Antes que nada, quiero aclarar que Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi hiperactiva y loca imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es total y completa casualidad. Aclarado este punto quiero señalar que cambiare a mi gusto muchas escenas del manga y anime para adaptarlo a mi fic, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru a aquellos que no les guste esta pareja simplemente escoja otro fic n_n¡.

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de S. S. L. A.)

" Es el amor, que me toca la vida, que me cambia en un instante, y que me hace digna de ser feliz, es el amor, que me arranca las lagrimas, que me duele en el alma por que no estas aquí, es el amor que arma y desarma mi corazon en mi pecho y todo es por ti, eres amor quien me llena la vida y tu ausencia me mata, lentamente y sin fin… es tu amor, mi amor"

Elizabeth Lara


Cap 12: Conexiones. Historia familiar.

Aquella noche, habían cantado cumpleaños comido pastel de Vainilla en consideración hacia Toga y Kagome había sido introducida a sus primeras copas de Sake, su abuelito se había desplomado en la mesa para la cuarta ronda, mientras su madre tenía las mejillas un poco coloradas pero daba muestras de resistencia, cosa que Kagome no parecía compartir ya que después de la quinta o sexta copa, en realidad ya no estaba segura, había dejado a su madre y a Toga, y se había retirado dando tumbos hacia su habitación dejándose caer sobre la cama sin siquiera quitarse los zapatos se dormida incluso antes de que su cabeza tocara la almohada así que no sintió cuando le quitaron los zapatos y la cubrieron con la manta, ni sintió la mano posarse en su cabeza, como lo había echo durante todas las noches de su vida, en especial ese día que celebraban su cumpleaños; ella había caído en un sueño sosegado y esa noche solo por esa noche bajo los efectos del alcohol había soñado con Sesshomaru y le había permitido a sus deseos ocultos fluir, y lo había tocado, abrazado, acariciado y besado y este a su vez había respondido a ella de igual manera y un poco mas.

Al día siguiente Kagome despertó con un ligero dolor de cabeza y sensación de vertigo, mientras su abuelo se veía como si le hubieran pasado un camión por encima, después de desayunar Kagome había recibido sus regalos: Sota le había regalado un nuevo libro de Reiki que acababa de salir al mercado y sabia que estaba esperando, su madre varios vestido de corte medieval y un manual de hierbas medicinales y como usarlas, su abuelo le había dado otra pata de Kappa disecada, que automáticamente le había tirado a Buyo y una caja de madera muy antigua labrada a mano con pergaminos sagrados, los mismos que habían reaccionado a ella años atrás que a diferencia de los otros "completamente inútiles" podían colmarse con poder espiritual; y finalmente Toga le había entregado un Irotomesode formal de varias capas, con los colores de su clan y una media luna azul oscura sobre el hombro izquierdo, el Kimono era de seda bordado, una belleza y una obra de arte en si mismo, lo había complementando palillos de coral para el cabello, pendientes dijes y todo lo necesario para usar aquella belleza; ella se preguntaba ¿De donde había sacado para hacerle tal regalo?, decidiendo que como Youkai tal vez tenía algo guardado en algún sitio, luego se pregunto ¿Donde iba a usar algo así?, agradeció sus regalos de corazón y un par de horas después se fue al templo a meditar e iniciar su rutina.

— ¡Muéstranos que puedes hacer cariño! — Dijo Toga sentado junto a su madre su hermano y su abuelo dentro del templo. Mirando a la mujer de su hijo con orgullo.

— ¡Bien!—dijo ella con seguridad, Kagome simplemente tocó un pergamino que se elevo y lo dirigió hacia ellos, pero luego de un comentario de Sota sobre un ataque de uno juegos, los convoco a todos haciéndolos girar alrededor de ella como un desordenado tornado, impresionando a su abuelo sobremanera, luego los envió a guardarse regresándolos a la caja, hizo shikigamis haciendo replicas exactas de cada uno de ellos y manejándolas a placer, Toga rugió de la risa viendo a su clon bailar "la macarena" junto a los otros, tuvo una pequeña pelea con Toga que había echado mano a su técnica de bushido, ayudándola a mejorar bastante relevando al agradecido abuelo, creó un arco y flechas de pura energía espiritual ,coloco varias Kakais a la vez y les mostró todo un repertorio de habilidades que tres años atrás ni había soñado con tener.

