CAPITULO TRES: NECESIDAD.

Los días pasaban lento, saber que se es eterno es triste cuando quisieras que la soledad acabara un día. Así, Hikari, aun confundida por sus emociones se había exiliado a si misma en el paraíso. El día que volvió se encargó de borrar aquel aroma que la delataría nuevamente.

-Es un demonio. –Se repetía constantemente para no atreverse siquiera en sentir pena por lo que había pasado- somos enemigos- eran las palabras que no borraba de su mente. Aun asi, el sentimiento tan raro por lo sucedido la mantenía lejos incluso de su hermano.

Pero las dudas de lo que sentía eran grandes, ¿Cómo averiguar que estaba pasando? ¿Por qué dolía? ¿Por qué le importaba?

Cerró sus ojos abrazando sus piernas, el lugar donde estaba era su propio espacio. Nadie entraría, nadie preguntaría, nadie intentaría ayudarla.

-Hikari- escuchó una voz detrás suyo. No era su hermano, giró para mostrar nervios cuando quien le hablaba era uno de los ángeles más poderosos, aquellos que protegen lo anhelado por Padre, un arcángel- ¿Qué haces en un lugar asi?

-Pensar…-contesto ella haciendo que el pasara la barrera y se pusiera a su lado.

-Te he observado, has salido recientemente. ¿Pasó algo en la tierra?

Hikari se limitó a asentir. Debía cuidar sus palabras si es que el no la había descubierto.

-Supe que conociste un humano- sus nervios aumentaron- ¿descubrió lo que eres?

-No, pero…disculpe, ¿puedo preguntar algo?

El arcángel aun mirándola sonrió dando asi el permiso para sus preguntas.

-Si alguien siente que le duele el corazón al pensar en un ser, si siente que nada tiene color ni siquiera lo hecho por Padre si ese ser no está a su lado, si siente que si no ve a ese ser no vale la pena vivir eternamente, si siente que el motivo de su sonrisa es ese ser… ¿Qué es lo que se siente?

-Amor…-dijo sencillamente el mayor.

-¿Qué es el amor? –preguntó ella.

-El amor es lo que Padre nos dio, tú, yo, no lo sentimos porque lo tenemos. Los demonios no lo sienten porque no lo conocen, porque les es prohibido. Pero los humanos Hikari, ellos lo conocen, saben lo que es el amor, saben que es prohibido porque aman egoístamente, celosamente, pero quieren vivirlo porque saben que amando se llega al paraíso.

-¿Por qué para los demonios es prohibido? –recordó a Dark. Quería una razón.

-Porque si un demonio ama se volvería débil. Hikari, tu tampoco debes amar. Si amas a ese humano que conociste y un demonio te descubre estarás en peligro.

Hikari bajo la mirada. No quería que fuera asi, entonces ¿ella amaba? Pero ¿Por qué se sentía asi?

-¿Por qué los humanos no vuelan?- preguntó de repente haciendo desconcentrarse al mayor.

-Porque, tal vez no lo hayas visto, pero ellos solo tienen un ala.

-¿Tienen alas?

-Una, y no es visible para los ojos humanos, pero si pones atención lo veras. Te dije que los humanos si aman ¿cierto? Bueno ellos deben amar a alguien más para poder alcanzar el cielo juntos.

-Y nosotros…

-Nosotros Hikari, tenemos nuestro par con nosotros, no necesitamos de alguien mas, asi como los demonios tampoco necesitarán de alguien más.

Hikari dejo salir un suspiro, el mayor quería explicarle por completo, pero cada palabra le hacía recordar sus últimos momentos con aquel demonio y aun esa sensación tan dolorosa le hacía sentir mal. En medio de sus pensamientos tocó sus labios recordando aquella calidez, la cual no sabía de dónde provenía. Ella había cerrado sus ojos y solo sintió esa calidez en un solo instante.

-¿Te duele algo? –preguntó el mayor al verla tan concentrada en su acción y pensamientos.

-¿Qué es besar? ¿Qué es un beso?

El arcángel la miro con duda. Suspiró al notar que a esa pequeña ángel aun le faltaba mucho por vivir.

