Antes que nada… ¡no me matéis! El otro día me dediqué a responder comentarios y ya que acabé las clases (pero no los exámenes) os traigo cap nuevo. Pues como siempre, espero que los disfrutéis y si veis errores importantes pues… podéis pegarme (?) xD Muchas gracias por seguir el fic, que sois amor todos. Al final del cap respondo anónimos y os dejo mi opinión de la final, por si a alguien le interesa. Por cierto, no creo que os de miedo, pero por si acaso: SI OS ASUSTAIS HASTA EL PUNTO DE NO PODER VIVIR CON LA MÍNIMA MENCIÓN DE ALGO DE TERROR, NO OS LEÁIS ESTE CAP. No me hago responsable de vuestros traumas, avisados quedáis xD. Ahora sí, ¡disfrutad!
Regina estaba sentada tras la mesa de su estudio, concentrada en unos papeles del ayuntamiento. Ahora que volvía a ser alcaldesa tenía que arreglar el desastre que habían formado los Charming. Estaba tan concentrada en saber qué fallaba en los balances que no se percató de que Emma había entrado en la habitación. La rubia se sentó frente a la mesa y apoyó la cabeza en esta.
-Regina… -Murmuró y la aludida la observó por encima de los papeles. Emma le puso cara de pena. -Estoy aburrida. –Estiró sus manos hacía la ahora de nuevo alcaldesa. Regina puso los papeles a un lado, cansada de haber trabajado durante todo el día y puso sus manos sobre las de su novia.
-¿Qué te apetece hacer? –La cara de Emma se iluminó con una sonrisa maliciosa y la morena frunció el ceño.
-Puesto que Henry está de acampada y han estrenado una nueva peli de miedo… ¿podemos ir al cine?
-¿Al cine? –Emma asintió.- ¿Juntas en público? –La rubia volvió a asentir.
-Por favor Regina, tengo muchas ganas de ver esta peli y de salir contigo, por favor… -Regina rodó los ojos y Emma se levantó, moviéndose hasta sentarse encima de ella.
La morena rodeó su cintura con los brazos y se dieron un pequeño beso. Ninguna de las dos había sentido con nadie la comodidad que tenían entre ellas. Regina estaba dejando atrás su máscara de hierro y Emma dejaba atrás sus barreras, confiando e intentando no huir de los problemas.
-Por fi… Gina… -Emma le dejó varios besos por la cara, haciéndola sonreír.
-Vale, vale, vamos al cine. –La rubia murmuró un "bien" y besó a su novia, mordiendo su labio inferior con cuidado.
-Tengo la mejor novia del mundo… -Ambas rieron.
-Y yo la novia más pelota. Anda levanta que tengo que vestirme para salir.
-Te espero en la cocina. -Regina rodó los ojos con un "obvio en la cocina" y Emma le mordió de nuevo, esta vez la mejilla, huyendo después con una risita.
-Ew, Emma Swan, eres una asquerosa. –La morena se quitó las babas de la cara, levantándose y dirigiéndose a la habitación para cambiarse.
-¡No decías eso la otra noche! –Escuchó a la rubia mientras subía las escaleras.
-¡Idiota! –La escuchó reír y cerró la puerta de la habitación tras de sí, negando con la cabeza.
Cuando Emma vio a su novia entrar en la cocina se quedó con la boca abierta. Regina iba vestida con un jersey de pico de color granate y unos vaqueros que parecían su segunda piel de color negro. No es que nunca antes la hubiese visto vestida de forma informal, pero aún así siempre le impresionaba verla fuera de sus trajes de trabajo.
-¿Voy bien? –Preguntó algo tímida y Emma sonrió ampliamente, acercándose a ella y abrazándola por la cintura. Regina pasó los brazos por sus hombros.
-Vas preciosa.
-Como siempre. –La rubia rodó los ojos y rieron. –Vámonos a ver esa aburrida película. –Se dieron un pequeño beso y Emma prácticamente la arrastró de la mano hasta el coche.
Cogieron el mercedes y Regina condujo. Normalmente Emma hubiese puesto pegas, pero hoy no quería enfadar a su novia y que se torciese el plan.
Nada más salir del coche, en el parking del pequeño cine, Emma se había pegado a la mano de su novia como una lapa. Al principio a Regina le daba igual, pero conforme pasaban los minutos en la cola para comprar cosas para picar y las bebidas, sentía todas las miradas en ellas y no podía evitar tensarse. La rubia parecía no darse cuenta de los cuchicheos alrededor y miraba la lista de bebidas indecisamente.