— ¡Bueno muchacha, te he enseñado todo lo que me enseñaron a mi, desde ahora: "Tu" eres la sacerdotisa de este templo!— Dijo su abuelo sonriendo orgulloso entre lagrimas— ¡Recuerda escribir en tu bitácora que "yo" te entrene, para que las generaciones futuras sepan que al final no fui tan inútil como monje!— Agrego su abuelo con lagrimas en los ojos partiéndole el corazón.

—¡Tu eres el mejor que he conocido, y he conocido muchos en el pasado, ¿Por qué crees que te elegí a ti para ser mi maestro abuelito?, por supuesto que te vamos a poner con foto y todo en la historia familiar de este templo!— Dijo Kagome corriendo con el corazón comprimido, a abrazarlo consoladora, aceptando su posición sin discusión, si sobrevivía la batalla contra Naraku, ella volvería y tomaría las riendas del templo, aun podía hacer algunos cursos, pero su camino se había decidido cuando había caído en el pozo.

— ¡Bien muchacha siéntate, es momento de explicarte acunas cosas! — Dijo su abuelo dejando de lado las emociones, y con tajante seriedad asustándola.—¡Primero quiero que escuches muy bien!... — dijo su abuelo respirando profundamente y soltando el aire lentamente, como alguien que esta a punto de confesar algo doloroso, Kagome pensó que él se veía mas viejo que nunca en ese momento. — ¡Tu no has sido el único miembro de esta, familia que a caído en ese pozo y viajado en el!—dijo su abuelo finalmente, el silencio en la habitación podía palparse con las manos, Kagome sintió que toda la sangre se drenaba de su rostro al punto de marearla dejándola con una película de sudor frió en el cuerpo.

— ¿Qué?, ¿Cómo?, ¿quien?.. — Barbotó Kagome automáticamente sorprendida demasiado sorprendida para formar algún pensamiento coherente.

— ¡Escúchame hija, te hemos ocultado cosas lo siento, por que no podíamos decirlas sin cambiar el pasado, hoy te explicare una de esas cosas!—Dijo su madre mirándola con un brillo de culpa en los ojos, mientras su hermano los miraba genuinamente sorprendidos a todos obviamente el también como ella desconocía lo que estaban por decirle. — ¡Tu sabes que yo tenía una hermana, tu tía, de la que no hablamos, mi hermana gemela, tu tía Midoriko, "Esa" Midoriko!—dijo su madre finalmente, con los ojos llenos de lagrimas y un claro dolor interno reflejado en ellos.

— ¡La sacerdotisa Midoriko… la que creo la perla de Shikon!-Balbuceó Kagome estupefacta mirando a su madre, mientras finalmente su mente trabajaba a toda velocidad formando conexiones en la historia. — ¡Por eso nadie sabía de donde había salido Midoriko, nadie conocía a su familia, nadie sabía nada de ella, por que ella no era de ese tiempo!...—razono en voz alta Kagome dándole vueltas la cabeza de tanta información. — ¿Pero por qué no regreso aquí, por que?

— ¡Escucha… yo estaba embarazada de ti cuando sucedió, los médicos habían confirmado que eras una niña, cuando ella fue a la caseta del pozo conmigo, quería decirme algo y cayó en el pozo, yo sentí el pozo cerrarse una vez que… -su madre se corto ahogada con lagrimas rodándole por las mejillas. — ¡Tal vez ella no pudo regresar, después papá llegó a la conclusión de que era ella la creadora de la perla!—murmuro su madre apenada, limpiándose las lagrimas.

— ¿Por qué hasta ahora me lo dicen?... ¿Por que? — Pregunto Kagome dolida con ellos por haberle ocultado algo así.

