché-
-¿Entramos?- preguntó Asahina, no sabría si era que estaba semidesnudo y tenía mucho frío lo que le hacía imaginar que se sentía desprotegido o era que tenía la sensación de que alguien lo observaba, y no era la primera vez pues esa sensación la había notado al momento de abandonar a Isaka en el tercer piso hacía más de media hora.
-S-sí- respondió Hiroki abriendo la puerta. Si hubiese alguien quien tuviera más prisa en salir del lugar, seguro era él, sentía que podía oler aún la sangre descompuesta de Nakamura y aquello le desagradaba en lo absoluto.
Abrió la puerta y prendió la luz lo primero que notó fueron unas gradas enormes que topaban a la pared y doblaban a la izquierda para seguir bajando.
El olor a guardado era nauseabundo y las luces amarillentas le daban un estado más tétrico que el de la propia casa. Un escalón y sus ojos marrones voltearon a ver hacia donde se dirigían. El lugar contenía varias entradas de aire pero todas en lo más alto de la pared que desde fuera seguro serían las pequeñas ventanas que se miraban hasta abajo de la gran mansión.
Si creían que el primer piso estaba cundido de animales disecados, el sótano duplicaba el número pero se juntaba al lugar una gran regazón de cosas sin uso que era difícil distinguir si eran sólo pieles, sabanas, animales de alfombra o cualquier otro cachivache que hubiese guardado la señora. Poco a poco los cuatro comenzaron a bajar hasta llegar al suelo, sin embargo el último en bajar fue Akihiko que no se atrevió a tocar el suelo del sótano sino quedarse en la última grada pues visualizó una ratonera en el piso.
-¿Akihiko?- preguntó Hiroki al notar que Usami se quedaba atrás.
-Mini Haruhiko, ¿estás bien?- preguntó de pronto Isaka a Usami pero al notar que éste no se enojó sino se quedó con el mismo rostro pálido decidió ignorarlo, a estas alturas ya estaba consciente que hacer bromas de mal gusto eran más que innecesarias.
-Busquen en donde se pueda el anillo y el primero en encontrarlo se lo queda y listo, nos largamos de aquí- dijo Isaka y los demás exceptuando a Usami asintieron sin mucho ánimo de querer proponer un punto de vista distinto. Todos querían irse lo antes posible.
-¿Hiro, qué decía el mapa? Preguntó Kaoru
-Ah, sí, perdón…- se excusó Hiroki al recordar que sólo él y Usami habían visto el mapa.
-Dice que está "en el armario de caoba café que compramos en París el lugar donde me robaste el primer beso"- respondió mientras leía el mapa subiéndole un poco el rubor al recordar que el esposo se parecía muchísimo a Akihiko y al parecer no sólo físicamente, el señor también parecía impulsivo.
-Emmm, Hiroki… ¿otra especificación aparte del beso?- bufó Isaka al escuchar a Hiroki
-Etto lo siento, no… ¿por qué?-
-Solo mira- suspiró Isaka mientras señalaba la extensión del inmenso sótano. No había uno, había varios muebles de la misma descripción, o por lo menos cafés, aquello sin mencionar que muchos objetos estaban cubiertos con sábanas, lo que hacía imposible saber si los muebles avistados eran los únicos.
Muebles inmensos, muebles tan pequeños como mesas de noche y muebles a los cuales era imposible su acceso sin tener que escalar sobre un par de objetos que cubrían por completo el suelo. Y estaban buscando algo mucho más pequeño que la palma de sus manos; a la vista podía notarse que tardarían todo lo que quedaba de la noche en buscar y a penas lograrían haber visto la mitad del sótano cuya extensión era del tamaño de la propia mansión.
Empecemos a buscar entonces, comentó Isaka pero apenas dio un paso escuchó el sonido agudo que no reconoció al principio pero el segundo sonido sí lo reconoció de inmediato, era el grito ahogado de un niño. Volteó a ver asustado tras suya pues tenía la sensación de ser observado por alguien que no era ninguno de sus cuatro acompañantes pero milagrosamente la voz no venía de esa persona ficticia sino de Akihiko. El primero en llegar con él fue Hiro-san pero los ojos violáceos que estaban idos le confirmaron lo que sospechaba.
-Ese ruido.-
-una rata- respondió Akihiko al haber reconocido el sonido de la ratonera cerrarse y el agudo chillido a lo lejos. Lo tranquilizó un poco el saber que la ratonera más cercana que veía no era la que había atrapado al roedor pero eso no quitaba que no solo una pudiera haber y con ello se refería tanto a roedores como ratoneras.
