Antes que nada, quiero aclarar que Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi hiperactiva y loca imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es total y completa casualidad. Aclarado este punto quiero señalar que cambiare a mi gusto muchas escenas del manga y anime para adaptarlo a mi fic, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru a aquellos que no les guste esta pareja simplemente escoja otro fic n_n¡.

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de S. S. L. A.)

"Toma mi mano ahora y corramos contra el mundo, yo tomare la yuta e ira a donde quieras, dime que aun recuerdas nuestro primer invierno bajo la lluvia, cuando éramos jóvenes, cuando éramos jóvenes, dime cariño mío que me queda de tu ausencia?... dime cariño mió que te quedara de mi?... cuando con el pasar de los años, cuando el pasar del invierto traiga la ausencia de mi recuerdo a atormentarte a ti… para atormentarme a mi…"

Elizabeth Lara

Cap 13: En busca de aliados. El secuestro.

A la mañana siguiente, partieron a penas amaneció con las bendiciones y buenos deseos de Kaede, Shippo dormitaba sobre Kirara que caminaba en medio del grupo, Inuyasha al frente, luego Kagome y de ultimo justo detrás de Sango, Miroku iba cerrando la comitiva, todos iban en un inusual y pensativo silencio, Miroku miraba constantemente su mano maldita, donde sabía su Kazzana estaba cerca de abrirse y matarlo, Sango pensaba en su hermanito y todo lo que había pasado con su aldea, Kagome pensando en sus amigos y en la perla que había arruinado sus vidas, e Inuyasha en Kikyo en el pasado, en lo que pudo haber sido, lo injusto de su muerte y la preocupación por desconocer su paradero. Avanzaron hasta que se detuvieron a comer algo en el almuerzo y volvieron a retomar el camino, el grupo en otras ocasiones animado en conversaciones de algún tipo, iba ahora en silencio, aquella era la ultima batalla, ellos lo sabían; sabían que podían ganar o ir directo a sus muertes, sin embargo pasara lo que pasara, ninguno de ellos huiría, para ninguno de ellos había otra forma mas que esta, destruirían al ser que tanto daño les había causado a ellos y a otros que no conocían.

— ¡Mejor acampemos aquí… estamos agotados! — Dijo finalmente Kagome, habían estado caminando rumbo al Oeste durante todo el día y ahora estaba cayendo la noche y estaba fatigada, dejo caer su bolso con un movimiento de hombros, Shippo había estado caminando buena parte del día al igual que Kirara.

— ¡Yo puedo Seguir! — Dijo Inuyasha presuntuoso, irritando a sus compañeros, que le dedicaron oscuras miradas de reproche.

— ¡Tu eres un hannyo, podrías caminar hasta caerte a pedazos y no te cansarías! – gruño Kagome lanzándole una mirada helada, en la que podía leerse fácilmente "Di-otra-palabra-mas-y-te-siento-hasta-el-infierno" tras lo cual Inuyasha trago compulsivamente y lo dejo estar.

— ¡Cierto amigo mió, además nosotros debemos descansar, no podemos agotarnos hasta la extenuación, si Naraku nos consigue cansados entonces no será muy difícil vencernos! – Dijo Miroku en tono conciliador pero genuinamente agradecido de la decisión de Kagome.

— ¡Cierto, su excelencia tiene razón!— Estuvo de acuerdo Sango sentándose agotada junto a Shippo.

— ¡Pero ya que tienes tanta energía, has una fogata Inuyasha¡ —Dijo Kagome mirándolo escépticamente, todos tenían que cansarse alguna vez y el era parte humano ¿no?

— ¡Fhee claro que tengo energía mu… Kagome!— Se corrigió a tiempo Inuyasha viendo la mirada de Kagome aguzarse sospechosa hacia él.

— ¡Voy a darme un baño!, ¿Vienes Sango? — Pregunto Kagome sacando sus cosas de la mochila.

— ¡No aun no, tengo que limpiar mis armas, no se me ocurrió que vendrías antes y deben de estar listas para la batalla!—Dijo Sango resignada a bañarse sola.

— ¡Bien, Shippo te bañas con Sango entonces ok?—Dijo Kagome lanzándole una mirada suspicaz al monje que se veía sinceramente destrozado.

-¡Si mama!—Contesto Shippo con una chupeta en la boca mientras Sango le daba una sonora cachetada a Miroku.

— ¡Bien nos vemos al rato!—Se despidió Kagome sintiendo un tirón conocido. — ¡Inuyasha, Kikyo esta cerca, búscala! ¿Si? — agregó antes de perderse entre los árboles, sin ver a Inuyasha olfatear y desaparecer prácticamente en el aire.

