Antes que nada, quiero aclarar que Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi hiperactiva y loca imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es total y completa casualidad. Aclarado este punto quiero señalar que cambiare a mi gusto muchas escenas del manga y anime para adaptarlo a mi fic, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru a aquellos que no les guste esta pareja simplemente escoja otro fic n_n¡.
Atentamente:
La Autora
Makimashi Misao Futura de S. S. L. A.)
"¡Vamos a hablarnos claro, eres mió o no lo eres! ¿O es acaso que prefieres, que de mi vida solo a ti?, ¿Y tu sin dame tu amor prefieres, tomar en cambio el mió, arrojándome al olvido sin alma ni corazón, sin aliento, ni razón que pueda sostener mi mente, que siempre te tiene presente aunque TU no estés aquí?; ¡La carcasa de mi ser yace lánguidamente, esperando a que recuerdes y ahora que estas aquí, mirándome fríamente exigiendo que te entregue, lo poco que queda de mi!, ¡ME NIEGO!, ¡Y a viva voz te lo digo arrebatándote de repente, lo que me pertenece, incluido tu corazón, ahora veras mi amor, lo que me has hecho padecer, por que tu has de recorrer el mismo camino mío, que tu orgullo y olvido forzaron para mi!, ¡ME NIEGO!, ¡Grito desperada mientras rompiendo tu mascara te aferras con dos manos a mi!, ¡ME NIEGO, me niego a llorarte, a esperarte, a entregarme, a amarte a perdonarte, me niego, me niego, me niego!"
Elizabeth Lara.
Cap 18 La sacerdotisa de piedra I. El sello roto.
Llanto, alguien lloraba con angustia palpable cerca de ella, ¿Dónde estaba?, no podía recordar, ¿Qué estaba haciendo?, ¡Nada! todo estaba en blanco en su mente, se dejo flotar entonces en la superficie del olvido por tiempo indefinido, hasta que poco a poco lo sintió: Dolor, se hundía en un mar de dolor incontrolable, como si miles de millones de agujas incandescentes se clavaran en su piel al mimo tiempo, pero había una especialmente grande y viciosa se adentraba con saña justo en su corazón; dolor y lagrimas el dolor físico era una cosa, pero el dolor espiritual traía lagrimas a sus ojos… ojos ***¡tenía ojos!*** el pensamiento la golpeo como un rayo entones empezó a ser conciente de su cuerpo, recordó que "tenía" un cuerpo, recordó dolor, tristeza, alegría, un torbellino eterno de voces y colores; y luego, luego… *** Goshinboku*** pensó, entonces el bombardeo de recuerdos e información que la inundo fue hilarante, por un momento la nausea la domino y así como vino todo se calmo; se dedico a tratar de ordenar todo en su mente, luchando al mismo tiempo por despertar, sentía el cuerpo adolorido y pesado, ¿Qué había sucedido? ¡Ah si, claro!… finalmente había destruido a la perla de Shikon, había liberado a Midoriko y había descubierto que Sesshomaru la había marcado como su compañera, esposa o lo que diablos fuera se lo había estado ocultando por años, con la ayuda de todos sus amigos, y la línea del tiempo se había reparado a si misma echándola a patadas a la suya.
— ¡Kagome por favor despierta!— Fue una suplica llorosa que escucho ahora con mas claridad, sacando a Kagome de su letargo y comprendió entonces la pregunta que estaba empezando a formarse en su mente otra vez, ¿Dónde estaba de nuevo? "estaba en casa".
— ¿MMMa…ma? — Murmuró Kagome sintiendo la lengua pesada inmediatamente hubo una explosión de ruido alrededor de ella, Kagome no entendía que sucedía, ella no había estado herida cuando termino la batalla, solo recordaba que estaba muy cansada, pero esto era demasiado, no podía reunir fuerzas para nada se sentía terriblemente frágil.
— ¿Kagome hija me escuchas? — Dijo su madre aun llorosa, finalmente habían obtenido una repuesta de ella, la angustia que había vivido cuándo había salido a recibir a su hija, guiada por sus poder y encontrarla tirada como una muñeca rota frente al Goshinboku no tenía comparación alguna, por un instante creyó que su hija estaba muerta y el dolor la había atravesado agudamente; aun, el mero pensamiento le dolía.