-¿Qué quieres beber? –Preguntó, pero Regina estaba mirando al suelo. –Regiiiiiiinaaaaa… -Emma dio un suave toque en su mejilla.
-Nos están mirando. –La rubia frunció el ceño algo confusa y miró a su alrededor, dándose cuenta de que toda la atención estaba en ellas. Rodó los ojos.
-Todo el mundo sabía que estábamos juntas y no es la primera vez que nos ven.
-No es lo igual que ir a comer o pasear con Henry, estamos solas en el cine y de la mano. –Casi susurró.
-Bien, pues démosles de qué hablar. -Antes de que Regina pudiese hablar, Emma puso ambas manos en sus mejillas y la besó con ganas.
Al principio la morena se quedó inmóvil, pero un segundo después estaba besándola de vuelta. Emma sonrió contra sus labios al escuchar las pequeñas exclamaciones que la gente intentaba esconder. Cuando se separaron todo el mundo estaba mirando sin disimulo alguno.
-Se os van a enfriar las palomitas. –La rubia alzó la voz, sacando a todo el mundo del shock. La gente empezó de nuevo a moverse, algo avergonzados y Regina soltó una suave risa, cogiéndose del brazo de Emma.
Una vez palomitas y bebidas compradas, y algo de chocolate, entraron a la sala de cine algo más tranquilas, pues al estar a oscuras dejarían de mirarlas. Decidieron sentarse arriba en los asientos que estaban de dos en dos. Ambas sonrieron. Emma pensando en que podría estar pegada a su novia y Regina pensando en que podría esconderse en Emma.
La rubia había escogido una película de miedo, al principio Regina estaba segura de sí misma ¿cómo iba a tener ella miedo de esas estupideces? Pero cuando había visto el cartel y sobre qué iba la película, sus nervios crecían por segundos. No le asustaban los monstruos, no le asustaban los asesinos en serie con caretas ni los psicópatas secuestradores, pero los exorcismos eran palabras mayores. Solo sabía de ellos por lo que había leído alguna vez de casualidad y por algún programa de televisión que nunca admitiría haber visto, y le aterraban porque era algo que no podía controlar ni con su magia.
Conforme la película avanzaba, ambas estaban entretenidas, Emma con sus palomitas y Regina con sus M&M's. Una familia que se muda a una enorme casa antigua, el perro aparece muerto, los cuadros se mueven, se escuchan voces, las niñas hablan solas… Solo se habían visto un par de sombras cuando ambas habían acabado sus golosinas y Regina se había acomodado entre los brazos de Emma.
Cuando Regina se había convencido de que la película no daba tanto miedo, empezaron a escucharse ruidos en el sótano, a la madre la posee el anticristo por ir a investigar y la tienen que encerrar para que no haga daño a sus hijas. Aparecen los médiums y se lía parda cuando intentan descubrir qué pasa en esa casa.
Para entonces Regina estaba pensando en inundar su sótano en cemento mientras que Emma se reía de las voces de inframundo que le habían puesto a la madre. Al final, la familia consiguió salvarse, pero no acabar con el espíritu que seguí por la casa, ahora vacía de nuevo.
Cuando salieron de la sala, Regina caminaba muy callada y Emma la miraba de reojo, intentando no reírse.
-¿Sabes que está basada en hechos reales? –Preguntó la rubia divertida, y Regina solo frunció el ceño. –No me puedo creer que te de miedo. –Emma rió pasando los brazos por su cintura y Regina se soltó enseguida.
-No me da miedo, pero no es un tema con el que bromear.
-Oh, vamos… -Rió de nuevo, volviendo a abrazar a su novia mientras caminaban hacia el coche. –No importa que tengas miedo, yo estoy aquí para protegerte. –Regina rodó los ojos y su novia le besó sonoramente la mejilla.
-¿Te quedarás conmigo esta noche? –Aunque sabía que sí, la morena preguntó sonrojándose, solo para asegurarse.
-¿Para que me posea el demonio que hay en tu sótano? Ni hablar. –Regina la miró con los ojos muy abiertos y Emma rió. –Es broma cielo, esas cosas no existen.
Regina la miró enfadada y entró al coche sin decir nada. Emma no podía evitar encontrar la situación divertida, nunca se hubiese imaginado que le diese miedo algo así.
Tras cuatro recorridos por toda la casa para ver que todo estaba en su sitio y nada se había movido a pesar de que Regina decía haber escuchado ruidos, Emma había conseguido que la morena se metiese en la cama y se quedase dormida.
