Antes que nada, quiero aclarar que Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi hiperactiva y loca imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es total y completa casualidad. Aclarado este punto quiero señalar que cambiare a mi gusto muchas escenas del manga y anime para adaptarlo a mi fic, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru a aquellos que no les guste esta pareja simplemente escoja otro fic n_n¡.
Atentamente:
La Autora
Makimashi Misao Futura de S. S. L. A.)
"Mírame dime que guardas, con celo tras el velo de tus ojos,
¡Oh!, el velo, de tus ojos, que esconde tus secretos es el velo que guarda con celo mi belleza para ti, mira amado mió la luna traviesa que se asoma tras el velo para atraerte así mi, dime amado tu secreto que yo te diré los míos y entre gotas de roció deshojaré mi amor por ti, no me engañes así rompiendo me el corazón no puedes hablar de amor, si no lo sientes por mi, confiésame solo a mi lo que tu corazón guarda, lo que tus labios se callan y yo lo aceptare así, bajo el velo aquí estaré, guardándome en soledad, las lagrimas que e de llorar por amarte solo a ti… Escucha…"
Elizabeth Lara
Cap 16: Deseo incumplido. El secreto de la verdad.
La noche había pasado acompañada por el firme golpe de un martillo resonando por el claro, después del episodio que había vivido, Kagome había dormido como los muertos, gracias a una infusión preparada por Sango. Como todas las noches Sesshomaru durmió junto a ella, observándola y recordando la angustia el dolor de su llamada, si vivía cien años mas, no podría cerrar los ojos sin escuchar su voz llena de angustia, su aura clamando por él, exigiendo que volviera a ella; y ella no sabía lo que los unía y su llamada ya era fuerte, si el ritual estuviera completo, ninguno de ellos sobreviviría a la mas mínima separación, ambos destruirían el mundo entero tratando de reunirse se dijo entonces, poco antes de amanecer Totosai le entregó con ceremonia la vaina para Bakusaiga y se retiró junto a Myoga de nuevo al calor de su forja. Lo primeros rayos de sol despuntaron al alba como de costumbre Kagome se había despertado primero, dispuesta a continuar su rutina diaria, tomó sus cosas y salió del campamento como alma que lleva el diablo, no quería hablar con nadie, no deseaba que le hicieran preguntas ni mucho menos dar explicaciones sobre su irracional comportamiento, pero sobre todo, no quería verlo a él, no quería que Sesshomaru cuestionara su comportamiento fuera de lugar, ella misma estaba cuestionando su cordura desde que despertó, pues el día anterior su mente estaba demasiado alterada para formular una solo pensamiento coherente.
— ¡Sabía que este día llegaría, me he vuelto loca! — murmuró mortificada hundiéndose en el agua fría de golpe, esperando que el frío le devolviera la cordura que había perdido el día anterior. *** ¿Como demonios fui a gritar por Sesshomaru, como una loca desquiciada?, ¿QUE DIABLOS PASA CONMIGO? ***— Pensaba avergonzada de sus acciones, saliendo del agua y tomando aire, obligándose a calmarse, se obligo a concentrarse en su baño, tratando de mantener la mente en blanco, al final, después de bañarse se vistió y se sentó bajo un árbol a meditar, necesitaba centrarse necesitaba calmarse de alguna manera, una imagen inundo su mente entonces: Sesshomaru, el estaba sobre ella, su calor fundiéndose con el de él, sus cabellos, una cortina plateada que los ocultaba del mundo, su particular olor a madera y peligro envolviéndola como una nube toxica, yéndola de calor, recordó vagamente su boca sobre su cuerpo, mordiendo levemente justo donde el tatuaje estaba impreso en su piel, caliente latiendo como un corazón bajo sus labios, sintió el cuerpo pesado y la cara caliente, descubrió con horror que estaba respirado con dificultad, alterada por el solo recuerdo de lo que había pasado. *** ¡Maldición! *** Juró poniéndose de pie de un brinco. — ¡Meditar, meditar, meditar! — Canturreó desesperada tratando de calmarse. Estiró los brazos lo máximo que pudo sobre su cabeza, sintiendo los músculos de su espalda piernas y brazos en su máxima tensión, lentamente tomó aire y lo exhaló, y empezó a subir la pierna derecha haciendo equilibrio en la izquierda y estirando los brazos hacia los lados, obligándose a respirar como su abuelito le había enseñado, dobló la pierna subiendo su pie derecho hasta quedar justo frente a su cadera izquierda ayudando a su pierna a mantener la posición con la mano izquierda, respiró profundo, una, dos, tres veces manteniendo la posición, obligándose a mantener el equilibrio, lentamente soltó la respiración una vez mas y con extrema lentitud volvió a la posición original repitiendo el mismo proceso con su otra pierna, se concentro en su poder, alterado por las emociones descontroladas, visualizó una bola de energía morada y vio dentro de si, las fluctuaciones erráticas de su poder, se concentró en dominar la salvaje bola de energía, sin cambiar de posición, hasta que finalmente pudo ver la superficie lisa y serena de su energía controlada, relajó la pose y se estiró nuevamente librándose así de la tensión restante, abriéndolos ojos, para encontrase a las mujeres mirándola con clara admiración.
— ¡Kagome-sama, brilló de nuevo como las estrellas! — Dijo Rin rompiendo el solemne silencio que se había instalado, ellas habían decidido ir a buscarla viendo que se estaba tardando mas de lo normal, y la luz las había recibido, mientras lady Kagome estaba allí aquella calida luz emanando de ella que estaba parada en el medio de la luz, en una posición extraña; se quedaron allí demasiado sorprendidas para moverse.