— ¡Hermanita!— Dijo Sota asustado, nunca en toda su vida, había visto a su hermana mayor tan vulnerable y de aspecto tan frágil, los gritos angustiados de su madre cundo la encontró aun resonaban en su mente cuando serraba los ojos, no quería volver a vivir eso jamás, decidió.
— ¡Estoy bien mama, estoy bien! — Se obligó a contestar con un poco más de fuerza, sintiendo como poco a poco su energía volvía a ella.
— ¡Por Kami hija, mayor susto salir para encontrarte allí desmayada en medio del patio! — Dijo su madre con lagrimas en los ojos y en la voz mirándola preocupada, Kagome le dedico una débil sonrisa forzada y se volvió a mirar a su abuelito que había permanecido en silencio, solo observándola como si nunca la hubiera visto antes, su hermano estaba un poco pálido pero relajado y a Toga, Kagome sintió una punzada de dolor atravesarle el pecho y cerro los ojos a la visión de Toga, verlo a él era como ver de cierta forma a Sesshomaru y no soportaba pensar en eso en ese momento, dolía demasiado en ese momento.
— ¡Ya estoy bien, solo estoy cansada nada mas, se acabó, la perla fue destruida y la tía esta libre, Naraku fue total y completamente vencido e increíblemente todos, incluso Kikyo sobrevivimos a la batalla… Err, mama ella pidió que te pidiera perdón… y dijo que los amaba a ambos, y algo mas de que no entendí muy bien, dijo que "él" estaba allá su otra mitad… —diji Kagome murmurando la ultima parte en un susurro apenas audible recordando de golpe a Sesshomaru y cerrando los ojos con fuerza tratando de borrar ese recuerdo de su mente.
— ¿Su… Otra mitad dices?—Dijo su madre palideciendo terriblemente ante las implicaciones de las palabras de su hija, un terrible dolor se acento en su corazón, tan grande como el que había sentido el día que había perdido a su amada hermana, a su compañera de juegos.
— ¡Creo que la tía estaba enamorada, por eso no regreso… cuando ella se fue vi una luz muy brillante venir hasta nosotras y ella sonrió muy feliz, se despidió y se fue de buena gana, creo que "él" vino por ella!—Dijo Kagome tragándose el nudo en la garganta.
— ¡Ay hermana! — Se lamento su madre mirando a Toga cruzando entre ellos una mirada de entendimiento que Kagome capto, mas no comprendió. — Kagome hija hay algo que..
— ¡No!... ¡Mama… ahora no, necesito ordéname un poco! ¿Si?... ¡hay muchas cosas dando vueltas ahora mismo en mi cabeza y necesito… necesito… realmente necesito pensar…—La cortó Kagome mirándola suplicante, era obvio que su madre quería decirla alguna cosa relevante, pero no se sentía capaz de aguantar siquiera otro gramo mas de información, su cabeza si bien no dolía ahora tenía la sensación de estar a punto de estallar.
— ¡Esta bien cariño, puede esperar pero esto no mucho! ¿ok? — Dijo Sakura aceptando finalmente tras mirarla atentamente, notando la perturbación y angustia que solo una madre puede ver tras cualquier macara de sus hijos.
— ¡Ahora… me gustaría hablar con Toga a solas si no les importa! — Pidió Kagome forzándose a sentarse, su madre miró a su abuelo y hermano antes de salir de la habitación con ellos sin decir una palabra. — ¡Tu lo sabías… Tu lo sabías Toga y no me lo dijiste, me dejaste volver allá sin saberlo! — Acusó Kagome forzando un hilo de voz a través del nudo de su garganta, mirándose las manos fijamente, incapaz de mirarlo a la cara.
— ¡Yo no tenía derecho a decírtelo Kagome!... ¡entiende el estaba en la obligación de decírtelo, "él" y nadie mas!— Explicó Toga mirando a la joven preocupado, ella estaba llena de dolor y su aura flameaba con él, en todas direcciones proyectando con claridad cuales eran sus sentimientos en ese momento.
— ¡No me vengas con eso!... no me vengas con eso de que él era el UNICO que podía decírmelo… Toga te dije... te dije claramente que "él" odiaba a los humanos Toga, te dije que ni siquiera éramos amigos y aun así no me advertiste sobre esto?...—Dijo Kagome demasiado deprimida para agarrar una buena rabieta y darle una buena descarga de reiki lo suficientemente fuerte como para que en el futuro Toga se lo pensara antes de callarse algo respecto a ella.
