Antes que nada, quiero aclarar que Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi hiperactiva y loca imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es total y completa casualidad. Aclarado este punto quiero señalar que cambiare a mi gusto muchas escenas del manga y anime para adaptarlo a mi fic, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru a aquellos que no les guste esta pareja simplemente escoja otro fic n_n¡.
Atentamente:
La Autora
Makimashi Misao Futura de S. S. L. A.)
"Lluvia tu que caes sobre mi, cae también sobre el y bésalo de mi parte, tu que eres imposible de eludir abrázalo en mi nombre mas no le digas lluvia cómplice, que son míos los besos que dejas en sus labios y en su cuerpo, que son mías la caricias que le dedicas que son míos los abrazos que le das, se mi cómplice querida amiga y no le digas nada de de mi lluvia, amiga mía que con tus gotas delineas el amado rostro de aquel que sostiene mi corazón, obsérvalo y cuídalo lluvia querida y en lo profundo de la noche cuando sus ojos se cierren róbale un beso por mi y susurra mi nombre en su oído, pues en el mundo de los sueños el podra aceptar mi amor y darme el suyo a cambio como en la vida real, jamás haría, ve con el lluvia y dile que le amo, ve con el, ve con el!" alma"
Elizabeth Lara
Cap 8: Invierno y reflexiones
Después de haber vivido aquel extraño y perturbador episodio con Sesshomaru, Kagome estaba alterada y con los nervios a flor de piel al borde del colapso nervioso y muy confundida, no podía ni recordar a Sesshomaru sin empezar a sonrojarse furiosamente avergonzada de sus reacciones, no había sido buena idea encapricharse con Inuyasha eso era un echo irrefutable, con mas certeza sabía que no sería buena idea hacerse alguna idea extraña con el Lord Taiyoukai, el odiaba a los humanos y a ella en especial por su parte en la historia de Tessaiga, sabia que el lo había echo por consideración a Rin y nada mas, que hubiera sido algo tan condenadamente intimo y perturbador no había sido culpa de nadie, había salvado su vida y punto, el no era del tipo de "estar" con una humana de echo le había dicho claramente ese mismo día que el no gustaba de los humanos confirmando lo que ya sabía desde siempre, aun así no podía dejar de abochornarse de sentirse incomoda y extraña, caminó hacia la aldea de Kaede sumida en el torbellino de sus pensamientos preguntándose por que había estado el, tan interesado en saber de donde venía ella?... y lo que mas, por que simplemente no la había dejado morir?... no habría sido un problema para el sacarla de la cueva, apartándola de la mirada de Rin y dejarla en algún otro lugar a que la muerte la reclamara, estaba segura que eso le habría agradado sobremanera.
- ¿Kagome muchacha vas a pasar? –saludo la anciana Kaede sacándola de su trance, sin notar que había estado allí parada un buen rato dandole vueltas una y otra vez a lo que acababa de vivir.
- ¡No anciana Kaede, solo vine a decirle que regreso a casa, por favor dígale a los otros si?- explicó Kagome perturbada, aun no podía enfrentar a sus amigos y menos a Inuyasha que olería a su hermano sobre ella y armaría un escándalo diría alguna estupidez insultante, ella se molestaría y haría el esfuerzo real de sentarlo hasta la era moderna y no estaba para discutir, necesitaba descansar, pensar y calmarse, pues aunque luchaba para mantener la sonrisa en los labios para no preocupar a Kaede, la verdad es que estaba al borde del ataque de histeria.
- ¿Estas bien muchacha? – Preguntó la anciana notando el aura de Kagome en un caos de emociones alteradas y algo más que no lograba discernir pero debía ser algo importante para ponerla en ese estado, aun así allí estaba dedicándole una sonrisa tranquilizadora, siempre tratando de proteger a los que amaba aun a costa de su tranquilidad mental.
- ¡Solo quiero descansar!- Se limito a decir Kagome sabiendo que no era una mentira y no preocuparía a la anciana Kaede.
- ¡Entonces ve muchacha descansa y practica tus ejercicios de sacerdotisa!- dijo la anciana despidiéndola finalmente pues sabia que la joven no soltaría prenda sobre lo que la alteraba.
Kagome forzó una sonrisa, despidiéndose con una ademán de la anciana Kaede, se volvió hacia el pozo ignorante de que algunos aldeanos se detenían dedicándole una reverencia a su paso, perdida en sus pensamientos, Kagome no podía dejar de repetir lo que había pasado en su mente, haciéndose las mil y un preguntas y buscando las mil y un respuestas, que al final solo eran suposiciones, por que el único que podía explicarle el por que de sus acciones era Sesshomaru y la mataría primero, antes que rebajarse a explicarle algo a una vil humana como ella, camino ausentemente hasta el pozo saltando automáticamente en el una vez llego a su destino, la energía la envolvió familiarmente y al tocar e fondo confirmó la presencia de la escalera que la ayudaría a salir, después del ultimo "viaje inesperado", se encontraba buscando algo que confirmara "donde"... y sobre todo "cuando" estaba, Kagome salió del pozo y automáticamente colocó el pergamino que le había quitado a su abuelo sobre el borde sellándolo, salió de la caseta y notó distraídamente que la noche caía con rapidez en su época y podía sentir el ambiente pesado que anunciaban lluvias, caminó sin apuro hacia la entrada de su casa, abrió la puerta dejó sus botas, carcaj, flechas y su bolso en la entrada finalmente, los acontecimientos de las ultimas horas caían sobre ella con todo su peso, se quedó allí parada mirando la nada y repasando en su mente de nuevo una y otra vez lo que había sucedido aun incapaz de creer lo que había pasado.
