Antes que nada, quiero aclarar que Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi hiperactiva y loca imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es total y completa casualidad. Aclarado este punto quiero señalar que cambiare a mi gusto muchas escenas del manga y anime para adaptarlo a mi fic, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru a aquellos que no les guste esta pareja simplemente escoja otro fic n_n¡.

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de S. S. L. A.)

" Lagrimas, la expresión mas sincera del alma, lagrimas de risa, lagrimas de felicidad, lagrimas de rabia, lagrimas de dolor… cuantas lagrimas llevan mi nombre?... "no lo se, ¿Quién llorara por mi?" Se cuantas de las mías llevan el tuyo, ¡Oh! amigo mío, por que tan avergonzado? Esta bien, entiendo, te deseo suerte, te deseo lo mejor, ¡Oh! amigo mió no puedo evitar llorar, por todo lo que se y no puedo contar… ¡Oh! amigo mió, recuérdame yo jamás te olvidare y en mi mente siempre vivirás no importa cuantas lagrimas mías lleven tu nombre recuerda que son sinceras de mi alma de amistad."

Elizabeth Lara

Cap 5: "De cachorros y Dragones".

Lagrimas, las lagrimas saladas corrían libremente por las mejillas de la joven sacerdotisa del futuro, era duro para ella saber que tenía recuerdos del padre de Inuyasha, cuando este nunca había tenido la oportunidad de conocer al maravilloso ser que había sido su padre, Toga había tocado su vida, y ella había tocado la de el incluyéndolo en su lista de amigos y agregándolo a un espacio de su propio corazón, había tenido que saltar sin decirle adiós, por que sabía que estaba a punto de gritarle una advertencia que habría cambiando toda la historia, todo el futuro y simplemente no podía hacerlo, no debía, era duro tener la vida de alguien apreciado en las manos, y Toga solo por ser el padre de su amigo había sido apreciado por ella, pero luego de estar en su presencia era apreciado por si mismo, por el echo de ser simplemente "el", Kagome suspiro mientras tocaba el fondo del pozo, y se secaba las lagrimas, sabía que Inuyasha se molestaría si llegaba llorando, a pesar de haberla echo llorar mas lagrimas de las que quería contar, el odiaba verla llorar lo sabía; después de un par de respiraciones profundas, Kagome empezó a subir las lianas hasta llegar al borde del pozo, aun estaba un poco agotada por los días que había estado enferma, así que lanzo el bolso primero y luego se impulso ella sentándose en el borde apoyándose un momento en el arco tomando varias respiraciones profundas, antes de percibir dos Youki acercarse a ella, Kagome reconoció uno de ellos y se alegro un poco lanzo una mirada al Árbol sagrado, lo vio mas grande, pero aun terriblemente joven y en comparación con el que concia muy frágil, sonrió levemente cuando en su campo, de visión apareció Toga en su forma demoníaca trotando seguido de cerca por un cachorro pequeño de un blanco brillante y una media luna azul en la frente, Kagome sintió su corazón derretirse ante la visión de el "pequeño" Sesshomaru retozando alegremente con su padre.

El joven Sesshomaru se estrello contra el flanco derecho de su padre una vez mas como intentando desestabilizar al "gran" perro, este se dejo caer siguiéndole el juego al cachorro y permitiéndole trepar sobre el antes de empujarlo un poco y hacerlo resbalar de el, corrió alejándose de el cambiando en el camino a su forma humanoide mirando a la Joven del futuro sentada aun en el borde del pozo.

-¡Regresaste!- saludo Toga a la joven.

-¡Aun no llego a casa!- contesto esta mirando a Sesshomaru corretear para alcanzar a su padre y empujarlo con su pequeño hocico a la altura de la mitad de la espalda que era lo mas alto que podía llegar en 4 patas, Kagome sonrió con indulgencia tratando de mirar al pequeño que luchaba por conseguir la atención de su padre de nuevo.

-¡Eso me temí al verte con el mismo atuendo que hace siglos!- contesto Toga empujando a su hijo sonriendo relajadamente. - ¿Qué opinas?-dijo señalando orgulloso a Sesshomaru ponerse en dos patas y tratar de tumbar a su padre.