Kagome camino hasta el río que había visto, el agua estaría fría, pero ella necesitaba realmente darse un baño, no se soportaba a si misma y tenía calor por la caminata, de repente sintió una ligera puntada de alivio estraña y a la vez familiar, que creció y se extendió, se quedo perpleja por un segundo, no tenia ni idea de donde había salido "ese" alivio pero allí estaba; se encogió de hombros y dejó caer sus cosas sobre una roca plana cerca de la orilla del río y se apuro a arrancarse, prácticamente la ropa sudada antes de lanzarse de cabeza dentro del agua y perderse en su rutina de baño olvidándose del mundo, sintió el Youki de Sesshomaru bastante contraído acercarse al área, bajó la kekkai que había levantado automáticamente a penas se habían detenido y se alegro de no tener que rastrearlo por toda la era feudal. Después de lo que fue casi una hora Kagome salió del río helada y arrugada pero feliz y limpia, se secó y se puso uno de los vestidos que su madre le había dado el este era tipo túnica azul rey, cuello redondo, mangas largas y anchas, cintura alta que caía vaporosamente hasta sus tobillos, era una prenda fresca y cómoda, exprimió el exceso de agua de sus largos cabellos con una toalla y siguió secándose con otra hasta dejarlo lo mas seco posible con ese método, preparándose mentalmente para el impacto que siempre causaba en ella la presencia de Sesshomaru, pues obviamente lo vería, si él no venía a su campamento entonces ellos tendrían que ir al de él, fuera como fuera lo vería y no quería ponerse a si misma en una situación incomoda, recogió sus cosas y regresó al claro donde estaban sus amigos para encontrar allí a Sesshomaru y su grupo llegando al mismo tiempo que ella, Kagome contuvo la reparación mientras lo su mirada de deslizaba de los pies a la cabeza del lord sin poder evitarlo, sentío como algo caliente como el fuego la envolvía a tal punto que a ella no le habría extrañado que su cuerpo estallara en llamas allí mismo, la energía se retiro levemente sin soltarla por completo, Kagome se pregunto no por primera vez ¿Que estaba pasando?; sintió su propia energía correr hacia el grupo de recién llegados y tratar de rodear a Sesshomaru, bajó el rostro avergonzada luchando con todas sus fuerzas por retraerla dentro de si y evitar irritar al lord Youkai.

— ¡Buenas noches Kikyo, Sesshomaru, chicos!—Saludo Kagome dedicándole una levísima mirada al Youkai y sonriéndoles a los niños.

— ¡Kagome-sama ya a regresado!—Celebró Rin corriendo hacia ella y envolviéndola en un abrazo de oso, mientras Sango hacia lo propio con Kohaku.

— ¡Si cariño aquí estoy!—Bromeo Kagome encantada con el entusiasmo de la joven.

— ¡Es bueno que llegaras Kagome, las cosas se han puesto en movimiento!—Dijo Kikyio secamente, analizando la información que Inuyasha le había dado con preocupación.

— ¡Lo se…!—comento Kagome pensativa, mientras Rin se iba con Shippo a jugar y ella distraídamente había soltado sus cosas en el bolso y había empezado a peinar su larga cabellera fijando su mirada en sus pantuflas negras, preocupada por la inminente batalla.

— ¡Entonces es el momento!, ¿no?— Pregunto Kikyio sin mudar de expresión viendo a la mujer prácticamente brillar allí donde estaba peinándose frente a todos inocentemente; Kagome era una belleza mas que física, sabía que en Kagome había algo mas, pero por mas que había investigado algo parecido a ella, simplemente no lo había encontrado.

— ¡Rin... vamos!.— Dijo Sesshomaru dándose la vuelta listo para alearse de ella una vez mas, ella era una tentación demasiado grande para él, se dijo cuando logro arrancarse de su fascinada contemplación de su compañera, se había encontrado viendo compulsivamente, cada pasada del cepillo por sus largos cabellos, deseando apartar el ofensivo artefacto y ser él quien enterrara las garras entre aquella masa de seda negra azulada, quería enterrar su rostro en las suavidad de sus cabellos y aspirar aquel olor que lo enloquecía a él y a su bestia, quería tener en sus manos aquella piel suave, que solo había tocado en contadas ocasiones deseaba volver a probar la tentación de su sangre; se le hacía agua la boca solo de pensar en el dulce sabor de su sangre y su bestia no podía evitar marcarla con su youki cada vez que se encontraban, y la reclamarla aunque solo fue espiritualmente. Esta vez no era diferente, allí en el suelo sentada con aquella túnica que solo resaltaba el color de sus ojos y su nívea piel que parecía brillar bajo la luz de la luna con su marca en su cuerpo, llamándolo a él, y solo a él, si otro acudiera a ella, él simplemente lo mataría en el acto, sin embargo ella nunca sufriría por sus garras de nuevo, se lo había jurado aquella noche en la cueva en la que le había echo daño.