— ¡El no te habría odiado a ti! — Dijó Toga simplemente, Kagome levanto la mirada azul opacada por el crudo dolor que la embargaba, y sus ojos lo miraron fijamente, sin mirarlo realmente unos instantes antes de que las lágrimas salieran a borbotones atravesando su rostro surcado por un profundo dolor.
— ¡Él nunca… NUNCA admitió que YO era su compañera Toga!... Él nunca lo dijo, ni una sola vez, y ¿Por que demonios habría de decirlo?... ¡Yo no era lo que él quería… y realmente no se que rayos habría echo con él, si me hubiera querido a pesar de ser lo que soy!, ¡Te lo dije Toga, te lo explique miles de veces "Sesshomaru", nunca fue, ni será jamás como Inuyasha, él nunca amaría a una humana ni aunque de ello dependiera su vida Toga… tendrías que habérmelo dicho, para haberme preparado para enfrentar eso, para haberme protegido de él!, ¡Sin embargo te callaste y me enviaste de regreso ignorante de todo lo que estaba ocurriendo conmigo, con él; le ayudaste a mentirme también!. — Dijo Kagome llorando a mares, demasiado dolida como para esforzarse a poner una mascara de tranquilidad.
— ¡Tu eres perfecta, perfecta para el!. — Declaro Toga con pasión, no podía entender por que su hijo había echo las cosas tan complicadas, ahora entendía, ahora entendía todo muy bien, decidio.
— ¡BASTA!... ¡Basta Toga… por Kami!, ¡Basta!.. ¡Son dos mundos distintos, yo estoy aquí ahora y se muy bien, que de perfecta, "YO" nada!, ¡Soy Kagome, señoras y señores la estrella, estrellada! — Lo cortó Kagome riéndose amargamente, cediendo a la histeria — ¡No quiero volver a hablar de esto de nuevo Toga… voy a dejar esto atrás en el pasado donde debe de quedarse… solo dime en que consiste esa marca que tengo, y por piedad dime lo que te pido, o voy a perder mi maldita cabeza aquí mismo y ahora!— Prometió Kagome dejando de mirarse las manos para mirarlo a él, esperando que le diera una respuesta.
—¡La marca es una señal, como el anillo de bodas para los humanos… un aviso a cualquier Youkai e incluso humano de que estas casada y que no deben tocarte jamás, tu eres y perteneces a mi hijo total y completamente Kagome!... ¡nunca miraras a un hombre ni desearas a otro que no sea él, aun cuando él nunca te poseyó... solo la marca te ata a él de tal forma, que nunca jamás sentirás ningún sentimiento de atracción por otro hombre que no sea él; tu energía buscarla la suya y viceversa eternamente, a diferencia de mi… Sesshomaru salió a su madre solo TU eres su única compañera, como a ti, le sucederá exactamente lo mismo que a ti, no habrá jamás otra para él, él es tan tuyo, como tu de él, se pertenecen, la marca en tu cuerpo los afecta a los dos! — Explicó Toga cuidadosamente, no queriendo agregar más dolor, explicándole con detalle lo que eso supondrá para su hijo y su bestia.
— ¡Eso quiere decir que no amare a nadie ni en esta vida, ni en ninguna otra!... –dijo Kagome comprendiendo la atadura. — ¡Lo que mas lastima de da, es que tu hijo, haya estado toda su vida solo, solo por un error… fue cuando me mordió para diluir el veneno no es así?—agregó mirándolo asentir y apartando la mirada nuevamente.
— ¡No solo eso... Creo que él te marco cuando era un cachorro y cuando te mordió… Bueno completo el circulo de reclamo!— Explico Toga, hacia mucho tiempo había estado analizándolo y parecía ser así.
— ¡Ya veo… lo siento por él!... – Dijo Kagome hundiéndose en sus pensamientos, Toga decidió que la joven esposa de su hijo, no diría nada mas y la dejó en paz, hundida en sus pensamientos y en la tristeza que emanaba de ella a borbotones aplastándolo efectivamente. Es que el muy idiota de su hijo, ¿No había visto que la chica lo amaba ya, y sin saber siquiera lo que los unía?, ¿En que había fallado con él?.. No lo sabría jamás… Se dijo pasándose la mano por el rostro en señal de frustración, no sabía que mas podía hacer, le causaba dolor y vergüenza ver a la joven mujer que se había ganado su respeto en ese estado, le daba rabia haber contribuido apegado a sus arcaicas creencias.