- ¿Sesshomaru he?, es lindo pero bajo ningún concepto admitiré que dije eso "J-a-m-a-s"! contesto Kagome echándose a reír abiertamente ante los intentos del joven Lord por recuperar la atención de su padre, Sesshomaru la miro desde el hombro derecho de su padre y retrocedió gruñendo. – ¡Tal vez no debería dejar que me vea, ¿Y si me recuerda?- dijo preocupada, mirando al cachorro gruñirle un poco.

- ¡No, es un cachorro aun no cumple su primer año, su madre me arrancara la piel en tiras cuando se entere que lo saque de palacio!- dijo alegremente Toga con un brillo de regocijo en los ojos que desmentía sus palabras.

-¡Uy cierto Sesshomaru tiene "madre" cuando lo conocí estaba segura de que lo habías encontrado bajo una piedra, pero, bueno si tiene madre es gracias a ti jejeje!- río nerviosamente ante la confusión de Toga- ¡No me prestes atención- dijo Kagome con un gesto despectivo de la mano.

-¡Claro!- concedió Toga desconcertado.

-¿Dices que no me reconocerá entonces?- Pregunto ella señalando a Sesshomaru que jugaba con una de las colas de su padre.

- ¡No sus recuerdos de los primeros años serán muy borrosos así que no te reconocerá en su vida adulta!- aseguro Toga. - ¿Quieres conocerlo entonces?- Pregunto como un padre Orgulloso encantado de mostrar a su primogénito.

- ¡Claro! – Soltó Kagome encantada, mientras que Toga se volvía a mirar a su hijo y se trasformaba saltando por encima de el y empujándolo hacia Kagome, el pequeño dio un rezongo ahogado luchando por alejarse de ella y acercarse mas a su padre, pero este seguía empujándolo implacablemente hacia ella, gruñéndole aterradoramente al cachorro, Toga logró que el joven Sesshomaru gimoteara con un poco de miedo y mirara de la "cosa" frente a el a su padre y de regreso, el nunca antes había visto una "cosa" así, no olía como su mami, pero olía bien decidió, se volvió a mirar a su padre nuevamente y vio que el había tomado su otra forma, así que volvió a mirar recelosamente a aquella "cosa" extraña, no quería que su padre usara sus colmillos en el, así que obedecería.

- ¡Acerca tu mano a su hocico Kagome, deja que reconozca tu olor! – Instruyo Toga mirando detenidamente a su hijo.

- ¡Ok, hola Sesshomaru! – Saludo Kagome acercándose lentamente ofreciendo la palma de su mano al cachorro colocándola justo frente a su nariz, dejando que fuera la decisión de él si tomar su olor o no. - ¡Eres una cosa preciosa, y no voy a decírtelo en el futuro ni loca!- Agrego hablándole suavemente con ganas de que tomara su olor y ver si le dejaría tocarlo, se veía tan suave y esponjadito. Finalmente el cachorro acerco su nariz a su mano y aspiro profundamente.

- ¡Ya tomo tu olor! – Le informo Toga satisfecho.

- ¡Oh cariño eres como un peluche gigante!- decidió Kagome deslizando sus manos con suavidad por sus orejas y la cara del cachorro, el era mas suave que las orejas de Inuyasha y eso era mucho decir, por otra parte el cachorro decidió que le gustaba el olor de aquella "cosa" y le gustaba que lo tocara con tanta suavidad, el lamió la mejilla de Kagome y esta río de buena gana alentando al cachorro a jugar con ella, empujándola tumbándola bajo el.

- ¡No Sesshomaru, con cuidado, ella es "frágil"!- regaño su padre entre risas sacando a Kagome debajo de su hijo.

- ¡El es fuerte!- río Kagome guiñándole un ojo al cachorro, era chocante pensar que aquel cachorro juguetón era de echo el Taiyoukai que había tratado de matarla varias veces y el ser mas frío que había conocido hasta entonces, se preguntaba que había sucedido para que se volviera así. – ¡Ya lo tengo!- río Kagome casi corriendo hacia su bolso, desatando el nudo y casi metiéndose dentro de el por completo mientras buscaba algo bajo las miradas de Sesshomaru y Toga.

