Antes que nada, quiero aclarar que Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi hiperactiva y loca imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es total y completa casualidad. Aclarado este punto quiero señalar que cambiare a mi gusto muchas escenas del manga y anime para adaptarlo a mi fic, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru a aquellos que no les guste esta pareja simplemente escoja otro fic n_n¡.

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de S. S. L. A.)

" Noche de claro de luna, noche de agónica pena, donde mis lagrimas bañan, con rocío de mi pena, un jardín de rosas negras que no parecen vivir, así esta mi amor por ti, ni lo tomas, ni lo dejas, trayendo mi alma en pena, como aquellas rosas negras, como ellas negra mi pena y puntiagudo dolor, cual espinas de la flor que alguna vez cuide por ti, de un rojo llameante fue, en inicio de mi amor y ahora negro quedo, lo que rojo sangre fue, por tu helado desden, por tu terca convicción, matando mi corazón, dejándolo en el jardín donde una vez para ti, sembré rosas con amor, ahora negro quedo y nunca jamás veré, en mi jardín florecer una llamarada de amor, y a si el claro de luna, riegue con celo el jardín, no abonara para mi las rosas de negro color"…

Elizabeth Lara

Cap 15: Bakusaiga —Alguien a quien proteger

Los días siguientes fueron pasando con tensa tranquilidad, Sango golpeando a Miroku por hentai, Kikyio en silencio observando a Kagome disimuladamente; Inuyasha vigilando de cerca de Sesshomaru; Miroku tomando cada oportunidad posible para "tocar" a Sango muy a pesar de sus golpes; Jaken mirando preocupado de su amo a Kagome; Rin, Kohaku y Shippo Jugando entre ellos; Ah – Un acercándose a Kagome cada vez que paraban ganándose miradas de curiosidad de todo el grupo; Kirara descansaba en el hombro de su señora con letargo típicamente felino, Sesshomaru y Kagome evadiéndose el uno al otro mientras el grupo se hundía en la frustración viendo a aquellos dos dar vueltas alrededor del otro, cuando era para todos ellos muy claro que se atraían, si bien a Sango y a Miroku les había costado creerlo, finalmente habían terminado aceptando que los sentimientos del Lord Youkai eran recíprocos, no es que el fuera abiertamente cariñoso, no, el era tan frío y estoco como siempre, pero ellos debían admitir que una vez su mirada se posaba sobre Kagome, aquellos gélidos ojos dorados se llenaban de calor e intensidad, por otra parte habían visto como Kagome miraba a Sesshomaru cuando creía que nadie estaba viéndola, el amor brillaba allí en sus ojos azules, también la esperanza y el anhelo, mas Sango y Kikyio se habían dado cuenta que Kagome ignoraba por completo la presencia de aquellos sentimientos en ella, ambas mujeres estaban frustradas, aunque por la naturaleza de cada una, reaccionaban diferente, Sango era mas agresiva y Kikyio estaba mas silenciosa viendo a la pareja tratar de evadirse fracasando penosamente.

— ¡Es tan frustrante! — Gruñó una tarde Sango junto a Kikyio, mirando como Kagome apartaba la mirada de Sesshomaru y se empeñaba en leer su libro y el aludido la miraba inmediatamente después de ella dejar de verlo, para luego ser el que apartara la mirada y ella volver a verlo, siempre sin coincidir.

— ¡El esta cometiendo un error! — Dijo Kikyio sabiendo perfectamente que el Lord Youkai podía escucharlas.

— ¡Me siento tan mal por no decirle nada! — Dijo Sango avergonzada, sabia que si Kagome alguna vez lo sabía, ellos iban a cargar con su parte de culpa y ella no dudaría en reclamarles, pero Inuyasha había sido terminante.

— ¡Inuyasha dice que debe ser "él" quien se lo diga, un especie de protocolo Youkai, le he dicho que mantendré mi boca cerrada mientras ella no haga una pregunta directa! — Expreso Kikyio viendo con satisfacción al Lord Youkai tensarse con sus palabras, estaba muy bien pensaba satisfecha, el tenia que haberle dicho a Kagome la verdad hacia tres años, callarlo entonces fue malo, dejar pasar tanto tiempo y tenerla en la oscuridad, un completo y desastroso error, ardería un infierno si ella se enterara ahora.

— ¡Estupidos protocolos! — Mascullo Sango con profundo rencor.

— ¡Fhe que tanto lees mu… Kagome! — Se quejo Inuyasha sentándose junto a ella.

— ¿hunn?, ¡Oh, estoy leyendo el ultimo libro de Reiki que me regalo Sota por mi cumpleaños, así que déjame Inu! — advirtió lanzándole una mirada que prometía un viaje al infierno en primera clase, de ida y vuelta, Inuyasha aplasto la orejas contra su cráneo ante la amenaza y opto por dejar a la mujer en paz pues sabia que Kagome era una de esas pocas persona que se dedicaban cumplir sus promesas y solo la muerte misma podía impedírselo.