- ¿Kagome hermanita estas bien?- preguntó por tercera vez Sota muy preocupado mirando a su hermana a su madre y al papa del chico-perro que miraba a su hermana con clara sorpresa; Kagome pestañeo sobresaltada y lo miro por primera vez sorprendida de su presencia asustándolo aun mas- ¿Ya venciste a los malos? – Pregunto animándola.
-¡Lo siento, Sota aun no!- contesto ausentemente dedicándole una vaga sonrisa, pero sin moverse un ápice.
- ¿Kagome cielo que te pasa?- pregunto su madre preocupada, sabía que su hija había nacido para grandes cosas y ella no había decepcionado a nadie huyendo de sus responsabilidades, mas bien las había enfrentado con valentía, pero solo cuando Kagome estaba profundamente perturbada por algo se comportaba así.
- ¡A mi siempre me pasa algo raro mama!... ¿Solo necesito descansar si?- contestó mirando a su madre y luego por primera vez a Toga, sonrojándose furiosamente ante su mirada conocedora, obviamente el sabría que había estado con su hijo mayor pero era necesario mirarla de aquella "sospechosa" manera?.- ¡Te ves bien Toga!- Saludo Kagome ignorando su mirada divertida señalando los pantalones de algodón negros holgados y la camiseta de "Naruto" que solo podía ser obra de Sota. - ¡Voy a tomar un baño y bajo¡… Ok? Dijo poniéndose en movimiento y echando correr escaleras arriba.
- ¡Mama… Kagome-nee esta enferma!- Dijo el joven mirando a su madre preocupado.
- ¿Por qué crees eso cielo?- Pregunto su madre perpleja.
- ¡Por que es la primera vez que no llega preguntando obsesivamente por sus "deberes" escolares, sin nombrar su intento de estatua en la entrada!- Contestó Sota arrancándole una sonora carcajada a Toga y una sonrisa de comprensión a su madre ante acertado su análisis.
- ¡Ella estará bien! – dijo Sakura con calma caminando de nuevo hacia la cocina seguida de cerca por Toga y Sota.
Ella NO estaba bien, no estaba para nada bien, Kagome Higurachi mordió su labio inferior preocupada parada frente al espejo de cuerpo entero que tenía en su habitación, estaba envuelta en una toalla con el cabello suelto lista para darse un relajante baño caliente que la ayudara a librarse de el stress, cuando se le había ocurrido ver si había quedado una cicatriz muy marcada allí donde Sesshomaru la había mordido dolorosamente, para encontrar una marca bajo su piel como un tatuaje, una media luna azul oscuro como la que Sesshomaru tenía en su frente, sobre la piel completamente lisa y curada como si nada mas allá de la marca hubiese pasado, Kagome sentía sus alarmas internas chillar enloquecidas ante la visión, "¿Que diablos era aquello?" Y lo que era mas importante… ¿Cómo se lo quitaba? Y ¿como iba a explicárselo a su madre? Ella realmente le arrancaría la marca en tiras. Sería una marca de curación?... cuando desaparecería?.. Por que "TENÍA" que desaparecer!
- ¡Todas las cosas extrañas me pasan a mi!-Gimió Kagome casi al borde de las lagrimas de frustración pasando los dedos sobre la marca, que se calentó como si Sesshomaru hubiera colocado su boca allí nuevamente, la sola idea de mirarlo pasar la lengua sobre esa marca le debilitaba las piernas como ya había pasado, pero el lo había echo y había evitado que cayera como una piedra sobre sus pies sosteniéndola contra el.- ¡Kami que vergüenza!... ¿Qué diablos estará pensando ahora de mi?... es que tengo un cartel a la espalda que dice: "si eres un demonio o hay algún salto temporal con joya maldita y algún Taiyoukai sexy búscame?" Aghhhh! Tacha lo de "sexy" por Kami que estoy pensando?.. No obviamente "NO" estoy pensando!- se dijo así misma metiéndose en el baño tratando inútilmente de evadirse de sus pensamientos sin conseguirlo, después de un buen rato salió, y se vistió asegurándose se usar ropa que cubriera muy bien la marca, no creía poder soportar a su madre y a su abuelo regañándola.
- ¿Kagome muchacha como te fue? –Saludo su abuelo a penas la vio, lanzándole una mirada a Toga, ellos habían llegado a un acuerdo que ella desconocía, pero que implicaba el hecho de que su abuelo había dejado abruptamente de lanzarle sellos inútiles a Toga y este a su vez había dejado de gruñirle y de asfixiarlo con su youki, lo sufriente como para marearlo.