- ¿Qué es eso? – pregunto al ver a Kagome aparecer con una bolsa en una mano y una esfera amarilla en la otra.

- ¡Un juguete para Shippo, pero a el puedo darle otra cosa!- decidió Kagome sonriendo- ¡Y esto eran unas galletas para Inuyasha pero el se conformara con el "Ramen"! dijo agitando la bolsa de galletas para perros frente a el.

- ¿Es una cosa de tu tiempo?- pregunto Toga mas emocionado que preocupado, recibiendo la esfera amarilla que parecía maciza y hacia un ligero repique cuando se movía. - ¿Qué es este objeto exactamente?

-¡Es una pelota de goma, lánzasela a Sesshomaru! –animo Kagome sonriéndole, este llamo la atención de su hijo y lanzo la esfera amarilla que reboto liberando en ligero sonido, Sesshomaru por su parte salio disparado tras la pelota y la trajo a su padre nuevamente, Kagome se la quito y la lanzo nuevamente con mas fuerza de la que Toga creería capaz a una chica.

- ¡Es fascinante, rebota y es resistente!- dijo Toga riendo mientras veía a su hijo dar caza a la pelota.

-¡La dejare para el, pero no dejes que se pierda, y cuando llegue el momento desperécela, que no caiga en otras manos!- dijo Kagome abriendo la bolsa. – ¿Puede comer esto?- pregunto ofreciéndole la Bolsa, inmediatamente Toga se volvió a mirar el contenido de la bolsa sin dejar de olfatear, como el perro que era y casi inmediatamente apareció Sesshomaru, salivando profusamente sobre la pelota.

- ¿Dónde conseguiste esto?- pregunto Toga tomando una galleta en forma de hueso y dándole una ligera mordida, percibiendo el sabor y la textura, la miro maravillado- ¡La textura y el sabor justo, no es comida humana pero es perfecta!, si puedes darle!- dijo el mirándola lanzarle una galleta a Sesshomaru, este la devoro antes de tocar el suelo, y volvió a por mas, empujando juguetonamente a Kagome buscando otro premio.

- ¡Toma cariño, buen provecho!- dijo sacando entregándole la bolsa de galletas logrando que Sesshomaru los ignorara olímpicamente mientras se daba banquete. – ¡Vaya me siento desplazada, por unas galletas que pena!-se quejo jocosamente Kagome, mientras Toga rompía en carcajadas.

- ¡Así es la vida con los cachorros! Y cuéntame… ¿Que vas a hacer si no regresas a tiempo? –pregunto Toga aprovechando que su hijo estaba ocupado.

- ¡Oh no me preocupa eso, se que llegaré a tiempo, mi destino esta mezclado profundamente a la perla lo siento en mi corazón, yo estaré allí, llueva, truene o relampaguee yo estaré allí, es "mi destino" creo!- contesto Kagome mirando hacia el joven árbol Sagrado, pensando en aquella etapa que Toga no podría vivir con Inuyasha, sintió el animo caerle a los pies ante lo injusto del destino- ¡Doy gracias a Kami por permitirme verte de nuevo Toga, y sobretodo por mostrarme una parte de Sesshomaru que nuca habría creído posible!- murmuro Kagome con lagrimas en los ojos

- ¿Tan malo es entonces?- pregunto Toga mirando a su cachorro devorar alegremente las galletas.

- ¡Es muy diferente a lo que estoy viendo ahora, solo… nadie mas que Rin… o tal vez Jaken podrían saber si el esta feliz, molesto o con ganas de arráncale la cabeza a alguien, me gustaría saber que habrá pasado con este cachorro juguetón!...- suspiro Kagome. - ¿Es muy duro ser un Taiyoukai Toga?, ¿Tienen que demostrar ser siempre fuertes y mejores que el resto?-pregunto con una profunda tristeza, sabia que después de haber conocido a aquel juguetón cachorro, no pondría seguir viendo a Sesshomaru como un demonio sin corazón, el había tenido uno ella lo podía ver, entonces ¿Cuando lo había perdido? ¿Qué había pasado con el?