-Es una prueba de amor- dijo el- los humanos lo usan como una confesión. Si un ser besa a otro significa que siente amor por ese ser. Si éste último le corresponde seria una afirmación a que también siente lo mismo.

Hikari se concentró nuevamente. En los humanos era algo normal, pero ¿Qué sería si se trataba de ella y un demonio?

-Si un ángel y un demonio se enamoraran ¿Qué pasaría?

-¿Enamorarse? Ha ha ha, imposible. Es un amor inexistente. Además si yo supiera que un demonio, por ejemplo, te ha atraído, todos nosotros iríamos contra el infierno para hacerles pagar por su acción.

Ella quedó en silencio. ¿Era algo asi como una guerra? No quería eso, amaba a sus hermanos y a sus superiores. No quería que su mundo fuera destrozado por un error suyo.

-Pero si ese humano te besó- dijo el haciéndola reaccionar- no olvides quien eres y no olvides que tú tienes un ala de mas, ellos son frágiles, no le lastimes- terminó acariciando su cabeza haciéndola que ella sonriera forzadamente.

Cuando por fin se halló sola, camino un poco por la orilla del cielo, miro cerca la salida y recordó el dije que su hermano le había regalado.

"Un ángel no es bienvenido en la tierra" recordó esas palabras, pero si ella iba disfrazada nadie sabría que es un ángel ¿cierto?

Aprovechando que nadie la veía cruzó nuevamente a ese mundo. Ya casi oscurecía, esto estaba en contra de todo lo que ella había prometido alguna vez. Cubriendo sus alas con una capa oscura toco el suelo terrenal. Ahora hacia mas frio que antes, ¿O sería que a esta hora siempre estaba de vuelta en casa? Caminó por las calles de siempre. Las luces que miraba siempre desde lo alto ahora le parecían más hermosas. Pero las personas no estaban, se escuchaban murmuros dentro de las casas, todos se refugiaban menos ella.

Llegó al lugar donde vió por primera vez a Dark, aquel día que le salvó y aquel día que ella sintió que él era especial.

-Dark…-dijo en un suspiro mirando su reflejo en una ventana. Se asustó al mirar a los hombres de la última vez. Aquellos que provocaron el separamiento de ellos.

-¡Vaya! Pero si eres la hermosura de la última vez –dijo uno tomándola del brazo y jalándola- viviste, aunque tal vez tu novio no, que pena- rodeó su cintura- ¿Por qué no vienes con nosotros? Te enseñaremos algo nuevo- dijo y ella pudo ver la maldad en su expresión. Ellos parecían demonios en vez de humanos.

-Su-suélteme…-dijo con la tranquilidad mayor posible jalándose.

-¿Te resistes? Que linda, pero no creas que…-quedó en silencio al igual que las risas de sus compañeros. Cuando ella miro detrás de el, aquellos humanos yacían en el suelo, ¿Qué les había pasado? Hikari volvió a mirar al hombre y este escupió sangre manchando parte de su rostro y soltándola cayendo muerto.

-Estúpidos humanos, no comprenden que no deben hacer esas cosas en mi territorio.

Aun con la falta de luz, Hikari podía reconocer esa voz en la oscuridad.

-¿Qué pasa? ¿Acaso un ángel no puede quitarse a unos humanos pervertidos? ¡Ah disculpa! Olvidaba que eres algo tonta para defenderte- decía mostrando una sonrisa inigualable. Mostraba parte de su verdadera forma, su sonrisa dejaba ver unos colmillos, sus ojos eran rojos, tanto como la sangre de los muertos en ese lugar.

-¿Qué haces aquí? –dijo ella retrocediendo, a lo que el aprovecho para acercarse.

-Estoy cazando, pero tu desagradable aroma llamó mi atención.

-Si no querías verme, podrías haberlo ignorado.

-Intente ignorarlo, pero tu comprendes, las cosas odiosas siempre dan curiosidad.

-¿Odiosas? Bueno al menos no tengo un olor a manzana putrefacta.

-¿Ah? –La acorralo contra la pared cerrándole el paso con sus alas siendo la única iluminación sus ojos rojos- la angelita resulta ser muy grosera, deberían enseñarte modales.

-¿Y quién lo hará? ¿Tu?