— ¡Porque ahora estas preparada para entender amor, la perla esta conectada a Ti, por "algo" mas que haber nacido dentro de tu cuerpo, por algo mucho mas que eso, en la sangre, hueso y carne la perla no te rechazaría a ti!—explicó su madre con una mascara de seriedad que ella nunca le había conocido.

— ¡Pero es por que soy la reencarnación de Kikyo! —Dijo Kagome confundida, esa siempre había sido la explicación "lógica" que había recibido desde que llegara al Shengoku.

— ¡Amor, tu no eres la reencarnación de nadie, eres un alma única, una que se a esperado en nuestra familia por milenios Kagome, tu inicial parecido con Kikyo solo se debió, a que en el momento que la perla pasó a sus manos y ella murió por causa de ella, su alma se aferro a la perla cuando se empeño en llevarla al otro mundo y cuando la perla renació en tu cuerpo, también vino con ella el alma de Kikyo aun empeñada en mantenerla lejos de su mundo!, ¿Puedes mirarte ahora y decir que te pareces en lo mas mínimo a ella?—Dijo su madre apasionadamente, Kagome tenía que admitir que todo aquello la sorprendía e igual admitía internamente, que nadie podía decir ahora que ella se parecía a Kikyo. Pero ella siempre había pensado que era por que a diferencia de Kikyo, ella seguía envejeciendo.

— ¡Pero… pero!... — Balbuceó Kagome ante la revelación de su madre la cual no podía refutar.

— ¡Escucha cariño, la perla fue echa por mi hermana gemela tu tía, ambas compartimos la sangre, la carne y el vientre de nuestra madre; La perla volvió a este mundo en tu cuerpo, pero la perla "ansiaba" regresar al pasado, donde podría tentar y destruir, y creó la ocasión perfecta para hacerlo!— Explicó su madre con sinceridad. — ¡La perla no concederá el deseo de nadie Kagome, no realmente, ella siempre buscara la forma de torcer el deseo que se le pida!, ¡Solo tu Kagome, eres la única a la que la perla no puede corromper o tentar por que eres la única a la que obedecerá real y completamente, el deseo que pidas será el que obedecerá, un deseo desinteresado y la perla desaparecerá para siempre! —Dijo su madre haciéndole recordar a Onigumo y su ambición.

— ¡Un deseo desinteresado, un deseo que no sea de ninguna ganancia personal de ninguna clase… el deseo correcto!—comprendió Kagome — ¡Entonces si yo pido el deseo "correcto" la perla me obedecerá por que estoy ligada a ella!... – repitió pensativa analizando las palabras de su madre a pesar de estar echa un mar de nervios.

— ¡Los pergaminos dicen que la sacerdotisa de la Shikon no tama es decir "TU" entrará en una batalla a muerte y pedirá el deseo correcto desvaneciendo para siempre a la perla, y liberando el alma de Midoriko que a estado luchando por siglos dentro de la perla!—Citó su abuelo recordándole a Kagome que estaban acompañadas por ellos, aunque en silencio seguían atentos a la discusión.

— ¡Yo no se cual es el deseo correcto!... –Murmuro Kagome presa del pánico mirando horrorizada a su familia. — ¡Yo no lo se! – agrego sin aliento sintiendo como la histeria le subía por la garganta y los pensamientos giraban al azar en su mente.

— ¡Lo sabrás en su momento cariño, todos confiamos en ti!... – dijo Su madre con absoluta convicción, mirando a Toga con la clara suplica de ayuda brillando en los ojos, necesitaban que su hija entendiera.

— ¿Sabes por que confían en ti Kagome?— Preguntó Toga en tono neutro, Kagome lo miro preocupada y negó sintiéndose incapaz de decir palabras, por temor a arrancar a chillar o a llorar de la impotencia. — ¡Por que tu eres una mujer muy especial!