Las semanas habían pasado y antes de darse cuenta, se habían convertido en tres meses que habían pasado lentamente, Kagome se había convertido en un silencioso fantasma que vagaba por el templo de su familia, había vuelto a su rutina de meditar y entrenar, ahora completamente sola, su familia había estado sobre ella vigilándola como unos halcones a su presa, mas ella se había limitado a encogerse de hombros mentalmente y a seguir con su rutina, ayudar a su madre en los que hacerse de la casa y a su abuelo con el templo, incluso había ignorado los ramos de flores que inundaban a diario el templo; los coloridos y aromáticos junquillos, las gardenias rojas, las margaritas, las violetas y por supuesto, el solitario tulipán rojo todos y cada uno sin tarjeta solo su nombre y nada mas en un trozo de pergamino escrito a mano.
— ¡Voy a estar en el Café de Kurenai-san, quiero comprar los libros que le dejé a Kaede-sama de nuevo!— Kagome sorprendió aquella tarde a su familia; vestida con un par de jeans negros, con sus botas de cuero negro, una blusa estilo baby doll blanca de tiras y con encajes y una chaquetilla negra lista para salir.
— ¿En serio?... ¡Que bien hija ve entonces cariño no vuelvas muy tarde!, ¿Ok?—Dijo Sakura después de sobreponerse a la sorpresa, Kagome había estado inusualmente silenciosa y deprimida y se había dejado caer en una monótona rutina atípica a ella, que siempre había sido extremadamente activa como su padre, lo cual tenia a todos caminando de puntillas alrededor de ella, tratando de no incomodarla.
— ¡Si mama, nos vemos mas tarde, tal vez llame a las chicas para tomar algo!— Se despidió con una ligera sonrisa, este sería su primer intento de salir de casa. Toga había estado fuera, como al parecer se había vuelto su costumbre y solo su familia estaba allí en ese momento, salió de la casa y miró al árbol sagrado sonriendo con tristeza. — ¡Cuando creo que las cosas no pueden ponerse mas extrañas, la vida me da un par de bofetadas con saña y se ríe de mi demostrándome que todo lo que creo es incorrecto… te lo han dicho antes verdad? — Preguntó Kagome al árbol antes de empezar a bajar las escaleras con tranquilidad; después de todo lo que había vivido, ella había aprendido de primera mano, que con las prisas solo llegaba el cansancio y la derrota, había aprendido el sutil arte de la paciencia por las malas, había aprendido después de todo, a ser paciente para manejar sus poderes de sacerdotisa y se había tomado su tiempo para ello, así que se había convertido desde entonces en su mantra personal tomar la vida con calma, no con el frenetismo que la había estado viviendo al inicio de su batalla contra Naraku, que solo le había dejado sinsabores.
Terminó de bajar las escaleras y se volvió mirando alrededor de ella pues como siempre desde que había llegado a su epoca, se sentía observada, tal vez estaba paranoica o su "amigo fantasma" atacaba de nuevo… o tal vez era un síndrome postraumático no lo sabía, se encogió de hombros y tomó la acera que solía caminar a diario para ir al colegio, miró la calle con sensación de irrealidad, la gente pasando junto a ella con despreocupación; las colegialas vistiendo el uniforme de su antigua escuela, le arrancaron una sonrisa nostálgica recordó a Inuyasha y los destrozos que había echo en el anfiteatro de su escuela en el primer año de la búsqueda, recordó a sus amigas y sintió la nostalgia invadirla, su energía espiritual se removió como siempre, extendiéndose, buscando siempre buscando, buscándolo a él, que estaba ciento de años atrás, muerto ya hacia mucho tiempo; Kagome sintió las lagrimas llenar sus ojos ante aquel pensamiento y las aparto con firmeza junto a sus pensamientos tristes, secándose las lagrimas con el puño de su chaqueta casi con furia contenida, era un hermoso día, decidió, así que ella sonreía y daría gracias a los dioses por haberle permitido ganar la batalla y que el futuro aun estuviera allí, como lo recordaba. Pasó frente a su escuela, y se vio así misma con sus amigas sonrió tritemente y siguió caminando por un largo tiempo hasta la zona comercial, vio a la gente despreocupada caminar de un lado a otro, tomar refrigerios comprar y entretenerse sin preocupaciones, y pensó en que a pesar de todo había valido la pena todas y cada una de las batallas; a cambio de aquella paz y seguridad, ya no tendrían que temer que algún hannyo del infierno tratara de destruir sus vidas, ahora podían vivir en paz, suspiró sintiendo parte del peso dejarla y se metió en el ascensor mirando a través del cristal la marea de gente, antes de llegar a su piso y salir directo hacia el Bar&café de Kurenai-san; Kagome sonrió al ver a la mujer servir una bandeja de café a un grupo relativamente grande, a través del vidrio y dar una orden a la chica que trabajaba con ella medio tiempo.