— ¡Una estrella morada entonces! — Dijo Kagome dedicándoles una triste sonrisa, había perdido la noción del tiempo y había preocupado a sus amigos, no solo estaba loca ahora también estaba retrasando la batalla.
— ¡Kohaku no despierta aun, Lady Kikyio no puede purificar el fragmento! — Dijo Sango preocupada, mirando a Kagome con claro dolor en el fondo de sus marrones ojos.
— ¡Es cierto, lo he intentado pero no puedo purificarlo! — Confirmo Kikyio preocupada, sus poderes nunca antes habían fallado, y ahora no podía simplemente purificar la perla. Kagome las miro alarmadas, y sin decir una palabra tomó sus cosas y se encaminó al campamento, al llegar su mirada viajo automáticamente hacia Sesshomaru, pero se detuvo abruptamente y se obligo a caminar directo hacia Kohaku ignorando a todo el mundo; cuando paso junto a él Inuyasha abrió la boca con la intención de decir algo, mas una sola mirada de la Miko del futuro bastó para que el Hannyo se tragara las palabras.
— ¡Lady Kagome, mis sutras tampoco sirven! — Dijó el monje Miroku a penas la vio, este muchacho era el amado hermano de su amada Sango, lo frustraba no poder hacer nada por él. Kagome extendió su mano hacia la joya y esta le dio una descarga de maldad tan fuerte que la lanzó de espaldas dos metros lejos de Kohaku entonces, el joven abrió los ojos, negros como la noche, ciegos y sin vida, y aparto a Miroku con fuerza inhumana.
— ¡Kagome! — Gritó Inuyasha agarrándola a tiempo antes de que se estrellara contra el suelo, mas allá Sesshomaru se puso en guardia mirando con ira la escena, el chico estaba siendo controlado de nuevo.
— ¡Kohaku no! — Rogó Sango tratando en vano, de contener a su hermano, el joven aparto a Kikyio de un empujón su mirada muerta fija en Kagome.
— ¡Suéltame Inuyasha! — Ordenó Kagome con la voz cargada de determinación, ella no iba a hacerle daño al hermano de su amiga, no iba a dejar que Naraku lo tuviera, se dijo soltándose de Inuyasha y sin despegar la vista de Kohaku, corrió hacia sus armas, toco apenas el carcaj de flechas. — ¡Ningún youkai se me acerque! — Advirtió cuando los sutras que guardaba obedecieron su descarga de reiki y salieron volando como un torbellino alrededor de ella sus amigos la miraban sorprendidos, ellos aun no sabían que ella podía hacer eso con los pergaminos sagrados.
— ¿Creíste que sería tan fácil Ka-go-me? — Dijo Magtsuhi de la boca de Kohaku, el arma del chico creció y se trasformo horriblemente en su mano, un arma monstruosa como su creador, desde los ojos vacíos de vida, Todos podían ver al malvado youkai.
— ¡Te destruí! — Señaló Sesshomaru hirviendo de la indignación.
— ¡Eres débil! — Dijo con mofa, volviendo sus gélidos ojos asesinos a Kagome. — ¡Vamos princesa, daremos un buen uso de ti! — Dijo sonriendo cruelmente, la energía de Naraku supurando de el a borbotones.
— ¿Me quieres?, ¡entonces ven por mi! — Dijo Kagome molesta, Sesshomaru le disparó una mirada impasible, mientras los otros la miraron perplejos, Sango lloraba, comprendiendo que vería morir a su hermano, a pesar de las palabras de Kagome, no había otra forma, ninguno de los tres sagrados había podido purificar la perla, ahora comprendía con horror por que: Magatsuhi estaba dentro de su hermano. Sin esperar otra invitación, Magatsuhi en el cuerpo de Kohaku, se movió hacia ella con inhumana rapidez, atacando son su arma intentando debilitar a la mujer, después de todo solo la necesitaba para pedir el deseo, y mientras mas "quebrada" estuviera, mas "maleable" seria por lo tanto era imperativo herirla, levantó su Oz demoníaca y golpeo chocado con una espada que paró el golpe y lo devolvió, enviándolo de espaldas al suelo.
— ¡Devuélveme a Kohaku infeliz! — Ordenó Kagome sin romper su defensa, espada y vaina en mano, Magtsuhi se puso de pie al instante iracundo, la mujer lo había golpeado pero no lo había herido, ella quería al chico de regreso, eso sería su ventaja.
— ¡No eres nada! — Dijo lanzandoce a atacarla, entonces los sutras que volaban alrededor de ella se lanzaron hacia el cuello de Kohaku donde estaba el fragmento contaminado, el primer sutra estallo en llamas entonces los demás empezaron a brillar con mas fuerza, luchado contra una barrera invisible pero avanzando con firmeza hacia su objetivo, los ojos de Kohaku brillaron con alarma, y antes de entender sus intenciones, echo a correr fuera de la kekkai al mismo tiempo que Byakuya salía de su escondite y de un zarpazo arrancaba el fragmento contaminado del chico.
— ¡No, no, NOOOO! — Rugió Sango con voz rota corriendo hacia donde había caído su hermano, Kagome de la impresión rompió la barrera y aferró al chico en sus brazos aun antes de que Sango llegara a el.