Aquella noche, como las ultimas siete noches, Kagome leyo a los niños, cocino y repartió la comida con Sango y Kikyio, colocando incluso un tazón frente a Seshomaru y Jaken sin preocuparse, si comían o no ya era asunto de ellos, ella cumplía con su conciencia dándoles de comer, Inuyasha y el mismo Sesshomaru se habían repartido la tarea de proveer carne para el grupo, Miroku y Shippo se encargaban de la madera y el fuego y finalmente Rin y Kohaku de el agua, todos tenían tareas y ayudaban a la manada a progresar conforme viajaban. Después de asegurarse de que todos habían comido, Kagome se sumía en su rutina personal de aseo diario arrastrando con ella al resto de las mujeres del grupo y después de tomar un poco de té y leer un pare de horas, todos se dormían menos Inuyasha y Sesshomaru, este ultimo, repetía cada noche su usual recorrido desde su lugar de descanso hasta Kagome, se quedaba junto a ella hasta que se aproximaba su hora de despertar, entonces se levantaba y volvió a su lugar como si nada, Inuyasha estaba perdiendo la poca paciencia que había reunido y por lo que podía ver reflejado en las miradas acusadoras del resto del grupo, ellos también.

Al octavo día Kagome realizo su rutina de todos los días, sintiéndose de repente con el ánimo por el suelo, Sango y Kikyo permanecieron cerca de ellas en una aptitud casi protectora que la desconcertó un poco.

— ¡Será mejor que sigamos avanzando!— Dijo Kagome a media mañana después de que todos habían comido, vestía nuevamente sus botas de cuero negros hasta la altura de la pantorrilla, un jean azul y un sweater fino de cuello vuelto azul marino.

— ¡Si supongo que tienes razón!, ¿Alguna idea de hacia donde debemos ir? —Dijo Kikyo mirando a Kagome un poco desanimada, era triste verla decaída y confundida pues Kagome no parecía entender por que estaba triste.

— ¡Podría intentar… —murmuro Kagome inaudiblemente para los humanos presentes, antes de agacharse de inmediato con muchas ganas de no solo abofetearse si no darse un par de patadas por haberse olvidado por completo de las cosas que había estado aprendiendo, conteniendo un gruñido de frustración se limito a colocar con respeto las palmas de sus manos sobre la tierra y cerrar los ojos y respirar profundo buscando en su interior aquel lugar de paz que había encontrado en sus meditaciones, sintió la energía de cada uno de los presentes y los árboles cercanos, extendió un poco mas ubicando en su radar espiritual animales y vida salvaje respiro profundamente acompasando sus respiraciones al latido de su corazón presionó un poco mas y se sintió conectarse a esa parte de ella que vivía en Kikyo, sintió como su energía se envolvía alrededor de Sesshomaru y decidió ignorar la mortificación y estallaba, como una ola gigante que los barrio a todos con una fuerza abrasadora, espeluznante entonces lo sintió, un tirón parecido al que sentía cuando estaba cerca de Kikyo, sintió algo cubriéndolo disminuyendo aquella sensación que tiraba de ella, Kagome se empeñó aun mas, empujando con fuerza teniendo una señal clara de a donde ir, aquello sería el fin decidió internamente, mientras ella estaba perdida en su profunda meditación de búsqueda, sus amigos la miraban con diferentes grados de estupefacción y reverencia que rayaba en el Temor, la energía espiritual de Kagome, les había puesto los pelos de puntas, era una energía pura y benigna para ellos si, pero era terriblemente fuerte, ningún humano debería manejar un poder así, su misma piel brillaba intensamente al punto que ellos tuvieron que entrecerrar los ojos por el brillo, sus cabellos se agitaban con vida propia alrededor de ella cargado de poder y su rostro trasmitía una profunda paz que aligeraba sus corazones. — ¡Lo tengo!—murmuró por lo bajo retrayendo su energía dentro de ella y sentándose en la tierra agotada, su abuelo la había animado por tres años a rastrear su energía por todo Japón el viajó mas de una vez, solo para que ella pudiera ubicarlo y daba gracias al cielo que esa habilidad sirviera de algo ahora, que no había fragmentos que rastrear como había sido el plan original.

— ¿Qué diablos hiciste Kagome? — Soltó Inuyasha perplejo, por un momento el estuvo casi seguro que ella no era del todo humana, con semejante poder bañándolo.

— ¡Mi abuelito, me estuvo entrenado para buscar energías especificas, el se uso como blanco, y estuvo ubicándose en diferentes partes de Tokio y luego todo Japón, para que yo aprendiera a buscar y reconocer su energía donde quiera que estuviera, así que eso fue lo que hice, busque la energía de Naraku!…— Explico Kagome como si no fuera nada extraordinario lo que acababa de hacer.

— ¡Eso que hiciste fue algo mas que buscar Kagome mira! — Dijo Kikio señalando alrededor de ellos, los árboles parecían más gruesos, más sanos y mas imbuidos de energía, la misma tierra se sentía diferente.

— ¡Oh… eso, no es nada al menos no purifique a nadie por accidente!...—Dijo recordando la ocasión en que había herido a Toga accidentalmente. — ¡Dejen de mirarme así, tenemos que ir hacia el Norte, déjenme tomar un poco de aire y nos vamos!...— Agregó dando un largo trago de agua de su botellón mientras los demás la miraban estupefactos a excepción de Sesshomaru que no mostraba fácilmente sus sentimientos y pensamientos.