— ¡Higurachi-san, tanto tiempo sin verla!— Saludó Kurenai a penas la puerta se cerró tras ella entre el tintineo de las campanillas y el suave murmullo de los comensales.
— ¡Kurenai-san usted siempre dice eso, como si fueran siglos y no a penas unos meses que no nos vemos!—Contestó Kagome devolviéndole la sonrisa a la mujer, ella no podía evitar sonreír, Kuranai tenía esa pausada alegría, que invitaba a otros a sonreír con ella.
— ¡Bueno mi mejor cliente me abandona por meses... puedo traducirlo a siglos entonces! — Rió la mujer despachando otra bandeja de café.
— ¡Oh todo por el dinero! ¿Eh?... ¡bien has recuperado a tu cliente eso es seguro… Pero no creo que sea la mejor… Kurenai-san, necesito que me venda de nuevo la lista completa de libros que le dejé hace unos tres años!—Dijo Kagome extendiéndole la lista nuevamente.
— ¡Oh y dice que no es mi mejor cliente, siéntate en tu mesa y ya te los busco!, ¿Té, café? — Pregunto Kurenai con los ojos brillando de la emoción agitando la lista de libros como si fuera un abanico.
— ¡Solo un té frío gracias! – Pidió Kagome, volviéndose a mirar el local observando la gran cantidad de gente que había aquel día, si bien siempre tenían clientes nunca los había visto en tal cantidad. —¡Esto esta muy lleno hoy, ¿algún evento?. — Pregunto dejándose llevar por la curiosidad.
— ¡Ohhhh casi lo olvidaba es que hoy tenemos una exhibición de parte de la colección de mi familia, las Sacerdotisas de piedra!, ¿Recuerda?—explico la mujer mientras le servia un vaso de té helado y se lo entregaba y luego empezaba sacaba libros de todos lados y los apilaba uno sobre otro.
— ¿En serio?... ¡Voy a dar una vuelta entonces!— Dijo Kagome volviéndose y casi chocando con un hombre que estaba justo tras ella, él era mucho mas alto que ella, así que se elevaba prácticamente sobre ella, instintivamente Kagome retrocedió dos pasos hasta que su espalda chocó con la barra de granito negro, el hombre era dolorosamente atractivo, tenía los ojos color miel rayando en el dorado, de cabellos negro azabache y estaba todo vestido de negro con un aire de picara maldad envolviéndolo, justo el tipo de hombre de que las madres prevenían a sus hijas de mantenerse bien alejadas. — ¡Lo… lo siento.. No lo vi! —Dijo Kagome sin darle tiempo a contestar rodeándolo y caminando hacia donde la gente parecía acumularse más. Kagome se quedo sin habla al ver la primera escultura, aquellas piezas eran arte en su máxima expresión, eran piezas llenas de detalles que trasmitían sentimientos intensos de una manera total e irrevocablemente.
Eran una juego de veinte piezas en veinte piedras diferentes, pero era la misma mujer, en diferentes momentos claro estaba, encabezando la exhibición estaba la sacerdotisa que había estado en su mesa años atrás, seguida de otra sentada en reposo a los pies de lo que parecía ser un gran árbol, otra con la mano derecha extendida como en petición, todas en diferentes etapas de movimiento, pero con el mismo aire de serena paz que se podía esperar en alguien que sabía que tenía poder y no se dejaba afectar por eso, cada pieza era mas hermosa que la otra y curiosamente familiares, cada una traía lagrimas frescas a sus ojos y vuelcos de pura emoción a su corazón.
— ¡Son hermosas Kurenai-san!— Dijo Kagome automáticamente sin volverse a mirarla, ella podía sentir a la mujer justo detrás de ella.