— ¡Espera Sesshomaru!— Lo detuvo Kagome agitada, soltando el cepillo de golpe y poniéndose de pie y mirándolo fijamente alarmada, el ambiente se hizo pesado, a penas ella dejó escapar sus palabras, Sesshomaru se detuvo abruptamente, por que no tenía otra opción, todo en él ansiaba hacer lo que ella quisiera, si tan solo lo pudiera quererle a él, un demonio frío y cruel, un monstruo el asesino perfecto que su nombre anunciaba. — ¡Por favor… no te vayas!—agregó acercándose a él con un poco de duda.

— ¡Si Sesshomaru, hay algo que Kagome quiere pedirte!—Dijo Inuyasha en un tono extraño casi burlesco, confundiendo por completo a Kagome, pero irritándola demasiado rápido como para analizar con detenimiento a su amigo.

— ¡Inuyasha deja de meterte con tu hermano, te dije que esto es importante!— Dijo Kagome mirando a Inuyasha molesta, dejando su aura flamear amenazadoramente, prometiéndole al Hannyo una dura reprimenda si seguía empujando su suerte.

— ¡Fhee solo quiero ayudar!— Dijo Inuyasha sonriente por alguna que ella no entendía el parecía disfrutar mucho con aquello, era irritante y frustrante, parecía no entender la seriedad de la situación que estaban manejando.

— ¿Por que razón crees que puedes pedirle algo a éste Seshomaru? –Dijo Sesshomaru negándose rotundamente a ser TAN dócil, si él quería hacer lo que ella pidiera, pero no le daría gusto a su hermano menor a humillarlo… si, al final cumpliría lo que le pidiera después de todo, no tenía elección mas que complacerla.

— ¡Oh no, no me atrevería a creer eso jamás, no me mal entiendas, solo que creo, que sería mejor que todos nos uniéramos, el fin esta cerca Sesshomaru necesitamos TU ayuda! — Explicó Kagome solo logrando que el Youkai arqueara una ceja que parecía decirle: " Si?, y eso que diablos le importa a éste Sesshomaru mujer? Ve allá y muere, una humana menos mejor para éste Sesshomaru, humana insolente, como te atreves a creer que éste Sesshomaru va a gastar su divino tiempo y su poder en ayudarte a ti y a mi medio hermano?" . Si, eso sería algo que él bien podría escupirle antes de volverse y desaparecer se dijo en su fuero interno.

— ¿Y por que querría este Sesshomaru ayudarlos?—Pregunto Sesshomaru confirmando lo que ella había pensado.

— ¡Fheeee!. ¡Deja de hacerte el duro Sesshomaru! — Soltó Inuyasha cómodamente junto a Kikyo engullendo gustoso una bolsa de galletas de perro.

— ¡Inuyasha!—Gruñó Kagome volviéndose y dándole la espalda a Seshomaru mientras su aura estallaba envolviéndolo completamente y mezclándose con su Youki, ella estaba furiosa. — ¡Si dices una palabra MAS… voy a sentaré de aquí, hasta el infinito y MAS allá!— Rugió Kagome hiriendo los sensibles oídos de los Youkai y el hannyo presente. — ¡Lo siento Seshomaru tienes razón, no tienes por que ayudarnos, pero si quieres luchar contra Naraku, entonces quédate cerca de nosotros y él vendrá a ti!.—Finalizo Kagome avergonzada y mortificada, sabía que le había echo daño con sus gritos, aunque él no lo demostraría jamás por supuesto este era Sesshomaru después de todo.

— ¡Este Sesshomaru tiene al chico!—Puntualizo Sesshomaru.

— ¡Si… Kohaku esta contigo, pero, hay algo que él querrá aun mas que el ultimo fragmento!... –Respondió Kagome mirándolo fijamente a los ojos por primera vez desde que la mordiera. — ¡El querrá a la única persona que la perla obedecerá completamente, la única cuyo deseo la perla no podrá variar, ni torcer, ni cambiar a su conveniencia!...— Murmuro volviéndose a mirar a los niños jugando alrededor de Ah-Un, Jaken los vigilaba de cerca, Kohaku hablaba con Sango quien estaba junto a Miroku inusualmente respetuoso.