- ¡Igual, ni rastro de Naraku, aunque hoy aparecieron sus malditas abejas cuando regresaba a la aldea de la anciana Kaede!. –Explicó Kagome sentándose a lado de Sota que estaba inmerso en un juego de video portátil como siempre.
- ¡Yo sigo revisando los pergaminos pero no a aparecido nada!- Contesto su abuelo algo decepcionado, mirando al fondo de la taza de te como esperando que las respuestas flotaran desde el fondo.
- ¿Vas a comer algo cariño?- pregunto su madre empezando a servir la cena.
- ¡Solo un té mama, yo ya comí antes de venir!- Contestó ella dedicándole una sonrisa y mirando a Toga verla fijamente como queriendo preguntar o decirle alguna cosa.- ¡Tengo una idea que creo puede servirte, mi hijo adoptivo es un cachorro de Youkai-Kitzune y siempre esta haciendo alguna broma, pero también recordé, que en varias ocasiones el puede convertirse en la replica de cualquier persona, incluso humanos, así que pensé, que si puedo concelar tu apariencia demoníaca para hacerte ver como un humano, ¿Que dices? podrías estirar tus horizontes fuera de la casa, por que supongo que te mueres del aburrimiento no?- Dijo Kagome ganando la atención del Gran demonio.
- ¿Cuándo hablas de "concelar" mi apariencia demoníaca te refieres también a mi fuerza y habilidades?- Pregunto Toga con un aire de preocupación.
- ¡No, nada que ver con tu fuerza y habilidad la idea es hacerte "VER" como si fueras humano, pero definitivamente tienes que disimular tu fuerza y habilidades frente al mundo exterior no seria buena idea que llamaras la atención sobre ti!- Dijo Kagome aquietándolo, Toga se encogió de hombros y empezó a comer junto a su familia mientras ella tomaba de a sorbos el té que su madre había preparado para ella, observó a su familia cenar de buena gana, percatándose con perplejidad que Toga comía alegremente comida para perros enlatada, lanzándole miradas extrañas entre bocado y bocado. - ¡Me voy a la cama!- dijo distraídamente dejando la taza en el lavaplatos y subiendo los escalones de dos en dos, entró en su habitación cerrando la puerta tras ella y se sentó en su cama viendo desde la ventana la lluvia caer limpiándolo todo.
Algo había cambiado en ella no sabia que exactamente, pero la certeza era tan fuerte que ella misma era incapaz de negarlo, ella había cambiando de alguna forma en un nivel muy profundo y desconocido para ella, un nivel que no se atrevía a analizar, no sabía aun que había originado el cambio o cuando se había dado, pero sentía que allí estaba y que había llegado para quedarse para siempre y eso mas que asustarla la aterraba enormemente, Kagome suspiró mirando su reflejo borroso en el vidrio de su ventana, no era un cambio físico de eso estaba segura, aunque realmente los años la habían favorecido un poco; se sentía perdida y que algo parecía faltarle pero ella no podía entender "que", era como cuando Kikyo había tomado una parte de su alma como propia una vació que no podía ser llenado con nada, una parte de ella que buscaba constantemente "eso" que le faltaba para estar completa y eso la aterraba, Kikyo se había puesto de su lado ella no estaba tratando de quietarle "su" alma ¿O si?, Kagome agito la cabeza en negativa como queriendo sacudir también aquella idea, que algo le decía era "incorrecta", llamaron a la puerta y respiro profundo armándose de valor ella sabía que aquello era inevitable, casi tan imposible de eludir como el viento.
- ¿Puedo entrar? – pregunto Toga educadamente del otro lado de la puerta, esperando que la joven le permitiera entrar.
- ¡Claro Toga adelante!- Contesto Kagome viéndolo entrar con una tasa de té verde en las manos y una mirada cargada de mofa.
- ¡Estas preocupada y hueles "mucho" a Sesshomaru!... –Dijo Toga sentándose junto a ella olisqueando el aire como confirmando su punto. - ¿Qué a pasado entre ustedes?- agregó pícaramente haciendo que Kagome se sonrojara intensamente hasta la raíz del cabello.
- ¡Nada… deja de mirarme así, no a sucedido N-A-D-A! – Contesto Kagome lanzándole una mirada siniestra.
- ¡Oh si claro, claro! –Dijo Toga tomando un sorbo de té y riendo socarronamente mirándola como esperando que confesara ser la autora de los 7 pecados capitales, después de todo el podía oler la enorme mentira que había dicho y su nerviosismo.
- ¡En serio, si huelo a el es por que estuve con su grupo antes de venir aquí, la pequeña Rin estaba enferma y estuve un buen rato con ella, es todo!- Contesto Kagome neutral. *** "Nada" Solo que TU hijo ME mordió, luego ME secuestro y ME curó la herida causada por SUS colmillos y veneno a fuerza de lametones, sin hablar de que estuve en SU regazoinconciente claro, pero estuve, Ohhhh siiiii "nada" absolutamente nada*** pensaba Volviendo a sonrojarse furiosamente, Kagome maldijo en su fuero interno al sentir el calor acumularse en sus mejillas sabiendo que estaría del color de una manzana roja.