— ¡Mama tu brillabas mucho! — Dijo Shippo claramente impresionado, el pequeño nunca había sentido una energía tan fuerte así provenir de ella, el sabia que su madre era fuerte.

— ¡Nada importante… mejor nos vamos! — Dijo la joven estrechando al Zorrito entre sus brazos por un momento antes de dejarlo ir y armarse con su bolso su carcaj y sus flechas.

— ¡Nada importante dice ella! — Dijo Miroku estupefacto, viéndola recoger sus cosas y ponerse en marcha tomando dirección al Norte pasando frente a Inuyasha y a Kikyo seguida de cerca por Sesshomaru y su grupo.

— ¡Después de todo ella esta unida a la perla… tiene que ser especialmente fuerte para contener un poder así, ser guardiana de ella es una cosa, estar unida es otra muy diferente! – Dijo Kikyo zanjando el asunto. El grupo avanzo en su viaje, varios demonios menores trataron sin éxito de tomar el fragmento de Kohaku, los días pasaban con la tensión creciendo cada vez mas en el grupo, ellos iban a la batalla contra Naraku, sabiendo que debían esperar lo peor, por otro lado Sesshomaru parecía una bestia enjaulada alrededor de Kagome. Entonces sucedió aquella mañana cuando iban avanzando hacía donde Kagome había sentido a Naraku. Tres enormes Youkai, que a Kagome le recordaban vagamente a aquellos que había destruido cuando había conocido a Toga aparecieron en el camino justo, frente a Sesshomaru.

— ¡Se dice, que ya no tienes armas con que defenderte Sesshomaru, que eres tan débil ahora, que viajas con cachorros, humanos y un hannyo, acabaremos finalmente con tu casa y la tomaremos para nosotros, junto a los fragmentos que tienen! — Dijo el Youkai mas feo de todos, aun en su forma humanoide su piel semejante a la roca grisácea estaba cuajada de sangre seca entre los enormes pinchos que sobresalían como una coraza de su pecho, hombros y pómulos, dándole un aspecto grotesco, su cuerpo grande y pesado daba la falsa apariencia de torpeza y sus ojos rojo sangre brillaban con codiciosa locura, los otros dos eran un poco mas pequeños que el, uno rojizo con lagos pinchos retorcidos siniestramente, colmillos amarillentos y puntiagudos, y el otro de piel amarillenta con enormes garras afiladas y cuernos rectos disparados en todas direcciones como un puercoespín gigante

— ¿Qué diablos quieren? — Rugió Inuyasha sin pensar que así violaba por completo el protocolo de alfa y beta de la manada, demasiado concentrado en el enemigo y la amenaza que representaba como para pensar antes de actuar.

— ¡Silencio! — Ordenó Sesshomaru conteniendo a duras penas a su bestia, había tenido esos ataques desde que perdiera en Meidou a favor de Inuyasha, pero siempre se había asegurado de atender esas trivialidades, donde nadie pudiera resultar herido, donde su compañera estuviera a salvo, conocía a estos Youkai, milenios atrás en la juventud de su padre, habían venido de China en busca de un Clan para destruirlo, la historia era antigua y ni el mismo la recordaba bien, solo que ellos habían levantado a los clanes Youkai de Nipon contra este clan y los habían destruido a todos, al punto que no había quedado historia sobre ellos, así de feroces eran, su abuelo para entonces había muerto, y su padre había estado allí esa dura batalla que lo había convertido en "Inutaisho" después de todo, creía que estaban extintos pero estos tres, obviamente cruzados con otras razas habían sobrevivido, aquel clan había jurado venganza al clan Inu por oponérseles y lucha a favor del extinto clan y la oportunidad estaba allí en bandeja de plata.

— ¡El hannyo lo desafía Lee, dejarlo vivir sería suficiente humillación! — Dijo el Youkai rojizo de la derecha riendo siniestramente, mientras el aludido desviaba su mirada de Seshomaru a Inuyasha, y volvía abruptamente a Kagome mirándola con detenimiento.

— ¡Tu! — Rugió enloquecido y destilando odio, aquella mujer, era el futuro de la raza del maldito Inutaisho estaba escrito en ella, la pareja del Inu.

— ¿Yo que? — Respondió Kagome de mala gana, aquel Youkai tenia peores modales que Inuyasha era rudo al extremo.

— ¡Lo bajo que ha caído el GRAN Sesshomaru! — Termino rugiendo de risa el Youkai, mirando fijamente a Kagome con una clara expresión de confusión. — ¡Una humana patética, una vergü…

El límite de paciencia de Sesshomaru había caído cuando mas allá de jugar con su orgullo, la asquerosa mirada de aquella bestia se había posado sobre su mujer, se lanzó hacia él con las garras destilando veneno empujándolo a varios metros del grupo.