— ¿Dónde esta esa persona? — Pregunto Sesshomaru mirando automáticamente hacia Kikyo, que los observaba junto a Inuyasha, que le dirigía una mirada cargada de seriedad por primera vez desde que llegó al campamento.

— ¡No me mire a mi Lord Sesshomaru! — Dijo la sacerdotisa muerta, descartándose a si misma.

— ¿Recuerdas hace tres años, cuando te dije que había nacido con la perla dentro de mi?... ¡bien!, ¡Yo soy esa persona Sesshomaru, la perla esta conectada a mi y yo a ella!—Dijó Kagome mirándolo con serenidad, serenidad que no existía dentro de si mismo en ese momento con él descubrimiento, su bestia rugía en negación luchando enloquecida contra sus restricciones; ordenándole enfurecido tomarla y ponerla en algún lugar lejos de allí, algún lugar seguro, donde nada ni nadie, muchos menos el vil Hannyo la tocara jamás.— ¡No te pido que salves mi vida de nuevo, no me atrevería a pedirte algo así, solo que nos ayudes a destruir a Naraku, si vivo o muero, es el destino quien tendrá la ultima palabra!...—Agregó Kagome con exasperante sinceridad. Él quería transformarse rugir y despedazar algo, o preferiblemente a Naraku, y ella lo miraba inocentemente con aquellos ojos Azules misteriosos, donde el se ahogaba cada vez que tenía la oportunidad de mirarse en ellos; esos ojos llenos de bondad, amor, pureza y allí estaba hablándole de su posible muerte y de la poca importancia que tenía. Si solo ella supiera, que si ella moría, si la muerte tocaba a su puerta, no habría nada ni nadie que pudiera calmara su bestia, él mataría y destruiría todo y a todos los que se pusieran en su camino, hasta que alguien lograra matarlo.

— ¡Creo que lo mejor, es que le digas todo lo que te dieron en tu casa también Kagome!—Sugirió Kikyio con una mirada extraña, si Kikyio no fuera Kikyio, Kagome juraría que estaba intentado acercarla a Sesshomaru deliberadamente, pero no podía ser, era Kikyio y el Sesshomaru, se dijo Kagome distraídamente.

— ¡Si… Pero no aquí, no frente a los niños!— Agregó rápidamente Inuyasha, extrañamente considerado lanzándole una mirada indescifrable a Sesshomaru, Kagome no pudo detenerse a analizar lo que pasaba y el aun mas extraño comportamiento de su amigo, por que lo próximo que supo era que estaba siendo secuestrada por Sesshomaru… otra vez.

Sesshomaru no era estúpido, había notado de inmediato la intención de la sacerdotisa muerta y su medio hermano, por una vez no pensó en que sus acciones asustarían a la joven mujer que sostenía contra él con su único brazo y su Mokomoko-sama alrededor de ambos uniéndolos irrevocablemente muestra clara del deseo de su bestia de unirse a ella. No, él no se había preocupado en lo mas mínimo por asustarla, ella le había echo conocer el miedo pero aquella noche, y le había dado a entender que el miedo tenía diferentes niveles, el había alcanzado los puntos mas altos con sus palabras. La miro de reojo mientras surcaba el cielo con ella, parecía estar tranquila y cómoda en su abrazo y decidió que ella partencia allí con él, pero no la obligaría, él no la obligaría "jamás" a aceptarlo se había jurado a si mismo no forzarla jamás.

— ¿Tienes por costumbre raptar sacerdotisas Sesshomaru? — Preguntó ella curiosa antes de poder contenerse, aferrando sus pequeñas manos a su armadura por inercia, Seshomaru la miró de reojo sin dignificar su pregunta con una respuesta, Kagome se encogió de hombros mentalmente y miró el paisaje desde su elevada posición, tratando de no pensar en el calor corporal que emanaba de Sesshomaru, y el olor salvaje, a bosque y madera que emanaba de él, haciendo que su estomago se tensara y su corazón aumentara a un ritmo frenético e imposible. *** ¿Y que esperabas? Que te dijera: ¡OH claro Kagome cariño, suelo robarme de vez en cuando alguna Sacerdotisa, tu sabes… solo para ver si alguna logra purificarme y al final bueno tengo varias opciones veras: Opción A: Me toca derretirla con mi veneno. Opción B: Despedazarla con mis garras y dejarla a los buitres o simplemente arráncales la cabeza y lanzarla lo mas lejos que mi "SUPER" fuerza la lleve claro esta!… Si claroooo, todo eso frente a un buen tazón de fideos instantáneos por supuesto; que idiota soy pedirle algo a él ja!...*** Pensaba frenéticamente tratando con desesperación de controlar sus reacciones irracionales ante la presencia del gélido Lord. ** ¡Ay Kagome niña tienes una seria fijación con las "cabezas cortadas" y este Youkai, sobre todo con "ÉSTE" Youkai!** se dijo en su fuero interno poniendo los ojos en blanco antes de notar que estaba tomando tierra.