- ¡Si ya veo, ¿Por eso tienes una mordida hecha por los colmillos de mi hijo, que da la casualidad de que se encuentran en su "boca" no?- se burlo Toga sin piedad mirándola con condescendencia.
- ¡HEyyy solo me ayudo ok?n Si no me hubiese mordido no había diluido el veneno de otro bicho venenoso como el y me había muerto alegremente hace unas horas ok?- Soltó Kagome a la defensiva mientras Toga la miraba alarmado.
- ¡Explícate! –Exigió con un deje de autoridad, digna de Lord que había sido hasta hacia poco, ese que esperaba ser obedecido sin dudar e inmediatamente, Kagome suspiró pesadamente y empezó a explicarle exactamente lo que había sucedido, ella no quería que hubiera malos entendidos con Toga. - ¿Y eso es todo, te dejo junto al pozo y se fue? –Pregunto Toga dejando la taza en el suelo y mirarla perplejo sin entender nada.
- ¿Y que mas iba a hacer?, no es como si fuéramos amigos Toga, el me ayudo por Rin, seguro la niña se puso a suplicarle, ella tiene esos ojos enormes de cachorro adorable, podría conseguir el mundo si llegara a pedírselo a Sesshomaru con "esa" mirada. – Dijo Kagome perpleja. – ¡err..¿Toga… esa marca como un Tatuaje…cuando se va?, mi madre va a subirse por las paredes si lo ve! – Pregunto Kagome preocupada, Toga la miro perplejo si ella se atrevía a decir se estaba poniendo un poco pálido.
- ¡Marca!... ¿Tatuaje?... ¿Qué "marca"?- Barboto Toga mirando a Kagome perplejo.
- ¡Es una marca es… Arghhhh! Mira!- Dijo Kagome estirando el cuello de su suéter hasta mostrarle la "marca" de la que hablaba-. - ¿Se quita verdad?.. Cuando se "va" Toga?… ¿Toga?, a mi madre no va a gustarle y no quiero ni pensar en la sarta de oscuras maldiciones que va a escupir mi abuelito sobre la "locura juvenil" de estos tiempos, por que yo no pedí esto!- agrego Kagome esperanzada mirando a Toga mirar la marca fijamente y cerrar los ojos un momento como si le estuviera dando un fuerte dolor de cabeza, cosa que sabía era imposible para Youkai.
- ¡Kagome!- dijo Toga perplejo mirando a la joven, pasmado sin poder entender como SU hijo había dejado IR a Kagome "SU" compañera si quiera dos pasos fuera de su vista, su bestia no lo habría permitido fácilmente de eso estaba seguro. - ¿El te dijo lo que era? – Preguntó Toga con aprensión mirándola con atención.
-¿He?.. ¡No claro que no, tal vez ni siquiera sabe que tengo una marca así, supongo que se quitara con el tiempo, tal vez no se a curado por completo, tal ves sea una acumulación de veneno o algo!... – Dijo ella sinceramente esperanzada, nunca había hablado de tatuajes con su madre, pero no creía que fuera del tipo de gustarle alguno su madre siempre habia sido una mujer tradicional.
- ¡Cuando veas a mi hijo, pregúntale sobre la marca!- Dijo Toga con cautela, no era correcto que "el" se lo dijera, debía hacerlo Sesshomaru, su hijo como su compañero estaba en el "deber" de decirle lo que "esa" marca significaba solo esperaba que Kagome estuviera preparada para asumir su lugar junto a su hijo y esperaba que el realmente fuera paciente con ella y no le hiciera daño, el sabía muy bien que las consecuencias serian destrozas para todos si algun daño caía sobre ella.
- ¡Claro si, como estoy "LOCA" de encontrarme con el justo ahora, Toga yo no pienso preguntarle a tu hijo ni la hora, hoy me ayudo si, mañana simplemente podría arrancarme la cabeza por "insolente" como suele decir… voy a dejarlo estar, ya tengo suficientes preocupaciones para amargarme la vida por una marca sin importancia que en algún momento desaparecerá!- Soltó Kagome levantándose con rapidez, incapaz de poder quedarse tranquila caminando de un lado a otro en el reducido espacio de su habitación.
- ¡El no te hará daño!- Salto Toga ofendido de que ella pudiera pensar que su hijo le haría daño alguno siendo su compañera, su hijo podría destruir el mundo hasta sus cimientos sin tocarse el corazón, pero jamás hacerle daño a su única compañera era simplemente imposible.
- ¡Eso no lo sabemos Toga, hoy antes de ayudarme con el asunto del veneno, me hizo daño!, ¿vez?- Contestó Kagome levantando la manga derecha de su suéter mostrándole a Toga la marca alrededor de su antebrazo como una gran banda amoratada y azulada y 5 pequeños surcos donde Sesshomaru había apretado con tal fuerza que ella pensó que había estado por romperle el hueso; Toga miró el moretón fijamente antes de que Kagome bajara la manga una vez mas ocultándolo. - ¡No voy a correr hacia el Toga, el Odia a los humanos, la única que se salva de ese mal sentimiento es "Rin" y espero por el bien de su corazón que Sesshomaru no la desprecie cuando ella se convierta en una mujer adulta!- concluyo Kagome con pesar ante la posibilidad de que eso ocurriera con Rin, ciertamente el rompería el corazón de la niña si la despreciaba "después".