— ¡No interfieran! — Masculló abriendo a la mitad al yokuai amarillento que se había lanzado hacía las mujeres, a la bestia no le había dado tiempo de nada y su cuerpo pareció temblar por un segundo, antes de estallar regando a su alrededor, una mancha de viscosa sangre negra, viseras y piel todos regado entre las piezas de armadura y espadas, la visión era tan cruda que Rin aparto la mirada asqueada y horrorizada; de inmediato el youkai rojizo de lanzó a atacar a Sesshomaru por la espalda.

— ¡Oiii de ninguna maldita manera! — Juró Inuyasha desenvainando Tessaiga listo para interferir.

— ¡ABAJO! — Grito Kagome molesta con Inuyasha, ella misma estaba angustiada por Sesshomaru, pero entendía, lo entendía muy bien, ¿Por que Inuyasha no podía entender?, esto era una cuestión, de honor ella le parecía estar viendo de nuevo a Toga la primera vez que se vieron, ella había interrumpido su lucha, y él la había castigado dejándola a su suerte, como aprendió después que lo llevo con ella a su época, nadie debía interferir. Aunque su poder latía bajo su piel y sus manos picaban de eliminar aquella amenaza, se obligó a mantenerse en control.

— ¡Que demonios fue eso moza! — salto Inuyasha molesto.

— ¡abajo chico! — Disparó con vengativa rapidez sin quitar sus ojos de la batalla. — ¡Esta es su pelea Inu, es una pelea por honor, si interfieres Sesshomaru te matara, déjalo! — Explicó dejando perplejos a sus amigos, Inuyasha abrió y cerro la boca varias veces como pez fuera del agua, luego levantándose y mirando hacia su hermano, envainó la espada y esperó, si veía una señal por mínima que fuera, intervendría así Sesshomaru lo matara después, él no iba a cargar con una Kagome rota de dolor, pues a pesar de no saber lo que la unía a él idiota de su hermano, seguía siendo su compañera.

Sesshomaru golpeó lejos de su espalda con su mokomoko-sama al youkai que atacaba a traición, alejándolo varios metros de él y el grupo, se lanzó de inmediato tras el líder que había levantado sus garras manchadas de sangre seca, las cual emitían un olor nauseabundo y dejó escapar una gas amarillento, por un instante sus sentidos tambalearon y escucho el grito de angustia de su compañera antes de que el humo se dispersara y en medio de su enemigo y él, vio una flecha de energía desaparecer, la mirada de Lee se disparo con alarma hacia Kagome y rugió de ira y lo ataco con mas fuerza, era obvio que pretendía matarla una vez acabara con él, Sesshomaru uso su látigo quemando cualquier parte que este tocara del cuerpo de su contrincante, en varias ocasiones éste trato de extender sus garras hacia su rostro, pero con una blandida de su látigo cortaba cada intento, mientras los dos youkai que ahora atacaban en conjunto no habían echo mella alguna en el Lord del Oeste para su consternación, una mirada de comprensión paso de Lee al otro Youkai, y al unísono desviaron su ataque hacia el grupo, chocando penosamente con una barrera que Kagome, Miroku y Kikyio habían levantado al mismo tiempo.

— ¡Sesshomaru, tu no necesitas una espada, tú eres un arma poderosa en ti mismo, tú puedes con ellos! — Dijo Kagome desde la protección de la barrera mirándolo con confianza absoluta, a pesar de estar muy molesta, conocía aquel humo, era el mismo que habían usado en Toga, o uno parecido por lo menos.

Sesshomaru la miro un segundo antes de trasformarse, dejando su bestia tomar el control, lanzándose hacia los Youkai que estaban ahora acorralados entre la barrera y él, Seshomaru lanzo sus garras cortando en varias capaz sangrientas al mas pequeño, mientras Lee solo perdió una mano y estaba presionado bajo la enorme pata de Sesshomaru, allí Sesshomaru acerco su hocico y soltó un levísimo aliento y todos vieron con algo cercano al horror, como los pinchos inútiles se desintegraban desprendiéndose de una armadura que parecía pegada a su cuerpo, para luego ver como el leve soplo que Sesshomaru había exhalado, empezaba a comerse lento pero seguro al Youkai, que ahora gritaba de dolor, Sesshomaru volvió a su forma humanoide y lo observo impasible.

— ¡Sesshomaru, por favor! — Pidió Kagome horrorizada, sabía bien que ese era un enemigo, pero ella no podía cambiar su naturaleza, así como Sesshomaru tampoco podía cambiar la suya, ver a alguien sufriendo y no hacer nada era simplemente imposible para ella. — ¡Por favor! — suplicó dejando caer su barrera y atravesando limpiamente las barreras de Kikyio y Miroku que la miraron perplejos ante tal acción.

— ¡Patético! — barboto el Youkai, ahora una masa deforme sanguinolenta. Mientras con sumo cuidado Kagome se acercaba a Sesshomaru aun con claros signos de su bestia presente.

— ¡Rin esta aterrada Sesshomaru, por favor! — repitió una vez mas acercándose a él lo suficiente como para extender su mano y tocarlo, sin decir palabra Sesshomaru con un movimiento de muñeca diseccionó frente a sus ojos al Youkai, sacándolo de su miseria, lo próximo que supo es que estaba sobre su espalda con un Taiyoukai muy molesto sobre ella.