Seshomaru por otra parte se había deleitado con el aroma de su mujer en su sensible olfato, su bestia estaba extasiada y muy excitada, el calor que ella despedía, sus cabellos húmedos mezclándose con los de él, el tacto de su suave piel cuando la empujo hacia su cuerpo y las suaves formas de ella amoldándose a su duro cuerpo, allí donde lo que la armadura permitía contacto; Tomaron tierra y él la retuvo un poco mas de lo esperado en su abrazo maldiciendo la hora en que dejó a su hermano cortarle el brazo izquierdo, abría querido estrecharla completamente contra él, hasta que su cuerpo memorizara la suave silueta de ella.

— ¡Aquí no nos molestaran, explica lo que dijo la Sacerdotisa muerta! - Ordenó Sesshomaru autoritariamente incapaz de pedir, él no era un ser de pedir, él exigía, él tomaba y ordenaba como era su derecho siendo él quien era, ¿quien podía negarle algo?

— ¡"Kikyio" Sesshomaru, ella tiene un nombre, el echo de que su cuerpo este muerto, no quiere decir que no sea una persona! — Dijo Kagome con tranquilidad sentándose en las raíces de un enorme árbol del que podía sentir, una energía similar a la del árbol sagrado del templo de su familia, Sesshomaru la miro sentarse tranquila bajo aquel árbol justo en el mismo punto donde él mismo solía descansar, cuando estaba harto de Jaken y de la interminable energía de Rin.

— ¡Esta muerta! — Puntualizo él lacónicamente, no entendía por que ella se molestaba en darle personalidad a una mujer muerta que caminaba por el mundo de los vivos en un cuerpo echo de barro y cenizas.

— ¡Vaya ya veo!..., ¡así que cuando yo muera Inuyasha seguramente me llamara "muerta" y no "Kagome"… -reflexiono Kagome irritada. — ¿Puedes sentarte?, ¡Tu eres muy alto y me duele el cuello de tanto estirarlo para verte a la cara! — Explicó Kagome escondiendo sus pies desnudos bajo la falda, pues había perdido sus queridas pantuflas cuando Sesshomaru la había secuestrado.

— ¿No me temes entonces... no temes que éste Sesshomaru te mate? — Preguntó Sesshomaru perplejo. — ¡Tu has visto estas garras con sangre y sabes que éste, es un monstruo aun así, no puedo oler temor en ti!… ¿por que?- Preguntó Sesshomaru acercando sus garras hacia la cara de Kagome, mientras su bestia la miraba esperanzado.

— ¡Sesshomaru, ya tuviste una oportunidad muy buena de acabar conmigo y elegiste salvar mi vida, no creo que hayas echo eso, solo para matarme ahora por una tontería como sentarte y hablar conmigo!— Dijo Kagome dulcemente viéndolo sentarse finalmente justo frente a ella — ¡Y de eso de "monstruo"… si lo dices por tu forma básica, es tonto que pienses así de ti mismo, hay humanos que son monstruos reales, que hacen daño a conciencia, que matan, violan y destruyen todo a su paso, todo por codicia, el cochino dinero… en mi era, el dinero es el Dios y el demonio que nos gobierna a "todos", incluso a mi… sin dinero no hay comida, seguridad, ni casa, ni educación, ni hay nada, yo creo que el verdadero monstruo aquí es el dinero, saca lo peor de la gente, viven, mueren, traicionan y matan por él! –argumentó Kagome apasionadamente evitando cuidadosamente mirar al Youkai a los ojos, ya era bastante malo que su corazón estuviera haciendo esfuerzos monumentales por salirle por su boca sería peor si se lo quedaba mirando embobada o peor, se abofeteo mentalmente con fuerza un par de veces y arrancó la mirada de él, se le había quedado viendo sin notarlo, hasta que cayó en cuenta para su horror que estaba mirando sus ojos dorados fijamente y él por su parte le devolvía la mirada, apartó la suya bruscamente y miró por el claro, esperando encontrar algo con que distraer su atención.