-Solo tengamos cuidado con eso- mencionó Hiro volviendo su marcha hacia lo que parecía ser una búsqueda imposible.
El polvo encerrado y el olor a algo descomponiéndose era insoportable. Los tres comenzaron a buscar en los muebles alcanzables a su vista siendo el primero en abrir uno Isaka pues se adelantó a tomar el más cercano; una marquesa con un espejo roto enfrente y varios cajones pequeños.
Abrió el primero, el segundo, el tercero y comenzó a dibujar una sonrisa lacónica en su rostro. "es inútil" pensó, el mueble rústico no tenía nada dentro y estaba buscando un jodido anillo que esperaba pudiese ser costoso al menos o al menos visible ante esa luz que temía se fuera a apagar por los flipones descompuestos que sabía, era la razón por la cual Asahina se encontraba quemado.
Por su parte Asahina comenzó quitando toda sábana existente en su camino que le dejara libre espacio para visualizar qué era un mueble y cuál no. Siguiendo la lógica de la anciana, si guardaba algo secreto tendría que estar escondido y perfectamente disimulado por lo que la lógica le daba a pensar que tendría que ser un mueble al fondo de la habitación bajo una de las sábanas blancas y que los muebles a la vista eran para disfrazar.
Empezó a suponer que sí tenía esquizofrenia aguda la pobre señora pues no había razón lógica por la que hubiese decidido esconder tan bien aquél tesoro. Nadie la visitaba y nunca salía de su casa para que alguien le robase algo ¿qué necesidad de esconder algo y dejar mapas de recordatorio? De pronto sintió una respiración en su nuca, inmediatamente volteó pero los demás estaban muy lejos de él.
Atribuyó que hubiera sido el viento pero las ventanas estaban cerradas y la puerta semiabierta estaba lo suficientemente lejos para que una ventisca llegara hasta donde él se encontraba. "De acuerdo, tal vez la señora no estaba tan loca", o por el contrario podría ser él el que estuviera perdiendo la cordura al pensar que alguien le respiraba por detrás cuando en verdad no era así, según él.
"Miremos… si la señora amaba tanto ese anillo, seguro utilizaba su mapa para verlo de vez en cuando, si ya estaba anciana como para querer siquiera salir, debía ser un lugar accesible para ella el poder sacar el objeto de su escondite, pero si lo escondió también quería que no fuera fácil de encontrar. Si hay varios muebles cafés que no sabemos si son de caoba ni si son de Paris, lo más seguro es que nos guiemos por el estado del mueble, ya que era su joya más preciosa y el lugar más preciado, el mueble también significaba mucho, debía ser un mueble bien cuidado" Hiroki maquinaba en su cabeza la lluvia de ideas que se le venía a la mente para esconder aquel tesoro y mientras lo hacía, inconscientemente volteó a ver a Akihiko.
Era una costumbre que tenía desde que lo vio por primera vez en el escondite secreto, primero por curiosidad, luego se fue acostumbrando poco a poco a desviar su mirada constantemente hacia aquel chico de ojos violáceos que se iluminaban cuando escribía y mucho después ya ni siquiera se daba cuenta de que pasaba largos ratos contemplándolo inconscientemente, de un momento a otro, cuando su mente divagaba, Hiroki se encontraba con la silueta del peligris para quedarse ido viéndolo hasta que miraba un leve movimiento de él y volteaba de inmediato a poner su concentración en lo que hacía, claro tratando de opacar el rubor que lo sofocaba y dándose cuenta que su corazón se había acelerado. Ahora lo había volteado a ver con la excusa de saber si estaba bien, el hecho que Akihiko no quisiera tocar suelo era preocupante.
Pensó entonces en la señora, tuvo que haber estado demasiado enamorada como para que su tesoro más preciado fuera una posesión que le dio su marido. No es que él estuviera enamorado, ¡no! ¡no lo estaba! ¡podría jurarlo! Pero recordó entonces que uno de los libros que Akihiko escribía se lo había regalado hacía unos cuantos meses.
No es que fuera el regalo de su amor pero era de los pocos objetos preciados que Hiroki tenía. Dio una vista al lugar, de verdad era enorme, estaba casi seguro que Nakamura había despilfarrado su dinero en llenar el sótano con recuerdos de su vida. De pronto escuchó unas cajas moverse pero no le prestó atención, supuso eran los otros que estaban buscando, lo que no sabía era que tanto Asahina como Isaka habían pensado justamente lo mismo.