- ¡El estará bien, todos pasamos una etapa difícil antes de madurar completamente y aprender a tolerar y a aceptar los cambios es todo!- dijo Toga tratando de animarla. Sesshomaru se acerco trotando hacia ella buscando sus manos y lamiéndolas como saboreando las migas de galletas que pudieran quedar en ellas.

- ¡Eres un pillo! –río Kagome rascándole detrás de las orejas como le gustaba a Shippo, el cachorro ronroneo feliz- ¡Ah a que no eres tan prepotente ahora "Sr-perfección"!- se burlo Kagome sin piedad rascándolo hasta que este se aparto de ella y empezó a brincar con energía.

- ¡El no para! – Celebro toga viendo a su hijo brincar de un lado a otro tratando de obtener la atención de Kagome.

- ¡Como todos los niños! Atrápala chico!- dijo Kagome lanzándole la pelota una vez mas. - ¡Y volviéndose a mirar a Toga, con tristeza!

- ¡Tienes que irte!- comprendió Toga entonces la tristeza de la joven. - ¡Ya nos veremos!

-¡Si, supongo!- comento Kagome mientras Sesshomaru regresaba a ella con la pelota, Kagome se acerco y abrazo al cachorro como sabia que jamás abrazaría al Sesshomaru adulto, ella no era amiga del adulto pero si amiga y compañera de juegos del "cachorro" el cachorro lloriqueo sobre su hombro izquierdo intuyendo que su amiga lo dejaría, entonces un tanto dolido mordisqueo un poco su hombro, sabia que si rompía su piel su padre usaría sus colmillos con el, así que solo pellizcaba a su amiga un poco para que ella no le olvidara y regresara jugar con el.

- ¡Cuidado con sus colmillos el es venenoso!- advirtió Toga notando lo que su hijo hacia.

- ¡El no me mordió Toga descuida, a demás, el ya me a atacado antes con su veneno y no me hizo nada!-dijo Kagome dándole un beso sobre la húmeda nariz al cachorro, mientras Toga la miraba perplejo.

- ¡Oh yo podría morderte entonces tal vez podría dejarte aquí para mi!- dijo el osadamente logrando que Kagome lo mirara horrorizada y sonrojada.

- ¡Eres demasiado "zorro" para ser un "perro"!-dijo Kagome riendo, mientras se colocaba el bolso y el carcaj y tomaba su arco- ¡Cuídate Toga y tu también Cariño!- se despidió Kagome dedicándoles una mirada a cada uno

- ¡Cada vez que dices eso, te pones triste, no lo hagas!- dijo Toga saludando con la mano antes de volver a su forma demoníaca y sentarse junto a Sesshomaru gimoteaba con tristeza su partida.

Kagome sonrió con tristeza antes de subir al pozo y saltar nuevamente rogándoles a los dioses que la enviaran su casa o con Inuyasha. La luz azulada la envolvió y una vez mas en aquel día tocó el fondo del pozo rogó a los cielos una vez mas y empezó a escalar hasta salir del pozo, era de tarde la noche caía con rapidez, aun así miro hacia el árbol Sagrado y estaba mas robusto pero aun le faltaba para llegar a lo que conocía de el, sonrió pesadamente y salió del pozo sin detenerse a quitarse el bolso, camino con firmeza hacia el bosque de Inuyasha, ella sabia que no conseguiría a nadie allí, en la aldea de Kaede no había nadie que la conociera, y era mejor no tener demasiado contacto con nadie, había decidido, adentrándose al bosque hacia el claro donde habían unas aguas termales, levantaría una Kekkai y pasaría la noche. Después de levantar la Kekkai, se había lavado y había prendido una fogata y echo una taza de Ramen para ella, estaba empezando a preocuparse, y si como Toga había dicho ¿No llegaba a tiempo, entonces que haría?, no podía ser posible que ella se quedara dando tumbos en el tiempo ¿verdad?, Kagome miro hacia el cielo lleno de estrellas y sintió el medallón entibiarse contra su pecho, definitivamente había algo especial con aquel medallón, pero no iba a ponerse a analizarlo ahora, terminó su tazón de Ramen tomo un té, recogió todo y se dispuso a descansar en su saco de dormir, solo esperaba que no lloviera, al día siguiente decidiría que iba a hacer, tal vez saltaría en el pozo hasta que la enviara hacia la dirección correcta.