— ¡Nunca… te acerques así, a una batalla de éste Sesshomaru! — Gruñó El lord ásperamente, acercando su rostro peligrosamente al de ella, Kagome lo miro perpleja y asintió con rapidez incapaz de pronunciar palabra, sentía la boca seca. Sesshomaru la miraba bajo el mirándolo perpleja y aparte de agitar el deseo que sentía por ella, le confirmaba lo fácil que era hacerle daño. Compasiva se había acercado a él, para pedirle acabar con el sufrimiento de aquella patética criatura que había osado desafiarlo, sin pensar que el mismo por el que ella suplicaba podría haber aprovechado y matarla en el acto, llevó su mano llena de garras a su rostro, y ella inmóvil bajo él lo miraba confundida, deslizó sus dedos en una engañosa caricia que le arrancó un temblor involuntario a la mujer bajo él, y movió su cabeza a un lado con sumo cuidado, apartando el cuello de el atuendo que usaba, teniendo la perfecta visión de su cuello cremoso y su marca, ante su atónita mirada bajo su rostro hasta su cuello y aspiró con fuerza, calmando a su bestia finalmente, asegurándole que no habían heridas ni nada que amenazara la vida de su compañera, luego sin decir o hacer nada mas, se levantó llevándola con él y poniéndola sobre sus pies, se alejó hacia Rin, dejándola allí, confundida, claramente alterada y por alguna razón que ella no lograba entender dolida.

Después Inuyasha le había dicho a Kagome que su bestia había tomado su intromisión como desafió y solo había echo un acto de sometimiento para calmarse, Inu sabía que no era totalmente cierto, su bestia no estaba sometiéndola para reafirmar su autoridad sobre la manada, de lo contrario habría mordido su hombro y sacado sangre, pero Kagome que no conocía los detalles del protocolo Inu-youkai lo aceptó, la verdad es que la bestia de Sesshomaru la había aferrado instintivamente para asegurarse de que estaba bien y permitirse calmarse, cosa que no podía explicarle, so pena de lidiar con Sesshomaru después, mientras tanto Kagome solo podía pensar en las palabras de los youkai que lo habían atacado.

*** ¡Una humana patética una vergü!… ¡Una vergüenza!… ¿Realmente es una vergüenza estar asociado a mi?, ¿Es una ofensa tan grave Sesshomaru, por eso estabas tan indignado?*** Había pensado horas mas tarde cundo se habían detenido a descansar y a comer, y había encontrado a Sesshonaru mirándola con una expresión de ira apenas contenida en su aristocrático rostro, dolió, debía admitir que le había dolido, ella era una buena persona, no podía ni quería cambiar quien era, por que era tan duro para él aceptarla como era, todos los demás Youkai la habían aceptado, no les importaba, si era humana, Hannyo o Youkai, ellos habían aprendido a verla como lo que era: Kagome Higurashi ni mas ni menos. Después de haber recorrido varios kilómetros mas finalmente se detuvieron a pasar la noche, después de cumplir con la acostumbrada rutina de comida y aseo Kagome se sentó a meditar resultándole casi imposible, pues las palabras de aquel demonio, y la expresión de Sesshomaru molesto sobre ella no la dejaban concentrase, estaba con los nervios s flor de piel, y sentía que algo no estaba bien. Renunciando a perder mas tiempo se estiró y se levanto dispuesta a distraer sus pensamientos reviso la Kekkai y a los niños, y su mirada aterrizó en Kohaku, tan joven, se parecía mucho a su hermanito a su edad, aun no sabia que hacer como terminar aquello sin arrebatarle la vida, de una forma u otra, Toga había dicho que ella no lo haría, pero no podría vivir consigo misma si permitía a Naraku matar al hermano de su amiga, de su hermana sin luhar para mantenerlo con vida, vio al resto del grupo y vio fuera de la Kekkai distraída, entonces lo sintió, su misma alma se removió incomoda ante la ola de maldad que la golpeó sin compasión casi poniéndola de rodillas, esa maldad era aun mas fuerte que la que había sentido en Sounga, tras ella, Miroku y Kikiyo están en el piso respirando trabajosamente bajo la presión de aquella oscuridad, Kagome se irguió en toda su estatura y se volvió con rapidez a por sus armas, mientras Miroku y Kikyo se recuperaban y junto a Inuyasha y Sango se preparaban para la pelea que estaba llegando, Sesshomaru se colocó casualmente junto a Kagome y esperaron, hasta que de la nada apareció un Youkai de cabellos blancos un par de marcas irregulares en las mejillas, vestía una armadura gris oscuro sobre la Hakama negra y un extraño gi mangas cortas, su mano derecha estaba deformada en una enorme y extraña arma con cuatro hojas filosas.

— ¡Así, que tu eres "Ka-go-me"! — Escupió el desconocido, mirando directamente hacia Kagome, y luego hacia Kohaku. — ¡Yo soy Magatsuhi! — anuncio golpeando la barrera con fuerza echándola a abajo con alarmante facilidad, cuando este tuvo contacto con su barrera lo supo.