- ¡Haces mal, el no te hará daño!- Insistió Toga en defensa de su hijo, Kagome lo miró y sonrió benévolamente ante la fidelidad de Toga para con su hijo, decidió entonces dejar el tema, el no podría entender que Sesshomaru no siempre era generoso y si lo empujaba mucho, el podría terminar matándola y esa no era la idea, después de todo ella no quería morir, aun tenia cosas que terminar y una vida por delante después de destruir la perla.
- ¡Lo pensare! ok? – Contesto Kagome mintiendo penosamente, Toga abrió la boca para discutirle pero pareció pensarlo mejor y se levanto, tomo la taza que había usado y se despidió educadamente antes de salir y cerrar la puerta tras el dejándola sola. Kagome lo miro partir con algo de alivio, ella sabía que quería seguir discutiendo, pero los acontecimientos del día estaban pesando sobre ella aplastándola eficazmente, apagó la luz se metió en la cama arropándose con su cobertor y cayó de inmediato agotada en un sueño profundo, lleno de ojos dorados, lunas azules y Sesshomaru lamiendo su herida impidiéndole apartarse de el, prácticamente envolviéndola con su presencia y calor, aferrándola el posesivamente, como si ella le perteneciera… - ¡Sesshomaru!... – murmuro ente sueños mientras fuera tras la ventana la lluvia caía con fuerza meciendo las ramas del árbol Sagrado, donde Toga estaba parado soportando el vendaval mirando sus ramas mecerse antes de que algo lo sacara de sus pensamientos llamando su atención y se lanzara al cielo nocturno.
Había amanecido lloviendo con fuerza, al parecer la lluvia no se había detenido en toda la noche, Kagome había despertado de una noche de sueños confusos que giraban en torno a Sesshomaru y ella se sentía confundida y terriblemente avergonzada por pasarse la noche soñando con el, se puso el uniforme después de cumplir su rutina de aseo personal, tomo un suéter negro de lana una bufanda azul verdosa y su bolso escolar y bajo a desayunar con su familia se despidió de todos y se fue a ver sus clases.
-¡KAGOME-CHAN!- Saludo Eri acercándose con Yuca y Ayumi. -¡Creíamos que no vendrías hoy!
- ¡Hola chicas… err me sentí "mejor"! contesto Kagome sin saber si reír o llorar ante la ENORME mentira que había escupido, ella definitivamente se sentía "peor" ese día, la noche anterior había decidido que tal vez al día siguiente revisaría sus recuerdos y decidiría que era una estupidez y dejaría de sentirse tan avergonzada, descubrió sin embargo la dura verdad apenas despertó, pues de echo se sentía MUCHO peor.
- ¡Bueno que lastima, si llegas 5 minutos antes te enteras que han suspendido las clases por inundación, el laboratorio esta echo un desastre y para colmo hay un corto por que anoche un rayo cayo sobre un transformador y los cables se fundieron!- Dijo Yuca mirándola compasiva.
- ¡Vaya suerte la mía… bueno ya que estamos aquí, podríamos ir a algún sitio así copio los deberes que tengo pendiente y las clases!- propuso Kagome maldiciendo en su fuero interno, aquel día que necesitaba ocupar su mente en otra cosa y las clases se presentaban como una luz al final del oscuro túnel, se suspendían las clases, definitivamente los Dioses se reían de ella y disfrutaban con su miseria personal.
- ¡Oh Kagome-chan admiro tu entereza a pesar de tus enfermedades tu te esfuerzos por seguir estudiando, eres muy noble otra ya se habría aprovechado de eso para alejarse de las responsabilidades pero tu no!.- dijo Ayumi con los ojos brillando de emotiva idolatría, Kagome se sintió aun peor, se sintió falsa y traidora a sus amigas, pero tenía que aguantarse el mal sabor de boca, pues era imposible decirles que su salud era tan robusta como el árbol sagrado del templo de su familia.
- ¡Oh querida, has estado lejos tanto tiempo que no te hemos dicho, las tres hemos conseguido novio y hemos quedado con ellos ya que las clases están suspendidas!- Dijo Yuca sonrojada
- ¡No debes de sentirte mal por tu fracaso con ese novio agresivo y celoso que tenías y te dejo por otra!- Dijo Eri con firmeza.
- ¡Oh no debes, eres una mujer hermosa y ya conseguirás a otro que valga la pena, soltero y guapo!- añadió Ayumi mientras las otras asentían con vigorosamente, Kagome miro a sus amigas sonriendo nerviosamente ellas siempre tenían fé en que encontraría a otro novio, pero antes le recordaban el fiasco de Inuyasha, pero sabía que no lo hacían con la intención de hacerle daño por eso no podía sentir dolor alguno por sus comentarios.
-¡Bueno, en realidad no estoy interesada en ningún chico ahora!- dijo Kagome ganándose una mirada entristecida de sus amigas. - ¿Podrían prestarme sus cuadernos para copiar las clases y los deberes? –añadió cambiando de tema.