- ¡Si, eso haré, hasta mañana mama, Toga, chicos!- murmuro dejándose vencer por el agotamiento.

A la mañana siguiente el trinar de los pájaros fue lo primero que percibió, luego un haz de luz dio directamente sobre su cara haciéndola arrugar aun más los ojos, luego se estiro y luego se sentó restregándose los ojos, miró a su alrededor, y vio que su kekai había resistido incluso mientras dormía, realmente se había echo buena en eso, se felicito mentalmente y azuzo las brazas y alimento el fuego para el desayuno, nuevamente se dejó caer en la rutina de aseo y de cocina, comió después de vestirse y recogió todas su cosas, se aseguró el bolso y el carcaj sobre los hombros tomó su arco y dejó caer la Kekkai; volvía sobre sus pasos para intentar saltar en el pozo, cuando la sombra de algo enorme desde el cielo paso sobre ella, Kagome sondeo el Youki y una corrientaso fría le bajo por la espalda, ella no conocía aquel Youki, pero era grande, Kagome echo a correr hacia la aldea donde aquel Youkai se dirigía, buscando en le cielo tratando de de divisar al Youkai, primero vio las alas escamosas de un colore verdoso , el Youki era grande y su propia energía reaccionaba en respuesta ante la malicia que percibía de la criatura, aquel Youkai tenía una aura oscura, como los engendros de Naraku, pero no podia ser ella estaba en el pasado mucho antes de Naraku, era imposible que el estuviera allí, entonces ¿Quién era ese Youkai? Antes de que ella pudiera decidir que hacer, la bestia dio una vuelta de 360º en el aire y voló directamente hacia ella, como si de alguna manera lo hubiese llamado a ella, Kagome tembló dentro de sus botas de montaña, aquello era sin duda un Dragón, y a diferencia de los dragones de fantasía, la única vez que ella había tratado con un dragón parecido a este había sido malvado hasta la ultima escama, por un momento se congelo por dentro y luego exploto en acción echado a correr alejándose de las afiladas garras que se habían extendido para agarrarla, Kagome estaba en problemas y lo sabía, había huido de una garra para caer infaliblemente en la otra, las garras del Dragón se cerraron con firmeza alrededor de ella rasguñando sus costillas ligeramente con las afiladas garras, Kagome se sintió presa del pánico, pero nada podía hacer, ella sabía muy bien que no podía simplemente destruir a aquella criatura por que no sabía en que podía afectar al futuro su muerte.

*** ¡No es que solamente a mi me pasan todas estas cosas, señor en serio ¿Qué e echo de malo?, no pateo animales, como todos mis vegetales, respeto a mi madre y a mis mayores sin embargo me pasan TODAS estas cosas!*** pensaba Kagome desesperada rogándole a los cielos que aquella bestia escamosa no se la comiera, o tendría que purificarla para salvar la vida. Después de lo que parecieron horas de vuelo, el Dragón empezó a descender y ella no sabía si sentirse aliviada o preocupada, a un metro del suelo, el Dragón la soltó dejándola caer pesadamente, Kagome noto entonces que su arco había sido destrozado por las garras de la bestia y era completamente inútil ahora.

-¡Es indecente incluso para una "mascota"! –ladro la voz de un hombre, Kagome levanto la mirada y vio a un hombre familiar de cabellos verdes oscuros casi negros con los ojos negros y el aura tan negra como sus ojos, mirándola con malicia y obscenidad.

-¡Vamos Ryukusei, no durara mucho su indecencia!- dijo la voz de otro hombre tras ella, Kagome miro al hombre dorado, como el Dragón que la había tomado de la aldea de Kaede y comprendió que aquella era su forma humanoide. - ¡Si el "perro" no la quiere de juguete entonces puedes dársela a tu hija, ella realmente disfruta comiéndolos!- agrego maliciosamente el hombre lo suficientemente alto como para que ella escuchara, Kagome sintió el terror hacer presa de ella, este "Ryukusei" era el Dragón que había combatido a Toga, por sus heridas había muerto finalmente cuando Inuyasha nació, el destino no podía ser tan cruel como para enviarla a presenciar la hora de su muerte ¿verdad? Sintió sus ojos llenarse de lagrimas y los Dragones se rieron siniestramente de ella.