— ¡No… no… no..! — Murmuraba ausentemente, removiéndose incomoda ante el youki de Naraku que aun podía sentir, Sango se lanzó junto a ella aferrado a su hermano con fuerza, mientras Kagome sostenía ahora la mano del chico, hundida en la miseria al punto de no notar el momento cuando Sesshomaru había ido tras Byakuya, pues había visto a Magtsuhi en su Origami esperando por él. Kohaku había muerto, no había podido salvar la vida del hermano pequeño de su mejor amiga, se obligó a recolectar los sutras empujándolos con su reiki a su Carcaj para permitirle a Inuyasha y a Shippo acercase, justo estaba por volverse a buscar a Sesshomaru con la mirada para suplicarle, si era necesario para que usara Tensaiga en él cuando, entonces lo sintió, calor en ese cuerpo había calor, apartó la histeria que le subía por la garganta y se concentro, dio una descarga de reiki al cuerpo de Kohaku con sus dones sanadores y pudo verlo tan claro como el día, el corazón bombeaba enviado sangre por las venas activas, los pulmones se hinchaban y se contraían con aire, sus órganos funcionaban. — ¡Esta vivo! Susurró con las lágrimas e alivio corriéndole por las mejillas.
— ¡Kohaku! — Lloraba Sango hundida en la más negra de las desesperaciones, el dolor era lacerante, ella siempre soñó con salvar a su hermano, y ahora lo había perdido, no había podido salvarlo, no había podido.
— ¡SANGO REACCIONA, ESTA VIVO! — Rugió Kagome zarandeando con fuerza a la Taijiya sacándola abruptamente de su letargo. — ¡su corazón late, hay calor en él, esta vivo amiga! — repitió con mas calma llorando y riendo al mismo tiempo. Sango la miró incrédula confirmando sus palabras ahora que la neblina de la locura temporal la había abandonado, apartó a Kohaku de su pecho y lo miró, este tenía los ojos abiertos y la miraba somnoliento como acabando de despertar.
— ¿Hermana? — Dijo el joven confundido, lo ultimo que recordaba, era un dolor en donde tenía el fragmento cuando apareció aquel Youkai "Magatsuhi" y luego nada, oscuridad, que había pasado?, ¿Por que estaban llorando?. Se preguntaba el joven confundido, pero antes de formular alguna pregunta fue brutalmente aplastado por el abrazo cerrado de su hermana y lady Kagome. Después de explicarle lo que había pasado, Kagome y kikyio llegaron a la conclusión de que Kohaku, nunca había muerto y como Sango la perla solo lo había mantenido vivo mientras su cuerpo se recuperaba por si solo, Naraku había usado la perla para controlarlo, nunca tuvo la perla nada que ver con la vida del joven, Sango y Kohaku aceptaron la conclusión y empezaron a recoger el campamento para volver al camino y buscar a Naraku, pues que ahora tenia toda la joya maldita en sus manos, su youki se sentía con mas fuerza por todo el lugar.
— ¿Dónde esta Seshomaru? — Preguntó Kagome recalcando su ausencia. Miró a Jaken esperando respuesta.
— ¡Mi lady, el amo Sesshomaru fue detrás de Magatsuhi, a terminar con él! — Explico el Kappa.
— ¡A recobrar su orgullo querrás decir! — dijo Inuyasha ganadote un gesto grosero del Kappa.
— ¡Bien supongo que lo esperaremos aquí! — Dijo Kagome en su mejor tono práctico.
¿Kagome? — Dijo Kikyio mirando un punto en el cielo con un gesto que bien podría llamarse asco. Kagome siguió su mirada como todo el grupo y sintió el aliento atascarse en su garganta, allá en el cielo, flotaba una araña gigante destilando youki por todas partes.
¡El día ha llegado! — Dijo Kagome con gravedad sin despegar la vista de la horrenda araña que flotaba a lo lejos, avanzando lentamente hacia ellos, ella no tenia que decir mas, sus amigos entendieron de inmediato, Miroku apretó en un puño su mano maldita, Sango aferro la mano de su hermano, Inuyasha abrazo a kikyio, la batalla final estaba justo frente a ellos en la horrible forma de una gigantesca arana. — ¡Jakken, llevate a Rin, Shippo y Kohaku a la aldea de la anciana Kaede! — Ordenó Kagome sacándolos a todos de sus pensamientos.
¡Mama, yo quiero luchar con ustedes! — Dijo Shippo molesto.
¡Pídeme, lo que quieras Ship, pídeme la vida si quieres te la doy de buen gusto, pero nunca me pidas que te arriesgue en una batalla, puede que no hayas nacido de mi cuerpo, pero no podría amarte mas si hubieras nacido de mi, no me pidas que te arriesgue por mi, ve y cuida de Rin, por mi! — Contestó Kagome abrazando a Shippo, que la miró sin palabras pero con los ojos brillantes de emoción contenida la palabras de su madre significaban el mundo para él, asintió enseriándose dispuesto a cumplir la orden de su madre.
¡Mi lady el amo…
¡Fheee sapo, Sesshomaru te matara si arriesgas a que le pase algo a Rin! — Lo corto inuyasha, entendía lo que Kagome estaba haciendo, podía ver el alivio en su rostro al ver a Shippo a salvo, Sango también estaba mas aliviada.
¡No Kohaku, acabo de recuperarte y no, bajo ningun concepto voy a ponerte en peligro, tu vida hermanito, es muy, MUY apreciada por mi, entiendes?, ve con Shippo y cuiden de Rin y la anciana Kaede! — dijo Sango sin dejarle lugar a replicas a su hermano. Con rapidez, pronto habían cargado el bolso de Kagome y sus cosas a Ah-Un, Jaken, Rin en los dragones y Shippo trasformado en una bola rosa con kohaku se alejaron hacia la aldea de la anciana Kaede.
¡Bien ahora nosotros! — Dijo Sango una vez los perdió de vista, sobre Kirara, Kagome, Miroku y ella, se lanzaron hacia la araña ahora mas cerca con Inuyasha cargando a Kikyio.