- ¡Supongo que si… pero tendrías que entregárnoslo esta tarde, por que mañana tenemos un examen -Explico Eri lanzándole el alma al suelo.
-¿EXAMEN Por que no me lo dijeron primero!- Lloró Kagome mirándolas con horror.
- ¡Calculo! – Disparo Yuka ocultándose detrás de Eri, Kagome las miro fijamente y estas solo sonrieron nerviosamente, todas habían llegado a un acuerdo hacía ya mucho tiempo, Kagome era una "maravillosa" persona, pero a veces daba miedo.
- ¡Nada voy a hacer regresando a casa ahora, así que préstenme los cuadernos para ponerme al día me quedare en la zona comercial, les mandare un texto cuando termine para entregarles los cuadernos!- Dijo Kagome alicaída, mientras sus amigas la veían desconcertadas por su repentino desanimo, después de entregarle los cuadernos y explicarle algunas cosas sobre los trabajos, Kagome tuvo la oportunidad de conocer a los novios de sus amigas y huir como-si-la-persiguieran-los-demonios, de aquellas parejas que ya habían empezado a nombrar a potenciales "novios" para ella con "Hojo" encabezando la lista, Kagome sonrió internamente, Hojo echaría a correr en dirección opuesta si alguna vez ella lo miraba con esas intenciones. Caminó perdida en sus pensamientos hasta llegar a la zona comercial, donde los grandes almacenes exhibían brillantes vitrinas y el movimiento de gente era simplemente frenético pero a la vez calmante, se adentro en un centro comercial que conocía desde niña caminando con seguridad hacia su destino, sonrió al anuncio cuando llegó "Librería & Café Blue Moon" todo en letras doradas y una luna azul hermosamente dibujada como fondo, empujó la puerta de vidrio haciendo tintinear las campanillas anunciando su llegada y paseo la mirada dentro del local, era una estancia cómoda de pisos de madera oscura, con estanterías llenas de libros, una zona de libros que podías leer gratis, mesas para quienes preferían tomar una café y estar solos o en alguna reunión con mas intimidad, sillones de cuero marrón oscuro para quienes preferían reunirse allí en grandes grupos, habían cuarzos de todos los colores y tipos colocados sobre paños de seda exquisitamente bordados, cofrecitos tachonados en piedras de apariencia muy antigua, había también dragones tallados en piedras de colores brillantes mascaras ceremoniales en madera hermosamente trabajada y lacas muy finas, Kagome le encantaba ir a aquel lugar siempre tenían cosas hermosas para apreciar ella adoraba especialmente las sacerdotisas talladas en piedra y cuarzo ellos tenían una variedad bastante grande, habían elfos, lobos y toda la variedad de criaturas mágicas posibles, incluso tenían figuras de Youkais aunque todos afirmaban que eran elfos ella sabía la verdad mejor que ellos; la luz era la correcta, ni muy oscura ni muy brillante y el ambiente siempre olía a miel, vainilla, café y madera, recordaba que su madre la había llevado allí a comprar novelas rosa antes de ir a la caza de la perla.
-¡Higurachi-san!- Saludo una mujer joven de unos veintitantos años, con una sonrisa de bienvenida en los labios. – ¡Hacía tiempo que no venía!, ¿Le fue bien con los cristales?- Agregó mientras Kagome se acercaba al largo mostrador de madera de cerezo y cristal repleto de piedras semi-preciosas, dijes, joyería finamente trabajada y una enorme variedad de libros de todas clases.
-¡No tanto tiempo Kurenai-san!- Dijo Kagome sonriéndole en respuesta. - ¡Los cuarzos me funcionaron de maravilla, tal vez lleve algunos conmigo hoy, por ahora, me gustaría un chocolate caliente y una mesa, tengo un montón de trabajo que hacer!- Dijo suplicante haciendo su mejor intento de "ojitos" de cachorro apaleado arrancándole una sonrisa a la mujer.
- ¡Toma la mesa del fondo, allí nadie te molestara ya te llevo tu pedido! – Aconsejo la mujer sonriéndole amablemente.
- ¡Ohhhh gracias, gracias es un ángel caído del cielo Kurenai-san!- Gimoteo Kagome casi saltando de la alegría llamando la atención de los pocos clientes que habían buscado refugio de la lluvia que había empezado a caer de nuevo en aquel calido lugar.
- ¡Claro, claro! –dijo esta riendo de buena gana, mientras Kagome tomaba los cuadernos que había apoyado sobre el mostrador y se dirigía a la mesa que Kurenai le había señalado, era la misma mesa que siempre le había dado los últimos 2 años cuando el trabajo escolar la sobrepasaba, dejó los cuadernos y el bolso, se quitó, la bufanda dejó el suéter abierto y tomó asiento abriendo automáticamente el primer cuaderno de Eri y una vez consiguió la ultima clase que había copiado Kagome sacó sus cuadernos y empezó a copiar todo casi compulsivamente llenándose de información y evitando pensar en nada mas que sus clases.