— ¡Dime entonces!… — Pidió relajando su tono de voz solo un poco, la bestia dentro de él saltaba de alegría, ella no le temía tanto como él siempre había creído, pero si había un poco de cautela, estaba allí presente en su postura, ella era cuidadosa con él, no lo miraba y cuando lo hacia apartaba sus ojos de él y eso le irritaba enormemente, él deseaba que ella lo mirara solo a él, y poder verla a gusto a su vez.

— ¡Bien Sesshomaru… — Dijo Kagome, cerro los ojos, uniendo la manos en una silenciosa oración a los dioses pidiendo que ablandaran el corazón del Youkai, si lo tenía y decidiera acompañarlos y unir su fuerza a la de ellos, sondeo con su aura el área en la que estaban, sintió el bosque, los animales y Youkai de bajo nivel en el y por precaución coloco una Kekkai alrededor de ellos, impenetrable nadie los vería, escucharía o percibiría su aura o poder allí dentro. — ¡Ayer en la mañana, mi madre finalmente me explico unas cosas sobre nuestra familia que mi hermano menor y yo desconocíamos, veras en el templo familiar siempre a estado desde que puedo recordar una tablilla mortuoria en blanco, sin mas señales que una estrella de cuatro puntas y una "M"

— ¡Eso tiene relevancia por que… — Dijo Sesshomaru interrumpiéndola, ella estaba siendo muy vaga y su nerviosismo estaba afectándolo, su bestia estaba agitada, algo no estaba bien.

— ¡Estoy tratando de que entiendas todo, para que puedas ver toda la imagen completa y no solo una parte, tengo que decirte esto también para que no quede ningún cabo suelto, no me pongas mas nerviosa o voy a estar dando vueltas toda la noche! — Soltó Kagome demasiado tensa para preocuparle insultarlo, no era fácil aceptar el papel que le había tocado, ella siempre supo que la batalla no se terminaría sin ella, pero nunca ni en sus mas remotas pesadillas imagino que ella sería de echo la clave para acabar con aquella historia de la perla, menos que era pariente de sangre de su creadora Midoriko; aun recordaba como había pensado en ella cuando había empezado su entrenamiento preguntándose si también Midoriko había equilibrado, mente, cuerpo, alma y corazón y si había perdido el control creando así la perla y acabando efectivamente con su propia vida, nunca lo sabrían, sintió una profunda tristeza por aquella mujer que no había conocido, pero que su madre amaba profundamente al igual que su abuelo, ella había visto el sufrimiento real en sus ojos.

— ¡Continua! — Concedió comprendiendo que era algo difícil para ella, lo que tenia que decirle, su bestia le bufo molesto por que una vez mas había echo enfadar a su compañera con sus maneras imperiosas.

— ¡Lo siento, es que aun yo misma estoy asimilándolo! — Explicó avergonzada por su reacción exagerada, entre los nervios y su lucha interna con su propio reiki que insistía en abrazar a Lord junto a ella, estaba exasperada y muy sensible, lo cual era una mala mezcla pues su temperamento estaba a flor de piel. — ¡Mi madre y mi abuelito, me dijeron que yo no había sido la primera persona de la familia, que había viajado en el tiempo a través del pozo devora huesos, veras, mi madre tenía una hermana, una hermana gemela para ser exactos, ella dijo que el día que con la tecnología en mi época, los doc… errr.. "sanadores" le habían dicho a mi madre que estaba embarazada de una niña es decir "yo", ella la llevó a la caseta del pozo con la intención de decirle algo, pero nunca logró decirle nada, pues cayó por el pozo y desapareció para siempre; mamá dice que ella sintió el pozo morir tras la partida de su hermana, Sesshomaru, Lady Midoriko era la hermana de mi madre. — Barboto Kagome con rapidez percibiendo que el Lord Youkai se impacientaba, este a su vez la miró arqueando una elegante ceja.

— ¡Veo… eso explica por que ninguno de nosotros pudo saber nada de ella o su casa! — Comentó Sesshomaru, entendiendo finalmente la incógnita que había tenido durante años, él mismo había buscado información sobre la mujer sagrada y había fallado miserablemente para su eterna frustración, era bueno saber que no se debía a algún descuido suyo; lo único que había conseguido había sido su aparición momentánea en una aldea cerca de Edo y luego sus viajes a través de Nipón hasta establecerse en la aldea de los Taijiyas donde finalmente había muerto combatiendo creando la perla maldita.