-¡Supongo que si, yo los he probado y no están tan mal!- contesto el aludido mirando a Kagome como si fuera una pieza de carne. – ¡Oye tu… Supongo que los humanos son realmente tan estupidos que ni hablan… ¿O es que no les da tiempo de hablar?- se Burlo Ryukusei agarrándole el rostro con brutal fuerza maltratándola, Kagome solo hizo un gesto de dolor, sentía unas ganas enormes de coser a insultos a aquellos malvados seres, pero el medallón bajo su camisa y su grueso suéter se hacia mas pesado y caliente, como advirtiéndole que guardara silencio.

- ¡No la desfigures, o tal vez el futuro suegro de tu hija no acepte el regalo, se supone que quieres agradarle!- dijo el hombre rubio astutamente, logrando que el otro soltara a Kagome.

- ¡Tal vez no habla, Akiko ya trajo a una de estas antes, ella de divirtió mucho torturando a la bestia y yo la vi, ella abría la boca pero ningún sonido salía, al final Akiko se aburrió y la dejo morir por su cuenta se tardo lo suyo, pero fue gratificante ver tanta angustia y suplica en los ojos de la chica- Celebro cruelmente Ryukusei- ¡Y no pretendo agradar a ese hijo de puta, pretendo acabar con el y con su prole, con un poco de suerte estará demasiado ocupado con la llegada de su bastardo como para prestar mucha atención a Sesshomaru, el cachorro es bueno claro, pero nada comparado conmigo!- Declaro; Kagome bajo la mirada rápidamente horrorizada por lo que acababa de escuchar, ellos estaban conspirando contra Toga y Sesshomaru, no podía dejar ver que entendía lo que sucedía o simplemente tendría que purificar a todo el mundo para tratar de salir con vida de allí.

- ¡Bueno eso si tu hija le hace buena cama al cachorro para mantenerlo distraído hasta que sea demasiado tarde!- agrego el hombre empujando a Kagome a un lado con un poco de fuerza haciéndola caer contra una pared hasta el piso, donde decidió, recuperaría la respiración y luego trataría de huir de allí como el infierno, tratando de no llamar la atención toco una de sus flechas cargándola con energía suficiente para poner una kekai sobre su bolso concentrándose en ocultar por todos los medios sus pertenencias, nada podría quedar atrás, y ella mejor que nadie lo sabía, no se quería ni imaginar lo que harían los científicos si encontraran plástico en las excavaciones.

- ¡Ella le servirá bien, ella también quiere su parte del botín!- comento Ryukusei, haciendo que el otro riera de buena gana.

-¡Padre, me dijeron que Takeshi trajo una mascota, la quiero!- declaro imperiosa una mujer alta de cabellos verdes claros con ojos negros y malvados clavándose en Kagome con avaricia, Kagome pensó que no podía estar mas aterrada pero veía que se equivocaba, aquella mujer era malvada hasta la medula.

- ¡No querida esta es para el viejo Perro un regalo para tu suegro, que esta tan fascinado con los humanos que hasta fornica con ellos, hay que entregársela entera!- dijo su padre logrando que la mujer explotara con ira

- ¡La quiero, aunque sea una cortada, me encanta ver sus ojos brillar con dolor y cuando suplican, me encanta que supliquen!- rugió la mujer adoptando la apariencia de un pequeño reptil escamoso.

- ¡Esta no habla es aburrida!- dijo su padre tratando de mediar con su hija.

- ¡Oh no importa, ella servirá!- declaro lanzándose sobre ella, siendo agarrada a tiempo por ambos dragones, que trataban con claro esfuerzo de dominarla, cuando la piel exploto y se transformo en un gigantesco Dragón obligando a los otros dos transformarse también para someterla, Kagome vio su vida pasar de golpe frente a ella, vio a los dragones gruñir y escupirse fuego y rayos entre ellos, mientras lenta pero seguramente dominaban a la hembra enloquecida de sangre y salían arrastrando a la dragona con ellos, Kagome escucho vagamente el seco sonido de una puerta cerrarse y asegurarse y las ordenes que le ladraron a alguien para que la vigilaran, supuso minutos después de que se hubo calmado y analizado con atención lo que estaba ocurriendo.