Sesshomaru cruzaba el cielo a toda velocidad, su bestia estaba frenética y rabiosa, había sido engañado estupidamente se había dejado llevar por el orgullo y había dejado a su compañera desprotegida, el destrozaría a Naraku si tocaba un solo cabello de su cabeza se juró. Sin detenerse a mirar a atrás, Seshomaru aumento su velocidad hacia la araña gigante, siguiendo infaliblemente el olor de su compañera.
Mientras tanto dentro del cuerpo de Naraku.
Todo había ido de mal en peor, apenas habían entrado a la horrible araña, y la salida se había cerrado tras ellos, eso no le sorprendió a nadie, mas bien lo esperaban, lo que no habían esperado fue el abrupto ataque de las paredes que habían separado al grupo, no sabían donde estaban Sango, Kirara y Miroku y ahora para variar Inuyasha había perdido Tessaiga y Kikyio y ella vieron con desazón como la oscuridad de la perla junto al Youki de Naraku hacían mella en Inuyasha empujando a un lado su mitad humana, sacando a la superficie el Youkai sediento de sangre dentro de el.
— ¡Kikyo aléjate de él! –Soltó Kagome mirando a Inuyasha con los ojos desorbitados, el tenia los ojos inyectados en sangre y las marcas de su rostro habían salido de golpe a la superficie, el habia perdido el control de su Youkai por completo, Kikyo se aparto a tiempo del camino, antes de que Inuyasha se lanzara en un ataque directo hacia Kagome, que estaba inmediatamente detrás de ella.
— ¡Corre!— Urgió Kikyo tratando de reunir energía para calmar a Inuyasha.
— ¡Sería peor… tenemos que darle la espada!—Dijo Kagome esquivando a Inuyasha a duras penas recibiendo un rasguñó en el antebrazo antes de que éste la tomara del suéter a la altura de los hombros arrancándole parte de la manga izquierda y el cuello de la prenda que quedó aferrada a sus garras, y la empujara directo al vació que había detrás de ella, Kagome miró a Inuyasha estupefacta por un momento, entendiendo de golpe lo que el había echo con sorpresa, antes de que la oscuridad se cerniera sobre ella.
Sesshomaru rugió furioso al percibir el olor de la sangre de su compañera, y empezó a seguir su rastro infaliblemente, dentro de el su bestia exigía desgarrar y destrozar a aquel maldito Hannyo, Naraku moriría aquel día se dijo, de eso estaba mas que seguro, el mismo se encargaría de acabar con aquella peste que amenazaba la seguridad de su compañera se juró, moviéndose a velocidad prenatural tras el olor de su compañera, debía tenerla allí junto a el donde pudiera protegerla, necesitaba asegurarse de que ella estuviera bien, al doblar el recodo sintió la energía espiritual de ella elevarse como un fogonazo destruyendo inmediatamente a un grupo de demonios inferiores que se cernían sobre su cuerpo inconciente, Sesshomaru se cernió sobre ella cubriéndola con su propio cuerpo y tensándose al percibir el olor de su hermano sobre ella, su bestia rugió rabiosa exigiendo la sangre de Inuyasha, el recorrió su rostro con su mano izquierda mientras empuñaba a Bakusaiga con la derecha antes de levantarse y hacer guardia, lo demás incluso Rin tendrían que esperar, él debía proteger a su compañera, ella requería tiempo para recuperar la conciencia y él la protegería hasta entonces.
— ¡A-uch! — Gimió Kagome inaudiblemente recuperando la conciencia, estaba dolorida y sabía que no era para menos ella había caído de una altura considerable, abrió los ojos y vio a Sesshomaru observarla con atención antes de lanzar un ataque sobre ella eliminando efectivamente a una bandada de demonios — ¿Sesshomaru? — murmuro desconcertada sin entender por que él había estado cuidándola, él se había ido tras Byakuya, y después de su escena melodramática del día anterior a ella no le habría extrañado si la mataba con sus propias manos, y ahora que tenia las dos la satisfacción seria completa se dijo en su fuero interno .
— ¿Quién te hizo eso? — Preguntó Sesshomaru mirando el rasguño en el antebrazo de Kagome antes de agacharse junto a ella de manera casual como si fuera un gesto de todos los días, tomarla poniéndola en posición sentada y llevarse la herida a la boca, y deslizar la lengua sobre esta llevándose con cada lamida parte del dolor; el sabía perfectamente quien la había herido, pero quería saber si ella le mentiría ahora que eran aliados.
— ¡Sessho..maru… er estoy bi..en no es nada! — Dijo Kagome sonrojadose furiosamente avergonzada viéndolo lamer su herida sin quitarle los dorados ojos de encima, sin pestañear como el depredador que sabia que era, ella luchaba por controlar los latidos de su corazón.
— ¡Requieres ser curada… contesta! — Dijo Sesshomaru secamente, deslizando un vez más su lengua por la herida que empezaba cerrarse.
— ¡Inuyasha perdió la espada… y perdió el control de su Youkai en este lugar, el me empujó lejos para no hacerme daño, con lo poco de conciencia que le quedaba… esperó que Kikyo este bien... ella se quedó con el en ese estado!—Explico Kagome alterándose ante la idea de que Inuyasha pudiera hacerle algo a Kikyio, cuando recuperara la conciencia el no se lo perdonaría jamás, se dijo apenada.
— ¡Esa mujer estará bien, el no la dañara!, ¡Vamos por Rin! —Se limito a decir Sesshomaru dejando ir finalmente el brazo de Kagome.