Sin darle importancia al ruido siguió con su vista periférica las extensas de ese lugar y calculó sí el libro que Hiroki conservaba de Akihiko, lo había escondido bajo la tercera repisa de su estantería, detrás de los libros de historia occidental, la señora tal vez tenía el mueble en un lugar estratégico.
Así fue como comenzó a observar, sus animales no estaban regados, no. Todos estaban acumulados en un lugar, que aunque ocupaba casi la mitad del sótano igual solo de un lado se podían observar, vio que las antigüedades de madera exclusivamente se encontraban del otro lado, en donde estaba buscando Isaka, observó que cachivaches en el suelo solo eran artilugios que estaban bien posicionados en el piso, no parecía que se hubieren caído ni que los hubieran tirado como inservibles; simplemente eran muchos.
El olor descomposición le impedía pensar pero de pronto sintió otro olor: el olor a humedad, ¡claro! Un mueble no podría estar pegado en la pared, busco con la vista los muebles no pegados a la pared y notó que las dos lámparas que colgaban en el techo, una del lado izquierdo y otra del lado derecho dejaban un punto ciego del sótano y en ese rincón oscuro, en medio del sótano un armario café que logró enfocar con la casi nula luz que lo opacaba, su semblante cambió a uno de felicidad al notar que el mueble no conservaba ni una sola mota de polvo, estaba en perfectas condiciones a diferencia de todo lo demás que se había encontrado.
Por otra parte Isaka ya se estaba molestando, había ido al lugar donde más muebles había y en ninguno encontraba absolutamente nada, pero más odiaba que los demás estuvieran haciendo tanto ruido, ese sonido de cajas moviéndose era en verdad molesto, parecía como si Asahina y Hiroki solo se dedicaran a caminar por todo el sótano y cuando por fin se callaban después de un rato volvía a oír que arrastraban cosas. Su ceño se fruncía pero la certeza que sabía de que en esos muebles debía estar el objeto lo mantenía más ocupado sacando gavetas.
Era la respuesta más obvia, Isaka estaba en el lugar correcto, en una esquina que tenía demasiados muebles para disimular bien que uno de ellos contenía el tesoro; solo tenía que seguir buscando cuidadosamente en cada uno de ellos pero pronto la voz de Asahina llamándolo lo interrumpió.
Asahina había quitado la última sábana que le pareció extraña. Todas las sábanas cubrían muy bien lo que tuvieran, fueran muebles o animales, lámparas o cajitas pequeñas todas estaban sumamente envueltas en tela blanca pero aquel objeto que era tan alto como su estatura y considerablemente ancho no estaba totalmente cubierto.
De inmediato supuso que era un mueble y la señora no lo tapó bien al esconder el anillo, por fin su búsqueda había terminado. Jaló la sábana pero esa visión lo sacó de sus cabales… era una jaula. Tragó en seco tratando de obviar e ignorar hacerse preguntas en la mente de porqué tendría eso la mujer en el sótano, vio el interior detenidamente, la enorme jaula contaba con varias rocas, imitaciones de árboles y dos platos gigantescos vacíos.
Vio entonces la puerta de la jaula ligeramente abierta, su respiración se detuvo y volteó a ver de inmediato a los demás. El sonido de las cajas moviéndose seguía pero Asahina con un vistazo a los otros tres pudo corroborar que ese sonido no era hecho por ellos, recordándose de lo visto en la casa solo atinó a pensar dos cosas que hicieron que sus músculos empezaran a contraerse de apoco y su corazón palpitara cada vez más rápido; la primera, el animal de la jaula se había salido; la segunda, las ratas muertas y el animal de cuatro patas que vio en la refrigeradora del cuarto nivel, eran para ese animal.
Hiroki abrió el mueble y se encontró con varios vestidos colgados. No había más, solamente el armario cundido de ellos. Sacó uno tras otro colocándolos en su mano pues aunque sabía que la señora había fallecido, estaba consciente que en ese armario guardaba cosas significativas que no hubiera querido que ni siquiera tocaran el suelo. Sin embargo tuvo que dejarlos colocados en un mueble cercano cuando divisó que eran demasiados; cuando el mueble estuvo menos repleto de prendas se dedico a pasar los vestidos uno por uno buscando si habían bolsas o lugares en donde el anillo cupiera hasta que al final de los vestidos, en el fondo del armario visualizó un saco. No hubo necesidad de jalarlo hacia sí pues a penas metió la mano en el bolsillo sacó de inmediato el pequeño objeto que habían estado buscando.