— ¡Es una mujer muy bella! — Concedió Kurenai sin alterarse, ni mostrarse agobiada por el simple echo de que Kagome supiera que estaba allí justo tras ella, solo sonrió serenamente para si misma.
¡Lo se Higurachi-san, hermosa en todos los sentidos! — Confirmó la mujer con nostalgia.
— ¡No me refiero a su belleza física, aunque físicamente se vea bien… es algo mas, ella parece irradiar… paz, la certeza de tener poder real sin que esto la corrompa o la afecte de alguna manera! — Dijo Kagome embelezada mirado cada asomo de un gesto de las esculturas. — ¡Es como que dijera: Bueno si tengo poder pero no tengo que ir haciendo gala de el ni demostrar nada a nadie… no se… creo que ya perdí la cabeza! — Rió Kagome ante sus propias palabras, sabiendo que si seguía así terminaría asustando a Kurenai y tendría que renunciar a aquel lugar que le traía tanta paz de espíritu como su casa y el Goshinboku.
— ¡Bueno si, ella fue una mujer especial desde el primer momento en que llego a la familia! —Dijo Kurenai enigmáticamente, con un gesto de profundo cariño hacia las esculturas.
— ¡Cierto… ella era parte de tu familia!—Dijo Kagome recordando la conversación anterior de golpe.
— ¡Ella "es", siempre será parte de mi familia, Higurachi-san!— Dijo Kurenai con una nota de nostalgia en la voz.
— ¡Estas esculturas… parecieran ser echas por la misma mano… no soy una critica de arte ni nada Ok?, pero no se, es como si la misma persona hubiera rememorado cada uno de sus gestos en sus obras, con mucho detalle!—dijo Kagome volviéndose a mirar a Kurenai para descubrir sus ojos bañados en lagrimas. — ¿Ku.. Kurenai-san dije algo malo? — Dijo alarmada colocando una mano en su hombro tratando de tomar la carga emocional de la mujer en ella, el bombardeo de emociones fue tal que Kagome se sintió mareada.
— ¡Si, si estoy bie… gracias, pero tu ya no te ves tan bien, ven sentémonos! —Dijo Kurenai rodeando a Kagome con sus brazos quitándole el vaso de té vació y dándoselo a la primera persona que pasaba por allí, sin verificar si trabajaba para ella o no, Kagome solo se dejo llevar, se sentía realmente bombardeada de emociones por todas partes y era algo abrumador, nunca antes le había pasado algo así y no sabia si podía controlarlo.
— ¡Kagome estas bien? — Pregunto Toga preocupado saliendo de la nada.
— ¿To.. Toga... Que haces aquí? — Atino a decir Kagome sintiendo unas nauseas que solo había sentido durante su ultimo salto temporal. — ¡No importa... si estoy bien, solo estoy un poco demasiado empatica nada nuevo! — Explicó sonriendo mientras recibía otro vaso de té frío con mucha azúcar de manos de Kurenai que la miraba preocupada.
— ¡Si quieres puedo llevarte a tu casa! — Dijo Toga ofreció preocupado viéndola mortalmente pálida y vulnerable.
— ¡No, no estoy bien, distráete también Toga, no tienes que cuidar de mi!, ¿sabes?... ¡si me siento mal pegare un grito y me llevaras a casa si?—Dijo Kagome sonriéndole forzadamente tratando de proyectar tranquilidad.
— ¡Bien… échale un ojo Kurenai, si palidece un grado mas, da tu ese grito, ella es demasiado terca!—Ordeno Toga, antes de perderse entre la gente.
— ¡Discúlpalo, me temo que Toga esta acostumbrado a que todo el mundo salte cuando él chasquea lo dedos!—Dijo Kagome sonriéndole a la mujer, que había tomado asiento frente a ella.
— ¡No te preocupes, crecí rodeada de ese mismo tipo de hombres!—Dijo Kurenai riendo alegremente.
— ¡Vaya!... ¿Cómo sobreviviste?—Pregunto Kagome mirando a la mujer que parecía ser unos cinco años mayor que ella de los tres que tenia conociéndola.
— ¡Oh bueno… no fue difícil en realidad ellos me querían mucho y cuando era una niña, bueno generalmente los tenía alrededor de mi dedo meñique, así que ya vez todos tienen su punto débil!—Dijo dedicándole una brillante sonrisa.