— ¿Rin, como que Rin?, ¡Les dije que se fueran con la anciana Kaede! — Soltó alarmada sintiendo un enorme nudo en la garganta.
— ¡Puedo oler a Rin y a los otros aquí dentro! — Explico viendo sus ojos alarmados llenarse de oscura comprensión.
— ¡Si tu puedes olerlos, entonces Naraku debe de haberlos atrapado de alguna forma, yo los envié con Kaede… Kami Rin… — Dijo preocupada, si aquel horrible hombre tocaba a los niños ella no descansaría hasta matarlo causándole el mayor dolor posible se juro en su fuero interno. — ¡Bien, dices que Inuyasha no le hará daño a Kikyo... y espero que así sea, busquemos a Rin, ella debe de estar aterrada! — Dijo Kagome recomponiéndose decidiendo confiar en las palabras de Sesshomaru levantándose. – ¡Oh que bien mi arco es un asco! – Murmuro Kagome viendo su arco destrozado en el suelo, al menos aun tenía su espada corta regalo de Sango y su carcaj con flechas y sutras, no estaba completamente indefensa.
— ¡Vamos! — Dijo Sesshomaru tomando la iniciativa para encontrar a Kagome caminando no detrás de él, como lo haría una mujer de aquella época, si no justo a su lado, como su igual, su bestia ronroneo de placer extendiéndose hacia ella complacido de que ella reclamara y ocupara su lugar.
— ¿No es Rin? — Preguntó Kagome minutos después, señalando el reflejo de Rin a través de una tela de araña.
— ¡Tu usas tus ojos, yo uso otros sentidos, esa no es Rin!— Contesto simplemente avanzando hasta encontrar un precipicio que los separaba de la otra parte del camino, sin decir una palabra envolvió su brazo izquierdo alrededor de ella y saltó.
— ¡Gracias… por no dejarme atrás!—Dijo Kagome obligándose a soltar su armadura, para encontrarse nuevamente envuelta el la calida estola, aferro las manos en dos puños fuertemente cerrados conteniéndose de tocar nuevamente la suave estola. Seshomaru no contestó, por su parte se obligo a soltarla y a seguir caminando frenándose un momento para liberarla de su mokomoko-sama, que insistía en estar en contacto con ella. Minutos después de estar caminando se encontraron a Kikyo aferrando la espada de Inuyasha su arco y flechas.
— ¡Kagome, gracias a Kami estas bien… no lo encuentro, él se alejo de mi después de empujarte y las paredes se cerraron separándonos! –Explico Kikyio con una ligera nota de lo que podría haber sido angustia.
— ¿Tu estas bien no te ataco? —Pregunto Kagome mirando a Kikyo un poco más arrugada de lo que la había dejado.
— ¡No, él no me ataco… solo a ti lo siento, creo que Naraku esta mas concentrado en ti que en mi en este momento! — Dijo Kikyo lanzándole una rápida mirada a Sesshomaru, que entendió lo que la mujer quería decir, entonces los esfuerzos de Naraku, estaban centrados en conseguir a Kagome, si tenia que destruir a todos los que amaba para lograrlo estaba dispuesto, el Hannyo era mas peligroso, estaba desesperado.
— ¡Entonces vamos, busquemos a Inuyasha, él estará muy avergonzado cuando reaccione! — Dijo Kagome decidiendo dejar de lado su sentido de la vista y usar los sentidos que había trabajado con su abuelo— ¡Oh no… Shippo, Kohaku! –Gimio Kagome antes que el brillo segador de la perla la llamara con fuerza.
— ¡Están aquí entonces!… ¡La perla esta brillando con fuerza!-Dijo Kikyo descolocada.
— ¡Nunca éste Sesshomaru había visto su luz… por que puede verla ahora?—Dijo Sesshomaru deteniendo en seco a ambas mujeres que se habían vuelto al unísono hacia donde sentían la perla.
— ¿Puedes?… ¡Pero… eso no es posible! — Dijo Kikyo confundida, era imposible para los Youkai ver la "luz" de la perla, la luz que había colocado dentro del fragmento de Kohaku casi había acabado con ella, pero ella lo había echo creyendo que el chico estaba muerto, ningún youkai debería poder ver la luz.
— ¡Es una trampa!… ¿No lo ves?... ¡solo tu y yo podemos ver los fragmentos de la perla, ver su luz y percibirla donde esté, Naraku esta usando la luz de la perla para destruirnos!… ¡tenemos que encontrar a los otros ahora! —Soltó Kagome casi histéricamente tomando a Kikyo del Hakama y casi arrastrándola hacia donde sentía a la perla.
— ¡Reunimos a todos y entonces… — Dijo Kikyio alarmada.
— ¡Acabamos con esto de una buena vez… ya basta de estar a merced de Naraku! —Dijo Kagome sondeando el lugar con su reiki, las paredes temblaron y sisearon pero no cedieron, se volvió a ver a Sesshomaru— ¡Vamos, Rin y los demás están todos hacia allá, que pretende que todos se maten entre…
— ¡Tal vez eso es lo que busca!— Dijo Kikyo cortándola; Kagome la miro con el horror dibujado en el rostro, antes de aferrarse al Hakama de Sesshomaru inconcientemente y avanzar casi corriendo hacia donde sentía a sus amigos sin notar lo que había echo arrastrándolo con ella, hasta que finalmente notando la tela en sus manos lo soltó como si quemara, después de avanzar por lo que parecieron horas se detuvieron mirando a Sango prepararse para atacar a Rin, quien estaba suspendida en el aire.