De pronto sintió que era jalado desde atrás y por inercia un escalofrío le recorrió la espalda, ese sentimiento de que había alguien detrás suyo todo el tiempo lo había tomado desprevenido, iba a gritar hasta que vio la cara de Asahina. Por unos segundos se relajó pero después de ver la tez pálida y enferma de Kaoru, atisbo que algo no estaba bien.
-Vámonos- y sin más explicaciones Asahina lo jaló casi cargándolo para dirigirse de inmediato con Isaka. No quería caminar, no quería hacer ruido, no sabía de dónde provenía pero la cosa que se arrastraba por el suelo había aumentado su ritmo, no sabía si era su corazón acelerado lo que escuchaba o las cajas moverse con más rapidez.
Fue hacia Isaka sin siquiera querer hablar, en parte porque ya no tenía voz y en parte porque pensaba que mientras más ruido hacía esa cosa más se acercaba; pero para su desgracia los flipones que había intentado componer no soportaron estar mucho tiempo conectados y al caer un leve trueno volvieron a bajarse dejándolos en suma oscuridad. Asahina tembló y como pudo cargó a Hiroki, le arrebató la lámpara que tenía y gritó el nombre de Isaka
-¿Chicos, por fin lo encontraron?, ya me estaba cansando de escuchar el ruido que hacían.
-Isaka- susurró Asahina mientras sus músculos seguían tensos y sus ojos lagrimeaban
-¿Qué?- volteó a ver Isaka molestó por la interrupción.
-No somos nosotros- volvió a susurrar entrecortadamente y un grito de asombro se escuchó por parte de Hiroki que hasta ese momento cayó en la cuenta; mientras que Isaka miraba asustado hacia Asahina, de pronto el sonido de un portazo se escuchó.
-¡Chicos!- gritó Akihiko desde las gradas con la voz temblorosa. Asahina iba a contestar pero sintió que Hiroki a quien ya había soltado, lo agarraba de la mano fuertemente.
-¿Hiroki?- preguntó Asahina mientras que con la lámpara enfocaba el rostro lloroso del pequeño niño de doce años. Sus hermosos ojos achocolatados se deshacían en lágrimas. -¿Hiroki?- repitió pero solo el tenía la vista fija en un solo punto; volteó inmediatamente hacia donde Hiroki miraba y vio que algo alargado se elevaba de entre las cajas
-Eso está siseando- chilló Hiroki
-¡Corre!- gritó Asahina a Akihiko apagando inmediatamente la luz de la lámpara para hacerse invisibles ante el animal y mientras que con una mano cargaba a Hiroki de la cintura con la otra jalaba a Isaka tras de sí- Sabía que ni quedarse a oscuras ayudaba cuando el calor de sus cuerpos y la vibración del suelo al caminar delataban su posición.
Por la casi nula luz de la luna a través de las ventanas y su memoria llegaron hacia las escaleras siendo Isaka quien cargara a Akihiko que pesé a las instrucciones de Kaoru no se había movido ni una pizca de donde estaba.
Subieron las escaleras lo más rápido que pudieron pero la puerta no habría. Asahina bajó a Hiroki y empujó con más fuerza mientras Isaka recordaba haberse quedado atrapado en el baño y Akihiko rememoraba haberse quedado atrapado en el comedor, Usami buscó inmediatamente la mano de Hiroki pero éste se la arrebató de inmediato
-Quítate Asahina, todas las están cerradas por fuera- y empujando a Asahina que intentaba abrir vanamente la puerta, volvió a patear la manija abriéndola al instante.
Los cuatro chicos corrieron de inmediato hacia la puerta principal en donde con otra patada del castaño lograron salir sin siquiera voltear a ver hacia atrás. Afuera la lluvia seguía cayendo incesantemente pero no importaba, corrieron a toda prisa dejando atrás la casa de Nakamura y dirigiéndose hacia la casa más cercana que era la de Akihiko. Ni siquiera quisieron esperar a que abrieran las rejas de la entrada de la mansión, automáticamente Isaka agarró a Hiroki con un brazo y escalo la gran reja mientras Asahina hacía lo mismo con Akihiko en brazos y una vez estuvieron dentro de las rejas de la mansión Usami, los cuatro se desplomaron al suelo mientras la alarma de la mansión sonaba.