- ¡Grrrr odio el calculo!- Kagome se quejó por lo bajo minutos después copiando los conceptos que tenía frente a ella esforzándose por concentrarse.
-¡Aquí tienes!-Dijo Kurenai colocando la taza de chocolate dulce y espumoso frente a ella con unas galletas. - ¡Dame tu mano izquierda! – Dijo sonriendo cuando Kagome automáticamente extendió la mano hacia ella y esta le colocó una piedra rosada en forma de péndulo y le cerro la mano.-¡Es un cuarzo rosado, eso te ayudara a canalizar tu energía para concentrarte y también sirve para el amor!- Dijo la mujer guiñándole un ojo a Kagome que se sonrojo.
- ¡Pero… Pero!- balbuceo esta sorprendida.
- ¡Pero nada, esta sacerdotisa la dejaré aquí para que te acompañe!-añadió colocando frente a ella una vela aromática encendida y una sacerdotisa de la estatura de unos buenos 60 cm. tallada en una piedra negra metalizada, Kagome se quedo mirándola fijamente, la figura de la mujer era atemporal, estaba arrodillada con una túnica larga, con las manos unidas en frente a ella en suplica en reverencia y el rostro delicadamente tallado mostrando una vulnerabilidad, devoción y el conocimiento de poseer poder pero sobretodo humildad, con los ojos cerrados los largos cabellos sueltos confundiéndose con los pliegues de la túnica, la figura era hermosa y conmovedora y tocaba sensiblemente una parte de su corazón. - ¡Esta hecha piedra es onix para el equilibro emocional!- agregó Kurenai antes de darse la vuelta y dedicarle una sonrisa de bienvenida a su nuevo cliente.
- ¿Quién habrás sido? La persona que tallo esto, hizo un trabajo lleno de amor, que suerte tuviste!... – murmuro Kagome tocando con reverencia la mejilla e la sacerdotisa, sintiendo una emoción impregnada en la fría piedra que la dejó al borde de las lagrimas, arrancó la mirada de la hermosa pieza antes de que se avergonzara y rompiera a llorar en medio del café repleto de gente y se lanzó de lleno a su misión, tenía que copiar todo y entregarles los cuadernos a las chicas para el medio día para que ellas estudiaran también y era bastante lo que tenía que escribir, tomó su chocolate entre sorbos y dedicó a copiar todo ignorando al resto del mundo, el café se había llenado y se vaciado con olas de clientes durante las horas que estuvo allí copiando cada cuaderno, cuando finalmente terminó Kagome sentía dolor de espalda un tirón en el cuello y no se habría sorprendido si su mano se desarmaba sobre la mesa de tanto escribir, soltó el lápiz con alivio y satisfacción bien ganada, cerró los ojos restregándoselos un poco con la mano izquierda donde aun tenía el cuarzo encerrando en un puño y se dejó caer en el espaldar del sillón alto donde había estado las ultimas 3 horas sentada.
- ¡Wow eso fue una maratón! –dijo Kurenai en broma, Kagome la miró y sonrió levemente mientras recibía por inercia un vaso de té frió, notando por primera vez que estaba sedienta.- ¡Cortesía de la casa!
- ¡Gracias, pero si sigues así te voy a arruinar el negocio!- Dijo Kagome riendo de buena gana dándole un buen trago al té mirando nuevamente a la sacerdotisa de piedra acariciando su rostro y notando una marca en su frente que parecía ser una diminuta estrella de 5 puntas casi abrazada por un cuarto creciente idéntico al medallón se apretaba contra sus pechos, Kagome miró a la figura sorprendida y notó finalmente unas marcas sobre relieve a lo alto de las mejillas ¿Cómo era eso posible? Casi dijo en voz alta al encontrar unas marcas idéntica en la otra mejilla..
- ¡Oh vamos, te has gastado una pequeña fortuna en libros y unos cuarzos, tu madre es una buena cliente, incluso tu hermano compra manga aquí y tu abuelo encarga libros Zen raros que no son exactamente económicos, un vaso de te, algunas galletas y alguna piedra no me arruinaran!- dijo la mujer alegremente sin notar aparentemente la perplejidad de Kagome.
-¡Kurenai-san, esta sacerdotisa!… ¿Dónde la conseguiste? – Pregunto Kagome perpleja cuando logro encontrar su voz.
- ¿Esta pieza? – pregunto Kurenai señalando a la sacerdotisa de onix. -¡Es una antigüedad a pertenecido a la familia desde hace mas de 400 años es parte de una colección, de vez en cuando mi familia me permite traer una o dos de la colección, son mas de 400 piezas así que es una suerte que me las dejen traer aquí aunque por tiempo limitado!- dijo la mujer mirando con evidente afecto a la pieza de piedra.
- ¡Eso quiere decir que no esta a la venta! – Dijo Kagome volviendo a acariciar el sobre relieve que había pasado por alto la primera vez, pero que ahora parecía hacerse cada vez más evidente.
- ¡Oh no, seria sacrilegio, esta sacerdotisa en particular pertenece a la familia, es una de los nuestros!- dijo Kurenai sonriéndole. – ¡Pero si te gusta, puedes venir cuando quieras, tenemos muchas como dije y en diferentes poses!- añadió.