— ¡Tu puedes lograr lo que sea!, ¿recuerdas?—Dijo su madre recordándole las palabras que le había dicho cuando le había entregado el medallón hacia ya tres años.

— ¡Ni siquiera sabemos donde esta escondido Naraku, aun faltan el fragmento de Kohaku-chan… no quiero quitarle la vida!— Gimió Kagome encontrando su voz finalmente frustrada, pensando en Sango y el dolor que eso le causaría, no quería ser ella quien destrozara a su amiga, no podía verse a si misma arrebatándole la vida a aquel niño que le recordaba tanto a su propio hermano cuando estaba mas pequeño. *** ¡No lo haré! *** pensó con fiereza, nadie podía obligarla, ni aun su misión la convertirían en una asesina deslamada.

— ¡Y no lo harás tu respetas la vida!, ¿Pero no podemos decir lo mismo de este Hanyo malvado no? — Dijo Toga con seguridad logrando que Kagome lo mirara horrorizada comprendiendo.

— ¡Él viaja con Sesshomaru! — Dijo empezando a tener una idea de lo que tenía que hacer— ¡Kikyo puso una luz dentro del fragmento de Kohaku, que le impide contaminarse y ser controlado por Naraku! — Explico ante las caras de sorpresa de su familia. — ¡Tengo que regresar!… ¡Y esta vez no regresare hasta que no acabe con esto! — decidió Kagome, su madre se estremeció ante el tono termínate, frío y determinado de Kagome, su hija se iba a la guerra.

— ¡Lo se cielo, lo sabemos! – Se obligo su madre con un deje de resignación, tragándose la natural angustia que toda madre sentía por sus hijos, su hija no necesitaba su angustia, necesitaba su apoyo e iba a dárselo aunque la matara.

— ¡Siento que te guardas mas cosas mama, y no voy a presionarte "por ahora", pero si regreso, si sobrevivo y regreso tendrás que contarme "eso" que te estas guardando!—dijo Kagome sonriéndole a pesar de la gravedad de lo que decía.

— ¡Sobrevivirás! – Aseguro su madre con una nota de convicción. Ella solo sonrió y todos vieron que ella no discutiría con ellos, ella no estaba segura de que sobreviviría.

— ¡Ahora tengo que preparar mis cosas regresó al Sengoku esta noche! — Dijo Kagome levantándose y saliendo del Templo con Sota pegado a sus talones sin mudar la expresión de perplejidad.

— ¿No deberías haberle explicado todo Sakura hija mía?—pregunto el anciano monje preocupado, mirando a la mujer con pena.

— ¡No papá, ella debe hacer esto sin saberlo, de todos modos el sello esta allí y alterarla mas, solo será peor cuando la batalla llegue hasta ella!— Explicó Sakura mirando fijamente el altar familiar. — ¡Oh hermana! — Gimió recordando a su alegre hermana y aquel fatídico día en que la había perdido, la ausencia de su aura y su mente había sido un doloroso, aun hoy ella se extendía inconscientemente, buscando la energía de su hermana, sin encontrarla

— ¿Cómo crees que se lo tomara?... — Pregunto Toga, arrancando con seguridad a Sakura de su pena.

— ¡Ella se resistirá e incluso se lo negara al principio, pero terminara aceptando quien es! — Contestó Sakura segura, depuse de todo su hija había aceptado muchas cosas en su vida, ella no era de las que huían de la verdad si, se evadiría un poco, pero al final ella lo aceptaría como había aceptado su parte en esta historia de la perla de Shikon y actuado en consecuencia.

Kagome por otra parte no podía ni quería pensar, Sota había aceptado hacer sus compras por ella y se había marchado con su interminable lista, ella había armado su bolso con mas ropa que antes abriendo todos los cierres que controlaban el tamaño variable de su bolso expandiéndolo por completo, había metido todo lo que podría necesitar, los regalos de su familia con la sola excepción de regalo de Toga, que no tenia ninguna utilidad en la batalla que se acercaba, incluyó en su equipaje como capricho una cámara digital si vivía quería tener recuerdos de sus amigos. Kagome se había sentado en su escritorio y había dado buena cuenta del papel de su impresora escribiendo cartas hasta que la mano amenazo con a caérsela a pedazos y aun así no se detuvo hasta que termino la ultima, era una tontería lo sabia, pero igual el presentimiento que se había apostado sobre ella desde que su madre le hablara de Midoriko no la dejaba y la empujaba a escribir.