- ¡Oh kami dame fuerzas!- murmuro lo mas bajo que pudo por miedo a ser escuchada por alguien, miro por la ventana, estaba demasiado alto para escapar por allí, luego se acerco a la puerta y miro con desmayo que era maciza, posiblemente pesada y lo que era peor, se aseguraba por fuera, Kagome empezó a moverse con frenetismo, atenta a los sonido al otro lado de la puerta, se puso a darle vueltas a todo el asunto de su viaje al pasado del padre de Inuyasha, ***¡Lo había conseguido a "el" primero, luego a el y a Sesshomaru después y ahora estaba en una situación donde estaban los dos pero principalmente "el", todo parecía girar en torno a Toga, que demonios sucedía con ella?, por que le pasaba todo eso? No tendría vida suficiente para hacer una tesis y tratar de entenderlo, simplemente esas cosas le ocurrían a ella, y punto!***, decidió mentalmente luchando por no retraerse en su mundo, aquí estaba ahora en una situación peliaguda, y tenía que salir de allí con vida a como diera lugar, se sentó en una esquina y empezó a curarse los rasguños de las costillas que empezaban finalmente a latirle dolorosamente, después de un rato Kagome decidido que ellos simplemente no le daban demasiado crédito y se habían olvidado de ella, ni de comer le darían era como ellos había dicho una "mascota". ***¡Bestias asquerosas, no soy una animal ustedes si que lo son en todo los sentidos!*** chillo en su mente frustrada después de lo que pudieron haber sido horas Kagome escucho finalmente la raspadura de la aldaba correrse y vio la puerta abrirse finalmente ella tenía que huir ahora o nunca y lo sabia.

- ¡Ven aquí mi querida mascota, mi padre a consentido en darte a mi!- celebró Dragona con satisfacción, Kagome la miró a los ojos y solo vio maldad allí, ninguna mente, ningún corazón, ninguna razón, mentalmente elevo una oración a los dioses y tomo una flecha de su carcaj cargándola de energía espiritual.

- ¡Bien entonces aquí estamos entonces, "tu" no vas a dejarme ir fácilmente y yo no te voy a entregar mi vida con docilidad!- Dijo Kagome fuerte y alto sorprendiendo a la mujer y al dorado Dragón que había entrado alarmado tras ella.

- ¡Hablas! –rugió con satisfacción la dragona.

- ¡Es obvio que habla!- ladro el Dragon Dorado mirando a Kagome con ira. – ¡Ahora si puedes matarla, tendré que buscar otra para el viejo perro!- ladro el Dragón, haciendo a la dragona reír con satisfacción.

- ¡Si, ven aquí mascota!- ordeno la dragona imperiosamente.

- ¡Si tanto me quieres, será mejor que vengas "TU" por mi… bestia!- soltó Kagome muy molesta ante el trato de la Dragona, que rugió cegada de ira transformándose condenadamente rápido y lanzándose de lleno hacia ella, Kagome sintió su poder espiritual elevarse furiosamente como nunca antes, tomó la flecha entre sus dedos sosteniendo en la mano izquierda un cuarzo y usándolo de conductor formando un arco con su energía espiritual dejando ir la flecha hacia los ojos de la dragona, la luz purificadora estalló con fuerza absoluta explotando como bomba de luz, barriendo toda la habitación, purificando a ambos dragones instantáneamente sin darles tiempo a contraatacar. Sin detenerse a analizar lo que había echo, echó a correr por la puerta buscando la salida de aquel infierno, en los lúgubres y hediondos corredores no podía encontrarse más que restos humanos Kagome contuvo el llanto mientras veía las almas atascadas en aquel infierno liberarse a su paso, estas empezaron a envolverla por un momento y luego se iban colocando delante de ella como guiándola a salir de aquel horrible lugar, las brillantes almas torturadas hasta la muerte iban liberándose a su paso y Kagome lloró por dentro por ellas, tantas vidas perdidas, tanta muerte, finalmente llegó al final de un pasillo. Y las esferas de luz se elevaron hacia el cielo y desaparecieron, en el fondo sabía que habían encontrado la paz, pero la habían dejado sola en aquel horrible lugar.