— ¿Ustedes?, ¿Quienes son esos "ustedes" y por que querían saber de donde venía? — Pregunto Kagome desconcertada y sorprendida, ella no esperaba ningún comentario de Sesshomaru sin embargo lo obtuvo sin pedirlo.

— ¡Los señores cardinales vinieron a éste Sesshomaru alarmados por el poder que la mujer sagrada poseía, la veían como una amenaza aun cuando ella nunca atacó a alguna de nuestras tierras… como estaba en los dominios de éste Sesshomaru, era mi deber augurarme que no era una amenaza real, así que investigue, pero no encontré nada de su casa o su clan! — Dijo dando internamente gracias a que en su momento se contuvo de matar a la mujer, pues habría sido su condena final, tener que confesarle a su compañera que él tenía sangre de su clan en sus garras, ** Una maldición en si misma ** confirmo su bestia aliviada.

— ¡Oh!... — exclamo Kagome comprendiendo, debió haber imaginado que los señores cardinales verían a Midoriko como una amenaza, era una lastima saber que él no sabía mas que su familia, sobre la vida de su tía, se dijo, y de golpe cayo en cuenta de algo "él" estaba contestando "sus" preguntas, ahora "eso" era extraño. En fin dijo en su fuero interno, encogiéndose de hombros y dando gracias a los Dioses por ello, no iba a quejarse. — ¿Y yo?, ¿Me ven ustedes como una amenaza para los Youkai?, ¡Después de todo, incluso mi abuelo a dicho que o he superado con creces los poderes que mi tía tuvo en su momento! — preguntó cuando la idea cayó sobre ella como jarro de agua helada, no quería destruir a Naraku para descubrir que tenía una cola de Youkai haciendo línea para matarla.

— ¡No, ya saben lo que sucedería si te atacan, no quieren correr el riesgo de que se repita la historia! — contestó sin atreverse a decirle que él personalmente había visitado a cada lord cardinal y les había explicado con exactitud, usado toda su experiencia en diplomacia, para que no sornara como una declaración de guerra, lo que sucedería si alguno de ellos o sus lacayos tocaba un solo cabello de su cabeza, no les había dicho que ella era su pareja por supuesto, pues esto habría dado pie para que intentaran matarla con mas insistencia; solo les aseguró que ella era la única que podía destruir a la perla, claro que entonces no sabía lo correcto que estaba con su teoría, entonces no sabía que posiblemente ella sería también la única capaz de destruir a Naraku; los tres señores aceptaron su palabra sin chistar mas aun sabiendo que él personalmente vigilaba al grupo de cerca. No, no se lo diría se dijo.

— ¡Hnn ok, el punto es! — dijo volviendo al tema. — Que según mi madre y mi abuelo, la perla esta ligada a mi, pues siendo hija de la gemela de Midoriko-sama hay una lazo irrompible entre la perla y yo, ellos dicen, que la perla no puede negarse a obedecer mi deseo, que allá donde modificaría el deseo de otro a conveniencia, no podía hacer eso conmigo, ya que soy yo y solo yo, la verdadera guardiana de la joya, y la única que puede destruirla realmente, lo cual esta bien para mi, pues quiero destruir esa maldita cosa de una buena vez. — Explico finalmente

— ¡Entonces el Hannyo quiere matarte! — Dijo Sesshomaru sintiendo a su bestia estremecerse de ira, Kagome lo miro a los ojos, en sus orbes azules brillaba la preocupación y el miedo, mordió con fuerza para evitar rugir de furia, esta era su mujer y nadie tenía derecho a hacerla sentir eso.

— ¡No Sesshomaru, seria muy fácil simplemente matarme y ya, no… es mas complicado, la anciana Kaede me hizo ver el peligro real que corró ahora que esta información se me a revelado, es posible que ya sea muy tarde para hacer algo al respecto! — Explicó agotada respirando profundo y dejando de lado el miedo, ahora no podía darse el lujo de estar asustada, se dijo en su fuero interno. — ¡Ella dice que es muy posible que el espíritu malvado de la perla le devele esa información a Naraku, el me querrá a mi en su poder en cuanto complete la perla y usarme para pedir su deseo y asegurarse de que la perla lo concede, todo este tiempo en que se a dicho que la perla concederá un deseo, no es completamente cierto, ella desviara el deseo a conveniencia asegurándose siempre de sobrevivir, corromperá a todo aquel que este en contacto con ella los llenara al odio como lo hizo con Kikiyo e Inuyasha! — Explico con una calma que irritaba al Taiyoukai, que al escuchar sus palabras estuvo muy cerca de trasformase y dar caza al Hannyo, pero la lógica dictaba que no lograría nada de esa forma, debía analizar bien todos los puntos de esa historia.