— ¿Estas bien Kagome?—Preguntó Toga horas después entrando a su habitación, con lo que parecían ser sus compras. — ¡Tu hermano fue a comprar algo para tu madre! — Explico.

— ¡Estoy… preocupada Toga, gracias!— Dijo Kagome mientras Toga dejaba las bolsas sobre su cama. Y ella empezaba a descargarlas dentro de su bolso.

— ¡Llévalo! — Dijo Toga señalando el cuchillo que el le había dado siglos atrás.

— ¡Si tus hijos lo ven sabrán que algo raro pasa, no esta bien Toga! — Dijo Kagome con determinación, a demás no quería dañar o perder lo que sería el legado de Toga, ella había decidido dárselo nuevamente; Toga asintió comprendido que ella tenia razón.

— ¡Toda una guerrera, serás la princesa guerrera! — Dijo Toga mirándola desde los pies calzados en botas de cuero negro hasta la pantorrilla, hasta el suéter cuello vuelto negro arremangado que usaba.

— ¡Esa sería Xena y no soy TAN guerrera y menos una princesa! — Bufó Kagome limpiándose las manos de su jean azul, Toga sonrió pero no comento nada más, sabía que la joven se alteraría si le dijera, que tenia razón que era la "soberana" de las tierras del Oeste. — ¡Tengo miedo Toga, miedo de fallar, miedo de morir, miedo de nunca volver a verlos a todos!— Admitió Kagome finalmente.

— ¡Todos incluso "yo" hemos tenemos miedo cuando la batalla se aproxima, tu lo harás bien! — Aseguró Toga, recordando la primera vez que la había visto, allí pálida y con aire perdido, confundiéndolo con su hijo mayor, luego picando díscolamente a un Youkai que quería matarla y finalmente erguida orgullosa frente a aquel demonio mas grande que ella por mucho, atacándolo y derrotándolo, ella le había impresionado entonces, ver como había evolucionado hasta ese día, había sido un privilegio, un honor que no se arrepentía de haber presenciado.

Aquel día tuvieron una cena temprana, todos estaban en casa para despedirse de Kagome, Sota incluso había rechazado salir con sus amigos para estar con ella, Kagome lo agradeció internamente, ella quería llevarse sus recuerdos hasta que regresara si no, a la otra vida, su madre le entrego una bolsa de cuero llena de cuarzos y piedras semi-preciosas que había encargado a Kurenai-san, ella la había abrazado con fuerza; y luego su abuelo con los ojos llorosos, su hermano con un gesto de seria comprensión; y finalmente a Toga luego ella se había montado en el borde del pozo y sin perderlos de vista ni un momento queriendo llevar sus imágenes con ella, había saltado dentro, la luz la envolvió y llegó al pasado lista para acabar con aquella historia, que había arruinado tantas vidas. Se colgó de las lianas, pero el peso de su bolso era mayor que de costumbre no la dejaba avanzar con facilidad.

— ¡Mier… colessss esto pesa!—Gimoteo empujándose con fuerza, hasta llegar al borde del pozo, cuando vio que ella simplemente no podría quitárselo para salir se encogió de hombros mentalmente y siguió, respirando pesadamente hasta que logró salir por completo, la energía del árbol sagrado la toco de inmediato saludándola —¡Bien… Aquí estamos! — Se dijo avanzando hacia la aldea de Kaede, ella tenía que encontrar la manera de unir el grupo de Sesshomaru al suyo, no había otra manera, Naraku querría el fragmento de Kohau eso era seguro y si habían mas personas juntas habría mas posibilidades de impedir que el malvado Hannyo lo tomara quitándole la vida, el problema era como convencer a "Sesshomaru" de unirse a ellos; y si ella podría controlarse y no ponerse en ridículo o llegar a alguna estupida situación que la hiciera perder la cabeza "literalmente" hablando, ella no debía olvidar que Sesshomaru era la reina roja de corazones, y ella ciertamente no quería estar en la posición de perder su cabeza bajo ningún concepto.