— ¡No hermana no lo hagas… Naraku no esta allí!—Gritaba Kohaku lanzando un ataque con su oz desviando el boomerang de su hermana a tiempo, Sesshomaru se movió con el viendo tomando en brazos a su protegida, mirando a la Taijiya derrumbarse avergonzada.
— ¡Estaba dispuesta a sacrificar la vida de Rin, para acabar con Naraku, Sessomaru-sama, solo le pido que espere a que esto termine antes de tomar mi vida por esto!—Dijo Sango bajando el rostro avergonzado hacia sus manos, Kohaku abrazó a su hermana.
— ¡Sango-chan! —Gimió Kagome mirando suplicante a Sesshomaru que miraba a su vez a su amiga detenidamente antes de asentir congelándole el corazón de miedo, el iba a tomar la vida de su hermana.
— ¡Kohaku, Toma a Rin y salgan de aquí, donde esta Jaken?—Dijo Sessomaru al mismo tiempo que el aludido Sapo aparecía corriendo espantado.
— ¡Amo Sesshomaru, amo bonito!—Soltó el Kappa con lagrimones de emoción corriéndole por los el rostro, seguido de cerca por Shippo y Ah-un, Sesshomaru lo aplastó bajo su pie sin misericordia en reprimenda por no proteger a Rin como era debido mirándolo fríamente.
— ¿Shippo? —Dijo Kagome abrazando al cachorro contra ella.
— ¡No pudimos hacer nada! — Contesto el Kitsune contestando la muda pregunta de su madre, Kagome asintió aceptando sus palabras y se obligo a soltarlo y espero a que Sesshomaru terminara de castigar a Jaken.
— ¡Te llevaras a Rin de aquí ahora mismo y si algo le sucede te mueres! —dijo Sesshomaru mirándolo al tiempo que el misma empezaba a inundar la cámara en la que estaban, Sango se quito su mascara de humo y la coloco en el rostro de Rin, Sesshomaru la miro arqueando una ceja ante su acción.
— ¡Kohaku ve con ellos Regresa a la aldea de Kaede te pedí que no vinieras aquí Kohaku, no soportaría perderte de nuevo!—Dijo Sango mirando a su hermano.
— ¡Pero hermana! –discutió el joven cazador de demonios, tratando de explicarle a su hermana lo ocurrido, ellos no estaban allí por gusto, Naraku los había alcanzado y atrapado.
— ¡Nada… ahora estas vivo hermanito, debes cuidarte, ya te lo dije tu vida es muy preciada para mi!— Dijo ésta abrazándolo por ultima vez, ella sabía que Sesshomaru no dejaría pasar su ofensa, ella misma no la habría dejado pasar y ella era humana, él siendo Youkai no seria menos.
— ¡Al menos toma mi mascara!—Dijo Kohaku haciendo ademán de quitarse la suya.
— ¡No tu la necesitas ahora váyanse!— Ordenó Sango, mientras Sesshomaru abría un enorme agujero con un ataque de su Bakusaiga, los vieron montar sobre Ah-Un antes de que Kohaku sobre Shippo de nuevo trasformado se arrancara la mascara y la lanzara hacia su hermana.
— ¡Úsala hermanita… tu vida es muy apreciada para mi también y para tu monje!—Dijo Kohaku perdiéndose de vista casi al instante de terminar sus palabras.
— ¡Busquemos a los otros! — Dijo Kikyo rompiendo la tensión, sin decir una palabra, Kikyio monto a Kirara con Sango y Sesshomaru aferró a Kagome a él con su mokomoko y su brazo izquierdo antes de que pudiera decir nada y avanzaron a toda velocidad, encontrando a Inuyasha y a Miroku finalmente luchando entre ellos, por el control de la mano maldita de Miroku.
— ¡Fheeee no voy a dejar que mueras así monje tonto, las mujeres me matan, el Maldito de Naraku esta jugando con nosotros! — Decía Inuyasha doblegando efectivamente al monje colocando el rosario que contenía su maldición en su lugar.
— ¡Inuyasha! –Grito Kikyo casi lanzándose de Kirara y corriendo hacia el.
— ¡Kikyo, yo… Kagome?—Dijo Inuyasha entrecortadamente, mirando de su compañera a su amiga y cuñada con un claro gesto de culpa y vergüenza.
— ¡Estoy bien Inuyasha, se que me empujaste para no hacerme daño, estoy bien1, ¿Ok? —Dijo Kagome tranquilizándolo; entonces el infierno se abrió a los pies de todos, Naraku en persona apareció frente a ellos y empezó a atacarlos salvajemente, buscando destruir a todos lo que se ponían en su camino hacia Kagome, Inuyasha lo atacó lanzando el ataque heredado de su hermano y antes de que Kagome tuviera tiempo de reaccionar Bakuya de los sueños apareció tras ella, tratando de lanzarle lo que parecía haber sido un ataque siendo detenido por Sesshomaru quien acabó con el antes de que pudiera lograr su cometido, Kagome miró sobre su hombro izquierdo para encontrar a Sesshomaru allí, mirando fijamente la marca que estaba sobre su clavícula, hacia rato que había perdido una parte del suéter negro usaba dejando al descubierto el tiro de su sostén y la marca claramente visible en su blanca piel resaltando a la vista de todos, Kagome apartó la mirada avergonzada de Sesshomaru y se concentró en Naraku, extendiendo su energía hacia todas partes como antes lo había echo, barriendo el lugar esta vez buscando la trampa sin encontrarla. — ¡Este es el verdadero, este es el Verdadero Naraku!—Soltó mirándolos sorprendida.
