El temor llego a mí al escuchar aquella voz, pero al poder despertar de aquel sueño tan pesado me era grato, aquel sentir en mi piel de haber sido tocado, me daba na mala espina, me levante con pereza propia de una persona que dormía tarde, "Tal vez no es bueno leer tantas historias de terror" me dije a mi misma, me puse las pantuflas, me mire en aquel tocador donde tenía dos espejos para arreglar un poco mi cabello, era inevitable no verme, con el hecho de levantarme, el tocador estaba a lado de mi cama.
Pero algo extraño surgió del espejo, mi imagen se distorsionaba, me talle los ojos para ver si era mi imaginación, pero la imagen seguía hay, mi reflejo en perfectas condiciones "Debo descansar más" me repetí mentalmente, cuando de repente el espejo se tornó de un color rojizo, de aquel lugar salieron unas lánguidas manos tomándome del cuello.
Me lastiman – grite con todo lo que pude, siendo caso a mi penitencia de soltarme, me aleje del espejo y me volví a acostar.
Después de un momento me levante, volví a ver el espejo , estaba de un tono rojizo "Debe ser un sueño" cerré los ojos mientras repetía una y otra vez lo mismo, aquellas manos lánguidas querían atraparme, la pesadilla estaba latente, me escabullí de la cama sin que aquellas manos pudieran alcanzarme, al salir del pasillo , aquel espejo que tenían siempre, unas manos me atraparon de los brazos, una voz masculina se escuchaba "No escaparas, acepta tu destino" comenzó a hablar con regocijo, realmente aquello me estaba dando miedo, tome un jarrón y golpe aquellas manos largas y muertas, poco a poco fueron soltándome, me puse los zapatos al escuchar ruidos del cuarto, dentro de él salían bestias lánguidas , esqueléticas, muertas, cadáveres, nuestros grandes y asquerosos sacada de las peores pesadillas, salí corriendo de mi casa, encerrándolos adentro.
A pesar de que al parecer era solo los espejos donde se transportaban aquellas bestias, cerraba los ojos con el deseo de despertar de esta pesadilla, aquellos seres comenzaron a salir de espejo del carro, comencé a correr rápidamente, mi madre y padre no estaban, tal vez habían salido a trabajar, pero estaba un carro de ellos, aquello me hacía creer que esto era solo una pesadilla por haber leído cosas de terror la noche anterior.
El temor llego a mi cuando las ventanas tomaban aquel color rojizo, al parecer todo aquello que reflejaba algo era un portal para aquellas bestias, corrí rápidamente.
Por aquí – una voz inocente como la de un niño hablo, voltee hacia todas partes - soy yo, Chobu - voltee hacia mi gatito negro con blanco, definitivamente esto era un sueño al ver que hablaba.
Si - estaba sorprendida ante ello, comencé a seguirle en silencio, confiando en aquella criatura que había cuidado como mi hijo.
Chobu, sabes que te meterás en problemas - hablo una vez sensualmente femenina.
Lo siento Neki, prefiero las consecuencias - no entendía aquella platica entre mis dos gatos que eran como mis hijos.
Serás castigado severamente - aquella voz aniñada y dulce sonaba a lo lejos como ladridos de un perro.
Choki, no puedo hacerle esto a quien nos ha ayudado todo este tiempo – reclamo el al ver que su paso era tapado por aquellas dos hembras.
Choki entiende, no debes desobedecer al rey, es nuestro deber, por ellos nos encontramos con ella – se olvidaba Neki que yo escuchaba todo.
Además para eso fuimos enviados, para vigilarla y en el momento ordenado - fue interrumpida Choki.
No le haré esto a mi madre - un maullando de tristeza sonaba aquella voz de un niño peleando con todas sus fuerzas.
No lo creo Chobu, la traición se paga caro - hablo Neki con atención.
Así es - una voz similar a la de Chobu salía a relucir entre los arbustos de las plantas, era idéntico a él, tome a Chobu entre mis manos con temor a lo que pudiera pasar, pero aquella criatura que quería como mi hijo se soltó de mi agarre y comenzó a pelear contra su gemelo, tome una roca, pero debido a la similitud exacta no sabía cuál era mi querido Chobu, de repente uno de ellos se convirtió en color verdoso como aquellas bestias, un monstruo con afilados colmillos y uñas, así como un pelaje espinoso, comenzó a pelear fuertemente, acercándose a mí, el temor me lleno a ver que ambos estaban igual.
Esto pasa por traicionarnos - comento Neki.
Ayúdenlo por favor - comencé a llorar, aunque este sueño no era meramente que una pesadilla, ver esto me hacía sentir pésimo.
Si vienes, esto puede acabar - comento Choki en un ladrido de felicidad ante su voz dulce como el de una niña.
Entre el temor, me fui acercando más a la ventana, estaba de aquel color rojizo como si un portal tratase, temía que había al otro lado, los monstruos comenzaban a salir, aquella pelea era cada vez más fuerte no sabía quién ganaba, pero con ello comencé a acercarme más para que todo se detuviera.
¡No Nozumi-chan! – el grito alarido de Chobu era suplicante – si no lo deseas, no debes hacerlo, no debes entregar tu corazón - comenzó hablar entre el dolor de las heridas.
¡Cállate! – una voz similar se escuchó – entiende que es el destino, él la escogió, es tu misión - rasguño el rostro del otro gato - los traidores no prevalecen - hablo con grandeza.
Los reflejos tampoco - comento confiado el otro gato volviendo atacar.
Al ver aquello me fui acercando con más temor a la ventana rojiza, era como ver el mismo sol de cerca, tan rojo y candente que podía quemarme, era como la muerte misma, el temor recorría mis venas, trague saliva, temía que era lo que había al otro lado, no podía entrar debido a ello, aquel rojo que llenaba mis pupilas transmitiéndome temor, enchinándose mi piel, pero al ver la pelea, en un pequeño tropiezo de mis zapatos, salieron volando de mis pies, estando descalza frente aquel lugar, entrando a la ventana, sintiéndome absorbida por aquel color rojizo, por la oscuridad, tal vez con ello despertaría, esperaba despertar de esta pesadilla.