— ¡A veces ser el punto débil de alguien, es demasiado para esa persona!—dijo Kagome ausentemente perdiéndose la expresión de tristeza de la mujer frente a ella. — Dijiste una vez que me contarías la historia de la sacerdotisa de piedra!— Dijo Kagome desviando la conversación de su depresión.
— ¡Oh claro, claro te la diré si quieres!.. –Dijo Kurenai sonriendo perpleja ante el cambio tan brusco de tópico.
— ¡No… no quiero conocerla, e cambiado de parecer Kurenai-san, solo dígame… por que son tantas sacerdotisas, tuvieron un buen final? — preguntó Kagome mirando dentro del té con tanta concentración que no le había extrañado que empezara a hervir.
— ¡No… dice la historia que él la amo con todo el corazón que no sabía que poseía, y ella lo amo se cree, en realidad nadie estuvo seguro de lo que ella sentía, ella fue muy cerrada con sus mas sensibles sentimientos, ¿por su misión?, ¿por miedo, ¿por falta de amor hacia él? nadie lo sabe realmente. Él la dejó ir entonces y en penitencia hizo una escultura de ella, desde que ella se fue hasta que regrese a él! –Dijo Kurenai con la voz entrecortada de la emoción.
— ¡Que final tan… triste Kurenai-san, es una historia familiar, muy triste! –Dijo Kagome sobrepasada. — ¡Toga por favor llévame a casa ahora! – Murmuro Kagome incapaz de decir nada en voz alta por temor a echarse a llorar, aun no estaba lista para enfrentar al mundo, y aquello había quedado claro, sus emociones estaba desbordándose. — ¡Cóbrame los libros, ya tengo que irme! –Dijo a duras penas entregándole la tarjeta a la mujer, que abrió la boca para decir algo pero desistió al final.
— ¡No te sientes bien!—Dijo Toga apareciendo junto a ella, mirándola con preocupación.
— ¡No estoy lista para volver a socializar Toga, a demás, las emociones de esta habitación están enloqueciéndome, hay tanta alegría, tanta tristeza, remordimiento, amor, rabia, deseo… yo, yo no estoy bien Toga algo esta mal conmigo! –Dijo Kagome desesperada agarrándolo del antebrazo, Toga se echo atrás de inmediato soltándose de golpe y la miro perplejo.
— ¡Demasiada energía, tienes demasiada carga energética Kagome, no puedo tocarte!— Explicó Toga mostrándole en antebrazo sonde su mano se había marcado como si hubiera aplicado hierros candentes en el.
— ¡Lo siento Toga, Oh dulce kami, lo siento! –Dijo Kagome estirando la mano liberando energía curativa que se expandió por toda la habitación con un fogonazo de luz violeta, los cristales empezaron a vibrar cargándose de energía y las personas se removieron incomodas por la sensación extraña y Kagome vio aquello horrorizada. — ¿Qué me esta pasando? – Gimió alejándose de Toga horrorizada, tenía miedo de si misma, de la desmedida reacción de sus poderes, ella podía hacer mucho daño en el estado que estaba incluso a los humanos reconoció con creciente temor para si misma.
— ¡Tienes que calmarte Kagome, tu estas alterada y tu poder se descontrola, recuerda lo que eres eres, este poder tuyo no puede contigo, tu reinas sobre él, tu y solo tu puedes controlarlo a tu antojo, solo estas sensible y alterada nada mas!— Dijo Toga tenso, sabía que la joven mujer era en ese momento era peligrosa, ese poder suyo descontrolado podía destruir todo a su paso o sanar las heridas mas profundas de la tierra.
— ¡Si... tienes razón... Solo necesito ir a casa y encerrarme en mi habitación por el resto de mi vida! — Escupió abruptamente, sintiendo como la histeria le subía por la garganta como amarga bilis.
— ¡Aquí tienes tus libros! — Dijo Kurenai entregándole la bolsa llena de libros mirándola con preocupación, la mujer se veía agobiada, casi histérica.
— ¡Gracias kurena-san… yo... Me mejor me voy, quédate Toga estaré bien, solo necesito estar sola! —Dijo Kagome alejándose de Toga y saliendo del lugar casi corriendo, in volver su vista atrás, sin ver a muchos de los presentes observarla salir como si los demonios estuvieran pisándole los talones, sin ver varios pares de ojos brillar con diversos estados de emoción y preocupación.