— ¿Estas segura de eso? — Se obligo a preguntar monótonamente, calmando a su bestia y obligándolo a pensar con la cabeza y no con los instintos.

— ¡si, mi madre, mi abuelo y Kaede conocen mejor que nadie la historia de la perla, Kikyio también, hace 53 años el bandido Onigumo fue quemado vivo y dejado por muerto, Kikyio que para entonces estaba viva y ejercía de sacerdotisa en la aldea lo encontró en la cueva donde lo habían quemado y viendo que estaba al borde de la muerte y siendo ella sacerdotisa decidido ayudarlo a estar lo mas cómodo que pudiera hasta que la muerte lo reclamara, ella lo curó, y alimentó, pero Onigumo la codició, se obsesionó con tener a Kikyio, así que se ofreció a si mismo a los youkai del mas bajo nivel, para que devoraran su cuerpo y su alma uniéndose a él, así nació Naraku, de la codicia de Onigumo por Kikyio, pronto descubrió que ella tenía una relación con Inuyasha y la existencia de la perla, los engaño a ambos haciéndoles creer que uno había traicionado al otro, se hizo pasar por Inuyasha y atacó a Kikyio dándole en su rabia una herida mortal, a Inuyasha le hizo creer que Kikiyo lo despreciaba por su condición de Hannyo y que le había engañado con la promesa de usar la perla para convertirlo en humano y unirse a ella que se había burlado de él, Inuyasha cegado de la rabia tomo la perla del templo dispuesto a pedir convertirse en un youkai completo, pero Kikyio llena de odio por la traición de la que creía, había sido victima disparo a Inuyasha una de sus flechas sellándolo en el Goshinboku, lo que Naraku no planeó fue que Kikyo lograra vivir lo suficiente para purificarla de nuevo y hacer que la quemaran junto a ella al morir, llevándola consigo al otro mundo y a mi, 500 años en el futuro, donde el mundo había cambiado tanto, que la perla decidió regresar, "aquí" - Finalizo sintiéndose repentinamente muy agotada no físicamente si no espiritualmente, sintió el medallón familiar contra sus pechos calentarse y confortarla. — ¡Lo demás ya lo sabes! — dijo Kagome finalizando esa parte de la historia, que no estaba segura se Sesshomaru la sabía pero que era necesaria contar.

— ¡Hnn! — murmuro dándole a entender que prestaba atención, con las miles de ideas agolpándose en su mente, su mano cosquilleaba de ganas de liberar su veneno en el Hannyo malvado y destruirlo antes de que pudiera llegar a su pareja, ahora entendía los detalles que desconocía de la historia de su hermano, el nacimiento de Naraku, las traiciones eso no lo sabía, y no es que él fuera admitir abiertamente que lo ignoraba.

— ¡Mi madre explicó que mi viaje a través del pozo había sido iniciado por la perla dentro de mi ella "ansiaba" regresar a esta época, ellos aseguran que solo yo puedo destruirla… Al principió, confieso que me negué a creerlo y me evadí de la verdad, pero créeme cuando te digo, que sé en el fondo de mi corazón que es cierto, una vez dije que esta batalla no terminaría sin mi y fue mucho antes de saber lo que se ahora, no me gusta pero no puede cambiarse, para bien o para mal soy yo y solo yo! — ¿Entonces… vas a ayudarnos?, esto no es por mi quiero aclarar, no estoy pidiendo que me ayudes a mi, es por el futuro de TODOS, si Naraku logra completar la perla y logra usarme… este mundo y tal vez otros estarán condenados… para siempre! — Finalizó ésta muy tensa de explicarle todo aquello a Sesshomaru, pero no había otra forma de hacerle entender lo que estaba sucediendo, necesitaban su ayuda no era lo suficientemente estupida ni estaba cegada por el falso orgullo, reconocía el poder del Lord Youkai y lo respetaba, era debido a ese respeto que estaba allí en contra de toda lógica y sentido de preservación, pidiéndole que se uniera a ella en aquella batalla, sabiendo que él bien podía mandarla al infierno, negándose de plano a ceder su ayuda, que sabía bien podía significar el triunfo de aquella mision.

Owarii…