— ¡Fhee regresaste antes! –Gruño Inuyasha apareciendo de la nada junto a ella, sacándola de sus pensamientos.

— ¡Deberías estar contento Inuyasha! – Dijo Kagome con sorna — ¿No eras tu el que te estabas quejando? –Agrego sarcásticamente.

— ¡No solo…

—¿Ha vuelto Kikyo?—Lo corto Kagome, no quería escuchar sus disculpas ahora mismo, habían cosas mas importantes que eso.

— ¡No… aun no! — Contesto el Hanyo preocupado, preguntándose no por primera vez sobre el paradero y el estado de Kikyio "su" Kikyio.

— ¡Bien Inuyasha, vamos con los demás, tenemos que hablar! — Dijo Kagome avanzando por el camino con más rapidez, sorprendiéndose de su resistencia pues pensaba que el bolso terminaría partiéndole la espalda, sin embargo, parecía que su cuerpo colaborara con ella, aceptando el peso que llevaba.

— ¿Algo grave? — Preguntó Inuyasha de inmediato alarmado por la seriedad con l que había dicho esas palabras.

— ¡No Inuyasha… algo de lo que acabo de enterarme hoy en casa!...— Contestó Kagome ausentemente, Inuyasha la miró y decidió que ella no hablaría mas que eso, así que se hundió en sus propios pensamientos mientras caminaban en tranquila paz, cada uno perdido en sus preocupaciones. Minutos después llegaron a casa de la anciana Kaede, donde estaban todos reunidos a excepción de Shippo que aun jugaba en el pueblo, Kagome vio muchas expresiones cruzar las caras de sus amigos conforme contaba las cosas que le habían develado su madre y su abuelo, todas habían pasado de la sorpresa pasmosa, a la horrorizada comprensión.

— ¡Entonces no eres la reencarnación de mi hermana!—Dijo finalmente Kaede después de abstraerse en un meditativo silencio que había preocupado a Kagome.

— ¡Pues no, mi madre dice que soy simplemente yo "Kagome"¡—Contesto con simpleza, preocupada por la seriedad de la anciana que marcaba cada una de las arrugas de su rostro con una tensión que hasta entonces no había vito en ella.

— ¡Si Naraku llega a comprender eso, entonces estarás en grave peligro muchacha! —Dijo finalmente Kaede con inquietante seriedad.

— ¿Cómo podría enterarse?, ¡Nadie sabe de la historia de Midoriko, de donde viene o su familia, así que no hay forma de que el lo sepa!— Dijo Kagome convencida.

— ¡Si en eso Lady. Kagome tiene razón Lady Kaede!—dijo el monje Miroku procesando aun la historia familiar de Kagome.

— ¡Hay una posibilidad de que lo sepa Excelencia!— Señaló Kadede silenciándolos a todos de golpe, Kagome sintió algo frío bajarle por la espalda y reconoció el miedo al instante. — ¡Kagome, tu madre afirmó que la perla nació en tu cuerpo y creó la "ocasión" para volver a esta época donde podía tentar a los demonios y crear caos y destrucción!—dijo la anciana mirando a Kagome fijamente.

— ¡Si Kaede sama ella dijo eso!— Confirmó Kagome escuchando atentamente lo que la anciana decía, algo le decía que expondría algo que tenia que tener en cuenta, como todo lo que le había aconsejado desde que llegara a aquella época.

— ¡Si la perla "quería" volver aquí... entonces cabe la posibilidad de que en algún momento el espíritu que representa la parte oscura de la joya se manifieste y se comunique con Naraku, si eso sucediera, entonces el podría saber sobre la conexión, entre la Joya y tu Kagome! — explico la anciana mirándola legítimamente preocupada.