— ¡Entonces acabemos con el maldito de una vez! — Dijo Iuyasha atacándolo una vez mas, mientras el lugar explotaba con demonios inferiores que trataban de impedir el acceso a Naraku y alcanzar a Kagome, Sango y Miroku luchaban espalda con espalda apoyándose mutuamente, Kikyo e Inuyasha luchaban como uno solo Kagome los observó durante un momento y luego miro a Sesshomaru, que no se había apartado de ella aparentemente adoptándola, acabarían con aquel malvado ser de una vez, se prometió concentrándose en la batalla
— ¡Oh claro Inuyasha va acabar conmigo, la perla esta completa y esta bajo MI poder, no de el tuyo Inuyasha!— Se burlo Naraku mirando a Kagome directamente. — ¡Solo necesito de esa patética mujer! — Dijo con rencor, tenia que tenerla, solo ella había dicho Magatsuhi, solo ella podía cumplir su deseo, eso lo sabia muy bien ahora, había sacrificado, todo, y a todos una y otra vez, el deseo seria suyo, y mataría a quien fuera necesario por tener el deseo varadero cumplido, como prometía la leyenda de lamerla y Midoriko.
— ¡Entiendo…! — murmuro Kagome para si misma comprendiendo finalmente la fanática fijación de Naraku. — ¿La perla no concedió tu deseo verdad Onigumo? — Dijo Kagome de repente congelándolos a todos en el sitio.
— ¿Pero que dices? — Exclamo Kikyo sorprendida, mientras Naraku en su nueva versión que parecía haber sido tallada en diamante miraba a Kagome con odio el mas negro odio.
— ¿Qué pediste Onigumo?... ¿Pediste a Kikyo y la perla te traiciono, matándola y asegurándose de que te odiara por toda la eternidad? — Insistió Kagome casi con dulzura; no podía evitar sentir lastima, en el ojo de su mente, vio al hombre quemado extender la mano con codicia hacia la masa de Youkai, en su mente solo había una cosa fija, "Kikyio", pero había una idea difusa entre los Youkai, "la Shikon no tama" y el deseo de poseer tal poder. El bandido había obtenido el poder si, pero no lo que en realidad había deseado, por lo que había abandonado su humanidad y entregado su misma alma, no pudo obtener a Kikyio.
— ¡NO ME LLAMES ASI! — Rugió Naraku enloquecido de ira lanzándole un ataque directo que se desintegro con una Kekkai que había levantado de inmediato, Inuyasha fue contenido por Kikyio, ella sabia que solo Kagome podía librara aquella batalla, con un gesto señalo a las marionetas e Inuyasha se lanzo a atacarlas.
— ¡Ese es tu nombre, fue Onigumo quien codicío a Kikyio, fue Onigumo quien se dejo arrastrar a su deseo mas oscuro abriéndoles el camino a todos ustedes, fundiéndose con el y creando a "Naraku"… ¿Que le prometieron?.. ¿Que podían darle a Kikyio si conseguía la perla para ustedes? — Razono Kagome en voz alta mientras todos continuaban destruyendo a sus marionetas. — ¡Entonces tuviste la perla en tus manos Onigumo, y esta te traiciono y te empujo a destruir lo que codiciabas!, ¡Triste, la perla no cumplió tu deseo!—declaro Kagome, mientras Naraku echaba la cabeza atrás y rugía con odio expidiendo misasma por todos lados mas una vez que este se acercaba a Kagome se diluida como si no existiera.
—¡Maldita mujer!.—juró Naraku revolcándose en la ira, ella había acertado y la odiaba aun mas por eso, y por la lastima que despedía por el la miró enfocando su odio en ella, la única que podía conseguir su deseo, la única que no había podido dominar completamente a excepción de una única vez y aun así había fallado penosamente, miró a la mujer con creciente odio, quería desgarrarla, sentir su piel romperse con el filo de sus garras y bañarse en su sangre deleitarse con su dolor con los gritos de suplica que sabía llegarían en algún punto, entonces sonrió por primera vez desde que había empezado la batalla con irónica diversión, todos se tensaron sabiendo que aquello no podía bajo ningún concepto significar algo bueno para ellos. — ¡Así que el "GRAN" Sesshomaru a caído, siguiendo los pasos de su padre y su patético medio hermano! — Dijo con un deje de burla antes de soltar una siniestra carcajada, Todos con la sola excepción de Kagome se tensaron horrorizados ante las palabras de Naraku.
— ¡Deja de balbucear estupideces maldito y termina de morir! — Gritó Inuyasha lanzándole otro ataque que Naraku evadió con facilidad, Sesshomaru también sumó sus esfuerzos en atacarlo separándose de ella por primera vez desde que despertó dentro del cuerpo de Naraku.
— ¡Ah!, ¡Entonces es eso, así que la miko no lo sabe…!— Canto Naraku encantado destilando mofa en cada palabra, tenia la forma perfecta de quebrarla, la patética humana no tenia ni idea, el se sentía generoso, así que le haría el favor, para su placer, vería a la huma quebrase por el decidió deleitándose en la idea.
— ¿Se puede saber que rayos esta diciendo? — Pregunto Kagome mirando a Kikyío desconcertada, esta evadió su mirada y apretó los labios. ¿Y por que diablos importa si se o no se "que"? — Agrego Kagome sintiendo una extraña presión en el pecho, Kikyio su expresión, conocía esa expresión, "culpa, vergüenza" la conocía muy bien, *** Que demonios sucede aquí?*** Se pregunto en la intimidad de su mente
— ¡Bakusaiga!— Rugió Sesshomaru con un ultimo intento de destruir a aquel ser antes de que dijera algo mas, pero fue bloqueado por un Kekkai mas fuerte aun, el Hannyo estaba decidido a decirle a Kagome la verdad que tenia tres años negándole, estaba decidido a romper todas las reglas, a desestimar todas las ceremonias, tenia que haberlo esperado, después de todo, aquel ser nada conocía de honor, nada conocía de las costumbres de los verdaderos Youkai, el era un hibrido "creado". En el rincón de su mente donde su bestia dominaba, esta rugía desesperada lanzando maldiciones, luchando por liberarse y destruir al Hannyo.