- ¡Esos son para sacrificar, estos híbridos salieron mal no sirven para nada!- dijo la roñosa voz de un hombre a través de la rendija de la gruesa puerta

- ¿Entonces por que los dejaron crecer tanto?- Pregunto otra voz de hombre con asco.

- ¡Lady Akiko, le gusta mirar a esas aberraciones así que no las habían sacrificado, pero ahora que se va con su pareja podemos matar a estos!- dijo al voz roñosa alejándose, Kagome se acerco a la rendija y vio como los dos Youkai se alejaban del lugar, Kagome empujo con todas sus fuerzas la puerta hasta que esta cedió lo suficiente para dejarla pasar resoplo por el esfuerzo y atravesó el espacio hacia lo que parecía una caballeriza, empezó a avanzar a hurtadillas, tratando de no hacer tanto ruido sobre el suelo de piedra cubierto de paja y suciedad, entonces miró de derecha a izquierda buscando la fuente del Youki que podía senti, temerosa de que alguien la sorprendiera, diera la alarma y se percataran de lo que ella había echo, Kagome sentía el corazón golpearle con fuerza conforme avanzaba lento pero seguro, hasta que escuchó un gruñido desde su derecha, Kagome tomó una de su flechas por si tenía que defenderse de lo que fuera que hiciera ese espeluznante sonido mitad gruñido, mitad lamento, al llegar a la altura de donde había visto hablar a los hombres Kagome se quedo estática mirando a la bestia conocida por ella y entendiendo las repercusiones de sus acciones, convenciéndose finalmente que ella ya había echo eso antes, la bestia de dos cabezas la miraba alerta y un poco dispuesta a atacarla en medio de su agonía, tenía varios cortes sobre el lomo una quemadura en los cuellos de ambas cabeza y los ojos rojos e inflamados tal vez por veneno.

-¡Hola Ah-Un siento mucho que les hayan hecho esto, ustedes son unos youkais buenos, aun no me conocen pero en el futuro me conocerán, díganme ¿Me dejarían sanarles las heridas? Con un poco de suerte los tres podremos salir huyendo de aquí si?- Dijo Kagome suavemente tratando de envolver a los dragones de dos cabezas con su poder espiritual en un manto de confianza y comodidad, ambos dragones se miraron un momento como decidiendo entre ellos que hacer, Ah la miro atentamente como dándole su permiso, Un accedió también, lo mas rápido que pudo Kagome toco las heridas de los dragones y empezó a sanarlas todas, después de tomarse un precioso tiempo en sanarlos Kagome no estaba segura de si podría escapar de allí con vida. – ¡Ahora mis amigos si pueden volar, será mejor que salgamos de aquí ahora! –dijo Kagome cuando estos se pusieron en pie sobrepasándola en tamaño, como esperando aquella petición, los dragones se inclinaron un poco para que ella pudiera montar y ella no espero otra petición, inmediatamente los dragones echaron a correr saliendo de la caballeriza y tomando el aire en la carrera elevándose con rapidez hasta que aquel horrible lugar se convirtió en un borrón a lo lejos- ¡Oh gracias a Kami que escapamos de allí! Ahora necesito una favor, necesito que me lleven a buscar a Inutaisho el Lord de las tierras del oeste, no a Sesshomaru si no a su padre, tenemos que advertirle!- dijo ella decididamente, Volaron toda la noche y parte de la madrugada, cuando Ah-Un Tomo tierra Kagome estaba mas dormida que despierta, recordó vagamente decirles que no se alejaran de ella, antes de poner una kekkai soltar el bolso y dormir tal cual en el piso, cuando despertó ya eran pasado el medio día, Ah y Un la empujaban con el hocico posiblemente tratando de decidir si estaba viva o muerta, Kagome se había levantado gritando y luego se había echado a reír de si misma, allí estaba libre con los dragones de dos cabezas que viajaría en algunos años con Sesshomaru.