-Hikari- tomo su cintura- estas en mi terreno, en mi hora, la noche es mía y tu pequeña lucecita serás apagada por mí.

-¿Me mataras? –ella no tenía miedo, pero sabia como defenderse. Aun asi la duda persistía al tenerlo tan cerca. Después de todo lo que había escuchado acerca del tema del "amor" y "los besos" había algo que no le dejaba tranquila.

-Tonta, no te mataré –se elevó abrazándola contra sí mismo.

-¡Suéltame!

-Vaya, desde tan arriba, bien. –la soltó a lo que ella abrió sus alas rápido para no recibir un golpe.

-Eres buena voladora.

-No tengo tiempo para juegos- dijo ella indignada y volando al lado contrario.

-Lastima- dijo él en un movimiento rápido cerrándole el paso- porque yo si tengo tiempo de sobra para molestarte. ¿Qué haces aquí? Te dije que no volvieras.

-No vine por ti si a eso te refieres. –Descendió con cuidado sobre un techo alto- vine a observar algo.

Dark se situó a su lado. Ella observaba una ventana donde se hallaba una pareja joven, ambos platicaban y reían juntos. ¿A cuántas personas así no había matado antes?

-¿Qué tanto observas? –dijo soltando un bufido de aburrimiento.

-Puedes irte si quieres, pero ahora puedo verlo- señalo claramente a la pareja- el tiene solo un ala y ella también, el amor existe en ellos y juntos…-se detuvo con un nuevo sentimiento. Dark la miró sorprendiéndose cuando vió unas lagrimas correr por sus mejillas. A diferencia de Hikari, Dark sabia todas las sensaciones y emociones humanas, la alegría, la tristeza, el amor, el odio, la soledad, todo eso lo conocía y lo había visto en varias ocasiones.

-Hikari…-observando como ese par de orbes no dejaban de humedecerse la abrazo por unos segundos. Esta calidez era igual que el día que le dio aquel beso. Las alas de ella cabían perfectamente dentro de las suyas, recorrió con sus dedos el largo cabello de ella para palpar su cabeza en señal de apoyo.

-Dark, ¿Por qué tengo que ser un ángel? ¿Por qué tienes que ser un demonio? ¿Por qué me duele saber que no puedo volar contigo?

Esas palabras hacían a Dark sorprenderse más. Él lo sabía, que Hikari sentía algo mas, pero no olvidaba que era un ángel, y el infierno aun no se recuperaba de la última guerra de hace siglos. Podría ser cruel con ella, pero recordó esos ojos azules con tanto dolor que las falsas palabras quedaron a la orilla de sus labios.

No sabía si era el frio, o tal vez el calor que ambos provocaban en ese pequeño espacio, pero aun dudoso se separó para mirarla nuevamente. Ella tenía cerrados sus ojos y su rostro mostraba tanta pena que él no quería que ella desfigurara su rostro por dolor. Tomó con ambas manos el suave rostro de ella, y lentamente, como si fuera la mejor alma jamás probada, posó sus labios sobre los de ella en un sincero beso.

Hikari, recordando lo dicho por el arcángel sintió sus mejillas arder ante aquel contacto quedándose estática. Cuando él se separo y miro su rostro le regaló una dulce sonrisa. Ella sentía su corazón latir con fuerza y sabía que era por él. Tomó aquellas manos que le sostenían aun y se acerco devolviendo aquel contacto que fue bien recibido por el demonio. Se quedaron unos instantes de esa forma, juntando sus labios. Dark habría querido sentir su boca un poco más, pero el hecho de que ella le diera ese cálido beso le hacía sentir ahora diferente.

Se miraron un poco más, el acaricio su rostro de manera suave y dando un beso más en su frente susurró lento.

-Sera mejor que vuelvas, yo debo comer y no creo que en el cielo les guste que alguien tan joven este a estas horas fuera.

Ella solo sonrió nuevamente.

-Espero venir pronto.

-Iré todas las tardes a esperarte- dijo él cuando ella se separó abriendo sus alas y alzando vuelo.

Mantenía su vista en aquel ángel cuando una mano tapó su boca haciéndole perderse en la oscura y fría noche.