Akihiko agradeció que sus padres estuvieran de viaje y que Tanaka cancelara la llamada a la policía que se realizaba automáticamente al traspasar alguno de los monitores de seguridad.
-Bocchan, son las dos y media de la mañana- vio confuso a Akihiko y a los demás chicos que habían entrado. Akihiko parpadeó sus violáceos ojos mientras inconsciente volvía a buscar la mano de Hiroki pero esta vez siendo correspondido.
-Etto, ¿olvidé algo en mi cuarto? Y… volví- se intentó excusar Akihiko a la vez que Tanaka veía los ojos rojos de Hiroki que había estado llorando, la cara de susto del hijo de la familia Isaka y a Asahina sin camisa; arqueando la ceja dudoso.
-Como usted diga Usami-sama- se limitó a decir Tanaka mientras esbozaba luego una sonrisa que Akihiko se la devolvió gustoso. Era bueno contar con la ayuda de Tanaka para ocultar sus travesuras.
En silencio los cinco atravesaron el gran jardín central hacia la mansión y mientras Tanaka iba en busca de las sirvientas para atender a los cuatro chicos. Hiroki aprovechó el momento
-Chicos- susurró llamando la atención de los otros tres y cuando la tuvo, sacó del bolsillo de su pantalón un hermoso anillo con un diamante un poco exagerado para ser un anillo normal.
-Es…- preguntó Isaka siendo interrumpido
-Sí, el anillo de compromiso de Nakamura- Respondió Hiroki mientras los otros tres, estupefactos contemplaban la hermosa joya que a simple vista parecía lujosa.
-Ganaste entonces- respondió Asahina mientras seguía contemplando el enorme diamante.
-Etto, yo… en realidad Akihiko ganó-
-¡¿eh?!- respondieron los demás incluyendo al aludido que miraba extrañado a Hiroki. Demasiado avergonzado de responder agachó la cabeza y se lo entregó
-Bocchan- y tan pronto escucharon eso Isaka se colocó delante de Hiroki para darle tiempo a guardar el objeto robado que había sido entregado a Akihiko. Las sirvientas llegaron con las toallas y mientras se secaban Tanaka les ofreció a los cuatro, un baño a cada uno para ducharse, a lo cual Isaka le ordenó a Asahina bañarse con él y Akihiko se lo pidió a Hiroki quien no se negó.
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El silencio reinaba en la enorme tina en donde Isaka y Asahina se encontraban, uno frente a otro sin dirigirse la palabra. El agua caliente y el vapor que empañaba los espejos contrastaba con la pequeña ventana desde la cual se podía observar la lluvia caer y la oscura noche friolenta. Solo se escuchaba el sonido de sus respiraciones que ambos trataban de controlar.
-Kaoru- susurró Isaka rompiendo el silencio.
-Sí, Isaka-sama-
-Deja de decirme así, de la misma forma te refieres a mi padre- respondió molesto Isaka aún sin voltearlo a ver.
-Lo siento Ryuuichirou-sama- respondió Asahina
-No.- Chasqueó la lengua, se supone que era él el que debía disculparse, no Asahina-
-¿no?-
-Me refiero a que lo lamento- y sus ojos azules se desviaron de los marrones que lo miraban con duda.
-¿por qué?- preguntó Asahina aunque ya sabía la respuesta, y no pudo evitar sonreír, era la segunda vez en el día o mejor dicho la noche, en que oía esas palabras lo cual consideraba un milagro por parte de Isaka.
-Por haberte pedido que me siguieras-
-Sabes que lo hubiera hecho aunque no me lo hubieras pedido- comentó Asahina
-Lo sé- le sonrió Isaka de vuelta, ver a Asahina ya a salvo con él en la tina le hizo sentirse aliviado. Si desde pequeño se había prometido protegerlo, se juró a sí mismo que jamás faltaría a esa promesa. Asahina en verdad era lo único que quería en ese momento, y sabía que mientras estuviera con él se sentía satisfecho y por lo mismo, haría de cuenta que jamás fue a aquella casa, no quería rememorar el haber puesto en peligro a la persona que más quería aunque con ello se llevara el recuerdo de haberlo besado.
Aquel no había sido el momento ni el lugar para hacerlo, y Asahina valía mucho más que solo dejarse llevar por el momento y si él quería tocar el tema, Isaka estaba dispuesto a enfrentarlo, pero fuera como fueren las cosas esperaba de todo corazón, que entre ellos siguiera todo igual. Por el momento, prefería mantener su amor unilateral en secreto a perder el amor que ahorita Asahina le tenía aunque fuera como amigo.