Bien entrada la noche, Regina se despertó de golpe. Había escuchado golpes abajo y esta vez no era su imaginación. Se quedó en silencio un momento, esperando escucharlos otra vez.
-Em… -Susurró, aún sin moverse.- Emma… -La rubia se revolvió frunciendo el ceño. –Emma hay algo abajo.
-Regina estás paranoica, vuelve a dormirte. –Regina se incorporó en la cama, rondando los ojos.
-No me lo estoy imaginando, escucha… -Siseó zarandeándola levemente.
Emma se tumbó boca arriba, tapándose la casa con las manos, era la primera y la última vez que llevaba a Regina a ver una película de miedo, estaba paranoica perdida.
Se quedaron en silencio unos minutos y Emma estaba a punto de volver a quedarse dormida cuando de pronto se escuchó algo caer y romperse en la planta de abajo. Ambas se levantaron de golpe y la rubia susurró un "espera aquí" saliendo sigilosamente de la habitación.
Regina no hizo caso y fue tras ella. Cuando abrió la puerta de la habitación vio a su novia saliendo del cuarto de Henry con un bate de beisbol. La miró arqueando una ceja y se pegó a ella por la espalda, ambas caminando hacia abajo despacio.
-Un bate, en serio. –Siseó Regina.
-He dejado mi pistola abajo, ¿acaso tienes algo mejor? –Susurró Emma de vuelta, mirándola algo enfadada. Regina abrió sus manos y de las palmas se encendieron dos bolas de fuego. La rubia resopló. –Bien, pues tú delante.
Regina negó con la cabeza y se agarró al brazo de su novia, que volvió a agarrar el bate con fuerza.
Caminaron por toda la planta de abajo sin encontrar nada roto o fuera de lugar. Encendieron todas las luces a su paso hasta llegar a la cocina.
-Es tu culpa, si no hubiésemos ido a ver esa estúpida película ahora no tendríamos espíritus rondándonos. –Emma se llevó las manos a la cara, sin creerse aún que estuviesen de cazafantasmas en mitad de la noche. –Vamos a morir y no he podido despedirme de Henry. –La morena empezó a dramatizar y su novia no sabía si llorar o reír por lo absurdo del momento
-Cálmate cariño, he visto cientos de películas de miedo y aún estoy viva y tú has sobrevivido a tu madre, que es una película de terror con patas… -Regina la miró seriamente y Emma empezó a acercarse a ella. Cuando estaba a punto de abrazarla escucharon de nuevo algo caerse. Ambas volvieron la cabeza hacia la puerta sin decir ni una palabra.
-El sótano. –Dijo Regina con determinación.
-¿Tienes sótano? –Preguntó la rubia mientras caminaban hacia la puerta de este.
-¿Qué creías que había detrás de esta puerta? –Respondió Regina mientras la abría, mostrando unas escaleras que bajaban.
-Pues no sé, un armario como el de Mónica, lleno de desorden y que no quieres que nadie vea porque eres ordenadamente ordenada. –Agarró el bate con fuerza, comenzando a bajarlas escaleras. Regina rodó los ojos, siguiéndola.
-No quiero saber qué tipos de armario tienen tus exnovias. –Emma se giró, observándola con incredulidad.
-¿Treinta años aquí y no has visto FRIENDS? –La morena apartó la vista y su novia la rió suavemente. Acabaron de bajar las escaleras y encendieron la luz.
Al principio no veían nada por la repentina claridad, pero al acostumbrarse vieron una lámpara en el suelo. Emma se acercó a ponerla de pie y cuando se dio la vuelta vio a Regina arrodillada al fondo de la habitación, murmurando cosas.
-¿Regina? –Murmuró, pero esta no le hizo caso. Se acercó despacio a ella, recordando la película y rezando para no tener tanta mala suerte. –Regina no tienes gracia.
La morena se dio la vuelta despacio y Emma vio que tenía una bolita negra entre sus brazos.
-Mira Em, es un pequeño gatito. –La rubia sonrió al ver a su novia tan tiernamente encariñada con el animal.
-Así que tú eres el pequeño que nos ha vuelto locas. –El gato ronroneó y se acomodó más en los brazos de Regina, moviendo el rabo. –Parece que le gustas. –La otra mujer sonrió ampliamente.