— ¡El espíritu malvado de la joya! — Dijo Kagome alarmándolos, al tiempo que Magatsuhi lanzaba su primer ataque hacia Kohaku tratando de quitarle la perla.

— ¡Espera un poco mas princesa! — Dijo Magatsuhi atacando con ahínco al joven Taijiya, Sango, Inuyasha y Miroku apoyados por Kikyio defendían al joven, Rin y Shippo habían sido apartados por Jaken y Ah-Un, pero aun así era demasiado rápido para ellos.

— ¡Apártense! — Ordenó, pero ya era demasiado tarde, en un intento de Kohaku por apartar a Rin del peligro Magatugi había logrado apartar a la Taijiya y al monje de un golpe y había clavado una de las puntas de su arma, que tenia poder de expandirse en el cuello del Chico dejándolo inconciente.

— ¡Ha contaminado el fragmento! — Dijo Kikyio incrédula, mientras Sesshomaru diseccionaba el arma del resto del cuerpo del enemigo, y Sango y Mirocu corrían a socorrer a Kohaku.

— ¡Eres débil! — Dijo Magatsuhi a Sesshomaru, la bestia de éste rugía de ira ante la ofensa, Sesshomaru atacó con sus garras hundiendo su puño en el pecho del youkai, Jaken estaba fuera de si, lanzando alabanzas de su señor guardando a Rin y a Shippo junto a los dragones.

— ¡Eso no esta bien, el bastardo tendría que haber sido atravesado! — Dijo Inuyasha, notando como el youkai parecía haber encajado el golpe, antes de que pudiera decir algo mas, de la espalda del enemigo, se desplegaron varias dagas como patas de araña y arrancaron a Sesshomaru de su cuerpo.

— ¡Débil, no podrás protegerla! — Rió macabramente Magatsuhi antes de lanzarse a atacar a Kagome, esta empuño su espada, y repelió a duras penas el ataque del Youkai, este la golpeo con fuerza en el pecho, Sesshomaru estiró su mano hacia ella por instinto, en un vano intento de apartar al enemigo de ella, Magatsui sin volverse clavo en su brazo tres dagas de su armadura y aparto la mano desecha del pecho de Kagome sorprendido, sus garras le habían desgarrado el suéter y el medallón bajo el entro en contacto con Magatsuhi purificando su mano en un instante salvándole la vida, lamentablemente la botella donde estaban los fragmentos se desprendió de la cadena con el impacto y de la nada Byakuya salió de las sombras tomó la botella y se alejo con rapidez antes de que alguien pudiera hacer algo.

Sesshomaru lo vio todo rojo, y se lanzó sobre el Youkai apartándolo efectivamente de su compañera y colocándose entre ambos en su forma real, antes de lanzarse furioso sobre Magatsuhi arrancándole la cabeza, Inuyasha corrió junto a Kikyo hacia Kagome el golpe la había dejado mareada, mientras dentro de las fauces de Sesshomaru, la cabeza de Magatsuhi reia a carcajadas.

— ¡Este cuerpo es un préstamo, no importa lo que hagan todos son débiles! — dijo satisfecho a pesar de todo, ahora solo faltaba el fragmento del chico y la mujer para el deseó, entonces su venganza sería completada por el tonto Hannyo Naraku decidió, haciendo explotar el resto de su cuerpo y empezando a cubrir con el al Taiyoukai, presionándolo hasta que abrió sus fauces y la cabeza salio flotando por los aires de forma grotesca.

— ¡Te enviare al infierno maldito! — Rugió Inuyasha empuñado la espada negra y Magatsuhi envolvió todo el lugar con partes de su cuerpo, Inuyasha estaba molesto, no podría usar esa técnica por temor a hacerles daño a sus amigos, justo pensaba eso, cuando más y mas partes de Magatusi empezaron a rodear a Sesshomnaru hasta cubrirlo por completo.

— ¡SESSHOMARU! — Gritó Kagome desesperada incapaz de contenerse, se levanto a duras penas mirando horrorizada la masa de youkai sobre el Lord del Oeste, Jaken miraba aquello perplejo y horrorizado tanto así que no decía palabra alguna, dentro del apretado nicho de Youkai, Sesshomaru escucho el grito angustiado de su compañera llamándole, instintivamente y sin pensar respondió a su llamado, volvió a su forma humanoide cortando a través de las capas de youkai que pretendían triturarlo vivo.

— ¡Amo Sesshomaru, sabía que podía hacerlo señor! — Celebró el Kappa siendo cortado de golpe por una fria y amenazante mirada de su señor, se pregunto entonces si sería posible que su señor leyera las mentes y hubiese visto su momento de duda, si así era, habría un infierno que pagar y el había adquirido los derechos de exclusividad.

— ¡Sesshomaru! — Dijo Kagome sin poder ocultar su alivio al verlo, este la miro un segundo antes de volver su atención al enemigo, noto entonces que la mayoría de las partes estaban flotando hacia Kagome.