-Oye Isaka- dijo Asahina cortando los pensamientos del ojiazul.
-¿Qué?-
-Tu también discúlpame por todo lo que pasó en aquella casa- Isaka lo vio cabizbajo, sabía que se refería a ese momento
-No hay nada qué disculpar-
-Ni yo a ti-
-Etto, tal vez sí- dijo Isaka un tanto avergonzado recordando una pequeña peculiaridad.
-¿Y por qué Ryuuichirou-sama?-
-Etto, destrozamos media casa de Nakamura, rompimos su pecera, dejamos una serpiente suelta y deje mi ropa mojada adentro además de todas las huellas dactilares. En respuesta Asahina abrió los ojos sorprendido al percatarse de aquello.
-Supongo que le tendremos que decir a mi padre que entramos y que tendrá que negociar con la policía para que no nos investiguen de haber entrado en propiedad privada- Respondió sonriente Isaka rascándose la nuca al haber reparado en que al día siguiente llegaría la policía para ver la escena del crimen ya infectada con la entrada de los cuatro.
-Oh, en ese caso creo que no te disculparé, el regaño nos va a caer a los dos por igual- sonrió Asahina y de respuesta recibió una salpicada de agua.
-¡Baka!- pero no pudo pronunciar palabra alguna ya que Asahina le había devuelto el agua. Sin poder evitarlo comenzaron a echarse agua mutuamente hasta dejar el piso empapado y el agua en un nivel mucho más bajo. De pronto escucharon la voz de Tanaka afuera
-Prepararé dos habitaciones extras para ustedes- respondió hacia Isaka y Asahina, detrás de la puerta del baño principal de la familia Usami; pues sabía de antemano que Hiroki se quedaba en la habitación de Akihiko.
-Etto, el dormirá conmigo hoy, Tanaka-san- le dijo desde la puerta del baño mientras Tanaka respondía cortésmente y dejaba en el buró del cuarto dos tasas con chocolate caliente y se dirigía hacia la habitación de Akihiko.
-¿Miedo?- respondió Asahina ante Isaka que esperaba no hiciera esa pregunta pero, para ellos que no acostumbraban dormir en la misma habitación, la pregunta de Asahina era la más acertada.
-Solo digamos que es una orden- respondió vagamente Isaka con una sonrisa mientras su mirada baja le respondía a Asahina que él estaba en lo cierto.
Mientras tanto en el baño privado de Akihiko dos cabecitas se miraban una enfrente de la otra que sobresalían de la gran tina en la que estaban. Y mientras Hiroki desviaba la mirada levemente ruborizado Akihiko lo miraba feliz-
-Oi Hiroki-
-Dime- respondió sonrojado Hiroki, sabiendo cuál sería la siguiente pregunta de su mejor amigo
-¿Por qué me dijiste que gané la apuesta?- preguntó con su mirada fija en él; pero a esa pregunta la primera imagen que vio de Akihiko fueron sus blancuzca piel y sus expresión de miedo, sabía que nunca tuvieron que ir allí y aquel sentimiento de demostrarle a Akihiko que él no era un miedoso lo hacía sentir culpable de que Usami se la hubiera pasado mal en realidad,
-Porque…tú la pasaste peor, además fue mi culpa por aceptar la estúpida apuesta de Isaka, y cambiar de lugares porque así no hubieras estado en la cocina, además por dejarte solo en las gradas por buscar el anillo y por haberte empujado cuando entramos y por no..
-Hiroki- lo detuvo Akihiko al ver lo rápido que había comenzado hablar.
-Lo siento, a lo que me refiero es que por eso te merecías ganar tú, es una forma de disculparme contigo… por todo, lo siento- bajó la cabeza lo más que pudo metiéndose en el agua mientras sus manos jugaban con mechones de su largo cabello mojado esquivando la mirada de Akihiko, pero no pudo evitar verlo cuando lo escuchó.
-No-
-¿Eh?-
-No te voy a perdonar- respondió sonriente Akihiko a lo cual Hiroki dudoso le devolvió la mirada. –me refiero a que no hiciste nada de lo cual debas disculparte, los dos decidimos ir allí y al contrario, yo te doy las gracias-
-¿Akihiko, por qué?- y en respuesta Akihiko salió de la tina haciendo que Hiroki automáticamente cerrara los ojos y pusiera sus manos sobre estos ya cerrados mientras un rubor en sus mejillas se acrecentaba.