- ¡Tratare de venir… hay mucho amor en esta pieza Kurenai-san, quien halla tallado esta pieza, debió haber conocido y amado a esta mujer!- dijo Kagome sintiendo su corazón contraerse dolorosamente dentro de su pecho, mientras tomaba el ultimo trago de té.
- ¡Oh si, él la amó mucho, algún día te contare la historia!- prometió Kurenai conmovida por las palabras de la joven, sus ojos estaban brillantes de lagrimas no derramadas.
- ¡Eso me gustaría mucho, pero ahora tengo que irme!- dijo Kagome levantándose colocándose la bufanda y recogiendo los cuadernos de sus amigas y su bolso y echando a andar hacia la caja junto a Kurenai.- ¡Me llevare ese cuarzo rosado que me dio, un onix y un cuarzo cristal también!- pidió Kagome pagando la cantidad que marcaba la caja y sonriéndole a Kurenai antes de salir de la librería con los libros en un brazo y el celular en la otra mano, enviando el mensaje que había quedo en mandarle a sus amigas.
- ¡Hasta luego… Kagome-chan! – murmuro la mujer con emoción apenas contenida, mirado a través del cristal a la joven mujer avanzar y mezclarse con el rió de gente en movimiento hasta perderse.
Al día siguiente Kagome llego a casa satisfecha, había contestado todo el examen y estaba segura de que lo había echo bien, ahora estaba entrenado con el abuelo bajo la impasible vigilancia de Toga, que había permanecido pensativo y no había insistido en que hablara con su hijo aquel día como ella había temido, Kagome se detuvo viendo a su abuelo agotado frente a ella apoyándose pesadamente de la Shinai respirando pesadamente.
- ¡Creo que esta bien por hoy abuelito!, ¡Mejor me pongo a trabajar en el amuleto de Toga para que pueda salir de aquí y no se muera del aburrimiento!- Dijo Kagome sonriéndole a su abuelo que asintió de acuerdo sin quejarse y luego miro a Toga que parecía haber salido de su letargo ante sus palabras. - ¡Empezare hoy en el Sengoku necesito que Shippo me explique algunas cosas que tengo que tener en cuenta, no vaya a ser que te achicharre, te convierta en sapo o algo peor!- bromeo Kagome sonriéndole a Toga.
- ¿Cómo un "perro malo" por ejemplo? –dijo Toga en tono guasón, recordando la primera vez que ella había dicho aquellas palabras.
- ¡Ohhhhh! ¿Pescado halagos Toga?, ¡Que bajo han caído los mas altos!-dijo Kagome riendo a carcajadas con el. - ¡Tu eres un perro Toga, un perro bueno, pero si quieres te hago el favor y digo, que eres un perro "malo", "grande" y "aterrador"! - Agregó Kagome haciendo gestos macabros con las manos.
- ¡Por que lo soy!- estuvo de acuerdo Toga riendo con lo que solo podía describirse como deleite, mientras su abuelo los miraba como si ambos hubiesen perdido la cabeza, mientras Kagome se deshacía de sus preocupaciones y cedía a la tentación y se reía a carcajadas junto a Toga hasta las lagrimas. Mas tarde, pasaría que hacer, mas tarde decidiría como enfrentar a Inuyasha, pues sabia muy bien que el olor de Sesshomaru permanecía en ella, Toga se lo había dicho y le había avisado que su olor permanecería en ella por un buen tiempo, lo que no le dijo, era que el olor de su hijo permanecería sobre su piel para siempre, lo que no le dijo fue que su corazón estaría buscándolo eternamente empujándola hacia el cada vez mas, hasta que estuviera completamente unida a el, sabia que ella no estaba preparada para escuchar aquello, así como sabia que su hijo era el que debía decirle la verdad a la joven y muchas cosas mas que ella ignoraba y que no era su derecho decirle.
Kagome subió a su habitación después de almorzar con su familia, y preparo con suma lentitud el bolso que siempre la acompañaba, alargando por primera vez el momento de regresar a Sengoku y a su misión, la sola idea de imaginar la reacción de Inuyasha pesaba en su corazón como una enorme loza, tomo un largo baño hasta que sus manos empezaron arrugarse y decidió que de nada valía acobardarse, lo echo, echo estaba y nada podía cambiarse, le diría a sus amigos lo que había sucedido y fin de la historia, si Inuyasha quería hacer una escena de aquello, pues peor para el, se dijo dándose ánimos, se colgó en el hombro su bolso el arco y el carcaj y cuando se disponía a salir de la habitación una mancha de color la hizo volverse y se encontró mirando una ramo de gardenias rojas, la joven miro el ramo desconcertada como cada vez que las encontraba donde menos las esperaba, y extendió su mano acariciando los suaves pétalos de las flores.
- ¡Deséenme suerte hermosas, la necesitare!- murmuro hundiendo finalmente el rostro entre las flores y aspirando su aroma, antes de salir de su habitación, nuevamente sin ver a aquel hombre aparecer del mismo aire y llevarse esta vez el ramo entero, cambiándolo por otro antes de desaparecer.
Owari…