— ¡Aguanta! — Dijo lanzándose con rapidez hacia la cabeza de Magatsuhi, notando un punto justo detrás de la cabeza donde percibía la huella de el alma del youkai, sin pensarlo tomo a Tenseiga y ataco, cortando a través del espíritu, que rugió furioso develando finalmente su verdadera forma, envolviéndose en el cuerpo de Naraku para evitar seguir siendo atacado, mas cuando Seshomaru golpeó con su espada el grupo de partes que formaban a Naraku la espada no pudo atravesarla, entonces el Youkai ataco atravesando a Sesshomaru entre las cotillas justo bajo en corazón.

¡NOOOOO! — Kagome lanzó un grito roto y desgarrador, su mismo pecho dolía como si fuera ella la que tuviera la herida en su cuerpo, el lacerante dolor era insoportable y el grupo miraba la escena horrorizados mientras Magatsuhi envolvía el resto de los cuerpos alrededor de Sesshomaru, Rin gritaba y lloraba por él, al igual que ella pero Kagome estaba tan horrorizada que no notaba las lagrimas derramadas por el Lord. — ¡SESSHOMARUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU! — Gritó desgarrada explotando en un tsunami de poder, barriendo por el campo, Kikiyo y Miroku, tuvieron que levantar juntos una kekkai para proteger a los demonios del grupo, Kagome estaba fuera de si, sus ojos azules estaban inundados de reiki morado su piel brillaba con fuerza, destruyendo con su luz las partes que estaban regadas en el claro y a todo youkai de bajo nivel en las cercanías.

— ¡Diablos, Kagome ha perdido el control por completo, el único que puede hacer que vuelva en si, es Sesshomaru! — dijo Inuyasha perplejo y por primera vez en su vida realmente aterrado de Kagome.

— ¿Pero como?, ¡ella es humana! — Dijo Kikiyo confundida.

— ¡Ella es una humana poderoso, compañera de alma de un Taiyoukai también poderoso, su unión es fuerte a pesar de todo, él puede que viva sin ella por elección pero no sin sacrificio, Sesshomaru a elegido sufrir eternamente la ausencia de su otra mitad, cargara con su dolor, el de su bestia y el de la propia Kagome, para dejarla libre y que sea feliz, él a suprimido sus emociones desde hace tanto tiempo, que tal vez pueda vivir un par de cientos de años, antes de empezar a decaer y hacerse matar o simplemente dejarse morir, Kagome no a elegido suprimir sus emociones por él jamás, si lo elije vivirá si pero, la perdida de su otra mitad de esta forma frente a sus ojos, la llevará a tomar venganza a si no sea su naturaleza, si fuera una decisión conciente ella podría vivir su vida, pero no se si sufriría por él. — Explicó Inuyasha dejando a los demás perplejos, con el infierno al que Sesshomaru se estaba condenando así mismo.

— ¡SESSHOMARUUU! — Rugió Kagome avanzando con seguridad hacia donde estaba aun echando humo pero, aun resistía la masa dentro del cual estaba Sesshomaru, ella no sentía mas que dolor, ella no entendía, no le importaba mas que destruir aquel maldito demonio, tal era la angustia y el dolor de ruego, que Inuyasha se arriesgó a salir de Kekai, comprobando con alivio que no sellaba su lado youkai como había ocurrido en el monte Hakurei.

¡Maldición Sesshomaru, no, no voy a dejar que mueras asi! — Rugió Inuyasha tratando de cortar el capullo en el que estaba atrapado su hermano mayor, él podría ser un gélido bastardo, pero era su hermano y compañero de su mejor amiga, que diablos de su hermana; lamentablemente sus esfuerzos eran inútiles apenas la hoja de Tessaiga cortaba las partes volvían a unirse. Dentro del capullo de demonios Sesshomaru sentía su sangre ancestral brotar por la profunda herida de su pecho, flotaba en un mar de dolor, su bestia rugía en desafió obligándolo a liberarse, algo lo llamaba pero que?..

— ¡Eres débil!... — escuchaba la voz en la oscuridad de dolor donde estaba sumido.

¡Sesshomaru!… — susurro una dulce voz. ¿Quién era?

¡Buenos días Sesshomaru! — Volvió aquella voz envolviéndolo en notas de alegría… ¿Quién era? No podía recordarlo, solo un olor dulce, "Miel y lluvia" decidió.

¡Oh cariño eres como un peluche gigante!— Volvió aquella voz mas insistente cariñosa, ¿Quién era?, ¿Quién era?... ¿QUIEN ERA? Rugió en su mente, azul, ojos azules, ojos azules, inocentes

¿No tienes alguien que quieras proteger Sesshomaru? — dijo otra voz familiar, un hombre decidió forzándose a recordar.