-¡Baka regresa a la tina!- Akihiko agarró el anillo de Nakamura y volvió riéndose a la tina.
-Oye Hiroki, no seas exagerado si igual nos vimos cuando nos íbamos a meter-
-¡Yo no te vi!-
-Ahh, yo sí- y el calor en el rostro de Hiroki se acrecentó mientras pedía que Akihiko no escuchara los fuertes latidos de su corazón a mil por segundo.
-Hiroki, abre los ojos- Y cuando corroboró que Akihiko se metió en la tina quitó sus manos temblorosas de los ojos para encontrarse con el anillo de Nakamura enfrente.
-Me preguntaste por qué te doy las gracias y es por esto- respondió Akihiko extendiendo su palma en donde estaba el anillo-
-Yo fui el que reto a Isaka, y tú me acompañaste; a mí me tocó el cuarto de Nakamura y tú tomaste mi lugar; yo grité tu nombre y tu estuviste conmigo allí y tú ganaste el juego y aún así me diste el anillo; por todo eso… gracias- respondió Akihiko con los ojos violáceos fijos en su amigo que le sonreía de vuelta.
–Además tú nos salvaste al romper la puerta del sótano- agarró el anillo que estaba en la palma de su mano y se acercó a Hiroki agarrando su mano izquierda y poniéndole el anillo en el dedo anular. –Tú te lo mereces-
Hiroki se quedó sin habla, su mano extendida con el anillo no respondía ni para zafarlo del delicado agarre en que lo tenía Akihiko y la cercanía de este lo estaba haciendo temblar pero sus reacciones no daban para más que para ponerse rojo de vergüenza,
-¿Hiroki?-
-Eh…- De pronto sintió que Akihiko acercaba su rostro; no, sintió que Akihiko desnudo se acercaba hacia él y un escalofrío atravesó su cuerpo entero para tomar consciencia y empujarlo.
-¡Bakakihiko qué crees que haces!- lo empujó levemente para salir corriendo por lo que se levantó de la tina y puso un pie fuera sin embargo para su desgracia Akihiko lo agarró de la mano.
-Hiroki a dónde vas- Lo jaló hacia sí pero Hiroki que quería salir de la tina jaló más duro haciendo que ambos cayesen al suelo.
Hiroki sintió un escalofrío gigantesco al sentir su espalda contra las baldosas frías del piso y su cabeza que había caído contra el azulejo pero pasaron un par de segundos para notar que tenía algo pesado sobre su pecho y en cuanto abrió sus ojos unos violáceos lo miraban divertido. No le tomó ni un segundo el sentir la piel mojada de Akihiko sobre sí, contuvo el aliento, estaba desnudo sobre él y podía sentirlo, Hiroki empalideció, podía sentirlo…
-¿Hiroki?- preguntó Akihiko a su amigo inconsciente en el suelo mientras un leve toque de puerta se escuchaba.
-Adelante-
-Bocchan, Hiroki-sama- les traje chocolate… ¿todo bien?- preguntó Tanaka al ver a ambos en el suelo.
-Creo que no, Hiroki se cayó y está desmayado-
-Ohh, déjeme revisarlo aunque primero Bocchan, sería idóneo que no estuviera acostado sobre él-
-Oh, cierto,- respondió Akihiko levantándose de encima de Hiroki mientras hábilmente quitaba el anillo de la mano del castaño para esconderlo mientras Takana lo secaba, vestía y colocaba en la cama.
-Su respiración es controlada, solo necesita descansar, ¿de acuerdo Bocchan?-
-Gracias por cuidar de Hiroki, Buenas noches Tanaka- y cuando éste se fue, Akihiko colocó de nuevo el anillo en su lugar y como era su costumbre rodeó con sus brazos a Hiroki y se recostó en su pecho como si fuera un enorme oso de felpa.
AxH
Eran las ocho de la mañana y el desayuno estaba servido para los cuatro chicos, pero cuando el único hijo de la familia Isaka leyó el periódico junto con Asahina, no pudieron evitar abandonar el comedor para dirigirse corriendo al cuarto de Akihiko y sin siquiera tocar la puerta, Isaka la abrió con fuerza y se dirigió a la cama aventando las sábanas que cubrían a ambos menores.