— ¡Bueno, bueno Sesshomaru!, ¿Acaso tratas de impedir que le diga a la miko que es tu compañera? — Se burlo Naraku mirando a Sesshomaru que lo miraba con los ojos inyectados en sangre pero sin tomar su forma demoníaca al completo, el grupo quedo helado, horrorizado ante lo que había pasado.
— ¿Qué diablos es eso? — Murmuró Kagome demostrando su completa ignoracia en el significado del término, sin entender lo que Naraku decía, sin embargo su corazón había empezado una carrera frenética tras sus palabras y la presión en su pecho se hacia mas pesada.
— ¡Esa marca estupida humana, es una marca de lo que un humano llamaría "matrimonio", eres su compañera… "humana", "patética", "débil" y sin atractivo alguno, eres tan inaceptable para él, que incluso todos tus "fieles amigos" y él te lo han estado ocultando!—Soltó Naraku rompiendo a reír desquiciadamente, Sesshomaru sintió a su bestia rugir con él una negativa en su mente, pero no se atrevió a mirarla, no se atrevió a despegar sus ojos de su presa.
— ¡Mientes, eso no es cierto! — Dijo Kagome sintiendo sus ojos llenarse de lagrimas y su corazón comprimirse con un dolor tan fuerte que sentía que se asfixiaba. *** ¡No, no, no, no!... ¡NO! ¡No puedo desconcéntrame ahora, tiene que ser una mentira mas, Naraku diría lo que fuera con tal de salirse con la suya, pues no le voy a dar gusto, no!*** pensaba obligándose a calmarse aquello no podía ser cierto era simplemente estupido Sesshomaru odiaba a los humanos, se recordó ausentemente tomando su espada con ambas manos colocándola frente a ella, entonces pensó en lo extraño de su comportamiento y decidió que no era el momento ella no podía pensar en eso ahora. — ¡No voy a pensar en eso ahora!... Ahora voy a acabar con esto de una vez Naraku nunca debiste haber sido creado en primer lugar, puedo conseguir en mi corazón algo de pena por Onigumo, pero no por ti, eres completamente maligno!—Soltó Kagome tratando de controlar sus emociones que la desbordaban, la sorpresa, el dolor la traición la vergüenza, la duda, la incredulidad, ella estaba luchando por comprimir todo eso, dejarlo de lado, ella necesitaba toda su concentración en la batalla. Vio a Inuyasha lanzarle un ataque y a Kikyio y los otros atacar a su vez se negó a mirar a Sesshomaru, por alguna razón solo pensar en verlo dolía demasiado, comprendió que alguna lazo se tuvo que haber formado entre ellos, pues el Lord ahora que lo pensaba no había negado su aberrante asociación con ella.
— ¡Solo tu puedes decidir esto Miko! — Dijo Naraku carcajeado antes de que Kagome lanzara hacia él una flecha de energía espiritual usando su espada como arco provisional, destrozando su kekkai con facilidad sorprendiéndolo.
— ¡Lo se!… ¡Y vine dispuesta a todo para acabar con esto!, ¡Ataquen ahora chicos Kikyo déjame a mi la perla! — Dijo Kagome envainando su espada mientras un montón de demonios, empezaron a desprenderse macabramente de Naraku, Kagome se concentro en ese lugar de paz dentro de ella, encerró sus incertidumbres lejos de ella y se empapo de esa paz, sintió su energía elevarse con rapidez con una fuerza devastadora, descomunal, sintió su alma conectarse con Kikyo y con otra alma poderosa que se aferraba a ella y no había percibido antes de esa forma tan contundente, si siempre sintió algo aferrarla perno nunca de "esta" forma, Kagome miro sus manos con reverente temor estas brillaban cegadoras como el resto de ella.
— ¿Qué diablos?... ¿Qué demonios eres? — Rugió Naraku tratando en vano de huir de la luz, que empezaba a quemar su piel con tanta efectividad como el si hubiese recibido el ataque de Sesshomaru con su Bakusaiga. Mirando con horror a Kagome ahora echa una antorcha de luz, que parecía no afectar a Inuyasha y a sus compañeros de batalla.
¿No lo sabes Onigumo?... ¡Yo soy KAGOME!... ¡AHORA!— Rugió Kagome, mientras Inuyasha lanzaba su ataque abriendo el Meidou tras Naraku Y Sesshomaru lanzo su ataque destruyendo parte del cuerpo de Naraku, Kagome enfoco su energía directo a la perla y la dejo ir formando una flecha de pura energía junto a un remolino de pergaminos que había añadido a su ataque, entonces la perla purifico a Naraku de adentro hacia fuera mientras el meidou se cerraba encarcelando las cenizas del malvado Hanyo en el, La perla purificada floto brillando completa sobre la mano extendida de Kagome; entonces todos empezaron a caer al vació, cuando el cuerpo enorme donde habían estado luchando empezó a desintegrarse purificándose con el potente ataque de la miko del futuro, Kagome cerro los ojos recibiendo a la oscuridad, la abrazo con alivio, sintiendo como el medallón contra su pecho se volvía tibio y consolador.
Owari…