¿Alguien a que proteger? — Dijeron al unísono aquella voz parecida a la de el y el

¡Voy a morir ahora… y aun no he vivido! — dijo llena de angustia

¡Voy a morir ahora… y aun no he vivido! — ojos azules, inocentes

— …y aun no he vivido… no he vividoMIA, MIA, MIA, MIA, MIA, MIA, MIAAAAAA! ** Rugió su bestia recordando de golpe — ¡KAGOMEEEEEEEEEEEEEE! — Rugió Sesshomaru su vez, recuperando la conciencia, parecía haber estado horas y no unos simples segundos inconciente, entonces lo sintió la angustia de su compañera superaba con creces el dolor físico, ella sufría, ella sufría, tenia que ir a ella, ella sufría y el estaba allí atrapado, sin poder protegerla. — ¡Padre… ahora entiendo! — murmuro, Sesshomaru sintiendo el dolor recorrerle todo el cuerpo, sintió como su youki se incrementaba mataría este demonio, tenía a alguien a quien proteger.

¡SESSHOMARUUUUUUUUUUUUUU! — Escuchó el grito desgarrado de su pareja, sintió la fuerza de una explosión de reiki tratar de alcanzarlo, tenía que llegar a ella, tenía que llegar a ella, con eso en mente siguió acumulando su youki con la intención de acabar con aquella bestia, no podía morir.

— ¡Tengo a alguien a quien proteger!— Dijo liberando su youki con toda sus fuerzas, dejó fluir el poder encerrado dentro de el, el pensamiento de proteger a su pareja lo ayudaba a liberar todo su poder en un ataque brutal, sintió el calor abrazarlo, y como una energía se abrazaba a el antes de soltarlo, entonces sintió la empuñadura de una espada en su mano, un arma, decidió sin pensar demasiado empuño la espada y el mundo que lo rodeaba explotó. La imagen era chocante y se recordaría por el resto de la historia de las tierras del Oeste. El lord de la casa de la luna y las tierras del Oeste, apareció tras la explosión, envuelto en una potente luz verde con su brazo izquierdo restaurado, sin herida alguna en su cuerpo y empuñando una espada que nadie había visto antes, una espada nacida de su propio poder, inmediatamente la luz morada salio a su encuentro y ambas chocaron encontrándose a medio camino en el campo de batalla, el enemigo fue desintegrado por el choque te ambas energías sin dejar nada de el, Sesshomaru blandió a Tenseiga que aun estaba empuñada en su mano derecha destruyendo el alma misma del enemigo y Kagome purifico todo a su paso, el mismo inuyasha buscó refugio nuevamente en la kekkai, Sesshomaru sin embargo recibió el asalto de lleno sin que le ocurriera el mas mínimo daño — ¡Bakusaiga! — Murmuró envainado a Tensaiga y volviendo su atención a Kagome aun en trance, observó de pasada la presencia se Totosai e ignorándola apareció frente a Kagome y la abrazo contra él y la envolvió con su youki tratndo de calmarla. — ¡Vuelve! — murmuro guturalmente enterrando su rostro en la unión de su cuello, mordisqueando levemente sin hacerle verdadero daño su marca, hasta que la energía empezó a remitir y volver dentro de ella, la retuvo unos segundos mas antes de dejarla ir antes de que recuperara por completo la conciencia de sus actos.

— ¿Sesshomaru? — Dijo Kagome con su rostro enterrado en su pecho, no le había dado tiempo de separase de ella. — ¡Estas bien! — Dijo con lágrimas en la voz.

— ¡Hnnn! — Dijo él dejándola ir con dificultad y en contra de las protestas de su bestia, se volvió dándole la espalda una vez mas presentándole de golpe la espada a Totosai que había salido de la Kekai que ya habían bajado, mientras Kagome lo miraba alejarse sintiendo un terrible vació en su pecho.

— ¡Una fina espada! — Dijo Totosai dandole un golpe seco a la hoja con su martillo — ¡haré una vaina para ella, eres un Daiyoukai ahora has superado a tu padre, y has logrado el objetivo que él dejó para ti! — Dijo el anciano Youkai antes de saltar sobre una piedra y empezar a trabajar ignorando a todo el mundo.

— ¡Eres un Daiyoukai ahora mi lord, su padre estaría orgulloso de usted! — Dijo la pulga Myoga tragando con rapidez unos buches de sangre de Inuyasha, la anciana pulga no era tan estupida de hacer lo mismo con Sesshomaru, este lo mataría al momento.

— ¡Eres idiota! — Masculló Inuyasha, aplastando sin contemplaciones a Myoga y lo dejó caer antes de alejarse de Seshomaru gruñendo maldiciones en su contra por lo bajo, dedicándole una mirada llena de significado a Kikyio y encerrando a Kagome en un abrazo donde se ella derrumbó llorando aliviada y confundida con los sentimientos encontrados.

— ¡Hnn! — murmuró Sesshomaru aceptando por primera vez el insulto.

** ¡El cachorro tienen razón, eres un idiota, ella nos necesita y tú nos alejas de ella!** Gruñó su bestia furiosa, observando a Inuyasha tomar en brazos a Kagome y junto a sus amigos atenderla, todos enviándoles silenciosas miradas cargadas de reproche que el decidió ignorar. *** ¡Es mejor así, ella regresara a su época y vivirá en paz, acostúmbrate! *** Contestó Sesshomaru. ** ¡Maldito seas! ** rugió su bestia herida y rencorosa, estaba condenado ahora lo sabía.

Owari…