— ¡Aun si eso ocurriera anciana Kaede, no puedo retroceder, ahora que el momento a llegado! — Explicó Kagome consiguiendo decir las palabras sin flaquear, aunque estaba aterrorizada, ella no había pensado en esa posibilidad.

— ¿Qué quieres decir? — Salto Inuyasha mirándola preocupado y escéptico.

— ¡No volveré a mi casa hasta que esto acabe Inuyasha, el tiempo a llegado, según los pergaminos que mi abuelito tiene en el templo, el momento es ahora, tenemos que buscar a Kikyo y unirnos al grupo de Sesshomaru también y espero que entiendas esto Inuyasha "mientras mas seamos mejor".—explico Kagome mirando fijamente al hannyo.

— ¡Eso quiere decir, que Naraku ira por el fragmento de Kohaku!—murmuro Sango rota de dolor imaginando todas las pesadillas que había vivido desde que le arrebataran a su hermano.

— ¡Esa es la razón, por la que quiero encontrar a Sesshomaru y a Kikyo, si estamos todos con él, tal vez podamos evitar que Naraku tome a tu hermano Sango-chan!—Dijo Kagome incapaz de pensar en lo que sucedería si le fallaban a Sango.

— ¡Pero tu debes… — Salto Sango rota de dolor.

— ¡Es mi misión, y yo decidiré como terminarla, no tomare la vida de Kohaku ni siquiera para destruir la perla! — La cortó Kagome viendo los ojos de Sango llenarse de lágrimas.

— ¡Gracias!... — Susurró Sango con lagrimas corriéndole por los ojos, sabia que era egoísta sentir alivio cuando estaba en riego todos los años que habían luchado para destruir a Naraku y a la perla, pero ella no podía evitarlo, amaba a su hermano, Kagome hizo una oración silenciosa rogando por que todo saliera bien.

— ¡Unirnos a Sesshomaru!... ¿Como lo conseguimos?— Preguntó Miroku, sabia muy bien que el Lord Youkai, había estado manteniéndose deliberadamente lejos de ellos.

— ¡Pues... siguiéndolo y punto!—Dijo Kagome decidida, si el no aceptaba unir los grupos, se limitarían a seguirlo hasta que se hartara y los matara o hasta que aceptara y listo.

— ¡Yo no voy a seguir a Sessh… — Gruño Inuyasha infantilmente.

— ¡Inuyasha!... no es tiempo para "orgullos", no es tiempo para "rivalidades" entre tu y tu hermano, no es momento para "trivialidades", el futuro, no solo nuestro si no el de TODO el mundo, depende de esta ultima batalla, si fallamos todos, TODOS estamos muertos!, ¿Entiendes? —Corto Kagome en seco cualquier replica después de esas palabras, ella sabía que era cierto. – ¡Mañana salimos, con suerte conseguiremos a Kikyo en el camino, ella debe de presentir ya, que el final esta cerca y luego, a ubicar a tu hermano!— Dijo Kagome con un tono de voz que no aceptaba discusiones, allí estaba hablando la líder, la hembra alfa de aquella manada; la amiga la hermana, la confidente y la madre estaban guardadas. Sus amigos la miraron perplejos, pero notaron enseguida que ella realmente se había vuelto aun mas seria y que estaba preocupada. Todos empezaron entonces a ordenar sus pertenecías para el viaje incluso Inuyasha mascullando por lo bajo, pero obedeciendo de todas formas.