— ¿Qué le sucede Toga-sama?—Preguntó Kurenai mirando a Kagome huir del lugar atormentada, sintiendo en su pecho una profunda pena por aquella mujer.
— ¡Sus emociones están desbordadas y el sello a cedido finalmente! — Contesto otro Hombre parándose junto a Toga mirando a Kagome tratando de evitar ser tocada por otros y salir casi corriendo por las escaleras, como un alma atormentada.
— ¿Daiichi-sama que va a suceder entonces con ella? — Preguntó Toga desconcertado, y si lo admitía para si mismo, preocupado, aunque no mas preocupado que el hombre junto a el, podía casi sentir la intranquilidad del hombre envolverlos como una nube.— ¡Por ahora, ella tendrá que aprender a lidiar con la magnitud de sus poderes y luego tomar el lugar que le corresponde, pero es primordial Inutaisho, que ella tenga un ancla, algo que la mantenga en equilibrio, o lo que paso con Midoriko-chan será un juego de niños, en comparación de lo que ocurrirá con ella, ella es y será la "única" de su clase, la terminación definitiva "la anunciada" viejo amigo! — Contestó el hombre mirando a Toga fijamente, los ojos azules de hombre frente a él, los había visto por primera vez en otra persona, cuando era un joven guerreo acabado de nombrara Lord y había conocido a una mujer "humana" que había tenido un impacto sin precedentes en su vida, que sería el inicio de un cambio monumental, también en la vida de sus hijos, y todos aquellos que habían sido tocados por su luz. Entonces vino a su mente el viejo recuerdo de aquel entonces, apenas días después de que la joven había partido, desapareciendo con un fogonazo de luz y magia a través de un pozo seco y tan antiguo que nadie recordaba ya, quien o por que había sido creado, cuando llegando al limite de su paciencia, ya que había estado tan intrigado por la joven humana, y la Joya que ella portaba, que encontraba que su mente e incluso su misma bestia se deslizaban a pensar en la joven y la joya, en la historia que había compartido con él, en sus poderes, en la pureza de su espíritu y lo grande de su alma; que finalmente presa de la curiosidad había empezado antes de lo previsto a investigar y había removido por siglos los polvorientos rollos de historia en las tierras del Oeste, antes de aventurarse hacia otro clan tan antiguo como el suyo, encontrando entonces a la que sería su compañera y madre de su primer cachorro y con ella, la historia del medallón y por supuesto lo que lo había dejado impactado entonces y aun ahora que lo recordaba de nuevo, aquel antiguo pergamino: la historia de "Kagome"…
Owarii…
Ligero glosario de flores:
Junquillos: Petición de perdón
Gardenias rojas:Alegría y amor secreto
Margaritas:Inocencia y pureza
Violetas:Fidelidad
Tulipán rojo:Amor eterno
NA: Voy a tomarme un instante para hacer algo que no acostumbro, espero, realmente ESPERO no tener que hacer esto de nuevo. Este es mi llamado de atención a esos lectores furtivos que no dejan review's; ustedes pensaran que es una perdida de tiempo, para el autor no lo es, si quisiéramos escribir y dedicar tiempo energía e ingenio para no recibir de ustedes si quiera una nota de "esta bien o mal" creo que no escribiríamos en absoluto; yo personalmente tendría que borrar mis fic's y dejarlos como han estado los últimos 13 años, éste en especifico ya ni recuerdo cuantos años tienen engavetado, saqué mi historia de mi biblioteca para compartirla con ustedes y saber que opinan por que me "importa" sus opiniones, si no fuera así habría dejado esta historia y otras que estoy trascribiendo para leerlas para mi sola y punto, espero de corazón, que entiendan que cada capitulo es tiempo y esfuerzo y un bonito modo de ustedes reconocer eso es a través de los reviews. Espero no tener que decir esto de nuevo tómense un par de minutos para escribir un review, no espero una disección total del fic, aunque seria muy bonito y gratificante un review de esa forma, de echo hay aquí una chica que lo hace y me sube mucho la moral en comparación de aquellos que leen y se van sin decir nada, es como llegar a la casa ajena y no saludar al dueño, señores es mala educación, así que por favor, dejen review's
Atte: Makimashi Misao (F.D.S.S.L.A)