Kaoru solo sonrió al ver a los dos niños abrazados tan profundamente dormidos que ni el bullicio que Isaka hizo los había logrado despertar. Pero el pequeño precioso momento se arruinó en cuanto Isaka saltó sobre la cama
-¡bakas!- apenas Hiroki abrió los ojos, acto reflejo quitó su cuerpo de Akihiko alejándose lo más que podía al ver a los intrusos que lo miraban, uno con cara de ternura y otro con cara de perversión.
-¡Isaka!- respondió Hiroki molesto mientras Akihiko abría de apoco los ojos acostumbrándose al reflejó de la luz.
-Hey, por qué tan avergonzado Kamijou ¿acaso perdieron la virginidad anoche?- respondió con una sonrisa burlona Isaka
-No, ¿y tú?- le devolvió la pregunta Akihiko con la mirada violácea demasiado fría e indiferente para un niño tan pequeño. Pero su expresión se desvaneció en cuanto oyó la leve risa de Asahina al ver que a Isaka le habían dado de su propia medicina.
-Pff, en fin, no venimos por eso, ¡miren!- Extendió sobre la cama el periódico de ese mismo día y mientras Hiroki se levantaba del suelo para reincorporarse a la cama, Akihko comenzaba a leer la nota.
-Mmm, la pitón murió al comerse un mono disecado-
-No, esa parte no; ésta- Señaló Isaka el párrafo de la gran noticia que ocupaba una de las páginas principales del periódico. Hiroki le puso atención y mientras lo leía sentía que literalmente su mano izquierda se congelaba.
-El tesoro…-
-No era el anillo- respondió Asahina a Akihiko.-
-Era su esposo disecado- respondió Isaka asqueado al pronunciar esas palabras. –pero no sólo eso, sigué leyendo- Akihiko siguió leyendo en voz baja junto a Hiroki hasta que sus ojos se abrieron de par en par
-ajá-
-¿C-c-có-cómo? Hiroki los miraba atónito, ya no quería seguir leyendo.
-Dicen que se encontraba en un armario de caoba abierto, entre varios vestidos viejos en la esquina del armario, y tuvieron que romper los dedos para… quitarle el anillo de la mano- terminó susurrando Isaka algo desconfiado de sus propias palabras
-¿Hiroki, dónde está el anillo?... ¿Hiro-ki? Preguntó Asahina, Akihiko lo tocó levemente en la mejilla y el cuerpo petrificado de su amigo se desplomó sobre la cama.
-¡Hey Kamijou!-
-No te preocupes Isaka-san, ya le había pasado anoche, llamaré a Tanaka-
-Yo lo hago- respondió amablemente Asahina dirigiéndose a la puerta
-Genial, se desmaya y ni siquiera dijo dónde está el anillo-
-Está en su…- Akihiko tomó ambas manos de Hiroki percatándose de la falta del objeto, cruzó mirada con Isaka que le arqueó una ceja de regreso.
-¡Quítate!- sacó a Akihiko de la cama mientras empezaba a buscar entre las sábanas al mismo tiempo que Akihiko tomaba una gran bocanada de aire por la boca y buscaba debajo de su cama. Un minuto, tal vez dos, pero definitivamente era demasiado tiempo para buscar el pequeño objeto que tuvo que haber estado al alcance de su vista.
-¿Bocchan?-
-¿dónde está?-
-Disculpe-
-El anillo Tanaka-san-
-disculpe bocchan, hasta ahora entro a su cuarto- La mirada fija de Usami en su mayordomo le hizo corroborar que decía la verdad.
Después de haber buscado el anillo sin encontrarlo, decidieron obviar que aquel pequeño objeto había desaparecido fingiendo que tal vez se había perdido entre los grandes pasillos de la mansión Usami, pero aún así y después de tantos años, los cuatro podían asegurar que mentirse a sí mismos era una forma de opacar el inevitable miedo de pensar que solo había una manera en que el anillo hubiera aparecido en la mano del cuerpo disecado… una explicación irrazonable, inexplicable y por demás ilógica, al igual que la casa de Nakamura y los secretos que aún seguía guardando…
Y qué tal? Sé que demasiado tiempo sin publicar este último episodio pero me alegra que por lo menos lo concluí. Es por eso que ahora que tengo otro long fic de ellos, mejor lo termino primero y luego lo publico.
Odio que dejen fic tirados en ffnet o amoryaoi y desgraciadamente yo hice lo mismo u.u en fin, para los y las que leyeron hasta el final :3 mil gracias! Y más por llevarle el hilo conductor que fue lo que más me costo :s
Besos! Y hasta otro mínimum!