En otra parte…

Sesshomaru miraba sin ver realmente las estrellas, estaba molesto y tenía todo el derecho y razón para estarlo, después de haber logrado que su inútil espada se convirtiera en algo que pudiera usar como una verdadera arma, sucedía aquello, aquel maldito Totosai había dicho que su espada y la de Inuyasha originalmente había sido solo una y el la había separado por ordenes de su padre, después le había dicho que cuando su espada logaran controlar el "Meidou Zangetsuha" el único ataque de su espada, se uniría nuevamente a la de su hermano como su padre había planeado y el nuevamente se quedaría sin un arma, después de haber luchado con aquel miserable Shishinki y haber perdido la vida de Rin a cambio de el ataque final, aquello le molestaba aun mas, ni siquiera cuando le habían dejado a el aquella inútil espada se había sentido tan furioso, pero debía admitir que se debía a la perdida momentánea de la vida de Rin, y hora estaba Byakuya y el fragmento de espejo que le había entregado y había esparcido sobre Tensaiga, ¿acaso Naraku pensaba que no podía ver sus intenciones?, el pondría a prueba al Hannyo y si era digno, entonces se sometería a los deseos de su padre, otra vez, decidió.

— ¡Sesshomaru-sama!—Dijo la voz del chico que ahora les acompañaba, después de ayudar a la Sacerdotisa muerta, el chico le había seguido y si no fuera por su fiera protección de Rin, y que él era la forma mas segura de llegar a Naraku, lo habría dejado en el camino. — ¡Algo a pasado, algo a cambiado, de repente el fragmento en mi espalda a vibrado con energía!— Explicó el joven mirando al Youkai, este no digno su presencia con una mirada, pero él ya se había acostumbrado a eso.

— ¡Veo!…— Contesto Sesshomaru secamente ignorando al joven por completo; Su Youki se había disparado y su bestia rugía rabiosa por liberarse, el olor del ambiente había cambiado sutilmente llevando a él un aroma conocido, "lluvia y miel"su compañera había regresado. – ¡Jaken… coloca a Rin en Ah-uh… nos vamos!— Dijo Sesshomaru poniéndose de pie, sabía que debía alejarse, pero simplemente no podía estar lejos de ella, mientras estuviera en el Sengoku, había demostrado desde que la había marcado, que era imposible saberla allí sin ir tras ella.

— ¡Hai amo bonito… hey tu niño muévete!— Gruño el Kappa señalando a Rin que dormía sobre la hierba del prado, su amo había percibido algo mas, decidió, por que de lo contrario no habría echo caso del niño humano..

De vuelta a la aldea

El cielo estaba lleno de estrellas, las constelaciones se extendían a todas direcciones a sus anchas, sin alterarse en lo mas mínimo por los acontecimientos en la vida de los pobres mortales, Kagome suspiro se sentía extraña, algo estaba fallando, algo no estaba bien con ella y no podía determinar que era lo que le "faltaba" por que así se sentía, como si algo esencial le faltara para poder estar bien, algo importante.

— ¡Estas preocupada! — Dijo Sango sacándola de sus pensamientos, mientras se sentaba junto a ella. — ¡Deberías de dormir también!-Agrego Sango mirando las estrellas también.

— ¡Si, estoy preocupada Sango!—Gimió Kagome evitando decir que realmente no podía dormir aun, que se sentía inquieta, que quería correr y alcanzar… alcanzar ¿que?.. No lo sabia, "algo".

— ¡Todo va a salir bien!— Dijo Sango. — ¡Te has vuelto muy fuerte, e incluso nosotros hemos mejorado!— Agregó sonriendo tristemente el cielo como ella.

— ¡Si… somos fuertes!— Dijo Kagome sintiendo como su aura se extendía buscando, siempre buscando sin descansar, tanto en su época como en el Sengoku, buscando pero… ¿Buscando que?, a Naraku?... a Kikyo?... no lo sabia, era frustrante. — ¡Vamos, tomemos un té y tratemos de dormir! –Decidió Kagome levantándose con Sango y entrando a la cabaña de la anciana Kaede, nostálgica y deprimida sin entender la razón de que se sintiera así. Era como si fuera de tener el alma rota, también su corazón estuviera partido en muchos pedazos, sus ojos se llenaban de lágrimas sin razón o si no quería reír como loca, no lo entendía y la frustraba hasta los cielos.

Owarii.