Subieron a la cocina y Regina le puso algo de leche y pan al gato. Cuando el animal acabó, subieron con él a la habitación. Emma se metió de nuevo en la cama, esperando a su novia. Esta buscó una manta vieja y la dobló, colocando una cómoda cama junto a la ventana, que dejó medio abierta. Puso al gatito sobre la manta y este se acomodó rápidamente.
Regina fue al baño a lavarse las manos y enseguida volvió a la cama con Emma. Cuando se acomodó bajo las mantas, la rubia se abrazó a ella.
-No sabía que te gustasen los animales. –Susurro, escondiendo la cara en su cuello. Regina empezó a jugar suavemente con los mechones rubios, algo que relajaba a ambas.
-No me gustan, pero es tan pequeño, y estaba tan asustado… -Emma sonrió sabiendo que su novia mentía y le hizo cosquillas en el cuello. -¿Cuanto tenemos para dormir? –Preguntó Regina algo adormilada.
-Mañana es domingo… -Ambas suspiraron plácidamente y minutos después estaba de nuevo dormidas.
A la mañana siguiente cuando Regina abrió los ojos, estaba tumbada boca abajo con Emma usando su espalda de almohada. Se estiró despacio y notó a la rubia moverse, soltando un pequeño gruñido por haber perdido su comodidad.
Empezaron a moverse para acomodarse mejor. Emma se colocó en su lado de la almohada y Regina se tumbó de lado, dándole la espalda y mirando hacia la ventana. La rubia giró y se pegó a ella por la espalda, besando la base de su cuello hasta que escuchó a Regina murmurar cosas. Asomó la cabeza por encima de su hombro y vio al gato junto a la morena, mirándola fijamente. Se dejó caer hacia atrás.
-¿Prefieres al gato antes que a tu novia? –Habló con la voz ronca del sueño. Regina cogió al gato, girándose con él hacia Emma.
-No le prefiero, pero es tan mono… -Emma se dio la vuelta, escondiendo la cara en su almohada. -¿Estás celosa de un gato? –Por respuesta, Regina recibió un 'hum' y tuvo que reprimir una risita.
Emma escuchó a Regina murmurar de nuevo y luego la morena se le abrazó, pegando sus caras y dejando suaves besos en la de su novia.
-Me gusta cuando te pones celosa… -Susurró y siguió con sus besos, aunque la rubia seguía sin moverse. –Tenemos toda la mañana para nosotras… -Emma volvió a murmurar algo y Regina rodó los ojos y se separó un poco de ella, mirándola. –Te haré tortitas para desayunar…
La rubia le sonrió melosa y se acurrucó más en ella, dando besitos en sus labios
-La mejor novia del mundo… pero vamos a quedarnos un ratito más aquí… -Ambas sonrieron, besándose de nuevo.
Sé que es tarde, peeeeeeeeeero no quiero dejar a nadie sin contestar:
El anónimo que quería escena hot… NO SÉ ESCRIBIR MÁS ALLÁ DE LA INSINUACIÓN *Sufre porque los lectores reclama* Lo siento, jo, pero no esperéis mucho de mí xD
Esthefy Bautista: ¡Muchas gracias, me alegro mucho de que te guste! Yo también espero volverle a caer bien al tiempo algún día porque me faltan horas por todas partes xD
Anónimo del cap 4: ¡Muchas gracias por leer y comentar, en serio, me hacéis muy feliz! Yo sigo escribiendo aunque no actualice, pero es que con tanto jaleo en el instituto… pero ya acabo y me tenéis de vuelta, no os preocupéis mucho xD
Noe: Me alegro mucho de que te guste, gracias por leer y comentar A mí es que David me gusta de amigo de Regina así que los pondré en más escenas juntos y MM… … … dejémoslo ahí xD
Muchas gracias a todos, que sois un amor. A partir de aquí spoilers de la final, no leáis xD
¿POR QUÉ ODIAN A MI POBRE REGINA? ¿POR QUÉ? Estoy muuuuuuuuuuy enfadada con la final. Y con Emma. Es que estoy en huelga de ships con OUAT, ya no shipeo nada. Por qué *shora* Con lo feliz que estaba mi Regina y ahora me joden dos ships a la vez. Maldita sea escritores. Lo peor es que ponen escenas super tiernas y luego LE ROMPEN EL CORAZÓN EN MIL PEDAZOS PORQUE OH, REGINA ESTABA SIENDO DEMASIADO FELIZ. Resumen: todos felices menos ella, INJUSTO.
¿Qué os ha parecido a vosotros? Podéis venir a quejaros conmigo a twitter que estoy con el mismo nombre que aquí xD
